El emblema de la familia Li

-¿Nervioso? –preguntó Tomoyo una vez que vio a Syao sentado en una de las bancas del jardín. Todos en el castillo andaban apurados y afligidos, él joven Li solo podía ir al lugar más callado de su hogar y dejar todo aquello atrás, aunque fuera solo por unos instantes.

-No solo agotado –contestó con sinceridad Syao encogiéndose de hombros, se movió en la banca para hacerle espacio a Tomoyo, que con cierta dificultad debido a sus meses de embarazo se sentó con pesadez al lado de Syao -¿Vas a seguir con la historia?

-Solo si tú quieres oírla –le dijo Tomoyo con una sonrisa de ternura, Syao asintió, pero ella no pareció muy convencida.

-Todavía estoy curioso, ahora más que nunca, no entiendo nada de lo que está pasando –aseguró Syao con un poco de molestia.

-Entonces es bueno que aún no sea la hora del almuerzo, porque nos quedan muchas cosas de que hablar…

SAKURA

Syaoran me estaba besando, mi punto más débil era él en ese momento. Un beso tierno y hermoso se volvió más intenso en segundos, Syaoran mordió mi labio inferior y en un momento sentí como su lengua se enrollaba con la mía. Sentía mis piernas temblar, de no ser por los fuertes brazos de Syaoran a mi alrededor seguro hubiera caído al suelo.

Todavía no sé cómo, pero la bata que me cubría cayó al suelo. La liviana tela del camisón me hizo querer estar más cerca de él, si es que eso era posible. Entrecerré mis dedos en su cabello, jalando su rostro un poco más hacia mí. No sabía hasta donde iba a llegar todo eso pero mi cerebro solo pensaba en él, en él y lo bien que se sentían sus brazos alrededor de mi cuerpo, moviéndose y delineando mis curvas. Sus labios dejaron los míos, marcando un camino por mi cuello. Lo observé en ese instante, como dudosa de que él realmente estuviera haciendo esto conmigo, y con todo el gusto.

Syaoran tenía los ojos cerrados y realmente no parecía tener más preocupación que las caricias que estaba ejerciendo sobre mí. Me dejé llevar por él en segundos, cuando una de sus manos subió por mi abdomen y desató una pequeña laza al inicio de mi camisón; quedando descubierto parte de mis senos y lo que era mi ropa interior. Un brillo extraño y malicioso apareció en sus ojos, cuando estuvieron abiertos por unos segundos, para ver la obra que sus manos habían hecho. Vi como sus parpados se cerraban lentamente cuando se acercaba a mí de nuevo, dando pequeños besos alrededor de mi pecho. Se centró en el inicio de uno de mis senos, y dio un mordisco leve que me hizo gemir de placer en ese instante. Sentí una leve sonrisa que se formó en sus labios presionados contra mi piel. Sus manos subieron y se iban a encargar de darle algo más de espacio, cuando ambos escuchamos a alguien aplaudir a nuestras espaldas.

Me giré en seguida, asustada de cualquiera que estuviera observándonos en ese momento. Tao Chien nos sonría con una mirada maliciosa en todo su rostro.

-¡Bravo! Señor Li, no debería de tomarse tan en serio su papel de esposo, recuerde que ella no le pertenece. –dijo viendo a Syaoran, yo misma lo vi y mantenía la mirada furiosa a Tao; dejó de ver a Syaoran en ese instante y me miró a mí, para decir – aunque claro, con una supuesta esposa así cualquiera se aprovecharía de la situación.

Yo di un paso hacia atrás llevando mis manos hacia mi pecho, por unos momentos había olvidado lo expuesta que me había dejado Syaoran -¡Como se le ocurre, observarnos en nuestra privacidad! –exclamé entre asustada, la verdad es que no tenía que fingir demasiado.

Una risa clara salió de los labios de Tao Chien –Señorita Kinomoto, a mí me pareció que es la primera vez que recibe esa clase de caricias, ¿No es así?

Syaoran tomó un paso hacia el frente, yo me pegué a su espalda y corrí un brazo por su cintura, lo último que quería es que se formara un nuevo conflicto en el que todos en el castillo participaran; mucho menos yo en el estado no muy visible que me encontraba.

