Medicina Avanzada I: Psiquiatría para tontos.

-Levi me invito a tomar un café. –Sentencio Eren con las mejillas completamente enrojecidas, llevo su índice a un costado del mentón y rasco con ansiedad. Desviaba, ligeramente, la mirada hacia la puerta.

Levi saldría en cualquier momento, para su desgracia, intuía que lo haría al lado de sus dos amigos.

-¡No jodas! –Chillo Connie, el primero en reaccionar.

-¿Es que el bastardo suicida es alguna clase de genio y nunca nos enteramos? De ser así, disimula muy bien, hasta le sale natural. –Jean, por otra parte, siempre lograba encontrar una forma para insultarlo. Ni siquiera los nervios por estar esperando al Ackerman, lograron que Eren contuviera las ganas de golpear a su amigo cara-caballo-Jean.

Apretó las manos en un puño y miro mal en su dirección, sus ojos verdes brillaron. Jean mantenía los brazos cruzados y sonriendo con autosuficiencia, de forma casi socarrona.

Cuando sus miradas chocaron y chispas salieron alrededor, Mikasa habló.

-No lo sé… -Al momento, ambos muchachos voltearon a mirarla, Jean sonriéndole como el tonto enamorado que era. Eren frunció el ceño y Mikasa continuo con sus conjeturas evitando que hablara. –No quiero que te ofendas, Eren. –Al momento Eren dedujo que ella diría algo hiriente y se ofendería. –Eres una persona increíble, para mi más que nadie, y me haría anciana si nombro todas tus cualidades. –El grupo de amigos pudo escuchar como Jean chaqueaba la lengua muerto de celos. –Pero… hay cosas que yo veo y la gente normal ve que Levi no. Él cree que sabe todo lo sabido y por saber, y aunque lo hace… No lo entenderás si lo explico. El punto es que… Eren tú no eres lo suficientemente especial como para atraer la atención de mi hermano.

-¡Basta Mikasa! –Grito Armin, mucho antes de que Eren pudiera decir algo. –Puede que te sorprenda, yo también estoy sorprendido, pero no es para que digas esa clase de cosas. –Armin estaba enfurecido, él más que nadie había visto sufrir a Eren por diversos motivos, desde el bullying del que era constantemente victima hasta los bajones de autoestima de su mejor amigo. –Tal vez hasta tu estés equivocada y Eren sea mucho más especial de lo que crees y Levi pueda ver algo en Eren, algo único.

Mikasa solo enrojeció y, por poco se arrepiente de lo que dijo.

-Solo estoy preocupada, no más. –Se hundió en su bufanda y evito ver a Eren.

El muchacho por otro lado, tenían un millar de sentimientos revoloteando dentro suyo; cuando Mikasa dio su veredicto, no pudo evitar recordar a ese gordo doctor que conoció muchos años atrás, en un consultorio algo maltrecho. Esa importante anécdota que casi paso a ser un sueño difuminado entre la nostalgia de la infancia.

Sentía que una presión dentro de su pecho que no lograba entender; ¿Por qué Mikasa es tan cruel de recordarle su posición frene a los ojos del Dr. Ackerman? La frustración es el monstro que lo acosa en sus pesadillas de tres de la mañana. Puede que quizás un par de lágrimas asomaran o tuvieran la intención de asomar por sus ojos al notar de nuevo la realidad. Esa misma que medito en el baño.

Pues, noticias Mikasa, Eren ya lo sabía. Y no es como si fuera indiferente a esa cuestión.

Agradecía profundamente que Armin saliera a su defensa. Inútilmente tanto para él como para los demás, pues todos conocen que las palabras de la menor de los hermanos Ackerman son ciertas.

Duda, un par de minutos y desecha esporádicamente sus pensamientos negativos y llenos de inseguridad, pues Armin ha dicho algo que merece un poco más de consideración… ¿Puede que Levi vea algo que él ha estado ignorando toda su vida? Su ego se incrementó, pero también esa pequeña corazonada.

¡Mikasa es una tonta! ¿Es que acaso no confía en su propio hermano? ¿De qué exactamente puede estar preocupada? Al final sonríe, con sus mejillas un poco más sonrojadas… va a tener la cita que deseo por dos años. Alejara las inseguridades, confiara más en sí mismo.

Hoy se siente, algo, un poco diferente.

-No te preocupes, Mika. –Le dice echando su brazo alrededor de sus hombros y mira de forma juguetona a Jean, causándole celos. –Saldrá bien.

A pesar de todo, aunque se engañe a sí mismo, Mikasa sabe que muere por dentro.

-¿Por qué te lavas la boca?

-Vomité. –Respondió Levi con simplicidad a la pregunta de Hanji.

Estaban en uno de los baños del último piso del instituto, esperando que Erwin saliera para comentar un par de cosas, chismes del día. Específicamente, uno que no ha dejado sus mentes desde la mañana.

-¿Vomitaste? –Dijo algo cohibida. -¿Estas enfermo o son los nervios?

