Keith había metido la ropa a la secadora, Ace había salido del baño ya, y Mira seguía adentro, pero habían estado al menos media hora usándolo ambos, Keith agradecía el despiste* pero no iban a tomarle el pelo así de fácil.
Iba a ignorarlo de todos modos, por su bienestar mental.
—¿Quieres que te traiga una soda?— Preguntó el peliverde, poniéndose de pie del sofá en el que había estado sentado con Keith, viendo la tv.
Había tenido que prestarle un cambio de ropa, unos pants y sudadera cualquiera, y gracias a la divinidad que fuese, no hizo falta compartirle ropa interior, pues aún tenía un cambio en el cuarto de Mira de cuando solía quedarse a dormir, solo que la ropa que tenían de emergencia no era lo suficientemente caliente para el frío que ya empezaba a invadir la casa.
Keith pensó la pregunta un par de segundos, y luego asintió con la cabeza, dejando que el chico a su lado caminara a la cocina y de regreso.
—¿Qué pasó con Runo?— preguntó, tendiendole la lata fría de Cocacola. —Había puesto a hervir agua para que tomara un té—
El rubio tomó la lata, a la par que se encogia de hombros.
—Dijo que tomaría una siesta, que necesitaba calentarse— explicó, abriendo la lata y luego dándole un sorbo que le caló en la garganta —Pero la escuché estornudar— habló suave —Y se veía muy... Colorada— pensó el adjetivo antes de soltarlo, como si no fuese del todo adecuado.
—¿Crees que le dará catarro?— preguntó el otro chico, antes de darle también un trago a la lata.
—No lo sé. Espero que no, eso sería tener muy mala suerte para lo poco que nos mojamos, ¿no lo crees?—
Ace río ante la expresión, pero no argumento más.
A veces se preguntaba qué tan al tanto estaba Keith del estado de Runo, es decir, no era como qué Mira siempre le contará todo lo referente a Runo, pero sabía que Keith conocía mucho menos que él.
No iba a mal augurar una enfermedad.
Penso el de cabello menta, negando la cabeza. Entendía lo comprometida que se sentía Mira con su amistad con Runo, y él también hasta cierto punto. Como sus amigos debían esperar lo mejor.
Hasta él había llegado a extrañar la explosiva actitud de la peliceleste.
Ojalá pronto pudieran volver un poco a aquella normalidad.
—¿Qué opinas de lo de Samantha?— Preguntó el rubio, por sobre el sonido de la película en la tv. Sacando a Ace de sus pensamientos.
—¿El qué, buscar un cierre?— Keith asintió, y Ace le sostuvo la mirada, intentando acomodar las palabras —Qué decir, cada quien busca como lidiar con las cosas.— Admitió, con su tono te voz monótono —Pero el diálogo es una buena opción para soltar, creo yo— admitió, para sorpresa del Clay —A veces he llegado a pensar que Runo también necesita hablar— admitió, con una risa algo apenada. No le agradaba mucho meterse en ese tipo de problemas ajenos, tan serios. Keith estuvo a punto de protestar, pero la declaración de Ace le detuvo —Runo se ha guardado tanto desde que sucedió este desastre con Dan y Fabia que a veces creo que podría explotar. No es sano.—
Keith fijó la mirada en la tv, sabía eso, el también le había dicho a Runo que podría necesitar un cierre propio, pero la negativa de la chica le hizo dejar la idea. Ahora lo entendia. El tampoco habría querido hablar con Samantha si le hubiesen preguntado hace algunos meses, pero Runo había cambiado su percepción de las cosas. Él debería hacer lo mismo. Runo tenía que dejar ir aquello que tuvo con Dan, y tal vez después podría volver adelante con la cabeza firme.
Los pensamientos, ahora curiosamente más positivos sobre que Runo y Dan hablaran, le revolvieron la cabeza un par de minutos más hasta que Mira salió de la ducha. No dijo nada, subió escaleras arriba.
El golpeteo en su puerta la sacó del sueño, abrió los ojos con pesadez y pateó la cobija fuera de encima suya, ahora la sudadera que usaba le hacía sentir calor a pesar de que la habitación no era precisamente cálida tampoco.
Camino la distancia de su cama hacia la puerta, casi arrastrando los pies, pidiendo por que no se viese tan enferma como se sentía.
Mira estaba de pie frente a su puerta, con una laptop color gris, cerrada bajo el brazo y el cabello aún húmedo.
—Buenos días— Saludó la pelinaranja con una sonrisa amplia que se le contagio al instante a la otra chica. Iba a evitar mencionar lo hinchados que se veían sus ojos, y el sudor que le pegaba ligeramente el flequillo a la frente. —¿Cómo te sientes?— Preguntó, invitandose a la cama de la chica, que le siguió los pasos después de cerrar la puerta.
El cielo seguía igual de gris cuando Runo miró por su ventana, pero por el color tras las nubes, debía deducir que aún no era muy tarde, no oscurecía aún. Se sentó al borde de la cama, igual que su amiga, que ya había encendido la laptop y tecleaba en el buscador.
—Bien— Sonrió, haciendo contacto visual con Mira.
—Claro, ahora responde en serio— pidió, con una ceja alzada antes de volver a la pantalla.
Runo suspiró, claro que aquella respuesta no la iba a engañar, se conocían. Se dejó caer en el colchón junto a ella, intentando acomodar la mayoría de su cuerpo sobre la cama.
—Como si me estuviesen hirviendo para hacer sopa— admitió Runo. —Los estornudos no son tan constantes, tampoco me duele la garganta, pero siento que me subió la fiebre un poco—
—Runo, pareces un tomate, no necesito un termómetro para saber que tienes fiebre— aclaró Mira, sacándole un puchero molesto a la peliceleste.
Le vio fijamente, esperando a que sintiera su mirada molesta, pero no sucedió, en cambio Runo terminó perdiéndose en la pantalla.
—¿Universidad de ciencias de Vestal?— preguntó en voz alta, sin moverse un centímetro de dónde parecía estar a punto de desmayarse. Mira sonrió.
—Así es, estoy pensando en aplicar el próximo semestre para estudiar y trabajar a la vez—
Runo sonrió, le gustaba lo motivada que era la mirada de su amiga, era cierto que había encontrado comodidad en trabajar en el laboratorio con su padre, pero no le sorprendía que buscará un título que lo avalara.
—Me parece una magnífica idea— Sonrió.
—Eso no es para lo que traje la laptop de todos modos— le llamo la atención, acostandose junto a ella, con la laptop al frente para que las dos viesen. —Samantha no perdió tiempo, mira— Runo se enderezó, leyendo la pantalla.
Era un grupo de chat, ¿o una invitación al evento?, Runo no terminaba de comprender, pero tenían mensajes en tiempo real y el tema de conversación se centraba en una sola cosa.
Scar[5 :32] : ¿En serio lo invitaron?
Sam[5:33] : Siiiiií
Sam[5:33] : Pero no me confirmaron:''''(
Sam[5:34] : Deberíamos agregarlo para confirmar
Harry[5:35] : Claro, si quieres que termine bloqueandonos a todos aquí jaja
Jim[5:35]: No es para tanto, no???
Harry[5:35] : A ti principalmente, siempre le desagradaste
Jim[5:36] : Eso es una vil mentira
Jim[5:36] : Solo no nos llevamos lo suficiente 77
Kim[5:36y] : por qué no sólo le preguntan a Mira??? Esta aquí no?
Sam[5:37] : Miraaa estas viendo esto
Sam[5:37] :Si piensan venir???):
Runo vio el último mensaje aparecer en la pantalla, le pegó con el codo ligeramente en el brazo
—Están hablándote— Mira rodó los ojos
—Me gustaría no responderles— admitió, acomodándose en el teclado
Mira C[5:38] : Sí, Keith dijo que iremos
Kim[5:39]. : 0:
Jim[5:39] : Han pasado 84 años...
