Capítulo 11:

"EL DUELO DE MEDIANOCHE":

Cuando la luz se disolvió se vio a un pelirrojo con unos lentes y postura seria:

-Hola a todos- empezó con tono serio -Soy Percy Ignatius Weasley soy el tercer hijo ...

-Vamos Perce se más divertido estas rodeado de la familia- dijo aburrido el desorejado. Ante eso en el rostro del recién llegado se formó una pequeña sonrisa

-Bien- dijo más relajado -Soy ese bebé que tiene mi madre en brazos- La señora Weasley le dio al bebé Percy a su esposo y fue a darle un gran abrazo a su tercer hijo

-Oh, mi Percy ya es todo un hombrecito- dijo con voz jovial, pellizcando las dos mejillas del pelirrojo mientras se sonrojaba

-Ya mamá- la aparto suavemente -Voy a seguir con mi presentación; fui prefecto y premio anual, como ya saben mi casa es Gryffindor, actualmente trabajo en el Ministerio de Magia en el Departamento de Transporte Mágico y tengo novia- murmuro lo último sonrojado, vio a sus hermanos y estos le asintieron entendiendo la pregunta no verbal que hizo. -Y fui un pésimo hijo, me separé de mi familia por estupideces- dijo lo último con la cabeza agachada.

-Cariño lo importante es que recapacitaste y regresaste con nosotros- dijo su padre con el bebé en brazos.

-Es raro verme de bebé- bromeo un poco.

-Listo ya que todos conocemos a Perce, es hora de seguir leyendo- dijo George -Eres más divertido de bebé-

-Ahora si, todos deléitense con ...

-Ya lee George- exclamaron varios.

-Aburridossss-

Harry nunca había creído

-No leíste el titulo- dijo las dos pelirrojas

El desorejado le mostró el título del libro a Harry quien se puso un poco pálido -No hay necesidad, sigue leyendo George-

que pudiera existir un chico al que detestara más que a Dudley, pero eso era antes de haber conocido a Draco Malfoy.

-Golpe en el corazón me compararon con el cerdo con peluca- dijo dramático el rubio con una mano en el pecho.

-No seas tan dramático hurón- le reprocharon el trío de Oro -Antes eras insoportable-

-¿Ahora no lo soy? -

-Sigues being insoportable, pero te aguantamos- respondió la castaña, varios soltaron risitas y empezaron a reír fuertemente cuando el rubio puso una cara exagerada de indignación

Sin embargo, los de primer año de Gryffindor sólo compartían con los de Slytherin la clase de Pociones, así que no tenía que encontrarse mucho con él.

-Espera a las prácticas de vuelo- murmuraron los leones y serpientes

O, al menos, así era hasta que apareció una noticia en la sala común de Gryffindor; que los hizo protestar a todos. Las lecciones de vuelo comenzarían el jueves ... y Gryffindor y Slytherin aprenderían juntos.

-Creo que los profesores nos ponen juntos a propósito- dijeron varios.

-En realidad los ponemos juntos para que intenten llevarse mejor- respondió el director.

-Eso es imposible- dijo el ojigris

-Incorrecto señor Black y prueba de ellos son nuestros visitantes- continuo el director.

Varios vieron a el grupo de futuristas el único Slytherin que llego era el rubio y el resto era de Gryffindor, parecían llevarse bien hasta podría decirse que son amigos. -No me digas, que recién procesaron que soy una serpiente que se lleva bien con Gryffindor's- dijo burlón el rubio.

-Es una amistad extraña- dijo el azabache mayor. Dando por finalizada la conversación de casas

—Perfecto de salida en tono sombrío Harry—. Justo lo que siempre he deseado. Hacer el ridículo sobre una escoba delante de Malfoy.

-No sabes si vas a hacer el ridículo- animo el ojigris -Solo esperemos que hayas heredado la habilidad de Corni para volar, si heredaste la de Lily, bueno si, harás el ridículo- dijo sonrojando a la pelirroja mencionada, el azabache le dio un tierno beso en el cachete. -Quiero que el cachorro juegue Quidditch-

-No vas a obligar a mi hijo- le reto la pelirroja.

-Quidditch, pero si ...

El desorejado le aplico un hechizo silenciador a su hermano mayor ya que iba a delatar y mandar a perder toda la broma, pero fueron vistos y escuchados por el ojimiel.

-Sirius, James les apuesto a dos galeones que Harry entra al equipo de Quidditch- empezó el ojigris.

-Dinero fácil, el cachorro ya dijo, aunque me duela en el corazón, que no juega y no estuvo en el equipo- dijo el ojigris -No hay devoluciones Lunático-

-Claro Canuto, tu que corta a James-

-Claro que participo necesito dinero- respondió

-Que feo apuestan a lo que me va a pasar- murmuro el azabache a sus amigos, quienes soltaron risitas.

-También puedo apostar- preguntaron los pelirrojos y el rubio.

-Ustedes ya saben lo que va a pasar- les recordó la castaña, a lo que ellos suspiraron

Deseaba aprender a volar más que ninguna otra cosa.

—No sabes aún si vas a hacer un papelón oferta razonablemente Ron

-La comadreja, razonable- dijo despacio el rubio como si no se creyera eso, y luego soltó una gran carcajada, las orejas del pelirrojo mencionado su pusieron rojas

-. De todos modos, sé que Malfoy siempre habla de lo bueno que es en quidditch, pero seguro que es pura palabrería.

-No era pura palabrería si se volar- se cruzó de brazos ofendido.

-Creo que el dramatismo es de familia- dijeron los futuristas.

La verdad es que Malfoy hablaba mucho sobre volar. Se quejaba en voz alta porque los de primer año nunca estaban en los equipos de quidditch

-Todos no quejamos de eso- murmuraron el azabache y el ojigris

y contaba largas y jactanciosas historias, que siempre acababan con él escapando de helicópteros pilotados por muggles.

-Que es un Hepiloptero? - pregunto el Señor Weasley con su característico brillo en los ojos cuando mencionaban algo de procedencia muggle, al contrario de su esposa que llevo una mano a la frente con una sonrisa divertida.

-Son aeronaves que tienen dos hélices ...- mientras la pelirroja seguía explicando la castaña pregunto burlona al rubio

-¿Al menos sabias que eran Helicópteros? -

El rubio abrió la boca, pero luego la cerro y movió su cabeza en otra dirección con los ojos cerrados y la barbilla en alto, causando risas en sus amigos.

-Es un "helicóptero" - la pelirroja dijo lo último despacio -Señor Weasley-

-Muchas gracias Lily querida, hijo- le hablo al desorejado -Sigue leyendo

Pero no era el único: por la forma de hablar de Seamus Finnigan, parecía que había pasado toda la infancia volando por el campo con su escoba.

-La mayoría pasa la infancia volando, jugando quidditch- dijeron aficionados al deporte.

Hasta Ron podía contar a quien quisiera oírlo que una vez casi había chocado contra un planeador con la vieja escoba de Charles.

-¡Ronald Weasley! - se escuchó el regaño de la Señora Weasley.

-Si mamá? - pregunto inocente mientras sus amigos se aguantaban las risas.

-Sigue leyendo George- dijo la castaña para evitar que su novio tenga problemas.

