Hola mis queridas lectoras, lamento el retraso de este capítulo, me tomó un poco más de tiempo, pero espero que lo disfruten. Ha sido un placer leer nombre conocidos que tenía tiempo de no leer en los reviews, les agradezco sus comentarios, reflexiones y críticas, espero que este capítulo sea de su agrado. Sobre todo deseo que sus familias estén bien, que sus vidas sean bendecidas y que en medio de todo lo que estamos viviendo puedan encontrar paz.

Humildemente les ofrezco un ratito de entretenimiento que espero sirva para escapar un poco de la realidad.

C, no me canso de repetirlo, es maravilloso compartir estos procesos contigo, y más maravilloso tenerte como amiga.

Bendiciones a todas.

KeyAg

Capítulo 11

Hospital Santa Juana, Chicago.

Albert POV

El recuerdo de ese terrible día en el que nuestros caminos se separaron está grabado con fuego en mi corazón, jamás debí dejarla ir, pero al instante recuerdo que ha sido una mujer feliz, tiene un negocio exitoso, se ha desarrollado como profesional, tiene un nombre intachable y lo más importante encontró el verdadero amor al lado de un hombre sencillo que a leguas se nota la ama con locura, en pocas palabras a partir del momento en que ella se alejó de nosotros, ha tenido una vida completa, es una mujer maravillosa y yo no puedo volverle a fallar, romper sus sueños o condenarla a una vida miserable. Los Andrew ya hemos destruido tantas veces sus sueños, que me siento incapaz de fallarle otra vez y someterla a esta vida sin vida como la que yo llevo, sé que mi dolor tiene un sentido y es saberla feliz siempre, en el fondo este sacrificio que hice fue lo correcto, le di su libertad, le permití tener una vida, ser feliz. Juro que si ella sobrevive a todo esto, mantendré mi palabra y velaré cada día en lo que me resta de vida para que ella sea siempre feliz, aunque eso signifique dejarla ir nuevamente y para siempre.

Una vez más me pierdo en la marea de hubieras, mi mente vaga a la deriva y pierdo la noción del tiempo. La puerta se abre nuevamente, es Archie, me entrega la ropa y en automático me dirijo al baño de la habitación, mientras él se acomoda en mi silla, abre un libro y comienza a leer para Candy en voz alta.

El agua caliente relaja un poco mis agarrotados músculos, paso la mano por mi cara, consciente de la incipiente barba de tres días, no me importa, pero en automático sé que debo remediarlo, entre las cosas que Archie ha traído lo necesario para afeitarme, hago lo que corresponde, y después abro el grifo de agua helada, necesito mantenerme alerta, Archie tiene razón, no quiero irme de su lado, pero, sé mejor que nadie que Candy no me necesita, no me quiere acá, no soy parte de su vida sin embargo y a pesar de todo, sigo siendo tan injusto en mis decisiones…pero no puedo dejarla, no ahora, solo hasta que esté bien… me digo a mí mismo, ya después me iré de su vida para siempre, se lo debo a los años de cuidado que ella me dedicó es justo que ahora haga lo mismo por ella, por lo menos hasta que despierte y mejore , luego me prometo a mismo volver a dejarla, salir de su vida para siempre.

Me visto con las ropas semi informales que sin duda fueron escogidas para mí por el ojo crítico de moda de mi sobrino, cuando salgo, hay una pequeña mesa dispuesta, sandwiches, una sopa, y una jarra de café, hasta hace algunos minutos no creí que podría comer, pero no logro recordar cuándo fue la última vez que consumí alimentos y ajeno a mí, mi estómago ruge. Archie sigue enfrascado en la lectura, no presto atención, como por inercia, mientras hago una lista mental de las cosas que debo resolver.

Archie baja el libro y me observa por unos momentos, tiene cosas que decirme, y no está seguro de cómo hacerlo, no pregunto, lo dejo que se tome su tiempo.

- He mandado un chofer al hogar de Pony con las noticias, y he prometido mantenerlas informadas, las dos buenas mujeres quieren venir, pero, por supuesto, no pueden dejar solos a los niños…

- Haz los arreglos necesarios para que puedan hacerlo, contrata maestras, enfermeras, habla con Tom, envía a Annie, no sé, lo que sea necesario, son sus madres.

- Lo sé, y ya he hecho todo lo que has mencionado, pero no vendrán y dejarán a los niños sin asegurarse de que estarán bien, Patty viene en camino, irá a prestar su ayuda al hogar, Annie irá con ella. -

- Gracias.

- Presenté nuestras excusas a la familia Renauld, les he explicado, que como familia queremos mantener estos momentos lo más privados posibles, que los mantendremos informados. Me he sentido como un hipócrita, no tenemos más derecho que el nombre… ni tú ni yo hemos sido su familia… yo la veía una vez cada tanto… ¿tú? ¿algo más aparte del famoso baile de primera plana? y ellos son una pareja estable hace algún tiempo, son toda la familia que nosotros nunca fuimos para ella y Candy está enamorada, debemos tratar de ser más justos….

- Ella no quería verme… no me quiere cerca de ella nunca más y te juro que hago esto para devolver un poco todo lo que me ofreció en su momento, sé que soy la última persona que quiere en su vida, que desprecia todo lo que sea Andrew y no quiero fallarle otra vez, solo quiero que esté bien, que sea feliz y que continúe con su vida … quiero retribuir un poco todo lo que me dio y que se dé cuenta que los Andrew… al menos tú y yo, nunca hemos sido sus enemigos...a pesar de ser quienes lograron hacerla más infeliz que nadie en su vida. No espero que me entiendas, tal vez solo trato de hacer más llevadera mi propia culpa, el haberla hecho tan infeliz por tantos años y haberla herido como nadie, cuando solo quería darle todo lo que había soñado, una familia. Archie, sé que me he equivocado mucho y con ella más que con nadie, pero no voy a impedir que viva su vida, solo quiero saberla a salvo… hacer por primera vez lo que es mejor para ella, en este momento, aunque cuando se recupere deba alejarme para siempre de su vida.

