Un capítulo un poco ¿De relleno? pero creo que todo ese relleno es importante en la historia en general. Así que espero que os guste.

mariapotter2002: La idea es seguir la historia metiendo a Draco! Así que me alegro de que te guste cómo va saliendo el experimento! Besitos

Gracias a quienes están siguiendo la historia y a quienes la ponen en favoritos.

Saludos

AJ

Disclamer: Todo el mundo de HP pertenece a JK R. Yo solamente me entretengo con sus personajes.

VIII

En el Bosque de Dean

Cuando Harry y Ron consiguieron llegar al número 12 de Grinmauld Place ya estaba amaneciendo.

Entraron a trompicones en la casa, agotados y doloridos.

—Podría dormir durante dos días seguidos—dijo Ron en cuanto Harry cerró la puerta a sus espaldas —pensé que no llegaríamos nunca.

—Sí —concordó Harry —vaya noche

Entraron medio apoyándose el uno en el otro

—¿Habrá vuelto ya Hermione? —preguntó Ron

—¿Harry?

Se miraron al escuchar la voz que salía del salón y se encontraron en mitad del hall con Lupin y Tonks.

—¡Remus! —El joven mago corrió hacia su antiguo profesor y ambos se dieron un sentido abrazo —¿Qué hacéis aquí?

—Una rápida visita me temo. No es seguro, ni siquiera deberíamos haber venido pero estaba preocupado Harry.

—¿Sabes? —la bruja les miró de arriba a abajo—no tenéis muy buen aspecto

—Es peor de lo que parece —acotó Ron acercándose a ellos

—Habéis sido vosotros ¿Verdad?—Pregunto Remus mirando intensamente a Harry —Los que han entrado en Gringotts.

El chico asintió

— ¡Vaya! —Tonks dio una palmada — ¡Así se hace chicos!

Remus miró a su mujer con un gesto reprobador

—¿Qué? —le dijo mirándole con inocencia — Ha sido algo increíble. Tienen a todo el departamento de aurores de los nervios. Nadie se explica qué ha pasado.

—Conseguimos entrar, conseguimos salir, pero llegar aquí ha sido una odisea —Harry se tocó la frente con gesto cansado.

— Aterrizamos en Camdem —Ron hablaba con claro disgusto — tuvimos que caminar toda la noche

—Y escondernos —apostilló Harry —ser la persona más buscada de Londres no ayuda, ni siquiera entre los muggles

—Por suerte nadie nos ha visto —continuó Ron —pero nos hemos librado por los pelos, en más de una ocasión. Ha sido horrible, estoy hambriento y cansado.

—Tú siempre estás hambriento —rió Tonks

—¿Y los demás? —Preguntó Remus.

Harry frunció el ceño

—Deberían estar aquí, de hecho debían haber llegado antes que nosotros ¿No los habéis visto?

Ambos negaron

—Acabamos de llegar también hace cinco minutos —apuntó Remus

—Hermione y Malfoy se cayeron del Ironbelly ucraniano —aportó Ron como si fuera lo más normal del mundo.

—¿Se han caído del dragón? —Tonks perdió la sonrisa

—Hermione se apareció agarrada a Malfoy —intervino Harry — la vi hacerlo, pero pensé que vendrían aquí. ¿Dónde si no?

—¿HERMIONE? —Ron se acercó al pie de la escalera y miró hacia arriba gritando —¿Malfoy? —esperaron durante unos segundos pero nadie respondió.

—Kreacher —llamó Harry y el elfo apareció ante él con una amplia reverencia —¿Han llegado Hermione o Malfoy?

—No, ni el señor Malfoy ni la sa… señorita Granger han regresado

Ron y Harry se miraron asustados

—¿Qué motivo ha podido tener Hermione para no venir aquí? —se preguntó el moreno

—Como ese maldito mortífago le haya hecho algo….

—Tranquilo Ron —Harry negó con la cabeza —Malfoy está con nosotros en esto.

