"¡Adelante, Laevateinn!"
Un par de alas con plumas oscuras salieron de la espalda de Surt cuando una figura comenzó a emerger, la entidad tenía una serie de marcas negras espeluznantes que cubrían la mayor parte de su pálida piel, pelo rubio brillante y ardiente y un par de ojos rojos como los de un gato hacían más intimidante su apariencia. Cuando emergió por completo, una llama en espiral cubrió la parte inferior de su masculino cuerpo.
Los demonios a menudo tenían familiares como sirvientes personales y mientras la mayoría de ellos tenían alas parecidas a la de los murciélagos, otros las tenían cubiertas con plumas, algunos incluso cambiaban deliberadamente la forma y el color de las alas de sus familiares por motivos de vanidad, a diferencia de los ángeles, los demonios no se limitaban a reflejar el interior de su anfitrión, así que esas modificaciones eran posibles, Incluso el género podía ser elegido, sin importar el del anfitrión, y esto causaba que la mayoría de ellos tuvieran una apariencia femenina, ya que los demonios a menudo preferían que fueran así. Ellos afirmaban que era para tener una mayor variedad de accesorios llamativos que estaban disponibles para los familiares femeninos, pero los dioses simplemente se negaron a creer esto y los llamaron pervertidos.
'Hay algo raro en ese familiar...' pensó Ansuz mientras trataba de entender qué es exactamente lo que estaba mirando. 'Normalmente, lo habría llamado un familiar, pero de alguna manera no me puedo sacar de la cabeza la idea de que es un ángel. Espera un segundo... Anteriormente Belldandy había purificado a un familiar... ¿Podría ser lo contrario...?' Mirando a Hild y a su subordinada, ellas también parecían estar confundidas con lo que estaba pasando, o eran muy buenas fingiendo.
"¿Qué estás haciendo, Surt?" preguntó Hild. "Te dije que es imposible luchar en estos túneles."
"Ya lo sé", respondió el Eldjotunn con calma. "Cualquier hechizo a gran escala será nuestra perdición. Así que en vez de eso tendré que concentrar todo mi poder en un solo lugar." Poniendo su brazo delante de él, si como si estuviera alcanzando algo, pero, solo se dedicó a esperar con una sonrisa en su rostro. Repentinamente Laevateinn comenzó a brillar y las alas de la espalda del ángel comenzaron a convertirse lentamente en una sustancia cristalina, inmediatamente comenzaron a girar en espiral, mientras que el resto de su cuerpo se transformó en una gema preciosa, la parte superior de la hélice oscura se abrió, formando un objeto en forma de 'Y' que se parecía mucho a la empuñadura de una espada, con el cuerpo convertido del ángel situado en la parte inferior.
La espada sin hoja flotó en la mano expectante de Surt y en el mismo momento en que la Eldjotunn la agarró, una llama brillante estalló y creó un filo flameante.
El arma en sí misma era majestuosa, pero Ansuz pensó que era aterradora, robar un huevo de ángel era una cosa, pero esto era mucho peor que eso, ya que el demonio aparentemente había obtenido algo que estaba clasificado como secreto en Asgard. Sólo se fabricaron dos de ellos antes de que ambos consejos los consideraran peligrosos y todos los planes para crear más fueron abandonados. El primero, Gungnir, había pertenecido a su difunto suegro y el segundo, Mjolnir, todavía funcionaba como el ángel de Thor. El cancelar el proyecto fue una sabia decisión, ya que este último era tan poderoso que su cuñado necesitaba un par de guantes especiales para usar con seguridad a Mjolnir cuando se transformaba en martillo.
Era alucinante cómo el proyecto más secreto de los dioses se había unido a este demonio y le servía. ¿Acaso será que los demonios estaban en posición del desaparecido Gungnir? Pero era poco probable. Cada ángel tenía algunas características personales que no tenían nada que ver con su anfitrión y este 'Laevateinn' no parecía ser una modificación de Gungnir. ¿Podría ser que se fabricaron más de ellos? Los informes indicaban claramente que sólo se produjeron dos oficialmente, pero no podía recordar si había otros en desarrollo cuando cancelaron el proyecto. En ese caso, alguien debe haber terminado uno, para ser robado por los demonios, considerando que probablemente era una actividad ilegal, era poco probable que hubiera denunciado el robo.
Había rumores de que el Servicio de Inteligencia de los demonios era bueno, pero aún no explicaba por qué su líder, Skrymir, entregaría tal artículo a los Eldjotunn. Él era el regente de Jotunheim y el líder de la División Frost de las fuerzas demoníacas. En esencia, era uno de los principales competidores de Surt en la cadena de mando infernal, así que no tenía ningún sentido que entregara una posesión tan preciada a Surt en vez de guardársela para sí mismo.
