Lamento la tardanza, aquí está el nuevo capítulo. Procuraré actualizar pronto. Gracias a quienes se han tomado la molestia de dejar comentarios, ¡lo aprecio muchísimo!
...
¡Vaya que lo intentó!
Sasuke caminaba de un lado a otro en su habitación, oliendo el ligero hedor de moho en el aire debido al frío, y la tenue brisa que entraba por el agujero que había cerca del techo. Prefirió concentrarse en inhalar y exhalar ligeramente por su boca.
¿Por qué le sucedía esto ahora?
Hacía una semana que su polla se endurecía cada noche anhelando el calor húmedo y embriagador del interior de Sakura, cada maldita noche tenía que masturbarse como si aún era un estúpido púber, ¡lo odiaba !, bueno, no es que la situación fue diferente . Era media noche y su pene formaba una carpa en su pantalón como diciendo "¡Oye, aquí estoy, ¿recuerdas esa noche ?!".
¿Cómo olvidarla?
Nunca había sentido su sangre hervir en lujuria de esa manera, su mente logró nublarse y solo palpar la lascivia y sensualidad del momento, ¡quería más! Oh sí, cómo quería más…
Por un momento considerado que el fervor que sintió era por haber sido virgen hasta hace una semana, pero no.
¡Oh, cuán equivocado estaba!
Intentó ir a bares de mala muerte donde había prostitutas dispuestas por doquier, servidas para él como lo sería con un platillo de pasabocas. No lo pensó dos veces, quiso llevarse consigo una o dos chicas, ese era el motivo por el cual estaba allí en primer lugar, mas no lo consiguió.
¿Cómo es que justo en el momento donde tiene a dos mujeres dispuestas a darle placer, su polla decide mantenerse flácida en su pantalón?
Bufó ante esto, era una mierda.
Con solo vislumbrar en su mente a Sakura, su cuerpo vibraba, su sangre corría caliente y se acumulaba en su pene dejándolo con una furiosa erección, mientras los dígitos de sus dedos ardían por tocarla nuevamente.
Sasuke se detuvo frente a su puerta y decidió que iría a verla. No quiso hacerlo en toda la semana porque quería demostrarse a sí mismo que su pene no lo gobernaba, que cada impulso básico podía ser controlado por sí mismo y, que un momento de placer podía durarle un buen tiempo. Sí, qué equivocado había estado. En esa primera vez, su cuerpo y su sentir quedó grabado a fuego en su propio cuerpo, no era una sensación que podría olvidarse fácilmente. Se casi sintió como una adicción.
Cerró la puerta de su habitación un poco vacilante y se encaminó al cuarto de Sakura. Abrió la oscura y pesada puerta tan sigilosamente como pudo y se encontró con un entorno lúgubre, donde solo ardían tres velas en un candelabro viejo y oxidado que de seguro había visto años mejores.
La vio acostada de lado, de espaldas a él.
Ingresó sigilosamente, Las heridas de Sakura ya se recuperado por completo y, aunque ella no podría usar su poder contra él por el sello, era mejor no tentar al destino.
Después de asegurarse asegurado de cerrar bien la puerta tras sí, caminó con cautela y mesura hacia ella, como todo shinobi haría en una misión.
La ropa que usaba era reveladora, después de todo no era suya. Su cabello, que llevaba hasta los hombros, en ese momento caía en cascada ligera tras su oreja. Su respiración indicaba que aún se encuentra profundamente dormida, su pecho subía y bajaba ligeramente, mientras su brazo derecho abrazaba superficialmente su propia cintura, su puño posaba al lado de su estómago, y su otro brazo se ocultaba bajo su suave cabello.
Sasuke se posó a su lado, respirando su mismo aire, aspirando el suave aroma que ella expedía y absorbiendo su esencia a través de su nariz. Empezó a quitarse la ropa lentamente, asegurándose de no alertarla de su presencia.
Mientras se desvestía, contempló su cuerpo con agrado, deslizando su impar mirada por su espalda, sus piernas, sus deliciosas caderas y trasero. Dejó su vista allí, anhelando tocarlo, palmearlo y agarrarlo con posesión en su mano.
Finalmente, quedó completamente desnudo a su lado. Subió a su cama con alto sigilo y la giró suavemente. La cara de Sakura quedó de lado, sin embargo, su cuerpo quedó de espaldas a la dura cama. Quieto y dispuesto a su paladar.
