11. Adiós
Era una mañana brillante, el sol estaba en lo más alto, los miembros del Santuario empezaban sus actividades, la rutina de todos los días.
Milo caminaba a pasos agigantados buscando algo, o más bien a alguien, la bromita de la Cobra ya era noticia por todos los doce templos y era cuestión de segundos para que el Santuario entero se enterara de lo sucedido. Estaba furioso, sus disque amigos habían llegado muy temprano esa mañana para burlarse de él, lo esperaba de Aioria, pero Camus, el maldito de Camus se había reído hasta más no poder, gracias a la diosa, el santo de Acuario no lo vio mientras corría escaleras arriba con el chirimbilo afuera.
Pronto sus brillantes ojos se ubicaron en la arena de entrenamiento, a unos metros Shaina y Naomi conversaban tranquilamente, y Milo cayó en la cuenta que de seguro todo el campo femenino ya sabía de la jugarreta de la cobra.
— ¡Shaina! — Rugió con una potente voz, la amazona lo miro con inocencia
— Hola mi amorcito — le saludo con una amplia sonrisa. Milo observo a Naomi a su lado tratando de morir de la risa
— Necesito hablar contigo — le pidió en tono pausado
— Desde luego mi amor — se le quedo viendo
— ¡En privado! — le dijo tomando distancia, Shaina fue tras él
— Te ves molesto mi cielo ¿Te pasa algo? — Milo quiso matarla con la mirada
— ¿Tú crees bombón?
— Pues te noto bravo — comento sin preocupación — Sí es porque me tuve que ir anoche no deberías molestarte por algo tan insignificante como eso, me hubiera gustado quedarme a tu regreso, pero tuve algo súper importante que hacer
— ¿Llevándote mi ropa?
— ¿Me lleve tu ropa? No mi amor, yo la deje en un lugar seguro, para que no se te fuera a perder, pero nunca me la lleve
Milo tomo aire — ¿En un lugar seguro?
— Sí, la deje en mi cabaña
— ¡¿Y no que no te la llevaste?!
— No, la deje en un lugar seguro
— ¡Shaina! — Grito, la chica se echó a reír — ¡No es gracioso! ¡Todos me vieron correr desnudo, por todo el Santuario!
— ¿No podías haber corrido a la velocidad de la luz?
— ¡Eso hice! — La miro fijamente — ¡pero en los doce templos todos me pudieron ver! ¡Los siete idiotas que están antes de Escorpio me vieron! ¡Bueno, solo seis, porque el imbécil de Shaka solo tiene ojos para ti!
— Déjame ver si entendí — suspiro — Primero ¿te molesta que Shaka no te haya visto la pininga? — Milo enrojeció de la ira — y segundo ¿Por qué no usaste los túneles? — El griego se partió en dos — a lo mucho te hubiera visto Mu y después de hablar con él, contarías con su discreción
— ¡Maldita sea! — Grito tan fuerte que le voló el cabello a Shaina — ¡Soy un imbécil! ¡Un estúpido! ¡Un completo idiota! — La retahíla continuo por un buen rato, Shaina se cruzó de brazos esperando a que escorpio terminara de desahogarse — ¡Maldición!
— ¿Terminaste? — él la miro con los ojos llenos de furia — oye no es mi culpa
— ¡Desde luego que sí! ¡Con el pene afuera ningún hombre piensa con claridad! ¡Te pasaste Shaina!
— ¡Eso te pasa por lámpara!
— ¿Por qué? ¿Es decir que brillo mucho?
— Según me dijo Alejandra, una lámpara es una persona que llama mucho la atención y se cree muy listo
— ¡Esa Alejandra es una lámpara! ¿Ella te dijo que me hicieras eso? ¿O más bien fue Naomi? ¡Seguramente todas ustedes arpías tuvieron que ver!