Otra cosa era que Hild estaba igualmente confundida y estaba mirando fijamente a su subordinado con la frente levantada, aunque los líderes de los otros reinos infernales tenían cierto grado de autonomía, todavía estaban bajo el control directo de Hild y por lo tanto tenían que presentar informes regularmente, especialmente para asuntos de gran importancia como este, así que, si la propia Daimakaicho no sabía nada, este preciado objeto se le otorgo a Surt por medios no oficiales.
Para Surt, sin embargo, esto ya no tenía importancia ya que el daño ya estaba hecho, sus superiores habían visto su pequeña carta de triunfo. En su lugar, tuvo que priorizar y centrarse en la situación actual, ya que algunas de las nuevas serpientes habían logrado acercarse a ellos. Un solo tajo de Laevateinn era más que suficiente para cortarlas en dos, ya que la espada concentraba todo su poder en un solo punto, más aún, sus heridas ardían al cortarlas, haciendo imposible su regeneración hasta que las llamas se extinguieran, una tras otra, las serpientes fueron cortadas en pedazos, mientras el grupo marchaba a través del conjunto de túneles que los conducían hacia la salida.
Al menos no tomó mucho tiempo, dado que esta vez estaban volando en lugar de caminar. La espada también era una opción mucho más segura comparada con la mayoría de los hechizos de ataque, ya que evitaba cualquier daño colateral porque sólo dañaba a sus perseguidores.
"¡El pozo de acceso está justo delante de nosotros!" gritó Hild más fuerte que el constante siseo de las serpientes heridas. "¡Sólo unos segundos más y estaremos a salvo!"
"¡Pero, si nosotros podemos salir, también las serpientes!" objetó Ansuz. "¡Aún pueden seguirnos hasta el salón del trono!"
"¿De verdad crees que somos tan estúpidos?" preguntó la Daimakaicho, sintiéndose un poco insultado por la diosa que consideraba una amiga. "Hay múltiples puertas de anti-explosión entre el fondo de la fosa y el salón del trono. Es bueno que antes de entrar en las cavernas, haya puesto en marcha el sistema de seguridad y tan pronto como las pasemos estas se cerraran. Esas serpientes pueden ser persistentes, pero no pueden pasar las puertas, tendrán que rendirse tarde o temprano".
De hecho, tan pronto como salieron del Foso, los protocolos de emergencia se activaron, cerrando las puertas una tras otra, docenas de serpientes trataron de pasar, pero les fue imposible, a pesar de ello, el grupo de búsqueda continuó su vuelo sin reducir la velocidad en absoluto, para alejarse lo más posible de sus perseguidores, en pocos segundos, más de una docena de portones fuertemente reforzados los separaron de cualquier peligro, poniendo fin a la persecución.
Había sido una operación agitada y extremadamente arriesgada que ni siquiera los más valientes de entre ellos querrían tener que repetir. Permanecieron callados hasta que llegaron a la cima del pozo de acceso donde se encontraba el salón del trono de Niflheim.
La primera en romper el silencio fue Ansuz, que aún tenía problemas para aceptar los hechos de la situación que acababa de presenciar. Señalando a Surt, que acababa de devolver a Laevateinn a su forma original, no pudo evitar tratar de llegar al fondo del asunto. "¡Espera! ¿De dónde sacaste ese ángel?"
Dándose la vuelta para enfrentarse a Hild, la diosa se dio cuenta de la expresión ilegible del Daimakaicho. La mayoría de las veces cuando eso ocurría, significaba un montón de problemas para todos los involucrados. Era obvio que ella no era la única que tenía algunas preguntas aquí.
"A mí también me gustaría saber más sobre ese ángel, Surt-kun..." dijo Hild, con un tono muy diferente al que estuvo utilizando durante toda la misión, la frase no era una petición, sino una orden directa y que bajo ninguna circunstancia debía ser ignorada. La Daimakaicho puede tener una personalidad juguetona, pero ella era la líder de los demonios por una razón, nadie podía desafiarla y salirse con la suya, especialmente cuando ella hablaba en serio.
"Pregúntale a tu compañero de cuarto... Él sabe más que yo." Eso asustó a Hild por un momento, antes de que se quedara muy callada. Viendo que ella entendía lo que quería decir, se dio la vuelta para irse. "Ya que mi trabajo está terminado, me retiro."
"¿Su compañero de cuarto?" se preguntaba Ansuz. "¿Qué está pasando aquí? Pensé que estaba viviendo por su cuenta, exceptuando sus sirvientes, pero esos probablemente no cuenten para este asunto...
