Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.
NOTAS:
1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.
2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.
3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.
JUEGOS DE DIOSES
CAPÍTULO 11
(Escrito por Misao-CG)
Panadería Dupain – Cheng. París.
Marinette se quedó mirando a Adrien muy perpleja. ¿De qué estaba hablando esta mujer? ¿Cómo era eso que Adrien tenía que ir por sus padres? O sea, sabía que Emilie estaba desaparecida desde hacía mucho, pero su padre estaba en la mansión Agreste, al menos que ella supiera…
Momento… ¿Acaso Adrien también era adoptado? Levantó las cejas sorprendida todo lo que pudo. No le costó mucho llegar a esa conclusión, nunca se la había planteado, pero le pareció como lógica, considerando el extraño anuncio de esta mujer de cabellos lila (¿por qué su presencia se sentía diferente?) y el estrés de Adrien.
Aunque bueno, su sentido de la lógica había sufrido muchos traspiés el último par de meses. Había pasado de ser una chica común y corriente, a portadora del miraculous de la creación, a la guardiana de toda una caja llena de kwamis y por su fuera poco, resultaba que era la hija de Apolo.
Al menos todavía tenía a sus papás.
Marinette tomó la mano de su partenaire, sintiendo como Adrien se encogía sobre sí mismo y en su afán de buscar seguridad, se aferraba más de su mano. Estaba asustado y sin duda que no lo juzgaba por eso. Marinette se fijó mejor: la mirada de su partenaire estaba muy seria, pero sus ojos… ocultaban mucho dolor, curiosidad y valentía, pero… también podía ver soledad. ¡En efecto Adrien era su chaton! Y ahora que lo pensaba… como Chat Noir también tenía un airecito a Adrien… ¡¿CÓMO CHANGOS no se dio cuenta que eran la misma persona?!
No había tiempo para dramas. Era otra su prioridad.
—¿Cómo que ir a buscar a tus papás? —preguntó Marinette perpleja. Athena le dio unas palmaditas en la cabeza.
—Así como lo oyes, sobrinita —le dijo la diosa, aunque solo confundió más a Marinette— Adrien debe ir a buscar él mismo a sus papás… o nunca dará con ellos.
Adrien frunció el ceño, tratando de encontrar algo de claridad en lo que le decían.
—Mi maman… está desaparecida hace más de un año —suspiró Adrien— Y per… digo, Gabriel está en la mansión y yo… —el muchacho tomó aire— ¿Acaso mi maman está con mi… con mi… con él?
Su verdadero padre, hubiera querido decir Adrien, pero se contuvo. Un pensamiento muy ácido le estaba revoloteando por la cabeza, pues si Gabriel no era su padre, entonces su maman le había puesto los cuernos con otro hombre. Ese sujeto debía estar vivo en algún lado. ¿Acaso su maman lo había abandonado como el estorbo que era, a merced de Gabriel, por estar con el amor de su vida?
¡¿Y él qué?! ¿Por qué nadie lo quería?
—Tu maman está con tu papá, y te están esperando —explicó Athena, críptica como siempre— pero no es la maman o el papá que crees. Por un designio del destino no pueden buscarte, sino que debes ser tú quien los encuentre. ¿Quieres ir con ellos?
—Adrien, ¿de qué está hablando esta chica? ¿También eres adoptado?
—Err… No. —Adrien miró confundido a Marinette, y quizás ansioso. ¿Cómo que también? ¿Acaso Marinette era…? ¡Ufff! Tenía que hacerle muchas preguntas, sentía que apenas conocía a su lady. ¡Por fin se cumplía su sueño de conocer su identidad civil! Pero resultaba que ahora no había tiempo…
—Adrien. —continuó Athena— Puedo encaminarte hacia tus padres, con eso te puedo ayudar, pero primero tienes que tener en cuenta que las respuestas van a cambiar tu vida … Y encontrar a tus papás… es algo que debes hacer solo.
—¡No Voy A Dejar A Mi Chaton Solo! —reclamó Marinette en el acto, incluso aferrándose del brazo de Adrien.
—¡Aaaaaaw, el gatito no puede ir solo…! —se burló Hyoga sin querer. Adrien lo miró feo.
—¿A quién le llamas gatito? —siseó de buena gana.
—¡Solo yo le puedo decir así! —gruñó Marinette. Ambos héroes pusieron la misma cara de enfado. Athena sofocó una risita de ternura.
¡Con razón Psique vigilaba el caso de cerca!
—Eso es amor del bueno. —rio Seiya, cruzando los brazos en su nuca— Pero sí, esta es una misión en solitario.
—Hay cosas que nadie más puede hacer por ti, Adrien Agreste —le dijo Athena muy seria— Si decides no buscar a tus papás, no pasa nada, pero la duda te atormentará toda tu vida. Si aceptas, tu vida cambiará para siempre…
—¡Quiero ir con él! —insistió Marinette, con los ojos nerviosos. Necesitaba conversar con Adrien, no solo porque era Chat Noir, ¡tenía que confesarle sus sentimientos de alguna manera y pedirle perdón por lo mal que lo trató como Chat Noir!
¡Había tantas cosas que quería decirle y no tenía tiempo!
—No puedes. —Le dijo Shiryu poniéndole una mano en el hombro, muy gentil— es un proceso que solo tu partenaire puede realizar. No puedes ir.
