¿Amigos? ¡Amigos!
- ¡Sr. Solo!
-¡Papá!
Hablaron al mismo tiempo sorprendidas la mayor de los Solo y la niñera, apresurándose a salir lo antes posible de la piscina climatizada.
Rey tenía los pelos de punta, pero no sabía diferenciar si era causado por el frío nocturno o por el hecho que de todos los días del mundo, justamente su jefe había decidido llegar temprano la única noche que casi muere ahogada en la piscina.
- ¿Y bien, van a explicarme que pasó? O me dirán que simplemente decidieron tomar un baño en plena noche completamente vestidas - habló sarcásticamente el intimidante hombre de voz profunda.
- Bueno, la verdad es que... - empezó la niñera aparentando estar segura y siendo interrumpida rápidamente por la pequeña Padmé que corría hacia ellos.
- ¡Papá! Ella no fue - chilló la pequeña corriendo seguida por un Anakin intentando detenerla -, yo sólo quería nieve, ¡Pero ellos son malos! Todo fue...
- ¡Un accidente! - cortó rápidamente la niñera, lanzándole una mirada a la pequeña para que dejara de hablar sin ser captada por su jefe, quien hasta ahora había prestado atención a los gritos de la pequeña.
- ¿Un accidente? - respondió su jefe mirándola primero a ella, para luego levantar una ceja a su hija menor.
- Si papá, un accidente - respondió Anakin, quien había alcanzado a la pequeña, pellizcándola discretamente para que asintiera y siguiera la versión de la niñera.
Justo en ese instante, se vieron interrumpidos por un estornudo proveniente de Leia Solo y sólo entonces Rey se dio cuenta de lo fría que estaba la noche.
- Pues si Sr. Solo, un accidente - dijo Rey lo más calmada posible -, me gustaría conversarlo con usted y aclarar sus dudas más adelante, pero ahora lo más importante es que Leia se cambie de ropa para evitar un resfriado.
- Tiene razón, señorita Kenobi - respondió el hombre con voz compasiva, colocando su saco sobre los hombros de su hija mayor -, lo mejor será que entremos a la casa, la noche esta helada.
Y soltando el aire que no sabía que había estado aguantando hasta el momento, Rey supo que había ganado unos minutos para pensar en una excusa mejor, pero aún así no pudo evitar la punzada en su interior que le gritaba con fuerza que estaba despedida.
...
Un poco después de haberse cambiado de ropa y secado su cabello, una nerviosa Rey caminaba por la sección izquierda de las escaleras principales respirando profundo para tomar ánimos.
No había entrado a esta parte de la casa desde el recorrido de bienvenida, recordó. Y tenía que volver precisamente en estas circunstancias, pensó mientras caminaba hacia la oficina personal de su jefe, probablemente a ser despedida.
Una vez estuvo de pie frente a la puerta tomó una respiración profunda, llenándose de toda la seguridad que poseía antes de tocar.
- Adelante - de escuchó la voz profunda de su jefe desde el interior de la habitación, el cual se encontraba de pie y de espaldas detrás de su escritorio, mientras hablaba por teléfono.
Su jefe le hizo señas mientras hablaba por teléfono dando grandes zancadas al otro lado del escritorio, y la niñera tomó asiento en la silla frente a la mesa muy seria.
Aunque por dentro se reía un poco al notar el paralelo existente entre esto y ser enviado a la oficina del director.
Su jefe estaba de espaldas a ella con rostro enojado y terminó la llamada suspirando mientras se apretaba el puente de la nariz.
- Señorita Kenobi - dijo el hombre con tono serio en forma de saludo mientras tomaba asiento frente a ella.
- Sr. Solo - respondió quedando en silencio esperando a que continuara.
- Ok - habló el hombre con tono cansado -, se que está ha sido una extraña manera de introducirnos, pero no es la primera vez que paso por esto...
Despedida, pensó mientras su jefe hacía una pausa.
- Conozco lo traviesos que pueden llegar a ser los niños y ha sido un largo día señorita Kenobi, así que podemos ahorrarnos toda la charla innecesaria e ir directo al grano.
