CAPÍTULO 19.
En cuanto Terry llegó a Nueva York, y a pesar de las quejas de Jefferson, Terry parecía que la vida se le iba de las manos, Corrió, corrió como nunca en toda su vida. Necesitaba verla, sentirla. Quería que Candy supiera que no estaba sola, que allí junto a ella estaban sus brazos, su amor, su protección.
¿Por qué, fui tan idiota?
Terry tenía que imaginarlo, era obvio que Candy hubiera tomado esa decisión, Terry hubiera hecho lo mismo, si supiera que Richard GrandChester iba a morir por culpa del cáncer.
Pero estúpido, deje que la venganza y el resentimiento dominarán mi mente.
Terry haría lo que fuera con tal de estar en su vida, ya no podría estar sin Candy.
Candy permanecía aterrada, está apoyada en la pared, En ese preciso momento se agachó aún con la espalda contra el cimiento frío fuera de la habitación donde se encontraban los médicos y las enfermeras con su padre y comenzó a llorar. Candy necesitaba llorar.
—¿Qué ha pasado? Pregunto el chico monitor que los asistió en el puenting, pero Candy no pudo hablar. Negó con la cabeza, y el chico monitor lo comprendió enseguida. A buen entendedor pocas palabras bastaban y, sin poder remediarlo acompaño a Candy en su dolor.
Candy quiere llorar, ahora que ya no tiene que ser fuerte para nadie . La tía Elroy soltó un quejido y las lágrimas más discretas comenzaron a deslizarse por sus pliegues. Cuando Anthony la vio entendió lo que había pasado. Anthony se disponía a ir junto a ella y consolarla, pero Elisa, que no se movió de su lado lo detuvo, Archie al comprender también lo que pasaba rápidamente camina hacia Candy. Archie la cogió entre sus brazos y la alejo de la habitación, mientras todos a su alrededor, algunos que no eran de la familia, pero si amigos y conocidos de William y de Candice se abrazaban y lloraban. Anthony, muerto de dolor, abrazó a la tía Elroy , que estaba tan desconsolada como él, mientras veía a Candy que se tapaba la cara con las manos y Archie la confortaba, pero Candy luchaba por liberarse de los brazos de Archie. Candy quería entrar en la habitación, quería estar con William. Su mejor amigo, su ángel, su fortaleza, su hermano, su padre, había muerto. Ahora ya no tenía que ser fuerte, ya no tenía que disimular. Ahora podía llorar, patalear, gritar y maldecir porque él ya no estaba. Había sido fuerte. Había sido la guerrera que le había dicho que sería, pero ahora ya todo daba igual. William, su padre, la había dejado. Candy recordaba la sonrisa que le dio antes de marcharse definitivamente de su lado, con ese gesto William le había dicho adiós. Pero Candy no quería que se fuera. Lo necesitaba.
Candy está desconsolada. Nada podía calmar su dolor. Nada, ni nadie. Anthony y Archie no sabían cómo calmar el llanto de Candy. Después de un largo tiempo y Avisados por Anthony, unos médicos se acercaron a Candy y le dieron un calmante. Eso al menos la relajaría. Pasados unos minutos, los lloros bajaron de intensidad, y Archie, guiado por una enfermera, metió a Candy en una habitación contigua y la sentó en un butacón. Candy necesitaba un poco de paz.
—¿Quieres un café? Le pregunto Anthony a Archie
—No, gracias.
Anthony cerró los ojos y, en cuanto los abrió de nuevo, preguntó:
—¿Dónde está Candy?
—En la habitación de al lado. Le han dado un calmante. Estaba muy alterada, pero ahora está sedada. Anthony asintió y, con un hilo de voz, musitó:
—Pobre Candy. Necesitará mucho apoyo.
Elisa no podía perder la oportunidad de vengarse de Candy y ahora que estaba sola le diría unas cuantas verdades.
Candy permanecía recostada llorando y sollozando casi en silencio.
—Has tenido mucha suerte en la vida.
—Elisa.. — Dice Candy sorprendida de verla, sentía que no sería una conversación agradable y quería evitar una discusión. —Acaba de morir mi padre— dice Candy con intención a callar cualquier tema no sería bueno en este momento. Pero Elisa cree que es el mejor momento.
—No te engañes. Él abuelo William no era tu padre. A saber las manias que usaste para envolverlo.
—¿Cómo vas a decir eso? Dice Candy abriendo los ojos como platos.— Es verdad. No tuve a mis padres… mi vida… mi vida no fue un mar de rosas. Ha sido difícil —Candy siguió con voz quebrada—. Tú lo has visto. Has visto todo por lo que he tenido que pasar.