-Tal vez las dos cosas… -Se encogió de hombros y volvió a meter el cepillo en su boca.

Dos minutos más pasaron, ambos tenían un montón de cosas que hablar, pero no se dijeron nada, no hasta que llegara el cejón.

-¿Viste el resultado del partido? –Dijo Hanji después del lapsus de silencio. Levi termino de enjuagar su boca y volteo a verla, levantando una de sus finas cejas.

-¿Político?

-De futbol. –La cara de Levi se contorsiono en una mueca divertida.

-¿Tan desesperada estas por hablar?

Hanji dejo salir un gemidito cansino muy audible.

-¡Moriré! –Se quejó, llevando su cabeza entre sus manos; Levi sabía lo difícil que era para Hanji aparentar normalidad. -¡¿Qué mierda está haciendo Erwin?! –Su voz salió ahogada gracias a sus manos.

-Me preguntas a mi como si yo hubiera sido el idiota que lo dejo ir a quien sabe dónde. Además, tengo algo importante que hacer. –Hanji hizo un puchero, necesitaba que Erwin apareciera.

Casi invocado, paso cerca de un minuto para que finalmente Erwin hiciera presencia. Lo primero que paso, fue tener miradas de reprobación sobre él.

-Tardaste mucho, cejón. –Levi fue el primero en hablar, estaba levemente molesto.

-¿Me extrañaste? –Devolvió en cambio el aludido.

-No creo que sea "extrañar" exactamente. –Aportó Hanji. – Nuestro Levi tiene algo que hacer después de clase.

-¿Ah, sí? –Inquirió el rubio, mirando a Levi con el ceño levemente fruncido. Levi chasqueo la lengua y se cruzó de brazos.

-Eso no importa ahora. Quiero saber dónde mierda estabas. –Demando.

-No es hora para que comiences con tus dramas de celos, Levi. –Rió Hanji.

-No seas tonta, loca. –Respondió simplemente.

Para ese momento, Hanji estaba sentada sobre el mesón de los lavabos mientras Levi solo estaba recargado en él, cerca del mismo grifo en el que minutos antes lavo su boca un par de veces. Mientras Erwin estaba frente a ellos, de pie, sin hacer absolutamente nada.

Suspiro antes de acercarse más a sus dos amigos y meterse en medio de ellos.

-Nada en particular. –Dijo. –Solo estaba "acelerando" un poco el plan. Tengo una idea.

Levi levanto ambas cejas, algo emocionado.

-¡Wo-ho! Esas son buenas noticias. ¿Qué hiciste?

Nuevamente Erwin se encogió de hombros.

-Ya sé cómo sacarle sangre a Eren sin apuñalarlo o doparlo y meterle una aguja.

De inmediato, Levi se despegó del mesón y corrió hasta situarse frente a Erwin.

-¡¿Cómo?! –Pregunto con ansiedad, más Erwin sonrió arrogante.

-Soy el nuevo capitán del equipo de relevos… -Hanji viro los ojos, soltando una sonrisita.

-¿Y eso qué? – Pregunto el Ackerman con cinismo.

-Pues que Eren es parte del equipo también.

Las risas de Hanji invadieron el recinto, Levi también estaba feliz, aunque sonreír genuinamente tan seguido no iba con él, pero eso no quitaba el hecho de que cada una de sus más pequeñas células vibraba con anticipación, no basto más que ello para entender cuál era la intención del rubio. Automáticamente, los tres amigos sacaron el itinerario que Levi había hecho días antes y se dispusieron a modificarlo.

-Haremos un repaso rápido. –Comenzó el Ackerman, como siempre, liderando. –En tres meses y siete días la NASA comenzará los preparativos para la misión Ak-p240: Abordación Neptuno. Comenzará lanzando un satélite de investigación por alrededor de una semana. Hanji y yo somos parte del proyecto, te mande el boletín con la información de la misión, Erwin. Había planeado que por cada mes se consiguiera una de las muestras en las que debería encontrarse la cadena ADN de Eren, uno por cada mes; con la intención de que tengamos por lo menos una semana después de conseguir la última muestra. Con el plan de Erwin, ¿Para cuándo tendremos la sangre de Eren? Y tiene que ser bastante, o no servirá.

-Dieciocho días desde hoy; se hará un campeonato interno de relevos, misteriosamente Eren se tropezará cuando estemos a 275 metros de la cancha. Estuve toda la mañana dando y dando vueltas por la misma cancha mientras hacia las pruebas y noté que en ese lado hay una pequeña imperfección al lado del carril derecho: una puntilla mal puesta, si se cae en ese preciso lugar, tendrá un corte desde la rodilla hasta el tobillo. Solo será necesario que un amigo cercano, le acompañe a la enfermería.

-Eso nos lleva al punto dos. –Canturreo Hanji cuando termino de digitar en su documento.

-La nota para Eren. –Finalizo Erwin. – ¿Cómo ha ido eso?

Levi les dedico una sonrisa ladeada.

-Acepto.

