Luz de noche
Otoño del presente año 3020.
Loki se sirvió su décima taza de té negro para cuando cayó la noche; se pasó toda la noche anterior y todo el día mirando sus recuerdos como un espectador silencioso que sólo se podía conformar con eso. A veces, la línea entre la realidad y sus recuerdos era tan fina que casi no podía distinguirla del todo, así que el sabor amargo del té en su boca le recordaba cuál era la realidad y cuál el espejismo.
Se dirigió a su estudio para encerrarse nuevamente y pasar otra noche en vela, viéndose a sí mismo a través de la cortina difusa de sus recuerdos. Se sentó sobre su sillón de cuero, colocó la taza de té sobre el escritorio de madera y el proyector parpadeó cuando un nuevo recuerdo se comenzó a reproducir.
Carpeta número cinco, recuerdo 70890
Finales de invierno del año 3006.
Terminaron tirados en el piso de la enorme habitación de Loki, luego de haber pasado horas volcados en su proyecto de realidad virtual. Frigga les había llevado malteadas y sándwiches hace poco, haciendo que ambos dejaran a regañadientes lo que estaban haciendo en favor de alimentar a sus estómagos vacíos. Al terminar con su improvisada cena, ambos habían quedado tan fulminados por el cansancio acumulado que optaron por tomarse un descanso un poco más largo.
Así que aquí estaban, ambos echados sobre la alfombra verde agua de la habitación de Loki, mirando hacia el techo de vidrio en forma de cúpula, que tenía una impresionante vista del cielo nocturno y sus estrellas quemándose demasiado brillante en algún lugar del solitario universo. Anthony soltó un suspiro entrecortado, haciendo que Loki volteara ligeramente el rostro para verlo.
—¿Qué nombre le pondremos a nuestro proyecto? —cuestionó de pronto, arrugando ligeramente la nariz en el proceso—. Rhodey diría que soy tan bueno nombrando cosas como un niño de preescolar, así que...
Loki rió, sabiendo que contra eso nadie podría discutir jamás.
—Definitivamente no iba a permitir que le pusieras un nombre tan ridículo a nuestro proyecto, como lo hiciste con Dum-e.
Exclamó alegremente provocando que en un inicio, Anthony soltara un gemido de indignación pura, que sin embargo, pronto se transformó en una pequeña carcajada un tanto avergonzada. Anthony volvió a suspirar, pero luego se acercó un poco más a Loki, haciendo que sus hombros se tocaran.
—¿Entonces? —Anthony levantó ambas cejas de forma juguetona en dirección de Loki—. Se aceptan sugerencias.
Loki se quedó muy calladito, pensando en que sí, el proyecto de hecho ya necesitaba ser nombrado, no podía llamarse por siempre "proyecto", mucho menos si lo hacían funcionar. Mientras más tiempo permanecía en silencio, su frente más comenzaba a arrugarse en un gesto inequívoco de concentración. Lo pensó por un largo rato, luego finalmente habló en medio del agradable silencio.
—¿Qué tal Valhalla?
—¿Valhalla? —cuestionó Anthony con ambas cejas arqueadas hacia arriba.
—Valhalla —asintió Loki, sus ojos inusualmente suaves cuando comenzó a explicar—: Es en lo que mi familia cree. Cuando morimos, si hemos sido dignos en esta vida, podremos ir entonces a los salones dorados del Valhalla, donde los valientes y justos descansaran por siempre.
Recitó con voz sedosa algo que había aprendido de memoria desde que era todavía muy pequeño como para comprender lo que eso significaba. Parecía un nombre adecuado para su proyecto, sobre todo por la naturaleza de este mismo; se le daría a la gente que moría demasiado joven una segunda oportunidad, un paraíso personal en el que podrían descansar y tener una vida mejor que esta. Ese siempre fue el objetivo real del proyecto.
Anthony tarareo algo en acuerdo, después de varios segundos de silencio.
—Suena muy pacífico —asintió, mirando a Loki con una pequeña sonrisa cariñosa estirando sus labios—. Sí, me gusta el significado. Quedémonos con él.
Loki lamió sus labios resecos y enseguida le devolvió la sonrisa.
—Valhalla será, entonces.
Carpeta número cinco, recuerdo 80666
Verano del año 3006.
La primera vez que Loki se dio cuenta de que estaba enamorado de Anthony, fue a inicios de ese tormentoso verano. Era algo que venía negándose a sí mismo desde que el primer pensamiento de atracción lo golpeó con la fuerza de un tren de carga; aunque desde luego, el descubrimiento en sí mismo tampoco había sido nada sorprendente para él, de verdad.
Había conocido a Anthony desde hace un par de años atrás, aunque llevaban año y medio siendo prácticamente inseparables, y Loki jamás pudo deshacerse del pensamiento de que Anthony siempre le pareció demasiado atractivo para su propio bien. Con los años, todas esas facciones que habían sido de su agrado, simplemente iban haciéndose más notorias y masculinas. Anthony hace mucho tiempo que había dejado de lucir como un chico que recién está saliendo de su infancia.
Loki tampoco tenía demasiados amigos además de Anthony y Wanda, pero era con el joven inventor con quien más tiempo pasaba debido principalmente a Valhalla y el increíble avance que ambos habían llegado a tener en ese proyecto. Y aunque Wanda también era realmente atractiva, Loki siempre se había inclinado más hacia el lado de los amantes masculinos, debió ser simplemente obvio que terminara por enamorarse de Anthony. Todavía... él era ocho años mayor a Anthony, por lo que no parecía ser algo del todo correcto.
Quizá, era esa misma razón la que lo hacía desistir cada vez que estaba a punto de seguir la corriente con todos esos coqueteos burlones que Anthony solía dispararle en los momentos menos esperados del día. Tal vez, por eso se mantenía viendo de lejos como el chico pasaba de cita en cita, brincando de cama en cama como si eso no afectara a Loki en sus días más oscuros. Un año atrás, Loki simplemente se habría encogido de hombros y continuado con su vida sin darle mayor importancia a los amantes pasajeros del otro chico.
Pero ahora, a veces se le hacía bastante difícil hacer oídos sordos y la vista gorda cuando un nuevo prospecto llegaba a la vida de Anthony, y este lo aceptaba con suma facilidad. Lo único que parecía consolarlo en momentos así, era que Anthony nunca parecía tomar en serio a ninguno de ellos, ni ellos a él. Claro, estaba la obsesión inicial de querer conservar a Anthony, pero cuando se daban cuenta de que él no podía ser retenido de ninguna forma, terminaban desistiendo.
