With shortness of breath, I'll explain the infinite
How rare and beautiful it truly is that we exist
El agua bajo fría bajo sus pies desnudos, a cada paso que daba mayor era la altura a la que el agua bañaba su piel. Sus ojos cerrados, pero en su mente podía observar la inmensidad del océano ante sus ojos. El olor del agua con sal inundando sus pulmones. Y el roce de las espinas de aquella rosa blanca que sostenía entre sus manos, sobre su piel.
No sentía necesidad de abrir los ojos, el agua ya había mojado la zona inferior del vestido largo que aquel día llevaba, podía presenciar en su mente la tonalidad del sol, este adquiría un color único en aquel momento del atardecer.
Una lágrima bajó sobre sus mejillas.
No limpió el rastro húmedo que esta dejó a su paso.
Continuó avanzando. Sentía paz.
El capitán del equipo de Kainan acababa de finalizar su entrenamiento post- partido. Los días que jugaban partidos del campeonato inter escolar, el equipo no entrenaba. Pero él se negaba a perder un día de práctica, había algunos días en los que integrantes del equipo lo acompañaban, pero aquel día había acudido solo.
A la vuelta hacia su casa decidió pasear por el paseo marítimo, aquello le traería algo de paz, aquellos días estaban siendo algo agotadores. Las exigencias académicas fruto de cursar el último año previo a la entrada en la universidad, a la par que las exigencias físicas de mejorar para mantener el trono un año más, estaban logrando agotarlo. Aunque nunca admitiría aquello en voz alta.
Sentir el olor del mar y escuchar las olas lograba reencontrarlo con su paz interior. No podía imaginarse viviendo en algún lugar lejos del mar.
Su mente se encontraba repasando los acontecimientos y jugadas elaboradas en el partido, así como las presenciadas en los otros partidos de sus rivales a los que había acudido como público. El nivel ese año era alto. Pero Kainan era siempre victorioso.
El hecho de que se encontrase sumergido en sus pensamientos no evitó que fijase su vista en una figura que se adentraba al mar. No habría encontrado nada raro en ello, si no fuese por la hora del día que era, por el frío que aún hacía en aquella época del año y que provocaba que pocos se aventurasen a adentrarse en el mar. Pero sobre todo porque aquella figura no estaba vestida con ropa de baño, sino con ropa normal.
Se acercó adentrándose en la arena, vio como en la orilla había unas zapatillas que le pareció reconocer, miró nuevamente a la figura, el agua llegaba ya a la joven cerca las rodillas, esta avanzaba lentamente. La larga melena rubia sobre aquella espalda le hizo darse cuenta de sus sospechas, su corazón comenzó a latir con fuerza.
No dudó y se quitó sus zapatos rápidamente, dejándolos junto a su bolsa en la que guardaba la ropa de deporte en la arena. Se adentró en el agua avanzando con rapidez hacia la figura de la joven.
Esta, perturbada en su soledad, abrió los ojos bruscamente por el sonido de alguien avanzando rápidamente hacia donde ella estaba. Se giró bruscamente, fruto de la sorpresa y la sensación de alerta.
Al girarse, la cercanía del joven que continuaba precipitándose hacia ella, junto con la fuerza del agua, lograron que la chica de cabellos rubios perdiera el equilibrio y se cayera. El joven que había intentado agarrarla posando las manos en la cintura de ella, cayó también sobre sus rodillas.
Ambos quedaron frente a frente.
Observándose, sin saber muy bien ninguno de los dos que estaba pasando, y sin saber aún menos, qué decir en aquel momento.
Durante el silencio que los inundó, el moreno se detuvo en los mechones de la joven despeinados fruto de la caída que caían adornando el rostro pálido de esta, en el reflejo de los últimos rayos de sol del día sobre las gotas de agua salada situadas en las mejillas de la joven, en como el color del mar acentuaba el azul de sus ojos, y como estos estaban humedecidos de haber llorado con anterioridad probablemente.
La joven sintiéndose desorientada y sin encontrar explicación lógica en su mente al comportamiento del capitán del equipo sintió como sus latidos se aceleraban hasta el punto que su corazón parecía querer salirse de su pecho, deseo que esto no fuera perceptible para su acompañante.