"Yo decidiré cuando tu trabajo termine", le grito Hild a Surt e inmediatamente se dirigió a su segunda al mando, que había permaneció en silencio durante este intercambio y le hizo un gesto para que se acercara. "Hagall-chan, ¿puedes llevar a Ansuz a la Puerta de Niflheim por mí? Sería una grosería dejarla ir por el mismo portal que usó antes, en lugar de la salida oficial. No queremos que los demás piensen que no somos buenos anfitriones".
Hagall no se creyó la explicación, pero se dio cuenta de que la Daimakaicho quería que ella y la diosa salieran del salón del trono. Normalmente ella habría intentado oponerse, pero dado el estado de ánimo actual de su líder, era una mejor idea seguir la orden sin más demora. Caminando hacia Ansuz, se detuvo justo frente a la diosa y le hizo señas para que la siguiera. "Por aquí".
Era obvio que la segunda al mando de Asgard no estaba contento con este acontecimiento, pero sabía que era la forma de Hild de pedirle que se fuera. La situación con el ángel seguía sin resolverse, aunque dudaba que pudiera hacer algo más al respecto por el momento, era poco probable que el demonio fuera a devolverlo sin luchar y no se atrevería a empezar algo así en medio de Niflheim sin respaldo disponible.
Justo antes de salir de la habitación, escuchó a Hild gritando detrás de ella. "¡Y no vuelvas nunca más, tu… tonta diosa!" Aunque sonaba algo muy duro para decirle a su amiga, el hecho de que Hild también sacara la lengua en un despliegue bastante inmaduro indicaba que sólo estaba bromeando.
"¡¿Quién quisiera regresar a este lugar?!" Ansuz le gritó, sacando la lengua en imitación del Daimakaicho.
Era una vista interesante de contemplar. Dos de las entidades más poderosas e influyentes del Cosmos, comportándose como niñas pequeñas. Hagall miraba silenciosamente el intercambio mientras Surt agitaba la cabeza de forma desaprobatoria. Finalmente, Ansuz se dio la vuelta y siguió a la rubia hasta la sala principal de la Puerta de Niflheim.
Tan pronto como Hild se quedó sola con el Eldjotunn, se puso seria. "Te diste cuenta de que todo este lío fue el resultado de un sabotaje, ¿verdad?"
"Sí", respondió Surt. "Las redes de seguridad fueron cortadas por una hoja dentada para dejar caer el hacha hasta el fondo del foso."
"Necesito encontrar a quien hizo esto" dijo Hild.
"Sin embargo, ese es un trabajo para Skrymir", dijo Surt. "Él es el que está a cargo del Sector de Inteligencia, no mío."
"Tendremos que visitarlo más tarde", dijo Hild cuando empezó a caminar hacia la puerta también. "Quédate aquí y asegúrate de que esas cosas de ahí abajo desaparezcan una vez que las puertas se abran. Si no, ocúpate de ellas."
"Entendido", dijo Surt con un simple movimiento de cabeza, antes de que su propia curiosidad sacara lo mejor de él. "Um... ¿Qué harás ahora?"
"¿Quién, yo?" preguntó Hild. "Sólo sigo tu sugerencia. Tengo unas cuantas preguntas que hacer a cierta... persona. Eso es todo." Sin embargo, cuando estaba a punto de salir del salón del trono, se detuvo un momento. "¡Oh! Y limpia un poco ya que te quedarás aquí, ¿sí?"
"¿Limpiar?" pensó Surt mientras inspeccionaba las cosas que quedaron de la noche anterior. Juegos de mesa, cartas, varias tazas de té, botellas de varias bebidas alcohólicas, una mesa e incluso dos futones estaban por todos lados. ¡¿Este desastre?! ¿Qué se cree que soy? ¿Un mayordomo?
Aun así, las órdenes tenían que ser seguidas y como las redes no habían sido reparadas todavía, Surt decidió tirar todo en el Foso. 'No dejemos que los secuaces de Nidhogg regresen con las manos vacías a su amo. Tal vez el dragón infernal quiera una nueva mesa de té, especialmente ahora que queme el interior de su cueva con ese hechizo.'
Castillo Utgard, Jotunheim
La antigua estructura se erguía orgullosa en la estéril y helada tierra de Jotunheim, el reino del hielo. Originalmente, Niflheim era un lugar completamente cubierto de nieve, pero después de la creación del sistema Nidhogg, los demonios habían logrado convertir su nuevo hogar en uno mucho más cálido, sin embargo, como compensación, causó que el reino montañoso de Jotunheim se transformara en un ambiente ártico. Tenía que haber un equilibrio entre los reinos, así que para calentar el clima de uno, otro tenía que congelarse.
A pesar de ello, el reino jugaba un papel muy importante para los demonios, ya que era el reino más cercano a Asgard, comparado con cualquier otro que estuviera habitado por ellos, como tal, estaba cuidadosamente custodiado para evitar que los dioses lo invadieran y para ello habían construido varias estructuras defensivas en el pasado.