— Se me ocurrió en ese momento, nadie me dijo nada. Tú me humillaste Milo, te lo mereces
— ¡No es justo, no es justo! — Le falto ponerse a saltar como un niño — yo te hice poner un disfraz en la calor de mi hogar, no es mi culpa que preciso hubiera andado El Virgo por ahí — Shaina rodo los ojos — en cambio tú, me dejaste a la deriva, con las bolas al aire para que me vieran todos…me vieron el pipi
— ¿No pudiste cubrirlo con las manos? — Milo la observo con seriedad — de acuerdo, además ustedes los hombres ven más penes que una mujer, se la pasan viéndose la cosa como si fuera la maravilla más grande del mundo, no es que hacen competencias y un poco de pendejadas con ese pedazo de carne que les cuelga entre las piernas, comparten baños y toda esa vaina juntos
— ¡Ni porque nos fuéramos a bañar al mismo tiempo! ¿Qué crees que es esto? ¿Una cárcel? Las cosas no son así Cobra.
— Pues en las mazmorras de los santos de menor rango si lo hacemos
— ¿Se bañan todos juntos? ¿Te duchas con los muchachos?
— No, las chicas tenemos nuestro propio baño, pero sí nos duchamos juntas — Milo abrió los ojos entretenido y su ira despareció — nos enjabonamos, nos restregamos la espalda, a veces exploramos entre nosotras — explico mandando su cabello para atrás, Milo se estaba haciendo un imagen de todo la escena en su pervertida cabeza — y luego nos abrazamos fuerte, y gritamos de placer
— ¿En serio?
— ¡Claro que no imbécil!
— Bonita y perversa
— El hecho es Milo, que tú me humillaste, así que tenías que ser humillado también ¿estamos a mano? — Estiro su brazo para sellar el trato, el hombre fingió no escucharla — no creo que quieras seguir en esta pelea conmigo — Milo lo pensó un rato, lo mejor era hacer las paces con la Cobra
— De acuerdo — le dio un apretón de mano — Bien jugado, eres una digna oponente, nos vemos después amor mío
— Adiós cariño
Shaina vio partir a Milo derrotado, su sonrisa era imposible de borrar, caminando con tranquila llego nuevamente con Naomi.
— ¿Esta muy molesto? — le pregunto la Antlia
— El idiota subió todos los templos en pelota — soltó una carcajada, Naomi no lo podía creer
— ¿Por qué no uso los túneles?
— ¡Porque es un imbécil! — no podían parar de reír
— Ahora entiendo porque se maldecía tanto, que vocabulario el de ese hombre, hasta dijo palabras que no sabía que existían — las risas se hicieron más potentes — lo que hubiera dado, por haberlo visto
— No puedo creer que lo hayas escuchado — Shaina vio el lugar donde hacia un rato conversaba con Milo y noto que estaban bastante alejados de la pelirroja
— Tiene una potente voz, estoy segura que lo oyeron por todo el Santuario
— ¡Mira es June! — bramo interrumpiendo la recocha
— ¿Y?
— Sigámosla — pidió con los ojos brillosos
— ¿Para qué? — la otra estaba confundida
— Para saber con quién carajos esta — Naomi negó — ¿No tienes curiosidad?
— Déjala ser, si tu tuvieras un romance secreto, no querrías que alguien intentara descubrirte — la Cobra resoplo — Que tal estuvieras con Milo y quisieras que fuera un secreto
— Sí estuviera con Milo, no sería un secreto, porque ese no puede mantener la boca cerrada, pero entiendo tu punto. Pero dime ¿No te molesta que haya involucrado al inocente Shun en todo esto?
— Tal vez, pero su razón habrá tenido — Shaina se cruzó de brazos — puede que si este interesada en saber más, y por eso le pregunte a Shun, pero, ella tiene sus secretos no hay porque meterse
— ¿Le preguntaste a Shun quien era el novio de June?
— Pues no exactamente, le pregunte que si estaba con June y esperaba que el me contestara algo así como: No, ella esta con tal persona. Pero no lo hizo, creo que ni él lo sabe
— ¿No es curioso? Que tal ande con un rufián
— Oye, sus razones tendrán para mantener su romance en secreto, démosle tiempo
Días Después — Templo de Géminis
Los días pasaron rápido, el turno de Saga finalizo, los gemelos habían logrado algo nunca antes visto, trabajar en equipo, los dos lograron entenderse y alternarse de tal manera que todas las actividades fueron cubiertas. Ambos eran unos expertos; tanto el tercer templo como el bebé sobrevivieron a la primera semana con los gemelos.