—¿Qué he visto, Candy? —Elisa habla con falsa inocencia.
— Tuve que trabajar duro. Estuviste allí, lo viste.
—Yo sólo vi a una niña que con un pestañear se llevaba a todos a su bolsillo —dijo Elisa con envidia—. Todos los chicos se enamoraban de ti, todas las chicas querían ser tus amigas. Él abuelo William te prefería a ti, y eso que no eras su hija.
—No es cierto.
—Y de alguna manera, estudiaste lo que querías y te fue bien. Anthony pensó que se enamoró de ti, pero el capricho terminó rápido.
—No... Anthony me quería.
—El problema allí es que te dejaste deslumbrar por sus palabras. No se le puede decir que sí a todo el mundo, querida. Lo hicisteis a propósito para molestarme. Un día él dijo estar enamorado de mí, y luego se fue tras de ti por tu cara de mustia —Candy la miró un tanto espantada.
—¿Qué?
—Lo mismo pasó con Terry. Tienes la manía de enamorarte de los hombres que primero pasaron por mis caricias—. Candy abrió su boca para decir algo, pero ningún sonido salió de su boca—. ¿No lo sabías? —le preguntó Elisa con su tono suave—. Terry y yo salimos un tiempo. Fuimos… novios, si se puede decir así.
—Mientes...
Elisa se echó a reír.
—No te lo dijo, vaya los hombres a los que te ofreces, o te mienten, o te engañan. Yo fui importante para Terry, así dejó que lo interpretara. Salíamos, me presentó a sus amigos… Frecuentábamos una discoteca en especial.
—Eso es mentira. Estás mintiendo.
—¿Para qué te mentiría? —le preguntó Elisa con voz dulce—. No gano nada con eso, cariño. Yo adoraba a ese hombre… pero… no obtuvo de mí lo que queria, y le deje. Terry me llamó muchas veces, casi me rogo por una explicación, pero me acababa de casar con Anthony . Ah, mira, aquí tengo la prueba—. Ella sacó su teléfono de su bolso y le mostró unas fotografías. Allí estaba Terry con ella en un bar, era la discoteca que Candy lo vio por primera vez, aunque pudo ver a Terry mirando distraído hacia otro lugar. —No te sientas mal. Ya sabes cómo son los hombres, ven a una muje y se deslumbran… y montan todo un teatro alrededor de ella para que caiga en su trampa.
—Terry no es así.
— ¿Vas a decir entonces que no ha tenido muchas mujeres?
—No, pero no es el villano que quieres hacer ver.
—Como quieras. No vine aquí para hablar de él, sino para decirte que no te acerques a mi esposo. Pobrecita. Creíste que habías tocado el cielo con las manos, pero mírate. Pensé que Terry te había contado de nuestra relación. Pero veo que no. Los hombres son así cuando no toman enserio a una mujer.
No Terry , insistió Candy en su mente, y la miró apretando los dientes. Terry la había dejado por volver con su Savanna. Terry la había comprado, era verdad que al principio la había ayudado, pero todo era para su beneficio.
Dios mío...
—Ya te dejo para que sigas lamentando —suspiró Elisa—. No vayas a enfermarte—. Elisa salio con paso lento. Sin darse cuenta de que Archie lo escucho casi todo. Candy sintió como las palabras de Elisa le atravesaban como cuchillos su piel, su corazón, hasta su alma.
No, no, no. No llegues a conclusiones sin antes haberlo escuchado.
Pero Terry le había mentido, le había ocultado información. Tantas ocasiones en las que pudo decirle esto y lo calló. Por qué. ¿Que le había hecho ella? Si lo ocultaba, debía ser por algo, tal vez porque había cosas desagradables que no quería que ella supiera. ¿Por qué otra razón lo habría callado? ¿Esperaba ocultarlo por siempre? La hizo su esposa, ¿pensaba hacerlo después, acaso? No claro que no. Terry solo había pagado por una esposa. Él corazón de Candy sintió otra herida profunda. La fuerza la vencía. Candy se siente cansada, muy, muy cansada.
¡No, no, no!.¡No puedo más! ¡ya no!
Terry llegó al hospital buscando a Candy con desesperación.