—Ni saber a dónde va. ¿Qué dices Adrien? ¿Estás dispuesto a indagar tus orígenes y buscar a tus verdaderos padres? —Insistió Athena.
Adrien soltó la mano de Marinette. Recordó lo que Gabriel le había dicho esa tarde, los abusos y lo poco querido que se sentía. ¿Qué tan mal podía salir todo? En serio que no le podía ir peor. Por breves instantes se volvió hacia Marinette y le sonrió, instantes antes de darle un beso en la mejilla.
—Volveré, ma lady. ¡Cuenta con eso! Tenemos mucho de qué hablar, ma princesse y sabes que soy un gato curioso —añadió con un guiño divertido, que apenas ocultó lo nervioso que se sentía.
—… Pues aquí me quedo. —respondió Marinette con los ojos enrojecidos, para nada conforme con tener que esperar, pero por una vez… dejando ir a su gato.
Athena sonrió enternecida. Pudo ver el intercambio de miradas entre ambos y sintió un lindo latido de corazón. Con razón Psique había estado tan aliviada el otro día cuando supo que ambos ya conocían el secreto del otro. Otro que se sintió muy contento fue Shun, aunque este admitía que estaba un poco conflictuado, considerando que, si este Agreste era el tipo del que su prima Kagami estaba enamorada, ahí iban a llorar (e Ikki podría ponerse en modo protector). Seiya no le dio mucha importancia, al contrario de Shiryu que sonrió con seriedad. Hyoga rodó los ojos.
—¡Me harán vomitar un unicornio, ya basta! —gruñó el santo de Cygnus, cruzándose de brazos. Adrien medio ladeó la cabeza en su dirección.
—La envidia te corroe, ¿verdad?
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA! —Seiya dejó escapar una fuerte carcajada— ¡Parece que me caes bien!
Marinette soltó a Adrien con un doloroso suspiro, mientras Athena lo tomaba del brazo. La diosa se volvió hacia su sobrina y le sonrió.
—Sé que volverá. Y podrán conversar de lo suyo con calma. —dijo con una sonrisa— Luego vendré a conversar contigo, no te preocupes —añadió hablándole directo a su mente. Marinette se tapó la boca de la sorpresa.
—¡No te desharás de este gato, ma lady! —exclamó Adrien con tierna tristeza mientras se dejaba llevar por la diosa. Marinette hizo un puchero.
—¡Más te vale! Te necesito… no puedo sola, ¡Lo sabes!
Y así, Marinette vio cómo se llevaban a Adrien con dirección desconocida. Los muchachos que acompañaban a la chica le pasaron por el lado, dedicándole gentiles y animadas sonrisas, incluso Shun le dio unas palmaditas en la espalda antes de salir, dejándola a ella atrás con el corazón vacío. Entendió que Adrien tenía que emprender una búsqueda solo y ojalá que le fuera estupendamente y encontrase lo que buscaba, pero tuvo la impresión de que no lo vería por varios días; más que nunca hubiera querido estar junto a su partenaire, así como tantas otras veces él estuvo con ella. No pudo evitar hacer un puchero.
—¿Hijita? —preguntó de pronto Sabine, poniéndole una mano en el hombro— ¿Estás bien?
—Maman… —Marinette giró sobre sus talones y abrazó a Sabine, quien simplemente la apapachó con cariño.
Volviendo con Adrien, este tragó saliva, como percibiendo la angustia de Marinette. Mucho también era la suya propia, pues no tenía idea en donde se estaba metiendo, pero sí sabía que era algo grande. Tuvo ganas de volver atrás y abrazarla como era debido, él también necesitaba ese contacto, pero se armó de valor y siguió adelante. El corazón parecía bombearle limón en vez de sangre. Bastó que se alejaran unas cuadras cuando encontró la valentía de hablar.
—¿Cómo dijiste que te llamabas? —le preguntó a la diosa— ¿Y a dónde dijiste que vamos?
—¡Más respeto con ella! —gruñó Hyoga de malas. No digamos que el cisne estaba muy contento de ver a Athena del brazo de un dios del inframundo… aunque el pobre no supiera que lo era.
—¡Spoiler! Pero te puedo decir que en esta vida me conocen como Saori Kido.
—¿Kido? ¿En serio? Los primos de Kagami se apellidan así…
—Sí… ella nos ha hablado mucho de ti. —confesó Shun divertido— Soy Shun, mi hermano y yo somos los primos de Kagami… aunque Ikki no está aquí.
De la sorpresa, Adrien iba a decir algo, pero Athena le dio un tirón travieso, para recuperar la atención del menor de sus primitos. Adrien vio entonces como cambiaron de color los ojos de la muchacha, de un celeste cálido, a un gris lleno de sabiduría.
—¡Tus ojos se pusieron grises!
—Ya adivinarás mi nombre completo… cuando encuentres a tus padres. ¡Cierra los ojos!
Confiado, cosa que sorprendió bastante a Athena, pues no tuvo que repetir la orden, Adrien hizo lo que se le indicaba. Acto seguido el muchacho sintió una extraña sensación, muy fresca, como si hubieran saltado al agua por breves momentos antes de salir. Abrió los ojos como obedeciendo a una orden mental, descubriendo que estaban en el cementerio de Père Lachaise. Los muchachos que seguían a la diosa no estaban por ninguna parte.
