Y para no meternos en líos repetimos lo mismo de siempre, estos personajes no son míos, pertenecen a la genial Stephanie Meyer y la historia fue escrita por la asombrosa autora, Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y por supuesto, como espero que lo siga haciendo, me acompaña con un marcador rojo listo, mi amiga y Beta, Erica Castelo. Muchas gracias por tu apoyo constante por tantos años amiga *besos*


Epílogo

Quince años. Es el tiempo que ha pasado desde ese primer fantástico sábado por la tarde que pasamos juntos cuando arreglé su pedazo de mierda de computadora de diez años. Desde la primera vez que hicimos el amor frenéticamente en las recámaras de nuestra infancia. Desde que la seguí por el instituto como un loco enamorado y ella se tropezara con sus propios pies porque no podía quitarme los ojos de encima. Desde la primera vez que escapamos a nuestro pequeño prado privado detrás de la escuela, aunque definitivamente no la última. Desde que me enamoré de la persona más hermosa en el universo y fui lo bastante afortunado que de hecho, ella también se enamoró de mí.

Desperté con suaves besos cálidos extendiéndose en mi pecho desnudo, sus delicados labios bajando hacia mi estómago de una forma placenteramente provocadora. Su lengua se lanzó a mi ombligo, haciéndome gemir y retorcerme cuando me hizo cosquillas a propósito. Sonreí y estiré un poco mis brazos por encima de mi cabeza. Bella bajó muy lentamente la manta, provocándome deliberadamente y a mi furiosa erección mañanera.

"Buenos días," dijo con un travieso tono divertido. No necesitaba abrir mis ojos para saber que estaba sonriendo. Tampoco tenía que abrirlos para saber que quería jugar y de qué humor estaba. Cuando no respondí, su mano me envolvió con firmeza, dándole un apretón a mi erección.

"Buenos días," me eché a reír adormilado. Echando mi cabeza hacia atrás por el placer, levanté mis caderas para encontrar su pequeño puño. "Alguien está de excelente humor esta mañana."

Bella me masajeó por un momento, retorciendo y acariciando de arriba abajo. Su piel era tan suave y caliente que fue fácil dejarme llevar por su afecto. Anhelaba su atención y disfrutaba de su admiración. Necesitaba más de ella. Siempre necesitaba más de mi Bella. Mía, y solo mía.

Siempre.

Quince años y ella podía convertirme nuevamente en un adolescente estúpidamente posesivo y calenturiento con una sola caricia.

"Oh, bueno. Verás…" Continuó juguetona al apretarme otra vez. "Tengo muchas razones para estar feliz," me informó Bella con un tono directo. Quitó la manta de mis piernas desnudas, poniéndose a horcajadas en mi cintura. Cuando abrí mis ojos, me entristeció ver que llevaba puesta una pequeña bata verde de seda. ¿Por qué yo era el único desnudo? Difícilmente parecía justo.

"¿Y cuáles son esas razones?" Bromeé con ella, tirando del nudo de la ofensiva prenda. Se abrió fácilmente, dándome un completo acceso a su delicioso cuerpo desnudo. Pasé mis dedos por su suave y terso estómago, tocando sus caderas perfectamente gruesas.

"Bueno," continuó provocándome al lanzar su pierna sobre mi cuerpo y bajarse de la cama. Traté de agarrarla, pero no lo permitió. Bella prácticamente saltó al otro lado de la habitación hacia una pequeña mesa que estaba a un lado. "Veamos. Esta mañana pude dormir hasta tarde después de horas de increíble sexo con mi jodidamente sexy esposo de hace diez años. Mis hijas, a quienes amo muchísimo, están pasando la tarde molestando a su Pawpaw Charlie. Lo que significa aún más tiempo a solas para follar un poco más. Yyyyy..." Alargó la palabra al coger una revista de la mesa y agitarla en el aire en mi dirección. "Tu entrevista en Forbes salió hoy."

