Gracias a que he dado con la fórmula necesaria, puedo ir encaminando adecuadamente esta historia a su final, y es que sí, es necesario llevarlo a término. Pero no hay prisa todavía. Hay que ir con calma, así que empecemos.
Konata y Tsukasa habían conseguido grabar a Ko. La habían capturado in fraganti, lo que significaba que ya tenían a alguien que pudiera apartar a Kagami de la mira de Hiyori. Eso representaba sin dudas un rayo de esperanza para ellas dos. Miyuki por su parte también estaba contenta, pero lo suyo no se comparaba en absoluto con la euforia de las otras dos.
─ Excelente. Ahora sólo tenemos que buscar a Hiyori-chan. Vamos, Tsukasa. Hay que hacer que quien está buscando cobre encuentre oro.
─ ¿Y eso de dónde lo sacaste, Kona-chan?
─ De por ahí. Simplemente navegaba en internet y lo vi. Pero no perdamos el tiempo.
Konata y Tsukasa salen de allí rápidamente, y Miyuki se tarda un poco más por quedarse mirando en la ventana. Claro está que tampoco ella había esperado que algo así ocurriera, que se diera semejante milagro. En eso mira la hora, y se percata que pronto tendría ella que irse.
─ Onee-chan, ¿qué te trae por aquí? ─ dice Yutaka, la cual estaba en la puerta del salón de clases.
─ Ah, nada. Sólo quería hablar de algo con Hiyori-chan ─ responde Konata fingiendo casualidad, y Tsukasa asiente.
─ Oh, pues es una lástima. Pasa que Hiyori-chan se ha declarado indispuesta para seguir en clases por hoy.
De pronto el ambiente parecía haber bajado varios grados. Konata y Tsukasa esperaban haber oído mal lo que había dicho Yutaka, pero su rostro adorable sólo daba a entender que lo que había dicho fue exactamente lo que habían oído.
─ ¿Qué quieres decir con que estaba indispuesta? ─ Konata sentía que sudaba frío.
─ Pues exactamente eso, onee-chan. En un principio había venido bastante animada. Creo que algo la hacía muy feliz, pero de pronto nos dijo a todas que no se sentía nada bien, y que por eso se iría temprano a casa. Y una cosa más: Hiyori-chan se dejó el teléfono aquí por accidente. Voy a tener que regresárselo después.
La típica táctica de escape alegando malestar. Konata sentía que debió haber previsto algo así, y que ahora el problema no había hecho sino empeorar, y encima erra al dejar el teléfono. Sería sumamente sospechoso si ellas, o por lo menos una de ellas, saliese de pronto a decir que se siente mal para ir a toda prisa en busca de Hiyori. Y en todo caso, Konata era la única que tenía idea de la dirección de la dibujante, por lo que permitirle la persecución a Tsukasa implicaba una apuesta demasiado arriesgada para poder permitirla. Bueno, de todos modos Konata siempre estaba metida en problemas ante Nanako, por lo que un problema más no sería tan grave, especialmente si era para salvar a Kagami.
─ Tsukasa, vas a tener que volver ─ le dice con un tono épico, como si fuera a una batalla final ─. Trata que Kagamin no se entere de nada, y para eso cuida también de lo que pueda decir Miyuki-san.
─ P-pero es que no se me da bien mentir, Kona-chan ─ Tsukasa estaba visiblemente asustada ─. Onee-chan fácilmente verá tras de mí, y entonces se dará cuenta de lo que pasó...
─ Pero eres la única apuesta con la que cuento, así que simplemente hazlo. Tú puedes.
─ ¿Acaso me estoy perdiendo de algo? ─ dice Yutaka, la cual jamás se fue de al lado de su prima.
Konata y Tsukasa se retiran de allí, dejando a Yutaka sin respuestas a sus interrogantes, por lo que ésta termina confundida. En eso aparece Patricia.
─ ¿Qué hacían aquí Tsukasa-senpai y Konata-senpai?
─ Eso mismo quisiera saber yo también.
─ Vaya que la vida de los estudiantes de último año es rara y agitada ─ opina la rubia cruzándose de brazos.
─ ¿Cómo que te sientes mal? ─ Nanako frunce el ceño ─ No creas que a mí me engañas tan fácil. Hasta hace quince minutos estabas de maravilla, tan animada como de costumbre.
Konata tenía un tic en la ceja. De todo el personal docente al que podría haber recurrido para poner su excusa de malestar para así irse de la escuela y darle caza a Hiyori, tenía que ser precisamente Nanako la que estaba disponible para recibir sus alegatos. Konata sabía perfectamente que dijera lo que dijera no le iba a servir para engañarla. Nanako tenía una especie de sexto sentido, o visión de rayos X para así ver más allá de ella y determinar con gran acierto si lo que decía era o no una mentira.
