Reconciliación y reunión familiar
Rarity se despertó con el cansancio aún en su sistema, notando que su almohada aún estaba con algunas lágrimas. Con un suspiro, salió de su cuarto y fue a la cocina, donde se preparo un café y tres tazas de cola cao para las niñas. Mientras se bebía su bebida, recordó la noche anterior, como había ido casi perfecta. Una charla agradable, buena comida, y ella lo arruinó en el último segundo, bien, Rarity, muy bien. Sería un milagro si podía hablar con Applejack sin sentir su corazón retorcerse, eso sí la granjera decidía hablar con ella. Cuando escucho ruido en la planta de arriba, metió las tres tazas ya preparadas en el microondas y espero.
Justo cuando dejo la leche con cacao en la mesa, las crusaders entraron en bandada a la pequeña cocina. Sweetie Belle, en vez de ir directamente a por su desayuno como otras veces, se acerco a su hermana mayor, queriendo darle un abrazo que Rarity acepto.
- Que sepas que da igual lo que piense Applejack, eres una poni genial. Ella se lo pierde.
- ¿Más genial qué Batponi?- dijo la unicornio adulta con una sonrisa y revolviendo la crin de su hermanita, quien retrocedió con una risa.
- Quizá.
Centrándose en su desayuno, las tres terminaron rápidamente y subieron para planear que hacer durante el día. Mientras no destrozaran su tienda, todo iría perfecto. En lo que lavaba los platos, escucho la puerta de su casa ser tocada, por lo que dejo el trapo húmedo que usaba para fregar y fue hasta la entrada a su hogar. Allí vio a la pegaso amarilla y de crin rosa más amable de todas, Fluttershy, quien iba acompañada por la pequeña y risueña Starblue. Con una sonrisa, Rarity recibió a las invitadas inesperadas.
- Buenos días, querida, siempre es un placer verte, a ti también, Starblue.
- ¡Hola tía Rarity!- dijo la niña con alegría.
- Espero no interrumpir nada- dijo Fluttershy mientras entraba.
- No te preocupes, querida, solo estaba fregando los platos. Tu hermana está arriba con Sweetie Belle- dijo mirando a la pequeña unicornio, quien salió corriendo rápidamente escaleras arriba.
Fluttershy se sentó en la mesa y espero a que su amiga le hiciera una taza de té, pues siempre lo había preferido sobre el café. Con la taza entre sus cascos, dio un sorbo antes de mirar a su amiga, que se había sentado frente a ella.
- ¿Y bien?- dijo sonriente.
- Y bien... ¿qué?
- ¿Qué tal tu cita con Applejack? No paraste de mencionarla durante toda esta semana- dijo con una risita al recordar lo nerviosa que había estado su amiga, pero se detuvo al ver el rostro abatido de Rarity.- ¿Qué pasó?
- Bueno... Resulta que no le gustan las yeguas- Rarity se rio un poco, pero carente de alegría alguna.- Me ha fallado el radar, supongo. Espero que al menos no dejemos de ser amigas.
- Oh, Rarity, Applejack no haría eso jamás- la pegaso se levantó para abrazar a su amiga, quien no pudo evitar volver a llorar en su hombro.
Applejack había estado gran parte de la mañana trabajando, golpeando los árboles para cosechar sus manzanas. Mientras lo hacía, daba vueltas a su problema una y otra vez, tratando de dar con una solución. ¿Pediría perdón? ¿Confiaría en qué todo volviera a la normalidad? ¿O aceptaría de una vez sus sentimientos y dejaría atras esos miedos? La yegua dio un gemido, agobiada, había estado allí desde primera hora de la mañana y aún no se había acercado a una respuesta. Con gran fuerza, golpeó el siguiente árbol en su lista, agrietando el tronco.
- Si que estás molesta- dijo una voz conocida.
Al girarse, vio a Big Mac, mirando a su hermana con una expresión que algunos confundirían con calma, pero los más cercanos al gran semental saben que era preocupación. Applejack suspiro y se sentó en la hierba, mirando el sol en la distancia, sintiendo a su hermano sentarse a su lado. Se quedaron en silencio, el gran poni rojo esperando a que su hermana estuviera lista para hablar y la yegua tratando de decidir como empezar.
- Yo... la he cagado con Rarity. Anoche me dijo que le gustaba, y yo voy y le rompo el corazón- Applejack dio un grito molesto mientras se acostaba en el suelo con una mirada angustiada.- Soy una estúpida.
- Eyup.