—¿Cómo llegamos…? —Adrien se detuvo a sí mismo— ¿Dónde estamos? O sea… Es un cementerio. Por aquí está la tumba de Eloísa y Abelardo, si no me equivoco, pero… ¿Creí que buscaríamos a mis padres?
—Ellos están en el Inframundo.
—¡¿Están muertos?!
—No, dije que estaban allá, no que estuvieran muertos. Adrien Agreste: eres tú el que debe buscar a tus padres. Yo solo te puedo guiar… y para iniciar tu viaje, debes bajar al Inframundo.
—¿Cómo? ¿Qué se supone que debo…?
—¡Ya no te pongas críptica jovencita! ¡Me Harté de tanto Rodeo! Eso no me gusta y no tengo la paciencia para soportarlo. —Plagg salió del bolsillo y flotó delante de Athena— ¡Ya dile de una vez!
—¡Señor Plagg! Mis saludos. —saludó Athena con nerviosismo— Err… usted no puede ir… —intentó decirle, pero el kwami se cruzó de brazos y le bufó molesto.
—Soy en esencia un gato. —Plagg le dedicó a la diosa una mirada muy seria y decidida, y se esponjó entero, como si estuviera a punto de hacer valer su jerarquía— ¡Haré Lo Que Me Canten Los...!
—¡Plagg! ¡No seas grosero con ella! —advirtió Adrien frunciendo el ceño —¡¿Qué no ves que intenta ayudar?!
—¡Entonces Que Te Hable Claro! ¿O no te das cuenta de que está por enviarte a una misión suicida?
—¡Claro que me doy cuenta! —exclamó Adrien, demostrando ser más astuto de lo que él mismo creía— Pero es inevitable…
Athena aguantó la respiración: era muy típico de los portadores en general tener esas confianzas con los kwamis, como si no fueran los dioses primordiales que eran. Las deidades en general, no solo los olímpicos, sabían que trataban con sus mayores y siempre los trataban con mucho respeto para no provocar su ira. Muchos no entendían la sujeción voluntaria de esas pequeñas grandes divinidades a los miraculous, pero nunca los cuestionaban justamente por respeto. Los portadores, gracias a esa íntima cercanía, los trataban con mucha confianza y hasta los regañaban cuando se les ocurría. ¡Ella nunca se atrevería a tratar a la destrucción así!
—¡Justamente! —Plagg se volvió hacia Athena— ¡Se entendió la idea! VOY con mi cachorro y si Ananké tiene problemas, que venga a reclamarme en persona a ver si se atreve.
—Pero señor Plagg...
—¡No Se Diga Más! Voy. —Plagg se giró hacia Adrien— Vamos al inframundo muchacho. Puedes elegir cualquier tumba que tenga escalones hacia el fondo…
Athena suspiró resignada. Evidentemente no iba a conseguir que Plagg no acompañase a su portador, así que mejor seguía con el plan establecido. Mejor le daba desde ya las indicaciones o no iban a llegar a ningún lado.
—Te puedo ayudar a llegar hasta allá. Busca escalones que bajen y no dejes de avanzar. ¡Eso es importante! Primero verás neblina, y sentirás mucho frío, no te detengas, ya que si lo haces, la desolación podría enloquecerte —Athena le entregó una mochila con apenas unas cosas— Ahí hay un jugo, un sándwich y una toalla. Úsalos sabiamente.
—¿Pero qué…?
—Cuando salgas de la neblina, te encontrarás un río, el Aqueronte. Busca el muelle cercano. Habrá una fila de almas, imposible no verlo. Usa esta moneda: Caronte te dará prioridad y exclusividad en su barca, pero no cubre el pasaje. Tendrás que ingeniártela para que te cruce… llegando al otro lado, estará Cerberos.
—¿El de a de veras?
—El mismo. —Athena tomó aire— En la mochila hay tres pelotas de tenis, una para cada cabeza. Cerberos adora jugar, es muy manso si lo tratas bien, quizás algo mimado, lo suyo es pura mala fama. Háblale lindo y ya.
—¿Sabes que en el fondo soy un gato, verdad? —preguntó Adrien preocupado.
—¿Recuerdas que le caigo mal a dos de las tres cabezas? —quiso saber Plagg.
—¡Sé que los gatos siempre caen de pie! Cerberos adora que le rasquen la panza y jugar con las pelotas, así que aprovechen eso para escapar.
—¿Y mis padres?
Athena asintió y volvió a acariciarle la cabeza. Plagg entrecerró los ojos, desconfiado, haciendo planes mentales de volver con Tikki a la primera oportunidad para contarle novedades, pero solo si su cachorro estaba a salvo. Adrien infló el pecho y reprimió un puchero.
—Tus papás te esperan en un lugar llamado Giudecca. Es un palacio, imposible no verlo. No saben que vas, pero te han esperado una vida entera. Está bien señalizado, pero ten cuidado, el camino es muy traicionero, incluso para los dioses. Cuando quieras reconocerlos, escucha tu corazón. Ellos no pueden decirte que son tus papás, a menos que tú los llames así primero.
Adrien asintió, y se armó de valor. Se ajustó la mochila a su espalda y giró sobre sus escalones.
—Entonces… ¿cualquier tumba con escalones que bajen sirve?
—Cualquiera.
—Manos a la obra entonces…
Bote La Libertè. París
Día siguiente. 18:48 hrs.