Harry[5:39] : Gracias Mira! No hace falta traer regalo, lo aprecio ;)
Runo miró los mensajes a la par que iban saliendo
—Harry es el hermano, ¿no?— Mira asintió —¿Sabes quienes son los demás?—
—Scar y Kim son las escoltas de Samantha, siempre que llegaba a verlas cuando iba a visitar a Keith estaban juntas— Se encogió de hombros —Tenemos algunos amigos en común, era fácil ubicarlos, creo que incluso Gus y Harry estudiaron un semestre juntos—
La mencion del peliazul la sobresalto. Era cierto que no había escuchado mucho de él desde que había llegado, pero sabía que era una de las personas más cercanas a Keith, al menos en aquellos tiempos de guerra.
—¿Gus y Keith...?— preguntó, esperando no tener que terminar aquella oración
—Todo bien entre ellos, sólo que Gus esta de intercambio hace algunos meses y no se han podido ver— Runo suspiró, sacándole una sonrisa ligera a Mira, que decidió no reparar mucho en ello —Jim es amigo de Harry, creo que en efecto Keith no hablaba mucho con él, no sé más—
Runo asintió, intentando ubicar los pocos nombres junto a la información nueva.
—Bueno, como sea, estaba buscando una película terrícola sobre terror que descubrí hace poco, podemos verla antes de dormir— alegó sonriente, cambiando la ventana del navegador mientras comenzaba a teclear de nuevo
—Claro, si crees que una película de terror me dejará dormir después—
—Vamos, señorita soy mayor de edad— recalcó, a sabiendas de que ese solía ser un argumento de Runo cuando sus amigos mencionaban (antes) estar preocupados por ella y el querer cuidarle.
—Mi edad no tiene nada que ver con el avistamiento de algo sobrenatural— Runo sonrió, pero sólo fue capaz de sostenerla unos segundos —¿Dan esta fastidiando a Keith no es así?—
La pregunta sorprendió a Mira, que no pudo esconder el sobresalto.
—¿Por qué lo dices?—
Runo se encogió de hombros
—Ha estado insistente en saber sobre mi pero hoy de pronto paró— admitió, recordando su mensaje y el hecho de que no le respondiera más —¿Pasó algo?— Mira lo pensó un poco antes de contestar
—Hablé con él. Sigue insistiendo en querer corroborar que estas bien, y ahora menciono el venir a verte. Quiere venir aquí— la mirada de Runo reflejaba sorpresa, pero no habló para interrumpir a la Clay —Le dije que no era momento pero no se qué es lo que piensa— Mira negó con la cabeza, mirando a la chica.
—No creo...— hablo bajito, escondiendo un poco la cabeza entre sus brazos, pegandose más al colchón bajo ella —No creo estar lista para hablar con él— Mira asintió
—Mencionó el cumpleaños de Fabia—
Runo asintió. Sabía que estaba por cumplir años, pero su último mensaje con ella había sido hace semanas, y no sabía realmente cómo retomar la conversación, secretamente tampoco quería hacerlo del todo.
—Si creo... Que tendré que felicitarla— Agregó con una risa desganada, viendo a la pelinaranja
—Ha estado invitando a los demás, ya sabes, Barón, Shun, Julie... Creo que será algo grande—
—Bueno, me alegro, Fabia siempre menciono que no había tenido una fiesta normal en Neathia, Dan debe estar bastante ocupado organizando todo—
—Sí, supongo que eso es cierto—
—Creo que por eso debe estar tan insistente, ¿no crees?— preguntó, buscando una respuesta en sus ojos —Debería ir a su fiesta, ¿no es así?, es decir, es como mi familia— Mira le miro con una sonrisa triste
—Ya pensaras en eso después, suficiente tenemos con la fiesta de mañana— negó con la cabeza, levantándose de la cama —Iré por un café, ¿te traigo algo?, ¿alguna aspirina de preferencia?—
Runo soltó una risotada, que se vio interrumpida abruptamente por tos. Asintió con la cabeza lentamente, reganando compostura.
—Una aspirina estaría perfecto, y té—
Mira hizo un saludo milicio y salió de la habitación.
Runo se sentía casi tan mal como probablemente se veía, tal vez peor. Sentía el calor en su frente y sus orejas, hasta la base de su cuello y nuca, quería acostarse y dejar que el clima regulará la temperatura de su cuerpo por si mismo, pero esa era probablemente una muy mala idea, en ocasiones sentía como si el aire le faltase, y tenía que inhalar bocanadas grandes de aire, más por comodidad que por verdadera preocupación, pero eso no lo hacía menos.
El sonido de notificación llamó la atención de Runo, que giró sobre si para quedar boca abajo justo frente a la laptop que Mira había llevado.
La ventana que tenía abierta era el navegador, pero al lado, la otra pestaña parpadeaba con una notificación.
Cambio la pestaña sin mucha pena, encontrándose con el chat de la fiesta nuevamente, pero con nuevos mensajes. Parecía ser una publicación, con respuestas bajo esta, Operativo de reconquista, era lo que rezaba la publicación hecha por "scar" en la página con una cantidad exagerada de emoticones.
Algunas respuestas estaban ocultas, pero con las últimas le bastaba para darse una idea.
Jim Domm [18:03] : Que sorpresa, Keith ya avanzó, wow *léase con sarcasmo*
Kim Domm [18:03] : Muy gracioso
Scar Wentz [18:04] : Sam dijo que la presentó como amiga
Harry Evans [18:05] : Claro que sí, campeón.
Samantha Evans [18:05] : Nah, es la chica de la que me habló, obsesionada con el mismo chico de hace años
Samantha Evans [18:05] : Ademas parece super rara (-_-)
Runo leyó los comentarios, conectando rápidamente los puntos. ¿La habían llamado rara?
Iba a ir a esa maldita fiesta y se vería radiante.
Mira volvió al segundo piso con dos tazas, una en cada mano y junto a la de té, balanceaba la pequeña pastilla envuelta en papel de cocina.
Le fue algo difícil el abrir la puerta con ambas manos ocupadas, pero cuando por fin lo logró, fue recibida por la imagen de Runo de pie, sobandose las sienes, mientras que en su cama se extendía lo que parecía ser la mayoría de la ropa que había empacado en su mochila de viaje, sepultando la laptop de Mira bajo algunas blusas y faldas.
—Necesito encontrar un buen conjunto para la fiesta— Declaró Runo, apenas reparo en la presencia de su amiga, y la mirada desconcertada que le iluminaba los ojos.
Mira estuvo punto de hacer más preguntas cuando la notificación en su laptop sonó debajo de la ropa, y vio a Runo dedicarle una mirada ceñuda.
La pelinaranja dejó las tazas sobre la cómoda que Runo aún no ocupaba.
No entendia del todo que estaba pasando, pero era mejor solucionarlo.
~*~
Keith y Ace ya habían terminado su segunda película, la trama era un drama futuristico con alienígenas y ejércitos, o algo así, para ser sinceros, Keith había estado bastante ausente, y no retuvo mucho de la trama.
Ace se estiró en el sillón, bebiendo de su tercera lata de coca cola.
—Estoy empezando a preocuparme— declaró el peliverde —Llevan calladas mucho rato, Runo podría estar desmayada— aquella declaración reganó el interés del rubio, que al instante enderezó la cabeza.
—¿Por qué dices eso?—
Ace se encogió de hombros, cambiando su postura relajada a través del sillón para sentarse correctamente.