Esa mañana Kanon recibía gustoso su turno con el nene, ambos se habían encariñado tanto con el niño que no importaba en manos de quien estuviera. Los gemelos estaban en la habitación del menor, ambos estaban concentrados cambiando de pañal al infante, por lo que era Kanon quien se encontraba en ese momento en la mal oliente labor.
Como lo habían hecho antes, mientras uno limpiaba y retiraba las prendas olorosas, el otro entregaba y acomodaba los utensilios para que todo saliera perfecto. Kanon recordó la broma que su hermano le había hecho la semana pasada, aprovechando que ahora era él el que estaba a cargo de la limpieza espero ansioso para lograr que Junior mojara a Saga. El gemelo mayor estaba distraído sacando la ropa del bebé y para fortuna del Kanon, la cosita del niño se levantó para dejar salir su líquido caliente y empapar al que tuviera cerca.
El ex general no iba dejar pasar esa oportunidad y como lo había hecho Saga antes, apunto para que su hermano recibiera de lleno aquel líquido infernal. Pero Saga no era estúpido y conociendo los alcances de su gemelo, puso un pañal entre su cara y el chorro, el cual ante el impacto termino empapando a Kanon.
— ¡Salió mejor de lo planeado! — Soltó Saga divertido — ¡¿Qué pensaste?! ¿Pensaste que me dejaría mojar de orina? Estas muy equivocado, yo soy el mejor de los dos, soy insuperable, soy lo maxi… ¡No! — esta vez fue Kanon quien se hecho a reír, como un acto de muy mala fe, Junior volvió a dejar salir su pis con tan buena puntería que le dio a Saga sin la intervención de nadie — ¡Entro en mi boca! — expuso haciendo muecas, su hermano no paraba de reír — ¡Es asqueroso!
— Ay, hermanito, no es que eras lo mejor, el más astuto y no sé qué más mierda — no podía dejar de reír — de todos los bautizados, creo que eres el único que se tragó la orina del bebé
— ¡Es asqueroso! — finalizo saliendo de la habitación
— ¡Ese es mi hijo!
Saga corrió a su habitación, se metió en el baño y lavo su boca hasta el punto de terminarse todo el dentífrico y el enjugue bucal, después desprendiéndose de las prendas, se metió a la ducha y restregó su ser como si su vida dependiera de eso. Después de una hora, el gemelo ya estaba listo, su cabello completamente limpio y su boca oliendo a la frescura de la menta.
Camino relajado al encuentro de su hermano menor, este lo recibió con una mueca y molesto le señalo que estaba muerto de hambre, sin poder discutir y reconociendo que cuando él estuvo al cuidado del niño se comportó como un cretino con Kanon, resoplo y se dispuso a preparar la comida.
— Siento una presencia maligna — musito Kanon
— Yo también — continúo Saga
— ¡Que chistositos! — La señora Elvira los miraba con las manos en las caderas, ambos hombres se echaron a reír — ¡Muy gracioso! — golpeo a Saga con un mantel
— Señor Elvira ¿Por qué siempre tan agresiva? — se sobo el brazo, Kanon se mantenía lejos de la mujer
— Porque ustedes no hacen más que molestar — resoplo la mujer — es increíble que el bebé haya sobrevivido a ustedes, pero aún les queda una semana ¡Pobre criatura!
— El niño está bien señora Elvira no tiene de que preocuparse — le hizo ver el mayor de los gemelos
— Ustedes dos son un par de inútiles
— Tal vez Saga sea un inútil pero yo no — Kanon recibió un golpe por parte de la anciana — ¡Señora Elvira! ¡Eso duele! — A toda respuesta le llego un nuevo golpe — Esta bien me calló
— ¡Kanon! — El hombre retrocedió, el tono de la mujer daba miedo — Cuénteme, ¿usted es el padre del bebé? ¡Hable de una buena vez! Así la criatura deja de andar de mano en mano
— No, no sé señora Elvira — otro golpe le dio la mujer — ¡Oiga!