No era mi primera entrevista con Forbes. Pero, esta era especial para ella. La portada era una foto de nosotros, tomada en nuestra hermosa casa hace varios meses. Era frente al enorme ventanal que ocupaba la pared del fondo de mi oficina personal en casa, la luz entrando a raudales. Era un lugar impecable y elegante. Bella la había diseñado perfectamente para mí. Sabía cómo trabajaba mejor. En la foto, mi imponente mujercita estaba de pie frente a mí con una expresión extraordinariamente seria y hermosa en su rostro, con los brazos cruzados sobre su pecho. Mis manos descansaban sobre sus hombros, mirando hacia el frente con una leve sonrisa torcida, pero muy orgullosa. El encabezado decía, "Edward Cullen: de la provincia a videojuegos de miles de millones de dólares. La verdadera historia romántica de la extraordinaria semana que ayudó a inspirar su último éxito triple A."

Gemí bajito. Odiaba hacer esas estúpidas entrevistas. Solo elegían ciertas partes de la información. Nunca ponían la historia completa. Supongo que en realidad no había forma de que lo hicieran. No podían conocer todos los espectaculares detalles. O todos los pervertidos divertidos. "Tú también deberías haber estado en la mayor parte de la entrevista. Eres mejor para contar la historia que yo."

Solo sacudió su cabeza rodando un poco los ojos. Bella no era el rostro de nuestra empresa, ni deseaba serlo. No podía creer la mujer en la que se había convertido desde esa primera semana. Segura de sí misma, reservada, fuerte, brillante. Lo era todo.

Bella tuvo que renunciar a ser animadora por su mano rota. No quería retrasar al equipo por eso. Además, ya no se sentía cómoda en torno a algunos del equipo de fútbol por obvias razones. Aunque nunca le dijeron nada, Emmett dijo que tuvo que patear algunos traseros porque estaban enojados con ella por hacerlos perder tres de sus mejores jugadores. En mi opinión, culpaban a la persona equivocada. Tampoco se acercaron a mí porque sabían exactamente lo que le hice a Mike. De hecho, ni una sola persona de ese maldito instituto volvió a decir algo grosero en mi cara jamás.

Mike fue arrestado con una larga lista de cargos, el peor de los cuales en realidad no fue atacarnos a Bella y a mí, sino que en su coche tenía suficientes esteroides para matar una manada de elefantes. Y no una pequeña. Hasta donde supe, pasó siete años en prisión y seguía en libertad condicional. Eric y Tyler, por supuesto, no recibieron una condena tan severa pero aun así fueron expulsados por su uso de drogas y su parte en el acto. No sé qué pasó con ellos y sinceramente, no me interesaba. No eran importantes para mí. Solo Bella y mi familia lo eran. Esos pendejos… Bueno, ya no podían tocarnos. Había dejado tan en el pasado su estupidez, que en realidad era alucinante.

La semana después del ataque, fui a la delegación de policía y empecé a trabajar para Charlie. Él insistió en ello. Incluso intentó convencerme de ser un policía en algún momento, pero me negué para poder seguir con mi trabajo de computación. Reorganicé totalmente su sistema personal informático, pero eso no fue suficiente para mí. El programa no funcionaba lo bastante bien, en mi opinión. Era desordenado y complicado para la gente que no estaba acostumbrada a utilizar computadoras. Así que, diseñé uno nuevo. Uno mejor. Uno lo bastante fácil que cualquiera podría utilizarlo. Entonces lo simplifiqué en una aplicación que podían usar en sus teléfonos. Literalmente, todo policía con un teléfono podría tener acceso instantáneo a todos los archivos posibles que pudieran necesitar en cuestión de segundos.

En menos de un año, la mitad del estado de Washington tenía el programa gracias a la intensa publicidad de Charlie. No había otra forma de describirlo. Me ayudó a patentar el programa y la aplicación, y me llevó a convenciones policiales por un par de años hasta que despegó por completo.

Para cuando tenía veintiún años, había ganado mi primer millón. Las noticias corrieron como la pólvora. Ese era el mejor sistema que existía. Pronto se volvió estándar en los Estados Unidos antes que empezara a distribuirse internacionalmente.

Pero eso nunca me detuvo de ir a la universidad. Tampoco detuvo a Bella. Fuimos juntos a la escuela, trabajando hacia nuestras muy diferentes carreras. Yo me especialicé en sistemas informáticos y programación mientras ella me sorprendió con la suya. Después de su frustración al tratar de entender a Mike y por qué hizo esas cosas, se decidió por Psicología del Comportamiento. Le dio conocimiento que le ayudó a superar los ataques. Nunca podría estar satisfecha solo con terapia. Tenía que saberlo todo, y la llevó a ser tremendamente exitosa en su campo.