No supe muy bien todo lo que Syaoran discutió en ese instante, porque mi mente voló hacia otros lugares. ¡Y es que no podía ser más lógico! Estábamos hablando de Syaoran, él no me besaría ni me haría ninguna de esas caricias si no hubiera una razón de por medio, yo solo había sido una tonta. Una idiota que se dejó llevar por el momento para engrandecer su patraña. Él no sentía nada de lo que yo sentía por él.

Supongo que también lo hizo como una demostración, para darme a entender que él puede hacer lo que quiera, él es libre, él puede tener a las mujeres que quiera cuando quiera. Yo misma he desafiado tanto su forma de vivir, que ha hecho esto para vengarse, vengarse por no recibir el trato que quiere de mi persona. Quiere que sufra cuando Tao se marche de esta habitación…

¡Pero porque me llamo Sakura Kinomoto que no pienso hacerlo! No voy a dar una sola lágrima ni mala cara frente a él, si piensa que solo él puede jugar se equivoca. Se metió con la persona equivocada. Sonreí, me limpié con la palma de la mano una lágrima traicionera, y aflojé un poco el agarre que tenía de Syaoran. Vi que logró sacar a Tao de la habitación, el cómo no me lo pregunten porque eso si no lo sé. Vi como Syaoran se alejaba de mí y esta vez sí cerraba la puerta adecuadamente. Se giró, esperando ver esa tristeza en mí, esperando que le gritara de todo por haberse aprovechado de mí. Pero no fue así, vi como su alegría se borró en ese instante, cuando yo estaba de pie, con una media sonrisa dibujada en mis labios y atando la parte superior de mi camisón con tranquilidad.

-¿Entiendes lo que acaba de suceder? –preguntó como si creyera que yo soy tan idiota, pues soy idiota para dejarme usar pero no tanto como para no darme cuenta.

Asentí y levanté mi rostro hacia él para darle una enorme sonrisa -¿Qué clase de idiota cree que soy Syaoran? Claro que me di cuenta de lo que estaba haciendo, es lo que hacemos ¿No? Mantener esta farsa de marido y mujer. El hecho de que haya expresado mis sentimientos por usted no significa que usted deba de sentir lo mismo – recogí mi bata que estaba en el suelo, luego me acerqué hasta él –pero si después de eso quiere reconsiderar sus opiniones por mi está bien. Así que si no tiene nada más importante que decirme, como por ejemplo que no me hubo dicho lo que usted siente por mí, pues entonces, buenas noches –me paré en puntillas y alcancé a darle un beso en una de sus mejillas, lo vi sonreír maliciosamente. Supongo que presiente mi forma de actuar, pero no importa. Igual seguí mi camino hasta dejar la bata su lugar, luego fui hasta el lado de la cama donde suelo dormir, y me acomodé bajo las sábanas, cerrando los ojos.

Varios minutos después sentí que el cuerpo de Syaoran se acomodaba a mi lado. Abrí los ojos para ver solo un poco de su silueta, boca arriba con la vista fija en el techo. Ya había apagado la luz y era muy poco lo que realmente se podía apreciar bien en la habitación. Un nuevo pensamiento apareció en mi mente, cuando lo vi a él, con el semblante serio y su rostro de piedra, como petrificado en la cama.

La pregunta salió de mis labios y me di cuenta de ella hasta que me escuché a mi misma –nunca me dijo porque actúa así, prometió que lo haría Syaoran, ¿O ya lo olvidó?

Su rostro no se movió a verme, pero aun así me contestó –yo nunca dije que lo haría. Le prometí otra información si se enteraba de ello, pero yo nunca dije que se lo diría.

-Cumplirá, me dirá lo que quiero si yo me llego a dar cuenta –le dije entre dudosa, su temperamento ya era bastante extraño como para no albergar un lugar a dudas.

-No suelo hacer promesas, y como no las hago seguidas tiendo a cumplirlas cuando las hago –contestó en seguida, vi como cerraba los ojos –con seguridad, se lo diré Sakura.