- ¿Has intentado hablar con ella de toda esa culpa que sientes, tratar hacer las paces con el pasado y con los errores que los dos cometieron?

- La verdad, es que no insistí como debía...la última vez que la tuve cerca fue la noche antes de partir de viaje, seis meses atrás, en el baile de caridad para la construcción del ala pediátrica, estaba tan feliz y me habló con todo el desprecio que posee para mí, no fui capaz de arruinar su velada ¿para qué remover el pasado? ¿para qué abrir viejas heridas que solo me están lastimando a mí por el peso de mi culpa? Archie ella es feliz, lo vi en sus hermosos ojos y yo tengo que continuar con mi vida justo como es.

Mi respuesta, me hace recordar nuevamente, hace tan solo seis meses dejé pasar una oportunidad más, que el tiempo de haber revertido todo pasó hace tres años, que el pasado no cambia y el futuro es todo por lo que vale la pena luchar y más si en ese futuro está solo la posibilidad de que ella sea feliz. La voz de Archie me devuelve a la realidad.

- ¿Cómo pudiste irte después de tenerla cerca nuevamente? - me pregunta Archie, es evidente que es una pregunta que se ha guardado por un tiempo, estoy tan cansado, que respondo algo que en completo control de mis sentidos y emociones jamás le respondería.

- Archie, solo la vi... ella no quiere saber nada de mí, en realidad no me extendió más allá de la mera cortesía que se le extiende a un simple conocido, estuvimos en el mismo espacio, en la misma cena, compartimos un baile, pero no podíamos ser más desconocidos... además, la única vez que me habló solo lo hizo para herirme, está claro que me desprecia y que no soporta mi cercanía y ya no tiene caso hurgar en el pasado, mis memorias más queridas del tiempo que estuvimos juntos, son las más odiadas para ella, pero ahora, eso no importa, lo que importa es que sobreviva, darle todo lo que necesite, cuidarla, protegerla y cuando esté bien, desearle lo mejor y si me lo pide alejarme, para dejarla ser feliz.

- La rehabilitación será larga... quieres que adapten la mansión de Chicago.

- No, Lakewood, en cuanto esté fuera de peligro y sea posible moverla lo haremos, creo que se recuperará mejor en un lugar rodeado de naturaleza, además, será más fácil para la hermana María y la señorita Ponny visitarla allá… ¿George se fué a la oficina?

- ¿Qué necesitas?

- Actuar eficientemente, revisar que necesita su habitación para poder atenderla en casa, claro una vez fuera de peligro y sea posible moverla, George debe saber todo lo correspondiente a su alquiler y cosas así, hay que contratar a alguien para que dirija su agencia de enfermeras, y la fundación, tal vez dos personas diferentes, habrá que hacer entrevistas, tal vez el doctor Leonard tenga alguna sugerencia sobre alguna enfermera de confianza que dirija la agencia… y si debo hablar con Amber...

- Puedo acercarme a las oficinas de Candy, su asistente me conoce, tal vez me permita revisar el status de todo… yo me hago cargo de lo que esté relacionado con la agencia y la organización de caridad… tal vez Patty debería quedarse en Chicago, en vez de irse al hogar… no sé, solo pienso en voz alta, pero yo me hago cargo de eso.

- Gracias.- es todo lo que atino a responder, es cierto que estoy completamente cansado, pero mi mente corre a mil por hora, seguramente no lograré descansar hasta que todo esté bajo control.

- Me voy, si puedes dormir un poco, te vendría bien, no sugeriré que te vayas a casa, porque supongo que será inútil.

Archie se va y yo me quedo sumido en mis pensamientos, me duele verla así, mi mente aún es una maraña de sentimientos, preocupaciones y recuerdos, sin embargo, sé que eso no durará mucho, mientras ella esté así de grave velaré a su lado, quizá, en todo este tiempo que tenemos por delante, hasta que ella se recupere podré enmendar mis errores, ganarle por lo menos su perdón y así el resultado final sea que ella me odie un poco más y se haga cada vez más grande el abismo entre nosotros.

Candy POV

Las oleadas de dolor parecen ir y venir, escucho a lo lejos lo que parece ser mi propia voz gimiendo mientras partes de mi cuerpo se contraen en agonía, después una mano cálida acaricia mis cabellos, o mi mano con suavidad, es un toque que conozco, inconfundible, cargado de sentimiento, el mismo que limpió mis lágrimas más de una vez, debo estar delirando, intento abrir los ojos, pero me pesan, el esfuerzo regresa el punzante dolor, una vez más un quejido escapa de mis labios, y esta vez distingo con claridad una voz masculina, que ladra órdenes.

Está sufriendo, haga algo.-

Señor, es parte…-

No le pregunté si era parte o no de la situación, le estoy diciendo que haga algo para evitarlo.-

Aún faltan quince minutos para su siguiente dosis. -

¡Demonios señorita! Creo que no he sido claro, haga algo o hablaré con el doctor Leonard.-

No, señor Andrew…-

No escucho lo demás, su solo nombre sacude mi ser, ¿Qué hace él aquí?

El dolor sigue recorriendo mi cuerpo, escucho pasos apresurados, manos que me examinan, alarmas, y una voz grave por encima de todas.

Tiene sangrado interno, habrá que llevarla a cirugía de inmediato, prepárenla.

El mejor cirujano del país.

No hay tiempo para traer al mejor del país, pero le garantizo que es el mejor de la ciudad. Espere aquí, nos haremos cargo.

No escucho la respuesta, la voz de Albert y del doctor Leonard se alejan, por lo que entiendo me llevan a quirófano. El dolor se hace más agudo, parece desgarrar mis entrañas, pero justo cuando creo que no podré soportarlo más, el gas de la anestesia opaca mis sentidos y de pronto solo me siento flotar en el aire.