Nos graduamos juntos, ambos los mejores de nuestra clase. Nos casamos justo después de la escuela, una pequeña boda a pesar de las protestas de mi hermana y mi madre por una más grande. Alice había conseguido que Jasper accediera en la suya y la de Rosalie y Emmett fue una fiesta alcohólica descontrolada de la que todavía se habla en susurros. De ninguna manera íbamos a volver a pasar por ese caos. A mis ojos, mi boda fue perfecta. Nos estaban fastidiando con renovar nuestros votos.

Cualquier excusa para una fiesta.

Construí mi propia compañía durante y después de la escuela la cual se enfocaba en presentar programas para empresas más grandes, junto con contratos militares. Me hizo ganar dinero, por supuesto, pero eso no era exactamente lo que quería hacer con mi vida. No había chispa. No había vida en todo eso. Cero diversión. Así que, vendí mi empresa a los veinticinco. Me entristeció verla irse, pero los casi mil millones de dólares por los que la vendí, lo hizo un poquitín más fácil. Cómodamente financió dos de mis próximos proyectos importantes.

Videojuegos y paternidad.

El mismo año que vendí la empresa, Bella dio a luz a nuestra primera hija. Acaba de celebrar su octavo cumpleaños antes de nuestro aniversario. Todavía no podía creer que estaba tan grande. Once meses después de eso, Bella dio a luz a nuestras gemelas, también niñas. Tres años después de eso, dio a luz a nuestra hija más pequeña. Le estábamos dando vueltas a la idea de tener otro, sin usar condones o cualquier anticonceptivo para ver si ocurría por sí solo. Aunque al ritmo con el que estábamos follando, estaría embarazada para el final del fin de semana.

Cómo Charlie podía pescar lidiando con cuatro niñas, nunca lo sabría. Pero lo disfrutaba. Estaba retirado e iba a apreciar su vida con sus preciosas nietas. Creo que esperaba que fueran niños, pero amaba su pandilla de niñas. Apostaría una buena cantidad de dinero que al final del día lo convencerían de que no se estaban divirtiendo pescando y que preferían ir a Chuck E. Cheese. O algo parecido. Quizás una película en vez de eso. Lo tenían comiendo completamente de sus diminutas manos. Ellas tronarían los dedos, y él saltaría. Pero también mis padres lo harían. Las niñas estaban extremadamente mimadas.

Sin embargo, no podía decirles nada al respecto a ninguno de ellos. A mí también me tenían igual. Era bueno que Bella fuera una madre responsable porque yo quería darles todo lo que pudiera en el mundo. Era por ella que se estaban convirtiendo en excelentes mujercitas. Todas ellas me hacían sentir orgulloso todos los días. Los cinco amores de mi vida.

Emmett me tomaba el pelo con solo ser capaz de producir niñas. Le dije que solo estaba celoso porque era mi destino en la vida estar rodeado de mujeres hermosas. Él tenía dos hijos, así que no tenía que preocuparme por continuar con el apellido Cullen. Él lo tenía cubierto. Solo esperaba el día en que Alice y Jasper finalmente se decidieran a iniciar su propia familia. Sabía que iba a pasar tarde o temprano. Jasper también estaba listo para ser papá. Amaba intensamente a sus sobrinas y sobrinos. Nuestras hijas tenían una maravillosa familia con la que crecer.

De algún modo, durante ese caótico periodo de cinco años, pude producir, con la ayuda de Ben y su maravillosa esposa Angela, tres de los videojuegos más exitosos y vendidos. Juntos construimos tres estudios independientes de creación de juegos en dos continentes diferentes. Desde entonces, hemos sacado al mercado varios juegos de millones de dólares y toda una nueva consola de videojuegos dándole una paliza a la competencia. Nadie nos había visto venir, y conquistar al mundo por asalto.

Esto era en gran parte debido a Bella.

Ella era la base de la heroína en la serie más popular. Hermosa y fuerte que también era genial en artes marciales. El último título era algo así como una precuela, inspirada en nuestra historia.

Después que la mano de Bella sanó totalmente, empezó a tener clases diarias conmigo. Estaba determinada a nunca volver a ser una víctima. Ahora era cinturón negro cuarto dan y jodidamente aterradora cuando estaba encabronada. Iba a las clases mucho más a menudo que yo, pero yo aún lo intentaba. La mayoría de mis ejercicios eran subir y bajar corriendo las escaleras de la oficina.