Había sido de esa forma hasta finales de primavera de ese año, cuando en una feria de ciencias, Anthony había conocido al insufrible personaje de Stephen Strange, un chico de la edad de Loki que se estaba especializando en el área de neurología. Al principio, Loki había visto a Strange como alguien completamente inofensivo, después de todo Anthony y él sólo se veían cada pocos días a la semana y ni siquiera por demasiado tiempo.
Luego, con el cambio de primavera a verano, Anthony había comenzado a dejar de pasar tiempo con Loki y descuidando Valhalla en favor de estar con Strange. Iban juntos a los museos interactivos sobre cuerpo humano y robótica, compartían un gusto similar por las películas del siglo pasado, por lo que también iban cada que una de ellas estaba en proyección en las salas de arte antiguo. A Loki comenzaba a volverlo loco.
Pero Anthony seguía diciendo que sólo pasaba tiempo con Strange por la investigación que ya comenzaba a requerir Valhalla, ya que Stephen Strange se especializaba en el estudio del cerebro humano, y lo que Valhalla tanto ambicionaba era traspasar la mente humana a una realidad virtual en la que los humanos pudieran vivir indefinidamente. Pero Loki no tenía ni un pelo de idiota, y él podía ver el incesante interés de Stephen Strange por Anthony.
¿Lo peor de todo? Era que Loki comenzaba a sentir que a Anthony también podría estarle gustando el otro hombre mucho más allá de lo platónico y para algo más que una aventura pasajera.
Había sido un día a finales de junio, con todo el verano en su apogeo que tuvieron su primera discusión. Ambos habían estado en el taller de Anthony, con Loki trabajando en los posibles códigos numéricos que necesitaría Valhalla y Anthony diseñando planos para la primera ciudad, él le hablaba sobre todas las teorías que Stephen Strange le había contado la última vez que se vieron, y cómo podrían ponerlas en práctica para su proyecto. Loki estaba irritado más allá de toda razón de escuchar más sobre Strange.
Simplemente había sido un mal día que sólo fue empeorando y yendo en picada como efecto dominó. Como si no fuera suficiente, había intentado con tres combinaciones distintas de códigos y todas ellas seguían sin funcionar, ese tipo de cosas no pasaban muy seguido en la vida de Loki. Así que sí, irritado. Y tener que escuchar a Anthony parlotear sobre lo increíble que era esa pobre excusa de ser humano que era Stephen Strange, simplemente empeoraba las cosas.
Loki se dio por vencido en tratar de encontrar la combinación correcta para las funciones que estaba desarrollando con un suspiro derrotado; en su lugar, se talló la frente con exasperación con las manos, para luego, cerrar los ojos y apretar ligeramente el puente de su nariz, en un esfuerzo por despejar su mente. Así que en realidad, puede que no haya notado que las palabras iban a salir de su boca, hasta que ya habían sido dichas con un tono de voz malhumorado.
—Te gusta ese imbécil.
Ante ese comentario, Anthony detuvo su largo monólogo. Su silencio provocó que Loki abriera los ojos cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir. Apartó la mano de su rostro y lentamente, como no queriendo, sus ojos se posaron en el rostro contrariado de Anthony, tenía el ceño ligeramente fruncido y a pesar de todo, no parecía que estuviera a punto de negar la afirmación de Loki.
—Bueno, tú sabes Lokes... —dijo Anthony casi de forma desdeñosa, mientras encogía los hombros—. Me gusta todo lo que tenga un par de piernas bonitas.
Eso desde luego, no ayudó en absoluto al humor irritable de Loki de ese día. Cualquier otro día, habría rodado los ojos o asentido en total acuerdo, tratar de ignorar la molestia que lo invadía cada vez que Anthony hablaba abiertamente de su interés por otro que no fuera él. Pero hoy, al parecer, no era uno de esos días.
—Tiene mi edad —la frase salió en un siseo de los labios de Loki, haciendo que Anthony lo mirara con una ceja arqueada, por lo que agregó con saña—. Es mucho mayor para ti.
Eso le valió que Anthony rodara los ojos con fastidio y se pusiera a la defensiva. Loki siempre hacía ese tipo de cosas, tratarlo como si fuera un niño tonto que necesitaba protección, porque de lo contrario, él no podría cuidarse solo. No era algo que él disfrutara particularmente. Tampoco le gustaba la implicación de que Loki lo siguiera viendo como un niño del que debía hacerse cargo. Tal vez, porque en el fondo deseaba que Loki pudiera verlo como algo más. Anthony podía ser mucho más. Aunque desde luego, era algo que Loki ignoraba totalmente.
—Corta tu mierda, Loki. Me está volviendo loco —exclamó con el entrecejo arrugado de frustración, eso tuvo el efecto de hacer que Loki levantara ambas cejas y lo mirara como si acabara de escupirle en la cara—. No soy ningún niño estúpido y tampoco soy tu hermano menor, por el que debas preocuparte.
Loki pestañeó, luego sus ojos cayeron hacia su regazo y sus manos que ya comenzaban a retorcerse entre ellas, un gesto nervioso que había aprendido a imitar muy bien de Frigga. Anthony realmente parecía furioso con él, además, nunca antes lo había llamado por su nombre. Al menos no desde hace casi un año atrás, así que Loki comenzó a sentirse como un completo invasor. Una molestia, como lo había sido siempre. Y él quería explicarle a Anthony que no lo veía como su hermano menor, y que no tenía la intención de convertirse en una odiosa versión sobreprotectora de Thor.
No lo hizo, simplemente porque era demasiado orgulloso como para admitir cuál era el meollo de todo este asunto en primer lugar. No era que tuviera algo real en contra de Strange, tampoco que pensara que Anthony no podía cuidarse por sí mismo sin su constante supervisión. Pero él tampoco le diría que todo se debía a que estaba enamorado y esto lo estaba volviendo loco.
Asintió y se desinfló en su asiento, sintiendo que de pronto ya no encajaba más aquí. Ninguno de los dos dijo algo al respecto después de eso, Loki intentó seguir haciendo sus combinaciones y Anthony trató de concentrarse en sus planos. Ninguno de ellos pudo hacerlo, y sólo quedó la incomodidad flotando en el aire, espesa y asfixiante.
Loki se despidió aquella tarde con palabras ausentes, y Anthony simplemente había asentido ante ellas. Loki no se molestó en regresar al día siguiente, ni el día después de ese, ni el que le siguió. Anthony tampoco trató de buscarlo ninguno de esos días, aunque era obvio lo mucho que pensaban el uno en el otro.
Lo que restó de ese verano, ellos no hablaron.
Carpeta número cinco, recuerdo 108000
Otoño del año 3006.
