Pesadilla (parte 1)

Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Nota del autor: pasaron cuatro largos años… ¿Qué sucedió durante todo ese tiempo? Ahora lo sabrán, disfruten la lectura y recuerden que mis fics son para mayores de edad.

Cuatro año atrás aeropuerto de Tokio…

Por más que miraba entre ese mar de gente Ranma nunca apareció, rogaba al cielo que la carta que dejé en el buzón llegara a sus manos. Taro miraba impaciente los boletos de avión y cada tanto me echaba una mirada encima como si a estas alturas fuera capaz de escapar, un mes completo sin poder saber de él me tenían con el alma en un hilo aunque nada se compara con lo sucedido dos semanas después de mi último encuentro con él…

Todo lo que comía lo devolvía, las náuseas estaban a la orden del día y no entendía por qué… nadie en casa se enteró de que estaba enferma a excepción de Kasumi que traía comida a mi habitación.

-Deja llamo a Tofu, te ves pálida Akane— dijo ese día, pero me las arreglé para que no dijera nada.

Pronto caí en cuenta de que mi periodo no llegaba y el miedo me invadió… las próximas dos semanas fueron de un ajetreo terrible en casa debido a la boda de mi hermana que tuvo que adelantarla a petición de mi padre. El día que se casó Kasumi tomé valor y fui hasta la farmacia por una prueba de embarazo, Taro había estado muy distante desde el incidente en casa de los Saotome pero ese día en particular estuvo pendiente de mis movimientos.

-¿Qué quieres? — pregunté a las afuera del baño, este salía con la toalla en su cintura mostrando todo su desnudo y bien trabajado torso.

-Me gustaría saber qué hice mal para que me odies tanto— habló acorralándome entre su húmedo cuerpo y la pared.

-Ya no soy la niñita enamorada que conociste, fuiste mi primer amor y nada más— sentencié.

-Esa no es la respuesta que esperaba, preferiría saber que me odias Akane… si tan enamorada estás de ese tipo solo vete con él— dijo yéndose a su habitación.

Y eso haría, me iría a Tokio y comenzaría desde cero… pero una hora más tarde el test en mi mano me revelaba el temor que no me dejaba dormir bien por las noches.

¡Positivo! Tan claro como el agua, mi primera reacción fue dejar escapar lágrimas… no lo esperaba pero tampoco podía ser tan cínica, si con Ranma lo habíamos hecho sin protección en varias ocasiones. Luego de calmarme un poco fui hasta mi escritorio tomé una hoja en blanco y una pluma…

Para mi loco azabache: con los nervios a flor de piel te escribo estas líneas ¿Cómo estás? Espero que bien. Como sabrás mi padre me tiene encerrada en casa, no recuero en qué momento se volvió tan frío conmigo, pero no quiero hablar más de él. Me encuentro bien, te extraño… mañana me voy a China con él, no me preguntes por qué si todo sale bien te lo diré, pero debes saber lo importante que eres en mi vida. Acabo de descubrir algo y es que pensé que estaba enferma, pero un test de embarazo dio positivo, ¡lo sé es una locura! Apenas acabamos la universidad, ni siquiera lo digiero. Estoy emocionada y tengo mucho miedo al mismo tiempo, el vuelo es muy temprano si no te veo en el aeropuerto sabré que elegiste un camino diferente.

Como sea sé feliz, yo estaré bien… quizás las circunstancias que nos rodearon o simplemente no era nuestro momento. También te amo aunque ese día no pude decírtelo…

Pd: quisiera decir más pero la boda de mi hermana está por comenzar y no dejo de llorar.

Akane Tendo.

Con todo el barullo en casa pude escabullirme hasta el buzón sabiendo que el cartero pasaba por casa siempre a la misma hora, mi opción más rápida en ese momento pues mi celular había sido destrozado por mi padre ese día que fue por mí.

Y nunca llegaste… por más que miré y miré entendí que no estabas preparado para esto, tocaba mi vientre y respiraba profundamente diciéndome una y otra vez que estaríamos bien. Nadie lo supo en casa y al parecer tú elegiste olvidarme…

Ese mismo día en casa de los Saotome…

Genma Saotome se encontraba en el patio de su casa meditando cuando el cartero se presentó llamando su atención, recibió tres sobres de los cuales uno estaba dirigido a su hijo, miró el remitente y la abrió sin más. Lo que leía no le fue grato para nada y las consecuencias de eso lo hacían explotar de enojo, su esposa no lo toleraría y decidió que lo mejor sería regresar esto. Volvió a guardar la carta en su sobre y lo selló con delicadeza, caminó unas cuadras con el único propósito de regresarla a su dueña, pero se encontró con la mayor de las Tendo quien lo saludó amistosamente recibiendo el sobre que atesoró sabiendo lo importante que era, pues el nombre de su hermana estaba escrito en el.