Terry había tenido que usar influencias, sobornar a unos cuantos, pasar por alto cientos de advertencias para poder estar aquí, pero desde el día del que supo lo que Candy estaba viviendo no había podido estar tranquilo , y definitivamente ya no soportaba más esta situación. La necesidad de tenerla junto a él era más grande que su venganza, después de todo no tenía sentido. Terry ya había hecho daño a a las personas que no tenían culpa.
Maldita sea.
Terry reconoció su error, y a hora tenía que pagar sus consecuencias. Solo esperaba que Candy lo comprendiera y que lo perdonara.
Neil Legan fue el primero que vio a Terry. Neil se puso furioso.
¿Qué demonios hace GrandChester aquí?
El primer impulso que tuvo en cuanto vio a GrandChester fue pegarle un tiro en plena cara, fue algo tan fuerte que tuvo que recurrir a todo su autocontrol para no hacerlo. Las cosas habían cambiado, el aristócrata podría ser su pensión de retiro. Se le había ocurrido la idea al verlo entrar al hospital.
Anthony vio a GrandChester. Anthony no podía creer que GrandChester trajera los problemas a un hospital.
Seguramente viene por Candy. No puedo permitir que le haga más daño..
Anthony no permitiría que GrandChester se acercara a Candy.
Candy, sintió el perfume de Terry. Era inconfundible ¡El aroma de Terry aquí! Todo su cuerpo se despertó, alerta, a la expectativa, y caminó a la salida intentando asomarse.
—¿Que haces tú aquí? Dice Anthony deteniéndose frente a Terry.
—¡No te metas en esto Andley! ¿Dónde está Candy? Terry no quería perder tiempo discutiendo. No estaba de buen humor, y cada vez perdía más la mínima paciencia que Tenía. Elisa Legan y Elroy Andley miraban con ojos como platos a Terry.
Aunque Elisa lo miraba más como un hombre en todo sentido de la palabra.
¿Por qué Candy tenía que tener a ese hombre. Demonios, si tan solo lo hubiera tenido una noche.
Elisa ya había soltado su veneno, había conseguido lo que quería. Lastimar a Candy
Elroy creía que GrandChester pudiera hacer más daño a la empresa.
Todo es por culpa de Candy. Ay William mira a lo que nos ha llevado tu mala decisión.
—No te voy a dejar que le hagas más daño — Amenazó Anthony con furia. —Así que ya puedes marcharte por dónde llegaste. No tienes nada qué hacer aquí.
Archie sabía que Terrence GrandChester era el embargador y el responsable de que Andley Inc, enfrentará la presente situación. Archie se colocó a lado de Anthony, Archie tampoco permitiría que GrandChester siguiera causando problemas, Lo que a Archie le pareció extraño era que preguntará por Candy con derecho. Archie no estaba enterado del matrimonio entre Candy y Terry.
Seguramente Terry sabía que Candy era la heredera .
Entonces escucho a decir;
— Candy es mi esposa y lo que tenga que ver con ella me involucra.
Anthony soltó una Carcajada. Archie abrió los ojos como platos.
Esposa.
¿Que está pasando? Archie mira la escena confundido
—¿Tú esposa? Dice Anthony burlándose, meneando la cabeza negando.
—¿Terry...? —Candy lo llamó, Candy está en otro mundo, todos los últimos acontecimientos la habían lanzado al vacío, su mente está cansada, triste y desolada, ahora lo único que quiere son esos brazos protectores, cálidos, mágicos. Los ojos se le humedecieron de tristeza, de alivio, de paz. —Terry, estás aquí —dice Candy con voz inevitablemente quebrada.
—¿Cómo? Dijo Anthony. No entiende el cambio de Candy, Anthony se interpone entre Candy y Terry
Candy rodeo a un desconcertado Anthony
—Estás aquí —Dice Candy, solo quiere estar entre los brazos de Terry, Sus pensamientos no están en orden, y lo necesita y extiende sus manos a él. Candy quería decir; te amo, te extraño, te necesito, pero tenía algo duro en la garganta.
Terry se sorprendió por el cálido recibimiento de su esposa, pero también el la necesitaba.
La abrazo con más fuerza, deseando que no rompa a llorar, y me sorprende una emoción tan punzante que se me forma un nudo en la garganta. Ella se sorbe la nariz y tiene los ojos enrojecidos cuando la suelto.
—No llores, mi niña hermosa.
—No estoy llorando.
—No, claro que no —dijo él limpiando sus lágrimas—. Me duele mucho verte así.
—Todavía no puedo creer que haya muerto —Candy se lamenta mientras apretuja un pañuelo de papel. —¿Qué haré ahora. Él era parte de mi vida...