Bella era una gran guerrera, pero el único lugar donde realmente me asustaba era en casa.

Empezó a trabajar conmigo un par de años antes de ayudar con el desarrollo de los juegos. Fueron sorprendentes las ideas que aportó para los personajes. Realmente ayudó a completarlos y a la historia de formas que nunca anticipé. Algunas veces peleábamos sobre ciertas cosas. Pero por lo general terminábamos teniendo sexo sobre algún mueble de oficina en medio de un martes por la tarde.

Otras veces me gustaba sacarla de quicio solo para conseguir una reacción, y ella lo sabía. También le gustaba. Éramos sólidos como una roca. Ella aguantaba cualquier cosa que le dijera, y yo también podía. Nunca éramos crueles, solo testarudos. Casi se había convertido en nuestro juego previo, pero todo lo que ella hacía aún me excitaba.

La observé con asombro cuando deslizó la bata de sus hombros. Me trajo de vuelta de mis pensamientos, atrayendo toda mi atención hacia ella. Bella estaba sentada en la orilla de la mesa. Dio vuelta a cualquier página que estaba viendo en la revista. Sus piernas ligeramente separadas para que pudiera admirar la vista. Me estaba provocando, y lo sabía, pero me importaba poco. Deseaba la tortura. Deseaba lo que sea que ella estuviera dispuesta a darme.

Cada día agradecía cualquier buen karma que había creado en mi vida pasada. Adoraba a Isabella con cada fibra de mi ser.

"Edward Cullen," me miró con una sonrisa al empezar a leer, "director de los Estudios Breaking Dawn y CEO de Sistemas New Moon, es un hombre sorprendentemente humilde. Cuando hablé con él, descubrí que es educado y amable, no algo que esperarías de un hombre de negocios multibillonario," Bella me miró con una sonrisita traviesa. "Humilde, sí. Está bien. Demuestra el poco tiempo que esta persona pasó contigo."

"Jaja, muy graciosa," bromeé en respuesta con ironía al mismo tiempo que salía de la cama poco a poco. Sonriendo divertida, miró mi erección antes de volver a la revista. Empecé a acecharla, y ella trató de pretender que no veía lo que estaba haciendo.

Aclaró su garganta, "el tema de su esposa, Bella, es del que estuvo más entusiásticamente apasionado. Cuando preguntamos por ella dijo—"

La interrumpí al agarrarla por la cintura, acercando su trasero a la orilla de la sólida mesa. Dio un pequeño chillido, alegremente divertida. Echó su cabeza hacia atrás cuando mi nariz se arrastró por su cuello hacia su oreja. "Que es la mujer más ardiente del planeta y que me encanta follarla con ganas una y otra vez hasta que grita."

La revista se cayó al suelo. Bella rodeó mi cuello con sus brazos, y me atrajo a sus labios. "No recuerdo leer esa última parte aquí," lloriqueó contra ellos.

"Oh, estoy seguro que está allí. Y también espero que esté jodidas letras grandes en negrita," le gruñí, besándola con firmeza. Era demasiado temprano en la mañana para juego previo, y ella lo sabía. Sabía lo que estaba haciendo al provocarme. Bella gimió con fuerza, restregándose contra mi dura polla. Sus piernas se envolvieron apretadamente a mi cintura.

"El desayuno," murmuró como si fuera a conseguir que me detuviera. La empujé hacia atrás con mi mano, haciendo que se recostara sobre la mesa. Algo cayó al suelo, pero no pudo importarme menos.

La penetré al mismo tiempo que me inclinaba hacia adelante para lamer entre sus pechos. "¿De verdad crees que voy a dejar de follarte para desayunar? Deberías conocerme mejor que eso, mi amor."

Me había vuelto más atrevido con la edad, sobre todo sexualmente. Conocía cada movimiento que debía hacer, cada palabra qué decir, solo para hacerla gemir y retorcerse de placer. Bella me enseñó la forma correcta de hacer las cosas con ella. Con cada acción y reacción, me moldeó en su amante perfecto. Puede que sea un poco arrogante, pero creo que merecía serlo en algunas cosas. Bella amaba mi seguridad. La excitaba. Podía darme cuenta por el calor entre sus piernas.