Genma Saotome regresó a su casa satisfecho pensando en que la mayor de las Tendo se desharía del sobre pero nunca calculó que Kasumi no sería capaz de ello y sin saber su contenido al día siguiente en cuanto vio a Ranma se la entregó en sus manos, esperando así poder ayudar a su pequeña hermana.

Cuatro años después sala de juntas…

Toda la seguridad con la que viajé se iba escabullendo por mis manos al verlo frente a mí, era inevitable sentir como se arrugaba mi corazón con su sola presencia. Era obvio que tuvo mucho éxito, ese traje le quedaba divino… siempre guapo y tan sensual. Sus enormes ojos se abrieron de par en par al verme, de seguro no se lo esperaba ¿cómo lo tomará?...

-¿Tú eres la persona que viene desde China? — habló grave erizando mi piel, agradecí haber elegido el vestido de mangas largas pues no quería que notara lo incómoda que todavía me hacía sentir.

-Sí— contesté — ¿no te lo dijeron? — él llevó una mano a su cabeza y soltó una risa nerviosa que me descolocó, apreté mi bolsa que llevaba entre mis largos dedos.

-¡Qué es esta mierda! ¡¿Una broma?! — exclamó golpeando fuertemente la mesa de caoba haciendo que pegara un breve salto del susto.

-No vine hacer bromas estoy aquí por trabajo, si no puedes lidiar con ello entonces pídele a otro que hable conmigo— escupí molesta por su estúpida reacción.

¿Crees que yo haré tratos contigo? — dijo dando pasos largos hasta quedar frente a mí.

-Viajé desde China por una invitación insistente por parte de tu empresa, ahora ¿cambiarás de opinión?

-Ni siquiera debería verte, no sé qué haces aquí si sabías que era el dueño ¿no?

-Han pasado años ya… creí que lo habías superado— dije mirando hacia otro lado

-¿Superado? Cuatro años exactos y ¿dónde está tu esposo? Y los hijos porque imagino que ya eres la mamá de… mmm… ¿cuántos hijos te hizo ese bastardo? — esto era el colmo, no aguantaría ni un insulto más y lo bofetee fuertemente volteando su rostro.

-¡Eres un maldito cretino! — le grité al oído y salí de allí en dirección al elevador. Debía correr de allí nunca imaginé cuánto rencor guardaba en su corazón, apreté los dientes para no llorar.

X—

Sala de juntas…

-¡Pero qué demonios pasó! — exclamaba Ryoga echo un energúmeno entrando a la sala segundos después de que ella se marchara.

-¡Acaso querías reírte de mí! — gruñí tirando las sillas.

-¡Pero qué mierda te pasa, la mujer se fue hecha una furia por el pasillo! ¿Qué le dijiste? — preguntó tomándome por la solapa de mi traje.

-¡Es Akane! ¿Qué esperabas? — lo empujé dejándolo sentado en una de las sillas y fui tras ella, me escucharía tenía tanto que decirle esto no se quedaría así, miré hasta el fondo y grité que detuvieran el elevador justo a tiempo pues ella ya había subido junto a varias personas.

Corrí bajo la mirada atónita de mis empleados y ella me vio impactada cuando entré al elevador gritando…

-¡Se bajan todos ahora! — todos me vieron asustados a excepción de ella que clavó esa mirada que hace tanto tiempo me enamoró— ¡Ya me oyeron! — grité nuevamente y todos salieron incluyendo Akane que iba de última— ¡No te muevas! — hablé firme deteniendo su actuar, di un paso hacia dentro obligándole a retroceder la puerta se cerró detrás de mí.

-¡Estás loco! — Chilló ella golpeando mi pecho para que dejara de intimidarla— ¿olvidas que podría romperte el brazo si quisiera? — preguntó alterada por mi irrupción.

-Vienes a mi empresa y te vas así como así ¿quién carajos te crees que eres? — dije aprisionándole entre la pared del elevador y mi cuerpo.

-Estoy aquí por negocios Ranma por nada más— dijo seria.

-No me nombres siquiera… ¿te gusta jugar no? — dije pasando mi mano por detrás de su espalda ella se estremeció al notar que la tenía entre mis brazos — Ya no soy el idiota de hace cuatro años atrás…— entonces la besé bruscamente, ella abrió sus ojos asombrada y sin delicadeza metí mi lengua en su boca recordando su sabor… me estaba volviendo loco ella golpeaba mis brazos para que la soltara hasta que me dio un punta pies fuerte acompañado de la segunda bofetada esta vez del otro lado de la mejilla.