—Runo no suele pasarla muy bien cuando se enferma— Kieth mantuvo sus ojos sobre el, esperando a que elaborará más, Ace se alzó los hombros nuevamente —Lo resiente peor de lo que esperarías—
—¿Cómo lo resiente?— Indagó
—La temperatura la tira en cama, recuerdo a Mira hablar sobre cómo no podía salir de la cama... A veces le llevaba comida—
La expresión curiosa y quieta de Keith se alteró, alzando las cejas con sorpresa. ¿Tan malo era si no podía ni levantarse a comer?. Nuevas preocupaciones le nublaron los ojos, la imagen exagerada, pero ahora comprensible, de Runo inconsciente en su cama le atravesó la cabeza, con culpa. ¿Sería diferente si no la hubiese arrastrado de nuevo a la lluvia?.
—¿Debería ir a revisar?— preguntó el rubio, con los hombros tensos bajo la ceja alzada de su cuñado, que le veía por encima de la lata que se inclinaba contra su boca. La dejó por fin en la mesita junto al sillón, encogiendose de hombros nuevamente, aunque un poco más rígido.
—No creo que Mira aprecie tu visita—
Keith quiso pelear, pero de su garganta solo emanó una breve risa, sabiendo que era, en efecto, una suposición muy acertada.
~*~
Abrió los ojos, encontrándose sumida en la penumbra de su habitación, sentía el sudor pegando el cabello a su frente, la sudadera con la que se había quedado dormida ahora se sentía demasiado caliente, pero la habitación sabía, era helada a comparación de su temperatura corporal.
Al pie de su cama ya no había más ropa, Mira debía haberla guardado, y la cobija que la cubría apenas llegaba a su abdomen, no como ella solía arroparse, hasta el cuello.
Eso significaba que Mira también la había puesto a dormir en algún punto de la tarde-noche. ¿A que hora había dormido?. Alcanzó el celular en la mesita de noche, encendiendo la pantalla que le encandilo la vista un par de segundos, hasta que se acostumbro a la luz. Eran las 3 de la mañana.
La respiración agitada que le hacia toser de vez en cuando le recordó su presencia, raspandole la garganta a la vez que jalaba algo de aire. La pantalla mostraba más notificaciones de mensaje.
Uno de Mira, tres de Keith y otro más de Chan.
Abrió primero el de Chan, explicaba que había tenido su número de Mira, y adjuntaba un flyer del café en el que trabajaba, donde venía la dirección y algunas fotos de sus postres. Lo dejó en visto, no encontró la razón suficiente para responder a las 3 am. Después fue al de Mira, el mensaje rezaba:
Mira [21:24] : Ya hable con los muchachos, mañana temprano iremos de compras
Seguido de un sticker de un osito con los pulgares arriba. No recordaba haber hablado de ir a comprar algo, pero entendia el porqué Mira lo decía, había concluido que nada en su guardarropa era realmente adecuado para una fiesta como la que sabía que sería la de los Evans.
Luego entró a los mensajes de Keith, con una emoción que casi paso desapercibida por ella misma.
Keith [19:45] : ¿Esta todo bien, Misaki?
Keith [20:33] : Mira ya habló con nosotros, espero te sientas mejor pronto (/)
Keith [01:18] : Esta comenzando a preocuparme que duermas tanto:( aunque debería estar feliz de que descanses según Mira, sólo confirmame que sigues viva cuando despiertes.
Runo miro la pantalla con el ceño fruncido, quería reír ante la curiosa manera en que expresaba su preocupación. Comenzó a teclear una respuesta
Runo [03:16] : Estoy viva
Runo [03:16] : Y despierta por alguna razón desconocida
Runo leyó sus mensajes con un deje de gracia, era cierto hasta alguna medida, solía despertar por la madrugada gracias a sus pesadillas, pero esta vez no había sido así, o tal vez no lo recordaba.
Le sorprendió ver el símbolo bajo su mensaje cambiar a azul, indicando que ya había sido leído.
Bajo el nombre de contacto ahora rezaba que estaba escribiendo. El característico sonido de un nuevo mensaje le hizo salir del trance en el que sólo veía la pantalla.
Keith [03:19] : Me alegro mucho, ¿te sientes mejor?
Runo medito la pregunta un poco antes de responder, lo cierto era que ya no se sentía tan cansada, pero no podía negras la inusual temperatura de su cuerpo.
Runo [03:19] : Sí, eso creo
Esperó la respuesta.
Keith [03:20] : Necesitas algo??? Quieres un café o medicina?
Runo [03:21] : No creo que esté tan grave
Runo [03:21] : ¿Por qué no estas durmiendo?
Runo vio la pantalla por segundos que le parecieron eternos, Keith parecía tomarse su tiempo escribiendo.
Su mirada rápidamente busco asentarse en otra cosa, esperar la respuesta del rubio le hacia sentir nerviosa. La ventana estaba cerrada, y las cortinas la cubría casi completamente, aún así, podía ver cielo oscuro, nuboso, y escuchar un golpeteo ligero que apenas y podía considerar llovizna. De pronto se sentía más consciente de su estado, del sudor en su espalda bajo el hoodie y el calor en sus orejas.
El sonido de la notificación en su mano la sobresalto un poco.
Keith [3:25] : Estaba preocupado
Sintió el calor en su pecho a la vez que una risita debil resonaba su garganta. Tanto le había costado admitirlo.
Runo [3:26] : ¿Quieres acompañarme a cenar?
Keith [3:26] : A las 3 de la mañana??
Runo [3:27] : ¿Por qué no?
Runo tuvo que esperar unos segundo hasta que la respuesta apareció.
Keith [3:28] : Okay, te veo en el pasillo
Runo saltó de la cama, acomodándose rápidamente el cabello frente al espejo de su habitación, intentando deshacer los nudos en las hebras celestes sin mucho éxito. Apenas abrió la puerta de su habitación se encontró al rubio frente a esta, haciendo ademán de golpear la puerta.
Ambos se sonrieron, con nerviosismo. Keith hizo un ademán con la cabeza, señalando las escaleras, a la vez que daba un par de pasos hacia atrás, quitándose de la puerta para que ella pudiese pasar.
Fue así como bajaron, lento, casi sin querer hacer ruido y arriesgarse a despertar a la otra pareja que ya dormía. Llegando al final de las escaleras Runo tuvo que dar pasos cortos, intentando no chocarse con nada en la penumbra del lugar, hazta que sintió la mano de Keith sobre la suya, sobre saltandola, como si de electricidad de tratase. El contacto duro muy poco, un par de segundos hasta que Keith la guió por la sala, a la cocina, donde encendió la luz, encandilandoles apenas un poco, para después sentir la perdida de contacto, y a Keith caminando hacia el frigorífico.
—Podemos calentar hot pockets* o... Hay nuggets de pollo— habló, con los hombros tensos, pero Runo no pudo pasar por alto la manera en que cambiaba el peso de una pierna a otra, como si estuviese incómodo.
—¿Tienes papitas?— Keith la miró por sobre su hombro, con los ojos entrecerrados, como si intentará buscar en su rostro una confirmación de lo que había escuchado. La cara de Runo ardió en cuestión de segundos, y desvío la vista. —Me gustan los cheetos—
La risa ronca de Keith, resonando en las paredes de la cocina, le provoco un escalofrío.
—Cheetos entonces, pero necesitas comer algo de verdad. Te prepararé un sandwich—
Runo no agrego nada más, intento agradecer, pero había salido demasiado bajo. Se acomodó en una silla, con las piernas abrazadas a su pecho. Había dejado su celular en la habitación, pero no podía dejar de pensar en la inminente presión de los eventos que tarde o temprano la alcanzarían. Dan iba a buscarla, no sabía cómo interpretar eso. Tenía que hablar con Fabia, y no sabía cómo declinar la invitación a su cumpleaños argumentando que aún no se sentía cómoda con su relación con Dan. Y tenía que empezar a hacer algo por su cuenta, no sabía cuánto tiempo estaría en Vestal, pero no podía vivir tan solo recibiendo de Mira y Keith.