En aquel momento Gina también reparó en el efecto que el mar tenía sobre los ojos color café de su acompañante, le pareció percibir preocupación en los ojos de este, algunos mechones se habían escapado del tupe siempre peinado del moreno. Si bien previamente había observado el aspecto físico del joven, nunca se había detenido con tanto detalle a observar el vivo color de piel de este.
Ninguno pareció percatarse de la posición de ambos cuerpos. Las manos de Maki sobre la cintura de la joven sosteniéndola e impidiendo que la fuerza del mar la alejase de él. Gina con sus manos sobre los hombros de él, buscando un apoyo momentáneo que evitase que su cuerpo fuera balanceado por la fuerza del mar.
Gina apretó instintivamente sus manos sobre la piel del joven, este no podía apartar sus ojos de los de ella. La rosa había caído en la superficie del agua y era mecida por los movimientos del mar.
La ruptura de otra ola sobre ambos cuerpos logró sacar a ambos de sus pensamientos.
Gina tragó saliva intentando volver a la realidad.
Maki aprovechó para hablar en un tono cargado de reproche "Nunca vuelvas a intentar hacer eso, nadie merece que hagas esa estupidez, y menos algún chico" El rostro de Gina mostraba desconcierto, no sabía de qué hablaba su acompañante.
Se apartó de él, empujándolo suavemente y alejándose a medida que salía del agua sin mirarlo. Había visto como la rosa comenzaba a ser tragada por el mar, no había nada más que hacer en algún lugar.
"No piensas decir nada por lo que veo" La voz del joven continuaba siendo emitida a su espalda pero podía notarla cada vez más cerca, no la iba a dejar irse sospechó la rubia.
"¿Sobre cómo por tu culpa estoy empapada? Si cojo una pulmonía caerá sobre tu conciencia" Aquellas palabras lo desconcertaron aún más, las había pronunciado a la par que se giraba en su dirección para observarlo, alzó las manos en señal de enfado.
"De nada por salvarte" Aquellas palabras parecieron hacer ver a la joven lo que realmente estaba pasando, comenzó a atar cabos y a recrear todas las palabras que el moreno le había dicho.
"¿Por salvarme? ¿No pensarás que estaba haciendo nada raro? ¿No?"
"Que estés en pleno de atarceder sumergiéndote en el agua vestida ya es raro de por sí" Ambos se callaron, el joven volvió a hablar, esta vez en un suave tono que marcó una gran diferencia al respecto de cómo se estaban dirigiendo el uno hacia el otro "Si tienes algún problema puedes hablarlo conmigo".
Maki colocó su mano derecha sobre el hombro de la joven, sentía la manga del vestido mojada y bajo esta, la piel de la joven que debía estar enfriándose. Los ojos de la muchacha se deslizaron observando la mano de su acompañante sobre ella.
"No pretendía hacerme daño" El joven frunció el ceño, Gina pensó que quizás él no creería sus palabras "¿Suicidarme por un amor no correspondido? ¿En serio piensas que sería capaz de ello Shinichi Maki? No soy el tipo de persona que le da tanta importancia al amor"
Era la primera vez que ella lo llamaba por su nombre y apellido, detalle que no pasó desapercibido para el moreno. Este se explicaba ahora aún menos la situación.
"No me vas a decir que solo estabas bañándote".
"No he dicho eso, pero, en cualquier caso, gracias por haberte preocupado".
Aquellas palabras fueron expulsadas de su boca en un tono apenas inaudible. Sentía frío, pero no quería que aquella conversación se rompiera, quería seguir en compañía del moreno.
Un leve escalofrío sacudió el cuerpo de la joven, que se abrazó a sí misma con los brazos. Maki observó como el vestido largo que la joven portaba con suma elegancia se pegaba a su cuerpo fruto del agua. Instantáneamente abrió su bolso de entrenamiento y sacó la chaqueta del equipo.
"No te pega con ese vestido tan bonito, pero supongo que es mejor a morir de pulmonía" Gina dejó escapar una sonrisa sincera de sus labios, y el moreno quiso fotografiar para siempre ese rostro en su memoria, por primera vez su rostro le dedicaba una sonrisa a él, le pareció que era mucho más guapa a cuando estaba seria.