Responder a aquello era complicado, pero Terry no la dejaría sola. Él quería protegerla..
Él médico se acercó para informarles que William había dejado todo arreglado para su entierro y mandarían a William con los tanatopractores del funeral. Anthony y Archie asintieron y comprendieron que ya no tenían nada que hacer allí.
—Vamos a casa. Necesitas descansar —Dice Terry, y Candy reacciona en ese momento.
—¿A casa? Mi casa es con mi padre, no tengo otro lugar a dónde ir, y no quiero ir contigo.
Terry por primera vez no se molestó, al contrario fue tierno y paciente.
—Esta bien. Te llevo.
—No. Terrence.
—Candy... Dice Terry con dolor en la voz. La miraba con un ruego. Candy no quería verlo más.
No, no y no, Terry no la dejaría marchar sin luchar por ella. El corazón le batía como tambor, apenas podía tragar y un sudor helado perlaba su cara. Tenía unos pocos segundos antes de perderla. Vio que ella sacaba algo del bolso.
Era consciente de la lucha interior que llevaba Candy. Sus gestos afectuosos estaban marcados por la desconfianza y algo más que no sabía dilucidar. Seguía resentido, pero él la necesitaba y se agarraría a ese sentimiento para superar lo ocurrido. Al ver que ella iba a alejarse, él la jaló y le acarició el rostro con la mano.
—Dejame Terry. No es buen momento.
Terry asintió muy a su pesar y Candy salió del hospital junto a lado de Archie.
Terry necesitaba cambiar su estrategia, no quería dar pasos en falso, deseaba rescatar a la Candy que sabía estaba encerrada en el interior de esa melancólica mujer. ¿Y si era tarde para ellos? No, no era tarde, por alguna jodida razón ella había vuelto a su vida, su intento de ocultarse de él era patético. ¿A qué diablos jugaba?
Anthony se retiró con su familia para prepararse para despedir al abuelo. Elroy Andley estaba como en shock, no podía creer que William estuviera muerto. Sentía mucho rencor hacia Candy.
No era justo que Candy solo hubiera compartido poco tiempo con su hermano y se ganara el cariño de William, que yo que siempre había estado para él.
Elroy había dejado su vida por ayudar a su hermano tras la muerte de su esposa. Elroy había sido madre para Albert y Rose Mary,. Después se había ocupado de Anthony. Cuando murieron sus padres y Albert. Elroy se encargo de William y Anthony, y siempre se preocupo de que fueran una familia respetada para la gente de su círculo social, Elroy casi lo consiguió, Hasta que llegó Candy, esa niña que solo traía desgracias a los Andley le había robado el amor de Anthony y después de William. La odiaba, Elroy Andley odiaba con todas sus fuerzas a Candy White.
Archie se llevó a una silenciosa y triste Candy del hospital, también debían descansar un momento y prepararse.
Archie y Candy viajaban en el automóvil en silencio, aunque Candy no dejaba de llorar en silencio,y Archie no pudo evitar preguntar
—¿Estás casada con GrandChester? Candy suspiro, acababa de morir su padre aunque Elisa dijera que no lo era. Candy no quiere hablar de Terry. Solo quiere llorar y estar sola.
—No quiero hablar de Terry.
—Te comprendo pero si que lo hablaremos en otro momento.
Ni Archie, ni Candy dijeron más, Candy se olvida de Terry, el dolor por la muerte de su padre es más intenso que cualquier otra cosa. Cuando llegaron a la casa de William. Ana se apresuró para abrir la puerta pero al ver a Candice y el gesto que le hizo el joven Archie, Anna comprendió que el señor había muerto. Sin poder contenerse Anna también comenzó a llorar, aún así se encargo de poner cómoda a la señorita Candice, que pidió estar en el sillón preferido de su padre.
—¿Que voy hacer sin ti?
Archie escucho que Candy decía, . Era evidente que le hablaba al abuelo. Y sin poder detenerse dijo;
—Recordarlo, ser fuerte y seguir adelante
—Eso es muy fácil decirlo, pero... —Dijo Candy pero no pudo continuar. Los sollozos volvieron a invadir a Candy, que comenzó a llorar. Necesitaba llorar.
Candy lloró, expulsó la rabia, la frustración que llevaba dentro y, cuando veinte minutos después pareció tranquilizarse un poco, dijo secándose las lágrimas con un pañuelo azul que Archie se sacó del bolsillo:
—Hemos hecho todo lo que hemos podido por él... su salud era delicada. Muy delicada. Mi padre decía que. tenía una sonrisa tan bonita que... —Sin embargo, no pudo continuar, y de nuevo se rompió.