-Aburrida-

Todos los que procedían de familias de magos hablaban constantemente de quidditch. Ron ya había tenido una gran discusión con Dean Thomas,

El azabache soltó un resoplido haciendo que sus amigos rieran, y el resto del comedor los vieron extrañados.

-Lo sabrán en el sexto libro- explico la castaña

que compartía el dormitorio con ellos, sobre fútbol. Ron no podía ver qué tenía de excitante un juego con una sola pelota, donde nadie podía volar. Harry había descubierto a Ron tratando de animar un cartel de Dean en que aparecía el equipo de fútbol de West Ham, para hacer que los jugadores se movieran.

-Quería hacerlo más interesante- se encogió de hombros el pelirrojo

Neville no había tenido una escoba en toda su vida, porque su abuela no se lo permitía. Harry pensó que ella había actuado correctamente, dado que Neville se las ingeniaba para tener un número extraordinario de accidentes, incluso con los dos pies en tierra.

-Eso lo sacaste de Alice- dijo la pelirroja

-Es como una bebé gordita aprendiendo a caminar- se siguió burlando la rubia de su amiga pelinegra que se sonrojo furiosamente, logrando que un sonrojado Frank le abrazara por lo hombros dejando un beso en la coronilla, ¿para qué? para que ambos se sonrojaran más de lo que ya estaban, causando que todos rieran, y su futuro hijo los vea futuros sonriendo por esas pequeñas interacciones de sus progenitores

Hermione Granger estaba casi tan nerviosa como Neville con el tema del vuelo.

-Si volar no es fuerte Herms- dijo su novio dando un beso en su mejilla, y logrando que el azabache hiciera gestos de asco

-Te puede recitar todas las leyes, pero no es para deportes- se burló el desorejado, sonrojando a la pareja

Eso era algo que no se podía aprender de memoria en los libros,

-Obviamente no se aprende en los libros- dijeron ofendidos James y Sirius.

aunque lo había intentado.

Varios se rieron en el gran comedor como si hubieran escuchado lo más tonto en su vida

En el desayuno del jueves, aburrió a todos con estúpidas notas sobre el vuelo que había encontrado en un libro de la biblioteca,

-A quienes nos recuerda Canuto? - pregunto divertido el azabache.

-¿No lo sé Corni, nos refrescan la memoria Luni, Peli Peli? - siguió el juego el ojigris.

-Cállense- gruñeron por lo bajo los mencionados, sonrojados.

llamado Quidditch a través de los tiempos.

-Ese es el único libro que leyeron Sirius / James- esta vez se burlaron la castaña y la pelirroja respectivamente.

-Es un grandioso libro- se excusaron ambos con los brazos cruzados.

Neville estaba pendiente de cada palabra, desesperado por encontrar algo que lo ayudara más tarde con su escoba, pero todos los demás se alegraron mucho cuando la lectura de Hermione fue interrumpida por la llegada del correo.

Harry no había recibido una sola carta desde la nota de Hagrid, algo que Malfoy ya había notado, por supuesto.

-Qué cosa estúpida hiciste ahora Malfoy Junior? - pregunto el ojigris

-Sirius el vocabulario, que hay niños presentes- le reclamo las dos pelirrojas y la Señora Potter.

-Pero si tu hijo también dijo eso, cierto George en la parte de las notas sobre vuelo de Hermione- dijo el ojigris, el desorejado regreso un poco y leyó:

- aburrió a todos con estúpidas notas sobre el vuelo -dijo con una sonrisa burlona.

-¡Harry Potter! -

-Si mamá? - pregunto inocente, intentando hacer lo mismo que su amigo pelirrojo.

La lechuza de Malfoy siempre le llevaba de su casa paquetes con golosinas, que el muchacho abría con perversa satisfacción en la mesa de Slytherin.

Los Merodeadores; excepto Remus, asesinaban con la mirada al rubio, este no se dejó intimidar por lo que les miro con su expresión más fría que tenía.

Un lechuzón entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela.

-Ya me imagino que es- dijo el pelinegro

Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo blanco.

—¡Es una Recordadora! —Explicó—. La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Mirad, uno la sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja ... oh ... —se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata —... es que has olvidado algo ...

-Esas cosas son inútiles no te dicen que olvidaste, ahh, pero te dicen que olvidaste algo- se burló el pelinegro

Neville estaba tratando de recordar qué era lo que había olvidado, cuando Draco Malfoy que pasaba al lado de la mesa de Gryffindor; le quitó la Recordadora de las manos.

-Cada vez que aparezco hago algo estúpido- murmuro el rubio

Harry y Ron saltaron de sus asientos. En realidad, deseaban tener un motivo para pelearse con Malfoy,

-De quien habrá sacado eso- la pelirroja entrecerró los ojos en dirección a su novio quien le sonrió nervioso.

pero la profesora McGonagall, que detectaba problemas más rápido que ningún otro profesor del colegio, ya estaba allí.

-Es una especialidad que se aprende con el tiempo Señor Potter- dijo divertida la jefa de la casa de los leones, dejando a todos los estudiantes con la boca abierta, no todos los días a la profesora más estricta bromeando.

-ESO MINNIE! - gritaron al coro los Merodeadores

—¿Qué sucede?

—Malfoy me ha quitado mi Recordadora, profesora.

Con aire ceñudo, Malfoy dejó rápidamente la Recordadora sobre la mesa.

—Sólo la miraba oferta, y se alejó, seguido por Crabbe y Goyle. Aquella tarde, a las tres y media, Harry, Ron y los otros Gryffindors bajaron corriendo los escalones delanteros, hacia el parque, para asistir a su primera clase de vuelo.

Era un día claro y ventoso.

-Clima perfecto para una clase de vuelo- dijeron los aficionados al deporte

La hierba se agitaba bajo sus pies mientras marchaban por el terreno inclinado en dirección a un prado que estaba al otro lado del bosque prohibido, cuyos árboles se agitaban tenebrosamente en la distancia.

-No es tan tenebroso- aseguraron los Merodeadores sin pensar, pero se arrepintieron por la mirada que la Señora Potter les enviaba

Los Slytherin ya estaban allí y también las veinte escobas, cuidadosamente alineadas en el suelo. Harry había oído a Fred y George Weasley quejarse de las escobas del colegio, diciendo que algunas comenzaban a vibrar si uno volaba muy alto, o que siempre volaban ligeramente torcidas hacia la izquierda.

-Las escobas tienen un encantamiento para que vibren cuando vuelan muy alto para garantizar que no sobrepasen el limite- explico el Director

Entonces llegó la profesora, la señora Hooch. Era baja, de pelo canoso y ojos amarillos como los de un halcón.

-Descripción perfecta- aseguraron todos los estudiantes

—Bueno ¿qué estáis esperando?

-A usted- murmuro el ojigris

—Bramó—. Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido.

Harry miró su escoba. Era vieja y algunas de las ramitas de paja sobresalían formando ángulos extraños.

-Deberían cambiar las escobas pueden ser peligrosas- dijeron los amantes del Quidditch.

—Extendió la mano derecha sobre la escoba —les indicó la señora Hooch— y decid «arriba».

—¡ARRIBA! —Gritaron todos. La escoba de Harry saltó de inmediato en sus manos,

-Eso no significa nada Remus- exclamaron los dos amigos cuando el castaño les mando una mirada divertida

pero fue uno de los pocos que lo consiguió. La de Hermione Granger no hizo más que rodar por el suelo y la de Neville no se movió en absoluto.