Ella pareció percibir como el moreno la miraba y se sintió algo avergonzada por la situación. Sin duda la relación entre ambos había avanzado con muy mal pie.
Bajó la cremallera de la chaqueta y la colocó sobre los hombros de la muchacha que le sonrió nuevamente.
"Tú también estás mojado" Apreció la rubia.
"Mi casa está cerca, no te preocupes" Solo recibió como respuesta un asentimiento de ella.
Quizás no debía confiar en él, ni contarle su presencia en aquel lugar, ni qué día era aquel, pero sentía la necesidad de sentirse reconfortada por alguien. El moreno recogió sus cosas, parecía tener intención de marcharse, la rubia apreció sus movimientos sin apartar su mirada de él.
"No te vayas" Maki levantó su mirada y centró su vista en ella "Por favor" Asintió levemente a la petición de la joven.
Sin saber muy bien por qué, sintió que era lo que debía hacer. Se aproximó a ella y pasó sus brazos por alrededor de ella, sumergiéndola en un abrazo. El rostro de la muchacha se hundió en el pecho de él.
A pesar de que sus ropas también estaban mojadas, aún se apreciaba su olor corporal en estas. Gina pensó que no le importaría que aquel momento continuase para siempre. Aquel día lo único que había querido era que alguien la abrazara, sin siquiera hablar, solo compañía. Se sentía profundamente reconfortada.
Maki podía sentir el delicado cuerpo de la muchacha de cabellos rubios entre sus brazos, nunca pensó que estaría en aquella situación con ella. Le parecía estar compartiendo un momento muy íntimo con ella, esa cercanía lograba acelerar su corazón como pocas veces le sucedía.
Aunque hubieran empezado con mal pie, y ni siquiera hubieran compartido muchas palabras, todos los días que había estado escuchándola tocar el piano, los dos en silencio en aquella habitación habían sido importantes para él. Aunque no sabía si para ella aquellos minutos suponían lo mismo que para él.
Permanecieron así unos instantes, hasta que el moreno comenzó a partir el abrazo a regañadientes de su acompañante.
"Es mejor que vayamos a cambiarnos de ropa" La joven asintió, era lo más lógico, aunque aquello implicara que se acabase la compañía de aquel joven "Mi casa queda muy cerca de aquí, te dejaré algo de ropa" La rubia frunció el ceño, no le agradaba la idea de pasearse con ropa que no era la suya, el moreno pareció leer los pensamientos de la joven "No vas a irte a tu casa sola y así" Señaló la vestimenta de su acompañante.
La joven se miró asimisma y pudo ver como el vestido se encontraba plenamente pegado a su cuerpo debido al efecto del agua. Desde luego aquella no era la mejor ropa para pasearse por la ciudad, y su casa se encontraba aún algo lejos. Asintió en silencio y siguió la dirección que marcaba los pasos de su acompañante.
El camino lo habían realizado en silencio, Maki un par de pasos delante de ella, Gina atrás observando desde su posición la imponente espalda de su acompañante. Se examinó así misma y pudo ver como la chaqueta que Maki le había tendido se extendía hasta sus muslos, esta comenzaba a estar también mojada debido al tiempo que llevaba sobre su vestido empapado y a que su melena también húmeda caía sobre ella.
Recapacitó sobre lo absurdo de la situación, comenzando a sentirse ridícula, era obvio que el moreno se hubiera preocupado ante tal escena, no había contemplado el problema de tener espectadores.
Nunca habían cruzado tantas palabras como aquel día, a pesar de la cantidad de horas que pasaban juntos desde que él había comenzado a presenciar sus prácticas de piano.
Desde que dejó de tocar en público, nunca nadie había observado sus prácticas como público, pero eso él no lo sabía. Ella tampoco sabía el por qué, pero no le molestaba su presencia, incluso podría decirse que le reconfortaba su silenciosa presencia.
La relación entre ambos era sin duda inexistente, no se conocían, y, sin embargo, por motivos del azar, en sus momentos más íntimos y cuando más sola se sentía, estaba él. Y lo más extraño de todo es que en aquel instante se sentía bien con ello. Su compañía le resultaba agradable y reconfortante.