Por supuesto, en esta época tales estructuras eran completamente inútiles, abandonadas hace tiempo en favor de bases de comando móviles en forma de naves flotantes que permitían a los demonios vigilar sus reinos. La mayoría de las viejas fortalezas habían sido desmanteladas para obtener recursos, pero el Castillo de Utgard se las arregló para escapar de tal destino, en su lugar, fue completamente renovado desde cero para acomodar las necesidades del Sector de Inteligencia que estaba estacionado allí, junto a la División Frost.
Los miembros de estos últimos se conocían más comúnmente como Jotnar y constituían una porción significativa de las divisiones de combate de los demonios. Aunque sonaba extraño que la mayoría de sus tropas estuvieran en un reino distinto a Niflheim, fue la proximidad a Asgard lo hizo necesario, por la misma razón, la ubicación era también ideal para el Sector de Inteligencia, ya que la mayoría de sus operaciones de espionaje eran más fáciles de planear y ejecutar.
A algunos les preocupaba que este reino en particular tuviera dos unidades, lo que podría alterar el equilibrio entre los otros mundos demoníacos. En realidad, Jotunheim era uno de los reinos más desolados de todos, con muy poco que ofrecer además de su posición estratégica. Esa fue la única razón por la que fue sacrificado cuando Ymir, el primer Daimakaicho, decidió descongelar Niflheim y a cambio convertir a Jotunheim en un páramo helado, Incluso el extremadamente hostil Muspelheim era más valioso debido a su rica abundancia de minerales. El lugar que no tenía ningún valor era el mundo sin nombre, apodado el Páramo sin vida. No había absolutamente nada de importancia en ese reino, ni minerales, ni vida y era el más alejado de todos los demás. Nadie sabía realmente qué hacer con él, así que permaneció vacío, ni si quiera valía la pena darle un nombre, la única razón por la que ese mundo no se sacrificó en lugar de Jotunheim fue su remota ubicación por lo que la operación de cambiar el clima con el de Niflheim fue algo imposible.
Pero eso era de poca importancia para los que vivían en Jotunheim ya que se habían acostumbrado al clima. El castillo Utgard era un lugar muy concurrido en circunstancias normales, pero con el reciente golpe de estado, todo el mundo estaba alerta, independientemente de quién fuera el Daimakaicho, su principal trabajo era vigilar la actividad de los dioses y sus sistemas, así como vigilar a los otros demonios al mismo tiempo, el incidente puso a todos de cabeza, ya que el caos que genero fue demasiado para manejar. A pesar de ese acontecimiento ellos lograron mantener con éxito su eficiencia operativa, algo que complació mucho a su líder, Skrymir.
El demonio en cuestión estaba sentado en su minimalista despacho, sin apenas un mueble presente además de su escritorio y su silla. Ser paranoico era parte del trabajo y por lo tanto había eliminado todos los escondites posibles en los que cabía cualquier tipo de dispositivo de vigilancia, esto daba a la habitación una sensación extraña e incluso intimidante, que se veía amplificada por la apariencia de su dueño. El demonio era una figura imponente, con un largo y profundo pelo rojo, casi del mismo color que la sangre, igual que sus ojos y una altura total muy por encima de la media. Se destacaba fácilmente del resto de sus subordinados y pocos de ellos querían tratar con él, a menos que tuvieran que hacerlo.
Su profesionalismo y su hábito de analizar cuidadosamente todo, ponía a sus trabajadores muy nerviosos, ya que él era un perfeccionista y solo le satisfacía un trabajo perfectamente hecho además su completa falta de humor y tolerancia ante cualquier mal comportamiento hacía las cosas aún más difíciles para todos y especialmente para aquellos que esperaban llegar más alto en la cadena de mando.
Mientras repasaba los informes de sus subordinados, alguien decidió llamar a la puerta de la oficina, cerrando las terminales a su alrededor, Skrymir decidió ocuparse de su visitante lo antes posible. "Entra".
La puerta se abrió, revelando a uno de sus subordinados que llevaba una carpeta así como una bolsa transparente con un cuchillo dentro, lo último que él quería era que su superior se quejara de que había contaminado la muestra de alguna manera. "¡Señor! Aquí está el informe que pidió, según los sistemas de vigilancia, el daño a las redes de seguridad en el salón del trono claramente fue intencional. El perfil del corte concuerda con el de un cuchillo corto con muescas, nuestros registros identificaron el artículo como uno usado en el pasado por las Alas de Combate de Asgard, un cuchillo de combate estándar. Buscamos en nuestra bóveda y encontramos un arma idéntica a ese modelo en particular, una que fue usada bajo el liderazgo del antiguo Daitenkaicho Odin que fue obtenida después de una batalla. Aparte del artículo que hemos incluido en la bolsa, está la copia impresa completamente detallada del informe, triplemente encriptado, por supuesto."