«A lo mejor las escobas saben, como los caballos, cuándo tienes miedo», pensó Harry,

-Es una buena teoría-

y había un temblor en la voz de Neville que indicaba, demasiado claramente, que deseaba mantener sus pies en la tierra.

-Obviamente quería quedarme en tierra- aseguro divertido el rubio

Luego, la señora Hooch les enseñó cómo montarse en la escoba, sin deslizarse hasta la punta, y recorrió la fila, corrigiéndoles la forma de sujetarla.

Harry y Ron se alegraron muchísimo cuando la profesora dijo a Malfoy que lo había estado haciendo mal durante todos esos años.

—Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada oferta la señora Hooch—. Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados ... tres ... dos ...

Pero Neville, nervioso y temeroso de quedarse en tierra, dio la patada antes de que sonara el silbato.

Los futuros padres del rubio lo vieron nervioso de que algo le pase a su hijo

—¡Vuelve, muchacho! —Gritó, pero Neville subía en línea recta, como el corcho de una botella ...

Cuatro metros ... seis metros ...

Harry le vio la cara pálida y asustada, mirando hacia el terreno que se alejaba, lo vio jadear; deslizarse hacia un lado de la escoba y ...

CULO...

El pelirrojo hizo sobresaltar a todos cuando grito lo último causando que le dirigieran miradas molestas

Un ruido horrible y Neville quedó tirado en la hierba. Su escoba seguía subiendo, cada vez más alto, hasta que comenzó a torcer hacia el bosque prohibido y desapareció de la vista.

-Fuiste una gran amiga escoba- el azabache y el ojigris se llevaron una mano al pecho

La señora Hooch se inclinó sobre Neville, con el rostro tan blanco como el del chico.

—La muñeca fracturada —la oyó murmurar Harry

-Nahh, no es nada Madame Pomfrey la curara en un segundo- dijo el rubio intentando que sus padres no se preocuparan mucho

-. Vamos, muchacho ... Está bien ... A levantarse.

Se volvió hacia el resto de la clase. —No debéis moveros mientras llevo a este chico a la enfermería. Dejad las escobas donde están o estaréis fuera de Hogwarts más rápido de lo que tardéis en decir quidditch. Vamos, hijo.

Neville, con la cara surcada de lágrimas y agarrándose la muñeca, cojeaba al lado de la señora Hooch, que lo sostenía. Casi antes de que podrían marcharse, Malfoy ya se estaba riendo a carcajadas.

El rubio se tomó la cara con las manos obviamente frutado por el estúpido comportamiento de su yo pasado

—¿Habéis visto la cara de ese gran zoquete?

Los otros Slytherins le hicieron coro.

—¡Cierra la boca, Malfoy! Oferta Parvati Patil en tono cortante.

—Oh, ¿estás enamorada de Longbottom? Oferta Pansy Parkinson, una chica de Slytherin de rostro duro. Nunca pensé que te pudo gustar los gorditos llorones, Parvati.

-Bueno ya no esta tan gordito- se burló el desorejado

—¡Mirad! Oferta Malfoy, agachándose y recogiendo algo de la hierba—. Es esa cosa estúpida que le mandó la abuela a Longbottom.

La Recordadora brillaba al sol cuando la cogió.

—Trae eso aquí, Malfoy ofrece Harry con calma.

-Recordad eso la única vez que Harry hablo con calma frente a un problema- se burlaron los dos pelirrojos y la castaña

Todos dejaron de hablar para observarlos.

-Chismosos-

Malfoy sonrió con malignidad. —Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque ... ¿Qué os parece ... en la copa de un árbol?

—¡Traela aquí! —Rugió Harry, pero Malfoy había subido a su escoba y se alejaba. No había mentido,

-Creías que mentía? - pregunto indignado.

-Si-

sabía volar. Desde las ramas más altas de un roble lo llamó:

—¡Ven a buscarla, Potter!

-Va a ir por el- afirmaron Sirius y Remus

Harry cogió su escoba.

-¡No! —Gritó Hermione Granger

-Definitivamente Hermione es como Lunático- afirmo el ojigris con su sonrisa ladina

-. La señora Hooch dijo que no nos moviéramos. Nos vas a meter en un lío.

-Escúchala- le dijo la pelirroja

Harry no le hizo caso.

-No me sorprende- contesto la castaña burlona

Le ardían las orejas. Se montó en su escoba, pegó una fuerte patada y subió.

-Con que así paso- dijo curioso el pelirrojo recién llegado, sus compañeros lo miraron confundidos -Los rumores eran diferentes- continuo

El aire agitaba su pelo y su túnica, silbando tras él y, en un relámpago de feroz alegría, se dio cuenta de que había descubierto algo que podía hacer sin que se lo enseñaran.

-LO SABIA ESTA EN LA SANGRE POTTER- grito feliz el azabache con los brazos extendidos. Mientras la pelirroja se masajeaba las sienes murmurando "¿porque a mí?"

-Eso era obvio, pero aun así había dudas podía ser como Lily- dijo el ojigris. Luego abrió los ojos como si recién se enteraría de algo -REMUS SE CANCELA LA APUESTA-

-Ustedes dijeron sin devoluciones- repitió el castaño.

-Aun así, tenemos que esperar otro año- dijo nervioso el azabache.

-En realidad tienen que esperar unos minutos- murmuro la castaña futurista, causando risas en sus amigos

Era fácil, era maravilloso.

-Buenos hay que tomar en cuenta que tu padre es el capitán más obsesionado con el Quidditch- afirmo la pelirroja logrando un sonrojo en su novio.

Empujó su escoba un poquito más, para volar más alto,

-Lily va a tener dolores de cabeza- murmuro Marlene a Alice

y oyó los gritos y gemidos de las chicas que lo miraban desde abajo, y una exclamación admirada de Ron.

-Dijiste que no sabías volar, vas y vuelas como un profesional- dijo el pelirrojo indignado

Dirigió su escoba para enfrentarse a Malfoy en el aire. Éste lo miró asombrado.

-Lo mismo que la comadreja dijiste que no sabías volar- dijo el rubio cruzando de brazos

—¡Déjala —gritó Harry— o te bajaré de esa escoba!

-Por qué los Potter tienen que ser tan impulsivos? - la pelirroja pregunto al aire.

-Buena pregunta querida- afirmo la Señora Potter sonrojando a su esposo

-¿Oh yes? Oferta Malfoy, tratando de burlarse, pero con tono preocupado.

-Si estaba preocupado quería bajarme lo más rápido posible- dijo el rubio nervioso

Harry sabía, de alguna manera, lo que tenía que hacer. Se inclinó hacia delante, cogió la escoba con las dos manos y se lanzó sobre Malfoy como una jabalina.

-Ese muchacho es perfecto para el Quidditch- murmuro emocionada la Profesora McGonagall

Malfoy pudo apartarse justo a tiempo, Harry dio la vuelta y mantuvo firme la escoba. Abajo, algunos aplaudían.

—Aquí no están Crabbe y Goyle para salvarte, Malfoy —exclamó Harry

Parecía que Malfoy también lo había pensado. —¡Atrápala si puedes, entonces! —Gritó. Giró la bola de cristal hacia arriba y bajó a tierra con su escoba.