Nothing else matters era la melodía que ambientaba el interior del bote, una estancia que la familia usaba como sala de estar. Por lo general hubieran puesto algún tema de Jagged Stone, pero estaban haciendo una notable excepción. Lily, la hija de tres meses de los espectros, no se dormía sin esa canción. La pequeña estaba durmiendo sobre el pecho de Aiacos, su orgulloso papá, quien cada tanto se aseguraba que estuviera respirando. Había sido todo un acontecimiento la tremenda revelación de la existencia de la niña.
Unos días después que Violate y Aiacos aparecieran en el Ladyblog rescatando a los héroes y luego que Violate y Anarka tuvieran otra discusión relacionada con el enojo que madre e hija se tenían por no incluirse en sus vidas ni tender puentes entre ambas, la mayor de los Couffaine se retiró indignada y refunfuñando que nunca más regresaría, pero unos días después regresó con su marido... Aiacos se quedó en la calle, mientras Violate volvió a encarar a su madre. "Es importante para mí" comenzó a decir la espectro "que no hagas ningún escándalo."
Hablaron de los dolores que se tenían, de lo mucho que se habían extrañado, necesitado y de los anhelos que tenían de volver a formar parte de la vida de la otra. Violate reconoció que estuvo mal no decirle a Anarka sobre su vida, profesión y su matrimonio, y Anarka se disculpó por haberle fallado tantos años atrás.
Fue entonces que Violate le hizo prometer que no incendiaría París con lo que le iba a mostrar, pero que la comprendiera. ¿Por qué podría gatillarse de nuevo la ira de Anarka? Pues por algo que no todavía no le decía y que le quería mostrar en ese momento...
... Aiacos subió a bordo y entró al interior del bote, seguido de Luka y Juleka, quienes saltaban de emoción y curiosidad. Fue así como le presentaron a Lily, la hija de ambos, una pequeña de apenas tres meses de edad... que por azares de la genética, se parecía un tanto a Juleka, aunque Anarka confirmó que era igual a Violate cuando tenía la misma edad.
Los Couffaine no tardaron en caer ante el embrujo de Lily. Juleka pidió permiso para sacarle una foto ("¡Prometo no subirla a redes!") y mostrársela a sus amigas, al igual que Luka, que quería una para su billetera. Con delicia descubrieron que la niña prefería escuchar Metallica y a los Stone Temple Pilots, y que la guitarra de su tío surtía un efecto en ella, dependiendo del tono de la melodía. Fue cuando Anarka finalmente preguntó cuantos días más se iban a quedar en París, a lo que respondieron que no se irían mientras no les ordenasen lo contrario.
Anarka les pidió entonces alojar en el bote, a lo que la pareja accedió. Habían tenido que mover muchas cosas, pero los residentes se adaptaron con entusiasta rapidez y añadieron a Lily a sus rutinas. De pronto, de tener poca ayuda con su hija, la pareja tenía a su disposición una abuela bastante diestra en el cuidado de bebés (y mucho más responsable de lo esperado) y dos tíos ansiosos por ser niñeros.
—¡No puedo creerlo! ¡TENÍA UN TRABAJO! Uno. ¡¿CÓMO FUE QUE LO PERDIÓ?! Se Le Dijo Que No Le Sacara Los Ojos De Encima, ¿Y Qué Hace? Va Y Lo Pierde De Vista —Violate entró al cuarto echando pestes. Lily ni se perturbó— ¡Cuando Lo Vea Le Rompo El Cuello!
—¿Pasó algo, Vi? —preguntó Luka perplejo.
—Un idiota perdió algo valioso que no tenía que haber perdido. —respondió con los ojos afilados. Luka tragó saliva, casi compadeciendo al pobre diablo si su hermana le ponía las manos encima.
—Problemas en el trabajo. —aclaró Aiacos con una afable sonrisa, acomodándose a su pequeña— Pero tiene arreglo. —el juez ensombreció la mirada— Más vale o le arranco el espinazo.
—¿Acaso lo valioso es una persona? —preguntó Anarka mientras veía que Violate se sacudía las manos, los brazos y la cabeza, como si intentara quitarse de encima el enojo. A la espectro no le gustaba cargar a su bebé cuando estaba molesta— Porque un enojo así tiene que ser por una persona perdida. ¡Un objeto no merece esa atención!
—Sí es una persona perdida, suegrita. —explicó Aiacos— Uno de nuestros colegas perdió de vista a nuestro VIP y no aparece. —el juez miró a su hija, condolido. Hades y Perséfone seguro estaban de muerte con la noticia y los comprendía— El jefe está muy preocupado.
—Estoy seguro de que lo van a encontrar. ¿Podemos ayudar? —preguntó Luka— Sé que la identidad del VIP ese es secreta, pero ya estamos buscando a alguien desaparecido, podemos poner más carteles aprovechando el impulso.
—No, pero gracias de todos modos. —dijo Aiacos. Violate se sentó junto a él y tras revisar a su hija, la tomó y acunó en sus brazos, sonriéndole con maternal ternura. Lily ni se mosqueó.
—¡Me impresiona lo tranquilita que es! —dijo Anarka enternecida— mis tres chiquillos hubieran chillado hasta morir si hubiera osado moverlos.
