Hola hermosuras, perdón por tardar tanto.
Gray se detuvo de repente al escuchar la frase de la chica, sus palabras sonaron como un eco en su cabeza, ¿Conocerlo? Sabía que por más que evitará la situación tendría que verlo tarde o temprano y más si planeaba seguir saliendo con la joven de cabellos azules.
Hizo todo un mapa mental en su cabeza asociando los posibles resultados de conocerlo, todo esto en cuestión de milisegundos, decidió entonces que aún no era el momento, que no se encontraba preparado y que, para cuidar su estabilidad emocional, ese día no se atrevería a ver al pequeño. Tampoco estaba de un buen humor, no había sido un gran día y tenía que concentrarse en otras cosas, por lo que Gabriel debería esperar un poco más.
Aún necesito tiempo – No mentía. — Te prometo que vendré para su cumpleaños. –suspiró profundo el muchacho, sintiendo como su corazón se entristecía y una presión aparecía en su estómago. Sí, después de tantos años era ese pequeño lo que no había podido asimilar completamente y conflictuaba de una manera terrible su corazón.
—Está bien – Pronunció la joven que lo miró detenidamente por unos segundos, mientras él le daba la espalda. — A él le pondría muy feliz conocerte, a mi mucho más. – Dijo con algo de tristeza, no podía negar que estaba totalmente ilusionada con que él lo viera, con que le diera su amor de padre, con que fuera lo más importante para él como lo representaba para ella, pero en el fondo sabía que Gray no quería tener nada que ver con el pequeño, que, si no lo buscó por cinco años y ahora que estaba en el mismo pais, la misma ciudad, el mismo espacio, se rehusaba a verlo, era porque claramente no estaba interesado en lo más mínimo en ser padre. Juvia suspiró, le dolia, le lastimaba en lo más profundo de su alma que Gray se negará a darle ese privilegio de verlo.
—Espero que puedas solucionar el inconveniente en tu empresa y que todo salga de la mejor manera. -Juvia era extremadamente noble y algo ingenua, tal vez el amor que aún su corazón guardaba por el muchacho la hacía querer en el fondo lo mejor para él. Cerró la puerta tras de si y Gray inmediatamente volteó para descubrir qué ella ya no estaba, en un arranque de locura su cerebro le había exigido conocerlo, le había indicado que debía verlo y saber cómo era, sin embargo, no se movió de su lugar, esperó por un largo minuto en su posición completamente congelado.
Al darse cuenta que no iba a ser capaz de subir al apartamento y sabiendo de antemano que no deseaba encontrarse con Meredy o con alguien mucho peor, Lyon, se fue hacia la avenida para tomar un taxi.
Tenía mucho en que pensar, ahora Juvia o el pequeño no entraban en el cuadro de sus mayores preocupaciones, debía descubrir por todos los medios posibles, quién o quienes habían sido capaces de traicionarlo y lo más importante, como pudieron vencer su estricta seguridad, estaba completamente seguro que en su empresa había un traidor, solo debía encontrarlo y hacerle pagar por todo el daño que había causado.
Maldijo para sus adentros, no deseaba dejar de ser el director de su compañía, había trabajado duramente para obtener ese puesto, había renunciado a todo con tal de estar ahí, tenía que encontrar una solución y trabajar en algo muchísimo mejor que el prototipo que le acababan de robar para recuperarse, en realidad habían perdido tanto dinero que no sabía ni cómo poder enfrentar a los accionistas.
Por su parte Juvia subió las escaleras, respiró profundo al estar frente al apartamento y sonrió, debía ocultar sus verdaderos sentimientos ante los ojos de su hijo, aunque tuviera un ligero dolor en su corazón porque Gray no quisiera conocer al niño, debía reponerse rápidamente y no preocuparlo. Giró la llave y se le hizo extraño el no ver a su hijo saludarla, en cambio notó la existencia de un silencio demasiado incómodo.
—Hola, estoy en casa. -Saludó y dejó las llaves en el colgador para darse cuenta por sus propios ojos, que tanto como su mejor amiga como el peli plateado estaban totalmente callados y sus caras demostraban que no eran los de siempre.
—¿Les sucede algo? ¿Dónde está Gabriel? -Meredy se acercó a Juvia para señalarle el sillón, ni siquiera la saludó, así que ya sabía que era lo que se avecinaba, Meredy se encontraba enojada con ella y si las cosas se salían de control no podían terminar de la mejor manera.