— ¡Muchacho irresponsable!
— ¿Por qué no le pregunta a Saga lo mismo?
— Porque su hermano no haría algo como eso — Saga inflo pecho — claro que si los hombres se pudieran embarazar, el pendejo este tendría a más de uno ya preñado — Kanon soltó una sonora carcajada — ¡No se burle de su hermano! — Golpeo nuevamente al menor de los gemelos — ¡Respete a su hermano! Él no tiene la culpa de ser así
— ¿Así de idiota? — soltó sin más el ex general, nuevamente recibió un golpe
— ¡Majadero! Vine a ver como estaban, aparentemente todo está bien ¿Qué es lo que concina? — Saga le dio espacio a la mujer — ¡Échele más agua a eso, se le va quemar! Ustedes dos son bien inútiles, yo no sé en que andaba pensando Shion — los miro por última vez y se marchó del lugar
— Yo no sé en qué estaba pensando Shion cuando recibió a esa bruja — dijo Kanon cuando sintió que yo no había peligro
— Que mujer más brava, esperemos que tu turno pase rápido, no quiero volver a verla
Templo de Leo
Aioria camino con los brazos a los costado completamente derrumbado, llego hasta su sala y como si se tratara de un saco de papas se dejó caer sobre un enorme sofá, suspiro profundo y hundió su cara en el cuero del sillón esperando con esto ahogarse así mismo, pero el suicidio no funciona así, por lo que todos sus esfuerzos apretando su rostro contra el mueble no sirvieron de nada para cortarle la respiración.
— Señor Aioria ¿Cómo está? — le saludo un sonriente Harold
— Hola — saludo levantando la mano sin gana, pero sin moverse de su lugar — ¿Qué te trae por acá?
— Vine a traerle una correspondencia
— Gracias, déjala por ahí
— Señor Aioria que pena que yo me meta, pero ¿está usted bien?
— No Harold — soltó en un puchero
— ¿Es por la señorita Marín?
— Sí — contesto sentándose bien e invito a Harold hacer lo mismo — ella me odia, cada vez que intento acercarme me fulmina con la mirada, esos ojitos verdes que me miraban con tanto amor, ahora destilan odio infernal hacia mi
— Señor Aioria, pero usted mismo se buscó las cosas
— Todo es culpa de Milo
— Con todo el respeto que usted se merece, el señor Milo no le puso un arma en la cabeza para obligarlo hacer nada, aquí el único responsable de sus actos es usted, así que eso de andar echándole la culpa a los demás está mandado a recoger. Se subió al bus que no era
— ¿Qué?
— Que se subió al bus que no era
— ¿A dónde?
— Bus, es un medio de transporte en Colombia, el bus, la buseta, ya sabe — Aioria le dio la razón, pero no le entendía — Óigame pana, deberá conquistarla, invítela a salir, a ese hembrita no hay que dejarla sola, debe haber más de uno detrás de esa mujer, si usted se descuida se la bajan
— Yo sé Harold, pero Marín no me va a perdonar, además si lograra conquistarla y donde más adelante se descubra que soy el padre el niño, me manda a la horca
— Uy no, usted está jodido, está en la pitadora mijo
— Harold no entiendo la mitad de las cosas que dices
— ¡Parcerito que está en la mala! ¡Esta la inmunda! — el hombre no fue consiente que hablo en su idioma natal, la mirada de Aioria le ayudo a comprender — perdón, perdón. Que usted está mal, está en un lio tremendo
— ¡Ah! Claro ya te entendí, Sí estoy mal. Me toca supéralo ¿Qué más hago?