Violate se enrojeció un poco, y centró su atención en su hija para ocultar su incomodad. Aiacos le hizo una broma por cosmonet, pero continuó la conversación. Juleka suspiró largo y tendido: ¡Personas desaparecidas! Eso nunca era bueno. Esa mañana les habían confirmado que Adrien llevaba dos días sin volver a la mansión Agreste y nadie sabía dónde estaba. La policía ya había sido notificada y todos estaban buscando. Ellos incluso se habían organizado para poner carteles y tratar de buscarlo.
Marinette no lo estaba llevando muy bien. Había sido la última persona en verlo y ya no sabía ni qué decir del estrés: la pobre estaba muy preocupada y Lila para colmo le hacía la vida de a cuadros. El asunto había aparecido en las noticias e incluso habían entrevistado a Gabriel, visiblemente afectado, pidiendo por favor ayuda para encontrar a su único hijo.
—Hablando de personas perdidas... —comenzó Anarka— ¿Has sabido algo de Adrien, Juleka?
Los espectros pusieron muchísima atención.
—No —respondió la muchacha en un susurro— Solo resta esperar. Monsieur Agreste salió en las noticias eso sí...
Anarka frunció el ceño.
—¡Ese Pirata Hipócrita Y Traicionero! —exclamó Anarka de muy mal humor, apretando los puños— ¿Qué se da color ahora si nunca ha tratado bien a su hijo?! Seguro que Adrien se escapó de casa y no quiere volver. ¡¿Quién querría con lo mal que lo tratan?!
—Define "tratar mal", Anarka. —pidió Violate, como quien no quiere la cosa.
—Gabriel Agreste es muy mal padre, así de simple —gruñó la mujer, quien procedió a contarles en que consistían los tratos que el diseñador tenía con su hijo, el nivel de exigencia y la presión a la que constantemente lo exponía— ¡Hablo Con Conocimiento De Causa! Una Vez Incluso Vi Como Lo Abofeteaba.
—Fue cuando nos echaron de ese desfile de modelos... —dijo Juleka con tristeza— Porque defendiste a Adrien, maman.
Violate palideció tres colores. Sabía que la relación entre Gabriel y Adrien era muy distante, lo que la tenía preocupada, pues era evidente que el chico no estaba obteniendo mucho refuerzo emocional que digamos, pero confirmar que también era víctima de golpes, le causó tremendo reflujo...
...porque sí, lo había sospechado.
Aiacos por su parte tuvo un severo tic en el ojo. ¡¿Qué changos estaba escuchando?! ¡¿Cómo, qué cosa?! ¡¿Como osaba un sucio mortal a poner las manos encima del pequeño príncipe del Inframundo?! Hades se iba a poner termonuclear.
—¡Bastardo! —siseó el juez, accediendo a la cosmonet para informar al resto de espectros— ¿Y tiene la cara de aparecer en televisión llorando porque se le perdió un hijo?
—Me pregunto cómo llorará cuando yo misma le regrese el favor —dijo Violate muy seria— a ver si le gusta una cucharada de su propia medicina.
La cosmonet no tardó en arder en llamas. Los espectros por lo general no eran chismosos, mantenían la conversación por cosmo en asuntos prácticos y relevantes, muy poco chisme, al contrario de los Santos de Athena, quienes cotorreaban de todo. Pero en esta ocasión, la cosmonet prendió tan rápido con los mensajes de los espectros, que parecieron colapsar el sistema, muchos de ellos prometiéndole cariñitos a Gabriel cuando lo vieran. Pandora ni siquiera se molestó en poner orden, sino que fue de inmediato a informar a los dioses. Caith Sith se sintió gimiendo y hasta Radamanthys gruñó expresando su enojo.
—Creo que me voy a dejar caer en la Mansión... ¡poca cosa nada más! —se escuchó decir de pronto a Minos.
—Dale mis saludos y los de mi esposa. —dijo Aiacos.
—¡Haz que llore! —ladró Radamanthys.
Mansión Agreste.
En esos momentos.
Gabriel apagó con rabia la televisión. Nuevamente estaban pasando el discurso que su publicista le obligó a decir a los medios para ayudar a encontrar a Adrien. ¡Todo ese drama era innecesario! Honestamente no le podía importar menos lo que sucediera con el muchacho. ¡No era su hijo! Y si lo buscaba era porque era un activo de la marca Agreste, era el rostro de la rama juvenil y explicar su desaparición iba a estar muy complicado. ¡No podía darse el lujo de perderlo!
Puede que en el fondo estuviera preocupado, pero MUY EN EL FONDO. No era su hijo, lo había visto crecer. Le tenía un poco de cariño, pero... solo mientras le fuera útil.
—Quizás a donde te fuiste a meter, pequeño bastardo...
Cierto, Adrien le importaba... pero no estaba en el tope de su lista de prioridades. ¿Qué tenía de especial que hasta su publicista estaba más preocupado del muchacho que él? Por una vez se alegró que Emilie no estuviera con ellos... seguramente estaría insufrible por el extravío.
Más le preocupaba el asunto con esa criatura que buscaba a los Héroes de París. No, los quería a ellos, eso seguro, porque a los miraculous no les daba ni bola. Tenía que proseguir con cuidado, mucho. No quería que se aprovechase del pánico y de sus akumas. Si el muy maldito quería a los héroes, no se volvería a aprovechar de sus ataques para conseguirlo, pero ¿Cómo lograr enviar un akuma contra los mocosos esos y que no interviniese Seth?
—Podría aprovechar los poderes de Catalyst. Así envío a dos akumas al mismo tiempo. ¡Divide y vencerAAAAARGH!
