Capítulo 11

Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.

Me dieron mis pertenencias me vestí rápidamente, para ir a la delegación ya que Albert aún se encontraba en ese lugar hasta que diera mi declaración.

Salí de la clínica con el corazón muy angustiado, no lo conocía del todo, bueno de no la forma de amistad, familia si no fue por pasar el rato, solo por estar con aguín en mi despedida de soltera, pero sin darme cuenta desde ese día solo pienso en él y cada vez que estamos cerca mi corazón no deja de latir.

¿Qué es lo que me pasa?… por qué al enterarme que se encontraba en la cárcel mi corazón sintió una gran golpe las veces que Niel me ha insultado nunca sentía nada pero el solo hecho de imaginar que Albert este sufriendo por mi culpa no lo soportaba todo mi ser sufría, por tal motivo corría lo más rápido a la delegación ya que si no lo hacia mi corazón se estremecía de dolor

Al llegar a la estación de policía mis piernas temblaban, no soportaba ni un paso mas no estaba acostumbrada a caminar mucho menos a correr pero solo seguí mi corazón y mi corazón lo único que quería era ver Albert y decirle gracias por haberme salvado.

Tome un fuerte suspiro e ingrese, los policías me miraba en el momento que entre por la puerta principal camine directo a la ventanilla y dije —Vengo a declarar mi nombre es Candice White —

—Tome asiento Señorita White enseguida los agentes tomaran su declaración —me dijo un joven policía al tiempo de señalarme unas cuantas sillas, durante unos minutos espere que para mí fueron horas ya quería ver Albert y saber que se encontraba bien.

Cuando por fin un agente se acerca a mí y me lleva a un cuarto privado, ambos nos sentamos en sillas de fierro totalmente frías que me hicieron temblar y más al ver la mira del agente tan fría como las sillas de fierro, me pidió mi identificación y rápidamente saque mis papeles

El agente solo mueve un poco la cabeza al tiempo que comprobaba quien era, una vez que el agente tenía toda la seguridad del motivo porque estaba en ese lugar comenzó con todo el interrogatorio, ¿por qué estaba en ese lugar?, ¿Por qué estaba sola?, ¿por qué no fui con mis padres?, ¿Ya había estado en un motel antes?, ¿conocía a los hombres?, ¿la clínica realizo estudios para ver si había una violación? Y un sinfín de preguntas hasta una de ellas me insinúo si fui yo quien provoco a los hombres, cuando escuche esta pregunta enfurecida grite —Pero quien se cree quien soy, no soy ninguna prostituta —

El agente al ver mi reacción dejo de hacerme tantas preguntas y luego me dijo —Es todo te puedes marchar, el joven Albert quedara en libertad —

—Graciaasss muchas gracias — dije muy emocionada al escuchar que Albert estaría libre, ambos salimos del pequeño cuarto caminamos por un corredor estrecho, cada paso que nos acercábamos a las celdas el olor de humedad era más y más fuerte, las paredes estaban cubiertas de pintura obscura, solo al ver el corredor sentía melancolía.

Cuando escucho —Señorita Candy… ¿cuál es el hombre que le ayudo y cuáles son los hombres que intentaron violarla?—

—El, solo él me ayudo —

—Señor William Albert Andrew queda en libertad — dijo el agente sacando de su pantalón las llaves para abrir la celda.

No sé qué me paso pero no podía hablar, quería decirle muchas cosas pero al verlo tras las rejas solo comenzaron a correr mis lágrimas por todas mis mejillas, el me miraba con demasiada intriga pero ambos no dijimos ni una sola palabra.