Eran inicios de octubre, el cielo de esa tarde era gris, aunque no parecía que fuera a llover pronto. Loki por primera vez en mucho tiempo se había escapado de sus dos últimas clases de ese día, de alguna manera también había huido de la mirada persistente de Anthony clavada en su nuca, que le había dado durante las clases anteriores. Se había venido a refugiar a la azotea del edificio de su facultad, sabiendo bien que aquí nadie vendría a molestarlo.
Durante sus primeros días cuando llegó al MIT, este era un lugar al que él y Wanda frecuentaban para eludir las clases a las que no deseaban entrar. Desde luego, después ambos maduraron y comenzaron a tomarse todas y cada una de sus clases con la debida seriedad, así que este lugar había pasado enseguida al olvido. Hasta hoy, que Loki no se sentía particularmente de humor para ser responsable.
Miraba con ojos ausentes la enorme ciudad que se podía ver desde esta parte del edificio del MIT, los enormes rascacielos que parecían no tener fin. Los edificios repletos de verde por todas las plantas que ahora eran obligatorias en cualquier edificio de la ciudad, los árboles comenzaban a ser escasos, los humanos tenían que conseguir un poco más de oxígeno para vivir, después de todo. Así que ver a la ciudad vestida de naranja por las hojas secas de los árboles que caían, sólo era un sueño más.
Para ver ese tipo de curiosidades tan extrañas, tenías que ir hacia la provincia, a lugares muy apartados y casi olvidados por la sociedad moderna.
Loki recordaba con añoranza Noruega, el lugar de donde venía. Los primeros años de su infancia que había vivido ahí habían sido algunos de los mejores. Noruega, a pesar de ser uno de los países más avanzados en todos los sentidos, también había encontrado su balance con la naturaleza, por lo que no era raro que en algunas ciudades se pudiera vivir la experiencia del otoño como era debido. Luego su familia se había mudado a Inglaterra por una temporada, en donde tuvieron que aprender el idioma inglés. Cuando Loki tenía trece años finalmente habían llegado a asentarse en Estados Unidos de América de manera permanente.
Entre Nueva York y Londres, Loki habría preferido quedarse en Londres. Los británicos eran más ordenados y parecidos hasta cierto punto a la gente de Noruega. Nueva York en comparación, era caótico, ni siquiera era una ciudad tan bonita como Oslo o Londres. Principalmente porque era una ciudad tan avanzada tecnológicamente, que ya todo parecía tan artificial. Nueva York no se sentía como el mundo real, se sentía frío y vacío.
Loki había pasado demasiado tiempo sentado en el piso de esa azotea, mirando la iluminada ciudad por sus luces artificiales, los enormes hologramas en forma de espectaculares que se podían divisar desde donde estaba, llamando la atención mientras brillaban en colores neones y chillones. Los edificios demasiado futuristas, con complicadas estructuras que parecían irreales. Entonces escuchó que la puerta de la azotea se abrió y de inmediato giró el rostro para ver de quién se trataba.
No podía ser otro que Anthony, llevaba un cigarro entre sus dedos y no parecía sorprendido de ver a Loki allí. Entonces, Loki supuso que él siempre supo en dónde estaba escondido. Sin embargo, no dijo nada al respecto, regresó la mirada hacia la distante ciudad en un intento de seguir ignorando a Anthony, acomodándose su suéter verde cuando el viento frío arreció. Otoño parecía estar en todo su glorioso apogeo.
Pudo escuchar los pasos del otro chico acercándose hasta él, Anthony tomó asiento muy cerca de donde estaba Loki, y este tuvo que arrugar la nariz ante el aroma penetrante del tabaco revoloteando cerca de su rostro, quedándose adherido a su ropa también.
—Sabes que odio cuando fumas —murmuró de pronto, porque de todas maneras no podía seguir ignorando a su evidente dolor de cabeza llamado Anthony.
—¿Sí? —cuestionó Anthony, en el proceso, enarcando una ceja cuando agregó—: ¿Quién murió y te hizo rey?
Loki suspiró, estiró sus piernas que hasta el momento habían estado flexionadas y comenzó a juntar sus cosas que habían estado regadas en el suelo, tenía la intención de marcharse. Ya que al parecer, tratar de razonar con Anthony parecía igual de productivo que intentar hacer que las paredes hablaran.
—Oye, espera —el otro chico lo detuvo cuando estuvo a punto de ponerse de pie, colocando una mano sobre el bíceps de Loki—. Escucha... lo siento, ¿de acuerdo?
Entonces, Loki volvió a su posición original y miró a Anthony con ambas cejas arqueadas. Escucharlo pedir perdón era la cosa más extraña con la que Loki había tenido que lidiar, Anthony nunca se disculpaba, incluso cuando sabía que se había equivocado. Fue ese pensamiento el que hizo que frunciera el ceño y le cuestionara:
—¿Por qué?
—Por todo, por haber sido demasiado infantil, y por haberte gritado —se apresuró a decir el castaño, en el proceso, aplastando su cigarro contra el suelo frío, en un intento de hacer las paces—. Extraño hablar contigo, Lokes.
Loki entonces desvió la mirada, no era bueno lidiando con todo el asunto de disculparse o recibir disculpas, pero todavía fue valiente para tragar saliva y murmurar.
—También lo lamento, por hacerte sentir que no podías cuidar de ti mismo, no volverá a pasar —ante eso, Anthony sonrió ampliamente y asintió, pareciendo realmente agradecido por eso. Luego Loki agregó con una sonrisa torcida—: También echaba de menos hablar contigo.
Se miraron por largos segundos, en los que el frío viento de octubre ya no pareció importar en lo absoluto. El verde que inevitablemente se volvía marrón, y la sensación de vértigo en el estómago de Loki, como si se estuviera anticipando a algo completamente nuevo. Así que tal vez, no debió sorprenderle en absoluto cuando Anthony se inclinó hacia él para presionar sus bocas en un beso demasiado desordenado.
Al principio, no reaccionó a lo que estaba pasando, su cerebro había hecho corto circuito, porque siempre creyó que sería él quien terminaría cediendo ante el magnetismo de su relación de amigos que sienten mucho más. Cuando pudo reaccionar, en lugar de responder al beso de la forma tan arrasadora en la que deseaba, él se separó. Con los ojos muy grandes y toda su moral reprochándole por haber sido tan descuidado.
—No puedo, no debería... —comenzó rápidamente, sus palabras elocuentes lo habían abandonado por completo, pero se trataba de Anthony y eso parecía ser normal últimamente—. Soy mayor que tú y podrían pensar que yo estoy robando tu virtud o...