Albert POV

¿Dónde está? - la voz de George me saca de dónde sea que me encontraba.

Se la han llevado a cirugía al parecer tenía sangrado interno. Quiero otra enfermera.

William, hemos pasado por cinco enfermeras en tres días.

No me importa, quiero otra enfermera, una mujer mayor, no otra de esas que se maquillan demás para venir a la habitación, habla con Leonard. Y quiero al mejor cirujano del país en este hospital, no me importa cuánto debas ofrecerle, ni si debes poner todo este maldito hospital a su nombre, solo hazlo.

No sabes si lo necesitará de nuevo.-

Eso no importa, pero si lo necesitamos de nuevo debe estar aquí, es más quiero el mejor equipo de médicos del país. -

Veré que así sea, la señorita Amber ha venido otra vez. -

No estoy en condiciones.

Pues tienes que hacer algo para estarlo, ninguna mujer tendrá tanta paciencia, así que recomponte y habla con ella. No puedes hacer nada por la señorita Candy ahora mismo, y no permitiré que eches por la borda lo que has construido hasta ahora solo porque no estás pensando con la cabeza.

George, nada de esto está a discusión, además necesito que te asegures de que tengamos todos los recursos legales para tomar las decisiones médicas, así como la custodia hasta que tenga el alta médica. Inapelable.

Eso no le gustará a ella.

No me importa si le gusta, solo no quiero a su abogado entorpeciendo la situación, ni tampoco que su novio salga con que, por ser su prometido tiene derechos, ni nada por el estilo, todas las decisiones serán exclusivamente mías o de Archie en caso de que yo no esté. - George suspira, sabe de sobra que es inútil discutir conmigo.

La señorita Amber regresará al medio día. -

Lo mejor será que le digas que no, esperaré en esta habitación hasta tener noticias de la cirugía. ¿Ya sabemos cómo sucedió el accidente?

Al parecer se pasaron un alto, por eso fueron embestidos por un camión.

¿Quién iba al volante?

El doctor Renauld

Si algo le sucede a ella, me encargaré de que pase sus días en la cárcel por asesinato.

William, necesitas calmarte.

George, no la has escuchado quejarse, tiene mucho dolor, puede perder la vida…

Puedes perderla, eso es lo que te tiene así, y lo entiendo perfectamente, pero nadie más que Archie o yo podemos saber esto, piensa en cómo se verá, en la manera que se afectará la reputación de ella si acaso se llega a vislumbrar un interés de tu parte diferente al de un familiar, así que recomponte hombre.

Tienes razón, gracias por recordármelo.

La puerta se abre, y Archie asoma la cabeza discreto.

¿Puedo pasar?

Pasa, ¿qué sucede?

Acabo de ser interceptado en el pasillo por el padre del doctor Renauld, quien exige ver a su futura nuera.

Puede exigir lo que guste, pero la respuesta sigue siendo la misma.

También Steve Althorp está en la sala de espera y no planea moverse de ahí hasta poder ver a su cliente, en su caso, tiene la orden de un juez.

George, haz la llamada que necesites hacer, promete lo que sea necesario y asegúrate de que en media hora tengamos con nosotros el completo poder legal.

Quizá sea bueno que hables con él, por lo que sé, no es solo su abogado sino su amigo. Uno que creo que conoces ya. Me dice mientras se pone de pie y palmea mi hombro antes de salir de la habitación.

Archie me mira unos momentos antes de ponerse en pie hay mucho trabajo por hacer y él y George son los que se están haciendo cargo.

Toma un café o algo, recomponte, piensa con cuidado, recibe a Steve, y a Amber, aunque sea por unos momentos. Incluso quizá debas hablar con la familia de Maurice. - no puedo negar que tiene razón, y quizá sea lo mejor en estos momentos de completa angustia.

Está bien, hablaré con el señor Althorp primero.

Bien, vendré de nuevo en unas horas, ya están trabajando en Lakewood, y en un par de días llegan la señorita Pony y la hermana María, pensé en instalarlas en un hotel cercano.

Ordena que preparen habitaciones en la mansión, asígnales un chofer, y habla con la gente para que no les falte nada, si tú mismo puedes traerlas hazlo. -

Por supuesto, te veo al rato. -

Archibald me deja solo, mi boca está seca, y la cabeza parece darme vueltas, pero tienen razón, debo hacer mi parte, me sirvo un vaso de agua, lavo mi rostro y recompongo mi atuendo en el espejo antes de salir a hablar con el abogado.

Lo encuentro en la sala de espera justo afuera de nuestra suite, mis hombres no le han permitido la entrada, la preocupación en su rostro es evidente, es un hombre joven, de buen parecer, de pronto recuerdo porque me parece familiar, él era el hombre que iba con Candy la única vez que la busqué y que yo asumí era su esposo, por alguna razón me cae mejor que el doctor, él no me ha visto, pero me acerco a él.

¿Señor Althorp? -

Voltea a verme y se pone de pie como impulsado por un resorte.

Señor Andrew, ¿Cómo está ella? - me pregunta con genuina preocupación es un hombre más o menos de mi edad, un par de años más, un par de años menos, no lo sé, tiene excelente reputación, en su momento heredará la firma de abogados que su padre hizo famosa y que él ahora impulsa de manera brillante. Algo en su mirada me hace bajar un poco la guardia.

Por favor venga conmigo. - Lo invito a la suite, es un lugar más privado donde conversar.

Me han dicho que la llevaron a cirugía de emergencia hace un par de horas. -

Sangrado interno, el último reporte que me dieron dice que están teniendo éxito, pero aún no está fuera de peligro. -

Gracias, no quisieron darme más información, a pesar de la orden del juez. -

Debe usted tener muy buenos contactos y a Candy en alta estima para presentarse aquí con la orden de un juez. -

Mi esposa y yo consideramos a Candy como una gran amiga, incluso parte de nuestra familia, nuestros hijos la adoran, y mis padres también. - Parece ser que Steve Althorp entiende como son las cosas, así que decido hablar con claridad.