"Muy bien", dijo Skrymir mientras inspeccionaba el cuchillo. "Revisaré la carpeta más tarde, pero por ahora asegúrate de que todo en el Castillo Utgard está absolutamente impecable."
"¿Tendremos una inspección, señor?" preguntó el sorprendido demonio.
"Peor". Es muy probable que la Daimakaicho en persona nos visite debido a este incidente." Skrymir se detuvo un segundo para organizar sus pensamientos mientras su subordinado se inquietaba mientras su superior continuaba mirándolo. "No quiero ningún error. ¿Entendido?"
"¡Perfectamente, señor!"
"Puedes retírate."
Mientras el demonio se precipitaba hacia la puerta, no pudo ver la macabra sonrisa en la cara de su superior. "Es hora de hacer una llamada".
Reparar el templo principal fue una tarea sencilla considerando que tres deidades estaban involucradas en el proceso. Especialmente cuando dos de ellas poseían licencias de primera clase. Mientras se tomaban su tiempo para ver si todo volvía a ser como se suponía, se hizo evidente que algo estaba mal.
"¿Dónde está Loki?" preguntó Thor. El dios embaucador fue visto por última vez cuando una avergonzada Lind lo pateó hacia los escombros del templo, sin embargo, de alguna manera se las había arreglado para desaparecer y aunque eso era normalmente algo bueno, en esta situación podía llegar a ser problemático.
"¿No está dentro del templo reparado?" preguntó una confundida Urd. "No noté ningún hechizo de tele transportación ni ningún otro tipo de portales."
"Yo tampoco", añadió Belldandy, quien estaba feliz de que el edificio hubiera recuperado su aspecto original. Su tío desaparecido, sin embargo, era un asunto preocupante, ya que las experiencias pasadas indicaban que dejar a Loki por su cuenta no era una buena idea.
El sonido de los vehículos que se acercaban al templo interrumpió la discusión ya que había pocas dudas sobre la identidad de sus visitantes. La forma miniatura de Urd ya les había advertido que la familia de Keiichi estaba en camino, así que mantener una actitud normal era lo más importante ahora, más fácil decirlo que hacerlo, especialmente con todas las deidades presentes. Sin mencionar a Loki que probablemente se estaba escondiendo en algún lugar.
Tan pronto como las dos motocicletas se detuvieron frente a las escaleras del templo, otro vehículo se acercó y se estacionó justo al lado de ellas, era el Datsun de Takano, una extraña elección de coche, teniendo en cuenta que era un modelo diseñado como un coche de carreras y no para un uso diario. Megumi y Keima, que se habían bajado de sus motocicletas, se unieron a ella al final de la escalera, antes de partir hacia el templo.
"Hmm... Este lugar se ve exactamente igual..." dijo Megumi. "No había nada extraño en el camino hacia aquí tampoco. ¿Qué fue ese sonido entonces?"
"Me temo que no tengo ni idea", respondió Keima. "Pero sea lo que sea, no creo que sea importante."
"Keima-kun tiene razón, Megumi", dijo Takano. "Ya que no ha pasado nada, disfrutemos de nuestra visita, ¿de acuerdo?"
"Está bien... Los dos ganan..." Megumi cedió con un suspiro de derrota. Tal vez estaba exagerando sobre toda la situación, aunque hubo algunas situaciones bastante extrañas durante los últimos años. La mayoría de las veces prefería dejarlo de lado, pensando que todo estaba en su cabeza, pero era ciertamente extraño.
Una vez que llegaron a la cima de la escalera, el grupo se encontró con Belldandy que ya los estaba esperando.
"¡Hola a todos!" sonrió mientras les ofrecía una reverencia. "Me alegra que hayan decidido pasar a visitarnos. Tú también Megumi. Supongo que Keiichi ya está en camino."
"Sí, se suponía que Kei-chan nos seguiría, así que es probable que llegue pronto", respondió Megumi.
"Eso es bueno", dijo Belldandy. Consideró brevemente cómo dirigirse a sus nuevos suegros, considerando que a ambos les gustaba que los llamaran por sus nombres, en lugar de por lo que consideraban títulos. "Keima-san, Takano-san, por favor, entremos. Tengo un poco de té listo para todos nosotros."