Hubo un momento de silencio, mientras yo meditaba y él se empezaba a quedar dormido –entonces no le importa que le pregunte a Eriol, ¿o sí?

-Eriol –repitió abriendo los ojos molesto, realmente no me había dado cuenta que lo había despertado hasta ese momento -¿Qué tiene que ver Eriol con esto?

-¡Pues que no soy adivina Syaoran! –protesté un poco molesta, una risita de burla apreció en su rostro, pero que rápidamente borró para que yo no lo viera –si no me decís voz, es seguro que a Kee no puedo preguntarle, que sería incomodo preguntarle a tú madre y que el único que queda es Eriol.

Cerró los ojos de nuevo mientras hacia una mueca con los labios –supongo que si logras convencer a Eriol…

Dejó su mensaje en el aire, sí que estaba cansado pero yo no me di cuenta de eso en ese momento, mi mente estaba en la conversación que estábamos teniendo.

Convencer a Eriol, ¿Eso sería difícil?

-Syaoran… -le dije sin pensar en que realmente él ya estaba dormido.

-¿Qué?...-rugió molesto, gracias a los dioses que estaba oscuro o hubiera notado el rojo en mis mejillas.

-Duerme bien –le dije con voz débil, temiendo que se enojara, más de lo que ya estaba.

Escuché un suspiro, él se giró y me dio la espalda, justo cuando pensé que no vendría respuesta, escuché su voz que me decía –Tú también Sakura.


Tomoyo dio una risita divertida, yo me sonrojé forzosamente, estábamos en el jardín y yo estaba contándole a ella lo que había sucedido la noche anterior. Muy cerca de nosotras, Kee dibujaba con bastante entretenida.

-¿Llegaste a escuchar lo que le decía a Tao? –Me preguntó Tomoyo pensativa, yo negué con la cabeza, Tomoyo volvió a dar una risita traviesa -¡Vaya, que poderes tiene el joven Syaoran!

-¡Tomoyo! –protesté sintiendo de nuevo el calor en mis mejillas.

Mi amiga rió una vez más -¡OH Sakura! Es una broma, además, es algo normal, tarde o temprano tenía que suceder, es nada más una lastima que hayan sido interrumpidos. Si me los preguntas, talvez eso haga que Syaoran reconozca sus sentimientos.

-¿Tú y Eriol ya…? –traté de preguntar mientras pensaba en las ideas que me estaba dando, cuando vi que esta vez ella se sonrojaba me quedé callada –está bien, no necesito saber más –dije sonriéndole a Tomoyo, ella rió conmigo. Me quedé viendo a Kee, la niña no dejaba de dibujar con energía, había dicho que era algo muy importante y, que era tan importante que necesitaba estar sola. Al fin, sin dejar de ver a la niña le pregunté a Tomoyo -¿Realmente crees que él pueda estar interesado? Yo

aun creo que todo esto no vale la pena, debería…no se, pensar en otras cosas.

-Yo creo que aun no está listo para aceptarlo, pero como dice Eriol, ya cambio bastante, ya no te trata como a los demás, eres tan especial como lo es Kee. ¡Y eso ya es decir mucho! –Me respondió Tomoyo –Sakura… -me giré un poco para verla, en el rostro de Tomoyo estaba esa bella y encantadora sonrisa, esa que te levanta los ánimos cuando más lo necesitas -¿Te dolió lo que hizo anoche? –asentí levemente, si me había dolido, aunque desde que me di cuenta no haya querido aceptarlo, para olvidar que me dolió.

-¿Qué sucede Sakura? –me preguntó Kee en un tono preocupado mientras se acercaba a nosotras, al parecer ya había terminado su dibujo.

Yo miré a la niña y luego a Tomoyo por un poco de ayuda, el tema de conversación no era apto para la edad de Kee. –Tu tío hizo algo que hirió los sentimientos de Sakura, y me lo estaba contando ya que no quiere que él sepa que la ha dañado –explicó Tomoyo de la forma mas corta posible.