Parecía que con una sola miraba ambos nos entendíamos, ambos sabíamos que ya todo estaba bien, regrese de mi transe al escuchar la voz del agente —Señor William le hago entrega de sus partencias se pueden retirar lamentamos lo ocurrido —

—Si — y fue todo lo que dijo, tomo sus pertenencias y me miro con esos hermoso ojos azules, había pensado que eso era todo pero el agente volvió a decir —Señorita White el proceso de investigación sobre el intento de violación está en proceso se dará fecha y hora para declarar nuevamente ante el Juez y la audiencia todos los hechos y los acusados sean declarados culpable —

Cuando escuche las palabras del agente grite muy fuerte —Nooo no quiero hablar ante demasiada gente y contarles como me tocaban — y salí corriendo de las celdas, no quería permanecer ni un minuto más como esperan que cuente como esos desgraciados me amarraron a la cama con las sabanas, se bajaron sus pantalones y contemple la peor ensena de toda mi vida.

«Nooooooo noooo quiero » mi cabeza gritaba al tiempo que la sacudía de un lado para otro, sin darme cuenta que ya estaba afuera de la estación de policías.

Me quede observando la estación de policía y la calle sin tener un lugar a donde ir, y pensé «ahora que hago, Albert aun no sale de la estación no quiero quedarme y ver nuevamente su mira, esos ojos llenos de tristeza será acaso que piensa igual que Niel que fui yo quien provoco todo, con el la situación fue muy diferente yo lo doceava » cuando veo como el sale de la estación y camina directo hacia a mi

Mi cabeza comenzó hablar sola« ¿Qué voy hacer? ¿Qué lo voy a decir? » Él solo me dijo —Tienes hambre —«Queeeeee pero que acabo de escuchar »regrese de mi pensamiento cuando escuche —Tengo mucha hambre en el tiempo que estuve en retención la comida no fue muy buena aunque hay ocasiones que he comido menos— dijo y comenzó a reír jajaja.

—Eres un tonto no sabes cuánto estuve preocupada por ti — dije muy enojada pero al decir verdad ahora que lo dijo mi estómago se muere de hambre no he comido casi nada desde ayer cuando escuche un ruido muy raro proveniente de mi estómago, Albert también lo escucho y dijo—Tu no me has dicho nada pero al parecer tu estomago ya contesto por ti — iba a reprochar cuando otro ruido se escuchó

—Anda acompáñame a comer — dijo con una gran sonrisa cuando sentí como me jalo de las manos y comenzamos a, caminar para buscar un lugar para comer, nos detuvimos afuera de un puesto de comida corrida era un local muy pequeñito, las sillas eran de plástico y la mesa de madera, unas personas estaban paradas comiendo y otras haciendo fila para entrar al baño solo me quede como estatua viendo toda esa gente que me dieron ganas de vomitar

—Vamos hay que entrar muero de hambre—

— ¡Quieres comer en ese lugar!—

—Claro es uno de mis lugares favoritos, la comida es excelente yo diría que es la mejor comida de Chicago—

—Pero como crees huele asqueroso tanta grasa junta y comen cerca de los baños cómo es posible—

—Vamos aclarar una cosa, este lugar es uno de los mejores aun cuando la cocina y los baños están en un mismo lugar la comida es de la mejor calidad y los alimentos son frescos todos los días se acaba toda la comida y cada día sirven un platillo diferente en qué lugar de Chicago encontraras algo así —

—En todos los restaurantes de cinco estrellas —

—Claro que no, yo no digo que no sean muy buenos esos lugares pero hay personas que sin estudios te pueden preparan un platillo igual de exquisito o hasta mejor —

—No eso no es cierto —

—Claro que sí, quieres apostar —cuando escuche eso recordé «Candy no tienes nada de dinero » regrese de mi pensamiento cuando—Tienes miedo de perder —

—Claro que no —

—Bueno entremos — dijo al instante de tomar mi mano y jalarme al local, por un momento aun seguíamos parados nos tomaron la orden, seguíamos esperando durante ese pequeño instante que nos quedamos parados esperando la orden, observe como la gente comía con una gran sonrisa, hablaban muy tranquilamente y todos al terminar de comer agradecían la comida por tal delicia, no podía creer como todas las personas se iban del lugar tan feliz.