Aquel joven parecía no juzgarla, sin preguntar nada, sin decir palabra, en silencio la acompañaba todos los días mientras tocaba. Y en aquel momento, al igual que hacía todos los días, estaba con ella en silencio, únicamente aportándole su presencia, sin querer nada a cambio.
Al girar la calle, pudo ver como el joven de ojos color café comenzaba a buscar entre sus pertenencias algo, intuyó que las llaves para abrir su casa, este se paró súbitamente.
"Aquí es" Ella asintió mientras observaba como el hogar parecía estar en calma desde fuera y no había rastro de movimiento alguno "Mis padres aún no han llegado, no hay nadie, puedes estar tranquila" Volvió a repetir el movimiento de asentimiento con su cabeza y sonrió cálidamente.
Al entrar en la casa, el moreno la guió hasta el salón donde le ofreció asiento, mientras él fue a por ropa seca para ambos.
Ni siquiera se sentó por miedo a mojar el asiento, permaneció de pie observando aquel lugar, sin duda el diseño del hogar, así como su amplitud parecían indicar que aquella era una familia acomodada. Se dirigió hacia un estante en el que observó una foto en la que se podía apreciar a Maki junto a una joven de piel morena y pelo oscuro que mantenía recogido en dos cortas coletas, la joven también tenía los mismos ojos color café que el joven, y ambos parecían estar dándose un abrazo mientras sonreían a la persona que se encontraba detrás de la cámara.
Tomó la foto entre sus manos a fin de poder observarla mejor, parecían tener ambos una edad similar, el parecido era razonable entre ambos. Desconocía cuanto tiempo hacía desde la foto, pero él no había cambiado mucho físicamente.
La irrupción del moreno en la sala sin previo aviso la sorprendió, elevó su vista fijando sus ojos en los de él, debido al pequeño sobresalto se deslizó el cuadro entre sus finos dedos y cayendo este al suelo, afortunadamente no llegó a quebrarse.
"Lo lamento, disculpa" No solo la había sorprendido examinando una foto familiar, sino que además había tirado al suelo el cuadro. En seguida logró agacharse para recuperarlo del suelo, Maki que en únicamente unos segundos había logrado situarse al lado de ella se agachó también.
Las manos de ambos coincidieron en torno al cuadro, sin conocer la causa de aquella reacción, un escalofrío sacudió el cuerpo de la joven, que bajó su mirada evitando el contacto visual e instintivamente se colocó un mechón de cabello que se había situado frente a su rostro tras su oreja.
"No te preocupes" El moreno que ya tenía el cuadro entre sus manos lo colocó nuevamente en la estantería, Gina pudo observar como él ya se había cambiado de ropa y su vestimenta estaba seca "Es mi hermana menor, tiene tu edad" Dijo con una cálida sonrisa en su rostro, la joven de cabellos rubios sonrió también, quizás por inercia o quizás porque así lo sintió.
Siguió con la mirada el paso del moreno a través de la habitación, viendo como este se dirigía hacia una de las sillas en las que sin saber muy bien en qué momento había depositado una prenda que parecía ser un vestido. La cogió entre sus manos y se lo tendió.
"Es de mi hermana, es lo único que he encontrado en su armario, creo que te puede servir" Gina asintió levemente, algo sonrojada por la situación, Maki observó con ternura aquel rasgo, se había acostumbrado a presenciar en su rostro frialdad y apatía, se sorprendió así mismo pensando que sin duda la mucho más bella en aquellos instantes.
Al salir del cuarto al que el moreno la había guiado para ofrecerle intimidad mientras se cambiaba de ropa, sintió la mirada examinadora del mismo. El largo del vestido era algo más corto de los que ella acostumbraba a utilizar, pero sin duda le quedaba justo a su cuerpo, debía tener una complexión similar a la de su hermana, el tono celeste del mismo resaltaba la tonalidad de sus ojos.
Maki también pudo presenciar que en los minutos que la joven había empleado para cambiarse de ropa también había optado por recogerse el pelo en una trenza, que caía sobre su espalda con algunos mechones que lograban escaparse de la misma. Había elegido correctamente, estaba preciosa en aquel vestido.