- ¿No se supone qué tienes que animarme?- dijo Applejack con una mirada de reproche.
- No pienso decir una mentira, negar tus verdaderos sentimientos por el que dirán es estúpido.
- P... pero no me gusta y...
- A mi no me engañas- dijo Big Mac con una sonrisa traviesa.- Se reconocer a alguien enamorado cuando lo veo. Y si es por lo que estoy pensando, deja de mentirte a ti misma, todo el mundo sabe que te gustan las yeguas y no han dicho nada.
- ¡E... eso no es verdad!
- La última vez que fui al spa, Lotus me dijo si le gustabas, ya que no parabas de mirarle los flancos. Me hicieste pasar una tarde muy incómoda- comentó Big Mac con una mueca.
- Yo... yo no...- comenzó Applejack, pero se detuvo al ver el rostro serio de su hermano, gimiendo en derrota.- ¡Esta bien! Vale, tu ganas, me gustan las yeguas, ¿contento?
- Eyup- dijo Big Mac con una sonrisa tan grande que podría rivalizar con la de Pinkie Pie.
- Pero no puedo ir y retractarme ahora, debe de odiarme, ¿no?
- Si Rarity esta de verdad enamorada de ti, no, no te odia. Te odiaría si siguieras negándote a aceptar tus sentimientos. ¡Así qué ya te estas moviendo para pedirle perdón y declararte de una vez!
- ¿Y a ti por qué te importa de repente?
Por respuesta, el semental señaló los árboles que habían sufrido de la ira de Applejack, muchos agriatados, e incluso había uno a punto de caerse.
- Para que dejes de destrozar la cosecha.
Con el rostro rojo, Applejack salió de la granja, evitando mirar a su hermano a la cara. Además, tenía algo que hacer.
- Créame, querida, este vestido le quedará de maravilla.
Rarity sonrió a la yegua que estaba observando el vestido que llevaba puesto, en concreto, la esposa del dueño del local al que había ido. De ser posible, no la habría recibido, pues solo era un recuerdo de su fracaso, pero un trato era un trato, además, esa pobre poni no tenía culpa. La hermana de la yegua sonrió a su hermanita, mostrando su apoyo por el vestido.
- La señorita Rarity tiene razón, te queda de perlas.
- Como siempre- dijo la otra sonriendo.- Decidido, me llevo este.
- ¡Espléndido! Déjelo ahí y yo se lo envolvere para regalo.
- No hace falta, me lo llevo puesto. ¡Una dama debe presumir!- las tres yeguas empezaron a reír de la broma, y cuando terminaron, la poni observo a su hermana, quien miraba la tienda con interés.- ¿Quieres algo?
- Oh, no, no tengo el dinero suficiente para...
- El primer vestido siempre es gratis- dijo Rarity sonriendo a la yegua.- Yo le ayudaré a elegir y...
El sonido de la campanita sonó, y cuando Rarity se giro, vio a Applejack bastante tensa en la puerta, avanzando lentamente. La esposa del dueño del restaurante la reconoció enseguida, susurrando a la unicornio con una sonrisa traviesa.
- ¿Esa era la que querías cortejar?
- Si, pero me temo que no va por ese camino, si me disculpan.
Con el rostro serio, tratando de aguantar las ganas de salir corriendo, Rarity se alejo de ahí, dejando a dos yeguas muy confusas. Applejack vio a su amiga acercarse, notando la sonrisa forzada en su rostro, cosa que sólo hizo que la culpa se apretara más en su corazón.
- E... ey... Rarity yo... toque en tu casa, pero como no estabas supuse que...
- No puedo dejar la tienda siempre cerrada, querida- dijo Rarity con una sonrisa, bastante forzada.- ¿Qué puedo hacer por ti?
- Yo... quería hablar sobre lo de ayer y...
- No hay nada de que hablar, simplemente no te gustan las yeguas y ya. No hay que hacer un mundo- pese a sus mejores esfuerzos, Rarity no pudo evitar soltar un suspiro triste.- Yo... ya sabes, solo quise intentarlo, salir de dudas. Pero no tienes porque sentirte culpable, como dice el dicho, hay muchos peces en el mar- la unicornio dio una pequeña risa carente de alegría.
Applejack estuvo por decir lo que sentía de una vez, al fin y al cabo, por eso fue en primer lugar. Pero al notar a las dos yeguas que las miraban de vez en cuando, se acobardo. Siempre podía decírselo otro día, en privado, ¿no? No, tenía que ser ahora, se lo debía, además, ni Twilight ni Rainbow Dash tenían reparos en mostrar al mundo como eran, y la alicornio lavanda era una princesa. ¿Por qué no podría ella?