Durante toda mi vida había comido en los mejores restaurantes y aun que las instalaciones eran excelente, siempre las personas estaban calladas sin tanta felicidad regrese de mi trance cuando—Candy ven una mesa ya está libre — me miro y rápidamente ambos nos sentamos en la pequeña mesa, unos cuantos minutos nos esperamos y por fin nos dieran la comida.

No sé bien que nos dieron de comer, solo miraba como Albert comía y sentía como mi estómago se retorcía, tome un fuerte suspiro y cerré los ojos al tiempo que abrí la boca y comencé a comer, sin darme cuanta termine mi plato, Albert volvió a pedir otra ronda en esta ocasión sentí que la espera fue un poco menos.

Terminamos de comer y salimos del pequeño establecimiento mi estómago brincaba de la emoción, pero esta pequeña felicidad duro muy poco cuando recordé « está atardeciendo y no tengo donde dormir, hablaría con mis padres pero mi celular no tiene batería » y de repente — ya está haciendo frio, quieres acompañarme a descansar a donde vivo — cuando escuche sus palabras mis lágrimas sin control salieron de mis ojos.

El solo me miraba con gran ternura y eso hacía que me sintiera aun peor, cuando mis ojos dejaron de llorar le conté todo lo ocurrido, no quería decir que estaba comprometida y que si me acosté con él fue por tener una gran despedida de soltera, sentía que era mejor decirle todo para que el no pensara igual que el imbécil de Niel.

Al terminar dije—Sé que no te conozco ni tu a mí, pero créeme que nunca me acostaría con alguien por dinero, en ese momento no tengo donde dormir ni tampoco dinero pero si solo me prestas tu celular para comunicarme con mis padres — el solo movió la cabeza en señal de aceptación, marque una y otra vez los teléfonos de mis padres pero no me respondían.

Marque un sinfín de veces pero en todas me mandaba a buzón solo pensaba «Noooo puede ser otra vez no quieren recibir mi llamada será cierto lo que mis padre me dijo tendré que arreglármelas yo sola »regrese de mi pensamiento cuando—creo que en este momento se encuentran ocupados, será mejor que dejar un tiempo y luego volver a llamarlos— solo agache mi cabeza al sentir que había descubierto que ellos no querían hablar conmigo, de nuevo mis ojos comenzaron a nublarse pero antes que mis lágrimas salieran —tengo antojo de un helado, sabes por donde vivo hay una heladería si nos apuramos llegaremos antes que cierre— me tomo de las manos y comenzamos a caminar.

Mis piernas estaban cansadas ya no querían dar ni un solo paso, pero aún seguían caminando parecía que tenían vida propia y seguirían aquel joven hasta el fin del mundo la creación más perfecta que mis ojos han visto.

Al fin llegamos a la heladería pero ya estaba cerrada él solo dijo —Creo que ya no comimos helado, bueno mañana vendremos a comer— solo mire el pequeño lugar y moví la cabeza aceptando la propuesta.

Caminamos un poco más y por fin llegamos a su pequeño departamento, entramos los dos sumamente cansados él solo me miraba con un gran resplandor, se acercó a mi oído y dijo—me voy a bañar y cuando termine puedes entrar tu — por un minuto me quede estática pero luego respondí—Si está bien — dije al tiempo que observo como se aleja, dejándome en su pequeña sala, me quede parada pensado« que hago me siento, prendo la televisión o pongo un poco de música pero no es mi departamento y si se enoja si tomo sus cosas» cuando escuche como el agua comenzaba a caer.

Mi cuerpo parecía tener vida propia ya que comencé a caminar directo al baño, mis manos abrieron la puerta poco a poco, parecía que actuaban por su propia cuenta entre al pequeño baño era de color azul el mismo color de los ojos de Albert, eso hizo que me atrajera aún más, en ese momento parecía que mi cabeza se había desconectado de mi cuerpo y solo me comencé a quitar la ropa despacio, hasta dejar mi cuerpo al descubierto.

Mis pechos ya estaba más que rectos, el interior de mi ser estaba más que preparado sentía cuanta humedad comenzaba a escurrir, poco a poco me fui acercando

Continuara…