Capítulo 16 - Bienvenidos a Londres

Mientras completaban todo el protocolo necesario para salir del aeropuerto, Sakura se mantenía en silencio tratando de recordar aquel sueño tan vívido que experimentó unos minutos atrás pero un suspiro de frustración era lo único que lograba escapar de sus labios suavemente. La dueña de las cartas no prestaba mucha atención a sus alrededores ni a las miradas de preocupación que sus acompañantes le dedicaban de vez en cuando por lo que para tratar de animar a Sakura, Shaoran optó por tomarla de la mano mientras colocaba un beso en la frente de la chica haciéndola sonrojarse y sonreír. .

Una vez que culminaron todo el proceso de seguridad, los cuatro hechiceros salieron del aeropuerto y fueron sorprendidos por una explosión de colores en lo que parecía ser un desfile anunciando un festival de diseño. Los cuatro miraban entre sorprendidos y asustados los diferentes personajes de fantasía que pasaban frente a ellos; desde hadas y elfos hasta personajes de la corte.

De entre la multitud, un arlequín apareció y se colocó frente a ellos, el hombre estaba completamente vestido de un color amarillo intenso además de una mascara que cubría todo su rostro y simulaba una mueca de sopresa. El personaje miró fijamente por varios segundo a Shaoran, Sakura y Lan pero fue frente a Xiwang que realizó una pequeña reverencia para extenderle una dalila de un color rojo tan oscuro que a simple vista podía confundirse con el negro. La pelirroja tomó la flor con dedos temblorosos tratando de disimular su sorpresa. El sonido de su celular la obligó a colocar la flor en su bolso, para no dejarla caer, mientras se alejaba del grupo y contestaba la llamada.

Un par de minutos después, Xiwang regresó a donde Sakura, Shaoran y Lan se encontraban solo para realizar una reverencia.

—No estaba en los planes pero la agencia de modelaje me acaba de llamar para pedirme que actúe como suplente a la modelo asignada. Llamaron para preguntarme cuándo podría viajar a Londres pero al decirles que acá estaba me pidieron que fuera inmediatamente —informó.

—¿Existe alguna forma de que puedas decirles que no? —preguntó Lan no sintiéndose muy cómodo con la idea de dejar a la chica sola en un país que no conocía del todo.

—Lamentablemente estoy bajo contrato con ellos y estas agencias siempre pueden ser estrictas con sus cláusulas y como soy nueva con ellos pues…

—Ve —exclamó Shaoran—, conoces la dirección del hotel donde nos quedaremos.

—Ese es otro detalle —murmuró Xiwang mientras evitaba la mirada de Shaoran—. Si la sesión fotográfica se extiende, pasaré la noche entera en el estudio. De todas formas yo luego los buscaré, no se preocupen.

Los tres amigos solo asintieron poco convencidos mientras la pelirroja volvía a disculparse para luego tomar el primer taxi que apareció disponible. Una vez que Xiwang se marchó, Sakura tosió para captar la atención de los jóvenes.

—Mi padre siempre me dijo que el trabajo de modelaje era así de demandante. Estoy segura de que estará bien y pronto podrá regresar con nosotros.

—¿Quién eres y qué hiciste con Sakura? —exclamó Lan sorprendido mientras Shaoran solo asentía a su lado incrédulo.

—¡Lan! Estaba tratando de animarte. Por mi que se quede trabajando toda la semana —replicó con una sonrisa traviesa.

—¡Sakura! —dijo Shaoran—, creo que es desafortunado que Xiwang no pueda acompañarnos pero debemos seguir adelante. Sin embargo, me gustaría comer algo antes de tomar nuestro camino al hotel. —Los tres asintieron en silencio mientras empezaban a caminar y buscar un lugar cuando Lan y Shaoran se detuvieron haciendo que Sakura casi se tropezara.

—¿Es esto un sueño?

—Shaoran, no entres ahí no lograre sacarte. ¡Lan, Ayuda!