- Rarity, de eso quería hablarte- la unicornio levantó la mirada curiosa.- Yo... lo que quiero decir es que... Oh, por Celestia.
Reuniendo valor, Applejack se lanzó hacia delante y plantó sus labios sobre los de la asombrada Rarity, cerrando firmemente sus ojos. Por su lado, la unicornio estaba sorprendida, pero al final se dejó llevar, siguiendo un beso bastante torpe por parte de la yegua campestre. Con una sonrisa, decidió ser ella quien dominara el beso, impulsando su lengua sobre la de la poni naranja, solo separándose para tomar aire. Con el rostro sonrojado, la unicornio no pudo evitar echar a reír al ver el rostro rojo como una manzana y los ojos fuertemente cerrados.
- No te rías- dijo Applejack entre dientes, aún sin atreverse a abrir sus ojos, sabía que las yeguas estaban mirándola, y no quería enfrentarse a eso.
- Lo siento, querida, pero es que eres demasiado adorable- el rostro de Applejack se volvió aún más rojo si eso era posible.- Entonces, ¿esto significa qué te gustan las yeguas?
- Rarity, estoy empezando a arrepentirme- Applejack se atrevió a abrir sus ojos, levemente, para dar una mirada asesina a la unicornio de marfil, quien rio ligeramente.
- Esta bien, esta bien, lo siento.
- Bien, después podemos salir, ya sabes, par compensar lo de... ayer- Applejack miro hacia otro lado, demasiado avergonzada para mirar a la yegua que amaba, y le había costado admitir esto.
- Por supuesto, buscaré un buen sitio y...
- ¡El restaurante de mi marido sigue abierto para vosotras, querida!- dijo la yegua con una sonrisa.
- Muchas gracias, es todo un placer.
Rarity se giro para mirar a Applejack, quien parecía querer salir de allí lo más rápido posible.
- Bueno, yo... ya nos veremos después...
- Hasta después, querida- Rarity se adelanto y le dio un beso en la mejilla a su amada, viendo como una sonrisa tonta subía a su rostro.
- Y... yo... yo te... tengo que volver al trabajo.
Se dio la vuelta y por poco tira un maniquí de su sitio, y tras asegurarse de que no cayera, salió de allí con una sonrisa avergonzada. Riendo, Rarity se centro en sus clientes, quienes la miraron sonrientes.
- Pues al final sí que me funcionó la cena.
El Dr. Biologic cerró la puerta de su casa con una patada y tiro sus llaves en la mesilla de entrada. Había vuelto de una tarde entera de tratar con niñatos que no sabían como agarrar correctamente un bisturí, castigo infligido por su majestad Celestia hacia una semana desde su "incidente", hacer de profesor para estudiantes de medicina durante dos meses, gratis. Eso, y ser suspendido de sus actividades en el laboratorio de ciencias de Canterlot durante el tiempo que diera clases. Dado que sólo había sido una vez, la princesa no le dio un castigo muy severo, pero fue muy incistente en que si volvía a hacerlo, sería expulsado de forma permanente de la comunidad científica.
El Dr. Biologic gruñó, no podía creer que la princesa Celestia estuviera dispuesta a dejar pasar la oportunidad única en la vida de estudiar una especie alienígena. Era algo impensable, todo por no "herir" los sentimientos de su especie. ¡Por favor! Si eran civilizados, sabrían lo importante que es... Un recuerdo traumatico de su infancia, hace tiempo olvidado, surgió a flote, obligándole a tirarse al suelo mientras se agarraba la cabeza y gritaba de terror puro. Pronto, más terrores de infancia y fobias salían a la luz, asustándolo a límites impensables. La imagen de una cabeza gris de ojos amarillos inundó su mente.
- Biologic, rindete a mí. Yo soy tu señor, tu amo.
Los ojos del Dr. Biologic se volvieron amarillos, cubriendo todo el globo ocular, y después dejó de gritar. Se levantó con un único pensamiento en mente, reunir más fieles para su señor... Parallax.
- No se si deberíamos ir, es una reunión Apple- dijo Sweetie Belle no muy segura.
- Cariño, Applejack lo dejo en claro. Como somos... pareja... eso nos convierte en familia.