—El cachorro se quedó dormido, así que, aprovechando que él no puede escucharnos, ¿Podrías explicarnos por favor a donde fuiste anoche y con quien? -Acorralada, se sentía como una pequeña presa a punto de ser cruelmente asesinada, ¿Qué podía decir? No podía mentirles o más bien no debía, aunque hubiera preferido ser ella la que les contara la verdad, en silencio llevó sus ojos azules a Lyon quien también tenía un semblante serio como el de su amiga.
—Salí con él -Confesó culpable, cerrando los ojos y entendiendo mejor que nadie que había sido una estupidez. Podría haberles dicho que tenía una cita con una persona que acaba de conocer, pero no era correcto, no cuando odiaba decir mentiras.
—Explícate -Dijo Meredy muchísimo más enojada, con sus mejillas totalmente rojas, no solo se trataba de la historia que tenían ellos dos, era claramente el hecho de haber dejado solo al Niño, con una persona que no conocía, lo que más le molestaba.
—¿Qué quieres que te diga? -Bajó la cabeza y respiró profundo. Meredy negó.
—¿Qué es lo que quiere ese idiota después de tantos años? -Ahora fue Lyon quien intervinó, no le era posible evitar encontrarse enojado, su sangre hervía con el solo hecho de pensar que tenía el descaro de presentarse ante Juvia después de todo lo que hizo o puntualmente lo que no hizo.
—Me dijo que quería intentarlo de nuevo. -Lyon se levantó enseguida del sillón, caminó rápidamente de un lado a otro con el fin de controlarse.
—¿Qué le dijiste? -Meredy la veía con desaprobación, mostrándole con la expresión de su rostro que la consideraba la más tonta, la más ingenua de todas por creer en las palabras de un hombre, le molestaba, Juvia empezaba a enojarse al sentirse juzgada por ellos dos.
—Le dije que lo pensaría.
—¿Lo pensarías? ¿Qué necesitas pensar? Juvia ese idiota hace todo esto para burlarse de nosotros. -Para Lyon eran muy claras las intenciones de Gray, sabía que no traería nada bueno esa situación, conocía mejor que nadie que era rencoroso, que la venganza lo haría hacer cualquier cosa con tal de sentirse mejor.
—Le pedí que confiara en mi, si logró hacer que se de cuenta de la verdad, de que Loke es el que le miente, las cosas volverán a ser como antes. -No podía mentir, era imposible ocultar lo que su corazón le gritaba, sí, desafortunadamente para ella, amaba con desesperación al Fullbuster.
—¿Tienes diez años? Juvia, ¿Cómo todo va ser como antes cuando él te abandonó con un bebé a su suerte? -Incomoda se refregó en su silla, incapaz de sostenerle la mirada veía detenidamente el suelo, sabía que él tenía razón. Después de lo que Juvia había vivido nada iba a ser como cuando eran novios, como cuando se amaban con locura.
—Lyon, yo aún lo amo, sé que cometió errores, pero me aseguró que aún me amaba. -en un movimiento veloz y un poco violento la tomó de los hombros para zarandearla tratando de que entrara en razón.
—¡Juvia no seas tonta! ¿Crees en serio que te ama? Si al menos te apreciara hubiera estado ahí cuando lo necesitabas. -Le frustraba, le enojaba y recorría cada centímetro de su cuerpo la ira que le provocaba que ella fuera tan ingenua. Meredy le tomó enseguida la mano al peliplateado, indicándole con la mirada que debía soltarla y controlarse.
—Gray estaba herido, pensó que lo traicioné, que estaba jugando con él. Yo también me hubiera alejado en su lugar.
—Tu le hubieras creído a él. -Refutó el Vastya que realmente no creía que fueran reales las palabras que pronunciaba Juvia.
—Entonces el patan cree que puede justificar todo lo que hizo solo porque estaba herido, no seas tonta y despierta, ya no eres una niña, tienes que saber diferenciar la realidad de la fantasía. -Y ahora fue Meredy quien intervino, no soportaba que Gray jugará con ella, pero lo que no podía soportar es que Juvia fuera tan inocente como para caer en su trampa.
—Puede que no me ame, sé que ahora tiene mujeres hermosas a su alrededor, sé mejor que nadie que al lado de todas ellas no significo nada, pero ¿Saben? no me interesa sacrificarme o que juegue conmigo si así consigo que mi hijo tenga a su padre.
—¿Qué juegue contigo? ¿Dónde está tu dignidad? Gray barrió el piso contigo y tu te acercas a él como si nada hubiera pasado. -Las palabras de esa mujer enamorada le producían asco, no se terminaba de creer que esta conversación la estuvieran teniendo, no estaba midiendo sus palabras, Lyon estaba siendo duro con ella.