Vi como Kee me miraba detenidamente, frunciendo el entrecejo dijo decididamente -

¡Entonces véngate! –Tomoyo y yo la miramos sorprendidas, era increíble como esa niña nos ganaba en algo tan simple. Quizás es porque ha tratado con Syaoran más tiempo que nosotras –Si mi tío Syaoran hizo algo para molestarte y para hacerte creer que no le importas y que está mal que lo quieras, entonces…véngate. Sabes que no le gusta que le lleven la contraria –me dijo Kee con una sonrisita picaresca, yo se la devolví inmediatamente. ¡Cuanta razón tenía la princesita!

-¡Si, Sakura! –exclamó Tomoyo sumamente emocionada, como cuando le encanta que me pongas sus cosas, no se porque pero siempre debo usar "lo adecuado" cuando pone esa mirada –dale celos, que vea que otros pueden tenerte y que él te está dejando ir.

-Puedes hablar con Takeru, se ve que es muy lindo y si pasas mucho tiempo con él seguro mi tío se enoja –ánimo Kee.

-Y vistete mejor –añadió Tomoyo, se los dije. De repente saltó y se puso de pie con gran energía –te buscaré algo perfecto para esta tarde.

Con eso Tomoyo salió corriendo con gran ánimo hacia el castillo, Kee me vio extrañada y yo le sonreí débilmente –es un poco rara cuando se pone así, ¿Verdad?

-Solo un poco –le contesté mirando el camino por el que se había ido mi amiga, Kee y yo reímos divertidas en ese momento, me giré a ver a la niña de nuevo y recordé algo –oye Kee, ¿Qué estabas haciendo?

-¿Sabes donde está mi tío? –preguntó de una sola vez evadiendo mi pregunta.

La vi extrañada por unos minutos para luego contestarle –no exactamente, dijo que iba a estar arreglando algo y que nos buscaría luego, que nos quedáramos juntas. ¿Por qué la pregunta?

Kee se mordió el labio, pensativa y me extendió la hoja con la que había estado haciendo su dibujo. En ella estaba dibujado un círculo, en el que estaba un sol, con rostro serio y un poco más abajo del sol estaba el signo del bien y el mal, el ying y el yang. Se notaba que le había costado trabajo a la niña el dibujo, y que lo había hecho hasta que le quedara lo más parecido posible a…bueno no se a que pero se me hacia familiar.

-Ayer que entré por error a la habitación de ese señor vi algo que tenía esto –me explicó Kee interrumpiendo mis pensamientos y señalando con el dedo su dibujo –me parece conocido, pero no se de donde, por eso lo dibuje. Mira –me dijo apuntando el sol del dibujo –se parece al escudo del reino de mi tío, solo que no tiene ese signo.

Tenía razón en eso, el escudo de mi reino era casi igual que el de Syaoran, excepto que en lugar de ser un sol era una luna, eran las distinciones de ambos reinos, sol y luna. Pero esto tenía que ser algo del reino del sol, tenía que ser…Syaoran…-hay ropa de Syaoran que tiene este emblema bordado –le dije a Kee con una sonrisa –debe de ser algo de la familia. ¿En que has visto este dibujo?

-En una cosa…en esa parte que usan las espadas para que las agarren y peleen –me dijo Kee de una sola vez.

-La empuñadura –le dijo con una sonrisa.

-Si, esa cosa. ¿Y entonces porque lo tiene ese señor en su habitación? –preguntó Kee entre molesta y curiosa. Era obvio que a ninguna nos gustaba la presencia de Tao Chien.

Me encogí de hombros, habían tantas posibilidades que no le podía dar una respuesta

–busquemos a Eriol –le dije a la niña poniéndome de pie y extendiéndole mi mano, Kee la tomó pronto –si Syaoran está ocupado él segundo en saber sobre esto debe de ser Eriol.

Buscamos a Eriol solo para saber que estaba en uno de los salones al otro extremo del castillo de donde estábamos nosotras. Kee tuvo que marcharse para ir a alistarse para el almuerzo, así que yo me quedé con el dibujo de la niña y me dirigí hacia donde nos habían indicado. A medio camino me topé con él.