Intentó disipar los pensamientos, enfocándose en una cosa, sintiendo como la cabeza de nuevo le era demasiado ligera.
—¿Crees que soy rara?— preguntó en voz alta, con la vista fija en la mesa, intentando enfocar de nuevo la vista borrosa. —¿Me visto raro o algo así?—
—¿A qué viene eso?— preguntó el rubio aún cerca del refrigerador.
Runo se encogió de hombros.
—No lo sé. Creo que así me ven los demás, no lo había considerado hasta ahora.— Runo seguía con la vista fija, casi tambaleante, la cabeza le daba vueltas, pero conocía la sensación, pronto terminaría.
—Oye— llamó Keith, y cuando pudo alzar la cabeza de nuevo, sintiendo su vista volver a la normalidad, dejando atrás la sensación de irrealidad, los ojos azules le veían fijamente, al otro lado de la mesa, y su mano era sostenida por la del chico, firme, pero amable. —Lo inusual no es malo, no se que consideras raro pero... Eso es lo que me gustaba de ti— Runo dejo que las palabras se procesarán, como si le costase escucharlas.
Keith soltó su mano, y se alejo, hasta entonces Runo se dio cuenta de que estaba encorvado sobre la mesa, intentando acortar la distancia que los dividía. Lo vio darle la espalda, y luego volver a la mesa con un sandwich en un plato, que acomodó frente a ella.
—No tiene cheetos— Fue lo único que pudo decir, por fin sopesando el significado tan pesado de la declaración anterior del rubio. La sonrisa en el rostro masculino por fin se hizo presente, burlona.
—Te los daré cuando acabes esto.—
Runo chasqueo la lengua, pero el dolor de cabeza, y el movimiento en su estómago opacó el enojo que le quería impedir darle una mordida al sandwich de pavo y verduras frente a ella.
~*~
Keith había vuelto a su habitación después de que Runo cenara, habían comido papitas mientras platicaban sobre las tareas de Keith, y lo estresante que era Hydron últimamente, tocaron el tema sobre por qué había cheetos en vestal, Keith sólo dijo que era normal encontrarlos actualmente, pero que Mira solía comprar un par de bolsas cuando visitaba Wardington; Runo también se atrevió a preguntar sobre la fiesta, que ropa debería usar, y si debía actuar de algún modo frente a los dichosos Evans, que parecían ser una familia, a falta de una palabra más adecuada o llamativa, elegante. Keith apenas le dio algo de paz, asegurándole que no debía de comportarse de ninguna forma específica y que lo que quisiera usar estaba bien. Después de la platica le encaminó hasta su puerta, y Runo le vio esperar de pie frente a esta incluso cuando la estaba cerrando. ¿Estaba preocupado?.
Los pensamientos sobre el rubio pronto se alejaron, y le hicieron recordar el calor en su frente, y cómo ya hacía efecto en el resto de su cuerpo.
Se quitó el hoodie, parándose frente al espejo, exponiendo en el reflejo su torso desnudo, apenas distinguible en la oscuridad de la habitación. El sudor escurría como si hubiese estado trotando, y casi podía sentir el calor que emanaba de aquella clara piel. Bueno, clara a excepción de la línea semi rosada que resaltaba en su hombro. Un escalofrío la estremeció de nuevo, y se apresuró a meterse de nuevo en el hoodie. Optó por quitarse los pants gruesos en un intento de regular su temperatura.
Los acomodó al borde de su cama, y con pasos torpes que daba con nerviosismo, volvió a su cama. Se enterró debajo de las cobijas, arrepintiendose por no pedirle a Keith más medicamento, o un té caliente en lugar de los estúpidos cheetos. Pero lo hecho, hecho estaba.
Se acomodó, con la vista fija en la ventana que apenas le dejaba distinguir la lluvia arreciando, permitiéndose cerrar los párpados, ya pesados.
~*~
La mañana de domingo fue considerablemente más animada y agradable que la anterior, Keith había bajado a la cocina a las 8 y media, dispuesto a prepararse un café para sacudir el cansancio que le siguió a su cena de madrugada con Runo, y se había encontrado a su hermana y a Ace preparando ya el desayuno, ¿o almuerzo?.
Mira había hervido arroz y picado verduras, y Ace acomodaba todo en un plato con un huevo estrellado y pedazos de salchicha.
Keith debía admitir que por mucho orgullo que encontrará en su cocina, le era más agradable que su hermana cocinara.
Se adentró en la habitación apenas con un saludo y se dirigió sin pena a la cafetera, buscando su taza y mirando con paciencia el agua hervir.
—Buenos días fantasmita— saludó Mira, en un tono demasiado alto para el gusto y salud de Keith.
—¿De qué coño hablas?, ¿Quién es un fantasma?— preguntó, frotándose los ojos.
—Tú, ya que al parecer te gusta andar por los pasillos a las 4 de la mañana— Los hombros de Keith se tensaron, Mira y Ace no pudieron dejar escapar una risita cómplice.
—¿Los desperté entonces?—
—Creo que la afirmación correcta sería que nos despertaron— Ace aclaró.
El intento de salvar a Runo de la situación incómoda había fallado.
—Runo despertó de madrugada, la acompañe a cenar algo— Keith no hizo contacto visual, pero sentía la mirada de su cuñado en su espalda.
—Hablando de Runo, creo que iremos a buscar algo de ropa al centro comercial— Mencionó Mira, por fin decidiendo dejar de lado la situación anterior.
—Ayer me habló sobre que creía vestirse raro— pronunció Keith, suave, como si de un secreto se tratase. Virtio el líquido café en su taza, buscando en el refrigerador leche con la cual diluirlo. —Más bien, que otros pudiesen pensar que era raro— Keith devolvió la leche al refri después de mezclar un poco en su tazs, y se dejó caer en una silla del comedor, con el brebaje en mano. —Le dije que estaba bien lo que usaba. Probablemente es más conveniente que le prestes algo de ropa si no esta cómoda.—
Mira, que lo veía desde el borde de la barra de la cocina, le dedico una mirada preocupada, apenada. Keith le vio con una ceja alzada, hasta que se atrevió a externar aquella preocupación.
—Mi ropa le quedará grande—
Aquello parecía una confesión cualquiera, tal vez incluso normal, teniendo en cuenta que podía ser un tema de pena entre chicas, pero el silencio en que se sumió la habitación les aclaro que todos entendían el impacto de aquellas palabras.
Runo estaba delgada, considerablemente más delgada desde la última vez que Keith la había visto. Y sabía que se debía a su estado de salud, su alimentación, de las palabras de la propia chica.
—Estará bien—
La pareja vio al rubio, y de nuevo entendieron que no se refería exactamente a la ropa.
Mira, tan inteligente como siempre, se apresuró a redirigir la conversación. Preguntó sobre lo que Keith usaría, si ya había pensado en que decirle a Samantha, e incluso sobre Hydron y la situación de la candidatura.
Runo llegó a la cocina a las 9 y veinte, aún adormilada, y Keith no pudo evitar dirigir la vista brevemente a las piernas femeninas que ahora ya no eran cubiertas por el pantalón deportivo de la noche anterior, si no que usaba unos shorts deportivos cortos.
Se dio cuenta de la situación y devolvió la vista a su comida, avergonzado. Mira se apresuró a alcanzarle a Runo su plato, y comenzó a preguntar sobre cómo se sentía, y si había descansado lo suficiente.
