Nico se miró entristecido, confuso, Ember lo llevaba a su espalda en dirección a su nido, ambos cardenales se miraron preocupados, más por si Beverly decidía regresar que por Nico, pero se tranquilizaron una vez llegaron a su nido y pudieron descansar.

-Oye Nico, dormirás hoy con nosotros.- dijo Sam al polluelo y éste asintió obediente.-Deberíamos irnos a descansar, ha sido un día duro para tí, pero te prometo que las cosas mejorarán a partir de ahora.- Nico dio un pequeño y adorable bostezo antes de frotarse un poco los ojos.

Ember cogió a Nico y en brazos y miró a Sam, quien también observaba con cariño al se tumbaron en el pequeño montón de paja que había en el suelo del piso superior del nido, Ember colocó a Nico, en el centro de la cama y ambos cardenales se posicionaron en los laterales, Nico se acercó a Ember y se acurrucó junto a ella abrazándose a su pecho para quedarse dormido unos minutos después, estaba muy cansado por lo ocurrido esa noche y necesitar dormir.

-¿Qué opinas ahora? - susurró la hembra a su compañero.

-Te lo reconozco, tenías razón, lo siento.-

-Lo sé, es difícil de ver cuando no lo has vivido, ya sabes que mi madre también me lo hizo a mí, hasta que pude escaparme a los quince años.-describe Ember.

-Nunca me has contado esa historia al detalle, solo me dijiste que habías tenido problemas familiares y que por eso te marchaste de casa.

-En mi caso, mi madre era alcoólica, mi padre traficaba con drogas y también las consumía, recuerdo pasarme sola en un piso superior del nido mucho tiempo, estaba en las grietas de un edificio abandonado, era muy estrecho y cuando era pequeña podía escabullirme de allí sin problemas, todos los días tenía que limpiar el desastre que mis padres realizaban en el nido porque mi madre estaba resacosa y mi padre solo iba por casa para comer, se pasaba el día fuera traficando o consumiendo. Me pegaban a menudo, a mi padre no le importaba donde me hacía los moretones, pero mi madre procuraba hacérmelos donde las plumas podrían taparlos ... ¿recuerdas la pequeña cicatriz que tengo en la nuca y que me tapan las pluma de la cabeza, la que te mostré tras nuestra cuarta cita oficial como pareja? -

-Sí, claro.-

-Me la hizo mi madre al golpearme con una botella que se rompió en el impacto, no me dí cuenta de tenía un cristal clavado en la nuca hasta que pude escabullirme para limpiarme la sangre en un estanque minutos después porque el miedo estaba tapando el dolor , tuve que quitarme ese trozo de cristal yo sola y después tuve que curarme yo misma, recuerdo todavía los pinchazos en la piel del trozo de metal que use como aguja para cerrarme la herida con un hilo de pescar, tuve jaquecas por ello una, y diez días después pude quitarme los puntos yo sola, ninguno de mis padres se dio cuenta, ni siquiera de que tenía una cicatriz en la cabeza.

-Nunca me lo habías dicho.-

-A un polluelo le pueden pasar muchas cosas que los adultos ignoran, son más conscientes de lo que pasa a su alrededor de lo que creemos, mi madre creía que escondiendo las botellas nunca me daría cuenta de que era una borracha, pero el vidrio suena mucho en un espacio cerrado.- Ember tuvo un repentino flashback de los sonidos de vidrio que hizo que se la erizaran las plumas.- ese tipo de sonidos nunca se olvidan y te persiguen siempre, al igual que el olor de esas botellas.-

Sam miró comprensivo a su esposa.

-¿Crees que Nico se criará bien después de lo que ha pasado? - preguntó Sam

-Le acostará adaptarse al principio, dudo mucho que sepa lo que es una familia de verdad, pero confío en que poco a poco vuelta a tener confianza en los adultos y en sí mismo, además parece que Pedro y Nico se llevan muy bien, Pedro no tiene mucho amigos, ya sabes, pero se preocupa mucho por los que tiene.Él es muy cariñoso y creo que es justo lo que Nico necesita.-

-¿un Amigo?-

-Un hermano.-