—¿Estás seguro? —Preguntó su amigo con un tono de voz que demostraba que él no lo estaba.

—Dumbledore confió en él —dijo Harry — y yo también.

La lealtad, pensó Remus mirando orgulloso a aquel chico al que había visto nacer, era algo admirable y Harry Potter era absolutamente leal a Albus Dumbledore, como James y Lily, como Sirius, como él mismo.

—Si intentó aparecerse seguramente no pudo hacerlo Harry, nadie puede aparecerse aquí dentro desde el exterior.

—Pero si no ha podido aparecerse aquí, estará cerca ¿No? No tardará en venir —O eso esperaba.

—¿Y si le ha pasado algo? —Preguntó Ron asustado

—No —Dijo Harry con absoluta convicción —es Hermione, si alguien está preparada para cualquier cosa es ella.

Y deseó con todas sus fuerzas no estar equivocado.

…..

Hermione ya se había despertado, aseado como pudo y cambiado de ropa y se encontraba preparando algo de desayunar cuando Draco se levantó.

Se giró para que no la viera sonreír cuando le vio aparecer, sabía que él no entendería el por qué de esa sonrisa, pero nunca pensó que ver a Draco Malfoy recién levantado fuera a ser algo tan… ¿mono? Seguramente nadie había llamado a Malfoy mono desde dejó atrás su más tierna infancia. Pero allí, con el pelo alborotado, la cara ligeramente sonrojada, bostezando y frotándose un ojo, ella solo pudo pensar en aquella palabra y, nada más hacerlo no pudo más que sonreír porque era tan inverosímil que si lo contara nadie la creía.

—¿De dónde demonios has sacado café? —Preguntó cuando dejó de bostezar —La interrumpió antes de que pudiera responder —no, no me lo digas, del puñetero bolsito

—Ese bolsito, Malfoy —dijo ella apuntándole con un dedo obviando su palabra malsonante —ha hecho que hayamos podido dormir bajo techo, que tengamos ropa limpia, café, algo de comida…

—¿Qué has metido ahí? —Se sentó en una silla, porque también había unas sillas y una mesa y hasta menaje —parece que lleves toda la casa de Potter dentro

Ella hizo un gesto de impaciencia

—Ginny me ayudó durante el verano. Lo de la tienda fue fácil, la montamos, la llenamos con todo lo que haría falta y después utilicé un hechizo reductor y la metí dentro del bolso. Realmente casi todo lo más… grande, lo he reducido . Después apliqué un encantamiento "ligero como una pluma" y voilà, todo lo necesario —sonrió con alegría

Draco la miró y le devolvió la sonrisa sin darse cuenta. No pensaba reconocerlo en voz alta jamás, pero era verdaderamente una bruja excepcional, lo que echaba por tierra absolutamente todas las condenadas convicciones de su padre porque, siendo una hija de muggles tenía más habilidad y magia en su dedo meñique que muchos de los sangre pura que él conocía en todo su cuerpo.

—¿Y la comida?

Ella le puso un plato con tostadas y le ofreció un bote de mermelada junto al café

—No hay mucha comida perecedera —señaló el pan y se encogió de hombros —lo justo para dos o tres días —pero tranquilo, no moriríamos de hambre ni de sed durante una buena temporada. La señora Weasley me dio muchos botes de conserva con comida —hablaba con cariño de la mujer —cocinó durante días para que pudiera tener muchas provisiones. También hay té, si lo prefieres.

—El café está bien —frunció el ceño —gracias —dijo con voz ronca, como si le costara un mundo pronunciar aquella palabra.

Hermione asintió y se sentó frente a él. Untó su tostada despacio pesando. como llevaba haciendo desde que amaneció, en cómo iban a salir de allí. Mordió el pan y se chupó el pulgar que se había manchado con la pegajosa mezcla.

Algo se cayó al suelo y ella parpadeó, confusa, intentando dejar a un lado sus pensamientos.