—Me siento mejor, solo tengo un poco de fiebre— intentó calmarles, pero Mira fue incapaz de ocultar su preocupación.
Se limitaron a comer, sólo haciendo breves comentarios sobre lo que usarían en la fiesta, y algunas situaciones que habían escuchado en las noticias matutinas. El clima, un nuevo mensaje de Zenoheld para la ciudadanía, y un aparente accidente automovilistico que se había dado durante la noche anterior de lluvia.
El ánimo se aligero rápidamente después de aquello y Runo terminó su ración de comida casi sin darse cuenta, dejando tan sólo algo de arroz y la salchicha.
Ace terminó primero, y se ofreció a lavar los platos mientras la conversación se veía dominada ahora por Runo, quien parecía muy emocionada al hablar sobre la comida que preparaban en el restaurante familiar y como deberían dejarle preparar la comida la próxima vez, cosa a la cual nadie se opuso.
Keith hizo algunos chistes sobre cómo los ingredientes de Vestal y Wardington no siempre eran los mismos, y como esto le podía dificultar la cocina, y fue con esto que Runo encontró el valor para preguntar aquello que había picado su curiosidad desde que llegó a la casa.
—¿Las macetas en tu porche son de las semillas que te regalé?— Casi pudo escuchar a Keith ahogarse tras su taza de café.
La bajó, poniéndola en la mesa, y con una mirada que intentaba ser firme e inexpresiva sostuvo la ajena.
—Sí, es hierbabuena, y orégano— se rascó la nuca, por fin dirigiendo su vista a otro lado. —Es algo complicado... A veces las confundo. Pero han sobrevivido todo este tiempo así que creo que las cuido bien—
Runo sonrió, intentando encerrar el sentimiento de felicidad y nostalgia que crecía en ella de a poco. Se removió en la silla, cambiando su mirada, intentando no volver a cruzarla con la de Keith.
Mira fue su salvación, después de unos segundos de ver su expresión, correspondió su sonrisa, compasiva.
—¿Entonces quieres ir a comprar ropa?— preguntó la pelinaranja, desviando el tema completamente. Runo alzó los ojos al techo, como si estuviera pensando en la respuesta.
—Creo que usaré algo de lo que traje— sentenció, viendo su plato con comida, y llevándose a la boca una cucharada de arroz ya frío, más por impulso que por necesidad.
Mira le vio apenas un instante, antes de encontrarse con él rostro de su hermano, que sólo atinó a encogerse de hombros.
Mira rodó los ojos, dándose por vencida en intentar entender las interacciones de Runo y Keith. Ya tendría tiempo para preguntarles directamente qué pasaba.
Runo terminó lo poco que quedaba en su plato inconscientemente, analizando las posibilidades de que usar, tenía un par de faldas, jeans, blusas y hoodies y un solo vestido que debía combinar con las limitadas opciones de dos pares de zapatos, unos tenis y unos zapatos cerrados de charol. Se arrepentía un poco de dejar que Mira metiera cosas a su maleta, a decir verdad.
Y ya que estaba siendo sincera, también le gustaría comprar ropa, o zapatos, pero no podía pedirle aquello a los Clay. Tenía que conseguir dinero por su cuenta. Tenía que buscar algún trabajo.
Aquella idea, tan motivante como intimidante se plantó en su cabeza el resto de la mañana, considero las posibilidades mientras Ace y Keith peleaban sobre las opciones de películas que tenían para matar el tiempo, al menos hasta que fuese hora de alistarse.
Un trabajo de cafetería era lo más idóneo, cómodo, y algo que ella ya conocía. Aún así creía poder conformarse con algún puesto de mostrador, atender algún local o ser cajera.
Para cuando intento aplacar la incesante idea de comenzar a escribir solicitudes de trabajo, Keith ya había llegado a un acuerdo pacifico con Ace que tenía medianamente feliz a Mira, en la tele comenzaba una película mundana de thriller que Runo no conocía, pero estaba dispuesta a ver con atención.
Se acomodó de nuevo en el hombro de Keith, no queriendo notar el par de segundos en los que se tensó, nervioso por el contacto repentino. Subiendo las piernas al sofá, y acomodándose contra un cojín, terminó consiguiendo que Keith pasara un brazo detrás de ella, sobre el respaldo del sofá, dejándole acomodarse junto a su torso.
La comida había contenido un poco el sentimiento de mareo que la atacaba desde el día anterior, quería pensar que después de todo aquellos síntomas no se debían a un resfrío, pero el hecho de que aún podía sentir calor emanar de su rostro le preocupaba.
Fiebre tenía, de cajón, y era desesperante.
A medida que la película avanzaba le costaba más y más concentrarse, ya había perdido el hilo de la trama, e intentaba comprender la situación en ratos, pero la debilidad en su cuerpo le rogaba que se recostase, y eso terminó haciendo, porque despertó 40 minutos después, en el regazo de Keith, con un cojín en la cabeza y la mirada clavada en el techo.
Lo que parecía ser la escena final se reproducía en la t.v, Ace y Keith parecían pelear sobre algo relacionado, y Mira ya se había adueñado del control remoto, buscando algo más que ver.
Los ojos de Runo buscaron rápidamente el reloj en la pared, iban a ser las 2 de la tarde, lo que significaba que tenían tiempo de sobra antes de la fiesta, y eso le fastidiaba.
Keith apenas pudo percatarse de que se había despertado cuando Runo se levantó de su regazo, sentándose al borde del sillón para desperezarse.
–Iré a hacerme un té en lo que ponen la siguiente película— argumento, poniéndose de pie lentamente, ya que el dolor de cabeza le martilleaba en las sienes.
—Te acompañó, yo quiero palomitas—
Agregó Ace, poniéndose de pie y apresuradose a su lado. Runo sintió la mano del moreno en su espalda alta, dándole estabilidad que no sabía que le faltaba, guiandola hasta la cocina.
—¿Qué tal sigue el resfriado?— Preguntó Ace, en voz baja, una vez la puerta de la cocina se cerró tras de ellos.
Ace rebuscada en las alacenas altas, bajando dos bolsas de palomitas, y una caja de plástico que contenía varias bolsitas de té de hojas diferentes.
Runo puso agua a hervir, y apoyándose en la barra de la cocina, comenzó a ver los diferentes sabores.
—No muy bien. Creo que se ha notado un poco.— admitió con desgane —Creo que tengo algo de fiebre, y la cabeza me duele... De vez en cuando—
No quería admitirlo. Pero se sentía mal.
—Tal vez deberías quedarte en cama hoy. O podríamos llevarte al doctor, ¿sabes?— Ace ya había metido la primera bolsa de palomitas al microondas, dándole la espalda al aparato para poder hablar de frente con la peliceleste.
—No— respondió casi desesperada. —Estoy... Muy entusiasmada por la fiesta— no era una mentira del todo. —Y no podía pedirles que me llevasen al doctor. No es un gasto que quiero cargarles a ninguno de los tres.—
Ace suspiró, frustrado. Seguía siendo terca.
—Entiendo que te sientas así, pero si empeora tendremos que llevarte al médico, Runo, y tendré que hablar con Mira sobre eso incluso si no quieres—
El "pop" que hacían las palomitas en el microondas le ensordecia, casi como si de su propio palpitar se tratase. Pensó rápidamente en las alternativas, y cuando encontró un argumento, finalmente lo soltó.