Un hilo se enredó en el cuello de Gabriel, y no solo lo botó al suelo, sino que lo arrastró por el piso del despacho. Cuando por fin se deshizo del hilo y pudo respirar, tosió con fuerza y medio se incorporó para levantarse y gatear para ponerse a salvo, pero alguien le pisó la espalda, presionándolo contra el piso. Segundos más tarde lo levantaron con brusquedad: lo primero que vio fue un hombre con una sonrisa medio psicótica, cuya cara estaba tapada por una profusa melena albina, y parecía estar cubierto por una armadura.
—Agradece que tengo que cuidar muuuuuuucho mi fuerza y no te puedo matar: el jefe tampoco quiere matarte, pero se reserva el derecho de hacerte sufrir en la otra vida, mortal. —le dijo como si le estuviera contando un chiste— O te habría aplastado como el gusano que eres, Agreste.
—¡¿Quién Eres?! ¡¿Es Que No Sabes Que Puedo Arruinar Tu Vida?! —Gabriel tosió un poco más y sujetó el miraculous con fuerza: este hombre era peligroso. Intentó soltarse, pero apenas pudo patalear.
—Ah, no. La pregunta es si sabes quién soy yo... —Minos soltó de un empujón al diseñador— Y te aseguro que no soy el fantasma de la navidad pasada.
—¡LARGO DE MI PROPIEDAD O...!
Gabriel se detuvo a medio grito. Se había vuelto hacia el hombre con toda la intención de gritarle hasta de lo que se iba a morir, pero descubrió que ahí no había nadie. Parpadeó perplejo, estupefacto al no encontrar ninguna explicación posible.
—Sentí tu presencia de lejos... ¡¿Qué comiste?! —Minos apareció a espaldas de Gabriel y tras ponerle la mano en la nuca, le dio un empujón— ¡Creí que me querías echar de tu casa!
— ¡¿QUIÉN ERES?!
—Soy el Grifo que no va a poder juzgarte.
—No me vengas con bromas que... ¡ARGH!
Unos hilos levantaron a Gabriel en el aire y lo ataron al techo, nunca supo cómo. Sí se vio imposibilitado de moverse y tenía que reconocer que estaba asustado. Su atacante caminó hasta quedar debajo de él, con la manos en las caderas, y no dejaba de sonreír.
—Soy un simple juez que sabe que se te perdió un chiquillo...
—¡No era mi hijo ni lo será nunca! No tenía por qué cuidarlo.
—Sí lo sabía. ¡Sé muchas cosas, Agreste! Por ejemplo, sé que tu esposa Emilie aceptó al pequeño que buscó refugio en tu familia. ¡Si tan solo supieras la oportunidad que desperdiciaste! Y ahora quizás donde está...
—¡¿De Qué Estás Hablado, Loco?!
—De una pequeña alma asustada buscó refugio aquí, aunque fuera por accidente. Y solo tu mujer accedió a protegerlo.
Gabriel sintió como los hilos se aflojaban y lo dejaban caer, solo para tensarse y evitar un golpazo a centímetros del suelo. Los mismos hilos lo levantaron de nuevo hasta el techo y la acción se repitió al menos unas cuatro veces hasta que por fin quedó colgando a media altura, al alcance del albino, quien tenía un marcador permanente en las manos.
—Has sumado una larga lista de pecados, Gabriel Agreste. —le dijo mientras dibujaba cosas en su rostro— ¡Más te vale que el pequeño príncipe aparezca sano y salvo o vas a envidiar el castigo de Tántalo!
—¡¿Qué dibujaste?!
—Runas vikingas. —mintió con descaro y una sonrisa que le puso los pelos de punta. NO había dibujado runas precisamente.
Minos de Griffin tiró de los hilos y Gabriel nuevamente fue izado hasta el techo, en donde quedó firmemente atado. El albino chiflado desapareció con pasmosa calma.
Y por más que Gabriel pidió ayuda, nadie acudió a asistirlo.
Habitación de Marinette. Balcón.
En esos momentos.
Marinette reprimió un puchero. Ese día había sido muy difícil y los que venían tampoco prometían mucho. Lila había estado muy pesada, Chloé no lo había hecho mal, ella misma muy estresada y todo le había salido mal. Su maman incluso había sugerido que se quedara en casa al día siguiente para descansar un poco y su papá le había preparado pastelitos especiales.
Estaba preocupada. No tenía noticias de su chaton y ver el discurso de Gabriel por la televisión le había provocado una horrible reacción alérgica. ¡Era una de las mentiras más descaradas que había escuchado en mucho tiempo!
—Eso es todo lo que ha pasado, Wayzz. Sé que tendré que repartir más miraculous para proteger París, pero hoy no tengo cabeza. No sé cuándo va a volver Chat Noir y... estoy muy preocupada.
—Es prudente guardiana. Le contaré a los demás las noticias —le dijo Wayzz, mientras se acercaba para darle palmaditas en la cabeza— No te preocupes, es normal sentirse abrumado. ¡Gracias por confiar en nosotros! Todos estaremos aquí para apoyarlos a ti y a Chat Noir…
—Ya repartirás miraculous cuando tengas más claridad de ideas, Marinette… aunque si me lo permites, te sugiero que mantengas a Mullo cerca. —sugirió Tikki— Y reservar Kaalki para Chat Noir. Para permitirles una vía de escape en caso de necesitarlo…
—Tikki habla desde la prudencia, guardiana. ¡Deberías hacerle caso! —le dijo Wayzz con calma. Marinette le sonrió: pese a lo sensible de la situación, los kwamis se estaban portando a la altura de las circunstancias y no había sentido otra cosa que no fuera apoyo por parte de ellos.