La pareja asintió con la cabeza y siguió a la diosa hacia la casa. Saludaron a Urd, que estaba de pie justo al lado del templo principal, aunque Keima se puso un poco pálido en cuanto la vio, el todavía tenía problemas con las mujeres, la mayoría de la gente tenía miedo de los insectos espeluznantes, los lugares altos, la oscuridad y otras cosas así. La ginofobia, como se llamaba, no es tan común como las otras, pero aparentemente Keima sufría de un caso bastante serio, le aterrorizaba la mera idea de estar al lado de una mujer, las únicas excepciones eran su esposa, su hija y por alguna extraña razón Belldandy.
Urd les saludó, aunque se preguntó por qué los demás les prestaban tan poca atención, a ella obviamente ya la conocían, pero Thor era claramente alguien a quien nunca habían visto antes. 'Ahora que lo pienso, todavía está vestido con ese viejo uniforme de combate... Me había olvidado de eso...' Los humanos ciertamente lo mirarían de forma extraña, dada su extravagante elección de ropa, pero mirando a su lado, estaba a punto de decirle que se cambiara a otra cosa, sólo para darse cuenta de que no se le veía por ningún lado. "¿Tío?"
"Estoy justo detrás de ti, Urd", dijo Thor. Se había convertido en una versión en miniatura y usaba a su sobrina para cubrirse. "Creo que mantener un perfil bajo es mejor en una situación como esta. Hay menos preguntas involucradas y eso es algo bueno".
La diosa del pasado aparentemente no estaba prestando demasiada atención a lo que decía, en cambio, le estaba dando la misma mirada que los niños cuando veían un cachorro. "Umm... ¿Urd?"
"¡Qué lindo!" dijo con mucho entusiasmo la diosa del pasado. "¡Tengo un mini dios del trueno!"
"¡Actúa según tu edad! ¡Ya no eres una niña!" gritó Thor, sólo para ser completamente ignorado mientras la diosa lo agarraba. "Urd..."
Urd no estaba prestando atención o lo ignoraba deliberadamente, mientras miraba su ropa. "Hmm... Parece que no tengo ningún bolsillo lo suficientemente grande para que quepas."
"Urd, si tratas de hacerme esto ora vez..." advirtió Thor, pero su sobrina obviamente tenía otras ideas. En cuanto el dios del trueno se dio cuenta que Urd estaba estirando la parte frontal de su vestido, el dios pelirrojo decidió que ya era suficiente y levantó una de sus pequeñas manos hacia el cielo. "¡Te invoco! ¡Relámpago!"
Respondiendo a su orden, un trueno descendió de los cielos, golpeando su objetivo.
Lind observó a Peorth y Laguz, que estaban ocupadas en un juego que involucraba una torre hecha de piezas de madera, Ellas se habían retirado a la habitación de invitados, ya que los padres de Keiichi estaban justo afuera y hubiera sido mejor si se hubieran mantenido al margen, al menos, la diosa de las rosas había cambiado los pantalones de Lind por un nuevo par que era unas cuantas tallas más grande y por lo tanto mucho más cómodo de usar.
Skuld también estaba presente en la sala, pero ella estaba leyendo su manga favorito, ella no tuvo la oportunidad de terminarlo ayer con todo el caos que hubo. Personalmente, ella quería volver a hacer más bombas, pero decidió esperar hasta que los últimos visitantes mortales se hubieran ido.
Lind había visto algunos de esos mangas que Peorth había "tomado prestados" de la joven diosa, pero nunca se interesó mucho en ellos. Por otro lado, no tenía ni idea de cuál era el sentido del juego que estaban jugando las otras dos diosas, ya que no había visto nada parecido antes. "¿Cuál es el objetivo de lo que están haciendo?"
"¡Oh! Es bastante simple", dijo Peorth mientras miraba hacia su amiga. "Todo lo que tienes que hacer es remover una pieza a la vez sin causar que la torre se derrumbe. No se permite la magia, por supuesto, sólo las manos. ¿Quieres probar?"
"¿Es eso lo que han estado haciendo hasta ahora?" preguntó Lind, mientras se preguntaba qué encontraban tan entretenido en tal actividad.
"Bueno, estaba viendo la televisión en el salón, pero decidí que era mejor retirarnos del cuarto para darle más privacidad a los visitantes." dijo Laguz, mientras retiraba otra pieza de la torre.
"Quieres decir que acaparabas la televisión para ti", dijo Peorth. La diosa rubia estaba encantada con los distintos programas que quería verlos todos a la vez. "Tal avaricia no es apropiada para una diosa."
"¡Pero es la primera vez que veo la televisión!" objetó Laguz. "Sólo quería ver de qué trataba..."
'Genial, otra más... Como si Urd y Skuld no fueran suficientes para lidiar...' pensó Peorth con un suspiro, sin embargo, decidió dejar el tema, después de todo, había otras maneras de entretenerse en la Tierra y hablando de eso... "Lind, ¿vas a jugar o no?"