Ambos amigos sonrieron.

-Genial. –Alabo Hanji. - ¿Cómo hiciste que aceptara? Creí que la arrugaría y votaría a penas la leyera.

El ceño de Levi se frunció ante la acertada conjetura de la de lentes.

-Soy Levi Ackerman, loca. Por supuesto que acepto apenas leerla.

Erwin se rio.

-Que modesto eres. –Se agacho un poco hasta quedar a su altura, con intención de molestarlo un poco más.

Más Levi solo lanzo un cínico bufido sobre su rostro.

-¿Cuándo no lo soy?

A diferencia de lo que esperó, solo Hanji rio ante la infantil acción, en cambio Erwin se irguió completamente, en todo lo largo de su altura y frunció marcadamente el ceño, llamando la atención de sus dos compañeros. Su nariz hizo un gracioso movimiento y sus labios terminaron por hacer un puchero casi tierno.

-Hueles bien. –Dijo al fin y Levi viro los ojos cuando Hanji enrojeció sacando su lado morboso.

-¿A que si? –Dijo con un tono de voz que pareció más que hubiera demandado una orgia. Levi pensó en seguirles la corriente un par de minutos, pero la última vez que siguió el juego de palabras pervertidas de Hanji, la castaña termino casi muriendo por la pérdida de sangre… Además era algo que después de dejar de ser divertido pasaba a ser extrañamente incómodo y Levi podía jurar que Erwin también tendía a sentirse así.

-No, no, no es eso. Realmente hueles fresco, ¿Acabas de lavarte? –Y el Ackerman casi enrojeció. A ese estúpido rubio no se le escapaba nada, algo así ni él o Hanji lo hubiera podido notar, pero Erwin si, por algo eran los tres un complemento. Sabía que la excusa del vomito no serviría con Erwin, pero no podía mentir.

-Vomite. –Explico. –Son los nervios. –Robo la excusa de Hanji; esta inmediatamente salto del mesón hasta situarse muy cerca de Levi y lazar su brazo alrededor de sus hombros.

- ¿Realmente, enano? –Dijo dándole una mirada cómplice a Erwin. Cuando el azabache lanzo un chasquido de fastidio, Erwin noto algo que Hanji aún no alcazaba a comprender.

- ¿Qué clase de vomito tuviste? –Al instante Levi se lo imagino con unas delgadas gafas y anotando en un portapapeles que tipo de trastorno podía inventarse para ganar más dinero. Levi hizo acto de sus dotes actores para levantar una ceja con arrogancia, pero solo logro hacer una mueca fea y divertida.

- ¿Pues cuantas clases de vomito existen? Idiota.

La razón de como Erwin comprobó sus sospechas con esa actitud puede considerarse casi un secreto, razona a un nivel superior a cualquier experto en las ciencias de la psiquis o médicos de psiquiatría, sin contar como con el tiempo aprendió hasta el mínimo gesto del pequeño azabache, todas sus facetas, todos sus estados de ánimo que ha mostrado, menos una.

-Tuviste vomito verbal. –Afirmo y el leve punto rojo sobre el pómulo izquierdo del Ackerman, lo confirmo. Hanji lanzo un agudo chillido diciendo lo lindo que se veía. – ¿Qué cosas dijiste?

Los ojos de sus dos amigos se posaron analíticamente sobre él, Levi pasó su mano por su cabello, despeinándolo un poco y con un suspiro comenzó a contar su pequeña historia.

-No revele nada del plan ¿Sí? Solo, joder, tuve que decir un montón de cosas tan estúpidas. Mierda no sé cómo aún no ha salido acido de mi boca o mi lengua se ha quemado. Fue horrible.

- ¿Luego que paso? –Inquirió Hanji olfateando un gran chisme, aunque fuera una genio, no significa que hubiera dejado esa mala costumbre de humano promedio. Ninguno de los tres, al contrario, son adictos a los chismes, cosa que alcanzo a trasladarse hasta en la esfera internacional.

-Fue culpa del mocoso idiota de Eren. –Al momento Erwin frunció el ceño.

- ¿No era que nadie se resistía al gran Levi Ackerman? –Ironizo.

-Y nadie lo hace, cejas de mierda. Es solo que… no sé qué pasa con el mocoso; estoy seguro de que no sospecha de mí y menos de que pretendo utilizarlo para un experimento. Pero es putamente inseguro o no sé, no sé nada de esta mierda. No es como si Eren tuviera unos cuantos números en la cara y una ecuación en el cuello para poderlo comprender. –Hanji lo soltó para llevarse su uña gorda a la boca y caminar hasta quedar en un lugar junto Erwin, mirando directamente al Ackerman. –Huyo cuando leyó mi nota ¿sí? Y cuando lo alcance, el muy hijo de puta se atrevió a gritarme.

Hanji y Erwin abrieron los ojos de forma exagerada, ¿Qué clase de suicida terminaron por escoger como sujeto de pruebas?

-No manches, Levincito. –Dijo Hanji en un idioma fuera del suyo.