-Cobarde- murmuraron los Gryffindor's

-Perdón, pero quería seguir en Hogwarts- respondió el rubio

Harry vio, como si fuera a cámara lenta, que la bola se elevaba en el aire y luego comenzaba a caer.

-Adiós recordadora, fuiste inútil como siempre- dijeron los Merodeadores con una mano en el pecho y la cabeza gacha

Se inclinó hacia delante y apuntó el mango de la escoba hacia abajo.

-No hagas lo que creo que vas a hacer- dijo su madre molesta y poniéndose cada vez más nerviosa

Al momento siguiente, estaba ganando velocidad en la caída, persiguiendo a la bola, con el viento silbando en sus orejas mezclándose con los gritos de los que miraban.

-TE VAS A ROMPER EL CUELLO! - gritaron su madre, sus dos abuelas, su suegra, y su profesora.

Extendió la mano y, a unos metros del suelo, la atrapó,

Todo el Gran Comedor abrió la boca en asombro

justo a tiempo para enderezar su escoba y descender suavemente sobre la hierba, con la Recordadora a salvo.

-ESE ES MI HIJO / AHIJADO / SOBRINO- gritaron al unísono los Merodeadores felices festejando, la pelirroja tenía la cabeza entre las manos

—¡HARRY POTTER!

Su corazón latió más rápido que nunca. La profesora McGonagall corría hacia ellos.

-No lo va a expulsar, ¿cierto? - pregunto el ojigris.

-Madame Hooch le dijo que no volaran, eso mínimo merece un severo castigo- dijo seria la profesora, aunque tenía otra idea.

Se puso de pie, temblando.

—Nunca ... en todos mis años en Hogwarts ...

La profesora McGonagall estaba casi muda de la impresión, y sus gafas centelleaban de furia.

-Esto va mal- murmuro preocupado el azabache

—¿Cómo te has atrevido ...? Has podido romperrte el cuello ...

-Eso mismo dijimos, TE PODRÍAS HABER ROTO EL CUELLO, ¡POR UNA RECORDADORA! - la pelirroja estaba furiosa por los irresponsables que llegaría a ser su hijo

—No fue culpa de él, profesora ...

—Silencio, Parvati.

-Esto es raro, siempre escucha a todos- dijeron extrañados lo Merodeadores, el resto del Gran Comedor afirmaron lo dicho por el grupo de amigos

—Pero Malfoy ..

—Sí, es suficiente, Weasley. Harry Potter, ven conmigo.

-Que paso Minnie siempre escucha a todos- dijo el ojigris.

-Siga leyendo señor Weasley- dijo la profesora

En aquel momento, Harry pudo ver el aire triunfal de Malfoy, Crabbe y Goyle, mientras andaba inseguro tras la profesora McGonagall, de vuelta al castillo.

Lo iban a expulsar; lo sabía. Quería decir algo para defenderse, pero no podía controlar su voz. La profesora McGonagall andaba muy rápido, sin siquiera mirarlo. Tenía que correr para alcanzarla. Esta vez sí que lo había hecho.

-No seas tan negativo tal vez solo te castiguen- intento animar su padre.

-No digas nada James que tú eres el rey de los pesimista- contraataco el ojigris

No había durado ni dos semanas. En diez minutos estaría haciendo su maleta.

¿Qué dirían los Dursley cuando lo vieran llegar a la puerta de su casa?

-No daría esa satisfacción- dijo la animaga cruzada de brazos

Subieron por los peldaños delanteros y después por la escalera de mármol. La profesora McGonagall seguía sin hablar. Abría puertas y andaba por los pasillos, con Harry corriendo tristemente tras ella.

-Por qué ni siquiera le habla? -

Tal vez lo llevaba ante Dumbledore.

-Mejor que te lleven con Dumbledore, se va reír un poco te pondrá un caramelo de limón y te dejara ir- afirmo el castaño.

-Ustedes saben mejor que nadie muchachos- afirmo el director con una sonrisa divertida

Pensó en Hagrid, expulsado, pero con permiso para quedarse como guardabosque. Quizá podría ser el ayudante de Hagrid.

-Esto ya es demasiado, James te quito la corona del pesimista y te lo doy a tu hijo- se burló el ojigris.

Se le revolvió el estómago al imaginarse observando a Ron y los otros convirtiéndose en magos, mientras él andaba por ahí, llevando la bolsa de Hagrid.

-Con lo pequeño que eras no habrías haber podido llevar la bolsa- se burló el desorejado

La profesora McGonagall se detuvo ante un aula. Abrió la puerta y asomó la cabeza.

—Discúlpeme, profesor Flitwick. ¿Puedo llevarme a Wood un momento?

"¿Madera? —Pensó Harry aterrado—. ¿Wood sería el encargado de aplicar los castigos físicos? »

-CASTIGOS FÍSICOS?! - pregunto exaltada la profesora -Señor Potter en esta institución está completamente prohibido aplicar castigos físicos a los estudiantes- explico. Los Merodeadores solo encontraron otro punto más para odiar a la asquerosa rata que en ese momento estaba durmiendo en la jaula.

Pero Wood era sólo un muchacho corpulento de quinto año, que salió de la clase de Flitwick con aire confundido.

—Seguidme los dos oferta la profesora McGonagall. Avanzaron por el pasillo, Wood mirando a Harry con curiosidad. —Aquí.

La profesora McGonagall dijo un aula en la que sólo estaba Peeves, ocupado en escribir groserías en la pizarra.

—¡Fuera, Peeves! Fuente con ira la profesora. Peeves tiró la tiza en un cubo y se marchó maldiciendo. La profesora McGonagall cerró la puerta y se volvió para encararse con los muchachos.

—Potter, éste es Oliver Wood. Wood, te he found un buscador.

El asombro de todos no se hizo esperar, todos estaban con la boca abierta -¿Buscador? - pregunto el ojigris.

-BUSCADOR- repitió el azabache.

-Que es un buscador? - preguntaron los señores Evans

-Es una posición en el juego Quidditch, les conté en el verano- explico la pelirroja, miro a los Merodeadores que seguían con la boca abierta- ¿Van a seguir así ?, pensé que armarían una gran fiesta-

-MI HIJO / AHIJADO / SOBRINO VA A SER EL JUGADOR MÁS JOVENNNNNNNN- gritaron los tres Merodeadores, logrando que el azabache se sonrojara.

Los Merodeadores seguían festejando cuando el pelirrojo con gafas contó con sus dedos: -3 ... 2 ... 1 ... -y apunto al lugar donde los Merodeadores festejaban, justo en ese momento el azabache y el ojigris se detuvieron abruptamente.

-DEMONIOS- gritaron al mismo tiempo, el castaño con una sonrisa divertida extendió la mano, los dos Merodeadores le extendieron el dinero acordado.

La expresión de intriga de Wood se convirtió en deleite.

—¿Está segura, profesora?

-Totalmente- dijo la animaga

-Sabía que Minnie amaba a los Potter's- el azabache se pasó una mano por el pelo desordenándolo más

—Totalmente salida la profesora con vigor—. Este chico tiene un talento natural. Nunca vi nada parecido. ¿Ésta ha sido tu primera vez con la escoba, Potter?