La Valkyria lo pensó, pero se dio cuenta de que no había muchas otras cosas que hacer mientras intentaba mantenerse al margen. "Bien. Parece que tenemos que esperar un tiempo, así que me uniré a ustedes."
En el instante en que la Valkyria se sentó a su lado, un fuerte trueno estalló fuera, sacudiendo toda la casa. Como resultado de ello, la precaria torre de madera delante de ellas se derrumbó esparciendo todas las piezas por todos lados.
"Umm... en este caso, ¿quién perdió?" preguntó Lind mientras buscaba respuestas en la mesa.
"Urd", dijo Skuld mientras cerraba su Dobon, finalmente había logrado terminar el último volumen disponible. Una vez hecho esto, lo mejor era unirse a las otras diosas. "¿Alguien quiere jugar Uno?"
¿"Un trueno"? ¿Qué está pasando aquí?" preguntó Megumi. Ella dudaba de las palabras de Keiichi cuando él afirmó que la explosión anterior había sido un trueno, pero esta vez estaba absolutamente segura de que había sido uno.
"Que clima tan extraño", dijo Keima, mientras miraba afuera. Él y su esposa acababan de entrar en la casa cuando el fuerte ruido los asustó a todos, excepto a su nuera, que parecía no estar nada alterada.
Notándolo también, Takano decidió preguntar sobre los extraños patrones climáticos de Nekomi. "¿Ocurre esto a menudo?"
"Sí, aquí caen truenos con bastante frecuencia", respondió Belldandy, aunque la mayoría de ellos eran causados por su hermana mayor, que los usaba como su arma favorita.
Megumi estaba a punto de discutir, pero sus padres aparentemente habían aceptado la explicación. "¿En serio soy la única que piensa que algo extraño está pasando?
La más joven de las Morisato se unió al resto de su familia después de una breve pausa, permitiendo a Urd y a un Thor en miniatura mirar por encima de la corta valla que separaba el templo principal de la casa. La diosa del pasado estaba completamente cubierta de hollín cuando su tío decidió que necesitaba un castigo por su mal comportamiento.
"Lo bueno es que querías mantener un perfil bajo", se quejó Urd mientras daba una mirada bastante aguda al dios del trueno.
"Ahora resulta que es mi culpa..." dijo Thor. "En nombre de Asgard, ¿en qué estabas pensando cuando decidiste hacerme esa broma? Además, ya lo habías intentado hacer en el pasado y no te funcionó muy bien. ¿Qué te hizo pensar que iba a ser diferente ahora?"
"¡Era mucho más joven en ese momento! Ahora soy mucho más acogedora, además, era una broma," se quejó Urd. "No había necesidad de dejar caer un trueno a la primera oportunidad."
El dios simplemente sacudió su cabeza mientras dejaba un largo suspiro, su sobrina era una alborotadora cuando era más joven y por lo que él vio, aún seguía siéndolo, pero por su edad no estaba seguro si seguía siendo gracioso ese hecho. "¡Oye! Si lo hubiera hecho en serio nada en esta región habría quedado intacto. ¡No soy tan violento!"
"¡Urd!" gritó una voz familiar desde la dirección de la escalera del templo, haciendo que los dos celestiales se volvieran hacia el recién llegado. "¡¿Qué fue eso?!"
"¡Oh, Keiichi!" dijo Urd mientras le saludaba, pero el joven no estaba muy contento con ella en ese momento.
"¿Para qué fue ese trueno? Mis padres y Megumi están aquí, ellos podrían sospechar algo" se quejó Keiichi. De por si el joven ya estaba bastante asustado y cualquier cosa fuera de lugar era suficiente para que se asustara aún más, iba a ser difícil para el tener que responder a las preguntas más obvias que sus padres debían tener y añadir algo más a la lista no parecía una buena idea.
"En realidad ese fui yo."
Girando a un lado, Keiichi se dio cuenta de un pequeño dios que de alguna manera no había visto cuando se apresuró a hablar con Urd. Parecía una cara desconocida y Keiichi estaba seguro de que nunca lo había visto antes, pero Thor ciertamente reconoció al mortal que estaba ante él. Era el de la fotografía de Loki, el que de alguna manera se las arregló para pasar el portal del Juicio con Belldandy y se convirtió en su marido.
Thor decidió asumir su tamaño original, haciendo que el mortal levantara su cuello para encontrarse con la mirada del dios, aunque no era tan alto como Tamiya u Otaki, el dios pelirrojo era mucho más intimidante que ambos, causando que Keiichi tartamudeara. "H-Hola. Soy M-Morisato Keiichi."
"Dios de primera clase, primera categoría, licencia ilimitada, Thor." Extendiendo su mano en un gesto que era frecuentemente usado por los mortales como saludo, esperó hasta que el joven mecánico se dio cuenta de que el dios quería estrechar su mano.