-Habla bien, Hanji, por favor. –Pidió Erwin. –No me incomoda, pero tú tienes un acento al español horrible. –Ante ello la castaña le caso la lengua y se cruzó de brazos, después se dispusieron a esperar que Levi siguiera su relato.

-Luego tuve que improvisar una manera de ser amable. Fue una de las cosas más complicadas que he tenido que hacer en mi larga vida. –Suspiro. –Solo hice lo mismo que mamá dijo, -Al decir aquello pudo ver como sus dos amigos se llevaban las manos a la boca tratando de contener sus carcajadas. Levi los miro muy mal.

-Lo siento, lo siento, lo siento. –Comenzó Hanji tratando de contener sus carajadas.

-Ustedes dos de verdad quieren morir. –Chisto mirándolo mal.

- ¡Todo lo contrario! –Le grito eufórica Hanji.

-Es que… ¡Es tan gracioso! –Dijo esa vez el rubio. Luego de un par de minutos riendo tanto Erwin como Hanji se forzaron a dejar de reír para que prosiguiera.

-Mamá dice que soy un niño "muy tierno en el interior".

-Pff, a este paso terminara diciendo lo mismo de su persona. –Ironizo Hanji y Levi la miro mal.

-Así que me comporté como un niño muy tierno. Pero fue tan difícil, mierda. Y tan vergonzoso que aún me sabe la boca a deshonor. Siento como si hubiera lamido un puto muggle.

Los otros dos rieron desencajados, sin que Levi llegara a molestarse.

-Aun así, saldrás con Eren. Suena casi como un chiste… tú eres malísimo actuando, casi como Sheldon Cooper. –Dijo Erwin, comenzando a caminar hacia la puerta del baño. Llevaban bastante tiempo allí y Eren ya debería estar esperando a Levi.

Los otros dos también lo siguieron a la par que Levi soltaba un chasquido fastidiado.

-No me compares con ese lunático. –Respondió entre molesto y ofendido.

Con su breve caminata, en poco habían llegado al pasillo y pronto alcanzarían el elevador.

-En realidad te pareces más a él de lo que crees. Los dos son jodidamente condescendientes y sin una pizca de modestia. Una lucha entre ustedes dos, haría explotar el cosmos. –Hanji hizo un ruido de una explosión a la par que gesticulaba exageradamente con sus manos.

-Además están sus extraños TOC; Son anómalos hasta para alguien con enfermedades mentales graves. –El rubio se encogió de hombros.

Levi se detuvo en seco.

- ¿Qué quieres decir con eso? –Ahora si estaba ofendido, él no era ninguna clase de enfermo mental, ni parecido. Solo se deleitaba en la excesiva y profunda limpieza, nada más. Los genios son de extremos ¿no?

Erwin negó repetidas veces con la cabeza con una expresión algo condescendiente.

-Absolutamente nada.

Reanudaron su andar; Hanji río más Levi seguía con el ceño fruncido y, después de pensar un poco, continuo.

-No hay punto de referencia para compararme con Cooper. Soy mucho más inteligente que él, de haber querido hubiera ganado el premio Nobel de física hace mucho. Aparte que, para mí, la teoría de cuerdas no es más que un juego de niños. –Se encogió de hombros. –Soy la criatura, en todo el universo, más inteligente de los últimos… -Hizo una pausa, fingiendo pensar. –Desde el Big Bang.

-Por lo menos él termino su doctorado a los catorce… -Pincho Hanji.

-Y no hubiera olvidado a Eren en tan solo diez días. –Continuo Erwin.

Al momento, Levi se quedó de pie en medio del pasillo, profundamente indignado. Los miro mal por un momento, aun así, su mirada seguía algo perdida.

-Yo no digo algo como "Bazinga" después de hacer una broma. –Sonrió auto complacido y siguió caminando rumbo al elevador.

Mirando su espalda y caminar orgulloso, sus dos amigos se miraron casi sincronizados y dijeron: -Iguales.

Rieron un poco antes de correr y ponerse al lado del Ackerman.

-Dejamos en claro el punto de que no eres en lo mínimo similar al estúpido de Cooper. –Comenzó Hanji, pero Levi la interrumpió antes de que la mujer de lentes pudiera continuar.

-No digo que sea estúpido. Si no tuviera que salvar a solo un actor de Hollywood en caso de que decida destruir la tierra, en cual obviamente sería el señor Deep, salvaría a Jim. –Se encogió de hombros y Erwin reprimió una risa.

-Como sea. –Dijo Hanji, considerando altas las posibilidades que Levi destruyera la tierra. –Como dejamos claro que "no eres similar a Sheldon" deberíamos espiar tu salida con Eren, ya sabes, para que no termines haciendo algo que Sheldon no haría y termines con el experimento antes de empezarlo.

En poco habían llegado a la sala principal del último piso, donde el ascensor estaba por bajar. Habían decidido esperar el próximo hasta que Levi echo a correr y se metió no sin antes gritarles un "¡Bazinga!".

