La misma tarde Glimmer con una profunda tristeza se hallaba colocando flores alrededor del cuerpo de Adora, estaba decorando la caja de cristal en la cual estaba posada momentos antes de darle los buenos deseos para el siguiente mundo; el mundo de los durmientes, luego recordarán también en la ceremonia lo que fueron sus grandes hazañas de heroína, para al final quemar sus restos en la gran hoguera, como es tradición.
Todos aguardaban en el jardín a que terminara la reina Glimmer de colocar las flores representativas junto a Adora, y después todos los presentes honrarán juntos a la heroína She-Ra, y a su buena amiga Adora.
La única que aún no llegaba a la reunión era Catra, pero Bow ya empezaba a preocuparse, entonces decidió ir a su habitación a ver que todo estuviera bien con ella.
Dentro del Sueño
La chica rubia estaba usando su vestido blanco con decoraciones doradas, ese mismo que Catra le había regalado en uno de sus cumpleaños, y se volvió su vestido favorito, también usaba la tiara dorada que adornaba su frente al mismo tiempo que su cabello se movía libre con el viento.
En ese mismo lugar no había nada, nada que Adora pudiese calificar como algo, lo único que podía ver eran muchos colores rodeándola, como un arcoiris de tonos pasteles que bailan en torno a ella.
De pronto un camino de luz se hizo presente, en seguida decidió seguirlo para averiguar qué es, al avanzar continuaba viendo los colores pastel a sus costados, pero al frente todavía había solamente luz blanca con un brillo de sol.
Al llegar al límite se encontró una espada que recordaba conocer, la espada estaba enterrada en una roca. Y el primer impulso que tuvo fue en sacarla de esa roca, tiró fuerte del mango dorado hacia arriba, varias veces, pero la espada estaba tan pesada que no pudo sacarla.
Insistió una última vez, pues sentía que debía ser ella quien liberase esa espada de la roca. Puso todas sus fuerzas aunque otra vez no pudo, terminó decepcionada. Porque por más que buscaba una manera no lograba liberarla.
En ese mismo instante la espada comenzó a brillar y a temblar de forma brusca, así que, la chica rubia retrocedió un paso por seguridad, enseguida el artefacto de metal salió volando en vertical como si tuviese vida propia y hubiese decidido salir veloz.
Delante a unos metros de ella, la espada se mantuvo suspendida en el espacio vacío, y en blanco, su luz seguía brillando ligeramente. Y de la misma espada salió una voz femenina.
—Dime, ¿Quién eres?—, le preguntó, la misteriosa voz, a la mujer joven.
—¿Qué?—, emitió la chica, con un tono de confusión.
—Te pregunté, ¿Qué quién eres?
Adora miró hacia abajo tratando de encontrar la respuesta, pero respiró resignada al no encontrarla.
—No lo sé.-, respondió.
—¿Esa es tu respuesta?
—¡No lo sé, no me acuerdo siquiera cómo llegué aquí!, estoy perdida…—, expresó la chica, de manera cabizbaja.
—¿Quieres que yo te diga quién eres?
—¡Sí!-, respondió entusiasmada, creyendo que por fin hallaría la respuesta.
—Tampoco lo sé, si tú no eres capaz de saberlo, no esperes que yo lo sepa.
Adora hizo un puchero.
Luego lo pensó bien, tenía que ser ella misma la que encontrase sus propias respuestas.
—Está bien, pero necesito de tu ayuda, hazme más preguntas, por favor.—, pidió a la espada.
—De acuerdo, ¿por qué estás aquí?
—¡Ok! ¡Eso no ayuda en nada, porque siquiera yo misma lo sé!—, explicó la chica rubia.
—Gracias por decírmelo, te haré otra que sepas, ¿Luzco bella?
Adora subió sus dos cejas, sin poderlo creer, esa espada olvidó ser seria para convertirse en un mar de chistes, de los cuales no se había reído.
Sin embargo, necesitaba encontrar respuestas, y está segura que esa espada lo sabe.
—Ah… Supongo, eres una espada—,dijo—, Bastante… eh, ¿Atractiva?—, se sintió tonta por eso último que dijo, pero necesitaba hacer que la espada se sintiera cómoda, para que empiece a ayudarla, o por lo menos eso espera. Aunque aún así la rubia replicó.
—Oye, al principio íbamos bien, ¿Podrías hacerme preguntas que me lleven a salir de aquí?
—Bueno-,respondió la espada—, Por ahí hubieras empezado, ¿Quién eras antes de estar aquí?
—Bien tengo una especie de amnesia que no logro entender, ¿puedes ir por otra pregunta más fácil?
—No, es necesario que sepas, ¿Quién eres?, ¿Por qué motivo te cuesta responder?
—Sabes, no sé quién soy, y creo que me quedaré aquí para siempre—, dijo la chica, y de forma desanimada fue a sentarse en lo que parecía una especie de mármol, pero sin el mármol.
—Te haré una pregunta más fácil, ¿A quién amas?
Adora levantó la mirada para ver directamente a la espada, lo que parecía significar que ella sí conoce la respuesta a esa pregunta.