Señor Althorp… -

Steve, si no le molesta. -

Steve, es mi deber como cabeza de los Andrew velar por el bienestar de mi familia, y es un privilegio que no pienso ceder. -

Entiendo, aunque supongo que no todos sus familiares tienen el privilegio de contar con su presencia a la cabecera de su cama de hospital.-

Solo los más cercanos, y por favor llámame William.-

El señor Cornwell, el señor Villers y Candy.-

Veo que sabes un poco de cómo funciona mi familia.-

Si mis antecedentes son correctos, también debo suponer que pondrás en movimiento tu maquinaria de influencias y las decisiones médicas e incluso la custodia física de Candy será tuya.-

Son mías, y la maquinaria ya está en movimiento, es inapelable, Steve.-

Lo entiendo y pese a todo me parece lo correcto, sé que pondrás a disposición de ella solo lo mejor para que se recupere y en verdad es lo único que todos queremos, que ella sobreviva y esté bien, solo por esa razón y por todos los recursos que tu dinero, tu nombre y tu poder pueden ofrecerle, es que estoy dispuesto a no apelar y permitir que te hagas cargo por lo menos por ahora de todos los asuntos médicos, ¿qué hay de sus negocios también tomarás el control de la agencia y la fundación? -

No, creo que ahí puedes entrar tú, quiero que ella pueda mantener su independencia, le dolería demasiado si anulo todo su trabajo, y por supuesto que no lo haré, sé que has hecho un buen trabajo como su apoderado legal, que eres un hombre honesto, y ella confía en ti, hemos pedido a una querida amiga de Candy que se haga cargo de la fundación, pero lo cierto es que necesitará de tu asesoría y hay una enfermera capaz, para la agencia, no es sociable, ni la mejor para tratar con los clientes adinerados, pero si la mejor para elegir a las enfermeras, coordinar la parte técnica. -

¿Flamy Hamilton?-

Así es, pensamos que Patty puede ser la parte social y de relaciones, claro que aconsejada por Flamy en lo que corresponde a enfermería y si estás de acuerdo con tu asesoría en la parte financiera. -

Colaboraré con ustedes, pero tengo una condición. -

Pagaremos lo que sea. -

No, no es dinero, quiero poder verla, tener comunicación con ella, y que por ahora no se entere que hemos llegado a un acuerdo, para ella será una traición, y si me despide no podré velar por sus intereses y cuidarla de ti. -

De acuerdo, por mi parte ella no lo sabrá, seguro te pedirá que busques la emancipación. -

Lo hará, y yo le haré ver que es imposible por ahora, pero debes de saber que llegado el momento volveré a las cortes, porque sé que su felicidad depende de estar alejado de todo el peso de su apellido Sr. Andrew. -

Está bien, aclarados los términos, le pediré a Archibald que te presente con Patricia O´Brian. - Le digo sin demostrar en ningún momento el vacío que deja él escuchar de un amigo que ella en verdad desprecia todo lo que significó en su vida ser una Andrew. -

Quedo atento y sobra decirte que te considero un hombre de palabra, quien llegado el momento hará lo correcto y que espero que tú y tu familia puedan aprovechar este tiempo con ella para reparar un poco el daño causado anteriormente. - me dice mientras me extiende la mano para despedirse a modo de pacto entre caballeros.

Sorprendentemente al abogado me cae bien, esta charla incluso ha servido para distraerme un poco, el doctor Leonard llama a la puerta.

Señor Andrew. - voltea a ver a Steve algo inseguro.

Puede decirnos doctor, el señor Althorp es un buen amigo de Candice.

Bien, la señorita Andrew está en recuperación, logramos detener todos los sangrados, pero ha perdido mucha sangre, por lo tanto, está débil, y debemos ver cómo reaccionará en las siguientes horas si logramos pasar 12 horas sin una nueva hemorragia, podemos comenzar a respirar tranquilos. -

Gracias doctor. -

Por otro lado, debo reiterar que el cirujano, el doctor Adams ha hecho un gran trabajo…

Lo entiendo, y lo agradezco, aun así preferiría tener un equipo de médicos que puedan apoyar en caso de ser necesario. -

Bien, con gusto les recibiremos.-

¿Cuándo podré verla?

Debe pasar al menos unas seis horas más en observación, debería aprovechar para comer algo, y estirar las piernas… el doctor Renauld me ha pedido verla, y aunque francamente me conmueve le he respondido que no hay autorización para visitas, no por ahora, ella ni siquiera está consciente. Tal vez quiera pasar por la habitación del doctor y… -

Gracias, opino igual que usted doctor Leonard. -

Con permiso señor Andrew, si necesita algo, no dude en hacerme llamar. -

Gracias doctor, en verdad aprecio todo lo que está haciendo por nosotros, y por supuesto que me aseguraré de que el hospital y usted personalmente se vean beneficiados por tan excelente atención.

Le agradezco, aunque debo mencionar que mi esposa y yo apreciamos a la señorita Andrew, así que es un honor poder apoyarles. Permiso. -

Ella está fuera de peligro inmediato, siento como si un gran peso se me quitara de encima y la bruma que opacaba mi mente hasta este momento cede, soy completamente consciente que no he sido yo mismo estos tres días, es momento de cumplir con mis obligaciones.

Steve, agradezco tu apoyo, no sé cuándo permitirá el doctor Leonard las visitas, pero tú y tu esposa serán bienvenidos entonces.

Perfecto, si no te molesta me daré una vuelta más esta noche para tener noticias sobre su evolución.

No me molesta.

Ahora mismo me dirigiré a la agencia a ponerme a las órdenes de la señorita O´Brian.

Perfecto, seguramente Archibald debe estar ahí. Que tengas buen día y no dudes en decirme cómo podemos apoyar.

Gracias.

