Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Miedo.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

XIX

Aquello que más temió

Katsuki fue el primero en despertar. Al principio, y como era de esperarse, se encontraba completamente desorientado, sin entender en qué momento los gritos y la terrible sensación de urgencia ante la pérdida habían sido reemplazados por la calma y el constante pitido de un monitor cardíaco. Luego, el profundo dolor que se instauró en su pecho y se extendió por todo su cuerpo lo obligaron a detenerse, a pesar del desesperante deseo de aventar hacia la pared todos los incómodos tubos y cables que estaban conectados a su cuerpo. Su garganta estaba reseca y las cortinas que le brindaban un poco privacidad por estar en un área común le indicaron de inmediato que, además de haber pasado algunas horas inconsciente, estaba fuera de peligro.

Sin embargo, eso no significaba que Izuku y Shouto también lo estuvieran.

Cerró los ojos, maldiciendo por lo bajo mientras intentaba recordar qué había pasado. La imagen de Izuku siendo torturado, manchado con sangre y con las mejillas empapadas fue lo primero que vino a su memoria. Luego, todo era una mezcla de confusión y dolor que lo había paralizado por más que intentaba moverse. No se trataba sólo de su don, no era como si hubiera sido anulado. Era todo él, su cuerpo deteniéndose por completo. ¿Qué mierda había pasado? Recordaba haberle gritado a Shouto que congelara al maldito y él arrojándose para detener la caída de Izuku, pero después de eso, ¿qué había pasado después de eso?

—Katsuki.

Instantes antes de escuchar su nombre, los pasos y la cortina recorriéndose, le alertaron de la presencia que se acercaba. Cuando Kirishima entró con el aspecto típico de un héroe que había llegado allí inmediatamente después de su servicio, llamándolo por su nombre y no por su apellido, y además mirándolo con una mezcla de alivio y preocupación, Katsuki supo de inmediato que las cosas no estaban bien.

—¡¿Dónde están?!

Si el furioso tono de sus palabras, así como la rabia en su mirada habían incomodado a Kirishima, no lo demostró. Se limitó a caminar hacia la cama de Katsuki, sentándose en la silla que había a un lado de ella. Tenía el cabello recogido y todo en su expresión gritaba que había sido designado para anunciar malas noticias, porque podría ser de las pocas personas capaces de hacerlo entrar en razón.

—¡Kirishima!

—Todoroki está estable —dijo, mirándolo a los ojos con absoluta seriedad, sin permitirse dudar de sus palabras ni un instante. Siempre entero y lleno de fuerza, una característica suya que lo había convertido en el mejor amigo de Katsuki—. El don del villano… controlaba los órganos. Los pulmones. —Agitó su cabeza de un lado a otro, como si no creyera hasta dónde habían alcanzado a llegar las peculiaridades—. Era como si les estuviera quitando el oxígeno y…

—¡DEJA DE HABLAR DE ESE SUJETO! ¡ME IMPORTA UNA MIERDA LO QUE LE PASÓ! ¡¿DÓNDE ESTÁN IZUKU Y SHOUTO?!

Ser un héroe implicaba, de una u otra manera, pérdidas. Katsuki no solía pensar en ello, pero cuando alguien que le importaba terminaba en el hospital, era imposible no hacerlo. Sobre todo porque para un héroe, su vida dependía de su experiencia, inteligencia, fuerza, ayuda y también de un poco de suerte. Y aunque no le gustaba decirlo porque confiaba en ellos, uno de sus mayores temores era perder a Izuku y a Shouto. Le asustaba la idea de un día despertar en un hospital y darse cuenta de que tal vez ellos se habían ido de su lado. De que no había podido hacer nada para salvarlos y ni siquiera había sido capaz de despedirse.

—Pronto bajarán a Todoroki a esta habitación. Está recuperándose, pero… Midoriya está en cuidados intensivos —dijo al fin Kirishima, tras un hondo suspiro—. Está muy mal, Katsuki. Sus órganos… su cuerpo… va a ser muy difícil. Ochako está cerca, aunque no puede entrar. Ella no quiere estar lejos por si…

«...por si algo pasa», completó Katsuki en su mente. «Por si es momento de despedirse y no hay nadie cerca para decir adiós».

—Está haciendo lo que pueden, aunque un trasplante va a ser necesario. Ya contactaron a su mamá y sólo tenemos que esperar.