—Lyon, ¿Es que acaso quien crees que soy? ¿Dejo de tener dignidad por intentar arreglar mi situación con él?
—¿Con arreglar te refieres a buscar que te haga otro hijo y que luego te abandone? Porque escapándote a mitad de la noche como si fueras una adolescente no me hace creer lo contrario. -Y rápidamente los ojos azules de la jovencita se posaron en los de su mejor amiga, lo que ella acababa de decir había logrado enojarla.
—Meredy, mi vida sexual no te incumbe, si me acuesto con él o no, ¡Es mi maldito problema, no el tuyo! -No era tan idiota como para dejarse embarazar de nuevo, pero detestaba que ellos ahora pensaran que tenía el derecho de decidir por ella, que sólo la estuvieran juzgando por una decisión personal que solo le correspondía a ella tomar.
—¿No me meto? Pues entonces lárgate de acá, vives en este apartamento hace casi cinco años, es imposible no saber lo qué haces o dejas de hacer porque te tengo que ver todos los días. -Y las primeras lágrimas se resbalaron por sus mejillas de porcelana, ese comentario la había quebrado y más porque se sintió como una intrusa, una arrimada, un estorbo para ambos. Aunque el comentario de Meredy claramente no tenía esa intención, la peli azul lo tomó de la peor manera.
—Es suficiente, amor. -Lyon se dio cuenta de inmediato de que Juvia se había afectado por tal comentario. Vio cómo ella mordía su labio inferior intentando que no siguieran saliendo más lágrimas y así obligándose a ser fuerte.
—No, déjala que hable, por fin dice lo que piensa. Si tanto querías que me fuera debiste decírmelo.
—Sabes que eso no es lo que quise decir, pero ¡Si quieres arruinar tu vida y la del niño, hazlo, pero lejos de mi casa!
—Si eso es lo que quieres. -su pie aún dolía, pero aún así se levantó y caminó con gran velocidad para llevarse lo único que le importaba y que se encontraba en el apartamento, lo halló profundamente dormido en la cama y nuevas lágrimas cayeron de sus ojos.
—Juvia vuelve acá que no hemos terminado. -Meredy se cruzó de brazos en el sillón completamente enojada mientras veía como ella se metía en su habitación.
Con gran velocidad empacó un pequeño morral con las cosas esenciales, algunas prendas de ella y de su hijo, tomó la maleta de la escuela del pequeño para llenarla con los cuadernos que faltaban, algunos útiles escolares y sus dinosaurios favoritos, se extrañó de sobremanera al ver tres juguetes que se agregaban a la colección del pequeño y que antes no los había visto, no le tomó mucha importancia y continuó rápidamente con su plan de irse de allí. Ni la cama, ni la pequeña cuna o los muebles que se encontraban en la habitación le pertenecían así que al final de cuentas y después de cinco años se dio cuenta que su vida podía caber en una pequeña maleta.
Dejó mucha ropa simplemente sabía que no sería capaz de cargar sus cosas con Gabriel. Sin pensarlo lo tomó entre sus brazos, el pequeño que estaba cansado de tanto llorar ni siquiera se inmutó ante el movimiento, al asegurarse que lo tenía bien acomodado entre sus brazos sintió como su pie emitía un horrible punzón de dolor.
Abrió la puerta de la habitación saliendo al comedor para tomar su bolso y sus llaves. Lyon abrió sus ojos de la sorpresa sin creer lo que estaba pasando, ellas jamás se habían peleado así, nunca antes habían dicho palabras que provocaran separación.
—¿A dónde vas? -le preguntó sorprendido mientras la seguía sin intervenir.
—Lejos de ustedes, ya que solo somos un estorbo. -Lyon suspiró totalmente frustrado, se tomó el puente de la nariz con la mano, sabía que Meredy no quería eso y lo que menos deseaba era llegar a tal punto.
—Juvia por favor, quédate o si te vas al menos deja al cachorro. ¿A dónde lo vas a llevar? –Y esa frase hizo que se quebrará su corazón porque entendió que no le importaba en lo más mínimo que ella se fuera, lo único que quería era que le dejará al pequeño.
—Lyon, sé que no te agrado, pero jamás abandonaría a mi hijo y mucho menos por un hombre.
—Juvia como dices eso, claro que te apreció, eres mi amiga.
—¿En serio? Pensé que los amigos se apoyaban en las buenas y en las malas, ni siquiera me dejaron explicarme y no, no me acosté con él Meredy – La chica le regaló una mala mirada y se dirigió con gran velocidad a la puerta.