—Candy —murmuró Archie—. Todos sabemos que habéis hecho todo lo que estaba en vuestras manos. William no ha podido tener mejor persona a su lado que tú. Quédate con eso porque él lo sabe.
Es un martes por la tarde frío y sombrío. Agotada, apoyo la espalda en la pared de la chimenea de la antíguo lugar preferido de William un lugar tranquilo de estaño. Candy mira hacia el mar atravesó de la ventana. El cielo está oscuro y siniestro, y un áspero viento, típico de Nueva York, Candy siente que el viento le zarandea el cuerpo. Se avecina una tormenta y abajo, el mar ruge enfurecido y se estrella contra los acantilados, con un sonido que retumba por todo el lugar. Los primeros azotes helados de aguanieve de la inminente tormenta le salpican la cara. Candy no siente nada está vacía, fuera de aquel lugar tranquilo tan querido por William, la familia Andley conversaba, hablaba de William, a Candy le da igual por qué nada le delevolvera a su padre.
Candy permitió que no se le negara la entrada al cementerio a nadie cercano de algún modo a William. Elroy Andley tuvo que permitirlo aunque eso la disgustase demasiado.
Candy arrojó la última rosa en la lápida donde el cuerpo de William Andley, su padre iba
Recordar es fácil para quien tiene memoria. Olvidar es difícil para quien tiene corazón. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
Candy tiene los ojos hinchados y llorosos mientras recordaba aquellas palabras mientras bajaban la lápida donde descansaba su cielo, su hermano, su mejor amigo. Su padre. Candy todavía no podía creer que aquello hubiera sucedido. ¿Cómo podía haberse marchado William con lo presente que lo tenía?
Se dio una ceremonia en memoria a William, que obviamente había sido organizada y dirigida por Elroy Andley, y dónde Candy fue ignorada sin disimular ni un poquito. El resentimiento que Elroy Andley sentía hacia la heredera era inmenso. Anthony y Archie no estuvieron descuerdo con el desplante de la tía Elroy, pero Candy les pidió que no hicieran nada. En el fondo de su corazón Candy ya lo sentía.
A la ceremonia, sólo había podido entrar integrantes del clan. Elroy Andley contó a los medios publicitarios que la familia no daría ningún detalle por respeto a la memoria del patriarca de los Andley.
Si hubiera sido por Candy ella no se hubiera opuesto a qué los amigos y conocidos estuvieran en la ceremonia.
Pasaron cinco días desde el entierro. Para Candy fueron cinco días largos y tortuosos, días en los que Candy no había parado de llorar y añorar a William. Stear, el hermano de Anthony, que trabajaba con un bufete de abogados internacional, en algún lugar de Europa había programado una reunión ese día para leer el testamento. En otro momento Candy estaría feliz de verlo, pero ahora no le importaba quien llegaba o quién se iba. Candy no quería asistir a la lectura del testamento, pero al final accedió cuando Stear la llamó por teléfono y le indicó que era requisito indispensable que ella y el resto de la familia acudieran, porque William así lo había pedido. Cuando Candy hablo con Stear por fin acepto de mala gana. A Candy no le importaba el dinero. No obstante William así lo había querido, y Candy no se negaría, Así pues Candy acudió junto a Archie a la casa grande de los Andley en Nueva York donde Anthony vive con Elisa.
En la casa grande ya los esperaban Anthony, Elisa, Sara la madre de Elisa que Consolaba a la Tía Elroy. estás últimas tres estaban en desacuerdo con la presencia de Candy, pero no podían hacer nada.
Candy se estremece cuando ve a Neil Llegan, quien llego un poco más tarde del horario establecido. A Candy le vino el recuerdo de su mentira y le dio valor rápidamente se compuso de la primera impresión. Candy tuvo el impulso de ir hacia Neil gritarle y golpearlo por haberle mentido. Cuando Neil se enteró que Candy vivía con William, se sorprendió mucho, al igual que todos, pero entonces supo que no sería fácil acercarse a Candy. Sabía que William la protegería y si descubría que Neil seguía a su hija, Neil perdería mucho, y no podía arriesgarse.
Neil sintió crecer su amor por Candy, y deseo con toda su alma encontrarla sola. Desgraciadamente su deseo no se cumplió, Candy nunca estaba sola, otra veces se encontraba de viaje con William, hasta este momento Neil que había mantenido una esperanza, supo que tenía que buscar otra manera de tenerla para él, pensó que esa oportunidad podría venir después del entierro del tío abuelo, Sin embargo Candy se había encerrado en la mansión de William y no había salido, hasta ese momento. Candy estaba más guapa. Él deseo enfermizo que Neil sentía por Candy creció.