- Bueno, yo... - dijo la niñera sintiendo las mejillas en llamas y tragándose el nudo en la garganta -, no hay mucho que decir aparte de que siento no haber podido cumplir sus expectativas y que recogeré mis cosas lo antes posible.
- Es una verdadera lastima que decida dejarnos señorita Kenobi - dijo con un tono honesto -, realmente había tenido alta esperanzas en usted luego de no haber recibido quejas de los niños todas estas semanas y especialmente por el cariño que le había tomado la pequeña Padmé.
- Un momento, ¿Dejarlos? - respondió Rey sorprendida - ¿No esta despidiéndome?
- ¿Despedirla? - respondió igual de sorprendido su jefe - ¿No está usted renunciando?
- Pero yo... - dijo la niñera emocionada sonriendo para sí misma -, pensé que usted quería despedirme por el alboroto de hace rato.
- Cuando usted habló sobre conversarlo luego pensé que los niños había sido los causantes del alboroto de hace rato, ellos casi... - dijo el hombre bastante sorprendido - leí su expediente y dice que no sabe nadar, otras niñeras se han por menos.
- Bueno si fueron los causantes pero no como usted cree - dijo Rey sonriendo de alivio.
Y procedió a contarle una versión bastante maquillada del incidente de la piscina haciendo parecer todo un accidente, donde Anakin para molestar a su hermana menor había dejado caer el muñeco de peluche a la piscina y ella en su intento de recuperarlo cayó de bruces en ella, siendo rescatada por la mayor de los hermanos.
Su jefe escuchó la historia con una ceja levantada, conocía a sus hijos y la historia no la creyó al 100%, pero sentía un alivio tremendo al saber que nada había pasado a mayores y que la señorita Kenobi no iba a formar parte de la larga lista de niñeras corridas por sus traviesos hijos.
- Entonces, para aclarar - dijo el hombre una vez la niñera terminó de relatar lo sucedido - ¿Se está quedando con nosotros?
- Todo ha sido un malentendido, Sr. Solo - respondió sonriendo la niñera -, no tengo intenciones de irme por ahora.
- Entonces me disculpo por hacerle creer lo contrario señorita Kenobi.
- Creo que los niños también pensaron lo contrario - dijo la niñera- se que es tarde Sr. Solo, pero ¿no le importaría si voy a aclararle lo sucedido a ellos?
- Creo que ellos ya lo saben - susurró su jefe con una sonrisa burlona.
Y dicho esto recorrió rápidamente la oficina en grandes zancadas abriendo la puerta de golpe, sorprendiendo a una Padmé y un Anakin Solo cayendo de bruces ante ellos.
- ¿No les he dicho que escuchar a escondidas detrás de las puertas es de mala educación? - habló firmemente el alto hombre.
- Bueno, yo, digo, bueno papá... ¿Lo sentimos? - dijo Anakin tartamudeando mientras ambos niños le sonreían inocentemente a su padre.
- Hablaremos de esto después - contestó su jefe a los pequeños mientras miraba su reloj de muñeca -, ahora mismo ustedes deben ir a la cama.
- ¡Yupi, Rey se queda! - la menor cantó corriendo a los brazos de la niñera sin poder contener su alegría.
- Así es pequeña - murmuró la niñera correspondiendo al abrazo de la menor -, pero su padre tiene razón, es hora de ir a la cama.
- Ha sido un largo día niños - dijo acariciando los cabellos de los pequeños -, hablaremos sobre esto mañana.
- Buenas noches, papá - respondieron los niños al unísono mientras salían de la oficina con la niñera.
- Buenas noches, Sr. Solo - habló la niñera sonriéndole a su jefe.
- Buenas noches a usted - dijo volviendo a su tono serio.
La niñera se inclinó feliz a tomar en a la pequeña Padmé y una vez la aseguró en volteo al escuchar de nuevo la voz de su jefe.
- Ah y señorita Kenobi, fue un placer conocerla.
...
Por primera vez en su tiempo en la casa (para culminar su día de primeras veces), Rey se encontraba reunida con los pequeños en la habitación de Leia Solo, quien se encontraba sentada sobre su cama, habiéndose colocado imponente en medio de sus hermanos, acercándolos a ella de manera protectora, una faceta que Rey no había visto en la rubia hasta ahora.