Observo a Steve salir, y decido que es el momento de hacer una visita al doctor Maurice Renauld y su familia, es lo correcto, y no puedo seguir evitándolo, por lo que parece este hombre será un día el esposo de Candy, lo mejor es tratar con él de una buena vez.

Salgo de la habitación, en la estación de enfermeras me informan dónde se encuentra la habitación de Maurice, un par de pisos más abajo y al parecer en una habitación compartida, habrá que hacer algo al respecto, por supuesto, de manera discreta y que no hiera el orgullo de la familia.

Me asomo dentro de la habitación, una mujer de edad mediana está sentada al costado de su cama, Maurice parece estar dormido, pero la mujer levanta la mirada.

Buenos días. ¿Señora Renauld?

Buenos días, señor Andrew. - supongo que no debo sorprenderme de que me reconozca, los medios suelen publicar mi fotografía un día sí y otro también.

Lamento importunarla, pero sé que han estado al pendiente de la salud de Candice y he venido personalmente a darle las últimas noticias y por supuesto, a interesarme por la salud del doctor Renauld.

No me importuna señor Andrew, por favor, pase, por ahora está sedado, pero dígame ¿Cómo está Candy? - en su voz hay genuino afecto, como siempre, Candy se ha ganado el cariño de quienes la conocen.

Me temo que aún muy delicada, pero por el momento, fuera de peligro.

Mi Maurice se sentirá feliz de saberlo, su sobrino el joven Cornwell ha sido muy amable al venir a informarnos de la situación de Candy. - Como siempre, Archibald ha sido encantador.

¿Cómo está el doctor Renauld?

Bien dentro de lo que cabe, me temo que Candy se llevó la peor parte, aunque a Maurice aún le quedan meses de rehabilitación por delante, está completamente fuera de peligro, aunque con mucho dolor y por supuesto destrozado por el estado de Candy.

Por eso he venido, el doctor Leonard nos aconseja no recibir visitas, y ella la verdad no está consciente, su estado es muy delicado, por lo tanto, seguiremos las órdenes médicas, pero con gusto les haremos llegar un informe diario de su progreso.

Pensé que no nos permitirían verla para mantener su privacidad familiar. - una voz seca a mis espaldas me indica que el señor Renauld ha llegado.

Cariño, el señor Andrew ha venido a interesarse por la salud de Maurice y a platicarnos sobre el avance de Candy. Deberá usted disculpar a mi esposo, queremos mucho a Candy y ver sufrir a nuestro hijo por no poder verla no ha sido agradable.

No tiene por qué disculparse señora, entiendo perfectamente la situación, señor Renauld, en ningún momento ha sido nuestra intención agraviarles, pero Candice está muy mal, la realidad es que aún no sabemos si sobrevivirá, por eso mismo es que estamos siguiendo las instrucciones médicas al pie de la letra, pero puede tener por seguro que ella está recibiendo el mejor tratamiento disponible y que estaremos a su lado a cada paso de la rehabilitación, para la cual ya estamos preparando el lugar adecuado.

Lamento si fui seco, señor Andrew, supongo que ustedes también están viviendo momentos de dolor e incertidumbre.

Así es, Candy es muy especial para mi sobrino y para mí, y verla en el estado en el que está ha sido muy difícil, pero por supuesto estamos preparados para hacer lo que sea porque ella se recupere.

¿La sacará del país?- me pregunta el hombre directamente.

La llevaré a donde sea necesario para que se recupere, por el momento pensar siquiera moverla de este hospital es simplemente un imposible, pero sí tengo planes de llevarla a una de nuestras casas de campo que ya está siendo acondicionada para su cuidado y rehabilitación en cuanto sea posible. Por supuesto son ustedes bienvenidos a visitarla una vez que los médicos den ese permiso.

Le agradecemos, Maurice, no podrá moverse de este hospital por muchos meses. Pero si no le molesta le enviaremos sus cartas a donde usted nos indique. -

Por supuesto señora Renauld, enviaré un mensajero a recogerlas cada semana, y por favor, estamos a su disposición, cualquier cosa que necesiten, no duden en decirlo.

Le agradecemos, pero no es necesario, nos haremos cargo de la salud de nuestro hijo.- me responde el hombre con orgullo, eso lo respeto, pero no dejaré de averiguar en qué manera se les puede ayudar.

No les quito más su tiempo, me retiro, y si no les molesta volveré en otra ocasión, quizá cuando el doctor Renauld esté en condiciones de recibirme.

Por supuesto es usted bienvenido. - me dice la mujer, el señor Renauld me extiende la mano y agradece mi visita, con una inclinación de cabeza salgo de la habitación, solo me queda una persona por ver.

No quiero abandonar el hospital, pero tampoco puedo pedirle que venga una vez más cuando ya ha venido tres veces y no la he recibido, me dirijo a la suite y marcó el número de su casa, como es su costumbre, los miércoles a esta hora no recibe visitas y siempre está en casa, así que en cuestión de minutos me contesta la llamada.

Amber. -

William, querido, ¿Cómo estás?

Bien, algo cansado, pero bien, lamento no haber podido recibirte…

No tienes que disculparte, entiendo que son momentos difíciles, reservados a la familia, pero si en algo puedo apoyarte. ¿Cómo está Candy?

Tuvo cirugía de emergencia, no sabremos si está fuera de peligro sino hasta dentro de unas horas.

¿Puedo llevarte algo de comer? ¿Hacerte compañía por un rato?

Me temo que no soy buena compañía en estos momentos…

No espero que lo seas, solo distraerte un poco y lograr que te alimentes apropiadamente, aunque no dudo que Archie y George lo estén intentando. - su voz afectuosa parece darme algo de paz y me escucho a mí mismo aceptar.

