Adrien despertó ante una cálida sensación abrazándolo; y tuvo dificultades para abrir los ojos. Tenía ganas de volver a dormir, pero no podía recordar si había puesto su alarma. Trató de estirar la mano hacia la mesa de noche, y a tientas movió la mano, pero no pudo encontrar lo que buscaba. También notó que algo evitaba sus movimientos; y se obligó a abrir los ojos para ver qué pasaba.
Y entonces entendió todo.
Rayos...
Marinette aún estaba dormida, casi sobre el pecho de Adrien; y su respiración era lenta y profunda. Lucía llena de paz; sin saber lo que estaba esperándole.
Demonios...
Adrien no supo qué hacer, qué pensar. Mientras recordaba los detalles de lo que había pasado la noche anterior, sintió que su cabeza palpitaba de dolor.
¡Maldición!
No podía creer lo que había hecho. La lista de lo que había hecho mal para encontrarse en esta situación era muy larga, y tenía dificultades para entender todo. Aunque todo podía resumirse a dos errores:
1.- Se aprovechó del estado débil de Marinette.
2.- Había traicionado a su mejor amigo.
Se sentía mareado y algo asqueado - asqueado de sí mismo. Consideró dejar a Marinette a solas sin decirle nada, pero eso se veía mal a sus ojos. Marinette merecía una explicación; tenía que saber por qué Adrien lo hizo.
Adrien sintió que Marinette se movió un poco, pero no despertó; y abrazó a Adrien un poco más fuerte, haciendo que soltara un tembloroso respiro, ahora completamente al tanto del roce de sus desnudos cuerpos. Decidió que tenía que tomar el riesgo de despertar a Marinette aun cuando no estaba listo para encararla ya que no podía seguir como estaba y mantenerse cuerdo.
Sostuvo gentilmente a Marinette y la giró un poco; recostándola sobre su espalda. Adrien no pudo evitar admirar lo hermosa que se veía. Claramente recordaba lo que había hecho con ella. El mismo deseo aún seguía vivo en él.
De cualquier forma, esta vez había un dolor en su corazón que acompañaba al dolor de cabeza que tenía. Había hecho algo imperdonable y no tenía excusa.
Adrien suspiró, y escondió su rostro tras sus manos; tratando de pensar. ¿Tenía otra opción? Podría disculparse, ¿pero eso compensaría lo que había hecho? ¿Podría mirar a Luka o a Marinette a los ojos? ¿Podría hablar con sus otros amigos? ¿Podría seguir con su vida como si nada hubiera pasado? Los pensamientos de Adrien empezaron a hacerse más intensos con cada segundo, pero fue interrumpido cuando escuchó la voz de Marinette llamándolo.
-¿Adrien?
Marinette tomó sus manos y las retiró de su rostro, mirándolo con preocupación. Adrien no notó cuando despertó.
-¿Todo está bien? -Marinette preguntó con tono bajo, sintiéndose desconcertada.
-Marinette... -Adrien musitó, y se alejó ligeramente de ella. -¿D-despertaste?- tartamudeó, sin saber qué decir primero.
Marinette asintió, pero permaneció en silencio.
-Tú... ¿recuerdas lo que pasó? -Adrien quiso saber cuánto era que Marinette recordaba, esperando no tener que explicarle todo. Su vergüenza estaba devorándolo, pero aún esperaba que Marinette estuviera lo sobria suficiente como para saber lo que hacían la noche anterior.
Quería saber si Marinette también lo quería.
-¿No lo recuerdas? -Marinette tomó diferente la pregunta y sintió miedo.
-Sí... solo quería saber si tú... es que, estábamos muy ebrios y yo... Dios, es mi culpa. -Adrien frotó su rostro, frustrado y decaído, dándose cuenta recién que aún estaba desnudo. Salió de la cama de inmediato y buscó su ropa; se colocó los bóxers y pantalones lo más rápido que pudo. Giró hacia Marinette, avergonzado, sabiendo que su rostro estaba rojo.
Marinette no lucía nada diferente de él - excepto que ella estaba escondida bajo las sábanas.
Adrien no sabía cómo continuar esta conversación, pero no creía que pudiera sentarse a charlar como si nada. Así que empezó a caminar de ida y vuelta en la habitación, masajeando sus sienes para ayudarse a pensar.
