Capítulo IX: Hospital

- No soy homofobo Rachel, no odio a todos los gay, sólo a algunos – aclaró Russell y Rachel bufo con ironía, eso era imposible de creer, a la par que volteaba los ojos, expresión que Russell encontró divertido y soltó una carcajada.

- ¿De qué te ríes? – el preguntó al no comprender

- De que tienes la misma expresión de tu papá Leroy, haces lo mismo que hacía él, sabes, jugamos junto en el colegio, él era mi gran amigo.

- Nunca me ha contado eso – replicó Rachel de pronto interesada - ¿no mientes? – le preguntó después.

- No, no miento – aseguró él – soy racista, clasista, un hijo de puta, ambicioso, y de todo lo que se te ocurra, pero no miento, soy muy frontal, por lo que me amas o me odias y no soy homofobo – añadió.

- Aún no te creo – replicó ella mirándole.

- Eso está bien – le aseguró él – y no soy homofobo, tu papá puede que no te haya contado porque ya no somos amigos, pero yo te lo diré si quieres saber

- No sé si quiero saber – dijo ella

- Eso también está bien, crees que en la boca del mentiroso todo se hace dudoso, pero no soy mentiroso Rachel, pregúntale a tu papá. – finalizó pensando que ella podía hacer eso y Rachel asintió ante ello sólo para seguirle el juego.

Después de eso ocurrió un silencio más incómodo si es posible con Russell recostándose de espaldas esperando a por alguien que le ayude.

- Quinn pudo salir, ella estaba a 20m de la puerta para cuando abatí al primer tirador – dijo al aire sin mirarla.

- ¿Y por qué coño no salió?¡ - le preguntó ella enojada, añadiendo – si hubiera hecho eso, no estaríamos aquí preocupadas por ella – soltó con una mezcla intensa de emociones.

Russell la dejó estar, entendiendo que todo el caos recién se estaba asentando en estos chicos, y que antes de que llegara la paz, mucho más caos y emociones intensas habrían que darse.

- Porque los Fabray somos como los perros, leales hasta la muerte.

- Si bueno, engañaste a tu mujer, así que – soltó Rachel, para después darse cuenta de que lo había dicho – no quiero irrespetarlo, discúlpeme – se disculpó ella aun tratándose de Russell.

- No, no hay problema, esa fue mi gran error, no fue un romancce, fue un gran error – explicó él por más que sabía que no tenía que explicarlo – Rachel la mayoría de personas no son malas y no son buenas, sólo son lo que son, y a veces incluso los mejores pueden cometer errores fuertes y a veces los más malos, podrían sorprenderte – acotó él cómo diciendo, no soy ni bueno, ni malo, tengo de ambas, me equivoqué y eso distanció a mi familia – Rachel hazme un favor – le pidió

- No – le contestó ella aun teniendo una idea muy clara de quien era él y el no querer involucrarse con él, eso le hizo soltar carcajadas a Russell y a quién le escuchara, el pensar que él había perdido su mente por el dolor.

- A Quinn le gusta el pie de manzana, con la costra crujiente y el relleno abundante, con una soda helada, y esa peli de Dumbo, esa del elefantito volante – le dijo mientras entraba el camillero a llevarlo a cirugía.

- ¿Qué me quieres decir? – le preguntó cuando él estaba saliendo junto al camillero, pero Russell no respondió sólo le sonrió, una sonrisa genuina que descolocó a Rachel, ya que nunca había pensado que Russell pudiera ser una persona normal con sentimientos, corazón y todo.

Al rato vino su papá a llevarla a su oficina dónde su papá Leroy en lágrimas se desvivió abrazando a su nena, de lo más dramático tal cómo era su naturaleza. Rachel esta vez no le observó eso, ella agradeció y apreció el cariño extra.

- Amor, mi bebé, vamos a cambiarnos ¿sí? – le pidió su padre, pero ella se negó a muerte, varios de sus amigos estaban en ese hospital y en cirugía – estás toda ensangrentada, no te puedes quedar así, te vas a enfermar – añadió.