—Loki —Anthony interrumpió su diatriba demasiado desordenada, y colocó la palma de su mano sobre la mejilla de Loki—. Cariño, no vas a robar nada, tal cosa como la virtud dejó de existir en mí hace mucho tiempo. La edad sólo es un número, como cualquier otro.
El pulgar de Tony acarició círculos relajantes sobre el pómulo de Loki, quien se limitó a soltar un suspiro entrecortado y cerrar los ojos, dejándose fundir por el toque cuidadoso de Anthony.
—Nadie tiene porqué decir algo, quiero decir... papá le lleva veinte años a mamá, Odín quince años a Frigga —las caricias de Anthony entonces se detuvieron, haciendo que Loki abriera los ojos para mirarlo finalmente—. Pronto seré un hombre, no puedes decirle a un hombre que lo tome con calma, Lokes.
Loki soltó una carcajada ante ese comentario, pero de cualquier manera colocó su mano en la nuca de Anthony, para tirar de él y juntar sus frentes.
—¿Cómo es que eres tú el que siempre me influencia a mí? —le preguntó con voz cariñosa al castaño.
—Alguien tiene que ser el adulto en la relación —dijo a cambio el otro chico, con una sonrisa burlona, y cuando Loki frunció el ceño en desacuerdo, agregó—: Ese definitivamente no puedes ser tú, bebé. No cuando sigues riéndote de que Thor se fumó las hojas de los tomates del invernadero del MIT, creyendo que era marihuana.
—Ese tonto.
Loki negó lentamente con la cabeza, pero todavía contuvo la inminente carcajada que amenazaba con escapar y ponerlo en evidencia. Anthony sonrió, pero tampoco dijo nada más y en su lugar, recargó la cabeza sobre el hombro de Loki. Ambos se quedaron ahí, sintiendo llegar a las primeras heladas de otoño de ese año.
Carpeta número cinco, recuerdo 110443
Invierno del año 3006.
Cuando Nueva York se vistió de blanco debido al invierno, ellos formalizaron lo que sea que tuvieran. Thor lo había aceptado casi de buena gana, alegando una cosa o dos sobre la reputación de Anthony y el corazón roto que Loki tendría después de que Stark se aburriera. Su padre simplemente fue tan indiferente al asunto, como todo lo que tenía que ver con Loki; mientras que Frigga recibió a Anthony con los brazos abiertos, sin parecer ni siquiera un poco sorprendida al respecto.
Y en vísperas de año nuevo, viajaron a Malibú para ver a los padres de Anthony.
Howard Stark había sido demasiado protector con su único hijo, mirando a Loki con recelo y los ojos bien entornados. Aunque casi nunca estaba cerca para hacer sentir incómodo a Loki con sus miradas, o preguntas de doble filo. No obstante, Maria fue quien lo había aceptado de buena gana, con una sonrisa amable que se parecía tanto a la de Anthony.
A excepción de Howard Stark, ninguno de ellos comentó sobre la diferencia de edad. Aunque en los pasillos del MIT era diferente, todos cuchicheaban sobre el heredero de Stark Industries y su nuevo juguete. O Loki y su suggar baby, como a otros tantos les gustaba decir para molestarlo. Incluso Justin Hammer había metido su cuchara, diciendo que ellos no durarían dos meses juntos.
Hammer tuvo razón, al menos en eso.
Carpeta número seis, recuerdo 3870
Finales de primavera del año 3008.
No era algo que Loki hubiera planeado, desde luego, la inquietud ya estaba sembrada allí desde el primer año un tanto turbulento de su incipiente relación. Habían sido tan caoticos como se podía esperar de ellos, pero todavía, sin la capacidad de permanecer en su caos por mucho tiempo. Tenían la creencia de que por cada vez que se mandaban al diablo y terminaban volviendo de todos modos, su extraña relación terminaba por forjarse mucho más.
Así que para el segundo año, esas creencias hicieron algo maravilloso de un primer año difícil. Comenzaban a acostumbrarse el uno al otro como era debido; generalmente, el primer año solía ser el más fácil en una relación de amantes. Ellos tenían la tendencia por hacer las cosas al revés. Claro que en el segundo año también hubieron problemas, como los habría en cualquier otra relación, pero al menos ambos comenzaban a entender cómo mediar sus propios temperamentos.
Pasaban más tiempo juntos que con cualquier otra persona, en parte porque Valhalla estaba dando sus primeros brotes, y gracias a que Loki era la mente más brillante de su generación y Anthony simplemente era un prodigio, ambos pudieron avanzar con su proyecto a pasos agigantados. También tuvieron la ayuda de Thor con su propia investigación sobre los androides, y por supuesto que Stark Industries se involucró bastante con la ayuda de tecnología.
Loki comenzó a pensar en que si Anthony no hubiera aparecido, su vida quizá hubiera sido gris, desteñida de los bordes y Valhalla apenas sería un proyecto en sus primeras etapas de desarrollo. Era justo decir entonces, que Anthony había sido destinado para él, que todo esto estaba destinado a suceder de alguna u otra forma. Probablemente por eso mismo, se le hizo tan fácil pensar que duraría para siempre.
Así que sí, pedirle a Anthony de manera indirecta que se casaran, no había sido algo que Loki hubiera planeado. Tal vez, esto también estaba destinado a ocurrir, porque eran almas gemelas.
Ese día habían estado trabajando en Valhalla, Loki diseñando los primeros edificios de lo que sería la Ciudad principal, que más tarde sería llamada como Estación principal. Tony trabajaba al otro lado del taller en un prototipo de lo que sería el microchip de acceso a Valhalla, y cómo lograría traspasar la conciencia humana a esa realidad de manera permanente. Loki había estado tarareando la melodía de Brandy sin que se diera cuenta y desde luego, Anthony se había burlado de él por eso.
Solía burlarse a menudo por la música del siglo antepasado que Loki escuchaba, él decía que no era para nada cool que siguiera escuchando música de la que nadie más se acordaba. Decía que Loki tenía alma de anciano en un cuerpo joven, quizá, Anthony tuviera razón sobre eso, como la tenía en otras tantas cosas. En algún punto, había comenzado a cantar la letra, acercándose a la mesa de trabajo de su amante y comenzó a cambiar algunas palabras de la letra original, sólo para que pudiera coincidir con ellos.
—Los desarrolladores dicen: "Anthony, eres un gran chico" —hizo una pequeña pausa para escuchar la risa avergonzada de Anthony, quejándose de que así no iba la canción, luego continuó—. "Oh, qué buen esposo serías si tus ojos pudieran robar al hijo menor de Odín..."