Rarity dio una sonrisa y siguió caminando por el camino de tierra hacia Sweet Apple Acres para la reunión familiar de los Apple. Applejack la había invitado pues, como eran técnicamente pareja, era de la familia. Llevaba el mismo collar que había llevado en su primera cita desastrosa, y su anillo, que aunque desentonaba, había optado por llevarlo igualmente. Ya iban dos veces que llegaba tarde para una emergencia por no tener el anillo puesto, y la próxima vez podría haber heridos o peor. Por suerte para ella, había pocos Apple que conocieran de moda, así que no sería un problema. Al llegar a la granja, fueron recibidas por una gran cantidad de ponis, cada uno centrado en sus cosas, pero huvo uno en especial que se acerco sonriente.
- ¡Hola Rarity!- dijo Sugar Belle encantada.
- Hola, querida, es un placer verte.
- El placer es mío, si estás por aquí es que esa testaruda de Applejack está empezando a salir de su armario- dijo con una risa apenas contenida.
- Lo se, es un poco testaruda- dijo la unicornio con una risa compartida.
Por su parte, Sweetie Belle miró un poco incómoda la gran cantidad de ponis, todos de los Apple, y sobra decir que se sentía excluida. Al menos así fue hasta que vio a Appleblom y Babs Seed correr hacia ella.
- ¡Hola Sweetie Belle!- dijo Appleblom al acercarse.
- ¿Qué tal, Sweet?- hablo Babs con una sonrisa.
- Un tanto incómoda, si digo la verdad. Es una reunión familiar y yo...
- Bobadas, si tu hermana está con la mía, eso te convierte en familia. ¡Vamos, tenemos algunos juegos!
Con una mirada a su hermana, quien dio su permiso, salieron corriendo hacia las diversas actividades para los potrillos. En cuanto a Rarity, observo con curiosidad a Sugar Belle, quien la miró sonriente.
- Si buscas a Applejack, está con sus tíos Orange, cerca del granero.
Con un gesto de agradecimiento, Rarity se dirigió al lugar indicado, viendo a la yegua que ya podía considerar su novia junto a dos ponis de, según podía suponer por sus gestos y joyas, de clase alta. Cuando se acerco, Applejack miro con alegría a la unicornio, pero se apago un poco frente a sus tíos.
- Tío Orange, Tía Orange, os presento a mi... amiga Rarity, es tan unida a esta familia que considere que podrían venir.
Rarity miró de reojo a la yegua, con la duda clara en su mirada, pero los ojos suplicantes de Applejack hicieron que decidiera no reprochar a su pareja... de momento.
- Es un placer conocerlos- dijo Rarity con una sonrisa amistosa.
- El placer es mío, soy Sweet Orange, este es mi esposo Juice Orange- dijo señalando a su marido, quien le dio una sonrisa.- Es agradable ver que mi sobrina tiene a alguien que aprecie la moda.
- Gracias, señora Orange.
- No hay que darlas, es de esperar de usted, una de las diseñadoras más prominentes de la generación- dijo Sweet Orange con una gran sonrisa, aunque se truncó un poco al ver el anillo verde esmeralda en el cuerno.- Pero debo preguntar, ¿por qué ese anillo? No le pega nada.
- S... se lo dio un amigo en el Monte Aris y...- Applejack se atragantó con sus palabras, sintiéndose aliviada al escuchar a Rarity continuar.
- Desgraciadamente, mi incipiente amigo tuvo un accidente... fatal- Rarity dio una mueca de tristeza, lo suficientemente creíble para que los Orange se lo creyeran.- En su honor, decidí llevar su anillo.
- Oh, querida, lo lamento tanto- dijo Sweet, un poco arrepentida de haber dicho que el anillo desentonaba.
- Es algo muy loable y le honra muchísimo, señorita Belle- dijo Juice Orange.
- Gracias, señor Orange.
- Bueno, presentaré a Rarity al resto. Que lo paséis bien.
Tan rápido como dijo esas palabras, Applejack sacó a Rarity de allí, dejando que se despidieran antes. Mientras se alejaban, la unicornio miró divertida a su, ahora si, novia.
- La próxima vez, deja que yo diga la mentira, señorita elemento de la honestidad.
- Lo siento, me puse nerviosa- dijo Applejack con un suspiro.
- No pasa nada, "amiga"- eso lo dijo con un claro reproche en su voz, haciendo que la yegua a su lado diera una mueca.
- Oye, no me culpes, mis tíos Orange, por mucho que los quiera, son de la alta sociedad. Y normalmente, esos ponis suelen ser muy... tradicionales.
- Te recuerdo que prácticamente soy de esa alta sociedad- Applejack abrió sus ojos como platos y miró a Rarity, quien le dio una mirada dura, antes de empezar a reír.- Por Celestia, solo te estoy tomando el pelo.