Con la calma que no sabía de dónde había sacado en ese momento, se aseguró de desnudarla lentamente y con gran deleite. Contemplaba su cuerpo como una obra maestra, se buscará mirarla y adorarla con su mirada, algo que en su primer encuentro no había hecho a plenitud. En este instante podía mirarla por completo y sin restricción alguna, podía observarla sin reprimirse por la mirada de ella. Cada espacio que lograba desnudar, hacía que el fuego de su interior incrementara y se sintiera a través de su cuerpo, a través de sus dedos y su mirada. Su polla estaba semidura esperando su debut. Aún faltaba mucho por contemplar.
Su mano temblaba tenuemente, se sintió agónico. La desnudó por completo, bebiéndola con su mirada, sorbo a sorbo, gota a gota. Necesitaba probarla nuevamente, se sintió salivar ante el recuerdo de su sabor. Lamió sus labios y besó su cuello.
Sakura suspiró entre sueños y él continuó con sus menesteres, tocando cada centímetro de su piel, deslizando su lengua por cada cicatriz de batalla y adorando su ser. Se sintió completo.
Besó el lóbulo de su oreja y lo mordisqueó ligeramente, deslizó sus labios por su largo y fino cuello, esparciendo besos tenuemente húmedos y lamiendo su piel. Continuó bajando hasta llegar a sus pechos. Dejó vagar su dedo índice sobre su pezón duro, pequeño y de un rosa encantador. Su boca anhelaba chuparlo y tenerlo entre sus dientes. Eso hizo. Lo tomó y succionó con devoción sus pezones. Sakura se movía aún en sueños y gemía su nombre. Sonrió ante ello.
Sus dientes tomaron delicadamente un pezón y lo haló. Ella gimió. Dejó sus pezones rojizos e hinchados, sensibles al tacto. El aire y su respiración sobre sus senos hizo que se endurecieran aún más, aumentando su sensibilidad. Ella giró su rostro y él se escabulló por su abdomen hasta llegar a sus piernas, las cuales se separaron con delicadeza.
Miro su centro, rosa, palpitante y húmedo.
Solo para él.
Su dedo índice y medio caminaron perezosamente por su vientre hasta parar en su abertura. Deslizó sus dedos por su vagina sintiendo su humedad y calor.
Ella gimió nuevamente. ¡Oh, sus gemidos!
Bajó su cabeza y deslizó su lengua por toda su hendidura, ella saltó ligeramente y gimió de nuevo. Él acercó sus labios nuevamente y procedió a succionar su clítoris, mientras ingresaba el dedo medio y anular en ella, buscando en su pared interna esa zona ligeramente esponjosa que tanto había leído y, que según indicaba, haría que su mujer anhelara más.
Mientras continuaba lamiendo y succionando escuchó la voz de sakura, agitada y confundida. Él abrió los ojos y miró hacia arriba, encontrándola a ella con los ojos entrecerrados, sus mejillas rojas y jadeando mientras agarraba las toscas sábanas en sus puños, dejando blancos sus nudillos.
- Sa- Sasuke… kun.
Su voz jadeante y lujuriosa mientras decía su nombre, ingresó en su cuerpo como una corriente, deslizándose por su cuerpo por cada extremidad, finalizando en su dura polla. El gruñó aún con su boca adherida a su coño y ella gimió.
- ¿Q-qué haces?
Gimió de nuevo, esa frase deslizándose entre sus labios rojizos. Mientras su cabeza se deslizaba hacia atrás en la almohada y dejaba su fino cuello completamente expuesto y adornado por intensas marcas rojas.
- Hmm, ¿tú qué crees?
Respondió Sasuke de manera retórica, su voz se escuchaba grave y ronca en la habitación, sus ojos no dejaron los de ella mientras continuaba succionando su clítoris y metía la lengua en su centro palpitante. Lamió cada gota de jugo derramado e ingresó los dedos más a fondo, tocando ese lugar tan sensible y tan placentero en el interior de la mujer. Sakura gimió alto, lo llamó en gemidos mientras él se ocupaba de deslizar sus dedos dentro y fuera de ella, encargándose de tocar ese lugar en su pared interna cada vez.
Sintió las paredes internas de su coño haciendo presión en sus dedos e ingresó un tercero. Ella se agitó. Su clítoris estaba sumamente sensible y cada caricia, por fugaz que fue, la sensación cómo un rayo caliente que se deslizaba partiendo de allí, para tocar cada centímetro de su cuerpo.
De repente, Sakura contrajo sus músculos. Las piernas alrededor de la cabeza de Sasuke se cerraron y esta quedo atrapada allí, su boca caliente saboreaba su intimidad, bebiendo cada gota del elixir de ella. Los gemidos de Sakura se tornaron roncos, lo llamó entre ellos mientras sus manos se adherían a la cabeza de él, quizás tratando de que él profundizara en su placer, quizás queriendo que se alejara.