Inverosímil.

-Son problemas generados a raíz de una infancia complicada. –Comenzó Erwin después de ver como el Ackerman desaparecía.

-Creí que su faceta de maniaco "voy a destruir el mundo" era por sus problemas de infancia.

Erwin movió repetidamente la mano, casi como si espantara un bicho.

-Claro que no, Hanji. Esa faceta le sale natural. –Luego negó repetidas veces, metiéndose al elevador de al lado que acababa de aparecer. –Por esos los amateurs no deberían dar consejos de psicología o clínicos.

Hanji lo miro mal.

-¡Hey! ¿Entonces es más normal creer que cuando Levi se pone en ese estado infantil es por traumas de la infancia y no cuando se comporta como un homicida con inmunidad?

-Ya vas entendiendo, Hanji. –La mujer hizo una mueca algo confundida y se metió en la cabina junto al rubio.

En poco llegaron al primer piso.

Levi llego después.

Después que Hanji y Erwin. El ascensor paro en todos los malditos pisos, y los demás estudiantes se arremolinaron en las esquinas, no queriendo molestar al Ackerman. Entonces, ¿por qué no los encontró cuando salió de ese infernal aparato? Pues al bajar, los otros dos asumieron que Levi ya había bajado y salieron en su búsqueda. Había sido un golpe de suerte.

Pero eso estaba mal; así no era el juego de su venganza. En su vida no había golpes de suerte, entonces ¿significaba que estaba haciendo algo mal? Dudo.

¿Era mejor que tanto Hanji como Erwin espiaran su salida con Eren? No, imposible. No haría el ridículo por segunda vez.

Llevo su dedo pulgar hasta su boca y mordió la uña; Al instante su frente se llenó de arrugas y sus ojos algo pequeños parecieron tornarse algo negros. Simultáneamente comenzó a susurrar un par de cosas, muy bajo, casi como un rezo.

Las personas a su alrededor comenzaron a entrar en pánico, jamás habían visto semejante faceta del Dr. Y era mucho más enigmática y tenebrosa que las otras.

Levi Ackerma estaba pensando.

Simplemente analizaba posibilidades, millones de las cuales su plan era efectivo. Rápidamente repaso los siguientes tres meses y una semana, con todas las posibilidades que eso implicaba: que si Eren moría, que si la NASA adelantaba el proyecto, que si había un súper terremoto, que si sus amigos los traicionaban, que si no lograba atraer la amistad de Eren hoy… para todo tenía un plan de contingencia. Así el puto fin del mundo fuera al día siguiente.

Que si Eren tenía un accidente, que si Hanji lo asesinaba, que si Erwin comenzaba a sentir atracción sexual por él… que si Mikasa o su amiguito que parece una niña notaban sus verdaderas intenciones. Todo, completamente calculado. De ser cualquier cosa, rápidamente analizaba segundo a segundo de lo que pasaría más adelante… Su plan era efectivo de cualquier forma, excepto que el ADN de Eren no fuera compatible, en ese caso, solo lo dejaría a un lado o lo mataría. No había problema, por eso se aseguraban de tener fidelidad de sus códigos genéticos antes de robar la maquina extractora de energía.

Se detuvo, a solo un par de pasos de la puerta principal. Sus pequeños ojos se abrieron de golpe y seguidamente, frunció con furia el ceño.

Chasqueo de forma audible.

Hay algo que no está teniendo en cuenta. Hay una posibilidad que Levi Ackerman no está sopesando, pero ¿Qué? La frustración lo invade.

Hay un inminente error en esa posibilidad, ¿tiene que ver con que Hanji o Erwin no estén presentes? No puede haber relación.

Continúo caminando, pronto viendo como las figuras de su hermana, Eren y su amigo afeminado se mostraban.

Sonrió un poco a tan solo unos metros. Debe ser la paranoia, su plan es perfecto en cualquier situación, hasta en caso de que los extraterrestres los invadan.

La única situación que no se plantea es que por alguna u otra razón él mismo, el gran Levi Ackerman, no pueda completar sus deberes, que no pueda, por ejemplo, hacer la maquina o torturar psicológica y físicamente a Eren. Pero eso no pasara, y de quien quiere vengarse, lo sabe.

Esa es su posibilidad de error y sonríe de una forma lacónica cuando es consciente de ello.

Y el mundo tiembla levemente.

Las campanas de evacuación resuenan en sus oídos y un montón de niños salen llenos de pánico al salón principal, mientras Levi –sonrisa plasmada en su rostro- comienza a caminar rumbo a Eren. La gente comienza a juntarse viendo como los cables de la luz patinan de un lado para otro, sus caras de pánico se le tornan graciosa al mayor de los hermanos Ackerman y –por segundos- aumentando su intensidad el movimiento telúrico, haciendo que muchas personas perdieran la capacidad de caminar firmemente. Pero Levi, de nuevo sonríe.