—Déjala, tendrá que volver. -Pronunció la pelirosa, sabía que Juvia la necesitaba, que no tenía a donde más ir. Ella sin ningún problema le había dejado quedarse en su casa, quería mucho a su amiga y mucho más a su pequeño que lo consideraba como su propio sobrino, pero estaba tan enojada con ella que en ese momento no pensó en sus palabras, lo que menos quería era que la Loxar pensará que la quería fuera de su vida.
Ambos escucharon el azote de la puerta y Lyon llevó las manos a su rostro frustrado, en vez de buscar soluciones para la situación actual lo habían empeorado todo. Sabía que lo mejor en ese momento era quedarse con su novia y tratar de calmarla, por tal motivo no fue tras Juvia o el infante, podría buscarlos después de que toda la situación se calmará y pudieran hablar como gente civilizada.
La Loxar bajó las escaleras del edificio con una velocidad increíble. Respiró profundo porque no quería que el pequeño se diera cuenta que se encontraba llorando. Al salir del lugar vio en ambas direcciones de la calle, sus labios empezaron a temblar porque sabía que no tenía a donde ir, que prácticamente estaba sola.
Nadie, no tenía a nadie y se sentía terriblemente, su familia se resumía en su hijo que en ese momento no entendía de problemas de adultos, desde una temprana edad quedó huérfana y al cuidado de su tío se crió con su primo Gajeel que tiempo después se convirtió en su peor pesadilla cuando su tío murió, en el iniciador de todos los eventos desafortunados de su vida, tal vez, si los mellizos no hubieran muerto en tal accidente estaría en su mansión, tomando un baño con agua caliente en su bañera mientras le daba todo lo que su hijo le pidiera, en ese preciso momento extrañaba ser rica, le dolía no tener a su tío, ni a su primo, estar en la calle nuevamente era terriblemente doloroso.
Sacó el celular de su bolsillo mientras recargaba al niño en uno de sus brazos. Pensó en qué tal vez podía alojarse en un hotel, sin embargo, sabía que no podía costearse eso que lo consideraba como un lujo, sintió muchas más ganas de llorar, más porque no tenía la menor idea que hacer, abrazó fuerte a su hijo mientras su cerebro planeaba la mejor estrategia. Por unos largos minutos estuvo tentada en llamar a Gray y pedirle que viniera por ellos, pero lo que menos quería era que supiera que tenía problemas, las cosas con él se encontraban extrañas y no se sentía aún que pudiera confiar en él.
Se armó de valor entonces, pasar la noche en la calle no era una opción, marcó el número de aquella persona que era la única que le quedaba, conocía que no eran los mejores amigos, pero en cierta parte confiaba en él. Al identificar que el celular estaba marcando procedió a colgar con desesperación la llamada, arrepintiendose de inmedito por haber molestado a Natsu. Caminó algunas cuadras alejándose del lugar para no estar a la vista de Meredy o Lyon y cerró sus ojos fuertemente tratando de pensar que podía hacer.
De repente sintió la vibración de su teléfono y maldijo al ver la pantalla y darse cuenta qué era Natsu. Lo observó por algunos segundos decidiendo si lo iba a contestar o no.
—¿Mami ya es hora de ir a la escuela? -El pequeño se abrazó a su madre acomodándose medio dormido.
—No amor, sigue durmiendo. -Entre sueños asintió muy obediente mientras ella pensaba seriamente en que podía hacer, respiró profundo, estaba completamente perdida y se encontraba algo asustada.
Su teléfono volvió a sonar y dejando que un impulso ganará le contesto a Natsu sin pensarlo dos veces.
—Hola, ¿Me llamaste? – La voz de Natsu eran música para sus oídos en un momento donde se encontraba totalmente desamparada.
—¿Podemos hablar? -Se encontraba nerviosa y algo cohibida, sabía que no eran los mejores amigos y no quería importunarlo con sus problemas, sin embargo, él conocía esos aspectos de su vida que muy pocas personas conocían, Natsu sabía quién era el padre del pequeño, ese que en ese momento era el causante de dicha pelea con sus amigos.
—Sí, claro dime.
—Personalmente -Susurró para seguir caminando sin algún rumbo fijo.
—Claro, ¿Dónde estás? ¿Estás bien? -Sabia por el tono de voz de la peli azul que algo estaba sucediendo y que debía apoyarla. Se levantó del sillón, algo preocupado y dejando a un lado el mando de su consola.
—No estoy tan bien como quisiera estar, pero no te preocupes. Estoy con Gabriel enfrente del apartamento de Meredy.