"¿Puedo llevármela?" Preguntó al tiempo que con su mano elevaba la chaqueta que en la playa el joven le había tendido, estaba algo húmeda, pero debido a lo tarde que era, sería peor pasearse sin la misma sola por la ciudad. Además de no sentirte cómoda con aquel vestido tan corto.
"Claro, no te preocupes, si quieres te la puedes quedar" ¿Para qué iba a querer ella tu chaqueta idiota? Se reprendió mentalmente por tal atrevimiento, pero para su sorpresa, la joven no hizo alusión alguna a ello.
"Te acompaño, es tarde para que estés tan tarde por la calle"
"Estoy acostumbrada, no es algo grave"
"¿Puedes no ser tan testaruda?" Gina elevó una de sus cejas en señal de asombro por tal pregunta, y nuevamente Maki se reprendió mentalmente por haberse tomado más confianzas de la permitida.
"¿Y tú puedes parar de querer ser tan protector con gente que no conoces?" Aquella reacción lo asombró.
¿Era cierto? ¿no la conocía? Realmente no se llegaba a conocer a una persona únicamente escuchándola tocar el piano, sin ni siquiera habiendo llegado a intercambiar palabras con ella. No conocía los motivos por los que aquel día la había visto llorar, no sabía si se encontraba en una relación con Sendoh, y tampoco sabía por qué aquel día la había visto en aquella situación.
Pero ¿por qué le molestaba que ella se lo dijera con tanta frialdad?
"Perdón" La cara de Gina se transformó en una mueca de asombro, no comprendía esas disculpas, como si hubiera leído sus pensamientos el moreno comenzó a explicarse "Siento haber hablado en esos términos de ti delante de Jin sin conocerte, sinceramente no pienso lo que dije aquel día".
El rostro de Gina no reflejaba ahora ninguna emoción, pero en su interior aquellas palabras habían ocasionado un vuelco. No lograba comprender qué sentido tenía que aquellas disculpas causaran tanto efecto en ella.
Gina siempre había pensado que la gente decía perdón con demasiada frecuencia, haciendo perdido ya el significado aquella palabra. Además, si realmente sentías hacer algo no lo habrías hecho en primer lugar, que alguien se disculpase por algo para ella no tenía mucho valor.
Y, sin embargo, sintió que en aquel momento el joven de verdad lamentaba haber actuado así, pero lo más extraño, es que le gustaba que fuera así. Se sentía agradada por el hecho de que él se retractase de las palabras dichas aquel día, y no sabía por qué. El no saber el motivo de aquello la alarmaba.
Decidió finalmente no realizar ningún comentario al respecto, si bien para ella había sido importante aquella disculpa, no se lo dejaría saber.
Maki la examinaba esperando encontrar en su rostro alguna expresión que le indicase que aceptaba su perdón, pero no lo encontró, por el contrario, la joven le dio la espalda y caminó hacia la salida de aquella casa.
"¿No ibas a acompañarme?" Preguntó girándose hacia donde se encontraba estático el moreno.
Este asintió únicamente, no lograba acostumbrarse a la falta de comunicación con la muchacha, había vuelto a su comportamiento habitual. Optó por situarse a su lado y salir los dos juntos del hogar, interpretando aquello como un acepto tus disculpas.
Caminaban en silencio por aquella calle en ausencia de suficiente iluminación, cada cual sumergido en sus pensamientos, hasta que el moreno decidió romper la barrera del silencio.
"Si existen cosas que te preocupan no deberías cargar con el peso de ellas tu sola" La rubia continuó andando, sin decir palabra alguna con la mirada fija en el frente "No digo que tengas que contármelas a mí, aunque estaría dispuesto a escucharte, pero sí podrías confiarlas en tu hermano o en tus amigas".
"Mis amigos tienen sus propios problemas, y Hanamichi…" El moreno la miró instándola a continuar, ella decidió hacer caso a lo que el corazón le solicitaba y continuar hablando "Él tiene una forma de llevar el dolor diferente a la mía, solo es eso".
Hanamichi aún no terminaba de procesar y superar los acontecimientos de aquel día, y definitivamente cuando se sentía mal al respecto prefería estar solo, molestándole la presencia de todo el mundo, en particular la de familiares, incluida la de ella misma.