Le gustaba hacerse la inocente pero no lo era en ningún sentido. Le gustaba con fuerza, de prisa y pervertido, y solo podía rogar a los dioses del mobiliario que esta mesa fuera lo bastante firme para lo que estaba a punto de hacerle. No me importaba si la mesa se rompía, pero no quería que ella, o yo, nos lastimáramos en el proceso. Habíamos quebrado muchas camas, y otras cosas, en nuestro anhelo por asegurarnos de amarnos exhaustivamente el uno al otro todos los días.

Desenvolví sus piernas de mi cintura, agarrando sus muslos al forzarme un poco más profundo dentro de ella. Salí lentamente antes de volver a entrar con fuerza, empapándome de su calor y belleza. Bella gimió ruidosamente, su espalda se arqueó casi treinta centímetros de modo que solo la cima de su cabeza tocaba la superficie. Con cada movimiento, sus hermosos y generosos pechos se sacudían y rebotaban perfectamente, dándome el mejor espectáculo para contemplar mientras jugaba con su hinchado y sensible clítoris. Me moví cada vez más rápido en su interior, echando mi cabeza hacia atrás al solo disfrutar estar dentro de ella.

"¡Sí! ¡SÍ! JUSTO ALLÍ," Bella prácticamente chilló. Estaba un poco emocionada por el hecho de que no tenía que estar callada. Eso era algo con lo que teníamos problemas cuando las niñas estaban en casa. Creo que estaba recuperando el tiempo perdido. Eso estaba bien para mí. Sabía que me gustaba ruidoso. Así como yo era su amante perfecto, ella también era la mía.

"Sé que estás cerca. Dame lo que quiero," le ordené al girar mi pulgar en el punto justo. Quería sentir que se ceñía a mi alrededor. Aunque puede que mi cuerpo reaccionara como el de un adolescente cuando se trataba de Bella, ya no tenía el mismo tiempo de recuperación. Quería que disfrutáramos tanto como fuera posible.

Su mano alejó la mía para poder masajearse furiosamente ella misma. Un líquido caliente corrió desde su apretado cuerpo y se escurrió por mis piernas y sobre la mesa. El olor a sexo saturó el aire a nuestro alrededor. Fue muy erótico para mí por alguna razón. Me encantaba el aroma de nuestro tiempo juntos. O quizás solo era el aroma de Bella el que me gustaba.

Maldijo en voz alta cuando su cuerpo empezó a contraerse a mi alrededor, apretándome con fuerza. Gemí por el placer, tratando de pensar en cualquier cosa para resistir incluso por solo un poco más de tiempo.

Iba a sacar el mayor provecho posible de nuestras vacaciones.

Pero así como yo había aprendido a presionar los botones de Bella, ella aprendió a presionar los míos. Si quería que me corriera, sabía exactamente qué hacer.

Sentí que apretó un músculo en su interior, acercándome más con sus muslos. Sus manos se fueron a sus pechos, dándome un espectáculo que sabía me encantaba. No había nada más delicioso que ver a mi esposa acariciarse ella misma de cualquier forma. Mientras giraba sus pezones entre su pulgar y dedo índice, lloriqueó bajito, "Edward, por favor… Córrete para mí, por favor. Quiero que te corras dentro de mí."

"Maldita sea," siseé cuando mi cuerpo cedió al instante, derramándose en sus profundidades. Soltó una alegre risita cuando caí hacia adelante, mi cabeza descansando en su estómago. "Eso no es justo," me quejé en voz alta, besando su ombligo. El sabor del sudor salado se quedó en mis labios.

"Bueno… siempre podrías pedirle a tu papá que te prescriba Viagra si no crees poder mantenerme el paso," bromeó. Gruñí ruidosamente contra su estómago. Ella se echó a reír cuando la cargué, arrojándola por encima de mi hombro. "¡EDWARD! ¡Estaba bromeando!"

Le di una fuerte nalgada, solo para hacerla reír con más ganas. Arrojándola sobre la cama, reboté sobre ella. Chilló soltando risitas cuando ataqué su cuello, lamiéndolo y besándolo frenéticamente. Mordisqueé mi camino hacia sus pechos y al bajar a su estómago hasta que llegué a la parte en sus piernas. Con mis palmas, las abrí por completo para mí antes de enterrar mi rostro. Bella jadeó cuando mi lengua apenas tocó su clítoris, mis dedos deslizándose dentro de ella.

