Advertencia: este fanfic no contiene lemon.
Cansado de correr sin rumbo fijo, Ryōga Hibiki se detuvo en medio de la calle completamente perdido... Quizás en otro momento habrían en su cabeza innumerables pensamientos descontentos con respecto al maldito sentido de dirección que tenía... Pero ahora solo podía llenar supulmones mediante oxígeno, con aroma a libertad, debido a que había logrado escapar del compromiso que tenía con Ranma...
¡ERA UN PUT# ALIVIO!
Pero aun así hubo un costo enorme, que era decepcionante para sí mismo: huir y esconderse de su madre... ¡Él no era tan cobarde como Ranma para esconderse de su madre!No debería estar actuando así, pero tampoco podía quedarse con los Tendo a esperar a que sus padres y Nodoka se pusieran de acuerdo sobre la fecha de la boda, o cosas estúpidas como dónde van a vivir y dónde va a trabajar para proteger financieramente a su futura esposa...
Ranma ni siguiera era una mujer originalmente...
—Maldita sea... —miró hacia adelante, solo tenía dos caminos a seguir, uno: correr y jamás regresar, dos: quedarse cerca de Nerima y al día siguiente regresar a la casa Tendo.Con la esperanza de que sus padres se hayan ido.
Correr y jamás regresar era lo mejor, lo único que lamentaría sería abandonar a Akane... eso era demasiado tortuoso para sobrellevarlo, pero sin embargo no había opción, o al menos que... Ranma quiera ser una chica de por vida y se convierta en una linda ama de casa que cocine y limpie todos los días, y que no sea celosa para que puedas casarte con Akane también... Pero y Akari... no, Akari también merecía ser su esposa...
Con una sonrisa tonta, y sin darse cuenta de que estaba llamando la atención de todos por estar en medio de la calle fantaseando, fue atropellado...
Quizás una persona normal hubiera muerto, pero para Ryōga resultó ser solo un empujón que lo arrojó al costado de la calle, deshaciendo de su cabeza su fantasía morbosa. Y eso a su vez provocó un repentino estallido de furia, dirigido al idiota o a la idiota que lo atropelló, ¿acaso no veía que estaba de pie en medio de la calle?.
Chasqueando los puños se levantó del suelo y se acercó al coche que lo atropello, el cofre tenía una abolladura enorme y no dejaba de humear como una locomotora descompuesta.
Y de la nada una viejecita salió del coche...
—Arrgh... Anciana... ¿¡Cómo se atreve a atropellarme!?—Ryōga gruñó ferozmente.
—¡Muchacho cabeza dura!¡Destruiste mi coche!—la viejecita se llevó las manos a la cabeza—.Y ahora qué voy a hacer... Tenía que llegar a mi casa para tomar mis medicinas...
—Olvídelo, solo estoy perdiendo el tiempo con una anciana —la furia de Ryōga desapareció de inmediato—.Solo tenga más cuidado la próxima vez.No todas las personas son como yo —con eso se giró en busca de un lugar para instalar su campamento.
—¡Un momento!—gritó la anciana—. ¡Esto es tu culpa y lo menos que puedes hacer es llevarme a casa!
—Ja, ja, ja —Ryōga se rió sobre su hombro—, no creo que sea el indicado para llevarla a casa, anciana.Debería reconsiderarlo.Mi sentido de dirección es lamentable...
—Tonterías muchacho, si puedes salir ileso de ser atropellado por un coche y además destrozarlo, significa que eres una especie de superhumano. Incluso podrías cargarme en tu espalda durante el camino, que será muy corto, ya que vivo cercas de aquí, camina derecho y llegaremos pronto —dijo y saltó, agarrándose de la espalda del adolescente.
—Se lo advertí —murmuró Ryōga.
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—¿Por qué me trajiste a esta montaña, muchacho...? —la anciana lo golpeó en la cabeza—.¡Llévame a casa! O quizás me quieres secuestrar para hacerme cosas terribles… —tragó saliva.
—¡Anciana! ¡Te advertí de mi mal sentido de dirección!—el adolescente perdido espetó.
En el dōjo Tendo, Ranma, Nodoka y la madre de Ryōga estaban bebiendo té en la pequeña mesita.
—Señora Hibiki, ¿dónde está el señor Hibiki? —Ranma preguntó cuando se dio cuenta de que no estaba cercas.
La madre de Ryōga suspiró un poco triste.No lo he visto en una semana. Desafortunadamente, tiene el mismo terrible sentido de dirección que mi hijo, y no importa que haga para mantener unida a nuestra familia... siempre terminan perdidos y lejos de mí... —ella miró hacia el estanque koi—.Yo no me pierdo como ellos.Sin embargo, no puedo ayudar a mantenernos unidos.