Muchos héroes odiaban los hospitales porque dentro de ellos no hay nada que pudieran hacer. Sus dones poderosos y educados con tanto esfuerzo no eran útiles dentro de una sala de emergencias. Cuando entraban a una cirugía, recordaban lo terriblemente frágiles y humanos que podían ser. Cuando un héroe estaba hospitalizado, recordaba que la muerte era algo que miraban a los ojos todos los días y por eso lo odiaban.

Katsuki era ese tipo de héroe.

—Izuku no se va a rendir.

Kirishima sólo asintió cuando escuchó esas palabras y con una sonrisa que no alcanzó a sus ojos, colocó una mano en su hombro cuando lo vio luchar contra las lágrimas de sus ojos.

Tal y como su amigo le había dicho, Shouto fue trasladado a esa habitación poco después. Despertó un par de veces, pero estaba tan desorientado que Katsuki supo que no recordaría que había abierto los ojos. Una vez que se aseguró con sus propios ojos de que Shouto estaba estable, ignoró las quejas de las enfermeras, al igual que sus intentos por detenerlo, cuando se puso de pie y se dirigió a la unidad de cuidados intensivos. En el pasillo, lejos de la zona donde vigilaban la entrada de personas no autorizadas y razonablemente desinfectadas, encontró a Ochako sentada, mirándose las manos. Estaba pálida y cuando levantó la vista, sonrió con tristeza al verlo, sin sorprenderse de encontrarlo ahí. De hecho, señaló un asiento al lado del suyo y cuando Katsuki se dejó caer en él, aún con el dolor reclamándole, ella colocó una mano sobre la suya.

Primero, Katsuki tuvo el instinto de alejarse, pero de mal humor entendió que ella sólo intentaba ofrecerle apoyo. Ella era así. Así de fuerte, así de resistente. Era como Izuku y ese parecido ahora dolía más que nunca, sobre todo al sentir su cercanía.

—¿Dónde está esa cosa? —Primero, su voz fue un murmullo ronco, incómodo. El de alguien que es forzado a hablar. Luego, cuando Ochako lo miró sin comprender, él apretó sus manos, sintiendo una pequeña quemazón.

—¿Qué?

—¡La cadena! —gritó mientras se tocaba su cuello y mirándola con desesperación—. ¡La traía puesta y cuando desperté ya no estaba! ¡ES LA MALDITA CADENA DE IZUKU! ¡SE LA TENGO QUE DEVOLVER CUANDO DESPIERTE! ¡MALDITA SEA, OCHAKO, ESA MIERDA ES IMPORTANTE PARA IZUKU Y NO ESTÁ! ¡ESA…! ¡ESA ESTUPIDEZ NOÑA…!

Esa tontería.

Esa ridícula cosa que tenía colgando partes viejas de los trajes de Shouto y él.

Esa estúpida cadena que Izuku siempre traía y que había dejado caer cuando todo eso había comenzado. Katsuki había prometido que se la devolvería.

Pero no aparecía.

Lo único que había eran los brazos de Ochako rodeándolo, sin decir ninguna palabra por la lágrimas que estaban mojando su hombro.


Autora al habla:

Perdóname, Kacchan (◕ n ◕✿).

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que se estén cuidando mucho. ¡Un capítulo más de esta historia está listo! Quiero agradecerles un montón todas las bonitas palabras que me han dejado. ¡GRACIAS POR TODA LA PACIENCIA Y EL AMOR! ¡Ustedes son las lectoras más increíbles y amorosas del mundo mundial y se merecen puros fics bonitos y piciosos! ¡Las quiero un montón! ;A;

Además, ¡no puedo creerlo! Estamos cerca de alcanzar los 50 reviews en este fic y es como que… WOW. No puedo creer toda la acogida que le han dado a esta pequeña historia, no las merezco. ¡He contestado sus hermosos reviews! Aunque las alertas de fanfiction no funcionen, sepan que lo he hecho a quien puedo hacerlo por mensaje privado ;D.

Anónimo; ¡muchas gracias por la paciencia! ;A; Ustedes son las personas más extra-amables del mundo.

¡Muchas gracias a Itzelloveless, I'm Dreams of a Violet Rose, Katherine Bloom y a mi estimado Anónimo por sus bellísimas palabras!

¡Muchas gracias por leer, sus favoritos y más gracias si les nace un reviú para esta historia!

¡Os quiero!