—Yo estoy en mi casa, toma un taxi y veámonos acá. -hizo cuentas mentales de lo que había en su bolsillo en ese momento, sabía que no podía tomar un taxi.
—Mándame tu ubicación y yo te lo pido. -Y él también conocía la situación financiera de Juvia, así que se encargaría por esta vez, ya que se trataba de una situación de emergencia.
—Yo cubro todos los gastos, lo importante es que tú y tu hijo estén bien.
—Te lo pagaré con horas extras.
—Juvia, no me importa eso, solo quiero que tú y el pequeño estén bien. – Una sonrisa sele dibujó en el rostro a la señorita, la llama de la esperanza había vuelto a arder.
Podría haberle dicho que no, era una mujer fuerte, pero sabía que a veces necesitaba ayuda, aunque si fuese necesario le pediría un adelanto a su jefe, así que accedió a coger el taxi y procedió a colgar el teléfono, paró de caminar para enviarle la ubicación al Dragneel y se preguntó en ese instante si a Gray le hubiera importado su situación, en otro tiempo hubiera sido al primero en llamar, ya que él era su salvavidas, su confidente, su todo, ahora se sentía tan lejana de Gray que era más que obvio que aun tenían que superar ese gran Barranco de separación con el fin de volver a ser los de antes.
Y realmente dudaba que pudieran superar sus problemas, pensándolo con cabeza fría las palabras de sus amigos tenían algo de sentido, aunque estaba convencida de que no había sido la forma correcta de dirigirse a ella. Sonrió, no le sorprendía, sabía que tenía que acostumbrarse y claramente mentalizarse que solo eran el niño y ella, nadie más en el mundo.
Gabriel estaba profundamente dormido entre sus brazos y no era para menos, cada vez que el pequeño lloraba caía como si de una roca se tratase, así que cuando despertara debía preguntarle qué había sucedido, porque estaba llorando, solo esperaba que Meredy y Lyon no lo hubieran hostigado con preguntas, con tal de saber donde se encontraba la noche en que lo había dejado solo con una desconocida.
Revisó la conversación que tenía con Natsu verificando las placas del auto que le había envido, vio por la calle e identificó el automóvil que se dirigía a ellos. No había tardado en lo absoluto o tal vez estaba tan perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta de los minutos que habían pasado.
Con sumo cuidado ingresó en el auto teniendo especial cuidado de no golpear al pequeño en la cabeza, saludó a su conductor y velozmente revisó la conversación que tenía con su mejor amiga, desanimada suspiró hondamente al verificar que no habían mensajes pidiéndole disculpas o al menos preguntando donde estaba, le sorprendía demasiado que Lyon no hubiera ido tras ella, más cuando se había llevado a su sobrino, pero no los culpaba, sabía que de pronto necesitaban su privacidad y que ella interfería al estar allí con el niño.
Ya se encontraba más calmada y las ganas de llorar habían desparecido por completo. Natsu tenía ese don, la voz del muchacho poseía ciertas características tranquilizantes, sabía que al menos con el adelanto que le iba a pedir a su jefe podría dormir en una habitación.
Gray a Juvia:
"Estoy en problemas, quieren mi cabeza"
Y la poca paz que sentía en ese instante desapareció de golpe al leer el mensaje que reposaba en su pantalla. Sin dudarlo marcó su número con el corazón en la mano, completamente asustada por el contenido del mensaje que le había remitido. La llamada fue rechazada enseguida por él, pero no tardó en escribirle porque lo había rechazado.
Gray a Juvia:
"Te llamaré en cuanto pueda, se reunieron sin decirme nada. Debo impedir a toda costa que me despidan y me hagan a un lado de mi compañía, estos malditos no saben con quien se están metiendo".
Dejó de verlo en línea e inmediatamente abrazó al pequeño.
—Deséale suerte a tu padre, la necesita. –Él ni siquiera se movió, el sueño de Gabriel no se perturbó por las palabras de Juvia.
No estaba interesada en el dinero de Gray o que esto iba afectar sus ingresos o su reputación, le preocupaba que lo despidieran y que si eso era lo que en verdad le gustaba le afectara anímicamente al Fullbuster. Suspiró, sabía que siempre ponía a todos delante de ella, sin importan qué en ese momento la de grandes problemas fuera ella, ahora se preocupaba por él.