—Su nombre es…,- frunció las cejas y medio cerró los ojos, le estaba costando recuperar su memoria, pero finalmente lo supo—,¿A quién amo?, Yo amo a... , A Catra.
De sus ojos empezaron a brotar lágrimas pero ni ella misma entendía por qué.
—Bien, ahora responde, ¿Quién eres?
—Yo soy She-Ra.
—Respuesta incorrecta.
—Pero…
—Dime, ¿Quién eres?
—¡YO SOY SHE-RA!-, respondió llorando.
—No es así, ¿Quién eres?
—¡Ya te lo dije!, ¡Déjame regresar con ella!
—Lo haré cuando me digas, ¿Quién eres?
—¡YO SOY-...— , esta vez se detuvo antes de volver a dar una respuesta, cerró sus ojos y se concentró en su interior.
Logró que a su mente regresaran muchas memorias de su vida, y entendió lo que la espada esperaba que le dijera.
—¿Quieres que te diga lo que quieres oír?—, preguntó Adora, de forma seria.
—No, llevo repitiendo muchas veces, espero que tú me digas, ¿Quién crees que tú eres?
—Bueno, soy una heroína.
—¿Eso eres?
—No-, afirmó la rubia, con seguridad, —Te diré quién soy.
—Te escucho.
—¡YO SOY ADORA!, quien algunas veces se convierte en heroína, para salvar al mundo. Pero principalmente soy Adora, la que ama a su familia, la que reconoce que puede aún sin grandes poderes lograr grandes cosas, las personas cercanas a mí, no me reconocen por salvarlos, ellos me reconocen porque valoran lo que soy.
—Adora, de nuevo, dime, ¿Quién eres?
—¡Soy Adora!, ¡soy Adora! la que ha sido elegida para ser She-Ra en esta línea de tiempo. Yo poseo a She-Ra pero She-Ra no me posee a mí, ella hace mi voluntad porque soy yo la que ha aceptado que esté conmigo. Y aunque no tuviera a She-Ra yo seguiría siendo Adora. Soy Adora la que se valora así misma, y reconoce que ella es reconocida por quien es. Mi nombre es Adora.
—Ahora, yo también me acuerdo de ti, Adora, felicidades porque has recordado. Mi misión es llevarte de vuelta pues aún tienes muchas cosas pendientes por hacer.
En ese mismo momento la joven rubia ya no sintió miedo, pues tuvo la certeza de que muy pronto regresaría a casa. Fue ahí que la espada se movió en diagonal, dirigiéndose a ella con gran velocidad atravesando su corazón, logró unirse a ella, llenando de luz todo su cuerpo.
Hizo que volvieran a latir los dos corazones que por un instante se habían detenido, pero ahora estaban de vuelta los dos latidos que palpitaban llenos de felicidad.
Glimmer se llevó una gran sorpresa al mirar como los párpados de Adora comenzaban a moverse de un lado a otro, se quedó congelada viendo lo que estaba ocurriendo. Una escena que no podía creer.
Lentamente Adora fue abriendo sus ojos azules que volvían a ver la luz del día, incluso la misma Adora parecía haber despertado un poco desorientada, pero entonces recordó todo lo que había sucedido, y se alegró de estar de regreso, para esta vez corregir todos sus errores con Catra.
Se levantó despacio para sentarse sobre la caja de cristal elevada sobre una mesa, enseguida salió de ese lugar haciéndolo con cuidado y con la ayuda de Glimmer, se puso de pie.
—¿Dónde está ella?—, preguntó la joven rubia.
—Ven, le dará un montón de alegría verte—, respondió Glimmer con una sonrisa grande.
Juntas llegaron hasta la habitación donde se encontraban Catra y Bow.
Adora entró pausadamente, tenía un poco de duda sobre cómo sería recibida.
La felina giró su atención entorno a ella, y prontamente se levantó de la cama y acto seguido corrió rápido deteniéndose apenas unos centímetros de distancia de ella.
Catra la miró con una expresión conmovida en el rostro, y al mismo tiempo de felicidad, sus ojos de distintos colores estaban ya nublados por las lágrimas, del mismo modo lentamente empezó a rodear con un abrazo tierno a su esposa, cubriéndola de calidez.
Adora se preguntó internamente si Catra la odiaría por lo sucedido.
Pero en ese instante la gatita le susurró suave al oído.
—Recibí una señal que me dijo que volverías, bienvenida, mi amor.
—¿Me odias?—, preguntó con duda, la joven rubia.
—Te odiaría si te hubieras ido, pero has regresado, y es lo que importa.
—Me comporté como una tonta.
—Lo bueno es que nos han dado una nueva oportunidad, esta vez hay que hacerlo bien.
Catra esbozó una sonrisa.
—Adora, te amo.
—Yo también te amo, Catra.
—¿Me extrañaste?
—Te extrañé cada segundo.
—El sol se aprecia más cuando ya ha pasado la tormenta.
—El sol está de nuestro lado, somos tan afortunadas. Ahora vayamos a comer, estoy hambrienta, y después tendremos mucho tiempo para hablar.
—Vale, vamos.
...Esta historia continuará…