Harry asintió con la cabeza en silencio. No tenía una explicación para lo que estaba sucediendo, pero le parecía que no lo iban a expulsar y comenzaba a sentirse más seguro.

-Pues supones bien, te está pasando lo mejor de la vida- afirmo su padre

—Atrapó esa cosa con la mano, después de un vuelo de quince metros —explicó la profesora a Wood—. Ni un rasguño. Charlie Weasley no lo habría hecho mejor.

Wood parecía pensar que todos sus sueños se hizo realidad.

-Todos sus sueños se hicieron realidad- afirmo el pelirrojo con gafas -Cuando llego estaba gritando a los cuatro vientos que ese año ganaríamos-

—¿Alguna vez ha visto un partido de quidditch, Potter? —Preguntó excitado.

—Wood es el capitán del equipo de Gryffindor —aclaró la profesora McGonagall.

—Y tiene el cuerpo indicado para ser buscador de madera, paseando alrededor de Harry y observándolo con atención—. Ligero, veloz ... Vamos a tener que darle una escoba decente, profesora, una Nimbus 2.000 o una Cleansweep 7.

-LA NIMBUS 2000- gritaron los Merodeadores.

-La Cleansweep 7 es muy veloz- dijo distraído el azabache, logrando que lo Merodeadores suspiraran derrotados.

—Hablaré con el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año.

-No es justo, para los Gryffindor's fácil arreglan las cosas suspender una regla, no podía esperar un año- dijo el rubio con los brazos cruzados.

-No hables Hurón que ustedes hacían cosas peores- le dijeron el trio de oro

Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en ese último partido. No pude mirar a la cara a Severus Snape en vanas semanas ...

-SLYTHERIN NOS APLASTO?! - gritaron exaltados todos los Gryffindor's

La profesora McGonagall actúa con severidad a Harry, por encima de sus gafas. —Quiero oír que te entrenas mucho, Potter, o changeé de idea sobre tu castigo.

-Ese no es un castigo es un regalo del cielo- dijo el azabache mayor.

-Si era como un castigo- dijo el desorejado, siendo confirmado por el azabache -Wood es un poco obsesionado.

-Entonces James se va a llevar bien con el- afirmo el ojigris

Luego, súbitamente, sonrió.

—Tu padre habría estado orgulloso de oferta—. Era un excelente jugador de quidditch.

-Oh, si estoy más que orgulloso- afirmo el azabache

—Es una broma.

-No es una broma, de verdad fui un excelente jugador de Quiddicth-

-No papá el que hablo fue Ron- dijo divertido

Era la hora de la cena. Harry había terminado de contarle a Ron todo lo sucedido cuando dejó el parque con la profesora McGonagall.

Ron tenía un trozo de carne y pastel de riñón en el tenedor; pero se olvidó de llevárselo a la boca.

-Entonces si estabas sorprendido- dijo la castaña burlándose un poco de su novio.

—¿Buscador? Oferta—. Pero los de primer año nunca ... Serías el jugador más joven en ...

—Un siglo —terminó Harry, metiéndose un trozo de pastel en la boca.

-UN SIGLO! - grito emocionado el azabache

Tenía muchísima hambre después de toda la excitación de la tarde—. Wood me lo dijo.

Ron estaba tan sorprendido e impresionado que se quedó mirándolo boquiabierto.

—Tengo que empezar a entrenarme la semana que viene con Harry—. Pero no se lo digas a nadie, Wood quiere mantenerlo en secreto.

-Ningún secreto es guardado en Hogwarts- afirmaron los estudiantes.

-Díselos a ellos- dijo el rubio Gryffindor, señalando con la cabeza a el Trío -Lograron guardar secretos todos sus años de Hogwarts, recién los vamos a descubrir- termino logrando que el Trío se sonrojara.

Fred y George Weasley aparecieron en el comedor; Vio a Harry y sea cercaron rápidamente.

—Bien hecho dicho George en voz baja—. Madera nos lo contó. Nosotros también estamos en el equipo. Somos golpeadores.

—Te lo aseguro, vamos a ganar la copa de quidditch este curso oferta Fred—. No la ganamos desde que Charlie se fue, pero el equipo de este año será muy bueno. Tienes que hacerlo bien, Harry. Wood casi saltaba cuando nos lo contó.

-¿Como nos distinguías? -

-No lo sé simplemente los distinguía- el azabache se encogió de hombros

—Bueno, tenemos que irnos. Lee Jordan cree que ha descubierto un nuevo pasadizo secreto, fuera del colegio.

—Seguro que es el que hay detrás de la estatua de Gregory Smarmy, que nosotros encontramos en nuestra primera semana.

-Ese pasadizo te lleva a… -

-Sirius por una vez en tu vida cállate- dijo el castaño, con una mano en la boca del animago

Fred y George acababan de desaparecer, cuando se presentaron unos visitantes mucho menos agradables. Malfoy, flanqueado por Crabbe y Goyle.

—¿Comiendo la última cena, Potter? ¿Cuándo coges el tren para volver con los muggles?

-Al final del año, Hurón- el azabache dijo burlón, el rubio en un acto de madurez le saco la lengua

—Eres mucho más valiente ahora que ha vuelto a tierra firme y tienes tus «amiguitos» oferta fríamente Harry.

Por supuesto que en Crabbe y Goyle no había nada que justificara el diminutivo, pero como la Mesa Alta estaba llena de profesores, no podía hacer más que crujir los nudillos y mirarlo con el ceño fruncido.

-No sabían hablar? - preguntaron los Merodeadores

—Nos veremos cuando quieras usar Malfoy—. Esta noche, si quieres. Un duelo de magos. Sólo varitas, nada de contacto. ¿Qué pasa? Nunca has oído hablar de duelos de magos, ¿verdad?

-Están en primer año como van a hacer un duelo? - preguntaron

-Cuando acaben los libros vas a estar castigado- le dijo la pelirroja entrecerrando los ojos

—Por supuesto que sí funciona Ron, interviniendo—. Yo soy su segundo. ¿Cuál es el tuyo?

-Porque no me sorprende que los acompañes- dijo la pelirroja mayor negando con la cabeza.

En ese momento apareció otro vociferador pero esta vez no hablo con la voz de la muchacha si no con la voz de la Matriarca de los Weasley -RONALD WEASLEY CUANDO REGRESES CONSIDÉRATE CASTIGADO- el Howler ardió en llamas, el pelirrojo estaba pálido.

Malfoy miró a Crabbe y Goyle, valorándolos.

—Crabbe —respondió—. A medianoche, ¿de acuerdo? Nos encontraremos en el salón de los trofeos, nunca se cierra con llave.

-Como sabes que nunca se cierra con llave? - pregunto la futura madre del rubio.

-Escuche decir eso a una pareja de sexto año- se encogió de hombros, luego abrió los ojos -Que asco-

Cuando Malfoy se fue, Ron y Harry se miraron.

—¿Qué es un duelo de magos? —Preguntó Harry—. ¿Y qué quiere decir que seas mi segundo?

—Bueno, un segundo es el que se hace cargo, si te matan oferta Ron sin darle importancia.

-Ron tienes una sensibilidad inimaginable-

Al ver la expresión de Harry, agregó rápidamente—: Pero la gente sólo muere en los duelos reales, ya sabes, con magos de verdad. Lo máximo que podéis hacer Malfoy y tú es mandaros chispas uno al otro. Ninguno sabe suficiente magia para hacer verdadero daño. De todos modos, seguro que él esperaba que te negaras.