—Sólo déjalo por hoy... La tos y el dolor de garganta ya pasaron. Estoy segura de que estoy mejorando, ¡En serio!— intentó dedicarle una sonrisa sincera, pero la cabeza aún le punzaba ligeramente. —Y en todo caso, veré si puedo retirar algo del dinero que tenía en mi cuenta en Wardington, iré al doctor por mi propia voluntad si es que realmente empeora—
Ace le sostuvo la mirada por un par de segundos, y ella correspondió el gesto con seguridad. Ninguno parecía querer ceder, hasta que el sonido del microondas avisando que el tiempo había terminado hizo que Ace tuviera que girarse para preparar la otra bolsa de palomitas.
Runo le imitó, pero apagando la flama en la que hervía el agua.
Sirvió el líquido en una taza y se decidió rápidamente por un té de manzanilla. Esperaba que fuera ligeramente útil con su dolor de cabeza sin ponerla necesariamente a dormir.
Ace no insistió más con el tema de su resfriado, y Runo lo prefería así. Una vez que el chico había terminado con las palomitas se acercó, le dio un ligero golpe con el codo y sonrió, Runo correspondió. Eso debía ser señal de que estaba todo bien.
Volvieron a la sala en donde Mira estaba cómodamente recostada en un sillón, en el cual apenas dejó espacio para que Ace se acomodara junto a ella, y Keith, por otro lado, permanecía sentado, con los brazos cruzados, y visiblemente molesto.
Runo se acomodó junto a Keith, dejando un poco de distancia entre ellos, no iba a indagar en que sucedía, pero la queja de Keith apenas Mira puso play a una comedia romántica le daba una buena idea.
~*~
Apenas la película terminó Runo se excusó escaleras arriba. Iban a dar las 4 de la tarde y ella aún debía elegir un atuendo para la endemoniada fiesta de los Evans.
Había caminado en su cuarto de esquina a esquina, lanzando ropa y luego organizandola otra vez en el suelo, pero las opciones siempre se reducían a él vestido de tartan gris con tirantes, o una falda negra con una blusa de manga larga, y ambos combinados con los zapatos negros.
No le disgustaba ninguna de las opciones, pero entre más las veía más poco adecuadas le parecían.
Suspiró, poniéndose de pie, camino entre la ropa que yacía en el piso, hasta poder sentarse frente al tocador.
Uso algo de base de maquillaje, rimel en las pestañas, labial rojizo y rubor, viendo su reflejo con satisfacción. Se veía bien, y lo podía admitir sin problemas, sólo debía decidirse por algún conjunto e ignorar sus orejas rojas por la fiebre, dejó su cabello largo, suelto, esperando que este las cubriera.
Se había probado primero el vestido, luego de ver su reflejo, lo complemento con una blusa negra de manga larga, para protegerla un poco del frío de la noche, se miró en el espejo de cuerpo completo, aún no muy segura de cómo se veía. Alguien tocó en su puerta, y sin despegar su mirada del reflejo pronunció un "adelante".
La puerta se había abierto, pero no hubo más ruido. Por fin alejó la mirada del espejo, encontrándose con el rubio, seguía de pie en la puerta, con la mano sobre el picaporte, usaba una sudadera manga larga gris, pantalones negros, y una expresión de asombro que desencajaba con la imagen de seriedad que daba el conjunto.
Runo alzó una ceja, y el rostro de Keith enrojeció en automático al verse descubierto.
Si esa reacción provocaba en el chico, definitivamente iba ir con el vestido puesto.
Keith se aclaro la garganta, con el puño sobre su boca, en un intento de deshacerse de su propia incomodidad.
—Ace y yo ya estamos listos, solo las esperamos a ustedes— anunció, alejando su mano de su boca, rascándose ahora la nuca. Runo asintió, viendo de nuevo el refjelo frente a ella, ahora con renovada motivación sobre su vestido.
—Ya bajó, prácticamente estoy lista— Runo vio a Keith asentir, y hacer ademán de cerrar la puerta, pero se detuvo antes de lograrlo. Se asomó de nuevo por la puerta.
—Runo— llamó, atrayendo su vista. Aún no se acostumbraba del todo a que le llamase por su nombre. Parecía que lo hacía apenas en un par de ocasiones. —Ponte unas medias. Hace frío.—
Y tras aquella declaración, cerró la puerta.
¿Era eso una orden?. Runo no supo si molestarse, no entendia el por qué de llamarle por su nombre de repente tampoco, ¿intentaba regañarla?, ¿parecer severo?. Sacudió la cabeza con resignación, y acató la palabras del rubio, poniéndose medias y los zapatos.
Apenas se vio una última vez en el espejo antes de salir de su habitación, escaleras abajo. Keith usaba zapatos negros, y una chamarra negra que complementaba su conjunto, Ace por otro lado usaba una hoodie negra, con una chaqueta de mezclilla, jeans y tenis, bastante más informal. Mira llegó después de Runo, usando un pantalón oscuro, blusa de cuello alto negra y una chaqueta de mezclilla encima. Runo se dio cuenta muy tarde de que iba menos abrigada que los demás, en el asiento de copiloto, con Keith manejando y la radio encendida más como ruido de fondo que por escucharla.
No prestó demasiada atención a la ruta que habían tomado, si era sincera, al contrario, se había sumido en sus pensamientos apenas se acomodó en el asiento. No sabía que esperar de esta fiesta, y aún tenía que preocuparse por la de Fabia, quería ocupar su mente en otras cosas importantes pero parecía no conseguirlo.
Cuando Keith dio vuelta en una desviación de la autopista fue que Runo regresó sus ojos al camino, tal vez era un kilómetro lo que tuvieron que manejar entre árboles altos sobre un camino de asfalto hasta topar con lo que parecía una barda alta que se abría para recibirlos, a ellos y a algunos coches más que se aparcaban frente a la imponente casa que apenas llegaba a la vista de Runo.
Ventanales amplios, la puerta abierta de par en par y una estructura tab sencilla que la hacía parecer aún más elegante. Podía ver parte del segundo piso, balcones, y techados que parecían ser pequeños jardines, ¿esto era lo que tenían los Evans?.
Tragó saliva con un recién encontrado nerviosismo y buscando algo de valor en sí, tomó la manija de la puerta, dándose cuenta de que el motor estaba apagado, pero ninguno de sus 3 acompañantes se movía.
—Espera— habló Keith, deteniendola justo antes de empujar la puerta de copiloto —Está frio— recordó.
Con dificultad se quito la chaqueta en el reducido espacio de la cabina. Puso una mano en la espalda de Runo, y empujandola un poco hacia adelante, para dejar espacio entre ella y el asiento, acomodó la chaqueta negra sobre sus hombros. Runo solo le miró, quería decir gracias, pero sólo pudo curvear sus labios en una sonrisa suave.
Keith le correspondió, y luego de dar un rápido vistazo a los asientos traseros, asintió, y abrió la puerta, saliendo por fin del coche.
El aire frío que los recibió hizo que Runo agradeciera con desesperación la recomendación de Keith de usar medias, aunque poca ayuda le estaban dando para mantenerse caliente
Keith se adelantó, caminando frente al automovil con dirección a la entrada del lugar, Mira puso sus manos en los hombros de la peliceleste y le animo a caminar tras el rubio, con Ace que rápidamente se acercó a su lado.
La gente entraba y salía por el enorme portal, algunos que apenas llegaban, igual que ellos, murmuraban. Runo intentó no prestarles mucha atención, pero era tan descarado el tema que no le costó identificar que se debía a la presencia de Keith en aquel lugar.
Entraron al amplio recibidor, a la derecha había una barra y algunas sillas donde la gente parecía estar preparándose bebidas, Runo no vio nada de comida, sólo algunos tazones con botana. A mano izquierda, la chimenea rodeada de sillones color crema en los que se abarrotada gente, viendo en la televisión sobre el fuego lo que parecía ser un partido de un deporte que Runo no ubicaba.