Pero antes que Rachel talvez hiciera un gran berrinche sobre el porque no, apareció Santana en la puerta junto a su chica diciendo – señor, que le parece si ud le trae un cambio de ropa, mientras se queda con nosotras, no se preocupe la vamos a cuidar bien – soltó Santana y Leroy miró en ella nada más que sinceridad absoluta, por lo que estuvo dispuesto a hacerlo.

- Ok, pero sólo si le traigo cambios de ropa a ustedes también – con lo que las chicas pusieron caras asustadas, haciendo a Rachel sonreír – no se preocupen pasaré por sus casas – aclaró y todas las chicas estuvieron de acuerdo.

Así, sí.

Una vez Leroy fuera, Santana se acercó a ella, se arrodilló frente a Rachel y le dijo – no te preocupes Berry, mi papá está con ella y Finn ya está fuera de peligro, sigue en cirugía, pero está fuera de peligro. Sue me dijo eso, y todos saben que esa mujer no mentiría en estos casos.

Rachel asintió, aun preocupada por el destino de Quinn.

Horas angustiantes sucedieron, pasaron, el día se hizo noche y los chicos se negaron a separarse, todos los chicos del Glee Club, lo mismo ocurrió entre otros grupos de amigos, varios de ellos se negaron a salir del hospital o clínica, dónde se encontrarán, sin uno de sus amigos con ellos o sólo con la seguridad completa de que se encontraban bien.

Ya cerca de la media noche, varios del club Glee a regañadientes se retiraron, obligados por sus padres preocupados que pasen ahí la noche, prometiendo que regresarían una vez que hayan comido y dormido al menos algo.

Rachel se negó a irse y no hubo poder sobrehumano que pudiera arraigarla del hospital, sacarla de ahí, ella decidió que estaría ahí hasta que supiera que ambos estarían bien.

Santana y Brittany se quedaron con ella, por momentos, yéndose sólo cuando sus padres casi los sacaron a rastras de ahí, eso fue casi a las 2am del siguiente día.

- Volverás Santana, pero sólo después de abrazarte mucho, engreírte, alimentarte y saber que seguirás siendo mi hija por el resto de mi vida y más allá – le dijo su madre con lágrimas en los ojos y Santana se rompió, no pudiendo negarle eso a ella, nada a ella.

Sólo así se fueron ambas chicas, dejando a Rachel acompañada de Blaine en algún momento.

- Me siento culpable de no haber estado a tu lado en esos momentos – le dijo Blaine sintiéndose culpable.

- Estoy agradecida de que no estuvieras ahí – le respondió Rachel cogiéndole la mano, ambos sentados en la sala de espera, Kurt preguntando por el estado de su hermano e insistiendo fervientemente ante ello, ante recepción – fue un infierno Blaine – añadió Rachel.

- Lo siento mucho Rachel – dijo él suavemente abrazándola.

- Una mierda, no me dicen una mierda – replicó Kurt enojado regresando ante ellos.

Rachel iba a hablar pero una enfermera intervino primero – será porque queríamos que se estabilice primero, y esté consiente – acotó ella dulcemente.

- Lo siento – se disculpó Blaine por su novio, parándose junto a Rachel y Kurt que se movió al lado de ella, de modo que Rachel estuviera en el medio.

- No te preocupes, aquí se ve y se oye de todo, no te imaginarías las cosas que he presenciado – dijo ella dulcemente.

Enfermera Amy Smith, decía en su distintivo.

- ¿Podemos verlo por favor? – pregunto Rachel

- Claro, por aquí jóvenes – replicó ella guiándoles a otra zona.

- ¿Todos? – preguntó Kurt confuso ya que por lo general sólo dejaban a uno.

- Sí claro, todos, el paciente no corre riesgo, aparte que es un muchacho de 17 años, y ante todo lo vivido, pienso que les gustaría seguir juntos – dijo ella muy empática.

- Sí por favor – dijeron los tres jóvenes a coro, con lo que hicieron sonreír a la enfermera.

Una mujer muy guapa, en sus veintitantos, alta, de tez clara, ligeramente bronceada, cabello castaño, ojos marrones, de sonrisa magnética.