Sus gemidos y llamadas resonaban en la austera habitación. El ambiente estaba impregnado con el olor del sexo, era un cuarto promovido por la lascivia. Un último llamado y llegó ella a su cúspide. Él bebió de ella como fuente inagotable de placer.
Maná del cielo.
Sasuke dejó su centro y la miró fijamente a sus ojos con el sharigan brillando en su ojo derecho. Él contempló su imagen con encanto.
Sus ojos llorosos ante el placer, brillosos, su pupila dilatada y su iris pasó de jade a un intenso esmeralda. Sus mejillas rosas, gotas de sudor recorriendo su cien hasta posarse en su cuello. Labios entre abiertos, totalmente rojos y húmedos por sus mordiscos.
Su propio nirvana.
No podía comprender cómo esta vista le producía tan inmenso placer. Pero no solo era eso, de alguna manera se sintió como si algo más allá de su cuerpo clamara por ella. Aún no comprendía qué era.
Sasuke deslizó su índice por su cuerpo, el ligero tacto transmitía su deseo. Ella sintió cómo él, fidedignamente, adoraba con intensidad cada gramo de su ser.
No pudiendo soportar más, él se levantó y se deslizó sobre ella. Ambos se miraron fijamente a los ojos, justo a la misma altura. Sasuke abrió nuevamente las piernas de Sakura y ella las envolvió inmediatamente en la cadera de él. Sasuke esbozó algo parecido a una sonrisa y la cubrió, deslizó su dura y adolorida polla en la hendidura de su sexo y sin más, se enterró profundamente en su coño. Ambos gimieron al unísono.
El placer recubrió su cuerpo y mente, casi se viene allí, con solo metro su pene en su cálido y húmedo centro. Él la miró y ella continuaba con su expresión de placer.
Sakura se sintió llena, el pene de Sasuke, tan duro, pero tan suave por fuera estaba completamente enfundado en ella. Sentía cómo lograba estirar su centro, pero no dolía. Cada caricia de él dejaba su piel cálida y la llama dejada por los roces de sus dígitos lograron quedar impregnados en cada tejido de su cuerpo.
Aun mirándola fijamente, comenzó a moverse lentamente, aumentó su ritmo en cada estocada. Sakura posó sus manos en la espalda de él, tocando y palpando sus músculos. En cada profunda y dura estocada, enterraba las uñas en su fuerte espalda, dejándola llena de rasguños.
Sakura cerró sus ojos y sintió los labios de él sobre ella. Pudo saborearse levemente a sí misma y no le importó. La cálida boca de Sasuke sobre la suya era deliciosa. Se casi sintió prohibido.
Sasuke se apoyó en su brazo mientras se levantaba ligeramente, sacó su polla del interior de ella con un gemido, se arrodilló y la giró de espaldas a él. Sakura lo miró extrañada por encima de su hombro derecho. Sasuke puso su mano entre sus omoplatos, ella descendió su torso y dejó su trasero al aire.
Delicioso.
La penetró nuevamente en esta posición. Ella gimió alto. El interior de ella se sintió aún más apretado alrededor de su pene. Él bajó su mano y agarró su cadera, la tomó con deleite en su mano y la apretó justo antes de comenzar con el intenso vaivén de sus sexos.
En la habitación se escuchaban los gemidos de ella, los gruñidos de él y el golpeteo de sus sexos en unión. A la luz de las velas, Sasuke pudo apreciar cada detalle del cuerpo de Sakura. Su cabeza en la almohada, su rostro ladeado mirándolo desde esa posición; su espalda blanca y su propia mano agarrando con firmeza su cadera.
Sasuke bajó la mirada y se viocer en su interior, se sintió fascinado por la sensación de tenerla a ella ya su cuerpo en su poder. Se aseguró de que sus testículos golpearan su clítoris desde esa posición.
Ella gimió aún más alto.
Debería haber hecho esto hace años.
Pasó bastante tiempo hasta que sintió que se correría en ella. Bajó su cuerpo por sobre el de ella y le gruñó en el oído con su voz grave y ronca en jadeos.
- Tócate para mí.
Sakura deslizó su propia mano entre sus muslos y se encargó de tocar su capullo de nervios. Ligeros círculos con dos de sus dedos sobre su clítoris. Eso fue todo. Gimió y su cuerpo se estremeció bajo de él, mientras Sasuke aún la penetraba casi furiosamente. Ambos llegaron a su anhelado clímax. Sakura sintió el semen de Sasuke dispararse dentro de ella.
Exquisito.
...
Nota: He notado que hay algunas palabras que no concuerdan con lo que quise escribir, he corregido pero al momento de actualizar, estas no se cambian y permanece así. Lamento mucho ese inconveniente.