-¡Eriol, te eh estado buscando! –exclamé aliviada de que no tenía que ir más lejos.

-Lo siento Sakura, estaba acompañando al joven Chien en un asunto –me dijo Eriol con una de sus sonrisas, mirando hacia atrás en donde apareció Takeru y me sonrió levemente.

-Señora Li, espero haya logrado un buen descanso –me dijo Takeru nada más estuvo al lado de Eriol –debo asegurarle de que estoy muy apenado con lo de anoche, en especial porque me enteré luego que mi padre se ha encontrado con ustedes luego del penoso incidente –logré ver a Eriol por el rabillo del ojo, me miraba curioso y es que seguro mis mejillas ya tenían algo de color –no tengo excusa para que me perdonen tanta molestia.

-Descuide –le dije nerviosamente –han sido de seguro los nervios del momento, seguro su padre no se comparta así normalmente.

Takeru me dio una pequeña reverencia –gracias, los dejo, no quiero causar más molestias.

Dio las gracias a Eriol y luego, con una nueva reverencia se alejó de donde estábamos nosotros. Cuando regresé la vista a Eriol me miraba curioso, yo le sonreí nerviosa –no sabía de un segundo incidente con el señor Chien.

-Estoy segura que de mi no querrás escucharlo ni yo querré contarlo –le dije mientras mi sonrojo se aumentaba gigantescamente.

Eriol me dio una gigantesca sonrisa, muy parecida a las que Tomoyo suele darme; ya veo que ellos quizás tengan más cosas en común de lo que yo haya averiguado –está bien –me aseguró Eriol –así tendré más diversión preguntándole a Syaoran que fue lo que pasó. Ahora dime, ¿En que te puedo servir? -Saqué el dibujo de Kee de uno de los bolsillos de mi vestido, y se lo entregué a Eriol. Él lo desdobló y con solo verlo me dijo

–este es el sello de la familia real Li. Las cosas de Syaoran, su ropa, la de él, sus hermanas y madre lo tienen; seguro lo haz visto.

-Lo sé –le dije, al menos estaba en lo cierto –ayer que Kee entró en la habitación de Chien dijo que vio esto en la empuñadura de una espada, lo dibujó y al estar ocupado Syaoran se me ocurrió preguntarte.

Eriol revisó el dibujo una vez más, lo dobló y se lo metió a uno de los bolsillos de su chaqueta. Se colocó correctamente sus anteojos y me dijo seriamente -¿En la empuñadura de una espada haz dicho? –yo asentí como respuesta, Eriol guardó silencio unos segundos antes de volver a preguntar –Sakura, ¿Esto tiene que ver con lo que Syaoran me dijo que querías preguntarme?

-No que yo sepa –le contesté extrañada. ¡Maldito Syaoran! Seguro le había dicho a Eriol que no me dijera nada.

-Pues tiene relación, Sakura –dijo Eriol pensativo–ese signo solo se usa en las cosas de la familia real, y no se ha hecho una espada con una empuñadura como esa desde hace mucho tiempo, desde que Syaoran y yo éramos unos niños. Hien Li, el padre de Syaoran fue el último en tener una espada así.

El padre de Syaoran, yo no entendía, ¿Por qué iba a tener entonces Tao una espada así? –Eriol estoy confundida, ¿Podrías explicarme? ¿O acaso Syaoran te ha dicho que no quiere que me digas nada? –pregunté un tanto molesta.

Eriol rió –lo ha insinuado pero no significa que yo vaya a obedecerle -. Yo le sonreí, sabía que Eriol no iba a ser tan difícil de convencer –no si sabes una información como la que acabas de decirme. Te diré, pero en un lugar más privado –me dijo Eriol mirando hacia varios lados, yo asentí y lo seguí mientras buscábamos un lugar donde no fuéramos escuchados.


Takeru Chien dio un portazo enorme cuando entró a la habitación de su padre. Había sido lo bastante astuto como para quedarse escuchando la conversación de Sakura y de Eriol, aunque lastimosamente no le habían confirmado las sospechas, aun no sabía si ese matrimonio era o no falso. Tao Chien lo observó con una sonrisa irónica hasta que se acercó a él.

