Capítulo 11.

.

.

.

-Dígame detective, confía en mí, ¿verdad?, se siente bien conmigo, ¿verdad?

-Sí, si, si, si. – respondió Catrina mirando con furia al rubio. – Sin embargo, no se confunda, Shaka. Esto no es un cuento de hadas con finales felices. Tengo mis propósitos, tengo mis objetivos, mis ambiciones y en ninguno de ellos está usted. Apártese de mi camino.

-¿Y si no quiero? – preguntó el hindú devolviendo la mirada furiosa.

-En ese caso, húndase solo, pero no será por mi culpa.

-No lo entiendo. No logro comprenderla por más que medite y trate de colocarme en sus zapatos. – esta vez, la mirada celeste reflejaba confusión. Era la desesperación de encontrarse frente a algo que por primera vez desconocía, por primera vez, sintió conocer a una persona a la cual no podría vencer, conocía a una persona capaz de doblegarlo, hacerlo dar todo de sí, pero que al final, todo eso no bastaría. Si él se enamoraba de ella, estaba dispuesto a darlo todo por esa mujer.

-¿Quiere comprenderme? ¡Míreme! – Esta vez, Catrina soltó el agarre y lo tomó del rostro con ambas manos. – Míreme bien, Shaka. Soy un cadáver, soy una mujer que murió hace mucho tiempo, pero que aún así, decidió vivir por venganza, el odio es lo único que me mueve. Sin embargo, si quisiera…entablar alguna especie de relación no lo haría con usted, al menos no ahora, ¿sabe por qué? Por que soy la maldita mujer más fuerte y valiente que usted vaya a conocer, soy la clase de mujer que, en lugar de pedirle que la salve, lucharía a su lado, par a par, como un igual, soy la clase de mujer que puede salvarse a sí misma. Mientras usted no reconozca eso, mientras usted busque una dependencia y no un equipo, no estaremos juntos. Es más, por mí, puede irse al diablo, ya me pisotearon lo suficiente, ya me quitaron mi dignidad una vez, no permitiré otro menos precio.

Shaka permaneció en silencio, con los ojos abiertos contemplaba a Catrina. Ella estaba llorando, pero a la vez, lo miraba con un profundo y genuino odio, un odio que no estaba dirigido a él, sino a alguien más. Estaba siendo guardado para la persona que la dañó y la convirtió en lo que es ahora. Estaba admirado, por esas palabras que ella le dedicó tan llenas de sentimiento, sintió su alma volverse esclava de la detective de profundos ojos carmesí. Qué fallo el suyo, tenía razón, en esos momentos él no era digno de ella. Esa fortaleza de alma solo la conoció en sus camaradas, pero ella, ella los superaba, su presencia era como estar ante "la Parca, "ella es la Parca".

Las palabras de la hija del maestro hicieron eco en su cabeza. Tenía razón, Catrina era como una diosa, la diosa la muerte y la venganza.

-Le ofrezco una disculpa desde el fondo de mi alma. Me ha dado usted una valiosa lección. – continuó el rubio quitando las manos femeninas de su rostro – Aprenderé de mi error, de eso no le quepa la menor duda, pero…así tenga que iniciar desde el infierno, no descansaré hasta alcanzarla y una vez que usted recupere su libertad, su dignidad y su vida, imploro que desee compartirla con mi persona.

¿Acaso el budista le estaba pidiendo matrimonio? ¿Qué ridiculez era esa? ¿Por qué rayos sentía sus mejillas pálidas teñirse de intenso carmín ante la mirada derrotada de él?

Catrina se quedó sin palabras, rayos, rayos, no podía responder, no podía, porque si lo hacía iba a aceptarlo y no podía. Ni siquiera está en sus planes vivir más que para su venganza, probablemente muera cuando lo consiga, por eso no podía darle palabras que lo alentaran. No cargaría con el peso de arruinar otra vida, él merecía algo mejor, así como ella, así como Mariana lo mereció, ¿por qué ambos se empeñaban en hacerla soñar con algo mejor?

