Harry estuvo tentado de no presentarse, ¿por qué? Porque podía, pero no negaría que lo había estado deseando toda la semana.

Era un estúpido, pero quería probar lo que Draco le proponía, habían pasado casi dos meses y lo único que habían tenido había sido una paja en la bañera.

¿Desde cuánto hacía que Harry no tenía sexo regularmente?

No lo recordaba.

Y a una parte de él le gustaba, le gustaba aquella anticipación, que estuviera pautado, que pudiera elegir no ir, parar.

Pero no quería parar.

Su chimenea estaba conectada a la de Draco, ya estaba desnudo, había preparado su cuerpo, y se descubrió semierecto. Reconocía que eso no pasaba tan seguido.

Se metió en la chimenea completamente desnudo, las llamas cosquillearon su piel.

Cuando entró en la chimenea de Draco, este le estaba esperando.

Vestía completamente de negro, una camisa con un par de botones abiertos, y unos pantalones que ajustaban perfectamente sus largas piernas.

En sus labios una sonrisa.

Harry tembló un poco, pero salió de las llamas.

Draco lo miró complacido, y Harry por una vez se sintió bien. Una parte de él quería complacerlo.

—Puntual.

—No vas a maltratar mi trasero por algo tan tonto.

Pero sabía que su trasero sí saldría maltratado en cualquier caso.

—Sígueme.

Pero Harry se quedó inmóvil.

Draco le miró esperando, y alzó una mano, invitándole a tomarla. Harry pateaba culos sin contemplaciones, tenía más magia que todo su escuadrón, y sin embargo Draco le ofrecía una mano para que le siguiera.

Y a Harry le gustó el gesto, era alguien duro, realmente duro, pero eso que Draco quería hacerle no tenía nada que ver con esa parte de él mismo, sino con una que no se engañaría tenía miedo a lo desconocido.

Tomó su mano, mucho más fina que la suya, pero fuerte.

Le siguió hasta una habitación tras un largo pasillo.

Al parecer Draco tenía su propia mazmorra.

Sin embargo, se sorprendió al entrar a una habitación con una cama enorme y una decoración demasiado elegante para sus gustos simples.

—Repasemos—le dijo Draco—.Tu palabra de seguridad es Vainilla, si estás amordazado o no puedes usar tu boca para hablar en ese momento, podrás golpear el suelo con tu mano, un toque continua; dos, más despacio; tres, para. En el caso de que no puedas usar tu mano, lo harás con un pie. Siempre podrás parar. ¿Entendido?

Harry asintió, Draco sonrió y le acarició.

¿Por qué hacía eso?

—Muy bien, ponte en posición, y no hables a menos que te lo pida o para decir tu palabra segura.

Harry sintió el impulso de no obedecerle, ese impulso siempre era tan fuerte como su propia magia, pero acabó sobre sus rodillas, con sus empeines bien colocados.

Llevó sus manos a su espalda, dejando todo el frontal expuesto.

Su pene estaba traicioneramente medio hinchado.

El de Draco quedaba a la altura de sus ojos.

Draco le rodeó, la alfombra bajo sus rodillas era muy mullida, muy suave y confortable.

Las manos de Draco corrigieron su postura levemente, para pasar a acariciarlo de un modo evaluador.

Los músculos de su espalda, sus nalgas apretadas, sus manos volaban, tirones de sus pezones erectos, haciéndolo moverse sin querer, pero no le castigó por ello. Solo tironeó varias veces más.

Sus abdominales marcados fueron apretados, hasta llegar a su pene ya hinchado solo por aquellos roces, lo apretó con su mano, fuerte para soltarlo y darle una fuerte palmada que le hizo apretar los dientes.

En ningún momento le miró, mantenía su mirada gacha.

—Mírame, Harry.

Harry obedeció más rápido de lo que lo había hecho en su vida, mirando como Draco le miraba complacido.

—Abre tu boca.—Lo hizo levemente, y Draco metió dos de sus dedos, tanteando su boca, acariciando su lengua, hasta meterlos tan profundamente que le provocó una arcada.

Pero sus dedos no abandonaron su boca, y Harry movió su lengua lamiéndolos, recordando una escena similar semanas antes.

Y como el hecho de lamer unos simples dedos le hizo gotear.

Draco le tomó del cabello tirando hacia atrás para exponer más su garganta, le abrió con los dedos la boca, y acarició sus labios dejándolo expuesto.

Un hilo de su propia saliva fue restregado por su mandíbula hasta que los dedos de Draco se colocaron al rededor de su garganta.

Su cuello era fuerte, y Draco lo apretó, con sus pies hizo que Harry abriera más las piernas, sus testículos casi tocaron la alfombra, su nalgas se apretaron, pero se sintió abierto de un modo demasiado erótico.

—¿Sabes cuánto he soñado con tenerte así?—La voz de Draco era como una caricia—Aquella noche, la que te encontré, te desee desde que te vi, sin saber que eras tú.

Harry le miraba mientras hablaba, él sí sabía que era Draco. Y aunque humillado por la situación también le deseó.

—Me impresionó tu cuerpo, tu fuerza, y tu magia indómita.—Apretó con fuerza su garganta, pero necesitaría ambas manos para abarcarle bien, para apretar asfixiándole, Draco no lo hizo, solo quería tenerle así, a su merced.

—Deseé que solo estuviéramos tú y yo, que fueras mío aunque pertenecieras a otro.

Su boca seguía abierta, Draco no le dejaba cerrarla y la saliva se le acumulaba dentro.

Notó el roce de su zapato tantear su testículos, y como estos se movían con su balanceo.