—Sakura, ¡es una chocolatería! Mira al lado hay un salón de té puedes esperarnos ahí. Te lo pedimos.

Derrotada al ver las caras de súplica de su prometido y amigo, Sakura solo suspiró.

—Media hora, luego los sacaré de ahí usando a Thunder —Pero no había terminado de decir esas palabras cuando los chicos ya estaban ingresando al local—. Vaya que ese par no tienen remedio —comentó para sí misma mientras ingresaba al local de té.

… … … … … …

Al entrar a la chocolatería, Shaoran y Lan dejaron escapar una exclamación de sorpresa ante lo que veían. El lugar estaba repleto de diferentes chocolates de todas las formas, sabores y colores que ambos jóvenes podían imaginar. Pocas personas se encontraban en el establecimiento por lo que ambos aprovecharon para observar los diferentes escaparates sin mayor prisa.

—Shaoran, dime que vamos a comprar algo, mejor compra la tienda —susurró Lan mientras tomaba una barra de chocolate recubierta de almendras.

—No me des ideas, Lan —exclamó mientras colocaba varias bolsas de chocolate en la canasta que había tomado a la entrada—. Quizás cuando volvamos de Hong Kong puedo hablar con la junta directiva de expandir los horizontes del clan.

—Suena a una idea maravillosa pero…

—¿Pero?

—Es casi seguro que te prohibirán la entrada del negocio. Dejarías en la quiebra a tu propia compañía si de chocolates se tratan.

Shaoran solo le dedicó una mueca de molestia a Lan mientras seguían explorando hasta que una sección capturó la atención de ambos. Una hermosa y delicada vitrina estaba adornada por varias esculturas que se encontraban en demostración.

—¿Son hermosas verdad? —La voz los hizo sobresaltarse por un momento. Una de las dependientes miraba divertida las reacciones de Shaoran y Lan—, aunque no lo crean son casi en su totalidad de chocolate. Pueden verlas más de cerca si gustan.

Ambos asintieron mientras veían impresionados las tres esculturas antes ellos: un oso, una mariposa y una serpiente. Cada escultura era tan detallada que casi parecían reales, desde los colores usados para decorar hasta el movimiento de cada escultura. Sin saber por qué exactamente, Lan no podía quitar su mirada de la serpiente frente a él. Era como si la criatura tuviera vida y lo estuviera convenciendo para acercarse más por lo que en un impulso, el peliazul se acercó más hasta tocar los filosos colmillos que sobresalían.

—¡Lan! —La exclamación de Shaoran hizo que involuntariamente acercara más la yema de sus dedos a los colmillos de la serpiente haciéndolo dejar escapar una leve queja de dolor.

—¡Ouch! ¡Esto no es solo chocolate!

—Les dije que eran casi en su totalidad de chocolate —respondió la chica—. En este caso el artista colocó agujas para más realismo.

Asintiendo levemente y un tanto abochornado por el incidente, Lan solo bajó la mirada mientras pasaban a la registradora para pagar sus compras.

—¿Estás bien? —preguntó Shaoran.

—Si, es solo que… no es nada apresuremonos que Sakura debe estar molesta de esperar tanto —respondió.

… … … … … …

Sakura ingresó a la pequeña tienda y quedó encantada al momento con los diferentes detalles del lugar. El salón de té era un espacio pequeño pero acogedor donde predominaba una decoración sencilla. Varias mesas pequeñas estaban distribuidas a lo largo del local mientras que una vitrina llena de pequeños bocadillos separaba a los clientes de la cocina. Sintiendo su estómago rugir al ver la comida, decidió tomar asiento mientras aparecía alguno de los meseros.

Un par de minutos pasaron por lo que la esmeralda enfocó su atención en su celular y aprovechaba para informarle a Kero que habían llegado bien a su destino y preguntándole cómo se encontraba todo por allá cuando una voz la hizo alzar la mirada.