Ella temblaba en sus brazos, y estaba bien, Catrina podía refugiarse en él tanto como quisiera, sin embargo, él lo sabía, no podía darle consuelo ya que estaba luchando contra sí misma y aquello que tanto la atormenta.

De pronto, el rubio sintió una presencia en su templo que se dirigía exactamente hacia donde él y la detective estaban. Con rapidez, tomó la túnica que llevaba sobre su camisa y se la colocó a Catrina para cubrir su desnudez del extraño.

Catrina miró con confusión las acciones del rubio, pero al ver a su subordinado ingresar a la habitación de inmediato su cerebro reaccionó.

-Disculpen, llamé varias veces, pero nadie respondió. ¿Interrumpí algo?

Shaka aprovechó para atravesar su cuerpo, evitando que la detective se expusiera aún más ante el tal Higor.

-H-Higor, lo siento. N-No interrumpes nada. El caballero solo me ayudaba y…

-No le debe explicaciones a nadie, detective, menos a él. – Interrumpió el rubio tomando a Catrina por la cintura. Shaka mantuvo su mirada firme. Ese hombre los estaba mirando de una manera que lo puso a la defensiva, su aura emanaba odio y deseos de matar, de matarlos.

-Necesito hablar con usted, jefa…en privado. – el agarre de ese caballero bueno para nada, aumentó su sed de sangre. Solo él era digno de tocarla, ha esperado demasiado tiempo como para que ahora, un recién aparecido, se la arrebate. El ADN de esa mujer era vital para él.

-C-Claro. Espérame en la base, iré de inmediato.

Cuando el hombre se retiró, Catrina miró incrédula a Shaka. Golpeó el estómago del rubio suavemente para que este la soltara de su posesivo agarre.

-Mira a dónde tocas, rubio.

-Claro que miré, detective. – le respondió él con coquetería.

-Para ser alguien tan espiritual, eres muy descarado. – finalizó la pelinegra retirándose de la habitación, sonriendo.

.

.

.

Una vez que llegó a la base, Catrina e Higor se dirigieron a un lado del coliseo.

-¡¿Te vas!? – preguntó con sorpresa la chica.

-Así es, señora.

-Pero…

-Le pido que me escuche. -Interrumpió – En los últimos dos días, me han surgido una serie de problemas personales que debo atender con urgencia. No se lo informé debido a que no quise preocuparla, sin embargo, hace unos minutos, me llegó el último mensaje y sé que debo tomar cartas en el asunto para resolver esta situación tan aquejante. Mi familia depende de mí.

-Si, ya me lo habías dicho. Tienes una numerosa familia por la cual velar. - Maldición, si Higor se iba tendría problemas. Ella ese cuento no se lo tragaba, menos si él estaba buscando información sobre su persona y su pasado. Así que, era probable que, Higor se estuviese yendo con la persona que se alió para traicionarla. Aunque…- Si esa es tu decisión, la respetaré. Te echaré de menos, Higor. Siempre fuiste mi mano derecha, más ahora que estamos por iniciar el operativo el día de mañana. Pero, la familia es lo primero.

-Le estoy muy agradecido. Me iré por la tarde, así que terminaré mi trabajo de hoy para marcharme por mis cosas.

.

.

.

El resto del día transcurrió con normalidad. Los dorados que trabajaban en turno realizaban su trabajo, sea vigilando en la base o bien, realizando sus respectivas labores del Santuario. Catrina se concentraba en que todo estuviera en orden, ya mañana lograría extraer la información que necesitaba, lo cual significaba un paso más para encontrar a su querida Mariana y de paso, salvar a todas las jovencitas que se encontraban desaparecidas. Ya solo le quedaba esta oportunidad, la estación seca acabaría pronto, por eso debía darse prisa.

Aún así, estaba la cuestión de Higor, ya que no podía confiar en él, necesitaba averiguar si la historia que le contó era verdadera. Quería tener la seguridad de que estaba lidiando con un traidor y no con un amigo que estaba siendo forzado a actuar.

Después de terminar sus labores, se dirigió al consultorio médico. Una vez ahí, encontró a su hermana acompañada de las dos mujeres embarazadas.