Debía buscar a alguien que cuidara del niño en la tarde sin el apoyo de Meredy, pero claramente Wendy Marvell no era una opción, se salía completamente de su presupuesto, podría pagar más en la escuela para que se lo tuvieran toda la tarde mientras ella salía del trabajo, recordó que Gray le había dicho lo de trabajar menos tiempo, si lo hacía realidad sería muy favorable para ella, ya que podría ahorrarse un buen dinero y estar más tiempo con su hijo como siempre lo soñó, debía conseguir un alquiler barato, en ese preciso instante necesitaba aquel aumento de sueldo que el Fullbuster le había prometido, sí, desafortunadamente para ella necesitaba urgentemente el dinero.
—Me están dejando sin salidas, no entienden que con lo que hacen me están empujando a buscar a Gray. – susurró sabiendo que no había mentira en la frase que acaba de susurrar.
Ya había pasado casi cuarenta minutos desde que había abordado el taxi y no había señales de su mejor amiga ni de Lyon, vio como el auto se detenía y al bajar agradeció, se topó con una sonrisa espectacular que la esperaba pacientemente sentado en una banca afuera del gran y lujoso edificio en el que vivía.
—Hola – No dijo nada adicional, no la presionaría a hablar, lo importante en ese momento era que estuviera segura y que no divagara por las calles, le ofreció ayuda con los gestos de su mano para cargar las maletas, después de una pequeña lucha logró tomar las maletas mientras Juvia aún cargaba al pequeño. Los ojos verdes del chico se posaron en ese instante en el pequeño, era tan parecido a Gray que le aterraba bastante.
Pasaron por la recepción del edificio en completo silencio, Natsu oprimió el botón para llamar el ascensor y en seguida este abrió sus puertas, el Dragneel con su llave especial activo el artefacto que los llevó al último piso del edificio al apartamento que le pertenecía.
—Gracias – pronunció la jovencita después de un largo silencio de su parte, Natsu sonrió.
—No me agradezcas soy tu amigo, sabes que cualquier cosa que necesites ahí voy a estar – Las puertas se abrieron directamente en el penthouse del muchacho, vio como él le indicaba con su mano que siguiera al apartamento.
Su boca se abrió de la sorpresa, el lugar era bastante hermoso, los muebles y decoración eran hermosas. La vista desde aquel lugar a la ciudad era impresionante y hermosa.
—No sabía que tendría visitas, por eso no le dije a mi empleada que limpiará – Se disculpó mientras terminaba de levantar todo el desorden de su apartamento.
—Fui yo la que importunó. No tienes que hacer todo esto por mí, gracias. –El jovencito se dirigió a la cocina para poner a calentar agua y servirle un relajante te a la muchacha para los nervios.
—Deja a Gabriel en mi cama. – Le señaló con su mano donde se ubicaba su habitación, la chica caminó por el lugar para con delicadeza dejar al pequeño en la enorme cama del joven, ese apartamento era simplemente hermoso, al volver a la cocina, en el camino vio gran cantidad de fotos de Lucy, la señorita en cuestión era bastante hermosa.
—Ahora sí cuéntamelo todo – La joven se sentó en las butacas que se encontraban ubicadas en el mesón de la cocina, mientras el pelirosa le pasaba el té, la joven sorprendida saboreo su sabor favorito de té.
—No sé si sabes que vivo con mi mejor amiga.
—Con la rosadita, si no me equivoco se llama Meredy ¿Verdad? – La chica asintió con su cabeza dándole la razón al muchacho.
—Gabriel le contó que lo dejé con la niñera, obviamente le tuve que decir que estuve con Gray y no lo tomaron muy bien. – Natsu asintió, no tenía que ser muy listo para saber que la dichosa discusión había terminado con Juvia marchándose de la casa como si fuera una adolescente.
—¿Te echó de la casa?
—Algo así, me dijo que si quería arruinar mi vida lo hiciera, pero lejos de su casa – Juvia sonrió, obviamente no quería dañar su vida y dudaba que se fuera a arruinar por salir por un hombre, pero ahí estaba Meredy haciendo drama por eso.
—Es normal, Juvia. Las peleas entre roommies son comunes, me sorprende más bien que hayan aguantado tanto tiempo viviendo juntos y que esto no haya sucedido antes, necesitas tu privacidad y el niño también.
—Lo sé, pero mi sueldo no me alcanza para independizarme *kof* *kof* - Tosió lanzándole la indirecta al joven que sonrió grandemente.
—Pues según las ordenes de tu otro jefe, desde este mes te pagare el triple – Juvia abrió sus ojos de la sorpresa. — ¿El triple? – preguntó sin creerle una sola palabra al joven.