El chico estaba recogiendo algo.

—¿Todo bien? —Preguntó

Malfoy gruñó algo ininteligible y la miró, molesto. ¿Qué le ocurría? Era de lo más raro, de pronto sonreía y al rato parecía enfadado. Era peor que Ron, al menos a Harry le comprendía, Harry era sencillo, decía lo que pensaba y no cambiaba de humor de aquella forma extraña y radical.

—¿Qué vamos a hacer? —Malfoy hizo la pregunta y dio un mordisco a su tostada comiendo con calma.

—No lo sé

Disimuladamente se fijó en su compañero. Comía despacio, con maneras suaves y educadas. Ella se descubrió pensando en lo poco que sabía de él en realidad. Malfoy era algo parecido a la aristocracia del mundo mágico y se dio cuenta de que, bajo todas aquellas capas de vanidad, prepotencia y arrogancia, en realidad había sido educado para la sociedad, para saber comportarse en público. Bebía de su taza sin agacharse sobre la mesa, tenía la espalda recta y la postura perfecta. ¿Cuánto le había costado a Narcisa Malfoy aquello? Sin poder evitarlo pensó en su propia madre y tuvo un acceso de nostalgia, ella también había pasado horas con Hermione, preocupándose de sus modales, enseñándola cómo andar, como sentarse, con que cubiertos comer, cómo tocar el piano… ¿Cómo tocaría Malfoy? El piano, se respondió a sí misma y se ruborizó intensamente al darse cuenta de los derroteros que acaban de tomar sus pensamientos.

—Un galeón por tus pensamientos —dijo Draco que la miraba con curiosidad

—¿Cómo dices? —su voz sonó algo forzada

—Estás tan roja como un Weasley enfadado

Ella frunció el ceño

—No digas esas cosas

Él se encogió de hombros

—Es la verdad

—Eres imposible —murmuró la bruja bebiendo un poco de café

—Eso dice mi madre.

—No sé cómo salir de aquí —admitió ella agarrando la taza con ambas manos —es… frustrante pero no sé qué hacer. Aparecerse en Londres es muy peligroso —tragó saliva recordando el momento en el que habían llegado al Bosque de Dean —no sabría dónde ir exactamente y me da miedo que… ya sabes

Draco pensó en su pierna e hizo una mueca

—No me gustaría pasar por eso de nuevo, ciertamente. Pero no podemos quedarnos aquí, es casi peor que la casa de Potter

Además, si se quedaba allí mucho tiempo a solas con Granger seguramente acabarían matándose el uno al otro antes de terminar una semana. Habían convivido en la Mansión Black, cierto, pero era enorme y apenas se veían, Draco no creía posible aguantarla demasiado, tenía algo que solía sacarle de quicio incluso ahora que todo aquello de la supremacía de la sangra le empezaba a importar una mierda. Sabía ser educado y cordial… lo que no sabía es cuánto tiempo podría serlo con ella, que tenía la habilidad de ponerle de mal humor a menudo. Más aún últimamente que parecía haberse dado cuenta de que Granger era una chica.

Aquello no era del todo cierto. No se iba a mentir a sí mismo, se había dado cuenta de que era una chica en el baile de Navidad de cuarto año cuando la vio entrar en el Gran Comedor del brazo de Krum y se había sentido estafado y más molesto incluso que cuando le dio un puñetazo el año anterior. Hasta entonces Granger era… Granger, una sangre sucia, sabelotodo, impertinente e insoportable que siempre estaba pegada a Potter y a la que odiaba por sacar mejores notas que él, por ser tan perfecta en todo y por ser una hija de muggles. Después de aquello siguió pensando todo eso de ella pero además, se descubría mirándola a veces en la biblioteca o en la clase de pociones, preguntándose por qué aquella estúpida tenía que estar convirtiéndose en una chica casi ¿Guapa? Fue esa necesidad de observarla de vez en cuando lo hizo que se pusiera cada vez de peor humor y la odiara aún más, porque el hecho de que un Malfoy perdiera el tiempo pensando en que una sangre sucia pudiera ser casi guapa, era una completa ignominia.