No se siente afectado, pues muchas veces en su trabajo, trabajó en las cámaras antigravitacionales donde entrenaban a los potenciales astronautas. Aprovecha la conmoción y toma la mano de Eren, Mikasa y Armin un poco lejos de él. A pesar de que la morena mano de Eren tiembla con fuerza, cuando ve los ojos de Levi, sus verdes esmeraldas toman un brillo peculiar y aunque mira para atrás, se deja jalar por el azabache lejos del lugar.

-L-levi, no creo que-

-Te prometo, Eren, que todo está bien. –La seguridad en sus palabras llenan de paz los pulmones del menor haciendo que su sistema nervioso comience a relajarse.

No fueron más de 42 segundos y no hubo siquiera una grieta. Pero no es necesario nada más, Levi sabe que va por buen camino… Además de haber un terremoto devastador, el Ackerman tiene las de ganar, por muchas razones.

Irónicamente un mensaje de Erwin llega hasta su móvil. Pero lo ignora.

Cuando Eren trata de convencer a sus amigos para que se vayan, comienza a sentirse mareado. Posteriormente, las campanas de evacuación lastiman sus oídos.

Ve a los ojos de Mikasa en busca de seguridad y solo encuentra pánico en sus obres profundamente negros; Mikasa no lo ve más que por unos milisegundos y gira su vista a su alrededor, como buscando una salida.

Armin chilla de forma audible y se cuelga al brazo de Mikasa. Eren tiembla con furia e imita las acciones de Mikasa, buscando alguna posibilidad de salir de aquel problema. La gente comienza a salir y pronto siente que el oxígeno deja de ser suficiente para todas las personas; son los treinta segundo más largos de su vida.

Sin embargo, alguien más lo arrastra lejos de la aglomeración y tiembla dos veces. La ansiedad producto de esa situación límite corre por su cuerpo a velocidades poco imaginables, sin embargo la sensación de ser tomado por alguien sin rostro, desencadena en pánico.

Cuando levanta la mirada, casi se sonroja, ¿Qué hace Levi raptándolo en medio de un temblor?

Sin embargo, sus hormonas se calman paulatinamente.

Es extraño, piensa Eren, sentirse como un gato en medio de un éxtasis, revolviéndose entre yerba especial. Aprieta su mano, sin llegar a sonrojarse, sino notando como sus latidos vuelven a ser lentos y constantes y la respiración que hace rato sentía que perdía, no fue más que la común. Fueron los 12 segundos más cortos de su vida, cuando, terminado todo, Levi lo suelta. Y se aleja dándole espacio.

Le cuesta unos minutos reaccionar y, cuando lo hace, se colorea hasta las orejas. Queda, por breves momentos, sin habla.

Nota como Levi mira su teléfono y lo vuelve a guardar y aprovecha para llamar a sus padres, el temor por el movimiento, comenzando a volver, desplazando la vergüenza.

-¡Mis padres! –Chilla atrayendo la atención de Levi. El Ackerman levanta una ceja para luego hacer un gesto de extrañeza.

-Ellos están bien. –Más eso no logra tranquilizar a Eren. Suelta un suspiro antes de pedirle que camine a su lado; conforme van caminando, la mera cotidianidad quema las retinas de Eren, balbucea un par de cosas inentendibles. Tal parecía que un kilómetro a la redonda después, nada había pasado.

-P-pero ¿Cómo? –Se le hace que el rostro calmado de Levi más extraño que el arte contemporáneo y pasea sus ojos por sus facciones tratando de entender algo que no puede.

-¿No es obvio? –Cuando Eren niega frunciendo el ceño, Levi se encoge de hombros. –Entonces yo tampoco lo sé.

Que enigma. Entre muchas cosas, eso es Levi para Eren. Un enigma. No le responde más por no saber que por no querer, saca con rapidez su celular y llama a Armin, no había pasado absolutamente nada, ni siquiera una grieta. Eren responde que esta fuera con Levi, y que después de unos metros, nada paso.

Poco después los gritos preocupados de Mikasa, lastiman sus oídos. Y, después de una breve conversación, mira a Levi frunciendo el ceño. Apaga el aparato sin despedirse.

-No pasó nada. –Informa. –Mikasa también este bien.

-Genial. –Responde el Ackerman sin interés.

Levi no le mira a los ojos y Eren tiene una extraña mirada, se envuelven en un silencio que incomoda un poco al mayor de los dos. Sin verlo, sabe que los ojos de Eren brillan con curiosidad.

-¿Cómo sabias? –Pregunta violando el silencio.

-No lo sabía. –Dice sin más. –Si no es obvio, entonces no lo sé.

Eren se siente mareado, tener una conversación con Levi es complicado, sabe que en algún momento dijo algo mal, pero no cambiaría su respuesta. ¿Qué se supone que debería decir? No es obvio. Muerde su labio inferior antes de decir algo nuevo.

-Mikasa cree que es culpa tuya. –Sin embargo, Levi vuelve a encogerse de hombros.