"Encantado de conocerle", dijo Keiichi mientras devolvía el gesto. "Um... ¿Usted es amigo de Urd?"
"No, soy su tío", respondió Thor. "En otras palabras, somos familia".
Por un momento Keiichi se confundió con esa información, ya que este dios no parecía tan viejo como esperaba, pero de nuevo, era un inmortal y al igual que Hild, la apariencia no tenía ningún significado para tales seres, más aún, si lo que había aprendido en Niflheim era cierto, entonces sus formas tri-dimensionales no eran las verdaderas. Sacudiendo esos pensamientos de su mente, decidió lidiar con la situación ahora mismo. "Tengo que irme ahora. Mi familia decidió venir de visita y necesito estar en la casa, así que..."
"Ve", dijo el dios del trueno. "Puedo esperar afuera. No hay necesidad de hacer más preguntas; hablaré contigo más tarde."
"Está bien", dijo Keiichi y se dio la vuelta para volver a la casa.
Regresando la mirada a Urd, Thor recordó algo. "¿Crees que deberíamos haberle dicho lo de Loki? Quién sabe lo que está haciendo."
"Nah... Aunque es una buena idea empezar a buscarlo", dijo Urd. "Con tantas diosas alrededor, eventualmente se encontrará con una de ellas."
"Ahora que lo mencionas, tienes razón..." dijo Thor riéndose.
Ni un segundo después, una serie de runas se materializaron en lo alto del cielo, una clara indicación de que la Puerta estaba a punto de trasladar a alguien en la Tierra.
"Tenías que abrir la boca, ¿no?" gimió Urd mientras ella y Thor miraban fijamente el portal de apertura.
"Lo siento. No puedo evitarlo..."
Si hubiera algo que se pudiera decir de la casa del Daimakaicho, entonces "gigantesca" estaría muy arriba en la lista. Era un complejo entero que consistía en varios edificios interconectados, cada uno servía a un propósito específico, como la mayoría de las habitaciones en las casas normales, pero en este caso la escala era completamente diferente, el jardín, por ejemplo, era casi tan grande como un parque entero por sí solo.
Por supuesto, un lugar así requería mucha atención, y por esa razón, Hild empleó a docenas de criadas para mantener todo bajo control. Era necesario, ya que ella era la líder de Niflheim y tenía que mantener algunos estándares.
Aunque había mucha actividad en el edificio, las cámaras interiores de Hild estaban completamente fuera del alcance de la mayoría de sus sirvientes. Eran casi tan extensas como una casa normal y sólo unos pocos elegidos tenían el privilegio de entrar allí, e incluso entonces, sólo en ocasiones especiales.
A pesar de ello, este era el destino de la Daimakaicho, que fue recibido por la mayoría de sus sirvientes tan pronto como entró en el complejo. La seguridad era un tema importante y algunas de esas sirvientas eran de hecho guerreras altamente entrenadas, completamente fuera de cualquier otra cadena de mando, sólo recibiendo órdenes de la propia Hild.
Un minuto o dos más tarde, la líder de Niflheim se paró frente a una de las pocas habitaciones de huéspedes que tenía en su propio complejo. La mayoría de ellas estaban situadas en un edificio separado, pero para invitados especiales, eso no seria prudente. Especialmente si la identidad de dichos visitantes debía permanecer en secreto y este en particular era probablemente uno de los más grandes.
Llamando a la puerta para anunciarse, entró en la habitación e inmediatamente encontró a quien buscaba. Sentado en una cómoda silla había un hombre de cabello plateado y una apariencia tan eterna como cualquier ser divino o infernal el cual estaba leyendo un libro con gran interés. Sin embargo, una cosa era obvia en él, sus símbolos tenían el mismo color azul que la de los dioses.
A Hild no le gustaba lidiar con él, pero ella tenía algunas preguntas y él era la persona más probable que pudiera responderlas, el viejo dios era uno de los Asgardianos con más conocimientos que existían. Caminando hacia él, el dios finalmente se fijó en ella y dejó el libro a su lado.
"Veo que disfrutaste de la copia del Señor de los Anillos que te conseguí", dijo Hild mientras cruzaba sus brazos.
"En efecto..." dijo el dios de pelo plateado mientras asentía. "Los mortales parecen tener algunos conceptos interesantes de vez en cuando. Incluso había un personaje que estaba vagamente basado en mí."
"Bueno, eso está bien, pero para ser honesta, no estoy aquí para discutir sobre literatura. Tengo algunas preguntas..."
El dios sonrió mientras se inclinaba hacia atrás en la silla. "Adelante, pregunta lo que quieras, hija mía."