—Eso es lo que él ordena, así que debo obedecer, capacitaras a una nueva empleada, trabajaras tres días a la semana después de que ella ya pueda quedar a cargo de la joyería. –Y tragó todo el té que tenía en la boca.
—¿Qué? – preguntó sin podérselo creer.
—No me preguntes, puede que le esté dando remordimiento al idiota y ahora quiera remediar todo lo que no hizo con esto. Así que te alcanzará para tener tu propio lugar y podrás tener más tiempo para estar con tu hijo.
—No puedo aceptar este trato, no trabajo ni la mitad del tiempo que trabajo actualmente y me pagaran el triple.
—Conoces a Gray, no aceptará un no por respuesta, no te preocupes, estoy de acuerdo, necesitas el dinero ahora más que nunca.
La conversación se detuvo de inmediato al escuchar como el ascensor se detenía en ese piso y se encontraba listo para abrir sus puertas.
—¿Esperas a alguien? – La cara de terror de Natsu la hizo preguntar en seguida, claramente el muchacho no tenía visitas y si se tratase de un invitado no entendía como habían logrado que el ascensor se detuviera en su piso dándole acceso a su apartamento. Se puso alerta inmediatamente dispuesto a defenderlos de cualquier ladrón.
—No espero a nadie. – Y Juvia apretó fuertemente sus puños algo asustada.
Los rostros de sorpresa no se hicieron esperar, la persona que vieron cuando se abrieron las puertas parecía casi una aparición, aunque el joven en ese instante hubiera preferido que fuera un ladrón.
Lucy Hearfilia salió con sus maletas e ingresó al apartamento, su mirada chocolate se dirigió a la cocina que desde donde se encontraba era visible, no le gustó en lo más mínimo ver a Juvia en el apartamento de su novio, tampoco le agrado ver que Natsu no corríera a recibirla alegre, que se había casi congelado y no se movía en lo absoluto.
—¿Qué haces aquí? – y el ruido estruendoso que hacían sus tacones al estrellarse con la superficie del piso se escuchó por todo el lugar, Juvia se quedó quieta en su silla, conocía que la muchacha en ese momento le recorría por sus venas furia y un enojo creciente, que la amenazaba con esa mirada fría y terrible.
—¿Qué hace ella acá? – Le devolvió la pregunta a Natsu. — ¿Es tu nueva amante? ¿Por eso no estás feliz de verme? – Odiaba los malentendidos y más cuando ella estaba involucrada en uno.
—Juvia es mi amiga, estábamos tomando una taza de té. -Respondió Natsu llevando su mano a la nuca para verse algo despreocupado, le avergonzaba en ese instante la escena que tenía que presenciar la Loxar y más porque sabía que ella no tenía nada que ver en esa discusión.
—¿Una amiga? ¿No es la empleaducha de la joyería? -Y los ojos azules de Juvia se dirigieron a Natsu pendiente de la reacción de su jefe, ya que ella en ese instante no tenía el valor para interferir.
—¡Lucy! – Le dio una mirada de advertencia para que no siguiera hablando, ese nivel en su voz nunca lo había escuchado en él.
—Yo ya me iba, gracias por el té, Natsu. -Y la mirada acusadora de Lucy sobre ella le indicó que debía salir de allí lo más pronto posible o metería en problemas al pelirosado.
—Juvia aún no hemos terminado de hablar.
—Lo sé, pero tu novia acaba de llegar del extranjero y hace años que no se ven, no quiero ser una molestia. -Dijo para ver cómo Lucy estaba dispuesta en abrir su boca y atacarla con sus palabras.
—¿Mami? ¿Dónde estamos? -Los tres adultos voltearon a ver al pequeño, que aparecía en la escena rascándose uno de sus ojos con su mano derecha.
—Estamos donde Natsu, ya nos vamos Gabriel.
—Hola pequeñito -Al reconocer al Dragneel, emocionado el infante se fue corriendo hacia él, el muchacho lo levantó en sus brazos y le sonrió.
—No es lo que piensas -Susurró la Loxar tratando de aclarar las cosas, sin embargo a cambio recibió una mala mirada de Lucy.
—¿Sigues acá? -La rubia en cuestión no era una mala persona, pero en ese momento se encontraba contaminada por las palabras de Loke y por tal razón se encontraba a la defensiva con ella.
—Nos vamos, Gabriel.
—Quiero jugar con mi tío Natsu, quedémonos un poco más, mami. -Juvia negó al sentir la tensión que había en el ambiente.
—Luego, ahora debemos irnos. -Natsu bajó al pequeño.
—Lo siento, Juvia. -Susurró disculpandose por lo que había tenido que presenciar.