Rey, sentada frente a ellos en un banco mullido color lila procedió a contarles lo que se había hablado en la reunión con su padre.
- Tu no le dijiste a papá - dijo Leia sorprendida y apenada - ¿Por qué nos cubriste después de lo que hicimos?
- Porque es tiempo que nosotros hablemos - respondió la niñera seriamente ante los rostros apenados de los niños mayores - ¿Son consientes de la gravedad de lo que hicieron?
- No sabíamos, no fue nuestra intención, yo no quería... todo se nos escapo de las manos y... - dijo Anakin rápidamente tartamudeando apenado y poder sin mirarla a los ojos.
- No fue culpa de Anakin - interrumpió Leia colocando una mano protectora sobre el hombro del menor -, él no quería continuar señorita Rey, todo fue mi culpa, de verdad lo siento, yo soy la mayor y aún así no tenía idea de que todo podía terminar así, todo es mi culpa.
- Niños, quiero que entiendan que cada acción tiene una consecuencia - habló Rey con firmeza -, y en el peor de los casos la noche de hoy pudo tener consecuencias terribles.
Las caras bajas de los Solo servirían para dar pena hasta a él más duro, pero Rey suspiró manteniéndose firme.
- Lo sentimos, señorita Kenobi - dijo el pequeño Anakin, en su tono de voz y los ojitos brillantes por las lágrimas se apreciaba la veracidad de sus palabras.
- Lo sé pequeño - respondió la niñera sonriendo con sinceridad -, no hablé con su padre porque quiero que la noche de hoy funcione como una ramita de olivo, ¿Qué les parece si dejamos todo lo que pasó como una lección, le damos fin a esta batalla y empezamos de cero?
- ¿En serio nos dará otra oportunidad después de lo que le hicimos? - Exclamó Anakin sorprendido.
- ¿Por qué otra razón estaría aquí, pequeño? - sonrío la niñera extendiendo la mano en dirección al niño - ¿Amigos?
Entonces el niño hizo algo que sorprendió a niñera, cuando acercándose en lugar de tomar su mano escondió su rostro en un gran abrazo hacia ella y Rey sonrió con aún más ternura cuando el abrazo se vio invadido por la pequeña Padmé a su otro costado.
"Son solo niños" retumbaron las palabras de Poe en su mente.
- Muy bien, han sido muchas emociones por una noche y ya pasó la hora de dormir de ustedes dos criaturitas - dijo acariciando los hombros de los pequeños - ¿Qué tal si se van a la cama mientras termino de conversar combo su hermana?
Dando las buenas noches entre miradas somnolientas y bostezos, Anakin y Padmé Solo abandonaron la habitación de su nerviosa hermana mayor, dejándola a solas con la niñera.
- Cuando dije que hacer las pases me refería a todos, Leia.
- Yo... - dudó la adolescente apenada aún sin verla a los ojos.
- Esta bien si no quieres hablar ahora - dijo la niñera -, solo me hubiera gustado saber por qué estabas tan enojada conmigo.
Tras un silencio sin respuesta de la joven, Rey solo asintió suspirando, colocándose en pie cansada y dispuesta a abandonar la habitación.
- Buenas noches, Leia.
- Espera - murmuró la adolescente con un hilo de voz -, nunca estuve enojada contigo, se que no fuiste tú.
- ¿Qué dices? - exclamó Rey dudosa volteando hacia la menor.
Leia suspiró levantando la cabeza encontrando con valentía la mirada de la niñera aunque esta vez sin reto ni orgullo, simplemente una mirada transparente, humilde y algo triste, la mirada de una niña arrepentida.
- Siempre supe que no fuiste tú quien le dijo a papá sobre mi incidente en el colegio - empezó a hablar la rubia -, la agenda del día, cualquier alerta, notificación o novedad del colegio va directo a su correo electrónico. Solo pensé que podía salvarme porque había pasado en el último periodo cuando ya se han mandado los boletines a los padres, ya ha pasado algunas veces con Ani, quizá tendría una ventana de tiempo para explicarle yo misma a papá pero no fue así, la señorita Erso no pasaría por alto una actualización tan importante, mucho menos siendo amiga de papá.