Solo por un rato, si no te molesta. -

Claro, que no me molesta, estaré ahí en cuanto nuestra cocinera me prepare una canasta para llevarte. -

Gracias Amber. -

Gracias a ti por permitirme acompañarte en estos momentos.- me dice sin reproche alguno y termina la llamada, es una buena mujer, una mujer que a su manera busca cuidar de mí, y no puedo olvidar que en mi equipaje está el anillo que compré para ella, esa es mi realidad, la realidad a la que debía volver, no a este infierno en el que me veo enfrentado con mis peores temores.

Candy POV

Cuánto tiempo ha pasado, no lo sé. He vagado entre la bruma de la inconsciencia por lo que pareciera una eternidad, mi mente me juega una mala pasada, más de una vez he escuchado su voz llamarme, he sentido el cálido toque de sus manos acariciando mi rostro, su fragancia masculina ha invadido mis sentidos de esa especial manera que solo lo hace en mis sueños. Definitivamente debo estar equivocada, no recuerdo mucho, la discusión con Maurice, la marea de fierros rojos que me envolvió y la oscuridad que sobrevino después, lo demás, seguro no son más que ilusiones.

Candy - una voz conocida me llama, lucho por abrir los ojos, aunque mis párpados me parecen supremamente pesados. - Candy, haz un esfuerzo, abre los ojos, pequeña. - el tono tierno de su voz me conmueve, aunque mi subconsciente sabe perfectamente que no es real.

Albert POV.

A pesar de que intento seguir con mi vida y crear una rutina, la realidad es que cuando no estoy en el hospital no puedo sino pensar en Candy. Por las mañanas la señorita Pony y la hermana María se quedan con ella, yo regreso a la mansión el tiempo suficiente para dormir algo y asearme, después de vuelta al hospital para una visita rápida, de ahí voy a las oficinas a trabajar o pretender trabajar un poco, y por la tarde paso una hora con Amber, al final del día, respiro con alivio ya que es tiempo de volver al hospital y pasar la noche a su lado.

Pero el día de hoy no me he movido de aquí, el día ha sido un ir y venir de médicos y enfermeras, atender visitas, pretender civilidad y mantener la calma aun cuando por dentro me sentía completamente distinto. Pero la noche ha llegado y misericordiosamente por fin me he quedado solo, y me acerco hasta su cama, con gusto cambiaría mi lugar por el suyo con tal de no tener que vivir esta angustia de verla tan mal y no poder hacer nada.

Candy. - la llamo, aunque no espero respuesta, tuvo otra hemorragia y la llevaron de nuevo al quirófano, su cuerpo inerte sobre la cama, supremamente pálido junto a su respiración lenta y pausada, me hablan de lo cerca que he estado de perderla. - Candy, haz un esfuerzo, abre los ojos, pequeña. - le imploro mientras acaricio suavemente su cabello y su rostro.

Estamos solos, las enfermeras se han retirado después de revisar sus signos vitales, el médico de cabecera se quedará de guardia esta noche y las que siguen para así asegurarse de que estará bien, cada media hora entrará alguien a revisar sus signos vitales, pero por ahora, solo nos encontramos los dos en la enorme habitación que ha sido testigo mudo de todo lo que siento por ella.

Candy POV

Camino por el hermoso prado, el fresco y húmedo pasto cosquillea mis pies descalzos, el día es precioso, la suave brisa acaricia mi rostro, el cálido sol calienta mi cuerpo, miro a mi alrededor, estoy en la colina de Pony, el viento parece susurrar mi voz, pero no es la voz del viento, sino la de Albert, intento seguirla, pero cada vez que creo que estoy a punto de llegar cambia de dirección, hasta que de pronto el día ya no es tan hermoso, densos nubarrones comienzan a oscurecer los cielos, la suave brisa se transforma en vientos huracanados, el cálido sol se esconde y gruesas gotas de lluvia comienzan a empaparme, su voz sigue llamándome, corro hacia la cima de la colina, quizá desde ahí podré verlo, cuando estoy a punto de llegar a lo alto tropiezo, estoy completamente empapada y temblando de frío, me siento miserable, impotente y perdida, quiero rendirme, las lágrimas comienzan a correr por mi rostro, pero su voz es más clara y fuerte esta vez, levanto la mirada y ahí está él, en la cima de la colina, su espalda recargada sobre el Padre árbol, me sonríe y abre los brazos, sin pensarlo dos veces me pongo en pie, y echo a correr en su dirección, cuando llego a él, una vez más mi entorno ha cambiado, el sol vuelve a brillar, me detengo a un paso de dónde él está.

Candy, te he extrañado tanto, por favor regresa a mí. - En sus ojos no hay reproche, y sus palabras son dulces.

Albert, yo… lo siento. - no puedo poner en palabras todo de lo que me arrepiento, pero de pronto mi enojo de tantos años parece diluirse, entiendo lo equivocada que estuve, sé que no merezco un hombre como él, pero él no me permite continuar, solamente me acerca a mi y me envuelve en un abrazo, por unos segundos el tiempo parece detenerse, sé que he llegado al hogar, y luego, todo se oscurece de nuevo.

Abro los ojos, la luz me lastima, mi garganta está completamente seca y un millón de clavos parecen enterrarse en diferentes partes de mi cuerpo. Escucho el gemido que escapa de mi garganta.

¿Candy, puedes escucharme? - la paternal voz del doctor Leonard es clara.

Sí. -

¿Sabes dónde estás?

En el hospital… sufrimos un accidente. - el ruido de los metales retorciéndose, cristal quebrado, el olor a humo y a sangre llega hasta mí desde algún lugar de mi mente. -¿Maurice? - alcanzo a preguntar, me duele la garganta cuando hablo.

Maurice está en mejores condiciones que tú, aunque también le espera una larga rehabilitación. -

¿Puedo…?