Lo que parecía ser un pasillo, sin paredes, que dividía ambas zonas se extendía más allá de estas, una escalera amplia de escalones flotantes en metal, y algunas personas esparcidas sobre esta, haciendo algo imposible el paso, un par de puertas se alzaban a cada costado de la escalera, pero se mantenían cerradas.
Runo miró de reojo a su alrededor, aún frente a Mira, no reconoció ningún rostro. No le sorprendía del todo ya que no era realmente su círculo de gente, pero tenía la vaga esperanza de no sentirse tan descolocado en aquel elegante lugar, con luces de colores y música tan alta que le hacía martillar la cabeza.
Una mano se posó en su hombro, sobresaltandola, dirigió la vista hacia enfrente y se encontró con la mirada preocupada del rubio, que la guiaba suavemente al lado izquierdo del lugar, junto a los sofás.
—¿Estas bien?— preguntó, acercándose a su odio para hablarle por sobre la música. Runo asintió con fuerza, como si intentase convencerse a sí misma —Tú rostro está muy rojo— admitió el rubio, sin alejarse de ella.
Por una vez, Runo quiso pensar que era por la pena que le provocaba la cercanía del chico, pero sabía que era por su temperatura corporal.
—Estoy bien, solo hay demasiada gente— inventó una excusa que considero creíble, pero solo recibió otra mirada preocupada de aquellos ojos azules.
Intentó romper el contacto visual, viendo sobre su hombro, y rápidamente ubicó a cierta rubia a sus espaldas, bajaba las escaleras, y evidentemente también los había visto, pues se apresuraba en su dirección.
—Creo que te buscan— soltó bajito, con un tono tan exasperado como natural, no sabía de donde había nacido aquel fastidio, pero no lo había podido controlar, y Keith lo notó, ya que una sonrisa engreída le torció los labios, más no agregó nada.
Keith prefirió quedarse de espaldas, esperando la inminente llegada de la chica que se hizo notar rápidamente.
—Viniste— canturreo sonriente, planteándose junto a Keith y Runo, buscando la mirada del chico. —Que alegría recibir a los Clay de nuevo en mi hogar— agregó mirando brevemente a Mira tras de ellos, que seguía de pie con Ace, ambos se limitaron a asentir con la cabeza. —Parece que fueron años desde la última vez que me visitaste— Sonrió, poniendo una mano en el hombro del rubio, pero su mirada seria no cambio. —Pueden ir al bar a tomar lo que quieran— hablo Samantha, dirigiéndose de nuevo a la pareja tras de ellos —En la barra hay bebidas y algo de fruta o papitas si gustan—
Mira le sonrió, puso una mano en el hombro de Runo para darle algo de soporte.
—Muchas gracias, creo que eso haremos— Y con un empujoncito a la espalda de la peliceleste, los tres se encaminaron al lado contrario de la sala de estar.
Una vez se alejaron lo suficiente Runo se atrevió a ver sobre su hombro, Samantha se había sentado en el respaldo de un sofá, y veía a Keith con insistencia, pero él rubio se me mantenía de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Me fastidia demasiado— Admitió Mira, tomando una fritura de un tazón.
Un chico que parecía ya conocerlos los saludo, y se apresuró a ofrecerles algo, Ace declinó, y Mira tomó un vaso que parecía refresco normal pero que el chico rápidamente mezcló con alcohol.
—No vas a tomarte eso tu sola— regaño Ace a su lado, rodeandole los hombros y dirigiendolos a una esquina del lugar, al extremo de la barra. No había sillas libres, pero al menos ahí no estorban a la gente que cruzaba de las sillas a pedir más bebidas. —Tú manejas pésimo el alcohol—
Mira le mostró la lengua con fastidio, Y Runo sonrió un poco ante aquello. Nunca había tomado con Mira ni hablado del tema, así que el dato era relativamente nuevo.
—Lo pedí pensando en que podíamos tomar ambos— se quejó, girandose ahora a Runo —¿Quieres probar, Runo?—
La peliceleste vio el vaso un par de segundos antes de aceptarlo.
Había probado alcohol antes, pero era cierto que su último trago había sido hace ya bastante tiempo. Se llevó el vaso rojo a los labios, el gusto era normal al inicio, pero una vez se asentaba en la boca podía sentir el alcohol, fuerte, casi amargo. Hizo una mueca ligera y le devolvió el vaso.
—No es muy... Bueno—
Mira no pudo contener una risa ante el comentario. Era algo fuerte, sí.
—Me aseguraré de rebajarlo más la próxima vez— sonrió, dándole una palmadita en la espalda.
Runo apenas sentía la tensión de sus hombros aligerarse cuando escucho a dos voces saludar sobre la música.
—Mira Clay— llamó una chica, acercándose a ellos, tenía cabello corto, oscuro, usaba un suéter tejido de cuello alto color gris y pantalones oscuros con botas. A su lado, un chico más alto con cabello oscuro, largo hasta las orejas pero corto en los lados y nuca, más alto que ella, usaba una chaqueta café playera negra, jeans y botas oscuras. —Hace tanto que no los veía, ¿cómo están?— agregó la chica, tendiendole la mano a Mira, luego a Ace, y finalmente extendiendosela a Runo, que la apretó con nerviosismo, obteniendo una sonrisa suave de la chica.
—Bastante bien, ¿qué tal la escuela?— Saludo Mira, con un tono bastante normal para sorpresa de Runo, ya que parecía bastante hostil desde que puso pie en aquel lugar.
—Un fastidio como siempre— sonrió, y dirigió su mirada a la peliceleste a su lado que se mantenía callada, jugando con el zipper de la chaqueta tan amplia que era obvio, no era suya. —¿No nos conocemos cierto?, Me llamó Kim, soy amiga del cumpleañero... Bueno, más bien de su hermana— Runo asintió.
—Mucho gusto, soy Runo, amiga de... Bueno de ellos— la chica le sonrió, asintiendo con la cabeza.
—Un gusto Runo, escuche de ti, me llamo Jim— se presentó el chico alto, tendiendole la mano.
—Ellos son hermanos, los conocemos hace tiempo por Keith— agregó Mira, pintando una sonrisita en el rostro de Runo.
—¿Kim y Jim?– preguntó, sin alcanzar a pensar sí era correcto haberlo hecho. La chica rodó los ojos, pero soltó una risita que parecía sincera.
—Te imaginarás lo gracioso que fue el chistesito para nuestros padres— Runo asintió.
—¿Hace mucho que llegaron?— preguntó Ace, intentando retomar un poco la atención de los chicos.
—Técnicamente si, es decir, estamos aquí desde medio día ayudando a decorar— contestó la chica
—¿Se ve bien?, Harry se la paso quejándose de cómo no sé acomodar luces— agregó el chico, señalando con el índice al techo.
Runo alzó la vista, series de luces que no había tenido tiempo de notar colgaban del techo en hileras, eran las causantes de la tenue luz del lugar y se extendían a lo largo de las dos secciones de la sala de estar.
—No le hagas caso, Harry siempre ha sido dolorosamente meticuloso— respondió Ace, provocando risa en las 4 personas.
Runo lo sintió tan natural que pudo entender que no había rencor específicamente hacia aquellos hermanos, las cosas probablemente se limitaban a Samantha y el como había tratado a Keith durante su relación.
Eso no evitó que su corazón se encogiera un poco, era algo triste que tuvieran que dejar de lado aquella amistad por tomar un bando a favor de alguno de las dos personas que antes tuvieron una relación.
—¿No eres de por aquí cierto?—
La voz masculina le devolvió a la platica, Jim se dirigía a ella.
—Ah, no, vengo de Wardington, en la tierra— se apresuró a responder Runo.