─ Ehh... bueno, es que parece que de pronto ha estado rondando el catarro por toda la escuela. Creo que he visto a un par de chicos sentirse mal...
─ No pretendas venir con cuentos raros. Ahora regresa a tu salón de una vez, que en un rato voy para allá a dar las clases, y más te vale que andes aplicada, que con esos intentos tan pobres de mentiras ya me has agriado el humor el día de hoy.
─ P-pe-pero...
─ Kuroi-sensei, debo retirarme. Hoy me toca cita con el dentista ─ como si un milagro llegara directamente del cielo para iluminar a Konata, aparece Miyuki.
─ Claro, Takara. Sé que para hoy es que tienes la cita. Y no te preocupes por las notas de las clases, que me aseguraré que Izumi y Hiiragi ─ Nanako lanza una mirada atemorizante a Konata ─ te puedan pasar las clases a detalle para que no te rezagues.
─ Muchas gracias, sensei.
Nanako se retira entonces al salón de profesores para tomar lo que necesitaba para las clases, y Konata se acerca impresionada a Miyuki. No esperaba que ella sí fuera capaz de engañar tan hábilmente a Nanako, sobretodo porque no se le daba bien mentir.
─ ¿Cómo le hiciste para mentirle de esa forma a Kuroi-sensei? Jamás había logrado convencerla tan rápido.
─ ¿Eh? Konata-san, lo que dije no fue mentira, hoy sí tengo cita con el dentista.
─ Tenía que ser ─ Konata se rasca la mejilla, y luego decide darle su teléfono a Miyuki ─. Pero más importante, como eres capaz de irte ahora mismo, necesito que vayas tras Hiyori-chan y le des mi teléfono. Tengo ahí las fotos con las que seremos capaces de salvar a Kagamin de ser parte del próximo doujin de Hiyori-chan.
─ Oh, muy bien. Voy a hacerlo entonces ─ Miyuki recibe el teléfono mientras dedica a Konata una mirada determinada ─. Sólo necesito una cosa, Konata-san.
─ Dime lo que necesitas, y de inmediato lo tendrás.
─ ¿Me dices la dirección de Tamura-san? Yo no sé dónde vive.
Tenía que ser. Konata no comprendía cómo es que no lo había visto venir precisamente en ese momento.
Konata ha tenido que regresar a clases, rogando mentalmente que Miyuki haya sido capaz de cumplir con lo que le había pedido. Era consciente de que aquello era complicado, y esperaba que Miyuki no se fuera a perder a mitad de camino, pero es que le presionaba mucho el temor de lo que podría pasar si Kagami se llega a enterar de lo que había pasado. Konata llega a verse a sí misma, y junto a ella a Hiyori y Tsukasa, crucificadas de cabeza frente a la escuela. Un escalofrío horrible la recorre, pero trata de sobreponerse a ello. Se dice a sí misma que debe tener mentalidad positiva, pues sólo así es que podría lograr sobrevivir a ese momento tan dramático por el que estaba pasando.
─ ¿Qué pasó? ─ Konata se sobresalta al escuchar una voz y se pone a la defensiva.
─ ¡No fue culpa mía, Kagamin! ¡Por favor no me arranques la cabeza! ─ dice Konata mientras junta ambas manos e inclina la cabeza.
─ Kona-chan, soy yo ─ era Tsukasa, para alivio de la otaku.
─ No vuelvas a darme esos sustos. Sentí por un momento que mi fin había llegado.
─ Ah, lo siento, Kona-chan. Es que quería saber si pudiste encontrar a Hiyori-chan.
─ No, Tsukasa. No he podido. Tuve que encontrarme precisamente con Kuroi-sensei, y no hubo manera de que la engañara para que me permitiese salir ─ la noticia de Konata preocupa enormemente a la melliza ─. Pero por suerte apareció Miyuki. Fue como si un ángel hubiese descendido para salvar nuestras vidas, Tsukasa. Le di mi teléfono a Miyuki para que así se lo pueda llevar a Hiyori-chan y mostrarle las fotos de la chica esa del club de animación.
─ ¿Pero no hay un problema con eso? ─ Konata alza una ceja, no entendiendo la objeción de Tsukasa ─ A lo que me refiero es que podría alguien intentar llamarte, y Yuki-chan será la única capaz de atender en tu lugar.
─ No te preocupes por ese detalle, Tsukasa. Recuerda que estamos a horas de clases. La única manera que alguien intente contactar con mi número sería para ofrecer promociones de llamadas y esas cosas que a casi nadie le interesa. Cualquier otra circunstancia tendría una posibilidad de cero.