-¿Cómo puede ser culpa mía? –Sus palabras son sencillas y la lógica que desbordan hacen a Eren sentirse un poco avergonzado, no se le ocurre manera alguna en la que el mayor de los hermanos Ackerman pudiese general tal tipo de situación.

Desvía un poco son grandes ojos verdes y se muerde con algo de fuerza el labio inferior; lleva un poco su brazo alrededor de su cuerpo casi en un gesto de inseguridad.

-Lo siento. –Murmura al fin. Levi quien no ha despegado sus ojos de él en ningún momento, se siente confundido. ¿Por qué se disculpa Eren? Entiende que es alguna clase de formalismo, algunas de esas normas morales y de etiqueta que jamás se molestó en aplicar; pero no cree acorde esa disculpa… ¿Acaso Levi debía de sentirse ofendido en ese momento? Es lo más probable. Pero entonces, ¿Qué se supone que debe decir a continuación? Cabe dentro de sus posibilidades ignorarle o restarle importancia al asunto. Lo normal es que se incline por lo segundo, para no parecer descortés, claro.

El llegar a esa conclusión se le hace muy difícil. Sobre todo por la razón de que no cree Mikasa este equivocada del todo.

-Olvídalo. –Dice. Su tono monótono de siempre tiñendo su voz. Empero, hace algo poco común en él.

De Eren lo separan más de cinco pasos y da varios, casi cerrando la distancia. El mocoso, según Levi, que mira a quien sabe dónde mierda, no puede disimularla impresión de tener al azabache a pocos centímetros de él. Levi, en cambio, estira la mano hasta rozar algunos de sus nudillos con un mechón rebelde y castaño de Eren.

-No tienes que esforzarte. –Y nuevamente, su voz se suaviza, cambia de improviso, con una melodía que se asemeja al lino y hace a Eren entrar en una pequeña catalepsia. –Si estas nervioso o preocupado, podemos dejarlo para otro día.

Como lo ha hecho ya en dos ocasiones anteriores, Levi relaciona sus actuares imprudentes y hasta un poco deshonrosos al instinto. No pasa más de dos veces aquellos cabellos castaños entre las yemas de sus dedos, antes de soltarle y alejar de golpe, casi como si quemara.

No puede alejarse mucho más, pues Eren relaciona eso a su falta de respuesta y, al notar la forma brusca en la que Levi se aparta, da un paso hacia él sin pensarlo, evitando que el espacio entre ambos aumente.

Cuando notan lo cerca que están, sus ojos chocan dejándolos casi en shock. La piel morena de Eren comenzó a brillar de una forma casi erótica gracias al sonrojo que se implantó en él a ser consciente de lo que acababa de hacer.

Los orbes de Levi se habían abierto un poco; se sentía contrariado con sus ocasionales impulsos de acercase a Eren, pero también sentía que la había liado al darle la posibilidad al castaño de marcharse. No obstante, no se aparta cuando Eren nuevamente rompe la distancia. No entiende como debería de actuar en semejante situación; ¿Cuáles son las pautas sociales para actuar en dicha situación? Por un momento siente que algo dentro de él se mueve con incomodidad. Se siente algo confundido y entiende que, en realidad, no entiende todo lo que pretende entender.

Eren, en cambio, en remolino de emociones.

La valentía momentánea que sintió segundos atrás se esfumó en cuestión de milisegundos. Cuando nota la forma impulsiva en la que se acerca a Levi, su corazón se acelera. Ver los ojos levemente sorprendidos del Ackerman, lo hacen más consciente y sus sentidos se intensifican. Hace una mueca extraña: una gran sonrisa incomoda y nerviosa, similar a algún juego creepy de payasos; sus manos sudan y tiemblan un poco, e intenta formar alguna silaba coherente y audible, pero falla, solo logrando tartamudear.

Aun así, Levi no pierde oportunidad, levanta una ceja de manera sardónica y comienza a caminar, espetando una orden a Eren para que continué detrás de él.

A penas entrar, la cabeza del joven Eren pudo explotar.

Jamás pensó que ese camino, dudoso, peligroso, lleno, tal vez, de roedores y cucarachas, llevaran a un lugar como en el que estaban.

El sótano era demasiado grande, y los gigantes teles de plasma adornaban varias de las paredes del lugar. El ambiente parecía cubierto por un eléctrico azul, dando un aspecto casi neo. Las personas en ese lugar, lejos de ser los vagabundos que pensó, eran bastante bizarras; visiblemente adineradas pero con una u otra característica que destacaba. Fuera de eso, la libertad –llegando a rozar al libertinaje- era algo que nunca en su vida había visto en toda la ciudad.

Rió un poco cuando sus ojos, algo embelesados, se posaron en las pantallas y un gracioso personaje, aparte de algo terrorífico, golpeaba pelotas con su entrepierna. Era raro.

Nunca había estado si quiera en un lugar que se le pareciera. Las mesas, completamente limpias, y una que otra –llena de cervezas y licores de alta calidad- con conversaciones acerca de política, ciencia o simples superficialidades.