—Arregla las cosas con ella, mañana me cuentas todo al respecto. -Juvia tomó de la mano a su pequeño después de haber tomado las maletas.
—Adiós señorita -Se despidió el niño de la mujer que en ese momento no era humana, más bien era una bomba nuclear, amenazando en cualquier momento con explotar.
—Adiós Natsu, adiós lucy. -la muchacha se despidió y saliendo de la presencia de ambos, nuevamente se dirigió a la calle sin tener la menor idea que hacer.
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Una hermosa señorita de cabellos verdes entró en la habitación totalmente furiosa y fuera de si, lanzándole a la cara y con todas las intenciones de hacerle daño una foto al joven de cabellos cafés que se encontraba viendo televisión acostado en su cama.
—¿Me puedes explicar que es esto, pedazo de idiota? -Loke levantó la imagen del suelo, sintiendo como su corazón se detenía al ver a Gray y a su hijo en aquella fotografía.
—Karen..yo… -Tartamudeó un poco sin tener la menor idea de que decir.
Final del capítulo hermosuras!
Bueno, a penas vi el nombre del hijo edo del gruvia quede como, ¿Cómo no se me ocurrió antes? Es hermoso ese nombre, Greige, aunque debo confesar que ese Niño es todo lo que me imaginé con Gabriel, me siento extremadamente feliz.
Muchas gracias por su paciencia, en realidad andaba escribiendo capítulos de historias que pienso actualizar pero hasta que no las tenga completos todos los capítulos no lo haré.
En fin, contestaré sus hermosos reviews:
Aohna: Hola, ¿Cómo estas? Muchas gracias por todos tus buenos deseos y mejores energías. Acá otro capítulo, chii cheñooool, se oye demasiado adorable eso último, perdóname pero tenía que hacerlo.
Julii: Hola, me encanta que te encante, te traigo un nuevo cap para honrar a mis ancestros, espero que lo disfrutes.
Sonia. Vela. 756: Holis, me alegra demasiado que te guste, esperemos que no vaya a ser muy tarde cuando se de cuenta de todo, va a quedar con una cara que ni te imaginas.
Lymar Vastya: Holis, ¿Cómo has estado? A mi también me encanta que Natsu esté para cuidar a Juvia, la chica se lo merece después de todo lo que ha sufrido por el pelinegro, en este cap no fue, no de dio cuenta de que era su propio hijo, anda en las nubes el Fullbuster. Yo te adoro, muchas gracias por todos tus reviews.
Menomy: Helloooo, ¿Cómo estas? Gray en este fic es demasiado frustrante, un tanto idiota y muy pero muy imbecil jajajaja se merece todos los golpes de la vida. El Fullbuster aún no está preparado para conocer al pequeño así que por el bien de ambos no se conocieron aunque será un arma de doble filo después. Ese beso era algo que ambos necesitaban, ella aún necesita a Gray. Este se demoro un poco más en salir, perdón por eso. Me encantan los reviews súper largos, te mando un besote y un abrazo psicológico, bye.
Guest: Holis, me encanta que te encante, acá te envío otro cap, besote gigante.
Olivia1415: Holis, ¿Cómo estas? Me encanta que te guste la historia, muchas gracias por tu apoyo y tu review, espero que te guste este capítulo, te mando un beso y un abrazo
XukiUchiha: Hola, aquí me presento con un nuevo capítulo, espero que te guste, Muchas gracias por el review, te mando un besote.
Noriko Ishida: Helloooo, aww me encanta que te gusten mis historias, lo hago con mucho cariño con todo el amor qué hay en mi corazoncito, Gray sin saber que en Niño era su hijo hizo todo para protegerlo, ahora imagínate cuando lo conozca, será hermoso, espero que este cap te haya gustado mucho. Te mando un besote y un abrazo psicológico.
BlancaDykas: Hola, volví, esta vez no me fui por mucho tiempo, espero en serio que disfrutes este capítulo, muchísimas gracias por tu review, me llena el corazoncito de orgullo. Un besote y un abrazo a prueba de covid te mando.
Copper Alexandra: Hi, me alegra mucho que te guste la historia, estos long fic que los amo pero casi no tengo tiempo de escribir, espero con todo el corazón que te guste este cap. Gray es un idiota y por creerle a quien no debe creerle, pero bueno esperemos que el solito se estrelle con el mundo, jajajaja y ganaste la apuesta, Gray se negó a verlo, pero bueno tendrá su oportunidad. Lamento haberme tardado tanto, gracias por tu review, bye.