Tsukasa suspira aliviada, convencida por el argumento de Konata. Siendo así las cosas, pues entonces no había razón alguna para temer... quizás.
Miyuki por su parte iba con cierto apuro a buscar a Hiyori, tal y como Konata le había urgido. No quería faltar a su sesión con el ortodoncista... bueno, en realidad sí deseaba faltar, pero no quería parecer una irresponsable faltando a su cita que ya había sido fijada con antelación, a la vez que deseaba ayudar a Konata y las hermanas Hiiragi.
Todo lo que tenía que hacer era seguir las indicaciones de Konata y no habría ningún problema. Pero es que sí que había un problema, y es que el camino tomado para llegar hasta donde vive Hiyori lo desconocía totalmente. Incluso si lo que tiene que hacer es revertir las indicaciones para volver sobre sus pasos hasta encontrar el camino a su casa, la verdad es que Miyuki empieza a ponerse nerviosa, y la cosa se pone todavía peor cuando el papel en donde Konata le anotó las indicaciones se le voló de la mano. Hizo un esfuerzo para atraparlo de vuelta, pero el papel se adentra en una alcantarilla, por lo que ya era totalmente irrecuperable. Miyuki ahora sí que estaba bastante asustada, a pesar de que el sitio donde estaba no lucía sospechoso ni mucho menos.
─ ¿En qué me he metido?
Y como si todo aquello no fuera suficiente tortura para la pelirrosa, empieza a sonar el teléfono. Por mera inercia saca su propio teléfono, pero no estaba recibiendo ninguna llamada por allí. Era Konata la verdadera destinataria de la llamada.
Rápidamente Miyuki saca el teléfono para comprobar de quién se trataba. Se trataba del padre de Konata. Tal parecía que la suerte se estaba entreteniendo a costa de Miyuki. No le quedó otra alternativa que contestar. Pensó que se trataba de algo importante, así que no podía dejar colgado a Soujiro. Acepta la llamada y acerca el teléfono a su oído, temerosa por lo que fuera a escuchar.
─ Konata, no hace falta que compres verduras, que ya yo me he encargado. He recibido una generosa paga gracias a un trabajo que hice, así que aproveché la oportunidad. Sólo preocúpate por comprar carne, y eso si te apetece.
─ E-ehhh...
─ ¿Pasa algo, Konata? ¿Por qué no estás diciendo nada?
─ Ahhh... Pues... S-señor, es que Konata-san no tiene el teléfono ahora mismo ─ es todo lo que se le ocurre a Miyuki para decir, aunque Soujiro le reconoce la voz al instante.
─ ¿Miyuki-chan? ¿Qué haces con el teléfono de Konata? ¿Ha pasado algo?
─ Ehhh... Ocurre que... ¡KYAAAAAAA! ─ Miyuki sobrerreacciona al sentir una hoja seca rozándole la cara, y el teléfono se le cae, cortando la llamada al instante.
No queriendo perder la oportunidad de que alguien la salvara, Miyuki se apresura para recuperar el teléfono, pero casi se resbala en el proceso. Afortunadamente lo logra, y enseguida enciende otra vez el teléfono.
Soujiro estaba paralizado. Ese grito que acababa de escuchar no le había gustado nada, y que de paso no fuera capaz de decirle dónde estaba su hija... Soujiro empieza a temerse lo peor, y eso ameritaba una reacción inmediata y contundente ¿Llamar a la policía? ¿Intentar contactar con las amistades de su hija o con las familias de éstas? No. La idea que se le ocurría a Soujiro era otra.
─ ¡Ahora mismo voy a ayudarte, hija! ─ Soujiro se pone los zapatos y sale corriendo mientras intenta llamar nuevamente al teléfono de Konata, esperando obtener alguna respuesta, y lo consigue ─ ¿Eres tú otra vez, Miyuki-chan?
─ S-sí... Lo siento, pero es que estoy muy asustada. Konata-san, Tsukasa-san y Kagami-san están en problemas, y yo me he perdido...
─ Voy directo para allá. Busca referencias y dime dónde es que estás y me lanzó como bólido a esa dirección.
Y, como era de esperar, Miyuki da su ubicación, claro que valiéndose de las direcciones que conseguía a su alrededor, que por lo menos eran lo bastante vistosas para que Miyuki las encontrase rápidamente.
CONTINUARÁ...
Una misión de rescate con un resultado que todavía debemos esperar a ver ¿Cómo creen ustedes que termine? Pues bien, en el próximo capítulo se sabrá. Dos o tres capítulos más, creo que puedo verlo xD.
Hasta otra