-Oh, detective, es un gusto verla. – saludó con cortesía la albina.

Si era sincera, a Catrina le agradaba que Sofía se juntara con esas chicas, especialmente la chica de cabellos blancos. Era una mujer que irradiaba pureza espiritual.

-Buenas tardes a todos. – saludó con cortesía - ¿vienen a exámenes de rutina?

-Así es. – contestó Danna amablemente.

-Me alegro mucho. Deseo que sus hijos vengan a este mundo sanos y fuertes.

-Lo harán. – interrumpió Arianna. – Nuestros hijos definitivamente nacerán sanos y fuertes. Gracias a los padres y abuelos que tendrán.

-Ya veo. Felicidades a ambas, espero colaborar para que así sea.

Sofía miraba con una sonrisa la interacción que su hermana estaba teniendo con las chicas. Ella siempre supo que su querida hermana mayor ha tenido una vida dura, por lo que, al verla interactuar casualmente, como si no hubiese problemas, la llenaba de tranquilidad y esperanza. Ojalá, algún día, su hermana pueda sonreír así para siempre.

-Por otro lado…-intervino la chica de cabellos rizados - ¿necesitas algo, hermana?

-Si, debo hablar contigo.

-Entonces, nosotras nos retiramos. – anunció Arianna.

Por lo que se podía ver, el asunto que debían tratar era complejo, así que lo mejor era darles un poco de privacidad a las hermanas. Arianna estaba preocupada, no sabía si era cosa del embarazo, pero hasta cierto punto, ella se veía reflejada en la detective. Ella experimentó el odio y la venganza, y gracias a eso acabó arrastrando a grandes personas al infierno, se preguntaba, ¿a quiénes arrastrará la detective por conseguir su objetivo? ¿Quiénes serán los que conozcan el otro tipo de infierno? El infierno en el cual ella vivió y que la convirtió en la Parca.

Una vez que las hermanas estuvieron a solas, Catrina tomó la palabra:

-Quiero que investigues a Higor. Averigua todo lo que puedas de él, especialmente si tiene familia.

-¿Eh? ¿Sucede algo? – preguntó preocupada Sofia.

-Es probable que Higor me esté traicionando. Incluso renunció hoy.

-¡¿Qué?! P-pero si él está haciendo algo como eso, ¿no es mejor que lo detengas? Puedes controlarlo mejor estando cerca.

-Tienes razón, esa fue mi primera opción, sin embargo, luego de meditarlo, pensé que, si él renuncia, se creerá libre de actuar, por lo cual se confiará y podremos observarlo mejor.

-Es un plan mucho más efectivo. – razonó la chica. - ¿Y por qué quieres que lo haga yo?

-No puedo utilizar el equipo del campamento, Higor se encargaba de toda el área informática, así que podría haber vinculado los computadores a otro. Los del edificio médico son independientes, así que será más confiable.

-Entiendo. Descuida, haré mi mayor esfuerzo para investigar sobre él. Le pediré ayuda al caballero de cáncer…

-Bien.

-Espera, ¿bien? – cuestionó sorprendida la doctora. – Pensé que me dirías algo así como "no involucres a terceros". – imitó la menor.

-Normalmente lo haría, pero es el tipo que te gusta, así que, si lo elegiste es porque es una persona de confianza. ¡Nos vemos!

Sofía se quedó sin habla. Su hermana la dejó ahí, con un enorme sonrojo y se fue como si nada ¿Tanto se le notaba?

.

.

.

El día esperado había llegado. Shura y Aiorios, llegaron desde la mañana acompañados de Camus y Máscara. Los cuatro, habían sido designados como los encargados de asegurar y cubrir a la detective. Tanto Máscara como Camus, se escondieron dentro de la cabaña, buscaron lugares que no revisaran, así que solo debían esperar la señal que la detective les diera para salir. Shura y Aiorios, permanecían afuera.

Cerca de las cuatro de la tarde, ambos dorados divisaron un auto negro, del cual se bajaron cinco hombres armados. Esos debían ser los guarda espaldas de don Cesar, según la información recabada, ellos debían llegar primero a "inspeccionar" el lugar.