Se detuvo cuando la sonrisa en la cara de Anthony se desvaneció para dar paso a una expresión de realización completa. Lo miró con los ojos muy grandes y los labios entreabiertos. Loki se preguntó fugazmente si había dicho algo inapropiado en alguna parte de la canción, pero entonces todo el rostro de Anthony cambió nuevamente; enredó los brazos alrededor del cuello de Loki y con una amplia sonrisa de pronto preguntó...
—¿Eso de hace un momento... fue una indirecta de matrimonio? —levantó ambas cejas de manera coqueta, encargándose de mirar directo a los ojos de Loki.
Loki pestañeó, mitad sorprendido y mitad contrariado por la repentina pregunta. Si se lo preguntabas, claro que quería casarse con él, desde luego habría querido que este momento fuera... diferente, no algo completamente aleatorio y repentino. No se estaba quejando, pero aún así. Cuando su mirada se encontró con los enormes y brillantes ojos de Anthony, él simplemente no pudo decir que no había sido su intención proponerse de esa manera. Nunca le negaría nada a él.
—Si quieres —respondió Loki simplemente—. Sí.
—Convénceme y tal vez diga que sí.
Loki rodó los ojos, sin embargo, una sonrisa ya estaba estirando sus labios cuando vio que Anthony sonreía ampliamente.
—¿Te gustaría casarte conmigo, horrible criatura insufrible?
—Sólo porque me llamaste horrible, diré que sí —Anthony amenazó entre risas—. Así nunca podrás librarte de mí. Seré tu problema de ahora en adelante.
Ante eso, Loki no pudo evitar la carcajada llena de diversión e ironía que escapó de sus labios.
—Ya sabes —dijo, lamiéndose los labios a la vez que acercaba su rostro al de Anthony—. Tú ya eras mi problema. Mío.
Anthony tenía una protesta en la punta de su lengua, pero rápidamente fue callada por los labios tibios de Loki presionando contra los suyos. Empezó siendo algo suave, el simple roce de piel contra piel, manos errantes que no tenían ningún otro propósito más que el de sentir al contrario. Algo que muchos dirían que no estaba en sus naturalezas y sin embargo, de vez en cuando podían ser tan suaves. Permitían que sus bordes afilados se encontraran y encajaran para no hacerse daño mutuamente, sino complementarse.
Finales de otoño del año 3008.
Se casaron en un gélido dieciocho de diciembre, en uno de esos últimos soplos de vida que aún daba el otoño. A pesar de que desde principios de mes los días eran más nublados y cortos, ese día en particular, Nueva York vio su último día medianamente soleado y de cielos despejados. El sol continuaba escondiéndose entre las momentáneas nubes grises, pero terminaba por aparecer justo cuando todos pensaban que esta vez sería el primer día nevado que daría inicio a un duro y crudo invierno.
Carpeta número seis, recuerdo 6005
Inicio de verano del año 3011.
Gracias a los avances y resultados que Valhalla había estado dando en los últimos dos años, Anthony y Loki habían podido conseguir más inversionistas —aparte de Stark Industries— de todo el mundo, logrando fundar a mitad de ese verano Golden Apple Industries. Una compañía dedicada a financiar proyectos que pudieran ser viables y sustentables para la humanidad; fue así como Thor, Sif y todo su equipo de investigación sobre los androides y vida artificial se unieron oficialmente al proyecto de Valhalla, mientras que su propio proyecto era financiado también.
El primer proyecto exitoso que vio la luz y que dejó millones de dólares a la compañía fue un proyecto desarrollado por investigadores de Interfases Fluidas del MIT, a cargo de Stephen Strange. Se trataba de un novedoso guante controlado por un software al que llamaron Dormio*, que te permitía tener sueños lucidos gracias a un efecto en la mente humana llamado Hipnagogia*.
Debido a las investigaciones realizadas de ese año, Anthony había logrado construir el primer prototipo de un microchip para enlazar la mente humana con las realidades virtuales de Valhalla, las cuales serían controladas por inteligencias artificiales a las que más tarde llamarían: Servidores del proyecto.
Valhalla sería una realidad para la humanidad más temprano que tarde.
Carpeta número siete, recuerdo 3999
Principios de otoño del año 3012.
Era un día como cualquier otro de finales de septiembre. El cielo era de su usual tono grisáceo, las lluvias comenzaban a ser menos frecuentes en estos días, las enredaderas de los edificios comenzaban a teñirse de marrón, dando esa seguridad de que otoño estaba de vuelta como cada año. Excepto que... no, no era un día como cualquier otro. Ese día en particular se haría la primera prueba de Valhalla y en las oficinas de Golden Apple había todo un revuelo debido a ello.
Todas las actividades de los demás proyectos se habían suspendido hasta el día siguiente, ya que todos querían saber lo que pasaría a continuación y si casi doce años de trabajo por parte de los programadores principales daría por fin sus primeros resultados satisfactorios. No obstante, nadie había querido realmente ser voluntario para ver si el proyecto funcionaba o fallaba, nadie querría serlo en caso de que este fallara espectacularmente. Había unos cuantos riesgos acerca de los que los desarrolladores de Valhalla estaban conscientes.
Así que cuando Anthony se ofreció como voluntario, no había sido una sorpresa en absoluto para Loki. Loki se habría ofrecido él mismo si no fuera necesario para sincronizar los gráficos, el sonido y las sensaciones con los recuerdos. Él, después de todo, era quien había desarrollado las realidades virtuales de Valhalla, y conocía todas las funciones más importantes y primordiales del programa. Aún así, eso no ayudaba en nada a que Loki tuviera el corazón en la mano mientras observaba como Anthony se colocaba el microchip en su sien derecha.
—Quita esa cara, sweetcheeks —dijo Anthony mientras se acercaba hasta el centro de controles, en donde Loki ya se había instalado—. Ambos trabajamos en esto por varios años. Funcionará.
Se inclinó un poco sobre la silla giratoria en donde Loki estaba sentado, y juntó sus frentes en un gesto tan familiar para ellos y que pretendía consolar a su esposo a punto de tener un ataque de pánico. Con sus pulgares acarició círculos relajantes en los pómulos de Loki, y esperó a que regularizara su respiración para depositar un pequeño beso en sus labios.
—¿Qué pasa si cometo un error? —Loki preguntó en un murmuro muy bajito, como no queriendo saber la respuesta en absoluto—. Podrías no despertar nunca. No creo que pueda vivir con eso.
—Shh —lo calló gentilmente, colocando un dedo sobre los labios de Loki—. No va a pasar, FRIDAY calculó que el éxito sería de un noventa por ciento, estaré bien. Cariño, le he dedicado la mayor parte de mi vida a este proyecto sólo porque sé cuánto te importa. Te daría todos los años de mi vida restante, también. Confía en mí en esto, ¿sí?