- No es gracioso- dijo Applejack con un sonrojo, mirando a su alrededor, y al no ver a nadie, se atrevió a dar un beso en la mejilla de Rarity.- Lo siento otra vez.
- Sin problemas, querida, pero deberías decírselo, no creo que sea un problema para ellos.
- Prefiero no arriesgarme.
Caminando, las dos vieron pronto a Braeburn y a su prometido, el sheriff de Appleloosa, Silverstar. Al ver a la pareja, el poni naranja hizo señas a su prima para que se acercara a ellos.
- ¡Hola, Applejack! ¡Ven aquí a tomar un trago!
- ¡Ya iba un paso por delante!
Sonriente, la poni granjera se sento en la mesa, con Rarity tomando asiento poco después. Sirviéndose un vaso de sidra, ambos primos brindaron antes de dar un profundo trago. Tras dejar con fuerza su bebida en la mesa, Braeburn observo a Rarity con una sonrisa radiante.
- Así que tu eres la que ha atravesado la cabeza dura de Applejack, ¿no?
- La misma en persona- dijo Rarity con una sonrisa.
- Ya era hora, esa prima mía es como Starsilver, muy lento para salir del armario.
- Sigue por ese camino, y te juro que vuelves a casa solo- dijo el sheriff con un gruñido.
- A Applejack aún le falta- comento Rarity con un sorbo a su bebida.- Aún trata de mantenerlo oculto de los que "no son de nuestro círculo privado"- dijo imitando el acento de la yegua.
- ¡Oye! ¡Es totalmente normal querer mantener mi privacidad!- argumento Applejack, fuertemente ignorada.
- Y sus tíos Orange no saben nada.
- ¿Sweet y Juice Orange? ¿Por qué?- Braeburn miró a su prima interrogante.
- No... quiero arriesgarme. Con ponis de alta sociedad nunca se sabe.
- Yo solo espero que no sea así cuando vayamos a la cama- dijo Rarity con un suspiro.- Lo último que se necesita en una buena sesión es timidez.
- ¡R... RARITY!- grito Applejack totalmente roja, mientras su primo reía locamente.
- Yo no me preocuparía, Big Mac me dijo que hace dos noches se la encontró en el granero haciendo ciertas... "cosas"... Y tu nombre era muy repetido. El pobre, tenía el rostro más rojo que su piel, si eso es posible.
- ¡SE SUPONÍA QUE NO DIRÍA NADA DE ESE "INCIDENTE"!
Rarity, por su parte, a pesar de la vergüenza de esas implicaciones, no pudo evitar reír a carcajadas a espensas de su poni especial. Después de un tiempo, los Apple fueron llamados a la gran mesa frente al portal de la granja, llena de todo tipo de comidas. Applejack se sento junto a la unicornio, alejándose de su hermano y lanzándole una mirada de odio intenso. Junto a Rarity, se sentaron Sweetie Belle, Appleblom y Babs, y junto a esta sus padres. La abuela Smith, frente a Applejack y en el centro, se levantó y miró a todos con una sonrisa.
- Bienvenidos a todos un año más a la reunión familiar de los Apple. Este año, quisiera dar la bienvenida a Sweetie Belle y Rarity, en especial a esta última, quien ha conseguido hacer entrar en razón a la tozuda de Applejack y ganarse su corazón. ¡Brindemos por las dos tortolitos!
Mientras su familia brindaba y le daba la enhorabuena, Applejack se quedó en blanco, mirando a su abuela, quien le dio un guiño travieso. Por su parte, Sweet Orange sólo frunció el ceño.
- ¿No habías dicho que era tu amiga?
- Yo... yo...
- Espera, espera, ¿no habrías siquiera pensado que seríamos capaces de...? Oh, por Celestia, lo hiciste.
La expresión de dolor de Sweet fue sustituida por sorpresa cuando su marido empezó a reír sin control.
- ¿Te parece divertido que nuestra sobrina nos tache de homofobicos?
- No, me parece hilarante que Applejack, que no es fan de los modales y la alta sociedad, se enamore de todo lo que critica.
Mientras los dos Orange estaban en una pequeña discusión sobre que era lo más importante en ese momento, Rarity le dio un beso en la mejilla de Applejack mientras le dio una sonrisa traviesa.
- Te lo dije.
Applejack solo acertó a gruñir mientras bebía su sidra, ignorando los rostros divertidos de sus familiares.