-¿Te gusta? –Le sorprendió Levi por encima del ensordecedor ambiente.

-Jamás había estado en un lugar como este. –Confesó Eren, aun si apartar la mirada de la pantalla. –Pensé que vendríamos a un lugar como los cafés que frecuenta puro hueso.

Levi sonrió por inercia. Le agradaba que Eren fuera fan de la serie llena de humor negro. Aparte, no estaba mal, en lo absoluto su expresión de sorpresa y agrado en su rostro. Tal vez podría ser que fingir ser cercano a él, no fuera tan difícil como pensó en un principio.

Volvió a reír al ver las graciosas bailarinas en el videoclip que resonaba por todo el lugar.

-Es Mordoc. –Le explicó Levi con su típica y sería mirada. Tengo un poster de él en mi habitación.

-Es genial, creo. Aunque… -Al instante, Eren compuso una cara muy similar al desagrado. No sabía cómo explicarlo, es decir, raro. Levi compuso un breve gesto divertido y se adelantó un poco.

-Busquemos un lugar.

Eren asintió antes de correr tras él, al instante que la música cambiaba y sobre las pantallas aparecían varios hombres, algunos barbados y cabellos largos, cantando de una forma bastante estridente. En una esquina se podía leer: "Symphony of Destruction, Megadeth."

-Está muy fuerte. –Gritó en el oído de Levi cuando finalmente lo pudo alcanzar. Sin embargo, el Ackerman no le respondió, limitándose a encogerse de hombros.

Eren hizo una mueca, no le gustaba en lo absoluto. Era muy estridente y los solos de guitarra los desconcertaban un poco. ¿Por qué esos hombres tenían el cabello de ese modo? Completamente antihigiénico, ¿no? Al pasar una vez la vista por el lugar, se dio cuenta que muy diferente a lo que pensaba, nadie parecía molesto o incómodo con los estridentes sonidos. En su lugar, parecían disfrutarlo y hasta cantar esa poco nacionalista letra.

Música satánica, como escucho una vez a su madre y la vecina.

Quiso taparse los oídos y hasta se asustó un poco cuando notó que tras el escenario se mostraba un hombre desgarbado y anciano, de una forma bastante peculiar, casi como si se estuviera elevando, gritando y en lo que parecía en alguna clase de celda.

Sin embargo, algo más capto su atención, se quedó de momento, de pie y congelado, observando a dos personas. Dos mujeres concretamente.

Al principio parecían solo hablar un poco. Sus atuendos eran bastante extraños, una de cabello negro corto y la otra rubio largo y ondulado. Era genial, ver ese contraste de estilos, como si ambas vinieran de mundos diferentes y se encontraran en ese pequeño lugar apartado de todo.

De momento, en medio del desgarro de la guitarra y la voz casi que brutal, la mujer de cabello rubio y apariencia infantil, cambio su semblante. Una sonrisa que Eren no pudo reconocer se apodero de su rostro y su lengua se paseo de una manera muy sexy a través de sus labios. Arrastró su mano sobre la superficie de la mesa, similar a una serpiente arrastrándose por el suelo, cautelosa y misteriosa, hasta posarse en la mano de la pelinegra…

"Just like the pied piper…"

Eren nota como la presiona con fuerza y como la cara de la mujer de pelo negro se colora de rojo. Ella, en medio de su contradicción, mira hacia abajo y maldice.

"Led rats througth the streets"

Aparentemente, dicha reacción divierte de sobremanera a la rubia, cuyo semblante inocente había desparecido casi por completo. La jala hasta que sus rostros quedan muy cercas y vuelve a sonreír de esa manera sensual que Eren no entendía.

"We dance like a Marionettes"

Llegado a ese punto, el corazón de Eren late con una fuerza, imaginándose exactamente que era lo que venía. Una excitación que desconocía hasta ese momento lo invadió completamente cuando ambas mujeres comenzaron a devorarse la boca a los compas de las palabras de "Swaying to the symphony of destruction". El calor recorrido su vientre y se implantó en sus mejillas, a medida que el familiar discurso de reprobación se metía en su cabeza.

-¿No te ensañaron modales, mocoso? Esa rubia tiene carácter de perro rabioso, no la mires mucho que se abalanza. -Se mofo Levi mirando extrañado las reacciones de Eren. Dichas palabras funcionaron para sacar al castaño de leve trance de hace un momento. Miro extrañado al Ackerman.

-Tengo entendido que eso está mal. -Dijo con algo de reprobación, a lo que Levi viro los ojos divertido.

-Este pueblo está mal, Eren. La psicología de las personas de este lugar esta atrofiada. Pero no está mal, es como un gran cristal de muestras. -Por un momento los ojos de Levi se hicieron más profundos y los clavo en las consternadas facciones de Eren. -Eso que acabas de ver, es lo más normal que he visto en semanas.

Eren se rio son sarcasmo. Un sonido petulante que desagrado, en parte, al Ackerman.

-Dile eso a la gente allá afuera.

-Ese es el punto, Eren. No es allá afuera.