Loki asintió ante la mirada llena de terquedad de Anthony, volvió a respirar y aunque fuera de papel, intentó llenarse de un sentimiento de determinación para poner en marcha el proyecto de una vez por todas. Anthony tenía razón, habían trabajado en él durante años, además, sabiendo que FRIDAY estaría supervisando todo también, le quitaba un verdadero peso de encima a Loki.
—Bien —asintió Loki—. Cuando despiertes, hay que tomarnos libre lo que resta del día. Iremos a ese restaurante de shawarma que tanto te gusta.
Anthony le dio una brillante sonrisa, pareciendo más emocionado por la perspectiva de ir a comer shawarma en lugar de ser el primero en ingresar a un sistema de simulación de realidades virtuales. Se acomodó sobre el cómodo sofá al otro lado del salón y en cuanto cerró los ojos, todo mundo guardó un silencio que se sentía tenso ante la expectativa que esto generaba en todo el equipo de desarrolladores, aún si estos no colaboraban en el proyecto. Thor era el encargado de relacionar las imágenes con todos los sonidos que Anthony había escuchado a lo largo de su vida, mientras que Sif se encargaba de sincronizar las sensaciones y olores con lo que él podía ver.
Loki se encargó de todo lo demás, tanto de relacionar lugares, sentimientos y emociones con los recuerdos de Anthony, como de supervisar que no hubiera ningún tipo de fallo, ya sea con la consistencia de las cosas, con los sonidos que se creaban, los colores, los olores y las imágenes. Se tenía que ser muy avispado para poder hacer todo eso al mismo tiempo sin perder de vista ningún detalle, por suerte, Loki era el más brillante de su generación, así que estaba bien.
Lo primero que se proyectó en las pantallas holográficas una vez que Anthony había ingresado, fue la central principal, había estado vacía, las paredes y pisos de blanco, todo luciendo bastante clínico y sin vida. Sin embargo, debido a la sincronización del software con los recuerdos de Anthony, el edificio se iba pareciendo cada vez más al de Golden Apple conforme los segundos seguían transcurriendo.
Anthony caminó por el lobby, había algunas marcadas diferencias entre cómo era realmente el lobby de Golden Apple y como la mente de Anthony lo recordaba. Por ejemplo, en el edificio original había una pequeña fuente minimalista que provocaba la ilusión visual de que el agua brotaba de sí misma, mientras que en el lobby de la realidad virtual era una cosa realmente extravagante; tres enormes cuencos de granito negro, acomodados de manera tal que el agua pudiera caer como pequeñas cascadas.
Loki se dio cuenta de que en realidad, el lobby entero tenía parecido con el interior de una nave espacial más que con el diseño original de Golden Apple, con sus paredes en una paleta de colores que iban desde el blanco hasta el gris, y el aburrido amueblado soso del que tanto se había quejado Anthony.
Loki sonrió con cariño ante la idea de que Anthony estuviera cambiando algunas cosas de manera inconsciente.
Entonces, fue justo cuando estaba a punto de salir del edificio para ver el exterior, que todo comenzó a fallar. Los gráficos se alentaron y el sonido se deformó, mientras que todo el equipo de los demás programadores comenzó a presentar fallas. Loki de inmediato reinició todos los equipos desde la madre computadora, quitando con esto la sincronización de la mente y recuerdos de Anthony que se habían enlazado con suma facilidad al mundo virtual de Valhalla. Cuando el sistema regresó a la normalidad, fue que se levantó de su asiento y corrió al otro lado del enorme salón de pruebas.
Anthony todavía estaba inconsciente, su chip parpadeaba furiosamente entre el azul, el verde y el rojo chillón que Loki ya comenzaba a odiar. Thor, Sif y los demás ya estaban reunidos alrededor de ellos dos, Loki pudo escuchar que Sif daba órdenes de llamar al equipo de primeros auxilios de Golden Apple, mientras que él sólo podía mover las manos como un total idiota sobre el cuerpo de Anthony, teniendo la urgencia de tocarlo, pero al mismo tiempo temiendo que eso resultara en algo peor.
Repentinamente, algo ocurrió dentro de la mente de Anthony, porque tomó una bocanada desesperada de aire antes de abrir los ojos con una expresión totalmente desconcertada. El microchip se apagó, dejando de parpadear en algún punto como foco navideño, y eso fue suficiente para que Loki sintiera que algo vital había regresado a su cuerpo.
—Qué susto —Sif gimió con voz temblorosa, luego se dejó caer en la silla más cercana que había.
—¿Dónde estoy? —cuestionó Anthony luego de segundos de silencio, sus ojos mirando rápidamente todos los rostros del equipo de programadores—. Por favor, diganme que fue mi esposo el que me besó.
Loki exhaló todo el aire que había estado conteniendo, pero de cualquier forma Thor lo sostuvo cuando sus rodillas amenazaron con fallarle. Todos los demás programadores también tomaron respiraciones temblorosas mientras le daban un poco más de espacio a Anthony para que respirara adecuadamente y esto no le causara claustrofobia.
Loki tomó una última respiración larga, luego...
—Funcionó —le aseguró a Anthony con una pequeña sonrisa todavía tensa.
—¡Urra! —exclamó a cambio el otro chico—. Buen trabajo, señores. No hay que venir mañana, tomémonos el día.
—Funcionó a medias, amigo Tony —dijo Thor con un ceño ligeramente fruncido.
Entonces Loki se carcajeó, podía culpar a toda la tensión que quería abandonar su cuerpo, a que la expresión de decepción en el rostro de Anthony era de lo más cómica, a que Thor parecía tan contrariado entre sentirse todavía asustado o aliviado, o a que su Anthony estaba a salvo. Probablemente fue la extraña combinación de todas esas emociones las que lo hicieron reír.
—Okay —Anthony suspiró con tristeza cuando dijo—: El shawarma para la cena, entonces.
Esa noche, después de haber pasado horas en Golden Apple, discutiendo las probables fallas de Valhalla y descartando algunas causas, Loki y Anthony pudieron regresar a su pequeño apartamento en la avenida Lexington de Madison. Se desnudaron y después de una sesión de besos sucios y manos errantes, ambos se fueron a la cama; las piernas de Loki se enredaron con las de Anthony, ambos frente a frente, mirando la silueta del otro tanto como la penumbra se los permitía.