Ahora, que había pasado mucho tiempo desede aquellos días en el castillo, se encontraba a sí mismo mirándola de vez en cuando de nuevo, cuando coincidía con ella en la biblioteca de la Mansión Black, cuando la encontraba en la cocina preparando un te o incluso cuando se acurrucaba en el salón con Harry hablando de cosas que a él ni siquiera le importaban. Sentía curiosidad, aunque claramente estaba casi seguro de que era porque él, un adolescente sano, con hormonas revolucionadas y que llevaba sin ver a otra mujer que no fuera su madre o la pirada de su tía demasiado tiempo, posiblemente encontrara atractiva incluso a Edgecombe

Cortó de raíz sus pensamientos porque no le llevaban a ninguna parte y además no pensaba seguir por aquellos derroteros.

—Nosotros tenemos la copa —dijo recordando que Granger la había metido, como no, en aquel minúsculo bolsito.

—Harry tiene el guardapelo —se mordió el labio inferior con nerviosismo —no me gusta que estemos separados y no me gusta que los horrocruxes también lo estén. Hay que destruirlos.

—¡Una escoba! —dijo Malfoy —saca una escoba de ahí —dijo señalando el bolso de Hermione —podremos llegar a Londres volando. Quizás no sea lo más seguro, pero si volamos de noche y….

Se fue callando al ver que ella se encogía lentamente

—Bueno yo… —miró hacia su taza de café repentinamente incómoda —no he traído ninguna escoba —murmuró tan bajito que apenas la escuchó

Draco abrió la boca sin poder contenerse, tanto que pensó que se le desencajarían las mandíbulas

—¿Qué? —Boqueó como un pez fuera del agua y se pasó la mano por el pelo revolviéndoselo más aun —¿Quieres decir que tienes en ese bolso metida media casa de Potter, media de Weasley y seguramente incluso Historia de Hogwarts —ella se ruborizó tanto que Draco supo que efectivamente llevaba aquel condenado libro — y no se te ha ocurrido meter una mísera escoba? ¿Ni siquiera una barredora? — Ella negó algo avergonzada —Por Salazar Granger

—No pensé que fuera a necesitar ninguna escoba, Malfoy —dijo poniéndose muy recta sintiendo que empezaba a enfadarse

—¿Y sí vas a necesitar Historia de Hogwarts porque entender por qué Barnabás estaba Chiflado es fundamental para nuestra supervivencia en este maldito bosque, no?

—¡Gracias a mi bolso estás desayunado, has dormido caliente y no morirás de hambre! —se levantó apoyando las manos sobre la mesa.

—No, pero moriré aquí en medio de la nada contigo, maldita sea.

—¿No crees que deberías dejar de ser tan dramático?

El bufó

—Eres igual que Ronald —dijo recogiendo la mesa y girándose para no verle porque sabía que aquello había dado en el blanco.

—Yo no me parezco en NADA a Weasley —dijo en un siseo

Hermione sonrió y siguió recogiendo en silencio dándole la espalda en todo momento hasta que le oyó salir airadamente de la tienda.

Se lo tenía bien merecido por idiota. ¿Por qué iba a llevar una escoba en el bolso? Era cierto que, según le oyó hablar, se reprochó a si misma unas diez veces por no haber pensado en aquella posibilidad pero ¿Qué esperaba? Ella sola, con ayuda de Ginny, había guardado absolutamente todo lo que pensó que sería imprescindible para Harry, Ron y ella misma. Sin ella aquellos dos… tres, pensó metiendo a Malfoy en el saco, botarates, se habrían muerto de hambre, de sed y de idiotez, porque ninguno había pensando en nada de nada.