-Si me esperaba que te negaras, aunque cuando aceptaste me diste otra idea- afirmo el rubio

—¿Y si levanto mi varita y no sucede nada?

-La tiras y le das un puñetazo en la nariz- dijo el ojigris golpeando al aire como si estaba peleando

—La tiras y le das un puñetazo en la nariz —le sugirió Ron.

El pelirrojo y el ojigris chocaron los cinco

—Disculpad.

Los dos miraron. Era Hermione Granger.

-Ahora viene la sensata del grupo- dieron aliviados

—¿No se puede comer en paz en este lugar? Funcion Ron.

Hermione no le hizo caso y se dirigió a Harry

-No me sorprende- dijo divertido el azabache

No pude dejar de oír lo que tú y Malfoy estabais diciendo ...

—No esperaba otra cosa —murmuró Ron.

—... y no debes andar por el colegio de noche. Piensa en los puntos que perderás para Gryffindor si te atrapan, y lo har. La verdad es que es muy egoísta de tu parte.

-Escuchala- dijo la pelirroja

—Y la verdad es que no es asunto tuyo —respondió Harry.

-Eso fue muy grosero Harry- le reprocho su padre

—Adiós —añadió Ron.

-Ronald- dijo la Señora Weasley en tono amenazante

De todos modos, pensó Harry, aquello no era lo que llamaría un perfecto final para el día.

Estaba acostado, despierto, oyendo dormir a Seamus ya Dean (Neville no había regresado de la enfermería).

-¿Porque aún no regresaste? - preguntaron nerviosos sus padres.

-Se dirá en un momento- respondió

Ron había pasado toda la velada dándole consejos del tipo de:

«Si trata de maldecirte, será mejor que te escapes, porque no recuerdo cómo se hace para pararlo».

-El consejo del año- dijo el ojigris burlón, extendiendo sus manos

Tenían grandes probabilidades de que los atraparan Filch o la Señora Norris, y Harry sintió que estaba abusando de su suerte al transgredir otra regla del colegio en un mismo día.

-Al menos esta arrepintiéndose- dijo el azabache abrazando a su novia que seguía entrecerrando los ojos en dirección de su hijo

Por otra parte, el rostro burlón de Malfoy se le aparecía en la oscuridad, y aquélla era la gran oportunidad de vencerlo frente a frente. No podía perderla.

-Se arrepintió por un minuto- continuo el azabache

—Once y media —murmuró finalmente Ron—. Mejor nos vamos ya.

Se pusieron las batas, cogieron sus varitas y se lanzaron a través del dormitorio de la torre. Bajaron la escalera de caracol y entraron en la sala común de Gryffindor. Todavía brillaban algunas brasas en la chimenea, haciendo que todos los sillones parecieran sombras negras. Ya casi ha llegado al retrato, cuando una voz habló desde un sillón cercano.

—No puedo creer que vayas a hacer esto, Harry.

Una luz brilló. Era Hermione Granger; con el rostro ceñudo y una bata rosada.

—¡Tu! Terminal Ron furioso—. ¡Vuelve a la cama!

Se escuchó una gran carcajada general por los grados superiores, porque entendieron todo en doble sentido.

-Sobrinito eso ...-

-Se escuchó ...- dijeron los gemelos Prewett

-Muy mal- Termino el desorejado.

-Eso le escuche decir varias veces a Ron el año pasado- se burló su amigo azabache.

-Silencio Harry, que a ti te va a ir peor- le amenazo la castaña tan sonrojada como su novio, logrando que el azabache se sonrojara y no se burlara más de la pareja

—Estuve a punto de decírselo a tu hermano —contestó enfadada Hermione—. Percy es el prefecto y puede deteneros.

-En la vida logre detenerlos- el pelirrojo con gafas bufo

Harry no podía creer que alguien fuera tan entrometido.

—Vamos a Ron. Empujó el retrato de la Dama Gorda y se metió por el agujero.

Hermione no iba a rendirse tan fácilmente. Siguió a Ron a través del agujero, gruñendo como una gansa enfadada.

-Oh de esa sí, no te salvas- exclamo la castaña, mientras el Gran Comedor reía, saco su varita y apunto al azabache, el al no tener su varita en mano no detener pudo el maleficio que la castaña, y murmuro el hechizo del mocomurcielago.

El Gran Comedor al escuchar el ruido levantaron rápidamente sus varitas, pero empezaron a reírse cuando vio al azabache futurista con unos "murciélagos" negros que salían de su nariz.

-Demonios Hermione- exclamo el azabache intentando quitarse los mocos.

-Al fin Harry probo el maleficio- dijeron los pelirrojos aliviados mirando al techo.

-No festejen el de Ginny es peor- dijo el rubio Gryffindor con un escalofrió.

-Los odio- murmuro el azabache cuando logro quitarse todo

-Nosotros también te queremos Harry- dijeron sus dos mejores amigos.

-Harry no queremos a nadie más como nuera- exclamaron felices sus padres, logrando que el azabache se sonrojara.

—No os importa Gryffindor; ¿Verdad? Sólo os importa lo vuestro. Yo no quiero que Slytherin gane la copa de las casas y vosotros vais a perder todos los puntos que conseguí de la profesora McGonagall por conocer los encantamientos para cambios.

-Los sentimos Hermione, pero en ese momento queríamos pelear con Malfoy- el pelirrojo hizo un divertido puchero y le dio un beso en la nariz a la castaña

—Vete.

—Muy bien, pero os he avisado. Recordad todo lo que os he dicho cuando estéis en el tren volviendo a casa mañana. Así que bronceado ...

-Son que Hermione? - pregunto divertido el desorejado, pero se sumergió de nuevo en el libro al ver la mirada que le enviaba la castaña

Pero lo que eran no lo supieron. Hermione había retrocedido hasta el retrato de la Dama Gorda, para volver; y descubrió que la tela estaba vacía.

-Siempre hace eso se va con su amiga Violeta- dijeron frustrados los Merodeadores.

-¿Ustedes como saben eso? - pregunto la Señora Potter.

-George sigue leyendo-

La Dama Gorda se había ido a una visita nocturna y Hermione estaba encerrada, fuera de la torre de Gryffindor.

-Deberías cambiar eso encerrada, fuera, es contradictorio- dijo la pelirroja

—¿Y ahora qué voy a hacer? —Preguntó con tono agudo.

—Ése es tu problema oferta Ron—. Nosotros tenemos que irnos o llegaremos tarde. Tu solita viniste.

-Si eran así como se hicieron amigos? - preguntaron varios confundidos

-Se sabrá más adelante-

No ha llegado al final del pasillo cuando Hermione los alcanzó.

—Voy con vosotros vosotros.

—No lo harás.

—¿No creeréis que me voy a quedar aquí, esperando a que Filch me atrape? Si nos encuentra a los tres, yo le diré la verdad, que estaba tratando de deteneros, y vosotros me apoyaréis.

-Eres una caradura- dijo el ojigris entrecerrando los ojos.

—Eres una caradura ofrecida Ron en voz alta.