Neil miro a Candy y pareció crecer
No se necesitaría hacer mucho para asustar a la muñequita de porcelana.
Entonces Candy escucho la voz de William.
Eres Candice Andley, mi hija; monito guerrera.
Candy miro directamente a los ojos cafés de Neil, que no le sostuvo la mirada, y Neil giro a otro lado.
Te ha cambiado la mirada, mi amada Candy
Neil apretó los puños por la irá que siente al resumir lo que eso significa. Candy, su Candy ya fue poseída.
GrandChester.
Maldito seas.
Aún así Neil no se daría por vencido, hasta no tomar lo que a deseado por muchos, muchos años.
—¡Candy dueña de todo su dinero! —Eso dejó lívidos tanto a Elroy como a Elisa.
—¿Le dejo todo a una huérfana? —preguntó Elisa como si jamás se hubiese esperado algo así.
—¿Y de quién es la Andley Inc? —preguntó Neil, que la miraba como si no quisiera creerle.
Strear tomó aire y volvió a hablar. —De Candy. Él abuelo le dejó todo a su hija... —No pudo terminar su frase, pues Elisa soltó una risa loca y desesperada.
—Eso es mentira, eso no puede ser.
—Todo es la verdad.
—¿Y por qué no nos dijo nada? —preguntó Elroy, y luego, como para sí—: por qué no me dijo nada.
—Tal vez descubrió cosas importantes —siguió Anthony, haciéndose oír por encima de las carcajadas de su mujer. Elroy miraba sorprendida a Elisa como temiendo que enloqueciera de verdad luego de semejante noticia.
—No puede ser, la muy maldita Huérfana —dijo Elisa entre risas—. Y a mis espaldas.
—¡No confió en mí! Dice la tía Elroy.
—Claro que no confió en ti —le recriminó Archie—. Nunca confió en ti. Él abuelo no fue tonto siempre supo muy bien lo que hacía.
—¿Qué sabes tú, nada? Grito Elisa
—Ya ves, sé más que tú. Y en cuanto a Candy, se dará cuenta de lo que has intentado hacerle y te lo hará pagar—. Elisa sonrió negando.
—¿Saben qué? Dijo poniendose de pie. pero Candy la interrumpió.
—Renuncio. ¡Renuncio! ¡Estoy harta! Harta de ustedes, de esta casa, de la empresa. Quédense todo yo solo quiero a mi padre de regreso.
Al día siguiente por la tarde, Archie estába enseñándole las cuentas a Candy de cada una de las propiedades. Las oficinas Andley se encuentran justo enfrente al Central square, pero Candy prefirió que Archie fuera a la casa de William, una casa de estilo georgiano que William el padre de Candy reconvirtió en despachos durante la década de 1980. El edificio es parte de la sociedad patrimonial Andley y alberga otras dos empresas justo enfrente con plantas superiores.
Candy Intenta concentrarse en las cifras que esta comentando Archie, pero Candy ve que la puerta del despacho de William está entreabierta, y Candy se distrae.
Todavía lo imagino trabajando ahí dentro. Prácticamente puedo oírlo hablando por teléfono, riéndose de uno de mis chistes malos o reprendiendo a Anna por alguna metedura de pata. Tengo la sensación de que entrará por la puerta de la calle en cualquier momento.
En este mundo William estaría en su salsa, gobernando su territorio. Hacía que pareciera fácil. Aunque Candy sabe que William envidiaba la libertad.
"Sigue tú vida, Pequeña. No te encierres en una oficina, Ama, ten hijos, disfrútalos y déjate amar".
Padre me haces mucha falta.
Candy tiene gana de llorar, se le borra la visión por las lagrimas
—Por eso creo que podríamos dejarlo todo como está hasta el próximo trimestre y luego revisarlo —prosigue Archie y devuelve a Candy al presente—. Aunque, insisto, deberíamos ir a visitar las propiedades Tengo una idea muy vaga de la ventaja que podríamos sacar de las tres propiedades, porque sé que, gracias a la buena administración del abuelo William, son todas rentables. Ahora que Andley Inc ya no tiene peligro de ningún tipo.
Terry ya firmó los documentos y Andley Inc es libre y prometedora.
Candy salio furiosa dejando a un Archie confundido.
Continuará...