Uno de los meseros había aparecido, era un joven de piel clara, ojos y cabello esmeralda igual al tono de ojos de Sakura, la sonrisa del muchacho la hizo sonrojarse levemente pero fue el tatuaje en el antebrazo derecho de él lo que le llamó más la atención. La imagen de un espejo partido a la mitad era la imagen principal, pero al ver más de cerca, Sakura notó que pequeñas gotas carmesí recorrían ambas mitades del espejo. En el lado izquierdo, la silueta de un dragón se podía ver mientras que el lado derecho del espejo reflejaba una silueta humana.

—¿Te interesan los tatuajes? —preguntó el joven mientras veía fijamente a Sakura.

—Y-yo…-e-este… —Trató de decir sin éxito.

—Una piel como la tuya se vería hermosa decorada con un tatuaje, mi nombre es Sigo… —Pero el golpe de unas bolsas contra la mesa hicieron que Sakura y el mesero se sobresaltaran.

—Justo a tiempo para tomar nuestra orden. —Shaoran veía con cara de pocos amigos al peliverde mientras trataba de mantener una sonrisa falsa en su rostro—. ¿Podrías traer un té negro, un té de jazmin y uno verde? Dos bocadillos salados y para mi futura esposa un pastel de fresas, muy amable—, terminó de decir mientras tomaba la mano de Sakura y colocaba un beso en el dorso de esta.

Él mesero le dedicó un guiño a Sakura, haciéndola sonrojarse profundamente, y luego se marchó por la orden.

Lan que se había mantenido al margen de la escena solo suspiró mientras veía la bolsa. —Mi pobre conejo de chocolate ha pagado por tus celos, otra víctima más de Li, Xiaolang.

—¡Lan!

… … … … … ...

Llegar al lugar acordado en la llamada no le tomó mucho tiempo a Xiwang especialmente cuando los mensajes no paraban de llegar recordándole que debía apresurarse.

El tránsito era pesado ese día por lo que optó por pagarle al taxista y caminar el par de calles que le quedaban pendientes. Una vez llegó, tocó a la puerta esperando que sus mejillas no delataran su apuro.

—Señorita, le estábamos esperando —le indicó el hombre que le recibió—, le esperan en la oficina principal, girando en el pasillo a la izquierda.

Asintiendo levemente, la pelirroja siguió las instrucciones hasta dar con una puerta doble de madera. Respiró profundo y giró el pomo para ingresar.

Antoine Lecuyer le esperaba mientras permanecía sentado degustando tranquilamente lo que parecía un vaso de whiskey.

—Te tardaste. —Fue el recibimiento que le dio a su hija.

—El tránsito el día de hoy es terrible, casi me recuerda un poco al de Hong Kong. Sin embargo padre, debo decir que es grato verlo, después de todo usted está desaparecido.

Antoine le dedicó una mirada fugaz de enojo a su hija al escuchar ese comentario, pero su molestia pareció disiparse en cuestión de segundos.

—Tu impertinencia no dañará mi buen humor, hija. Todo ha salido justo como nuestro señor lo espera.

—Tía Ieran… ¿Acaso ella…? —trató de preguntar. Pero el hombre la detuvo con un gesto de su mano.

—Hay cosas que es mejor no conocerlas y que de todas formas no deberías saber. Ahora, el motivo de tu presencia aquí es porque nos encontramos en la fase final de la operación y como mi primogénita debes culminar tu misión.

—Padre, ¿De qué habla?

—Es hora de cortar la raíz del problema y tú nos ayudarás a eso.

—¡Se suponía que mi deber era informarles nada más! Jamás acordamos que ayudaría de alguna otra forma. —El corazón de Xiwang palpitaba a toda velocidad, ella no quería seguir con la conversación y confirmar sus sospechas de lo que su padre le pedía que hiciera pero al dar unos cuantos pasos hacia atrás notó como la puerta estaba ahora cerrada.

—¿Acaso has desarrollado sentimientos de afecto por ellos? Vaya que resulta decepcionante.