-¿Adrien? -Marinette llamó otra vez, quizá aun esperando una explicación. Adrien la miró, y sus emociones era demasiado como para lidiar con ellas.
-Lo siento mucho. No sé qué decir aparte de eso. De verdad... de verdad lo siento... yo... - Adrien sintió que estaba ahogándose.
-No necesitas disculparte. No es solo tu culpa. -Marinette trató de detenerlo pero Adrien movió su cabeza.
-No... no, es mi culpa. Estabas ebria... estabas... estabas herida y frágil... me aproveché de ti. Dejé que mi deseo sobrepasara mi lógica. Soy... soy un imbécil. Soy peor que esa tal Juleka. Te usé de la peor forma posible. Ni siquiera puedo verte a los ojos ahora mismo... Dios... -Adrien dejó salir su frustración, su respiración se hizo irregular mientras la ira crecía en él. Nunca había estado tan decepcionado de sí mismo; nunca había estado tan perdido. -Desearía poder desaparecer en el hoyo más profundo y perderme para siempre. -Musitó, pensando cuán bueno sería ese final a sus problemas.
-Basta, Adrien... no fue tu culpa. -Marinette lo interrumpió, y Adrien notó que la chica se acercó a donde él estaba. Sujetó su brazo y lo miró con ojos llenos de lágrimas. -Si hay alguien que debe ser culpado, soy yo. Yo quería esto. -agregó con tono bajo.
Adrien estuvo asustado y no quiso permitirse creerlo. Movió la cabeza, y se soltó del agarre de Marinette.
-No, estabas ebria... no sabías lo que estabas haciendo. Yo te traje aquí y yo... cielos... no sé lo que estaba pensando...
-Deja de culparte. Sé lo que hice. -Marinette volvió a interrumpir, su voz temblaba ligeramente. -Te amo, Adrien... siempre lo he hecho... -Marinette musitó después de un breve silencio, sus ojos miraron directamente a los de Adrien. -Lo supe en cuanto te conocí. Lo supe aun cuando acepté salir con Luka. Nunca pensé que tendría oportunidad contigo, o que alguna vez reciprocaras mi amor... pero ayer... dejé que... dejé que estos sentimientos tomaran control de mí...
Adrien dejó salir un tembloroso respiro; el aliento que había estado conteniendo mientras Marinette hablaba. Esta información era difícil de digerir.
Marinette lo amaba.
Lentamente se sentó en la cama, confundido. ¿Se suponía que debía estar feliz ahora?
-¿Por qué? -preguntó aun negándose a creer.
Marinette parpadeó y lo miró sin expresión.
-No lo sé... solo lo hago... sé que no tiene sentido; pero aún después de las cosas que pasaron entre Luka y yo, no pude sacarte de mi mente... no pude olvidarte... -sujetó la mano de Adrien. -Adrien, por favor créeme... de verdad te amo...
Adrien miró sus manos unidas y quiso ceder; sabía que amaba a Marinette. Y algo en su mente le decía lo perfectos que eran cuando estaban juntos; como si fueran el complemento del otro.
Aun cuando de verdad quería ceder, no podía callar su conciencia.
Esto estaba mal.
Ellos no debían hacer esto.
Retiró su mano y volvió a ponerse de pie.
-Basta, Marinette... no sabes lo que dices. -Tragó en seco. -¿Siquiera sabes lo que esto significa? Digamos que me amas... ¿qué cambia? Yo no te amo. Acepto que te deseo porque pienso que eres hermosa; pero eso es todo...
Era difícil mentirle así a Marinette cuando lo miraba con ojos de ruego, pero aun así, Adrien logró hacerlo. No merecía el amor de Marinette. No merecía la amistad de Luka. Nunca podría perdonarse si se dejaba sucumbir a esos sentimientos otra vez. Luka merecía a Marinette más que él...
-¡No, basta! ¿Crees que te creeré? Crees que seré engañada por esas mentiras otra vez? Primero actúas como si te preocuparas por mí, luego fingiste que me odiabas; ¿ahora dices que solo deseabas algo físico pero no a mí? Sé que me amas, Adrien... lo sentí. Lo que compartimos anoche fue real y mutuo.
¡Marinette lo sabía!