—Callaos los dos oferta Harry en tono cortante

-Única vez que logre evitar una disecciona de los dos- dijo el azabache, haciendo sonrojar a la pareja

-. He oído algo.

Era una especie de respiración.

—¿La Señora Norris? —Resopló Ron, tratando de ver en la oscuridad. No era la Señora Norris. Era Neville.

-Adivino, te olvidaste la contraseña- dijo Marlene con la palma en la frente, el rubio asintió sonrojado -Tenías que sacar eso de Alice- siguió, pero esta vez la mencionada se sonrojo

Estaba enroscado en el suelo, medio dormido, pero se despertó súbitamente al oírlos.

—¡Gracias a Dios que me habéis encontrado! Hace horas que estoy aquí. No podía recordar el nuevo santo y seña para irme a la cama.

—No hables tan alto, Neville. El santo y seña es «hocico de cerdo»,

-Sus contraseñas son raras- dijo el rubio frunciendo el ceño.

-Cambian a cada rato, la de ustedes no respondió- la castaña.

-Como saben ustedes eso de Slytherin? - preguntaron confundidos.

-Los sabrán en el segundo libro- respondieron el Trío.

pero ahora no te servirá, porque la Dama Gorda se ha ido no sé dónde.

—¿Cómo está tu muñeca? —Preguntó Harry.

—Bien —contestó, enseñándosela—. La señora Pomfrey me la arregló en un minuto.

—Bueno, mira, Neville, tenemos que ir a otro sitio. Nos veremos más tarde ...

—¡No me dejéis! Terminal Neville, tambaleándose—. No quiero quedarme aquí solo. El Barón Sanguinario ya ha pasado dos veces.

-Es compresible- murmuraron los alumnos.

Ron miró su reloj y luego echó una mirada furiosa a Hermione y Neville.

—Si nos atrapan por vuestra culpa, no descansaré hasta aprender esa Maldición de los Demonios, de la que nos habló Quirrell, y la utilizaré contra vosotros.

-Al menos algo les dijo ese profesor- murmuro el castaño

Hermione abrió la boca, tal vez para decir a Ron cómo utilizar la Maldición de los Demonios,

-Le iba a decir que yo la usaría con el- respondió divertida la castaña

pero Harry susurró que se callara y les hizo señas para que avanzaran.

-Era tan fácil evitar sus discusiones? - pregunto divertido

Se deslizaron por pasillos iluminados por el claro de luna, que entraba por los altos ventanales. En cada esquina, Harry esperaba chocar con Filch o la Señora Norris, pero tuvieron suerte.

-Si pasa eso es que al final pasara algo malo- dijeron nerviosos Remus y Sirius, ya que también eran afectados por la suerte Potter

Subieron rápidamente por una escalera hasta el tercer piso y entraron de puntillas en el salón de los trofeos.

Malfoy y Crabbe todavía no ha llegado. Las vitrinas con trofeos brillaban cuando las iluminaba la luz de la luna.

-Si todavía no llegaron es que hicieron otra cosa- murmuro preocupado el castaño

Copas, escudos, bandejas y estatuas, oro y plata reluciendo en la oscuridad. Fueron bordeando las paredes, vigilando las puertas en cada extremo del salón. Harry empuñó su varita, por si Malfoy aparecía de golpe. Los minutos pasaban.

-No va a llegar, seguro le dijo a alguien- dijeron preocupados lo Merodeadores y la pelirroja

—Se está retrasando, tal vez se ha acobardado —susurró Ron.

-No me acobarde, tenía otro plan- dijo el rubio

Entonces un ruido en la habitación de al lado los hizo saltar. Harry ya había levantado su varita cuando oyeron unas voces.

-Buenos reflejos- murmuro el Auror

No era Malfoy.

—Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón.

Era Filch, hablando con la Señora Norris.

-Si fuera otra situación ese plan es perfecto- dijo el ojimiel.

-Corran! - gritaron el ojigris y el azabache

Aterrorizado, Harry gesticuló salvajemente para que los demás lo siguieran lo más rápido posible. Se escurrieron silenciosamente hacia la puerta más alejada de la voz de Filch.

Neville acababa de pasar, cuando oyeron que Filch entraba en el salón de los trofeos.

-Tienen que ir a otro lugar lo más alejado de la sala- dijo el ojimiel

—Tienen que estar en algún lado —lo oyeron murmurar—. Probablemente se han escondido.

—¡Por aquí! —Señaló Harry a los otros y, aterrados, comenzó a atravesar una larga galería, llena de armaduras. Podían oír los pasos de Filch, acercándose a ellos. Súbitamente, Neville dejó escapar un chillido de miedo y comenzó a correr, tropezó, se aferró a la muñeca de Ron y se golpearon contra una armadura.

-Demonios- dijeron los Merodeadores.

Los ruidos eran suficientes para despertar a todo el castillo.

-CORRAN- gritaron los Merodeadores

—¡CORRED! —Exclamó Harry, y los cuatro se lanzaron por la galería, sin darse cuenta de la vuelta para ver si Filch los seguía. Pasaron por el quicio de la puerta y corrieron de un pasillo a otro, Harry delante, sin tener ni idea de dónde estaban o adónde iban.

-Mal, cuando estas escapando tienes que ver por dónde vas para poder regresar- dijo el ojimiel, siendo secundado por los otros dos Merodeadores

Se metieron a través de un tapiz y se encontraron en un pasadizo oculto, lo siguieron y llegaron cerca del aula de Encantamientos, que sabían que estaba a kilómetros del salón de trofeos.

-Al menos saben dónde están- suspiro el ojigris

—Creo que lo hemos despistado ofrecer Harry, apoyándose contra la pared fría y secándose la frente.

Harry estaba sudando en frio y también se secó la frente.

Neville estaba doblado en dos, respirando con dificultad.

—Te ... lo ... dije —añadió Hermione, apretándose el pecho—. Te ... lo ... dije.

-No sé cómo Harry aguanto toda esa carrera estaba exhausta- dijo la castaña, el azabache solo se encogió de hombros, ventajas de vivir con los Dursley

—Tenemos que regresar a la torre Gryffindor ofrece Ron— lo más rápido posible.

—Malfoy te engañó oferta Hermione a Harry—. Te has dado cuenta, ¿no? No pensaba venir a encontrarse contigo. Filch sabía que iba a haber gente en el salón de los trofeos. Malfoy debió de avisarle.

-Era un plan grandioso- dijo el rubio arrogante

Harry pensó que probablemente tenía razón, pero no iba a decírselo.

-Ese es orgullo de Lily- afirmaron los amigos de la pareja, sonrojando a la pelirroja

—Vamos.

No sería tan sencillo. No dado más de una docena de pasos, cuando se movió un pestillo y alguien salió de un aula que estaba frente a ellos.

Era Peeves. Los vio y dejó escapar un grito de alegría.

—Cállate, Peeves, por favor ... Nos vas a delatar.

-No digas por favor va a ser peor- dijeron nerviosos los Merodeadores, la pelirroja se mordía las uñas nerviosa de lo que llegaría a pasar a su hijo ya sus amigos

Peeves cacareó. —¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No no no. Malitos, malitos, os agarrarán del cuellecito.

—No, si no nos delatas, Peeves, por favor.

-Tienes que decir que vas a hacer una broma a Filch- dijo el ojimiel.