—Padre… no hay forma de que… una cosa era ayudarle con información y otra hacer lo que me pide. Ellos… son mis…

—¿Amigos? Como si eso existiera. Vaya Xiwang, tú madre siempre tuvo razón, has resultado ser débil y sentimental. Una traidora es lo que eres, hija. Desde que esto inició y aceptaste ayudar, has sido todo menos una amiga para ellos.

—¡Yo nunca acepté abiertamente! —replicó—. El clan básicamente me forzó a decir que sí.

Antoine miraba fijamente a su hija con un rostro que reflejaba molestia e impaciencia al ver las lágrimas que corrían por las mejillas de la chica y la mirada de súplica que esta mantenía.

—Debes entender que nuestro propósito es por un bien mayor. Hacemos esto porque es en lo que creemos.

—¡Ustedes son los que lo creen!

Un gruñido de molestia salió de la boca del hechicero mientras tomaba la muñeca derecha de Xiwang y la hacía mirarlo a los ojos. En ese instante, Xiwang sintió como todo su cuerpo era recorrido por un escalofrío que le empezaba a doler y la obligaba a apretar los dientes para no gritar. La mirada azul de su padre era de un color casi plateado en ese momento y Xiwang comprendió por qué esta magia se le hacía tan familiar.

Era la magia mental que su madre siempre usaba en ella.

—¿Creíste que viviría al lado de esa odiosa mujer tantos años y aceptaría concebir un heredero sin sacar nada a cambio? Me tomó mucho tiempo pero debo decir que soy mejor en este tipo de magia que tu madre. —La sonrisa de Antoine se amplió más al ver las espesas lágrimas que derramaba la pelirroja mientras forcejeaba por soltarse del agarre.

—Padre, yo no… ellos… no puedo.

—Harás lo que se te diga y lo aceptarás como la heredera del clan Lecuyer que eres —con su mano libre Antoine creó hermosas llamas azules mientras sonreía con orgullo, recordandole a su hija quienes eran realmente—. Tenemos planes diferentes para cada uno de ellos, así que veremos que depara nuestro siguiente movimiento. ¿Me has entendido? —Ante el silencio de la chica, el hechicero aumentó la presión en el agarre de la muñeca mientras que dejaba que su magia fluyera aún más—. Xiwang, ¿entendiste lo que te dije?

Derrotada la chica solo bajo su mirada mientras asentía lentamente y sentía que su corazón se partía a pedazos por lo que sabía estaba pronto a ocurrir.

… … … … … …

El retumbar en su sien le recordaba el terrible dolor de cabeza que tenía desde ayer. Las imágenes y palabras compartidas en aquel lugar se seguían presentando en su cabeza como si de una película sin fin se tratara. Aquel desliz de sí mismo lo había llevado a acelerar las cosas. Las dudas iban y venían, su convicción era errática y la oscuridad de aquel salón le recordaba la oscuridad de su propia existencia.

—Ja, si hasta parece digno de una mala película de acción todo ese momento. Mira que ni muerto me deja en paz —una mueca intentando reflejar una sonrisa apareció en su rostro.

Dos toques conocidos a su puerta interrumpieron su soliloquio, mientras la ya conocida figura nerviosa entraba a la instancia.

—Señor, las órdenes nuevas fueron comunicadas a todos los grupos. Todo está en marcha

—Queda una última misión en ese caso… —el susurro de sus palabras era más un último aliento para sí mismo que una respuesta para su subordinado.

—¿Señor?

—Ya saben que hacer, terminaré por mi parte con los últimos detalles.

—Sí señor.

… … … …

Sakura veía las calles Londinenses desde la ventana de la habitación de Shaoran. El séptimo piso le daba un amplio panorama del lugar que en situaciones normales la tendría muy emocionada. Sin embargo, su faz reflejaba una profunda seriedad.

—Sakura, estas muy pensativa desde que nos bajamos ayer del avión. Hoy casi ni almorzaste. ¿Te pasa algo? —El castaño se sentó a su lado con una preocupación que ya no podía disimular más.