—Quise probar tu boca, hacerte gemir bajo mi mano—Su pie ascendió hasta recorrer el tronco hinchado de su pene duro. La suela dio de lleno en su glande humedecido.—Que suplicaras por mi pene, que te follara yo y ninguno más.

A Harry comenzó a escurrirle la saliva por la cara, poco a poco caería hasta su pecho.

—Quería ser yo el que te domara, el que te hiciera ver el cielo y el infierno si era necesario.

Draco había comenzado a masturbarlo con su zapato, era duro y seco, pero Harry lo disfrutaba.

—Y vi que tú querías ser mío, ¿verdad, Harry?

Harry no sabía si debía contestar, pero Draco lo miraba con intensidad.

—Sí, Amo.

Draco le abofeteó por primera vez, no realmente fuerte, y Harry se sorprendió.

—No uses ese nombre entre nosotros, ha estado en tu boca demasiadas veces, llámame Draco.

—Sí, Draco.

El gesto complacido de Draco le hizo cosquillear en su bajo vientre.

Draco aprovechó la saliva escurrida por su boca para lubricar sus pezones, Harry era realmente sensibles en ellos, y Draco se había dado cuenta.

Le obligó a abrirse mucho más, sus ingles tiraban mucho.

—Vi como mirabas con anhelo como trataba a mi sumiso.—La mención de ese otro no esperaba que le molestara tanto, ese tipo era demasiado parecido a él, pero completamente sumiso, completamente ridículo, pero Draco le hacía todo lo que Harry quería.

—Aún te molesta.—Draco se inclino, tan cerca de nuevo de sus labios que no besó, como Harry le había pedido. Sin embargo, Harry los había deseado todas aquellas veces, ¿por qué lo había puesto como límite con Draco?

—Él no significa nada para mí, hazlo bien, y le olvidaré para siempre.

Aquellas palabras le enfurecieron y le gustaron a partes iguales. Draco le decía que estaba en su mano, que fuera un buen sumiso, y él sería tan suyo como Harry lo era de Draco.

No le dejó pensarlo mucho más, con un giro de su pie, golpeó el pene chorreante de Harry haciéndolo morderse los labios por el dolor.

—¿Lo harás bien para mí?—preguntó.

Harry le miró, ¿quería hacerlo bien? ¿Quería ser de Draco de este modo? La respuesta siempre había sido sí.

—Demuéstramelo con tu boca.

Harry le miró varias veces, queriendo entender lo que pedía.

Harry llevó su boca a su entrepierna, tratando de meter en ella todo lo que podía.

Draco le acarició el cabello.

—¿Quieres mi polla en tu boca?

Harry solo intentó llegar más allá, pero Draco le agarró del pelo con fuerza, con muchísima fuerza.

—Cuando te pregunte, contestas.

—Sí, A…Draco.

Su sonrisa complacida era demasiado buena.

—Suplica por ella.

Harry se quedó estático, ¿suplicar?

—Suplica por ella—insistió Draco, que aún no le soltaba del cabello, hiriéndole.

Harry se removió, jamás había suplicado, nunca.

No iba a suplicar, iba chuparle, mamarle y tragarse todo su semen, pero no suplicaría.

Se echó hacia delante, tratando de hacerlo, pero Draco le frenó.

—Suplica.

—No—le desobedeció Harry, la mirada de Draco fue dura, realmente dura. No le había visto así nunca.

Draco le abofeteó, esta vez sí fue con fuerza.

—Suplica.

Harry se enfadó, ahora sí que no iba a suplicar. Harry era más fuerte, se echó hacia delante buscando la erección de Draco, pero de nuevo no le dejó.

—La sesión ha terminado, vete a tu casa.

Draco salió de la habitación.

Harry no entendía lo que había pasado, hubiera esperado que lo golpeara más veces, pero que acabaría con su polla en la boca.

Harry notó la molestia en sus ingles cuando volvió a ponerse de pie, su erección estaba comenzando a desaparecer.

¿Qué había pasado?

Draco le esperaba en el salón cuando Harry salió de la habitación azotando la puerta.

—¿Por qué has parado?

—No estás cumpliendo tu parte del acuerdo.—Draco no se veía ya enfadado, no como dentro de la habitación, el que sí lo estaba era Harry.

Su desnudez ya le daba igual, se acercó a Draco, que no parecía ni un poco asustado por su avance colérico.

—Tú querías que te la chupara, y yo quería chupártela, ¿qué maldito problema tienes?

—No, yo quería que suplicaras, chupármela me la puede chupar cualquiera.

Eso no mejoraba la situación.

—No voy a suplicar.

—¿Es uno de tus límites? Recuerda decir tu palabra de seguridad cuando no quieras algo, un No no es suficiente.

Harry le miró sorprendido, todo era porque Harry se había negado.

Bufó molesto.

—¿Es uno de tus límites?

Harry no quería responder, no quería decir ni que sí ni que no, Draco le había pillado en un renuncio.

Bajó su mano a su entrepierna, apretándola, pero Draco la quitó con tranquilidad.

—No es esto lo que quiero, Harry, la sesión ha acabado.

Harry estaba excitado, molesto, y avergonzado.

No hacía falta que le insultara para humillarle, no.

—Y recuerda que si quieres incluir algún límite más tienes que decírmelo antes, sino usa la palabra de seguridad. Hasta la semana que viene.

—¿Y ya está?

—Sí, ya está.

Harry se fue hecho una furia, Draco Malfoy se estaba burlando de él.

—Y Harry—Harry se giró en la chimenea, para ser sorprendido por un hechizo lanzado por Draco—, piensa en lo que te he dicho.


Continuará


¿Caerá Harry alguna vez?

Hasta el viernes.

Besos.

Shimi.