-Aquí Shura. El primer grupo llegó. La detective puede empezar a moverse, cambio.

Después del aviso, Catrina se puso en marcha. Don Cesar debía estar llegando ya. Cerca de treinta minutos después, los guardianes de la novena y décima casa, divisaron la llegada de don Cesar y el ingrese de este a la cabaña. Una hora después, Catrina llegó al lugar, de inmediato fue abordada por los hombres y en cuanto les comentó que había sido enviada por Lola como regalo de iniciación para el jefe, la dejaron ingresar.

-Oh~ Así que tú eres la nueva. – habló con voz grave un hombre sentado sobre una cama al fondo.

Don Cesar, era un hombre mayor, gordo, de tez blanca y cabello canoso. Simplemente repugnante, un viejo pervertido más.

-A-Así es, señor.

-Veo que Lola no se equivocó al decir que eres exótica. – continuó el anciano mientras la miraba con interés.

Al otro lado de las cámaras, Shaka nuevamente rogaba a Buda por paciencia. Debía confiar en Catrina, lo sabía, pero eso no tenía nada que ver con las ganas de pulverizar a ese cerdo asqueroso.

-L-Le agradezco mucho, señor.

-Mmm~ adoro a las mujeres sumisas. Ven acércate, no tengas miedo, déjame mirarte bien. – Catrina obedeció de inmediato. Camus y Máscara, escuchaban en silencio la conversación, debían estar listos, ya casi era la hora. – Que tal si me das un besito primero, para conocernos mejor.

Catrina sonrió, era el momento. Aprovechó que el hombre cerró los ojos para darle un fuerte y certero golpe en la arrugada nariz, quebrándola de una estocada.

-¿Te gustó el beso, bastardo? –

Shaka sonrió, ella era fuerte.

Don Cesar, asustado y con intenciones de llamar a sus camaradas, se levantó, pero fue interceptado por dos hombres grandes en la puerta.

-¿Vas a algún lado? Que tal si los tres te damos unos besitos, debe gustarte el harem, viejo decrépito. – mencionó Máscara. Debía admitir que estaba feliz, de nuevo estaba en acción gracias a la Doc. y la detective le estaba dando una oportunidad de oro, esa mujer era igual o más sádica que él, apostaría lo que fuera.

-¿Q-Quienes s-son? ¿Q-Qué quieres? T-Tengo m-mucho dinero.

Qué espectáculo tan lamentable. Si el tal don Cesar en fotos lucía tan crecido y ahora, hasta se había orinado frente a ambos, Camus deseó noquearlo de inmediato.

-Mi nombre es Catrina Santana, Jefa del departo de asuntos sobrenaturales, de la Asociación de Policía del Vaticano, en Roma. Estoy a cargo de una investigación y resulta que necesito una pequeña colaboración de su parte.

Con rudeza, Camus tomó al anciano robusto del brazo y lo sentó en una pequeña silla de la habitación.

-M-Mis hombres…¡Mis hombres van a matarlos! – un nuevo golpe acalló los gritos desesperados del varón.

Catrina, se colocó una manopla en su mano derecha, solía utilizarla cada vez que requería torturar a alguien, y esta no sería la excepción.

Dohko miraba la escena con seriedad. Él había luchado con muchos enemigos, por lo cual tenía experiencia en batalla, incluyendo técnicas de tortura, no porque él las utilizara, sino porque conoció a personas que sí lo hicieron. Generalmente, utilizar manoplas o instrumentos para cortar extremidades pequeñas, se utilizaban para causar extremo dolor, pero no la muerte. La tortura, muchas veces era algo personal, y por la mirada que esa chiquilla tenía, no cabía duda de que, ese caso y todos los involucrados, representaban una presa para ella. Eso era una venganza.

-Shhh…Esto es un encuentro íntimo recuerda. Ahora, necesito que me responda unas cuantas preguntas. ¿Ha traficado mujeres aquí?

-N-No me maten…- rogaba don Cesar. – Les diré lo que quieran, pero no me maten.

-¿Ha traficado mujeres aquí? – repitió Catrina con seriedad.