Una belleza con personalidad muy empática.

- Ella es encantadora – susurró Kurt a Rachel

- Si lo soy – contestó ella caminando con los chicos a sus espaldas, soltando ella una risita adorable.

- Oh hombre – acotó Blaine riendo también, y luego Kurt y Rachel relajándose un poco, dejando ir un poco el tremendo estrés en el que se encontraban.

Después de caminar por cinco minutos, ella se detuvo en un cuarto volteándose ante los tres, les dijo - él está fuera de peligro, si los tres pueden entrar, es porque no hay riesgo alguno y porque será dado de alta pronto

Los tres asintieron agradecidos, Amy se retiró y con ello, los tres entraron a ver a Finn.

- Hijo de puta, cómo te dejó – le dijo su hermano yendo a abrazarle después de ver que su hermano estaba sin camiseta con la cabeza y el hombro vendados.

- Rachel – pidió él sentado en la camilla después de separarse del abrazo con su hermano.

- Seré rápido amigo – pidió Blaine ir antes de Rachel ya que sabía que no lo soltaría después de abrazarlo y así pasó.

Cuando Rachel vió a Finn empezó a sollozar – ven aquí mi amor – le pidió él y ella fue a abrazarle con mucho amor, ellos estaban enamorados - Shhh Shhh todo estará bien bebé – le susurró abrazándola y cómo Finn estaba ya mejor, ella se subió a la camilla y se quedó ahí con él, cogiendo su mano, ya que su hombro estaba vendado y todavía le dolía mucho.

Ellos se pusieron a hablar de todo lo que había ocurrido, Kurt que no entendió el final preguntó - ¿Osea ella se tiró y luego James se tiró también del cuarto piso? – le preguntó sin poder encajar las piezas.

- Sí, eso no lo entiendo – respondió ella cogiendo la mano de su novio.

- Yo creo, por lo que me has contado, que lo hizo, se separó de ustedes para salvarlos – dijo Blaine con lo que los confundió más y eso adivinó en la mirada de ellos – osea ella supo que James estaba hasta los pelos por ella, osea la amaba y eso, por eso al saltar, espero que él saltara detrás de ella, dejándolos a ustedes a salvo – finalizó.

- Yo creo que salvó su culo – replicó Finn incapaz de concederle un acto tan noble que él sabía bien que era por Rachel y no por él.

Ya que ella no daba ni un centavo por él y eso, era mutuo.

- ¿Cómo salva su culo si está toda rota Finn? – preguntó Rachel enojándose.

- Chicos tranquilos, tranquilos – Kurt pidió paz levantando ambos brazos – lo que sea que hizo Quinn funcionó – les dijo – osea James estaba o está tan enamorado de ella que duele, así que lo manipuló, cosa que hace perfecto – dijo él y Finn asintió, Rachel hizo un gesto desagradable ante la palabra "manipuló".

Blaine silencioso escuchaba todo y veía todo, guardándoselo para él.

- Lo que sea funcionó y ustedes están bien, y ella también lo estará – soltó Blaine y todos asintieron, incluso Rachel que estaba muy triste y preocupada por Quinn.

- Ya pasó mucho tiempo, desde las 10am hasta las 4am que ya es, ya pasó mucho tiempo – repitió ella preocupada.

- También es algo bueno que no den noticias malas eh – acotó Blaine – es decir, son las primeras que dicen.

- Sí, eso es verdad – contestó Kurt.

- Chicos ¿puedo hablar con mi novia a solas? – les pidió Finn y ellos asintieron antes de salir.

- Dime Finn – musitó Rachel, ayudándole a colocarse una casaca abierta que cerraría, imposible de ponerle un polo por encima ya que, él no podía mover ese hombro sin gritar, así de dolor.

- Soy tu novio ¿por qué preguntas por Quinn? Si yo soy tu novio – le preguntó mirándole después de ponerle su casaca con ayuda de ella.

- Pregunto por todos, carajo Finn, otra vez con esto – le dijo ella pensando en los celos de su chico.

- Sí, otra vez con esto, Quinn es manipuladora, e igual que su padre.