No por ahora, en este instante nuestra prioridad es tu recuperación, pero el doctor Renauld recibe reportes diarios sobre tus avances. ¿Te duele mucho? -

Algo… - sé perfectamente que admitir cuanto dolor tengo puede resultar en que me anestesien de nuevo, y no quiero, necesito escapar de mi inconsciente. Hay más personas en la habitación, pero me imposible verlas, estoy prácticamente inmovilizada. -

Tus madres han venido a verte. -

Me informa una voz grave fuera de mi rango de visión. Mi corazón se acelera, ¿puede ser que no hubiese estado soñando? La figura de la hermana María y la Señorita Pony se acercan, me hablan con dulzura y acarician mi cabello, en automático las lágrimas comienzan a correr por mis mejillas, tenerlas a mi lado es una especie de alivio, junto a ellas no necesito ser fuerte.

Vas a estar bien mi niña, eres fuerte, y saldrás adelante, solo tendrás que obedecer indicaciones por un tiempo. -

¿Los niños? - no es posible que ambas estén aquí.

Están bien cuidados, el señor Andrew envió maestras y enfermeras, Tom y Annie están en el hogar ayudando también. Estaremos contigo unos días, y en cuanto veamos que estás mejor, regresaremos con ellos. - me explica la hermana María con esa practicidad que la caracteriza. William se ha hecho cargo, estoy demasiado débil como para protestar, pero mi mente me grita que debo recuperar las riendas de mi vida, organizar las cosas, la agencia... busco al doctor Leonard con la mirada, - Debo ver a Steve Althorp. -

En cuanto recuperes un poco las fuerzas, pero no tienes de qué preocuparte, todo está bien. -

El esfuerzo ha sido mucho, la impresión de saber que Albert está aquí también. Sigue estando fuera de mi rango de visión, pero su presencia se hace sentir, la habitación da vueltas y una vez más la bruma me atrapa, quizá en mis andanzas por el limbo me encuentre nuevamente en sus brazos.

Vuelvo a abrir los ojos, por la iluminación en la habitación debe ser medio día, intento buscar a mi alrededor, y entonces lo veo sentado al lado de mi cama.

Steve. -

Me dijeron que querías verme, me dice con una sonrisa que no logra ocultar su preocupación. -

Hazte cargo de… -

Candy, escúchame con atención, todo está bajo control. Lo mejor es que te concentres en recuperarte. -

¿Todo está bajo el control de quién? ¿De William Andrew?

Yo estoy a cargo de la agencia y la fundación. - miro a mi alrededor, sé dónde estoy, es la mejor suite del hospital, algo que definitivamente yo no puedo darme el lujo de pagar.

Pero él está a cargo de esto. - le digo haciendo un gesto claro.

Candy, legalmente es tu tutor, no hay vuelta de hoja, pero además serías una necia si no aceptas que necesitas toda la ayuda que puedas obtener. Y la mejor persona para dártela es William Andrew. -

Por ahora legalmente es mi tutor...pero espero que pronto no sea así y eso es apelable. -

No en este momento, dadas las condiciones médicas y que no estás casada, ningún juez se pondrá de nuestro lado, además William ha hecho lo honorable, lo correcto, dejó su viaje de negocios para venir aquí y no se ha separado de tu lado en todo este tiempo, ningún juez o corte le quitará la custodia y el poder médico. Así que de momento debes ser razonable y pensar en otras cosas más relevantes como en tu recuperación.

¿Razonable? Mi vida, cambiará por completo.

Tu vida ya cambió por completo debido al accidente, lo sabes mejor que nadie, puesto que a esto te dedicas, así que por el momento no es una realidad pensar que puedes hacerte cargo de nada, ni tomar decisiones, yo velaré por tus intereses económicos y profesionales, además, por supuesto estoy para lo que me pidas, pero de una vez te aviso que la última palabra en cuanto a tu salud y el lugar donde deberás llevar a cabo tu recuperación la tiene él, y eso es precisamente lo más sensato en este momento. Lo sabes ¿verdad?

¿Él mandó traer a mis madres?

Sí, están alojadas en la mansión Andrew siendo atendidas a cuerpo de rey, tranquilas sabiendo que él está cuidando de ti. Los niños también están bien, todo está bien, lo único que tienes que hacer es cooperar y guardar el berrinche, que sé, estás a punto de hacer y qué harás cuando te explique los planes.

¿Planes? -

En cuanto el médico dé su permiso te trasladarán a un lugar donde puedas recuperarte mejor.

¿Europa? -

No, no es el caso, pero si llegase a ser necesario no dudo que William movería cielo mar y tierra por conseguir tu recuperación.

Como siempre, el encanto Andrew ha terminado por hechizarte. -

¿El encanto Andrew?

William y Archie son sumamente encantadores, Anthony y Stear también lo eran, son hombres que se conducen con seguridad y…

Y te tienen en alta estima, no discutamos, y puedes enojarte conmigo, pero me correspondía enterarte de todo, como abogado debo decirte que no hay nada que pueda hacer por ahora para evitarlo y como tú amigo, te digo que es lo mejor, aprovecha esta segunda oportunidad que te da la vida.

¿A dónde me llevarán? -

A Lakewood, todo ha sido acondicionado, yo mismo he ido a verlo, no puedo pensar en un mejor lugar para que te recuperes, tendrás meses de terapia por delante, necesitas un ambiente tranquilo, un equipo médico y de rehabilitación de lujo, lo mejor que el país tenga para ofrecer, y eso es justamente lo que el dinero de los Andrew hará posible y serías una completa insensata si decides no aceptarlo, después de todo está en juego tu salud, tu bienestar y la posibilidad de tener un futuro, eso mi querida Candy es lo que más te conviene en este momento y lo único que debes pensar

Seré su prisionera. - le digo sin pensar.