Durante todo ese tiempo, Loki no había tenido oportunidad de preguntarle a Anthony lo que había visto, cómo se había sentido, cómo se sentía justo ahora. Tenía miedo de que todo esto le hubiera provocado algún tipo de trauma permanente del que no pudiera escapar jamás. Sin embargo, para este punto, su curiosidad era tan grande que simplemente no pudo evitar preguntarlo en un susurro bajo en medio de la oscuridad de su habitación.
Hubieron unos terribles segundos de silencio, antes de que Anthony respondiera.
—Fue increíble, Lokes —aseguró por toda respuesta y Loki casi podía apostar a que Anthony estaba sonriendo mientras lo decía—. Los sonidos eran más claros, los colores más nítidos. Sentía como si pudiera hacer cualquier cosa, aunque...
—¿Aunque...? —alentó Loki, tragando saliva.
—Fue extraño —hubo una pequeña pausa, luego Anthony continuó—. Durante el tiempo que estuve allí no pude recordar nada a excepción de mi propio nombre. Por ese momento, no tuve pasado, ni futuro... sólo el presente y creo que eso pudo haberme asustado un poco cuando desperté.
Loki frunció el ceño, porque eso definitivamente no se lo esperaba en lo absoluto.
—¿Alguna especie de falla con la sincronización de los recuerdos? —cuestionó—. Podría pedir la opinión de Strange.
—No lo hagas —Anthony negó suavemente, luego agregó con un tono de voz reflexivo—: Creo que es mejor que la gente con recuerdos traumáticos que entre al programa los olvide completamente. Si es una nueva vida, entonces podría ser mejor de esa forma.
—Bien —asintió Loki, sin pensar mucho en ello realmente—. Será como tú quieras, entonces.
Anthony pareció complacido por el pequeño capricho concedido, pero no dijo nada más al respecto, simplemente se acurrucó más contra el pecho de Loki. Los siguientes quince minutos transcurrieron en un silencio agradable, Loki enredando sus dedos en los rizos rebeldes en el cabello de Anthony, y Anthony rascando suavemente su espalda. Loki estaba a punto de quedarse dormido cuando la voz de Anthony se hizo escuchar en su silenciosa habitación.
—Estaba pensando en que podríamos diseñar más ciudades con otras temáticas. Tal vez, crear alguna en donde el otoño sea una cosa permanente.
—Hm —Loki tarareo, su cerebro medio dormido tratando de formar sentido a las palabras de Anthony—. ¿Otoño permanente?
—Sí —contestó Anthony rápidamente—. Fue a principios de otoño de hace ocho años que te conocí, nos hicimos novios en octubre de hace seis años y nos casamos a finales de otoño de hace cuatro años. Y de seguir así con los avances en las investigaciones, Valhalla estaría lista en otoño dentro de dos años, ¿eso no te dice nada?
—Me dice que el destino tiene un extraño sentido del humor —respondió Loki, ahora más despierto después de la perorata de su esposo.
Anthony resopló, pero desde luego, era en algo que Loki pensaba a menudo. En otoño y el significado que tenía para ellos dos. Cuando era más joven, otoño le gustaba mucho más que el frío invierno, la soleada primavera o el caluroso verano. Ahora, sin embargo, otoño era su época favorita del año, tal vez por todos los agradables recuerdos que este le traía. Todos los sagrados y nuevos comienzos de Loki habían sido en otoño, después de todo.
Pensaba en todas las cosas buenas que otoño le había dado, cuando Anthony se movió un poco entre las sábanas, interrumpiendo sus pensamientos reflexivos.
—Cuando hayamos terminado con Valhalla, vayámonos a vivir a Malibú —murmuró Anthony, pareciendo casi inseguro—. Tengamos una casa cerca de la playa y si se puede, plantemos rosales como los que mamá tiene en su jardín. Tengamos un hogar lejos de este mundo de locos.
—Para el siguiente año nuestros ahorros podrían alcanzar para algo así —asintió Loki en acuerdo—. Incluso podríamos tener gatos, y entonces tus creaciones podrían hacer un total alboroto por todo el lugar sin que los vecinos reclamen por el ruido.
Anthony rió ante eso, Dum-e y Butterfingers habían sido llevados a casa de sus padres en Malibú, meses después de que se casara con Loki y rentaran su departamento. Los vecinos no dejaban de quejarse por los constantes sonidos de cosas rompiéndose ocasionados por Dum-e y su hiperactividad.
—Me gusta esa idea —exclamó el castaño luego de algunos segundos de mutismo—. Último proyecto de vida, ¿lo prometes?
Loki asintió, sus brazos apretaron un poco más a su amante cuando respondió.
—Lo prometo.
Carpeta número siete, recuerdo 4848
Principios de verano del año 3013.
Loki al menos había cumplido una de las tantas promesas que le había hecho a Anthony.
En junio de ese año habían podido comprar su casa cerca del mar de Malibú, el dinero siempre había sido lo de menos cuando sabían que tenían una mina de oro con Valhalla y Golden Apple Industries. Maria había ido cada fin de semana a enseñarles cómo plantar un arbusto de rosales apropiadamente, Frigga les había obsequiado uno de los últimos pianos que todavía se vendían, sabiendo que Anthony disfrutaba tocar y Loki escuchar el suave sonido que producían las teclas al ser presionadas de la manera correcta.
Pronto, su pequeña casa se convirtió en algo más que paredes y madera, se convirtió en su hogar y su paraíso personal, donde los problemas con Valhalla ya no los perturbaban más. El único sonido que escuchaban a diario era el del suave oleaje, en lugar del molesto sonido del tráfico de Nueva York. Sus rosales blancos también crecieron, entonces Loki comenzó a sentir que envejecía cuando empezó a plantar más flores y a traer a casa más plantas, volviéndose loco cuando Anthony olvidaba regarlas en su ausencia.
Dum-e y Butterfingers tuvieron el espacio necesario para moverse libremente y claro que no había nadie cerca para reclamar cuando alguno de ellos llegaba a romper un vaso por segunda vez en el día. Loki jamás podría olvidar cómo fueron esos dos años específicos de su vida, pensó que en algún futuro podrían incluso adoptar. Entonces ellos verían a sus rosales nacer y morir, y morir y nacer. Una y otra vez, hasta que ambos estuvieran lo suficientemente viejos como para tomar la decisión de irse a Valhalla y ser eternos allí. Quizá, para ese entonces, ellos pudieran arreglar la falla que tenía el programa con los recuerdos.
Pensó muchas cosas, imaginó otras tantas y soñó con mil más. Regla número uno del mundo real, jamás hagas planes, a menos que quieras que el destino se ría de ti en tu cara.
Otoño del presente año 3020.