—Gracias Wayzz.
—Es un placer, ma petite. —Wayzz asintió y tomó aire— Ahora si me disculpas, iré a contarle a los demás lo que sucede.
Marinette asintió agradecida y se despidió de Wayzz, no sin antes darle una bolsita con golosinas para todos. El kwami de la protección desapareció al interior de la Miraclebox, dejando a la chica a solas con Tikki. La kwami flotó por delante de la chica unos instantes, decidida a subirle el ánimo.
—Marinette, estoy segura de que Plagg vendrá a la primera oportunidad que tenga. Dudo que quiera dejar a Adrien solo, así que será cauto, pero vendrá…
—¿Dónde fueron, Tikki? —Marinette se mordió el labio— Athena dijo que fueron al Inframundo. ¡¿Es eso cierto en verdad?!
Marinette hizo puchero. Después de que Adrien comenzara su viaje, Saori había regresado con ella a la panadería y no solo se había presentado en su identidad humana y como Pallas Athena Parthenos, sino que también le explicó que su partenaire, y el amor de su vida, tenía que cumplir con los designios del destino si quería conocer sus orígenes. En un principio la diosa quiso decirle una mentira blanca, pero se detuvo en cuanto vio que su sobrina comenzó a enroncharse con furia. Tuvo que decirle la verdad, para no provocarle un shock alérgico, que Adrien había bajado al Inframundo ("¡NO! ¡QUE NO SE MURIÓ, SOLO BAJÓ A BUSCAR SUS ORÍGENES!"), pero no le dijo qué tipo de búsqueda emprendía ni la verdadera naturaleza de su gato.
Fue Seiya quien se lo dijo. Al menos la parte que Adrien buscaba a sus verdaderos padres. Fue un accidente honesto, y lo callaron antes que pudiera decir mucho más. Los bronceados rodaron los ojos (Hyoga le dio un buen zape) y Athena simplemente se palmeó la cara. Pero pudo hacer control de daños y mantener la mayor parte de la naturaleza de la misión personal de Adrien en reserva, bajo la promesa que el gato le contaría una vez que regresara con ella.
Además, la diosa había sido muy enfática en prohibirle que se transformara en Ladybug durante la ausencia de su partenaire. "¡Ustedes dos no pueden pelear sin el otro!" había dicho. Prometió sí que sus santos protegerían París en caso de akuma, pero que no se preocupara de Seth… pues dudaba que atacara la ciudad si sus Héroes no aparecían por ningún lado.
—Sí, allá han de estar, si es que lo dijo Athena. —Tikki suspiró profundo. ¡Tan típico de la diosa educadora de héroes de enviar a sus protegidos en ese tipo de viajes de autodescubrimiento! Total, como no era ella la que se arriesgaba…— Es un lugar peligroso, pero no habría enviado a Adrien hasta allá si no pudiera con el desafío.
—En eso tienes razón. —Marinette se pasó las manos por la cara: tenía enormes ganas de llorar— ¡Me siento tan inútil, Tikki! ¿Cómo no vi que Adrien era mi chaton? ¿Cómo no me di cuenta de que eran la misma persona? ¡Me necesitaba! ¡No me di cuenta de que los dos sufrían! Bueno, son una persona, pero… ¡¿Qué clase de partenaire soy que no me doy cuenta de que mi gato sufría?!
Tikki tragó saliva. Marinette en serio estaba de los nervios, y embotellándose todo su dolor. Un dolor que por cierto, era parte culpa y parte estrés por lo que estaba haciendo Adrien, solo y sin ayuda. La kwami se acercó a su portadora y le acarició los cabellos.
—Plagg vendrá eventualmente, ¡Conozco a mi calcetín apestoso! —la animó la kwami con el corazón apretado— Él podría llevarle algunas cosas a Adrien, no sé, cosas que pueda necesitar…
Eso pareció despertar a Marinette como de un trance. Se quedó viendo a Tikki con los ojitos iluminados. La kwami de la creación no necesitó insinuar mucho más.
—¡TIKKI! ¿Crees que pueda llevarle provisiones? ¡Puedo organizarle una mochila! No sé, mandarle bocadillos, algo de abrigo. ¡¿Crees que pueda llevarle algo así?!
—¡Oh sí! Y si se pone difícil, yo lo convenzo.
Ooooh, el corazón de Tikki se alivió una tonelada y media al ver la reacción que tuvo Marinette. Un entusiasmo electrizante pareció encenderla como un árbol de navidad. Prácticamente voló de regreso al interior de su cuarto, de un salto entró y cerró la escotilla y voló hasta su armario, en busca de alguna mochila que pudiera contener lo que estaba pensando, junto con otras cosas, como su saco de dormir.
—¡Háblame del Inframundo, Tikki! Tengo que tener alguna idea de donde está mon minou para saber qué le puedo mandar. ¡Necesito saberlo todo!