Resopló y frotó la superficie de la mesa con un trapo hasta que quedó reluciente. Al cabo de unos minutos de despotricar ella sola, se desinfló, se le pasó el enfado y se sentó pensando en lo mucho que echaba de menos a sus amigos y en lo que daría porque estuvieran allí, con ella en aquel momento.

Tenía que encontrar la forma de llegar a Grinmauld Place antes de que Malfoy y ella acabaran rememorando sus días en Hogwarts.

Le escuchó regresar con grandes zancadas y se plantó frente a ella sin decir nada.

Hermione levantó la vista poco a poco y le miró interrogante. Parecía molesto con ella y con él mismo.

—No me parezco a Weasley —reiteró y pareció esperar a que ella constatara aquel punto.

—No… tanto —dijo ella.

Draco resopló.

—Supongo que olvidar la escoba no es tan malo —gruñó desviando la mirada —con todo lo demás y eso.

Y aquello era todo lo que pensaba admitir, se dijo cruzándose de brazos. Si iba a tener que quedarse en aquel lugar perdido de la mano de Merlín prefería hacerlo sin tener que vigilarse las espaldas y además no quería morir de hambre o de frío y ella era la que tenía el puñetero bolso con todo lo necesario para sobrevivir.

Malfoy era lo suficientemente astuto como para saber cuando había que sacrificar un peón para no perder la partida.

—Acepto tus disculpas Malfoy —Él hizo amago de hablar —déjalo así.

Supo que ella tenía razón y que era mejor no protestar, porque iba a decir que en ningún momento se había disculpado y que podía esperar sentada a que lo hiciera pero se lo pensó mejor y volvió a sentarse.

—¿Y ahora qué?

—No lo sé —rebuscó en el bolso y sacó una vieja radio —veamos si hay alguna novedad. Me pregunto como están Harry y Ron y si habrán conseguido volver a casa.

—Ya te dije que Potter es algo así como inmortal —murmuró el rubio con un gesto de la mano —si el Señor Oscuro no ha podido con él aún no creo que lo vaya a hacer un dragón a estas alturas del cuento.

Hermione dio un golpe a la radio con la varita y se quedaron callados, escuchando la lista de nombres que salían de allí.

—¿Has traído algún libro de magia oscura? —Preguntó Malfoy de repente

Ella le miró fijamente

—¿Qué? Tampoco es para tanto Granger, la casa de Potter estaba llena de ellos —se encogió de hombros —La sabelotodo eres tú, pero si necesitamos romper algo creado con magia muy oscura —continuó dando golpecitos sobre la mesa con un dedo — No es descabellado que podamos encontrar la solución a ese problema en un libro que trate sobre ese tipo de magia ¿No te parece?

Ella entrecerró levemente los ojos, analizándole

—Yo también pensé en ello —Lo cierto es que se había sorprendido, él parecía seguir un patrón de razonamiento similar al suyo y no estaba acostumbrada —Lo cierto es —bajó un poco el tono de voz como si estuviera algo avergonzada pero una pequeña sonrisa se perfiló en sus labios —que sí he traído libros.

Draco puso los ojos en blanco

—Por supuesto —lo dijo con un tono de voz burlón sin rozar siquiera el sarcasmo habitual, por lo que ella se rió.

—Para o no te dejaré ninguno

—Está bien Granger, saca los libros, pergaminos, plumas y todo lo que seguramente tienes ahí metido, investiguemos esto mientras se nos ocurre una idea de cómo salir de aquí.

Ella pareció dudar

—También podemos intentar volver a casa de Potter

—Es peligroso. Podría intentar llegar a la plaza y llamar a la puerta, pero ¿Y si no están? Si no está Harry no podrá abrir la puerta y Londres no es seguro. Salir con otra apariencia como hicimos para acceder al Ministerio y a Gringotts es fácil pero nuestras caras están empapelando la ciudad, creo que no sería buena idea. Tengo que encontrar la forma de ponerme en contacto con Harry.