–Oh, Samantha mencionó algo sobre eso, ¿Tienes experiencia con los viajes entonces?— Preguntó la chica, y Runo asintió con la cabeza —Que envidia, ¿Puedes creer que jamás he viajado a la tierra?, ni siquiera yo entiendo por qué— sonrió con ironía.
Aquello hizo que Runo se diera cuenta de lo poco usual que podía ser para algunos Vestals el viajar entre dimensiones a la tierra. Es decir, ella por conocer a Marucho y Alice tenía cierto conocimiento, hasta experiencia, en lo que era viajar entre dimensiones, y no sólo a Vestal, si no que también conocía algo sobre Neathia aunque nunca había tenido la oportunidad de visitar el lugar como tal.
Había muchas cosas que le había dejado el pertenecer a la primera generación de peleadores Bakugan, y a veces lo olvidaba.
—A todo esto, ¿Dónde está el cumpleañero?— preguntó Mira, y Kim se apresuró a contestar algo.
Pero Runo no puso mucha atención, sus ojos se habían movido casi por inercia al lugar en el que habían dejado a Keith, cerca de la entrada, y se encontró con la imagen de su espalda ancha, siendo rodeada por delgados brazos femeninos que se asomaban detrás de él, aún al borde del sofá. Algo en su pecho dolió, como si algo pesado hubiera sido colocado sobre ella, y el calor en su cabeza de nuevo se hizo presente, más consciente de este que antes.
—¿Saben dónde está el baño?— Preguntó Runo, llevándose una mano a la frente. Kim y Mira se giraron hacia ella rápidamente.
—Sí, rumbo a las escaleras, la primera puerta a la derecha— indicó la pelinegra con las cejas fruncidas, intentando señalar el lugar, Runo apenas pudo entender la indicación, pero asintió.
—Te acompaño— habló Mira, enderezandose de su posición relajada contra la pared. Runo se apresuró a negar, poniendo las manos frente a ella.
—No, no te preocupes, solo iré a lavarme la cara, creo que el ruido me dio un poco de dolor de cabeza—
Y sin esperar una respuesta, bajo la mirada curiosa de los 4, se encaminó al lugar que le había indicado Kim.
Agradeció que la gente estuviera tan enfrascada en el festejo y sus conversaciones propias como para que nadie le prestará atención. Llegó hasta la puerta blanca, y tras golpear en esta un par de veces, tomó la manija y entró.
Frente a ella un espejo amplio se alzaba sobre el lavabo, la luz blanca del lugar, brillante, le caló un poco en los ojos, y a mano derecha encontró una tina y el retrete, con las decoraciones en colores grises, sin más personalidad.
Apoyo ambas manos en la barra del lavabo, y poniendo algo de concentración intento distinguir su reflejo. El flequillo de nuevo se pegaba a su frente gracias al sudor, sus orejas rojas se asoaban entre los cabellos celestes y la chaqueta de pronto le hacía sentir calor.
Se la sacó de encima, y tras doblarla y acomodarla en el espacio libre junto al lavabo, se inclinó, mojando sus manos para luego ponerlas en sus mejillas, dándose golpesitos. Vio su reflejo atenta, sabía que aquello borraría el rubor de su rostro, pero siendo sinceros, tampoco lo necesitaba gracias a la fiebre que le hacía arder la cara.
No supo cuánto tiempo había hecho contacto visual con su reflejo, pero era lo suficiente para hacerle sentir incómoda. Cerró los ojos, metiendo sus manos de nuevo al chorro de agua para luego pasarlas por su frente, peinando el flequillo fuera de esta, e intentando refrescarla un poco. Cerró los ojos, apoyándose en el borde del lavabo, aún con la llave del grifo abierta.
Sus intentos por ignorar el malestar ya eran en vano. Se sentía mal, a niveles que ella ya conocía y sabía que podían tirarla en cama una semana por dolor de cuerpo y fiebre, y quería evitarlo si era posible.
Tendría que hablar con Keith y con Mira cuando salieran de ahí, y pedirles que la llevaran a una consulta médica, por mccho que quisiera evitar aquel gasto, la verdad es que necesitaba algo de medicamento o iba a desmayarse.
Apenas estaba terminando de organizar sus pensamientos cuando sintió la puerta tras ella abrirse.
—Ocupado, en un momento salgo— Anunció, sin levantar la cabeza. Pero la puerta tras ella no se cerró.
Alzó la vista, y pudo ver a Samantha a sus espaldas, y en el borde de la puerta, una chica pelirroja, con ojos miel que la veían curiosa.
—Con que aquí estabas, niña— Sonrió la rubia, obteniendo solo una mirada molesta de la peliceleste.
No entendia que estaba pasando, pero no le gustaba. Samantha hizo una seña con la cabeza hacia la puerta, y la pelirroja la cerró, quedándose afuera.
—Estoy bastante molesta, ¿sabes?— hablo la rubia, acortando la distancia que las separaba. Runo no tuvo tiempo de girarse, Samantha había enredado su mano en el cabello celeste, y la sujetaba con fuerza. Runo sólo pudo quejarse ante el dolor, sin encontrar la fuerza suficiente para empujar a la rubia —¿Qué es lo que podría ver en ti, eh?— en el espejo encontró los ojos verdes.
Runo lo había notado, Samantha la veía con enojo, tal vez no desde el inicio, pero podía sentir el pesar cuando la veía, y está vez parecía más molesta que nunca. Intentó zafarse del agarre, pero apenas consiguió desestabilizar un poco a la rubia, que al sentir el forcejeo la jalo más contra ella, haciendo que Runo tropezara y cayera de rodillas sobre el suelo de mármol blanco.
—Mirate, apenas y puedes mantenerte en pie, ¿Qué es lo que tienes?— aquella pregunta sonó molesta, con fastidio.
Runo apenas podía seguir el hilo de todo lo que estaba sucediendo al momento, la cabeza le punzaba, ardía como si estuviera en pleno sol, y por más que intentaba poner fuerza en sus extremidades no lo lograba.
No conseguía ponerse de pie, ni tampoco quitar la mano de Samantha de su cabeza, la impotencia la inundaba, y el enojo apenas se hacía presente en ella cuando identificó el sonido de un cajón abriéndose.
—Quedate quieta, haz esto más fácil para ambas, ¿quieres?—
Sin realmente pensarlo se quedó quieta un par de segundos que se sintieron eternos, las piernas no la levantaban y sus manos ya habían caído sobre su regazo, sin dejarle dar pelea. Cerró los ojos con fuerza, intentando no mostrar más su coraje, y las lágrimas que le quemaban en la garganta, se sintió tranquila ante el silencio y la quietud que de pronto la rodeaba, antes de que pudiera reconocer el sonido de las tijeras abriendo y cerrándose, cortando.
¿por qué estamos luchando?
No podemos vivir así más.
Porque en medio de los días oscuros, lo sabemos.
¡Un capítulo más!, subido en un día random pero, un poco más largo, fue algo tedioso de escribir. En fin, a quien lea, ¡feliz fin de año!, ¿o inicio?, cuando sea que se lea esto, que el 21 sea mejor que el 20, gracias por pasarse por aquí, se aprecia.
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*Despiste: Hacer perder la pista o el camino a alguien. Desorientar.
Hot pockets: Empanadas para el microondas que generalmente contienen uno o más tipos de queso, carne, o vegetales
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Camilo Navas: Confía en el procesooo, la charla con Dan llegará inevitablemente, pero hay que meterle drama(?)
¡Gracias por tu review!
Simon the Black Cat: thanks for the review! I'm happy you've liked the story so far, although I'm a little worried about you reading this in Spanish, I think I use a lot of weird words and I don't know if they get a correct translation, anyways, I hope you liked this chapter and keep reading!