-Escucha a Luni él sabe cómo controlar a Peeves- dijo el ojigris

—Debo decírselo a Filch, debo hacerlo funcionar Peeves, con voz de santurrón, pero sus ojos brillaban malévolamente—. Es por vuestro bien, ya lo sabéis.

—Quítate de en medio —ordenó Ron, y le dio un golpe a Peeves.

-NOOOOOO- gritaron los Merodeares.

-Jamás, de los jamases golpees a Peeves- dijo el azabache

Aquello fue un gran error.

-No me digas- murmuraron sarcásticos.

—¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA! —Gritó Peeves—. ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS!

-Peeves me va a escuchar- dijo la pelirroja furiosa

Pasaron debajo de Peeves y corrieron como para salvar sus vidas, recto hasta el final del pasillo, donde chocaron contra una puerta ... que estaba cerrada.

—¡Estamos listos! —Gimió Ron, mientras empujaban inútilmente la puerta—. ¡Esto es el final!

-No seas tan dramático están con Hermione seguro se le ocurrirá algo, para sacarlos de ahí- dijo el pelirrojo con gafas

Podían oír las pisadas: Filch corría lo más rápido que podía hacia el lugar de donde procedían los gritos de Peeves.

—Oh, muévete —ordenó Hermione. Cogió la varita de Harry, golpeó la cerradura y susurró—: ¡Alohomora!

-Es una suerte que vayan con Herms- dijo la pelirroja un poco más calmada.

-Pero no piensa bien en otras situaciones- dijo el pelirrojo, la castaña la miro confundida -No tengo madera- cuando dijo eso el azabache soltó una gran carcajada al igual que el pelirrojo, la castaña tenía una pequeña sonrisa divertida, pero les dio a ambos un zape. Todo el Gran Comedor lo miraron confundidos

El pestillo hizo un clic y la puerta se abrió. Pasaron todos, la cerraron rápidamente y se quedaron escuchando.

—¿Adónde han ido, Peeves? —Decía Filch—. Rápido, dímelo.

—Di «por favor».

-Ohh, aún se recuerda de la broma que le hice- dijo enternecida la pelirroja. Varios la miraron sorprendidos -Es culpa de ellos les acompañe a una de sus aventuras y nos topamos con Peeves- explico

-Porque todos mis buenos alumnos están corrompidos- murmuro McGonagall

—No me fastidies, Peeves. Dime adónde fueron.

—No diré nada si me lo pides por favor oferta Peeves, con su molesta vocecita.

—Muy bien ... por favor.

—¡NADA! Ja, ja. Te dije que no te diría nada si me lo pedías por favor. ¡Ja, ja! —Y oyeron a Peeves alejándose ya Filch maldiciendo enfurecido.

—Él cree que esta puerta está cerrada —susurro Harry—. Creo que nos vamos a escapar. ¡Suéltame, Neville! —Porque Neville le tiraba de la manga desde hacía un minuto—. ¿Qué pasa?

-Eso mismo queremos saber- dijeron varios

Harry se dio la vuelta y vio, claramente, lo que pasaba. Durante un momento había, pensó que estaba en una pesadilla: aquello era demasiado, después de todo lo que sucedido.

-QUE ERA!? - grito el ojigris, haciendo sobresaltar a todos.

-NEGRO SI TE QUEDAS CALLADO LO SABREMOS- le grito la rubia

No estaban en una habitación, como él había pensado. Era un pasillo. El pasillo prohibido del tercer piso. Y ya sabían por qué estaba prohibido.

Estaban mirando directamente a los ojos de un perro monstruoso, un perro que llenaba todo el espacio entre el suelo y el techo. Tenía tres cabezas, seis ojos enloquecidos, tres narices que olfateaban en dirección a ellos y tres bocas chorreando saliva entre los amarillentos colmillos.

-POR QUE TIENEN ESA COSA EN EL CASTILLO- gritaron todos.

El director se preguntaba lo mismo y recordó el título del libro -Jóvenes hay una razón justificada por tener ese perro- explico tranquilo

Estaba casi inmóvil, con los seis ojos fijos en ellos, y Harry supo que la única razón por la que no había matado ya era porque la súbita aparición lo había cogido por sorpresa.

Pero se recuperaba rápidamente: sus profundos gruñidos eran inconfundibles. Harry abrió la puerta. Entre Filch y la muerte, prefería a Filch.

-Si si que gran decisión, ahora, SALGAN DE AHÍ- gritaron los Merodeadores más que preocupados por el cachorro, la pelirroja esta demasiado preocupada

Retrocedieron y Harry cerró la puerta tras ellos. Corrieron, casi volaron por el pasillo. Filch debía de haber ido a buscarlos a otro lado, porque no lo vieron.

Pero no les importaba: lo único que querían era alejarse del monstruo. No dejaron de correr hasta que alcanzaron el retrato de la Dama Gorda en el séptimo piso.

Suspiraron aliviados de que estén a salvo

—¿Dónde os habíais metido? —Les preguntó, mirando sus rostros sudorosos y rojos y sus batas desabrochadas, colgando de sus hombros.

-Parece que hicieron otra cosa- murmuro divertido el ojigris al ojimiel, quien se ganó un zape

—No importa ... Hocico de cerdo, hocico de cerdo —jadeó Harry, y el retrato se movió para dejarlos pasar. Se atropellaron para entrar en la sala común y se desplomaron en los sillones.

Pasó un rato antes de que nadie hablara. Neville, por otra parte, parecía que nunca más podría decir una palabra.

—¿Qué pretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio? Finalmente Ron—. Si algún perro necesita ejercicio, es ése.

-Ustedes tres tienen ...- empezó Fabian

-Sentido del humor en ...- siguió Gideon

-Los peores momentos- termino George

Hermione había recuperado el aliento y el mal carácter.

—¿Es que no tenéis ojos en la cara? Oferta enfadada—. ¿No visteis lo que había debajo de él?

-¿El suelo? - pregunto James -Yo me hubiera quedadondo viendo sus cabezas

—¿El suelo? —Sugirió Harry—. No miré sus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas.

-Tienen los mismos pensamientos- dijo la pelirroja

—No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está vigilando algo.

Se puso de pie, mirándolos indignada. —Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado. Ahora, si no os importa, me voy a la cama.

-Hermione debes ordenaran tus prioridades- dijo el ojigris con una sonrisa divertida

Ron la contempló boquiabierto. —Debes ordenar tus prioridades, bueno no importa incluir— Nosotros no la hemos arrastrado, ¿no?

Pero Hermione le había dado a Harry algo más para pensar, mientras se metía en la cama. El perro vigilaba algo ...

¿Qué había dicho Hagrid? Gringotts era el lugar más seguro del mundo para cualquier cosa que quisiera ocultar ... excepto tal vez Hogwarts.

Parecía que Harry había descubierto dónde estaba el paquetito arrugado de la cámara setecientos trece.

-Sigue leyendo George- dijo nerviosa la pelirroja.

-Aquí termina el capítulo-

-Recopilando en el pasillo está el paquete que querían robar lo único que no sabemos que es- dijo el azabache.

-Hay que seguir leyendo- dijo el castaño

-Yo quiero leer- dijo el pelirrojo con gafas.

Justo cuando abría le libro se volvieron a open las puertas del gran comedor con la luz impotente ...