La adolescente tomó un momento antes de continuar cuando su voz se quebró por el nudo en la garganta y las lágrimas acumuladas en sus ojos, mientras que Rey ya había vuelto a tomar asiento atenta a cada una de las palabras de la joven.
- Siempre supe que no fuiste tú, pero estaba tan enojada con papá que la pague contigo de todos modos. Él ni siquiera trató de escucharme, Anakin se mete en problemas todo el tiempo, yo lo hice solo una vez y él perdió la cabeza, entonces quise acabar con su niña perfecta y ser peor solo para castigarlo. Use a Anakin y te puse como blanco para posponer el hecho de que estaba enojada con papá porque necesitaba drenar con alguien, pagué mi frustración contigo y no lo merecías, no intento excusarme Rey y tú pudiste ahogarte y...yo simplemente fui una tonta y lo siento, de verdad lo siento.
Para este punto la niñera enternecida se encontraba abrazando a Leia Solo, cuyo rostro enrojecido se encontraba surcado por enormes hilos de lágrimas, la adolescente continuaba disculpándose entre hipidos y llantos a lo que Rey respondía acariciando su cabello susurrándole que todo estaba bien. Al igual que sus hermanos, solo era una niña.
- ¿Qué tal si dejamos todo este día atrás y empezamos de cero otra vez? - habló Rey con una sonrisa amable mientras apretaba sus manos y la miraba a los ojos una vez hubo mermado un poco su llanto.
- Me encantaría.
- A mi también pequeña, a mi también.
Luego de una pacífica despedida, Rey abandonó la habitación agotada por la montaña rusa de emociones que acababa de vivir a lo largo del día o la semana... o desde que había iniciado a trabajar con los Solo...
Y aunque el día de hoy había dado un giro positivo, Rey se encontró recostada en su propia cama haciendo un conteo mental de lo que había pasado durante todo este tiempo.
Casi me ahogo el día de hoy y solo llevaba 3 semanas trabajando, ¿Que le depararía para los días siguientes?
"Oficialmente estás pagando la primera ronda en Maz's el sábado" - Rey (12:37 am).
"Que sea mejor una botella" - Rey (12:37 am).
":o" - Finn (12:39 am).
"Trato hecho" - Finn (12:39 am).
...
El día siguiente fue un día extrañamente agradable, la contra parte del catastrófico inicio de su semana.
Si bien la amistad era algo que se construía con el tiempo y la confianza, lo vivido había hecho que se saltaran varios pasos, pues sobre ellos reinaba un nivel de confidencialidad que solo pudo otorgarle el casi haber sido ahogada por ellos.
El cambio sorprendió a Mario y a Sonya, incluso ganó una felicitación por parte de Poe, las horas del día fluyeron como leche y miel hasta que llegó la hora de estudio con el pequeño Anakin Solo.
Ambos se encontraban manos a la obra con las tareas de matemática cuando Rey notó que el pequeño de vez en cuando hacía ademanes para intentar decirle algo, hasta cesó cuando fueron acompañados por Leia.
La mayor había empezado a usar la impresora del área de estudios, causando nerviosismo en el pequeño Anakin, quien miraba ansioso de vez en cuando en dirección a su hermana mayor.
- Hmmm, ¿Rey? - dijo el pequeño llamando la atención de la niñera una vez la rubia hubo abandonado el salón con su informe impreso en manos.
- ¿Todo bien, Anakin? - respondió Rey regalándole una sonrisa tranquila al pequeño.
- Si, yo solo... eh, bueno... nada, no es nada - tartamudeo un poco el rubio dubitativo volviendo la mirada hacia la puerta por donde había salido su hermana.
- ¿Seguro que todo está bien? - inquirió Rey.
- Si, no es nada - le contestó bajando la mirada de regreso a tarea de matemáticas.
Pasaron los minutos más cuando Leia volvió a entrar al salón en busca de su lapicero rosa personalizado, el cual había olvidado al lado de la impresora, pero justo antes de salir se quedó fijamente observando al rubio, específicamente su cuaderno de tareas.
- ¿Qué es eso? - habló la mayor al ver como sobresalía del cuaderno del rubio una nota, una nota que Rey no había notado antes.