-¡No te reconozco! — chilló con los ojos llenos de lágrimas al tiempo que se abría la puerta del elevador y corrió huyendo de mi encuentro, la seguí hasta afuera y un elegante coche la esperaba.

-¡Akane no hemos terminado! — Grité tomándola del brazo, ella volteó y vi como una lágrima comenzaba a caer por su mejilla fue entonces que la solté, una voz suave la llamaba desde el coche…— ¡Mamá, mamá ya vienes! — enfrió mi cabeza de cuajo.

Vi cómo se subía al coche y cerraba de golpe… también vi cómo se alejaba una vez más, de pronto la voz del guardia a mi espalda llamaba mi atención…

-¡Señor, señor Saotome!

-Qué sucede— dije.

-¿Necesita las llaves de su coche?

-Llama a Ryoga ahora, necesito que me haga un trabajo…

X—

Minutos después oficina de Ranma…

-¡Estás loco! ¿Cómo me pides eso? — exclamaba el ojimiel elevando los brazos.

-Es una orden, tú la trajiste a mi encuentro ahora necesito saberlo todo— dije decidido.

-Ranma razona, ella solo vino por trabajo y sales de la sala de juntas como un loco persiguiéndola ¿crees acaso que ella querrá verte? — preguntó fastidiándome.

-No me interesa, así como a ella no le importó irse y dejarme aquí…

-Hablas como un puto resentido, ¡supéralo ya! — insistió.

-No te metas en lo que hago y solo haz lo que te pido, quiero saber dónde vive, qué hace el imbécil ese de Taro y además… estoy casi seguro que oí la voz de un niño.

-Y qué con eso, ella hizo su vida amigo solo olvídala.

-¡No! ¿Cuánto tiempo la esperé? ¿Eso no vale? Regresa a Japón muy flamante como si nada, no puedo dejarlo sí como así.

-No pensé que eras tan resentido Ranma…

-No lo soy— aduje cruzándome de brazos.

-Tus acciones dicen lo contrario, si Nodoka se entera de esto…

-¡Óyeme bien! Mi madre no tiene nada que ver, ya no soy el pendejo de antes… lo que haga con mi vida es mi problema ¿estamos?

-Sabes bien que tus padres se enterarán de cualquier modo… todas esas viejas de afuera le dirán los gritos que salían del elevador. Nunca te vi así por una mujer…

-¿Cómo querías que reaccionara? Ella estaba parada frente a mí y ¿sabes lo que dijo? — Mi amigo negó con la cabeza — "no esperaba verte otra vez" ¿puedes creerlo? Viene a mí y me dice esa estupidez…

-Bueno ¿por qué carajos no la detuviste si tuviste muchas oportunidades? Ah… verdad que fuiste un bruto despiadado y te rifaste dos bofetadas made in Tendo, mírate esa cara tienes ambas mejillas inflamadas ¿qué le dirás a ella más tarde?

-Ese es mi problema…

-Eres un idiota Ranma, veré si mi contacto en la policía puede ayudarme con tu locura— dijo levantándose de la silla.

X—

Mi pequeño estaba cansado, el viaje había sido agotador y era hora de buscar donde quedarnos… mi casa no era opción, la relación con mi padre nunca fue la misma luego de que me fui. Molestar a mi hermana mayor tampoco y qué hablar de Nabiki que maneja su empresa no muy lejos de aquí.

-Señora dígame a dónde la llevo— decía Hiroki mi chofer personal, guardia, niñero y es que el hombre era de confianza.

-Busquemos un hotel mientras, los tres debemos descansar ¿sí? — respondí acariciando la pequeña cabeza de mi bebé…

Una vez instalados en el hotel, acomodé a mi pequeño Yamato en la cama que aún después de moverlo dormía profundamente. Aproveché el momento y me fui hasta la regadera por un poco de agua caliente… entonces pude echarme a llorar, dejé caer muchas lágrimas antes de que mi hijo despertara. Todo fue un caos… nunca imaginé esa reacción de su parte tan dura, tan llena de odio.

El agua caliente relajaba mis tensos músculos, salí más fresca y más desahogada… me puse el pijama y pedí servicio al cuarto, de seguro despertará con hambre, pensé.