Loki detuvo la reproducción de recuerdos cuando estaba a punto de llegar a mediados de otoño del año 3015. Sabía lo que pasaría en ese desastroso jueves de Thanksgiving y se negaba a vivirlo por segunda vez, no necesitaba revivir el doloroso recuerdo del accidente y como en otoño de ese año había perdido todos sus sagrados y nuevos comienzos. No necesitaba recordar, porque a pesar de todo, él nunca olvidó. Ni el miedo, ni el enojo, ni el dolor.
Ese día habían llegado a Nueva York luego de un cansado vuelo de cinco horas, Loki estaba tan cansado porque no había dormido bien la noche anterior y habían tenido que madrugar para coger a tiempo su vuelo de las seis de la mañana. Frigga los había invitado a la cena de Acción de Gracias, y aunque Loki se había negado a ver el rostro de Odín, Anthony le dijo que simplemente no podían desairar así a su madre.
Habían rentado un coche para poder moverse ese par de días que se iban a quedar en Nueva York en casa de los padres de Loki. Anthony se había ofrecido a manejar, pero Loki lo desestimó porque su licencia de manejo había caducado el mes pasado y las infracciones por incumplir la ley últimamente estaban más rudas que de costumbre. La carretera había estado congelada, debido a las primeras heladas de otoño, el automóvil había patinado varios metros antes de chocar con demasiada fuerza contra una camioneta en una curva demasiado cerrada.
El golpe del impacto había sido tan fuerte que la camioneta se volteó, y ellos cayeron por la pendiente que limitaba con la carretera. El coche rodó tantas veces que Loki pudo haber perdido la cuenta de las veces que su mundo giró, poniéndose de revés. Para cuando el coche aterrizó sobre la tierra, lo hizo de manera tan violenta que la cabeza de Loki chocó contra la bolsa de aire, sus costillas se habían roto y el último sonido que pudo escuchar antes de quedarse inconsciente, fue el de algo estrellándose dolorosamente contra el parabrisas.
Se había despertado por el aroma del motor quemándose, aún en la bruma entre la inconsciencia y la consciencia, pensó en Anthony y eso hizo que rápidamente despabilara. Ojalá él tampoco hubiera despertado, ojalá también se hubiera quedado dormido soñando con su perfecta vida en Malibú. Lo primero que vio al girar la mirada fue la otra mitad del coche totalmente destruida.
De alguna manera, el asiento de Anthony se había despegado del suelo del coche, y Anthony había aterrizado contra el parabrisas completamente destruido ahora. Su cabeza había golpeado con tal fuerza que había logrado romper el duro vidrio del parabrisas; a pesar de eso, no había tanta sangre saliendo de su cabeza, lo cual hizo que Loki pensara ingenuamente que estaría bien.
Estiró su dolorido brazo, su hombro estaba dislocado, pero eso no lo detuvo para tratar de alcanzar a su amor. Sus temblorosos dedos rozaron la mejilla de Anthony y trató de llamarlo, de asegurarse de que estaba bien, pero Anthony nunca respondió a sus llamados desesperados. Luego la ambulancia había llegado y los paramédicos habían tenido que sedar a Loki para calmar el dolor.
Sólo despertó para enterarse de que Anthony probablemente jamás abriría los ojos de nuevo. Ni siquiera Stephen Strange podía hacer nada con la condición actual de daño en el cerebro de Anthony; Howard Stark se había negado terminantemente a que suspendieran los sistemas que mantenían con vida a su hijo, pero entonces, Loki y Maria también habían estado de acuerdo en esperar por algún tipo de milagro.
Sin embargo, luego de cuatro años de que la esperanza en el pecho de Maria se marchitara, ella le había pedido a Loki entre lágrimas desesperadas que preparara la programación de la partida de su hijo en un soleado día de primavera, ella no podía soportarlo más. Rhodes y la señorita Potts habían estado de acuerdo también. Y Loki no pudo negarse, a pesar de que Howard lo había llamado asesino más de un par de veces. Loki era el familiar más cercano de Anthony, la decisión era suya y él aceptó tomar la responsabilidad y más tarde, la culpa.
Loki no necesitaba a Vili para recordar, él nunca olvidó nada de eso y de vez en cuando, el recuerdo aún lo perseguía como un espectro en sus pesadillas. Otoño le había dado mucho, y otoño se lo había quitado todo. En otoño, algo muere lentamente, y Loki se había convertido en otoño, esperando pacientemente a que el inminente invierno lo reclamara.
A la mañana siguiente se colocó el chip de acceso a Valhalla, apareció frente a la puerta de Anthony y él la miró por un tiempo demasiado largo, antes de llamar a la puerta. Entonces, Anthony asomó la cabeza y le sonrió con los ojos bien entornados, y para él fue como volver a la vida una vez más.
Notas.
1.* Dormio. En la actualidad, es un dispositivo que realmente existe para poder tener sueños lúcidos a voluntad, y que está en fase de pruebas. Dormio, en realidad, sí está siendo desarrollado por un equipo de investigadores de la facultad de Interfases Fluidas del MIT.
2.* Hipnagogia. La hipnagogia es un estado de la mente que une la vigilia y el sueño. Los segundos que transcurren en el cerebro donde estás a punto de dormir y aún consciente, es lo que llaman hipnagogia. En esos breves segundos se pueden sentir alucinaciones de tacto, visuales o sonoras.
¡Hey, hey! Espero que cuando sea que estén leyendo esto se encuentren muy bien. Después de una semana particularmente rara en la que no pude traer a tiempo este capitulo, por fin hoy paso por acá para dejarlo. Y sí, el capítulo de esta actualización estuvo un poco más largo debido a todo lo que quería exponer, tanto de la relación entre Loki y Tony, como una explicación muy corta de cómo se desarrolló Valhalla, así que bueno, espero que no se les haya tedioso. De cualquier manera, si quedó alguna duda sobre el capítulo, no duden en hacérmela saber y yo estaré tratando de aclararla. Confieso que en el transcurso de escribir este capítulo, estuve escuchando I couldn't be more in love de The 1975, así que puede que encuentren alguna referencia en alguna parte. Si no han escuchado la canción, se las recomiendo mucho, me inspiré en ella para escribir el cap; creo que este fanfic estará plagado de referencias hacia las canciones de The 1975 (es mi banda favorita de todos los tiempos, perdón jajaja). En fin, si llegaste hasta acá muchas gracias por tomarte el tiempo de leer, comentar o votar, eso siempre me anima muchísimo a continuar, aún en los días raros jajaja. Sin nada más que agregar, nos estamos leyendo para la próxima.
¡Saluditos! 💙✨
Love you 3000, Dragón. 🐉🌹