- Nada, no es nada - dijo el pequeño nervioso tomando y escondiendo el papel detrás de si mismo.
- Anakin, si es algo de tu colegio debería saberlo - hablo Rey con cautela al ver fugazmente el sello de la dirección sobre la nota.
- En serio no es na... ¡Hey! ¡Regrésamelo Leia! - exclamó el pequeño intentando recuperar el papel que le había arrebatado su hermana mayor.
- A PADRES DE FAMILIA Y ALUMNOS - empezó a leer la rubia.
- ¡Leia basta! - dijo el menor molesto.
- Leia, suficiente, déjame esto a mi - hablo seriamente Rey.
- "La dirección de centro de estudios les recuerda nuestras tradicionales 'Olimpiadas de deletreo', el día viernes de la última semana del presente mes, con la intención de fomentar..." - continuó la rubia haciendo caso omiso a Rey - un momento, ¿Qué? ¡No puede ser, felicidades Ani!
- ¿Qué es lo que dice? - dijo Rey tomando la nota para leerla.
El pequeño soltó quejido avergonzado, tapándose la cara roja con ambas manos.
- ¡Ani calificó para las Olimpiadas de Deletreo de Primaria la semana que viene!
- ¡Felicidades Anakin! - dijo Rey animando dándole unas palmadas al pequeño.
- No es la gran cosa... - dijo el pequeño sonrojado bajando la mirada.
- ¿No es la gran cosa? ¡Solo nominan a los mejores promedios por salón! - dijo Leia muy animada - además tuviste que ganar la primera ronda con todos los de tu clase para llegar ser nominado, ¿Por qué no habías dicho que estabas participando?
- Porque no estoy participando - dijo el pequeño mientras fruncía el ceño y cruzaba los brazos.
- ¿Qué? - exclamaron adolescente y niñera al mismo tiempo.
- ¿Pero por qué? - dijo Leia sorprendida con voz suave - ¡Debes hacerlo!
- Es fácil para ti decirlo, señorita perfecta triple campeona de deletreo y campeona estatal - murmuró el pequeño - pero yo no soy tú, seré el mas pequeño de toda la competencia ¿Qué tal si pierdo?
- Oh, Ani - habló suavemente Leia mientras tomaba asiento a su lado -, yo tenía tu edad cuando participé en mis primeras olimpiadas.
- Lo sé - exclamó molesto el rubio.
- Pero lo que no sabes porque no eras más que un bebé en ese entonces, es que yo no califique para concursar en realidad.
- ¿Qué?
- Así es - respondió con una sonrisa la mayor -, yo había quedado en segundo lugar después de Lily Towers de 3ro B y antes de las olimpiadas tuvieron que sacarle las amígdalas de emergencia, por lo tanto tuve que ocupar su lugar sin haberme preparado como los demás niños.
- Y ¿Cómo hiciste? - preguntó sorprendido el pequeño - ¿No te dio miedo?
- Estaba aterrada, pero no deje que me detuviera y estudié como loca, deletreé desde la mañana hasta el anochecer esos dos días - contó divertida la adolescente - recuerdo que mamá y papá me ayudaron a prepararme haciéndome deletrear cada ingrediente que llevaba la cena mientras comíamos.
Rey que hasta entonces se había mantenido al margen de la interacción de los hermanos, sintió una punzada de pena al notar como la rubia paró de hablar en seco, analizando preocupada las palabras que habían salido de sus labios y el niño de 8 años bajo la mirada con tristeza.
- Ellos están muy ocupados para ayudarme a mi - murmuró el pequeño resignado cerrando su cuaderno con los deberes ya terminados.
Leia suspiró colocando su mano sobre el hombro de su hermano.
- Si le dices a alguien que lo dije lo negaré pero, creo que tú no necesitas ayuda como yo necesité - susurró la chica en tono confidencial.
- ¿En serio? - exclamó el niño sorprendido.
- Claro, aprendes el doble de rápido que yo, eres increíble en los deportes y tienes tiempo para meterte en problemas, eres un niño demasiado listo - habló Leia mientras le despeinaba el cabello divertida -, y si eso no funciona nos tienes a nosotras, ¿Cierto Rey?