—Te preocupas demasiado. Podemos ir y si no hay nadie volver.

Ella negó con la cabeza

—No sería capaz de volver a este sitio exacto y no sabemos si Ron y Harry pudieron volver a casa. — Cogió el bolso, lo dejó sobre la mesa y revolvió en su interior —Lo mejor será que esperemos, investigaremos y les daremos unos días más antes de intentarlo se que estén donde estén intentarán regresar a Grinmauld Place. Utilizaremos este tiempo para investigar un poco y después volveremos a Londres.

—De todas formas tampoco sería seguro continuar aquí mucho más tiempo —dijo él.

Cuando ella sacó los libros Draco no se sorprendió al ver que había no menos de diez y varios rollos de pergaminos, pluma y tinta. Cogió uno de ellos, abrió por la primera página y comenzó a leer.

Al cabo de una hora ambos estaban estaban en cómodo silencio, tomando notas, subrayando palabras, dejando trocitos de pergamino entre las hojas como guía para regresar a aquel lugar en el futuro…. Hermione miraba a Malfoy de vez en cuando , asombrándose de la forma en la que parecía esquematizar las ideas y colocarlas en el pergamino, como marcaba lo importante y dejaba anotaciones en los márgenes. Le recordaba tanto a ella misma que se sintió confusa. Nunca había coincidiendo con él en la biblioteca en sus años en Hogwarts, bueno, al menos no en la misma mesa, así que jamás prestó atención a sus técnicas de estudio, ni siquiera se fijó demasiado en sus notas aunque sabía que era bueno en pociones y en DCAO y algo vago aunque no mediocre en el resto de asignaturas.

—¿Te gusta lo que ves Granger? —Preguntó Malfoy levantando la vista del pergamino y fijándola en ella que le contemplaba sin parpadear.

Sintiéndose pillada no pudo evitar un sonrojo de incomodidad. Resopló como si sus palabras fueran un buen chiste

—Seguro Malfoy —dijo burlona poniendo los ojos en blanco y decidió que lo mejor era la sinceridad —te miraba porque tu forma de estudiar se parece mucho a la mía y me preguntaba si había coincidido contigo en la biblioteca alguna vez.

—Lo dudo —Dijo él algo mordaz —Yo tenía vida social

Ella soltó un bufido nada femenino y le echó una mirada fulminante

—Yo también tenía vida social, Malfoy

—Potter y Weasley no se consideran vida social

—¿Y Crabbe y Goyle si? —Espetó ella con una risa

Él compuso una sonrisa torcida

Touché

Volvieron a sus libros y al cabo de un rato él volvió a hablar

—Si hemos coincidido en la biblioteca —dijo de pronto —solías sentarte al final de uno de los pasillos, cerca del pasillo de los libros de Aritmancia y lejos de las demás mesas, como si trataras de que no se acercara nadie.

—Bueno… la biblioteca es para estudiar y prefiero estar sola para estudiar

—Yo solía sentarme cerca de la sección prohibida, por allí no iba mucha gente y nadie se fijaba demasiado —se encogió de hombros —Cierra la boca Granger, no es tan raro, un Malfoy tiene que aprobar con buena nota. ¿Has encontrado algo? —dijo cambiando de tema y estirándose en la silla.

—No —Hermione suspiró y dejó la pluma que tenía en la mano masajeándose la muñeca. Hay un par de hechizos interesantes y una poción que tal vez… pero dudo que ni siquiera Snape fuera capaz de hacerla bien a la primera.

Él levantó una ceja con escepticismo

—Snape es el mejor elaborador de pociones que ha visto Hogwarts jamás, Granger.

Ella quiso desdecirle pero lo cierto era que tenía razón. Puede que Snape no le gustara demasiado por no decir nada pero con aquel libro de Elaboración de Pociones Avanzadas les había quedado claro por qué Dumbledore le había elegido como Profesor de la asignatura todos aquellos años.

