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DIA 10

MYSTERIOUS MELODY

(o Melodia misteriosa)

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Los capítulos que voy subiendo, todos, tienen relación entre sí y forman parte de una misma historia.

No será lineal, a pesar que lo dije al inicio, algunas estarán situadas en el pasado, otras en el futuro, sin decir claramente cuál es el presente.

Pero todo al final, es felinette.

Félix y Marinette ya son novios y van a casarse pronto.


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Ése sábado, Marinette iría para comer y Félix había decidido ponerse a cocinar, algo sencillo y ligero. Fue de compras, y al volver, en la tienda de ultramarinos, sonaba una canción muy tierna y romántica, hermosa, acústicamente perfecta, sin autotunes ni mayores alteraciones. La escuchó atentamente, memorizando la melodía en su mente. No pudo captar en su totalidad la letra, pero entendió el mensaje principal. Le pagó al tendero, recibió su compra y partió a casa.

Ahí, en la cocina, empezó a tararear la melodía, dándole ritmo primero con un cucharón y luego con el cucharón y las tapas de las cacerolas. Una vez que tuvo hecha la comida, cogió una hoja de papel y haciendo un rápido pentagrama, reprodujo la canción, escribiéndola en notas musicales. Sólo logró recordar unos segundos de la canción, pero era la parte principal. Ojalá tuviera un xilófono, o un piano, en París, sólo tenía su violín y no estaba seguro cómo sonaría en ese instrumento.

Cavilaba en ese problema, cuando la puerta se abrió y apareció su novia, treinta minutos antes de lo esperado. Un milagro, pensó él. Luego recordó que se casaban en un par de meses y entendió que quizá no fuera un milagro, sino la expectación.

- Oh, Fé. Acabo de comprar las telas para mi vestido de novia.- le dijo una emocionada Marinette, mientras alzaba varias bolsas.

- ¿Puedo verlo, cariño?- le preguntó, curioso, su novio.

- No, nunca, no hasta nos casemos, es de mala suerte- le riño ella.

- ¡Pero son sólo las telas!- Félix no podía creer su negativa, eran sólo unas telas, no el vestido completo.

Ella no dio su brazo a torcer, se llevó las telas a la habitación y las metió en una maleta para luego trasportarlas a casa de sus padres, que es donde estaba diseñándolo. Cuando salió, encontró a Félix afinando su violín, y examinando su arco. Puso un papel en uno de los sillones y empezó a tocar una hermosa melodía.

Sin embargo, esa melodía no era desconocida, la había escuchado antes, mucho tiempo antes, cuando aún era una adolescente hormonal y vivía sufriendo porque Adrien había empezado una relación con Kagami Tsurugi. Ella siempre se avergonzaría de esa época suya, las lágrimas, el dolor, la decepción, y el miedo o la cobardía que tuvo para no declarársele nunca. Y luego estaba él, el mejor amigo que pudo haber tenido, y que, en su desesperación y en su amor, le había compuesto una canción, una canción que logró curar un poco su maltrecho corazón.

Y ahora veía a Félix, tocando a la perfección, una canción que sólo había oído una vez, pero que había desmenuzado artísticamente quizá en unos minutos. Y en el violín, sonaba hermosa, lastimera, íntima y melancólica, pero hermosa, al fin y al cabo. Hermosa como los pétalos de una rosa recién florecida, hermosa como lo eran sus ojos verdes, o como lo eran sus pestañas traspasadas por el sol, de un dorado miel resplandeciente.

Sólo estaba tocando una parte de la canción, porque no había logrado recordar todo. Así que cuando terminó, Marinette le ayudó, tarareando el resto de la canción. Él se quedó sorprendido, había escuchado que era una canción de estreno, recién salida del disco, la primera. ¿Cómo podía ella saberla?

- La escuché hace mucho tiempo, Fé- dijo ella al terminar la canción. - Conozco al cantante que también es el compositor.

Félix se sentó a su lado y la abrazó por los hombros.

- Fue mi novio hace mucho tiempo.- continuó ella, Félix la atrajo un poco más hacia él- la compuso para mí.

Félix le besó la frente, un poco celoso que alguien hubiera compuesto algo para su novia y próximamente, su mujer.

- Se llama Luka Couffaine, debes haber escuchado algo de él, es hermano de Juleka, una de mis mejores amigas.-

Pero Félix no recordaba nada de un tal Luka, nunca prestaba atención a las personas que no le importaba, o de las que no le llamaba la atención. Se preguntaba, preocupado, cuánto amaba aún Luka Couffaine a Marinette, por lo que recordaba de la letra, quizá la había amado mucho y bastante, ¿habría sobrevivido su amor? Quiso conocerlo, suponía que seguían siendo amigos pero, además, era un artista famoso y quizá con buena pinta. Arrugó un poco el rostro, pensando que tenía competencia. ¿Cuándo pasó todo esto? ¿Hace mucho tiempo? ¿Hace nada? Intentó recordar pero no lo consiguió.

- No lo recuerdo para nada, Marinette, lo siento.-

A lo largo del tiempo, Marinette había aprendido que Félix prestaba atención sólo a lo que realmente le importaba, siempre le prestaba atención a ella por ejemplo, y por eso y muchas cosas más, Marinette se sentía amada. Pero bastaba con hablarle de Alya, o Nino, o Adrien y su mente se perdía y se metía en sus propios asuntos. Era un poco decepcionante, aunque al menos, no se sentía totalmente absorbida por él. Le daba la impresión que el respetaba su propio yo, la Marinette sin Félix. Al final, eso le gustaba muchísimo. Independiente pero siempre suya. Un bonito concepto.

- Nunca me prestas atención cuando hablo, Fé- bromeó ella, un poco seria para que se creyera la broma.

Él la soltó como un resorte y la miró sorprendido.

- Siempre te escucho, sólo que...no lo retengo. Hago sitio en mi mente con las cosas que creo que vale la pena recordar y con el resto, simplemente no lo almaceno.-

¡Que tonto era! Estaba asustado, se olía su miedo a kilómetros, pensaba que ella le estaba buscando pelea.

- Era una broma, Fé, ya sé que no recuerdas nada que no te importe.- Y acercándose a él, le dio un beso corto y tierno a su novio, lo cogió de la mano y lo hizo ponerse de pie, para luego tirar de él y llevarlo, como siempre, a la habitación.

- Quiero tomarte las medidas para tu traje, Fé, y quiero hacerlo sin ropa.- le guiñó un ojo, sonrió un poco y le apretó la mano.

- ¡Dupain-Cheng, tenemos que comer!- alegó débilmente Félix, quien ya se estaba quitando los zapatos.

- Va a ser que hoy no, amor.-

Y de un manotazo, Félix cerró la puerta de la habitación para que se oyeran menos los gemidos de Marinette, los vecinos se quejaban algunas veces.

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¡21 días de felinette!

Cambio y corto

Lordthunder1000