- Por supuesto que si Anakin - le sonrió la niñera al niño que ahora estaba más animado.
- ¿Entonces lo harás? - inquirió la rubia.
El niño medito unos segundos antes de afirmar con mirada decidida.
- Lo haré.
Y la niñera y la mayor de los Solo celebraron con vítores la decisión de Anakin.
- ¡Hey! - exclamó Padmé molesta irrumpiendo en la habitación - ¿Qué y por qué están celebrando sin mi?
Entonces antes de contarle, los tres no pudieron más que reírse cómplices ante lo tierna que se veía la menor enojada y frunciendo el ceño.
...
El viernes por la noche Rey se encontraba dando vueltas en la cama sin poder dejar de darle vueltas a la situación de Anakin Solo.
Gracias a la gran idea de Leía, todos en la casa se habían puesto de acuerdo para ayudar al pequeño Anakin, cada vez que coincidía con alguna de las mucamas le soltaban una palabra sorpresa como un juego, al igual cuando Sonya les daba las meriendas, cuando iba a la cocina por agua y se topaba con Mario, incluso el mismo Poe lo había hecho deletrear nombres de repuestos de auto al buscarlo en el colegio.
Una hora al día practicaban Leia, Anakin y ella, hasta Padmé se unía a ellos en su prácticas dando palabras como "fantabuloso" o "otorrinorranlinlologo" (la última había sido muy difícil para ella corregir por haberse visto demasiado tierna diciéndolo).
Pero aún con el ánimo levantado del pequeño gracias a el apoyo de todos los que lo rodeaban, a Rey le dolía saber que no había nada que se pudiera comparar con el apoyo de sus padres.
Y preocuparse por Anakin, también hacía que le preocupara la situación de Leia, no había olvidado la conversación que habían tenido, pero este tema requería mucha más profundidad.
Si bien no tenía información de la madre (cosa que se iba a encargar de cambiar más adelante), si tenía la posibilidad de hablar con su jefe de la situación del pequeño y posteriormente hacer algo por Leia.
En los pocos minutos que habían compartido en su oficina pudo notar que a pesar de poseer una agenda bastante apretada, era un hombre completamente dedicado e interesado en la vida de sus hijos, por encima del cansancio de un hombre trabajador se veía el amor que tenía por ellos.
Rey sabía que hablando con el podría llegar a algo, pero este tema delicado tenía que ser tratado en vivo y la cosa era que no lo había vuelto a ver desde el día del incidente de la piscina.
Se paró de la cama una vez se dio por vencida con el sueño y calzándose los pies marcó rumbo a la cocina a prepararse un té.
Todo es mejor con una taza de té, le había dicho su abuelo cada vez que no podía dormir.
Espero que tengas razón esta vez, abuelo. Dijo para sí misma mientras colocaba la tetera al fuego e intentó distraerse de su dilema pasando los minutos en su teléfono.
"12:15 am", observó en su teléfono cuando empezó a silbar la tetera y estando inmersa en la preparación de su té su cerebro no se percató el sonido de unos elegantes zapatos de vestir acercándose a la cocina.
- Buenas noches, señorita Kenobi - rompió el silencio de la noche una voz grave y profunda, haciendo que la niñera diera un brinco.
- ¡Demonios! - exclamó la niñera al sentir el ardor del té caliente sobre su piel al derramar la taza sobre si misma por la sorpresa - digo, lo siento Sr. Solo, me ha tomado por sorpresa.
- Discúlpeme a mi - dijo su jefe preocupado acercándose con prisa hacia la niñera intentando ayudarla con el estropicio -, no ha sido mi intención asustarla, solo venía por un vaso de agua.
- No pasa nada - respondió Rey sonriéndole mientras terminaba de secar todo antes de que su jefe cruzara la cocina -, es solo té.
Su jefe abandonó su mirada de seriedad y le dio una pequeña risita de lado al notar su empapada camisa de pijama.
- ¿Es una costumbre suya estar empapada cada vez que nos encontramos o es solo una coincidencia? - comentó con un tono de humor su jefe, a lo que Rey soltó una risita.
- Pero si yo pensaba que estaba haciendo unas increíbles entradas triunfales, señor -exclamó Rey siguiendo el humor de su jefe haciéndose la ofendida.