- No, no lo es ¡ - le respondió ella firmemente.

- Que sí – replicó Finn

- ¿Acaso quieres que muera? – le preguntó con los ojos muy grandes de la sorpresa

- No¡, no quiero eso, nunca eso – le respondió igual de firme – quiero que esté bien, y bien lejos de nosotros, quiero a mi novia de vuelta.

- Estoy aquí, nunca me fui

- Sí, te estás yendo Rachel – acotó él.

- Eh chicos, lo siento – intervino Amy ante las quejas de los residentes anexos a ese cuarto – pero tienen que bajar la voz, y salir, Finn ya está tu alta – le dijo la enfermera cautamente.

- Lo siento – se disculparon los dos, se tomaron las manos, y salieron del cuarto siguiendo a la enfermera.

- Te quiero mucho Finn – le dijo ella una vez que ambos se sentaron en la sala de espera.

- Yo, mucho más mi amor – replicó él tomando gentilmente con una mano su rostro y besándola dulcemente.

Un poco de silencio después - ¿te vas a quedar, cierto? – le preguntó cansado y somnoliento viendo que su mamá estaba firmando los papeles en la recepción para llevarlo a casa.

- Si Finn, tengo que saber si va a estar bien – dijo ella preocupada y él sólo asintió, a estas alturas él creyendo que incluso Quinn casi deshuesada, tenía mucha influencia en su novia.

- Te amo – le dijo apoyando su frente con ella

- Yo también – contestó ella.

Ambos compartiendo un dulce beso, antes que Kurt lo ayude y lo acompañe a irse, Blaine con ellos.

Rachel miró un segundo a su alrededor para darse cuenta de que estaban otros chicos y personas esperando a sus seres amados.

Ella se sentó con resignación, decidida a esperar lo necesario por Quinn.

Cerca de las 6am, Rachel se había quedado dormida en una de las bancas en la sala de espera, Amy vino a despertarle – hey, dulce niña – le susurró para no asustarla.

Rachel se levantó lentamente ayudada por Amy, que traía un café y algo de comida.

Rachel miró a la comida.

- Oh, no te preocupes, es una tortilla vegetariana – le dijo ella con una sonrisa. Y Rachel asintió agradeciéndole a la par que se sonrojaba por el sonido que hacía su estómago anhelando comida.

Amy rió dulcemente añadiendo – no te preocupes niña bonita, es completamente natural.

Rachel sonrió sonrojada, parándose luego y siguiendo a Amy que la llevó a la oficina de su padre.

- Gracias Amy – dijo Hiram y Amy asintió retirándose - ¿amor estás bien, tienes sueño? – le preguntó a su hija

- Papá dime cómo está Quinn – le pidió ella con cansancio encima producto de la falta de sueño, el estrés de la misma situación.

- Amor hagamos un trato – pidió él

- Papáaaaa – se quejó ella

- Bebé, ella estará bien, promesa – aclaró él cogiendo su mano sobre la mesa – estás agotada, el trato es, ven a comer, a dormir, a bañarte, y luego vienes

- ¿Y qué gano yo? – preguntó ella

Su padre sonriente dijo – aún nadie puede visitar a Quinn, excepto su madre y por tan solo cinco minutos, mi propuesta es, vienes conmigo a la casa y puedes verla.

- ¿En serio puedo verla? – preguntó ella sonriente

- Sí bebé, su madre ha estado de acuerdo conmigo cuándo se lo pregunté – dijo y Rachel asintió feliz de poder verla – eso sí, no se parece a ella, su carita está muy hinchada por la caída, está llena de vendas, yesos, vías, no te asustes amor – le pidió y ella asintió sabiendo que su padre estaba preparándola para cuando pueda verla – ella está dormida, después de la operación reaccionó y deseando su recuperación más rápida, hemos decidido inducirla en un coma de una semana, para darle tiempo a su cerebro a ponerse al día, por lo que estará dormida, pero tienes que entender, que estará bien, y eso es lo importante – finalizó él.

- Eso es lo importante papá – repitió ella

Y con ello, Hiram llevó a su hija a prepararse para ver a Quinn.