—La poción no es una opción —dijo quitando importancia al resto de la conversación — además no tengo todos los ingredientes necesarios y algunos ni siquiera sé si podríamos encontrarlos de forma… legal. ¿Y tú? ¿Tienes algo?

Él negó con la cabeza

—Pero he estado dando vueltas a una idea —Cerró el libro y se recostó en la silla estirando las piernas frente a él —Potter dijo que Dumbledore destruyó un anillo ¿Cierto?

—Sí, pero no le contó como

—Pero sabemos que Harry destruyó el diario con un colmillo de basilisco porque el veneno de basilisco puede destruirlos.

—Pero aunque no lo creas —dijo ella burlona —no llevo un colmillo de basilisco en el bolsito de cuentas

Draco la miró furibundo pero sonrió.

—¿Cómo mató al basilisco Potter? En Hogwarts se dijo que la espada de Godric Gryffindor se presentó ante él.

—Algo así, sí —Obvió el resto de la historia, como de donde había aparecido la espada y quién se la había llevado —Usó la espada para matarlo

—Y según leí en Historia de Hogwarts, la espada de Gryffindor es indestructible y además…

—…Absorbe lo que le hace más fuerte —terminaron a la vez.

—¡Claro! —Dijo Hermione poniéndose en pie de un salto — Dumbledore tenía la espada de Gryffindor debió de usarla para destruir el anillo porque la espada absorbió el veneno de basilisco hace años. Vaya — le miró con algo parecido al asombro —Bien visto Malfoy

—Creo que me siento insultado por tu cara de sorpresa —dijo riendo entre dientes.

—Lo malo es que no tenemos la espada —se dejó caer en la silla de nuevo olvidando su anterior alegría.

—Pero si sabemos dónde está —continuó Draco

—No —respondió Hermione —No está en Hogwarts. —Suspiró y se cruzó de brazos sobre la mesa —Ahora entiendo porque Dumbledore legó la espada de Godric Gryffindor a Harry en su testamento.

Draco se removió incómodo en la silla y ella intuyó que no le gustaba demasiado hablar de Dumbledore y de su muerte. Suponía que haber tomado parte en todo aquello no debía ser nada fácil.

—Quiso asegurarse de que Potter pudiera destruir el resto de los horrocruxes —apuntó él —¿Cómo sabes que no está en Hogwarts?

—Cuando Dumbledore murió, Scrimgeour vino a hablar con nosotros a la madriguera.

Hermione le contó todo lo que ocurrió en la visita del antiguo ministro y terminó explicándole cómo les había informado que la espada estaba en paradero desconocido.

—Tenía entendido que la espada podía aparecerse a un auténtico Gryffindor —hizo aspavientos con la mano —¿No hay algún tipo de invocación o algo así?

—Que yo sepa no…

—Estamos como al principio entonces —Malfoy dio una patada a la silla

Hermione apoyó la cabeza en sus manos y suspiró. Tenía que encontrar una forma de contactar con Harry.

—¡Claro! —dijo apoyando las palmas de las manos encima de la mesa con un golpe sordo —¡Qué tonta he sido! ¡Expecto Patronus! murmuró haciendo una pequeña filigrana con su varita.

Malfoy la miró con un asombro que no pudo contener. Aquel era un hechizo de magia avanzada que él nunca había podido realizar. Ante sus ojos, la varita de Granger desprendió un fogonazo blanco y una pequeña nutria brillante y fantasmal apareció ante ellos.

—Harry ¿Estáis bien? Estamos en el Bosque de Dean tenemos que encontrarnos

La nutria se fue a gran velocidad y Hermione miró a Malfoy con una sonrisa feliz.

—Muy bien Granger, supongo que es hora de volver a los libros.

Hermione se sentó de nuevo, esta vez con mucho mejor humor. Estaba segura de que pronto tendría noticias de sus amigos y allí, en aquel cómodo silencio compartido, pensó que Draco Malfoy no era mal compañero de estudios después de todo.