Sabía que Adrien la amaba. Pero Adrien no podía admitirlo - aunque tampoco podía negarlo... cuando pensó en lo que pasó anoche también se dio cuenta; sus besos, roces, la pasión... Marinette correspondía sus sentimientos.
¿Qué se suponía que haría ahora? ¿Qué pensaba Marinette? ¿Por qué tenía que decirle que lo amaba? ¿No sabía que lo que habían hecho estaba mal? ¿No se sentía mal? ¿La respuesta de verdad era tan simple?
-¡¡Genial! -Adrien gritó al final. -¿Qué vas a hacer entonces? ¿Dejar a Luka y estar conmigo? ¿Crees que eso es posible? ¿Crees que te amo lo suficiente como para enfrentar a mis amigos con respecto a esto? Luka es tu novio. ¡Se preocupa por ti, maldición! Te ama tanto y tú estás aquí diciéndome que me amas... no puedo creer que esto esté pasando... -Adrien sabía que sus palabras eran crueles pero no podía evitar sentirse enojado. Aun cuando él era contra quien estaba enojado.
-¿Y qué se supone que haga? ¿Mentir? ¿No crees que no me siento mal? ¿tienes idea de cuántas veces quise disculparme porque no podía decirle que lo amaba sinceramente? Sé que lo que hice ayer estuvo mal. Sé que Luka no se merecía esto y desearía poder solucionar las cosas... pero no puedo... no se puede cambiar lo que pasó y no puedo cambiar mis sentimientos... todo lo que podemos hacer es pedir su perdón. Tengo que decirle que ya no puedo estar más con él... -Marinette le gritó mientras lloraba al mismo tiempo, pero con sus últimas palabras Adrien se sintió alarmado.
-No puedes dejar a Luka. -Sentenció con firmeza.
-Tengo qué... -musitó luciendo confundido. -¿No creerás que podré seguir con él después de lo que pasó, no?
Adrien sabía que lo que Marinette dijo tenía sentido, también sabía que la idea de que Marinette dejaría a Luka para estar con él le daba una felicidad culpable; pero no le gustaba. No iba a estar feliz al ser quien le quitara la felicidad a alguien más. Y este 'alguien más' era su mejor amigo. Luka había cambiado mucho desde que conoció a Marinette, y Adrien no lo había visto sonreír así...
-Luka de verdad te ama. ¿Puedes imaginar lo devastado que estará si sabe que su mejor amigo y su novia hicieron algo así? No puedo dejar que le hagas esto...
-Pero Adrien... nosotros...
-¡Marinette, no! -Adrien gritó sin dejar que Marinette interrumpiera. -Si no fuera por mí, tú aún estarías feliz con Luka, ¿no? Ni siquiera considerarías dejarlo; no lo habrías engañado... sin importar lo que digas, no puedo ir y decirle que soy el responsable de esto. No puedo ser el que le quite su felicidad. ¡No puedo! -Adrien trató de evitarlo pero las lágrimas ya estaban cayendo.
No se suponía que fuera feliz. No lo merecía.
-A mí también me importa Luka... pero tenemos que ser honestos con él.
Adrien movió la cabeza.
-No. No tenemos qué. Todo lo que tenemos que hacer es olvidar lo que pasó anoche. Ambos lo olvidaremos y Luka nunca lo sabrá. Entonces nosotros no tendremos que esconderle nada porque no recordaremos nada.
-Adrien... no puedes hablar en serio... -Marinette musitó, sus ojos amenazaron con soltar más lágrimas.
-Hablo en serio. Lamento lo que hice ayer; pero aún eres de Luka. No estaría contigo aún si él te dejara. No hay futuro para nosotros...
-Adrien... -Marinette volvió a llamarlo con voz quebrada. Sujetó la mano de Adrien -¿Qué hay de lo que sentimos? ¿No te importa?
Adrien volvió a mover la cabeza, y empezó a recoger el resto de sus pertenencias. Su corazón estaba apretándosele de dolor, pero tenía que ignorarlo. Ya que si no lo hacía... el mismo dolor estaría en el corazón de Luka. Marinette estaría bien. Luka la cuidaría.
-Eventualmente se irán... -musitó antes de dejar la habitación y cerrar la puerta tras él.
Continuará...
