~Capítulo 9~
El jueves, Jean lo estaba esperando en la puerta de su facultad, para acompañarlo hasta la estación de tren. A veces, si no estaba demasiado ocupado, le gustaba tener esos pequeños gestos con él, aunque más no fuera para compartir un momento.
—Ah, ¿sabes qué? Ayer me crucé a Armin.
—¿Ah, sí? ¿Dónde? Casualmente ayer hablamos pero no me contó nada.
—Es que solo nos cruzamos. Estaba yendo al super y él estaba en la esquina. Parece que uno de sus compañeros de facultad vive por ahí y estaba yendo a estudiar.
—¡Qué coincidencia!
—Sí… me dijo que pasa bastante seguido por mi barrio. Así que le dije que algún día si le pinta puede venir a comer a casa. No te molesta, ¿no?
Eren experimentó cierta incomodidad. De pronto, sospechó que lo había venido a buscar especialmente para preguntarle eso, como si se sintiera culpable de algo. Pero, ¿culpable de qué? Si bien Arminn era su amigo desde la primaria, tras tres años de noviazgo con Jean podían decir que ahora era un poco amigo de los dos. No tenía por qué estar él presente cada vez que se vieran.
—Mmm… ¿por qué tendría que molestarme?
—No sé… como es tu amigo…
—Jaja un amigo no es una propiedad… supongo que si se llevan bien y quieren verse, no tiene nada de malo. Tal vez podríamos almorzar los tres juntos también, ¿no?
—Obvio.
Después la charla derivó en las complejidades del examen que Jean estaba preparando, algunas anécdotas de las clases de Eren y su visita a la biblioteca, hasta que se despidieron en el andén. Con cierta vergüenza, Eren se reconoció a sí mismo que de forma intencional no había mencionado a Annie, tan solo contó que había donado algunos libros. Ese mal sentimiento se agravó cuando, apenas estuvo solo, revisó el celular, por si ella le había escrito, cosa que no había pasado. ¿Por qué le costaba tanto hablar de Annie con su novio? No tenía por qué entrar en detalles, pero con decir su nombre no pasaría nada malo. ¿Tal vez le resultaba extraño estar interesado en una chica, después de tanto tiempo fijándose más en hombres? Qué tontería.
Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para seguir pensando en eso, porque sí encontró un mensaje de otra persona en su celular. "Hoy podría ser", era el escueto mensaje de Levi. "Estoy volviendo de la universidad, me baño y voy para tu casa, querés? Llegaría en dos horas". Esta vez, la respuesta sí llegó rápido: "Dale. Traé facturas". Eren pensó en que no tendría tiempo de almorzar en casa, así que compró un paquete de esos rancios sánguches de miga que venden en los vagones para asegurarse de no atacar las facturas luego con demasiada ferocidad.
Aunque hacía casi cinco meses que tenían esta relación, Eren no podía evitar ponerse nervioso cada vez que planeaban encontrarse. Tenía la sensación de que cualquier paso en falso podría alejar a Levi y percibía todo buen momento que compartieran como un logro, un pequeño milagrito. Tal vez esas no fueran las cualidades más sanas para constituir un vínculo, pero así eran las cosas.
Cuando llegó al pequeño departamento que Levi había construido delante de la casa de sus padres, Eren ya había transpirado su ropa limpia y además se moría de hambre. Se abrazaron al verse pero, dado que Levi no hizo ningún movimiento para besarlo en la boca, Eren prefirió no intentar nada.
Tomaron un té mientras comían las facturas y conversaban sobre su semana. Levi trabajaba como corrector en una editorial especializada en Ciencias Humanas y estaba considerablemente entusiasmado con el último libro que le habían enviado para leer. Eren, a su vez, tenía bastante para contar, pero después de un rato se decantó por un tema.
—Ey, Levi, nunca te pregunté pero… si me gustara alguien… ¿te gustaría que te contara?
—Somos amigos. ¿Por qué no me lo contarías?
Eren hizo una sonrisa de lado. Nunca estaba seguro de si podía creerle o no a Levi cuando hablaba de sus sentimientos.
—Bueno, porque… creo que me gusta una chica. La de la biblioteca de la que te hablé, Annie.
—Qué bien.
—¿No te parece raro?
—¿Qué cosa?
—Que me guste una chica.
—Bueno… te gusta. Es un hecho. No sé si tiene mucho sentido juzgarlo.
Eso lo hizo reír. Levi podía tener un asombroso sentido práctico en ocasiones. Antes de que siguiera hablando, sin embargo, el hombre se puso de pie para llevar las tazas vacías a la bacha.
—¿Vemos una película? —le dijo, desde la cocina.
—Dale… veamos alguna de Ghibli.