No te entiendo Candy, no es que puedas ir y venir a tu antojo durante tu recuperación, los padres de Maurice, tus madres y yo hemos podido visitarte siempre que los médicos lo han consentido, porque en verdad has estado muy grave, incluso en un par de ocasiones, estuviste al borde de la muerte y solo la oportuna intervención médica y cuidados que el dinero han podido comprar te está ofreciendo esta segunda oportunidad de vivir, debes tener aliados muy poderosos allá arriba, deberías estar muy agradecida que la vida te está brindando esta nueva oportunidad, aún tienes un propósito muy especial que cumplir en este mundo. Además, en todo momento el Sr. Andrew se ha conducido con propiedad, celeridad, como todo un caballero nos ha mantenido informados a tu prometido y a mí de tu estado, no tengo ni un solo reparo de las decisiones médicas que ha tomado, razón por la que no veo cómo una demanda en su contra pueda proceder dadas tus delicadas condiciones de salud, además esta no es la Candy que yo conozco, no te comportes como una niña caprichosa y haz lo que sea necesario para recuperarte.

Sabes bien que… -

No tienes que decírmelo, pero quizá es tiempo de dejar todas las rencillas atrás, querida amiga. - me dice mientras se inclina para besar mi frente. - mañana traeré a Rose a visitarte, debo irme, tengo mucho trabajo. -

Asiento en silencio, él sale de la habitación y me deja sola con mis pensamientos tratando de asimilar que una vez más mi vida está a merced de los Andrew.

Mis madres entran sonrientes, y solícitas, me platican las nuevas del hogar, leen cartas de los niños para mí, así como una porción de las escrituras, rezan por mi bienestar, por supuesto hablan maravillas de Albert y de Archie, y poco a poco el tiempo parece esfumarse, de pronto está oscuro afuera y ellas se despiden, he dormitado a ratos, y estoy tan cansada que me ha sido virtualmente imposible responder con más que una sonrisa o un asentimiento de cabeza, sospecho que la última pastilla que me dieron era un somnífero, porque de pronto mis párpados están sumamente pesados, y mi cuerpo parece flotar en el aire.

Cuando despierto aún es muy temprano, lo sé por la tenue iluminación de la habitación giro mi cabeza con cuidado y ahí está él. Tiene un montón de papeles en el regazo y parece sumamente concentrado la luz de la lámpara lo ilumina favorablemente, aunque dudo que haya un ángulo no favorable en William Andrew, de pronto parece sentir mi mirada sobre él y levanta la vista. Por unos segundos nos perdemos uno en la mirada del otro.

Estás despierta. - me dice un poco asombrado.

Supongo que redujeron la dosis de sedante. – respondo en tono neutral.

¿Quieres que llame al doctor o a las enfermeras? – pregunta un poco preocupado.

No, quiero hablar contigo. - le digo decidida, aunque con suavidad.

Bien, soy todo oídos. - me dice mientras pone de lado su trabajo.

Te agradezco todo lo que has hecho, pero, no es necesario… -

Te equivocas, es necesario, pero no solo lo hago por necesidad. -

William, no quiero que… -

Candy, quieras o no esto es una realidad y eres parte de esta familia, ponlo en los términos que quieras o protesta de la forma que sientas que debes hacerlo, la verdad es que estás delicada de salud, te espera una larga recuperación y te guste o no eres una Andrew, por lo tanto, los recursos de la familia están a tu disposición para solventar la situación actual.

Tienes que saber que no he necesitado de los recursos de los Andrew hace mucho tiempo, así que necesito encargarme de mis asuntos médicos y negocios a partir de este momento -

Lo lamento, no puedo consentir lo que me pides, no es el momento ni el lugar para discutir tu situación actual, a duras penas estás despertando de las dos cirugías complejas de las que casi no sobrevives, así que no estoy en la posibilidad de ceder a tus solicitudes, solo te aseguro que no tienes nada de qué preocuparte en lo que respecta a tu negocio y a los gastos médicos, lo único que tienes que hacer es estar tranquila, descansar y empezar la larga recuperación que tienes por delante. - me dice como si tratara con una niña, lo cual, por supuesto me hace enojar, aun cuando sé perfectamente que él tiene razón.

No me trates como una niña.-

No lo hago, sé que hablo con una mujer adulta y profesional de la salud que entiende su situación médica. No te estoy tratando como a una niña, todo lo contrario, sé que entiendes lo que sucede y lo que hemos hecho. Así mismo, sé que tú abogado te ha puesto al día con los manejos que se han realizado de tu negocio y de tus posibilidades para tu recuperación, así que no entiendo por qué insinúas que no has sido tratada con el respeto con el que te mereces y que corresponde a un integrante tan importante de mi familia.

No necesito… -

No, querida mía, ahí es justo donde te equivocas si necesitas, has estado al borde de la muerte por muchos días, y la recuperación que tienes por delante no será sencilla, una vez juré que lo compartiría todo contigo y no pienso romper mi promesa, puedes odiarme Candy, pero no voy a cambiar de parecer, las cosas se harán como tienen que ser hasta que estés completamente recuperada y no hay nada que puedas hacer para cambiar lo que sucedió, lo que se debe hacer en este caso o mi decisión. - la sedosidad de su voz cuando pronuncia las palabras querida mía por poco me desarman, pero su inflexibilidad en todo el discurso siguiente hace hervir mi sangre.

Así que soy tu prisionera. - en mi impotencia le espeto justo lo que le dije a Steve el día anterior.

No, eres libre de invitar a quien gustes, y en su momento serás libre de irte, pero mientras los médicos no te den de alta, las cosas serán de esa manera Candy y no estoy dispuesto a negociarlas. -

Esta vez la voz de William suena firme, autoritaria, incluso un poco fría pero por una fracción de segundos parece quebrarse, se pone de pie para salir de la habitación, no puedo seguirlo con la mirada, solo lo escucho cerrar la puerta tras de sí cuando deja la habitación, mis ojos se han llenado de lágrimas involuntarias, me esperan meses de dolor físico y del alma por todo lo que estoy por vivir … vuelvo a mi realidad y me doy cuenta que me he quedado sola con el fantasma de la inconfundible esencia de William Albert Andrew que ahora es más real que nunca antes… mientras me pregunto cómo voy a hacer una vez todo esto pase para volver a sobrevivir a su ausencia.