- Mis disculpas entonces por no apreciar sus esfuerzos teatrales, señorita Kenobi - respondió su jefe fingiéndose arrepentido.
Cuando se acabo la ambos quedaron en un silencio, al igual que cuando uno se queda a solas con alguien a quien te acaban de presentar, pero Rey no podía dejar pasar esta oportunidad, casualidad, causalidad o lo que fuera que fuese esta situación.
- ¿Le gustaría un té, Sr. Solo? - dijo la niñera con tono serio mientras se acercaba a la tetera -, hay algo de lo que me gustaría hablarle acerca de los niños.
El hombre asintió seriamente antes de hablar preocupado mientras se sentaba en una butaca de la isla de la cocina.
- ¿Está todo bien?
- Si - respondió rápidamente la niñera preparando ambas tazas -, todo está muy bien, de hecho Anakin ha calificado para las Olimpiadas de Deletreo de primaria esta semana.
- Oh, había olvidado revisar el reporte escolar - dijo el más para si que para la niñera, pero a la vez se escuchaba la emoción en su voz -, eso es increíble.
- Si, de verdad lo es - concordó la niñera al extender la taza a su jefe, se sentó en la butaca frente a él y se escudó en su taza propia mientras pensaba bien cómo abordar el tema, lo que envolvió a ambos otro silencio incómodo.
- Señorita Kenobi, le recuerdo que soy abogado, sé muy bien cuando alguien está intentando maquillar una situación - dijo mirándola seriamente - me gustaría que sea directa si hablamos de mis hijos ¿Qué es lo que le preocupa?
Rey se quemó un poco al darle un gran trago a su té, de verdad era un hombre intimidante.
- La verdad señor Solo, es que a pesar del apoyo que le hemos brindado en la casa desde que nos enteramos de su calificación - dijo Rey enfrentando a su jefe con seguridad -, Leia y yo hemos notado que el pequeño ha estado un poco desanimado con su participación.
- ¿Y eso por qué? - preguntó su jefe con genuina preocupación.
- Creo que su desánimo es debido a que le gustaría sentirse más apoyado por sus padres, señor.
- Entiendo - respondió Solo pasando su mirada de la niñera a su taza casi vacía, la noticia le había caído como un balde de agua fría.
Pasaron los minutos en un silencio contemplativo para Solo e incómodo para la niñera quien no sabía que hacer o decir y sintió una punzada de tristeza al discernir que no era el momento adecuado para hablar sobre Leia.
Finalmente optó por ir a fregar la taza que había utilizado y abandonar la cocina, de todos modos ya había dicho lo que tenía que decir.
- Buenas noches, Sr. Solo - dijo la niñera suavemente mientras abandonaba la cocina.
- Señorita Kenobi - llamó su atención el hombre cuando atravesaba el umbral de la puerta haciendo que la niñera se detuviera -, gracias por su honestidad.
Rey sonrió suavemente a la mirada honesta de su jefe y se retiró a su habitación con un peso menos, sabiendo que la pequeña conversación había hecho efecto.
Y cuando estuvo en su cama agradeció a al abuelo, una vez más todo estuvo mejor con una taza de té.
¡Hola, habitantes de una galaxia muy, muy lejana!
¿Cómo los sigue tratando la cuarentena? (Que alguien me salve)
Estoy terriblemente apenada porque siempre digo que actualizaré seguido y no lo hago, así que ya dejaré de decirlo y simplemente lo haré.
¡Como recompensa les he dejado el capítulo largo! Realmente me está gustando esta modalidad de capítulos largos, pero cuéntenme ustedes si prefieren capítulos cortos o largos.
Tardé tanto porque este capítulo fue una real pesadilla para mí porque tenía mil piezas individuales y no sabía como unificarlas (de hecho varias ideas quedaron para el siguiente porque este ya estaba demasiado largo), pero en fin, creo que quedé conforme con el resultado final.
Gracias por todos los comentarios, no tienen idea de cuanto me animaron, en realidad este capítulo lo iba a montar mañana pero luego de leer sus comentarios decidí terminarlo hoy, merecen esto y más.
Cuéntame que tal te pareció, autora fuera, paz...
