Daddy/Sir link

Charlie Weasley/Dennis Creevey

Continuación de Serpientes y Leones.


Yes, daddy—gimió Dennis sentado a horcajadas sobre Charlie.

Charlie sonrió, él nunca había sido una persona de juegos sexuales, él era más dado a sexo a secas, bueno, duro y húmedo.

Pero ese auror con cara de niño, era todo un demonio. Un demonio con muchísimos fetiches.

Acarició sus rizos dorados, su piel tan suave casi como la de una mujer, y sus labios de un rojo pecado.

Cuando lo conoció en la boda de Harry y Draco, pensó que sería un buen polvo, pero poco más. Charlie estaba totalmente volcado en su trabajo en la reserva de dragones en Rumanía en la que trabajaba, tan lejos de la sociedad mágica inglesa.

Esa noche descubrió que las apariencias podían engañar muchísimo, y Dennis no era ningún angelito. Lo derribó tan rápido como llegaron a la habitación del hotel donde se alojaron esa noche.

Le cabalgó tan duro que Charlie no tenía claro quién se estaba follando a quién. Pero le gustó, le gustó muchísimo.

Pero de ahí a tener algo más, era complicado. Siempre había sido complicado, ¿verdad?

Salvo por el detalle de que Dennis era un pelín adictivo, Charlie solo iba a pasar dos días más en Londres, y uno rigurosamente lo pasaría en la madriguera con sus padres.

Aún así, Dennis se las ingenió para aparecer con Ron y Blaise esa noche en la madriguera.

A Charlie no le gustó especialmente, y temía que ese chico fuera de los que se colgaran y comenzaran a acosarlo. Él había sido claro, lo suyo no eran las relaciones de más de una noche.

Se le olvidó un poco la molestia cuando Dennis le hizo la mejor mamada de su vida cuando fue al baño. Estaba claro que para un auror entrar en una habitación cerrada no era muy complejo.

Al día siguiente se fue de vuelta a la reserva, y la verdad, se olvidó de Dennis.

En la reserva ya se había follado a todos los follables, y la verdad, salvo caso de necesidad extrema prefería no meter la polla donde tenía la olla, o luego los problemas, con dragones celosos de por medio era todo llamas y muerte.

Lo que no esperaba era que cuando Harry volvió de la luna de miel, viniera acompañado por cierto rubio que había tomado unos días de vacaciones, y no, no era Draco.

—¿Qué haces aquí?—preguntó Charlie cuando lo vio en el bar que solían frecuentar en el pueblo.

—Turismo.

—¿Aquí? Oye, creo que lo habíamos dejado claro, yo no busco ninguna relación seria.

Dennis le miró con sus enormes ojos azules, le costaba trabajo viéndolo intimidando a ningún mago oscuro con esa cara de niño, pero no le hizo ningún berrinche como Charlie casi esperaba.

—Yo tampoco, yo quiero sexo—dijo echando una mirada alrededor, todos iban con sus atuendos de la reserva, y Dennis estaba disfrutando con las vistas de sus compañeros.

Charlie a pesar de haber dicho lo que había dicho, notó cierta molestia, pero la mató tan rápido como surgió.

—Te recomiendo a Yuri.—le guiñó un ojo—Tiene la polla más grande que he visto en mi vida.

Dennis sonrió, y se levantó directo a Yuri, tan directo como había ido hacia él. Yuri lo iba a romper por la mitad, pero el rubio era capaz de hacerse con él, estaba seguro.

Tomó varias copas de hidromiel, pero sus ojos no paraban de ir hacia cierto punto donde demasiados rizos rubios revoloteaban riendo.

Cuando se fueron, Charlie decidió que había perdido un polvo por simple orgullo. ¿Qué más hubiera dado tener una tercera ronda con Dennis?

Se bebió de un trago lo que le quedaba y se fue, aquel líquido era peligroso, porque casi pierde pie cuando quiso caminar derecho.

Un brazo le sostuvo, ¿estaba tan borracho que estaba imaginando que era Yuri? ¿No se había ido con el rubio demoniaco?

—¿Trío? ¿Quieres?—le preguntó tan parco en palabras como sabía.

Charlie asintió, eh, no se iba a ir sin sexo.

Dennis les esperaba fuera, sonriendo cuando le vio dar tumbos.

El pequeño cabrón hizo lo que quiso con los dos cuidadores de dragones, y a Charlie le dolía horrible el culo al día siguiente.

Pero aún no sabía que ese era el modus operandus del auror.

Dennis tomaba, usaba, y hacía lo que se le pegaba la soberana gana, y tú decías que sí.

Y sus ganas estaban todas puestas en Charlie.

Se coló en la reserva, causando la mayor orgía que se había visto nunca allí.

Contener a los dragones de quemarlo todo fue realmente complicado.

—¿Eres un incubo?—le preguntó Charlie cuando se lo llevó a su propia cabaña.

Dennis solo se rió, cuando se marchó de nuevo a Londres, Charlie se sintió extrañamente vació.

Cuando al mes siguiente fue él el que decidió ir a Londres a hacerle una visita a su familia, sus padres pensaban que había pillado Viruela de Dragón.

No es que Charlie fuera un mal hijo, solo que era realmente independiente, vivía para su trabajo, y quedarse sentado en una reunión familiar durante horas no era su plan ideal.

Eso no quitaba para que no amara a su familia.

La lechuza que le mando a Dennis solo era por matar el tiempo.

Lo que le mató fue el rubio a él en los vestuarios de los aurores vistiendo una ropa interior demasiado escandalosa para ningún ser vivo con esa cara.

Pasaban meses sin que se vieran, pero como no era algo que tuviera que compartir con nadie más, la verdad es que le encantaba verle y estar con él.

Nunca había dicho la palabra "relación" y para Charlie eso era perfecto, su redondo culo y su boquita de piñón el complemento ideal.

Y qué buen uso le daba a todo.

Por eso, y sin ser realmente consciente, cuando llegó el verano ambos decidieron pasar una semana juntos viajando.

La ronda a todos los fetiches que cabían en esa cabecita fueron satisfechos, si había podido con una lluvia dorada, ser el daddy de Dennis, tratarlo como un bonito niño mimado y consentido no le causaba ningún tipo de problema.

—¿Vas a ser un niño bueno y vas a tragártela toda hasta que no te quepa más en esa boquita?—le preguntó agarrándole del mentón.

Con un para nada creíble batido de pestañas encantadoras, Dennis se puso de rodillas delante de él que estaba más duro que una piedra.

Yes, daddy—gimió malditamente erótico antes de comerse completamente su polla.

Aquello no era una relación, los dos lo sabían, pero debían llegar a una solución más conveniente porque el sueldo de cuidador de dragones o de auror, no era tan generoso como para estar cogiendo trasladares todos los fines de semana.

Que Harry le dejara caer que iban a abrir un sanatorio para criaturas mágicas altamente peligrosas en Canterbury podría ser una buena oportunidad profesional, solo eso.

Cinco años después, ninguno había hablado de estar en una relación y Charlie estaba realmente bien con eso.

Que Dennis no se fuera ninguna noche del pequeño departamento que alquiló, circunstancias.


Me encantan ❤️

Hasta mañana.

Besitos

Shimi