"¿De verdad crees que podrías soportarlo si tuviera una prescripción de Viagra?" Mientras decía las palabras, curveé mis dedos hacia arriba, tocando el punto perfecto dentro de ella. Sus caderas se elevaron para encontrarlos, y un pequeño jadeo de placer escapó de sus labios. Empezó a sacudirse cuando retorcí mis dedos, con mi lengua moviéndose de nuevo rápidamente sobre su clítoris. Lo mordisqueé delicadamente, tirando de él antes de apartarme. "Respóndeme," le dije con firmeza.

"¡No! Oh… joder… no."

Se perdió totalmente, derramándose en mi mano mientras mi boca encontraba su camino de regreso a ella. Besé sus labios levemente al apartarme, observando con satisfacción como seguía temblando.

Yo le hice eso. Yo y solo yo. Ningún otro hombre podría hacerlo. Era feliz y abiertamente mía, y yo era de ella.

Me dejé caer junto a Bella, pasando mis dedos por mi desordenado cabello. Podía ver que necesitaba afeitarme así como una ducha, pero no quería moverme. Ella se acurrucó a mi lado, arrojando su pierna sobre mi cadera mientras se ponía cómoda en nuestra posición favorita para abrazarnos. "Mi cuerpo no quiere trabajar ahora," murmuró adormilada.

La atraje con firmeza hacia mí, cubriéndonos a ambos con la manta. Sabía que casi era mediodía, pero en realidad no me importaba. No había nada que necesitara hacer ese día excepto pasar tiempo con mi hermosa esposa. No podía pensar en una mejor forma de hacer eso que lo que estábamos haciendo. Acomodó la manta de forma que cayera mejor sobre ambos antes de volver a acurrucarse en mis brazos.

"Te amo," susurré en su cabello, con un gran bostezo al sentir que llegaba la oscuridad.

"Te amo, Edward," susurró justo antes que nos quedáramos cómodos y pacíficamente dormidos.


Y estos terminaron igual de cachondos como empezaron jajaja. Tenía que ser, nuestro lindo nerd se convirtió en un hombre exitoso, con una esposa igualmente exitosa a su lado y con cuatro hermosas pequeñas. Awwww, me encanta este fic, es cierto que es cortito, pero muy bonito. ¿No lo creen? Creo que nos quedó claro que consiguieron su felices para siempre *suspiros* Espero que hayan disfrutado de esta linda historia y por supuesto, me encantaría que me lo hicieran saber con un review, saben que el único pago que recibimos por hacer esto son sus reviews. Y por supuesto, como siempre les agradecería mucho que visitaran la historia original y le den las gracias a la autora original de esta bella historia, pueden agradecerle con sus propias palabras en español, o pueden usar unas de estas dos opciones:

Hi there :) I just read the Spanish translation of this story and I'd wanted to thank you for give your permission and allowing us to enjoy of such a beautiful story. Hope to read more of your work soon. Regards from (Tu país de origen)

Hello, I'm writing you to say you're an amazing author. I read this story in Spanish and I loved it! Thank you so much for allowing its translation and I'm looking forward to read more of your stories. Regards from (Tu país de origen)

Solo elijan una, copien y peguen, pero solo una. Pueden usar el link en mi perfil a la historia original, o el que estará fijo en la parte superior de mi grupo de Facebook. Pero por favor, háganlo, el que las autoras vean su agradecimiento anima a otras a dar su permiso. Una vez más gracias por acompañarme en otra traducción, principalmente a mi compañera de armas, mi querida Beta y amiga, Erica Castelo, muchas gracias amiga *muaks*, gracias a mis queridas lectoras, inclusa a las silenciosas, que les agradecería que se dejaran ver por esta vez para agradecer el tiempo dedicado para esta traducción, pero en especial a las fieles comentadoras, como mis revoltosas y todas las demás que después de leer se toman unos minutos para dar las gracias y contarme lo mucho que disfrutan de las historias. GRACIAS, porque es por ustedes que seguimos aquí *besos*

No olviden ponerme en alerta de autor porque todavía quedan algunas traducciones por compartir ;)