Mi Yamato y sus cachetes rosas dormían tan plácidamente que me acomodé a su lado, su aroma me relajaba y como siempre tenerlo cerca me calmaba. Pronto abrió sus ojitos azules…

-Tengo hambre— salió de su diminuta boca, una sonrisa se dibujó en mis labios olvidando por momentos la pena de mi corazón…

-También tengo hambre, se me antoja un niño cachetón— dije haciéndole cosquillas para bañarme de sus risas…

El timbre del cuarto sonó y me levanté rápido…

-Es la comida que pedí— dije caminando hasta la puerta, la mucama amablemente dejó el carro con la comida servida y se retiró.

-Ya sabes el trato ¿cierto? — pregunté levantando una ceja.

-Si me como todo hay postre— respondió con sus ojitos soñadores tomando un bocado.

Cenaríamos juntos los dos… sin Taro esta vez, la nostalgia me invadió pero decidí comer junto a mi hijo y descansar ya mañana pensaría qué hacer…

X—

Al día siguiente casa de Ranma…

Tendría que hacer algo con ella… la dejé cenando sola y es que mi humor no mejoró en nada. No quise ir a la cita y luego de la oficina me fui directo a mi casa, maldije la mayor parte de la noche. Mi rostro lucía cansado y ni el café de la mañana me dio la energía suficiente, iba de camino a la oficina pensando en Akane cuando mi móvil sonaba…

Llamada entrante 1, 2,3…

-Aiko dime— contesté como un maldito robot.

-Ranma ¿qué sucede? — preguntó ella con tono exigente.

-Nada voy camino al trabajo— contesté escueto.

-Anoche no llegaste, ni siquiera atendiste mis llamadas.

-Lo sé, es que no me sentí bien— respondí.

-Te siento frío, siempre cenamos los lunes por la noche y te quedas conmigo en mi departamento. Iré a verte— agregó decidida.

-No, no es necesario Aiko por favor perdóname… te llamaré luego ¿sí? — corté la llamada antes de que dijera algo más, Ryoga tenía razón ella preguntaría y no sé qué carajos decirle.

Miré la hora en mi reloj de pulsera cuando llegué a la entrada principal del edificio, el guardia recibió mis llaves y Ryoga me esperaba con una carpeta en la mano.

-Tu cara de mierda me lo dice todo, no dormiste ¿cierto? — dijo golpeando mi hombro.

-Apenas dos horas, dime que conseguiste lo que te pedí— hablé con ansias.

-Sí, lee— me entregó la carpeta, lo miré nervioso y la abrí ahí mismo.

-Se está quedando en un hotel muy cerca de aquí— comencé a leer — se casó hace dos años con Taro ¡¿dos años?! — leía en voz alta no entendiendo nada — pero qué mierda quedó ¿viuda? — miré a Ryoga aturdido, era demasiada información en tan poco tiempo.

-Así es, hace dos semanas murió Taro en un accidente automovilístico— dijo mi amigo.

-Esto parece un drama de aquellos… heredó la empresa de su esposo y efectivamente tenía un hijo… estaba a punto de leer información concerniente al niño cuando la voz de Aiko me desconcentró.

-¡Ranma! — chillaba levantando las manos haciéndome señas desde la esquina este.

-Sujeta esto ella no puede saberlo ¿entiendes? — le dije a Ryoga rápidamente, la delgada mujer con cuerpo de modelo se acercaba con sus largas piernas y su cabello rosa hasta la cintura.

Entonces un coche muy elegante frenaba frente a mí, con mi amigo nos miramos extrañados pues nadie además de mí dejaba su coche frente al edificio.

Unas largas y bien torneadas piernas se bajaban del coche, una fina tela en color rojo italiano cubría el cuerpo de la mujer que me quitaba el sueño. Su melena brillaba como la noche más larga y suelta caía sobre su espalda como cascada, clavó sus ojos en mí y de sus labios rosa emitió palabra…

-¡Saotome, tenemos que hablar!— dijo ella muy decidida al tiempo que Aiko llegaba a mi encuentro.

No podía dejar de verla ni por un instante se veía tan hermosa, tan sensual, mi consciencia no jugaba a mi favor incluso teniendo al lado a mi novia.

¿Acaso era una pesadilla?...

Continuará…

Estimado lector pero que reencuentro más triste entre ellos, Ranma está dolido con Akane pero ¿por qué? Kasumi le entregó la carta pero la ¿leyó? Eso lo sabremos en el siguiente capítulo. La vida, los padres y el destino no fueron buenos con ellos… Akane se fue y hasta el último momento esperó a que este apareciera en el aeropuerto cosa que no sucedió. Cuatro años en los que claramente ella hizo su vida en China junto a Taro, se encuentra viuda y con un pequeño de tres años que la necesita centrada. ¿Qué sucedió con ellos en esos años? También lo sabrán en el siguiente capítulo.

Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._