-La niña vio la maldita espada cuando entró anoche –gruñó Takeru en el rostro de su padre -¿No crees que deberías tener más oculta esa maldita cosa? Sigue con tus boberías y nos descubrirán en seguida.

El mayor de los Chien rió con gusto, acariciando el filo de una espada –cumple con tú trabajo y yo me ocuparé de ser más discreto –dejó la sonrisa de lado y con rostro sumamente serio le dijo a su hijo –se supone que estás aquí para deshacer esa parejita. ¿Qué diablos esperas para llegar al corazón de esa cría? ¡Es una niña boba hijo! Caerá rendida con facilidad.

-Las cosas no son tan fáciles como aparentan –contestó Takeru igual que irritado que antes –ese idota del Li nunca la deja sola, ella podrá ser muchas cosas, pero Syaoran Li no es un bobo cualquiera, y ahora saben que tienes la espada.

-Entonces deshazte de él –aseguró Tao poniendo la espada a un lado –invierte los planes hijo, de todas formas el joven Li tiene que morir –Takeru no dijo nada, solo se quedó callado y dejó que su rabia disminuyera poco a poco, Tao volvió a sonreír para decirle –hace mucho yo mismo libre a este mundo de un Li, así que ya sea con esa espada o no termina con la vida de Syaoran Li, eso y el poder que ganaremos con la magia que posee es niña , eso venimos a ganar –con una mirada picaresca terminó por decir –míralo de este modo hijo, si juegas bien tus cartas no solo te quedaras con la magia de los Kinomoto, te quedarás con la hija también y ella está mucho mejor que cualquiera de las esposas que los Li han elegido durante el tiempo –una leve sonrisa apareció en el rostro de Takeru –debimos ser nosotros hijo, en lugar de los Li, es tu lugar, no dudes en pelear por el.

Takeru caminó fuera de la habitación, dio una última mirada a su padre para decirle – las cartas se empiezan a jugar esta noche.


Sakura Li terminó de dar las últimas órdenes para que los empleados del castillo arreglaran el lugar en donde el consejo se reuniría esa noche. Caminó fuera del salón principal, cada minuto que pasaba más nerviosa la ponía. Se detuvo en seco, tratando de calmarse un poco, cerca de donde ella estaba vio como pasaba la figura de un hombre alto, y cabellos negros.

-¿Hermano? –gritó dudosa de que realmente fuera su hermano el que estuviera aquí. El hombre dio la vuelta y se fijo en ella, le sonrió levemente y caminó hacia ella.

Sakura le sonrió y caminó lo más rápido que pudo a abrazar a su hermano mayor, vivir en reinos separados hacia que ella extrañara todas las bromas de Touya. Hasta era extraño verlo tan cambiado, con una barba y bigote que hacían la forma de un candado en su mentón -¿Pero que haces aquí? –le preguntó una vez que dejaba espacio para respirar a Touya, era un alivio en cierto punto que él viniera en ese día.

-Yukito me dijo lo del consejo, y como rey me dejaran entrar les guste o no, son las reglas monstruo –contestó con una sonrisa. Sakura le rodó los ojos, ya estaban tan grandes pero él siempre la llamaba así –vengo a ver que otras estupideces hace el idiota de tu marido.

-¡Touya! –protestó Sakura golpeando a su hermano en el brazo, el sonrió a gusto -¿No crees que ya es muy tarde para que sigas con tus celos?

-Nunca es muy tarde –aseguró Touya con gracia, Sakura rodó los ojos de nuevo – además si no hubiera entrado en el primer consejo en tú lugar hace mucho, no le hubiera dado permiso alguno para que se casara contigo. Hay estupideces que le suman puntos.

-¡Que grosero eres en ocasiones! –le espectó Sakura.

Touya le jaló la mejilla a su hermana y le dijo –monstruo yo voy a buscar a mis sobrinos, ¿No será que esas sean otras estupideces que se echen a perder?

Sakura le dio una mala mirada y acompañó a su hermano mayor con gusto por el castillo.