-S-Si. Son traídas aquí, p-pero este es el punto de contacto. Aquí las recoge un hombre, él es quien nos defiende de las bestias con tentáculos. Él tiene poder sobre ellos, ¡ustedes no los han visto! ¡Son horribles! Asesinaron a mis hombres y descuartizaron a las mujeres.

-¿Qué hombre? – la voz de Catrina era lúgubre. Eran ellos, no cabía la menor duda. Estaba tan cerca, tan cerca de encontrar a Mariana.

Ante el silencio, esta vez, tomó su arma y le disparó directo a los testículos del hombre. Camus y Máscara miraban perplejos la escena, a lo mejor, era tiempo de que intervinieran, el disparo sumado al grito de dolor del hombre debió alertar a los guardas.

-S-Se llama Hi…

Antes de que todo se destrozara, lo último que el trío escuchó fue la alerta de Shura y Aiorios. Del bosque donde estaba el río, emergió una criatura que ninguno de los dos supo como catalogar. Medía alrededor de dos metros y medio, era negro, con ojos rojos, una mandíbula repleta de dientes filosos, tenía tentáculos con garras y su cabeza parecía asimilar a un pulpo semi humano.

Solo pudieron ser testigos de cómo aplastó brutalmente a los hombres de Cesar y después, atacó con fuerza sobre humana la cabaña, destrozándola.

Camus, intentado cubrir a la detective, recibió el golpe directo. Salió volando por los aires, mientras, los pedazos de escombros, terminaban de aplastar a los guardas. Máscara, quien se incorporó rápidamente, buscó a Cesar con la mirada, el monstruo lo tenía cautivo y de inmediato, procedió a estrangularlo hasta hacerlo explotar.

Aiorios se dirigió a ayudar a Camus, mientras que Shura, se colocó al frente apoyando a Máscara. Esa cosa no los atacaba, se quedaba mirando el lugar, hasta que finalmente se detuvo frente a Catrina.

La pelinegra abrió los ojos, aún con sangre bajando de su cabeza por el golpe, era como si cualquier atisbo de dolor se hubiese desvanecido. Era él, el líder de eso monstruos. Empezó a temblar y los recuerdos de todas las mujeres gritando y pidiendo no ser violadas, desgarradas y asesinadas la inundaron. Era él, la cosa que se las había llevado estaba frente a ella.

No podía moverse, el miedo, el miedo la invadía nuevamente, la misma sensación traumática que soportó durante esos tres años en esa asquerosa cueva, estaba frente a frente del ser que le arrebató la inocencia a ella y Mariana.

-M-Ma…ri…na – había hablado, llamándola por su nombre real. No solo eso, se le acercó nuevamente, ese rostro detestable de ojos rojos, recordaba como la miraban en la oscuridad de la cueva, acechándolas.

Catrina no se movía ni respiraba, se encontraba en estado de shock, por lo que Shura y Máscara optaron por actuar. Atacaron al monstruo gigante, alejándolo de la detective. Actuaron movidos por la orden de Dohko, quien, al ver la omisión y el estado de la chica, no dudó en atacar. Sus vidas estaban en riesgo, era matar o ser matados y no permitiría que sus niños fallecieran una vez más.

Gracias a Máscara, Shura logró arrancar una extremidad, sin embargo, esto solo hizo que el monstruo se alejara e intentara escapar. Catrina, una vez que recobró el aliento, miró los ojos de la bestia que detuvo su andar. La retaba, el líder la retaba a seguirlo, a volver a verla.

La bestia, lanzó un tronco de árbol a los caballeros, por lo que Catrina aprovechó esto para correr y seguirlo, adentrándose en el bosque.

.

.

.

Capítulo 11 ¡up!

¡Vaya! Hacer este capítulo fue difícil, escribir situaciones tan intensas no es fácil, pero todo este esfuerzo, es realizado para el disfrute de los lectores. Espero que disfruten mucho el nuevo capítulo, esta lleno de pistas, y poco a poco, se va desenvolviendo para saber bien, por qué situación pasó la detective.

¡Nos leemos!