Fuego vs Agua: "La Falsa Leona"


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Entre tanto caos y destrucción que había causado en una simple aldea, que se encontraba tan lejana de la ciudad, de la sociedad. El fuego estaba consumiendo algunos hogares, sin importar algunos cadáveres que estaban tirados por el suelo: incluyendo a su ex mejor amigo, Gaidel, junto con su esposa. Leopold estaba satisfecho por cumplir con su misión, de castigar a aquellos que dejaban de lado a Orochi; ver que la niña había causado parte de este caos, una vez que pudo tranquilizar y hasta dormir a la pequeña del disturbio de la sangre.

¿¡Leona!? —la voz de otra niña, captó su atención y la mira de reojo.

Goenitz no se esperaba la presencia de otra persona más, no se imaginaba que Gaidel tuviera una hija, sino dos y que sobre todo, sean gemelas. Él miró hacia Leona y luego hacia la otra niña de cabello azul. Suponiendo que no es conveniente dejar testigos sueltos de la masacre en esta aldea.

¡Leona! — gritó la pequeña, tras ver el cuerpo de su hermana gemela acostada en el suelo, inconsciente. Ella la socorrió entre lágrimas, al notar manchas de sangre en su ropa, suponiendo que era lo peor…Hasta que vio a Leopold parado al lado de ellas.

Qué curioso…—habló, viendo como una abrazaba a la otra — ¿Sabes? Ella no va abrir los ojos.

La niña ni siquiera le preguntó ¿Por qué?

Leila lloraba desconsoladamente con su frente tocando la frente de su hermana gemela-menor, seguía escuchando las chispas del sofocante fuego que consumía el resto de las casas, incluyendo la suya. Ella miró por unos segundo al sujeto que las observaba en silencio, hasta que sintió una caricia suave de la palma de la mano sobre su cabeza; por unos segundos pensó que la estaban consolando pero no, al parecer los planes de Goenitz terminaron cambiando.

Si lo deseaba, se hubiera llevado a las dos…

Dos horas más tarde, Leopold Goenitz también estaría al tanto de los soldados que llegarían poco después para investigar la aldea, viendo a un sujeto que se acercaba hacia una de las gemelas, Leona, ni siquiera podía conjugar alguna palabra tras estar delante de un señor que no conocía pero que se mostraba ser confiable y seguro.

¿Al menos puedes decirme cómo te llamas, pequeña?

La niña mueve la cabeza para asentir en silencio.

M-Mi nombre es…— tartamudea, parecía que su mente estaba tratando de recordar algo, en parte de recordar su nombre —. L-Leona.


Iori esquivaba los ataques de Leila quien se basaba en el control del agua, hidrokinesis. Él sospechaba por esta chica, porque ya sabía controlar bastante bien sus poderes, a lo que empezó a dudar de que sea Leona pero su parecido era increíble, eran el reflejo mismo de una a la otra; lo que podría diferenciarlas es por su nivel de control al agua. Una parece más experimentada que la otra, sobre todo utilizar de buena manera las gotas de la lluvia. "Asi que… Eres una autentica Hakkesshu del Agua." Recordó por unos segundos el comentario que le había dicho en su pequeño encuentro cara a cara, para solo confirmar algo que escuchó por comunicado de Chizuru.

Haciendo un movimiento en falso, Leila tuvo la ventaja de arrastrar un pequeño torbellino de agua acumulada contra él, provocando que su cuerpo vuelva a chocar contra los vehículos que estaban estacionados y nuevamente, termina tirado en el suelo y boca arriba, su respiración era algo acelerada. Buscaba aire, porque había ahogado y que lo expulsa de su boca el agua que tragó después de haber recibido el ataque.

No pensé que fueras tan débil, Yagami —habló Leila, sintiéndose superior a su rival.

El pelirrojo empieza a reír en plena mitad de su pelea, sus carcajadas hacían eco por casi toda la ciudad, su rival frunce el ceño al escuchar su risa porque no recuerda haber dicho algo gracioso.

¿Qué te parece gracioso? — interrogó Leila, al asomarse hacia él.