Sakura seguía intentando recordar el sueño, pero parecía que entre más lo intentaba más lo olvidaba, lo cual tampoco tenía sentido.

—No —sacudió su cabeza—, lo siento es solo que estaba pensando… Shaoran… ¿Y si contactamos a Eriol?

La mueca de fastidio del castaño con esas palabras fue completamente visible, haciendo que Sakura se lamentara de haberlas dicho casi al instante

-—No confío en Hiragizawa, Sakura. Sabes lo que pienso de lo que pasó.

—Pero Shaoran… pudo tener sus razones.

—Ahh, por favor, Sakura —el castaño se levantó algo enfadado—. Aun así lo justificas, pudiste morir y él lo sabía y parecía que quería que pasara.

—Está bien, está bien, olvídalo —intentó calmar a su prometido la castaña—. A todo esto, ¿Dónde está Lan?

—Dijo que se iba a su habitación un rato. No tiene muy buen semblante, Xiwang no le contesta. La verdad me preocupa un poco también.

—Bueno ella sabe donde estamos, debe de tener mucho trabajo o disfrutando del festival de diseño.

—Tienes razón, igual no es como que no se pueda cuidar sola.

Un silencio un poco incómodo los albergó mientras sus preocupaciones volvían a rondar en sus cabezas.

—Shaoran, son las cuatro de la tarde, creo. A las cinco era la reunión con los informantes, ¿No?

—Iré a despertar a Lan —el castaño miró su celular con un poco de preocupación—. Lo extraño es que no me han contestado ningún mensaje al número que me dieron.

—Al menos tampoco han cancelado —una Sakura sonriente intentó animar al líder del clan Li—. Ven, vamos por Lan.

… … … … ….

Eran las cinco y media de la tarde y los tres hechiceros seguían esperando en uno de los salones de juntas del hotel pero nadie llegaba. Habían ido un par de veces a recepción y tampoco había información. La desesperación de Shaoran crecía con cada minuto que pasaba.

—¿Qué fue lo último que te contestaron? —Lan también revisaba su celular, en búsqueda del mensaje de alguien más.

—Cuando salimos de Italia me escribieron que les avisáramos cuando llegábamos. Ayer les escribí y no hubo respuesta —miró de nuevo el celular—. Pregunté en casa pero tampoco hay noticias.

El mal presentimiento comenzó a aparecer en la cabeza de todos mientras no les quedaba más que esperar pacientemente.

—Daré tiempo hasta las seis, no tiene sentido seguir aquí. —Las palabras del castaño no habían sido terminadas cuando el celular comenzó a sonar asustándolo por completo. El ambarino contestó atropelladamente.

—¿Li Xiaolang?

—Sí, él habla.

—Se le enviaran dos direcciones mañana. Cuando una puerta se abre la otra se cierra.

—¿Quién es usted? ¿Por qué me habla en acertijo? ¿Por qué no vino a la reunión?

Unas pequeñas risas sonaron al otro lado de la línea.

—La verdad de su madre o el destino del concilio. ¿Qué elegirá, joven líder?

Luego de estas palabras la llamada llegó a su final, dejando al ambarino frío ante la mención de su madre.

—¡Por todos los cielos Xiaolang! Dinos algo —reclamó el peliazul.

—Tienen información de mi madre… Pero si escojo, eso pierdo al concilio. Mandarán dos direcciones. Tengo que elegir.

Los balbuceos del castaño confundían más a sus acompañantes, quienes sólo se miraban intentando entender. Sakura se sentó a su lado y tomó su mano.

—Shaoran, ¿Qué es lo que pasó? ¿Qué te dijeron?

—O averiguo sobre mi madre o encuentro al concilio. Me dieron a elegir y yo…

Lan se levantó y puso su mano en el hombro de su amigo

—Averigua dónde está la señora Li, yo iré por el concilio.

... ... ... ... ... ... ... ...

NA

¿A quien mas le parece que esto es una trampa? Jejeje

Estamos en la recta final, mil gracias por su apoyo!