—He estado muy pocas veces allá abajo, pero puedo hacer memoria…
—Y lo demás lo complementamos con internet. ¡Seguro que podemos consultar! —interrumpió Marinette mientras hacía listas mentales— Voy a empacar solo lo esencial, no quiero que el peso lo retrase; ya sé más o menos qué bocadillos le mando. ¡Cosas que le llenen la panza! ¡Ha de estar hambriento el pobrecito!… ¡tenemos trabajo Tikki!
—¡Así me gusta Marinette!
Y sin decir más, Marinette se abocó por completo a la misión de la mochila… que esperaba que le llegara a Adrien sin problemas. Puede que no supiera nada de su partenaire en esos momentos, y quizás como estaría sufriendo, pero esperaba en serio que la mochila compensase su ausencia. Le habían prohibido ir con él, pero… nadie dijo nada sobre no poder enviarle cosas…
CONTINUARÁ…
Nota de Misao: TmT No merezco vivir. La última actualización tuve un día de locos y apenas pude mandar la notita o responder reviews. Menos para la brújula cultural, así que hoy los torturo con más… así como torturé a Marinette, que no tuvo ni cinco minutos para conversar tranquila con Adrien. O a Adrien, quien se fue al inframundo con apenas un jugo y un sándwich. Jejejejejejeje…
Nota de Abby: ¡Eres realmente malvada! Mira lo que le hiciste... ok, ya sé que yo no puedo hablar después de lo que he hecho. Ahora es mi turno de hacer esto. ¡Prepárense!
BRÚJULA CULTURAL
Khopesh: kefresh o jepesh (ḫpš) es una espada o sable de hoja curva, en forma de "U" o forma de hoz (dependiendo del periodo) con el filo en su parte convexa, utilizada en el antiguo Oriente Próximo y en la zona de Canaán y que se popularizó en el Antiguo Egipto.
El Khopesh debe su nombre a su parecido con la pata de un bóvido. En las representaciones de ofrendas en los templos, en cuanto a carne, la forma de pata delantera derecha de un bóvido era la más relevante.
Psique: (en latín Psyche, en griego Ψυχή), divinidad griega y protagonista de un mito latino. Era una mortal que se casó con Eros, teniendo una interesante aventura que tuvo de todo, pero que la llevó a ganar su inmortalidad. Es la personificación del alma y la diosa de las almas gemelas.
Aqueronte: o Aquerón (en griego antiguo Ἀχέρων, Doloroso) está situado en el Epiro, región noroccidental de Grecia. Nace cerca de la ciudad de Zotiko, en el suroeste de la unidad periférica de Ioánina, atraviesa las unidades periféricas de Tesprotia y Préveza, y desemboca en el Mar Jónico formando el delta del pueblo Ammoudiá, cerca de Parga. TAMBIÉN… es uno de los ríos del Inframundo, que los muertos tienen que cruzar con la ayuda de Caronte y su barca (tras pagar el pasaje), para llegar propiamente al inframundo.
Caronte: (en griego antiguo Χάρων, brillo intenso) era el barquero de Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte si tenían un óbolo para pagar el viaje. Por esta razón en la Antigua Grecia los cadáveres se enterraban con una moneda bajo la lengua, costumbre importada posteriormente en la Antigua Roma, donde también se veneraba al personaje. Aquellos que no podían pagar tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, tras los cuales Caronte accedía a llevarlos sin cobrar.
Es un personaje también del manga y anime de Saint Seiya. Caronte de Aquerón de la Estrella Celeste de la Tranquilidad es uno de los 108 Espectros de Hades. Protege la inmensa laguna Estigia, tan amplia que parece un mar, con un caudal cenagoso que está poblado de almas que en vida no han hecho ni el bien ni el mal pero que no tenían dinero para pagar al rudo barquero la travesía. En el centro del Estigia hay un punto en el cual el agua es más fría y está formado por todas las almas que cayeron de su barca.
Caronte es un Espectro con un comportamiento muy inusual e impredecible. Es particularmente codicioso, incluso su avaricia puede superar su lealtad hacia su dios. Por más avaro y engañoso que pueda ser, no es un estafador. Sus servicios tienen un precio y siempre cumple su palabra tras el pago exigido. Es bromista por naturaleza y cree tener dotes para cantar, a pesar de tener una voz sumamente desafinada y no hace más que entonar algunas melodías ideadas de su propia cabeza.
Cerberos: (en griego Κέρβερος, Abigarrado), también conocido como Can Cerbero, era el perro del dios Hades, un monstruo de tres cabezas en la tradición más común o de cincuenta cabezas según Hesíodo, con una serpiente en lugar de cola.
Cerbero guardaba la puerta del reino de Hades (el inframundo griego) y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Era hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro. La existencia de un perro infernal en la entrada de los infiernos parece que ya estaba presente en la mitología indoeuropea original, pues aparece en los mitos de otros pueblos indoeuropeos, como es el caso del perro ensangrentado Garm en la mitología escandinava.
En el manga y anime Saint Seiya, aparece exclusivamente durante la Saga de Hades. Se encuentra dentro de la segunda prisión del Inferno acompañando a Pharaoh de Sphynx de la Estrella Celeste de la Bestia y devorando a aquellos que pecaron por avaros.
Cementerio de Père Lachaise: Es el cementerio intramuros más grande de París, la capital de Francia, y uno de los más célebres del mundo. Está situado en el número 16 de la Rue du Repos, en el XX distrito, y tiene la peculiaridad de que muchos parisinos lo utilizan como si fuese un parque.