¿El motivo? Culpa, arrepentimiento, vergüenza… Incontables eran los sentimientos que sacudían la cabeza del pelirrojo en aquellos momentos. Únicamente Gina lo lograba comprender, y aunque necesitase de la reconfortante presencia de su hermano, no se la exigía, no podía hacerlo, porque sabía que él no se sentía bien prestándosela.
"¿Os habéis peleado?" Preguntó creyendo haber encontrado la respuesta a la extraña actitud de la rubia.
"No" Pensó si debía contárselo o no, si algo odiaba era que la vieran como una persona débil "Cada uno gestiona sus emociones de una forma" Maki paró en seco al escuchar aquellas palabras, la joven se volvió mirándolo y buscando una explicación al parón del joven.
"Lo siento, no tienes que contarme si no quieres"
"No te preocupes, está bien".
"Gina" Escuchar su nombre procedente de aquella boca le resultó extraño, no dijo nada esperando que el joven continuase lo que iba a decir "¿Puedo darte un abrazo?"
Escuchar aquella pregunta era lo último que ella esperaba, hasta tal punto llegaba el respeto del joven a aquella figura femenina que ni quiera se atrevía a acercarse sin permiso. Ella asintió levemente.
Él no era el tipo de persona tan sentimental, pero desde que la vio por primera vez le había parecido una persona desconfiada y hostil, y ahora que la veía totalmente frágil no podía dejar de pensar cuál sería el motivo de aquello, tampoco podía dejar de sentir unas enormes ganas de abrazarla y hacer lo posible por reconfortarla.
La unión del cuerpo del moreno con el suyo resultó altamente reconfortante, quizás era lo único que había estado deseando que alguien hiciera aquel día, aunque no lo hubiera dicho en voz alta, que la abrazaran.
Descansó su cabeza en el pecho del joven, por unos instantes en los que bajara la guardia no iba a pasar nada, todo estaría bien, deseaba oír aquellas palabras.
"Todo pasará" Su corazón recibió una fuerte sacudida al oír aquello por parte del moreno ¿Cómo es que sabía que debía decir para hacerla sentir mejor? Había hablado prácticamente en un susurro, aquellas palabras se estrellaron contra la melena de la rubia, en la que el capitán mantenía su rostro, aspirando el frutal olor que emanaba de su cabello.
"Estoy bien de verdad" Dijo separándose al fin, evitó mirar directamente a los ojos de moreno, pretendiendo que este no se percatase de las lágrimas que amenazaban por salir de sus ojos, así como de su sonrojo, pero fue inútil, porque el joven se dio cuenta de ambas cosas "Ya casi estamos llegando".
En esta ocasión fue él quien no dijo nada y se limitó a asentir en silencio. No sabía qué palabras eran las correctas, no sabía cómo despedirse de ella, si pronunciando alguna palabra o qué.
Al girar la esquina, Gina señaló la que era su casa en señal de despedida, y él se quedó estático, pocas veces en la vida había en las que no sabía cómo actuar, sin duda esta era una de ellas, esperaría a ver la reacción de la joven.
"Muchas gracias, por todo" Acompañó estas palabras de un gesto mediante el que señaló la chaqueta que mantenía aún abrochada y que era de la propiedad de él.
"A ti por dejarme acompañarte, y disculpa todas las molestias que te he causado el día de hoy" La joven negó con la cabeza mientras sonreía levemente al recordar la forma en la que el moreno se había adentrado en el mar por ella.
"Eres un estúpido" No se esperaba aquellas palabras, pero habían sonado muy lejos de querer ser un insulto.
Gina se giró, había avanzado hacia la casa unos pasos, cuando el joven volvió a llamarla.
"Mañana ¿volverás a tocar el piano?" Gina sonrió al apreciar que el joven se había dado cuenta de su ausencia en la sala de música aquel día.
"No preguntes por saber, que el tiempo te lo dirá" Le guiñó el ojo y se adentró en la casa, aún se podía observar que el rostro de la joven reflejaba una profunda tristeza.
Se marchó dejando a un Maki perplejo, aquella joven era muy diferente a todas las personas que él conocía.
Bueno como sabéis (creo), esta es mi primer fic, agradezco muchísimo que me escribáis y me hagáis saber vuestras impresiones, así como poslbes sugerencias. Muchas gracias por leer, espero os guste .
