Los días pasaron después de esa rara conversación con el desconocido que dijo ser algo como el tutor de Hayato.
¿Sería el plebeyo de los mosquitos o su hermana? Fuera quién fuera, ¿¡quién se cree para tomarle fotos y observar su rostro durmiendo!? Lo rebanaré y después le enseñaré al plebeyo pulpo a no ser tan descuidado.
—Shishishi.
Dino y Squallo solo compartieron una mirada preocupada al ver a su hijo picar la carne como si fuera su peor enemigo y reír como psicópata.
La décima generación Vongola había vuelto a desaparecer del mapa y todos quienes los conocían estaban preocupados de una u otra forma. Reborn había hablado con Nono para asegurarse que no hubieran interferencias de la mafia, pero no le había dado ningún detalle ni a él ni a los arcoballenos que los ayudaron con las pruebas.
Sea lo que sea que pasara, esperaban que terminara pronto y a favor de los chicos.
Justo cuando pensaron eso, un temblor se hizo presente en la tierra sorprendiéndolos.
—¿¡Qué!? —Bel se incorporó de su asiento, pero casi colapsa cuando miles de imágenes comenzaron a aparecer en su mente.
Dino y Squallo trataron de ayudar a su hijo, pero ambos terminaron en sus mismas condiciones. Todos en la mansión Cavallone pasaron por lo mismo durante ese temblor, no sería hasta un tiempo después que se enterarían que no habían los únicos en recibir ese regalo de parte de los Arcoballeno.
Sus recuerdos del futuro, entregados por esos bebés que resucitaron gracias al sacrificio de la joven Uni.
Al terminar el temblor todos estaban jadeando y con jaqueca debido a la información recibida de golpe. Pero más fuerte que el dolor, era la incredulidad de todos ante ciertos recuerdos muy específicos.
—No puede ser... —Murmuró Squallo en shock—. Es imposible... Debo estar loco... Eso no puede pasar... ¿Verdad que no puede pasar? —Miró a su esposo quién lo veía con cara de póker, y que se desmayó casi al instante.
Squallo quiso buscar apoyo en su hijo, pero este había quedado inconsciente con todo y los ojos abiertos, por lo qué rendido, aceptó su destino y se desmayó también.
Ese día tras el temblor, hubieron cientos de desmayos casi al mismo tiempo. Y un científico loco se preguntó qué mierda se fumó cuando logró "eso".
Fin.
YO: ¡¡¡Buajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajjajajajajjajajajajajjaajajajjaaja()!!! ¡¡¡Me muerooooooooo!!!
La autora se encuentra muriendo de risa en el suelo, mientras, Reborn solo mira a otro lado, fingiendo que no la conoce.
Tres horas después.
REBORN: ¿Ya te calmaste o las 385 palabras del epílogo te van a matar?
YO: Ya me calmé... Menos mal que no la continuó yo, me moriría de risa si lo hiciera(๑•.̫ • '๑).
REBORN: ¿Y quién la continúa?
YO: ¿Siquiera tienes que preguntar? Es hora de pasarle el relevo de la historia aaaaaaaa. —Redoble de tambores—. ¡@VadaSilva4!
Nadie responde.
YO: ¿Silva? ¿Estás ahí amiga?
REBORN: Está ahí.
La autora observa lo que Reborn señala y su mandíbula se le desencaja al ver lo que era.
YO: ¡¡¡Silvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ༼;༎ຶ ༎ຶ༽!!!
La otra autora estaba sepultada bajo sus borradores, solo una de sus manos sobresalía de la montaña de papeles.
BERMUDA: Es culpa suya por acumular tanto trabajo. —Dice mientras arroja más borradores sobre la chica junto a Viper y Skull.
YO: Emm chicos... No creo que ella pueda respirar si siguen con eso... (;ω).
En ese momento se abre la puerta del estudio y entra Daemon.
DAEMON: Nufufu, no te preocupes por eso que ahora mismo me la llevo para que trabaje().
Al oír esto Silva se levanta, tirando todos los borradores al suelo y echando a correr lejos de Daemon y los bebés.
SILVA: ¡¡¡Nunca me atraparas cabeza de melón!!!
DAEMON: Ahora si te mato.
YO: Ay mija, solo agradece que no vinieron Hide o Juuzou a meterte prisa también.
REBORN: Ni Sakura, Sasuke o Naruto. Sakura en especial parecía impaciente.
En eso se escucha un "¡shannaro!" A lo lejos y Silva comienza a correr más rápido.
Ciao~ ciao~.