Eren interpretó que eso quería decir que no tenía ganas de seguir hablando del tema y accedió. Se llevaron las facturas que quedaban a la cama y, recostados uno muy junto al otro, vieron Mi vecino Totoro, porque Levi aún no la había visto. Después de un rato, Levi alzó un brazo para rodearlo y Eren pudo apoyar la cabeza casi en su pecho. No era una posición especialmente cómoda pero por nada del mundo se movería. Escuchó atentamente los latidos de su corazón, mientras Levi jugaba con sus cabellos. Solo cuando salieron los créditos, notó que Levi lo observaba atentamente. Sabía lo que eso quería decir. Alzó el rostro y lo besó con suavidad. Despacio, se incorporó un poco para abrazarlo e intensificar el beso. Cuando, empezando a agitarse, intentó colocarse sobre él, golpearon a la puerta.
—¡Le! ¡Llegó el tío y mamá quiere que vengas a saludar!
Era Mikasa. Debería haberle avisado que visitaría a Levi, mierda. Apenas sentándose, Levi gritó desde la habitación.
—¡Yo también tengo visitas, no puedo ir!
¿Lo habría invitado para usarlo de excusa? Tratándose de Levi, todo podía ser.
—¿Qué vas a tener visitas vos? Ya sabés que mamá no acepta excusas.
Eren se arregló la ropa y el pelo como pudo, se levantó y se dirigió a la puerta. Levi lo miró hacer.
—Yo soy la visita —murmuró, encogiéndose de hombros, al ver su amiga. Ella se tapó la boca con espanto.
—¡Uy perdón! ¡Pensé que me estaba jodiendo! Igual ya sabés cómo es mamá…
—Sí, sé… me voy yendo, no hay drama. Justo había terminado la película.
—Mejor quedate —dijo Levi, aún en la cama—. Al tío Kenny no le va a molestar y a mamá menos, ella querría que fueras su hijo.
—¿Pero qué voy a hacer en una reunión familiar?
—Comer los sanguchitos de miga que seguro trajo el tío.
Genial, más sanguchitos de miga. Así fue como Eren quedó atrapado en aquella reunión familiar en la que no tenía nada que ver. Durante un rato, se sentó junto a Levi y este le tomó la mano debajo de la mesa. Pero luego se levantaron para preparar la merienda y acabaron sentados en distintos lugares. Cuando no estaban a solas, Levi actuaba como un amigo lejano y Eren temía que si hacía algún gesto de mucha confianza podría romper la imagen de lo que sea que Levi le contara de él a su familia. Por ese motivo, finalmente se arrimó a Mikasa.
—Disculpame que te arruiné el momento, amigo, sé lo difícil que es organizar una cita con mi hermano… —murmuró ella, para que no la escuchara la madre.
—No es tu culpa, Mika. ¿Cómo te está yendo en tus clases de costura? —preguntó, para cambiar de tema.
Esta vez Kuchel, su madre, los escuchó.
—Ay le va genial, vos vieras… traé ese vestido que estás cosiendo, hija, así también lo ve Kenny.
—¿Estás ya haciendo un vestido y no me lo habías dicho? —se sorprendió Eren.
—Es que no está terminado, mamá, no me deschaves…
Al final fueron todos a la habitación de Mikasa, quien les mostró algunas de las prendas que había hecho de prueba y su actual desafío, un vestido largo y negro con tules vaporosos.
—¡Es increíble, Mika, me encanta!
—Será increíble pero parece disfraz de Halloween —terció Kenny.
—No digas eso, respetá los gustos de tu sobrina —masculló Kuchel, dándole un pisotón.
Se rieron bastante y al final Eren no la pasó tan mal como esperaba, aunque casi no volvió a cruzar palabra con Levi. Se retiró cerca de las 7, con muchos saludos de parte de Kuchel para Carla y una remera que Mikasa había diseñado y quería que se probara. Cuando llegó a su casa, se internó a estudiar. No podía dejar pasar un día entero sin tocar sus libros. En la tarde siguiente era la marcha y seguramente tampoco le quedaría mucho tiempo disponible para la universidad. Durante un momento, eso le hizo pensar… ¿vendría Annie a la marcha? ¿O le escribiría al menos para saber cómo les había ido? Ya… ¡tenía que estudiar! Así que apagó su celular y se hundió en sus fotocopias.
Notas de Lila: no estoy poniéndole onda al glosario pero si no se entiende algo, pregunten y yo trataré de contestar. Después de tanto mencionar a Levi, tenía que hacer que apareciera un poquito je. Ya el próximo capítulo volveremos a las preocupaciones por la violencia conurbana pero por hoy descansen :v por primera vez estoy escribiendo una historia larga sin tener idea de a dónde cuernos va, así que espero que nos sorprendamos gratamente, incluyéndome xD Gracias por su paciencia y perdón por actualizar de forma tan random.