—Lo que dijiste me parece gracioso —contestó Iori, al mirarla a los ojos —Hiciste mal.

¿Qué cosa?

—En acercarte, "falsa Leona" —habló el pelirrojo, tras levantarse del suelo para contraatacar con su fuego purpura. Ella al instante se defiende con un débil escudo de agua, su cuerpo retrocede al choque de sus ataques, llenando su entorno de neblina en plena llovizna y que con lentitud se despejaba algunas zonas, de igual manera seguía siendo poco visible para ellos.

Leila miraba su alrededor y no registraba algún rastro del pelirrojo, hasta que vio un destello purpura acercándose directamente hacia ella, cuando intentó esquivarlo; su cuerpo se congelo en el aire, como si estuviera flotando del suelo y ese ataque parecía que la levantó del suelo hasta congelarla con una extraña aura purpura. Entonces, desde la neblina todo comenzaba a aclararse un poco más y se hacía más visible ver la figura masculina; que se asomaba tan sereno y con sus manos guardadas en los bolsillos, Iori estaba tan tranquilo que no se preocupó en agarrarla del cuello. Su rostro tenía algunas manchas de sangre y algún hilo carmesí correr por su rostro.

Cuando la sostuvo del cuello, oía las quejas de ella por su fuerte agarre y en parte, estaba dispuesta a resistir. Ambos hicieron contacto visual, él quería comprobar algo más sobre esa mujer; comprobando que no tiene los mismos ojos azules que Leona, podría tener el parecido a ella pero el color de sus ojos era distinto, su cabello azulado era idéntico pero no es ella, no es Leona Heidern. Sin embargo, encuentra un colgante dorado muy peculiar que colgaba en su cuello de cisne, no duda en tomarlo para arrancárselo descaradamente.

— ¿Quién eres? —preguntó, una vez que sostenía ese colgante.

Arg… ¡D-Dámelo, Yagami! —siseó, entre dientes. Leila trataba de escapar, una de sus manos trataba de hacer un ligero movimiento, a espaldas de Yagami se estaba acumulando agua pero en forma de una enorme mano.

— ¡Dime tu nombre! — Le exigió — ¡Tu, no eres Leona!

C-Claro, no lo soy pero…—admitió Leila con una sonrisa en su rostro —. Deberías buscarla.

— ¿Qué? — Frunció el ceño — ¿Por Leona?

La cantidad de agua que logró acumular para logre tener una forma de mano, tomó por sorpresa al pelirrojo: quien nuevamente cayó al suelo, después de otro golpe crítico. La joven se hacía masajes por su cuello para aflojar su dolor y comprobar que no tuviera alguna marca. Una vez más, esa muchacha obtuvo otra desventaja después de una debilidad o confianza misma de Iori; parecía que jugaba con él al generarle otros cortes superficiales donde dañaba parte de su ropa, y solo le golpeaba con látigos creados con agua pero que dejaban feas heridas.

Esto me pertenece —habló Leila, tras agarrar su colgante para abrirlo y ver la fotografía familiar que tenía dentro —Leona debe encontrarse con Zeus, ahora mismo.

Ella miró su reloj de muñeca, luego se giró sobre sus talones para darle la espalda a Yagami, quien estiraba su brazo, con la intensión de querer agarrarla otra vez.

Fue divertido pelear contigo, Yagami…Ya nos veremos en el futuro. Te lo Aseguro.

—Leona…—pronunció su nombre, antes de quedar inconsciente, sin ver como se alejaba su enemiga.

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N/A: Hola a todos, espero que estén todos bien, lo sé-lo sé me tardé muchísimo en regresar, pero bueno la inspiración llegó de la nada. Y en parte, lo importante es que puedo continuar con mi comic.

Como dije tanto en el summary, como en las aclaraciones, esta historia no tendrá capítulos muy largos como habré escrito en otros. Ya que la idea es que sea una serie de Drabbles y Viñetas. Pero trataré de aclarar todo lo posible en esta pequeña historia.

Solo diré, que 20 capítulos no van a ser suficientes para lo que quiero abarcar.


Espero que les haya gustado :3

¡Saludos y cuídense!

Atte.J.H ©