— Señor Aioria yo no soy el mejor para dar concejos de amor, hace tiempo conocí en el pueblo una mujer divina, pero su papá se la llevo, y hasta ahí llego mi amor y mi corazón, pero usted todavía tiene oportunidad, no la desaproveche — Aioria suspiro — Yo me tengo que ir, debo entregar esta información en todos los templos, pero piense en lo que le dije
— Gracias Harold
El colombiano salió del lugar, Aioria se recostó sobre su sofá y miro con detenimiento el sobre que dejo Harold en la mesa, sin tener más alternativas tomo la carta y se dispuso a leerla.
Mi querido Santo, es muy grato para mi saludarte y desear que te encuentres bien el día de hoy
— Esto súper bien — soltó con sarcasmo y continuo con la lectura
Como debes recordar nos encontramos en épocas de apoyo, fortaleciendo nuestros lazos como familia, es por eso que te invito con la mayor de las alegrías a seguir participando de las actividades que con tanto esfuerzo hemos preparado para ti. E
La próxima semana nos divertiremos mucho, nos reuniremos en equipo para superar diferentes adversidades y al final ganar un grupo de amigos más sólido y una maravillosa recompensa por el esfuerzo.
Quédate muy atento esperando por nueva información, te estaremos entregando los lineamientos para la actividad, en la que compartirás con un grupo sensacional para llegar a la meta.
No faltes, tus amigos y yo contamos contigo
Con todo el amor del mundo
Saori Kido
— Lo que me faltaba, la diosa nos odia
Templo de Géminis
La última semana paso más rápido de lo que los gemelos habían esperado, el niño sobrevivo, y ellos tenían miedo de separarse del retoño, aunque Kanon no estaba seguro de ser el padre del pequeño, esos días a su lado le habían servido para amar a ese ser como nunca antes, muy en el fondo anhelaba que el niño fuera suyo.
Sí, el chiquitín había sido una pesadilla al principio, ambos recibieron un buen baño de orina, se trasnocharon cuidándolo y estuvieron corriendo de aquí allá con el nene llevándolo al médico, claro que esto último más para ver a la linda doctora Ivonne, Kanon no desaprovechaba la oportunidad para ir con la médico y dejar salir frases para conquistarla, pero la profesional ni bolas le paraba.
La visita de Junior no solo sirvió para tener un acercamiento a la bella Ivonne, también ayudo a que los lazos con su hermano se fortalecieran aún más y aunque aún habían discusiones entre ellos (cosa que ambos amaban hacer) la relación era mucho más estrecha, acordaron muchas cosas, entre esas cuidar de Junior durante su trayecto por todas las doce casas y darle un hogar amoroso en el caso que resultara ser el hijo de Kanon, también como un secreto y acordado con Mu y Aldebarán, prometieron no decirle a ninguno de sus compañeros, sobre las constantes fugas que tenía el bebé a la hora del cambiarle el pañal.
Sí ellos habían sido bautizados por la orina divina del niño, a todos los demás les tocaría, por lo que tenía que estar muy pendiente de ese incidente, para que nadie rodara la bola.
Esa tarde, un muy poco feliz Mascara de la Muerte tomo algunas cosas de los niño y las llevo consigo hasta su templo, al día siguiente seria él quien se encargaría del chamaco y como no, al pobre Ángelo no le gustaban los niños. Los gemelos estaban preocupados por ese detalle, no es que pensaran que Cáncer fuera una amenaza para Junior, pero conociendo al italiano fijo se iba a emborrachar por ahí olvidándose el niño, la única esperanza que le quedaba a los geminianos era que Shion enviara a alguien competente al cuarto templo.
La noche llego y Kanon estaba en su cuarto, acunando a Junior entre sus brazos, enternecido, miraba la carita infantil, no quería sepárese del pequeño, esperando que fuera tan fuerte para llegar hasta el doceavo templo sin un rasguño. Lo único que podía hacer el ex general era confiar en sus compañeros, pero donde algo malo le pasara el niño, mataría a todos.
Por fin los pequeños ojos se cerraron, era la última noche de Junior en el templo de Géminis, el caos pasaría a la siguiente casa, y con eso arrancaba también el dichoso taller del que habían sido notificados esa semana.
¿Equipos? Habría que ver como estaría eso
Continuara
Saint Seiya es una obra de Masami Kurumada