—Lamento tu desgracia, Ryoko —Nodoka habló con empatía, recordando que su familia estaba en la misma condición.
—Señora Hibiki, Ryōga me dijo algo sobre el problema de dirección que sufren los Hibiki, pero nunca imaginé que solo usted fuese normal, y no debería culparse por nada, conozco a Ryōga desde la secundaria y es imposibleevitar que se pierda.Realmente es un idiota con cabeza dura —comentó Ranma.
Ryoko se rió por la forma irrespetuosa de hablar de la pelirroja, parecía una marimacho al exterior, pero aun así, podía ver que por dentro era una chica dulce, solo necesitaba ayuda para romper su caparazón grueso y áspero para queella emergiera—. Llámame Ryoko.Y tienes toda la razón, Ranko —se volvió hacia la mujer adulta de pelo rojizo—.Nodoka, mi hijo no está aquí y no sabemos cuándo regresará, y sería absurdo hablar del compromiso y fijar una fecha para la unión de nuestras familias.Sin embargo, no quiero irme con las manos vacías, así que quiero proponer entrenar a Ranko en las artes maritales.
—Estoy totalmente de acuerdo, Ryoko —Nodoka sonrió y tomó las manos de Ryoko sobre la mesa—.¡Haremos de Ranko la mejor prometida de Japón!
La mandíbula de Ranma cayó, tanto que casi golpea la mesita.¿Dónde diablos estaba su padre? ¡Cuándo lo necesitaba!Estas mujeres la convertirían en KASUMI...
—Pero primero tiene que ir a la preparatoria —mencionó Ryoko.
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A la hora de la cena, las mejillas de Ranma estaban enrojecidas, todavía no podía creer lo que estaba pasando. Ahora... Llevaba un vestido amarillo debajo de un delantal rosa, estaba cortando verduras, estaba en la cocina, su madre y Ryoko le estaban enseñando a cocinar... ¡¿Cómo diablos terminó así?!
—Ranko cariño. ¿Y ya has pensado cuántos hijos vas a tener? —Nodoka preguntó mientras Ranma le pasaba un recipiente de zanahorias finamente picadas para arroz.
Los ojos de Ranma se pusieron blancos y su piel se volvió más pálida de lo normal—.No, tía… todavía no pienso en esas cosas —contestó cortante y dulce, fingiendo normalidad.
—Todavía eres una niña, y los tiempos ya no son los mismos. Ahora las chicas quieren cumplir sus sueños antes de pensar en tener hijos, a diferencia de nuestra época en la que teníamos hijos a temprana edad para asegurar el futuro de nuestras familias —Ryoko le sonrió tiernamente.
—Tiene razón, Ryoko —Nodoka removió las verduras picadas en el arroz hervido, razonando si Ranko estaba lista para casarse, tal vez no había sido una buena decisión querer apresurar las cosas, era mejor dejarla crecer un par de años más antes de casarse con Ryōga. Ciertamente solo quería lo mejor para su sobrina, y si tenía que hablar con Ryoko para retrasar la unión de las familias, lo haría, pero eso sería más tarde, ahora disfrutaría el momento que compartía con Ranko.
—Ryōga me recuerda a mi Genma en su juventud. Solo que Genma era un poco más atractivo y su fuerza era increíble —ella suspiró con cariño, recordando cada uno de sus hermosos momentos con su esposo.
Ryoko arqueó una ceja, no conocía a Genma, pero aun así, dudaba que hubiera un hombre más atractivo y fuerte que su hijo.Ella no era ciega y en las pocas ocasiones que se encontro con Ryōga, había notado el atractivo masculino y la fuerza bruta que poseía, él era su mayor orgullo.Y estaba feliz de encontrar una prometida digna de él, una que era conocida por ser la mejor artista marcial de Nerima.
«El amor es ciego», pensó Ranma, recordando a su padre 11 años atrás, gordo, miope y con una cabellera que parecía una peluca mal hecha.Ranma agradeció a Dios que se pareció a su madre, de lo contrario tal vez en este momento sería una niña calva y gorda...
—Parece que el arroz está listo, cariño. Ayúdanos a servir la cena —Nodoka le pidió a la pelirroja.
Ranma asintió.
Unas horas después, Ranma se derrumbó en su futón exhausta, fingir ser una chica dulce alrededor de su madre era agotador. Lo único positivo era que al menos no existieron competencias entre Akane y ella, y eso era reconfortante.Saber que no pasó por situaciones vergonzosas como la competencia de cuál de ellas sería una mejor esposa para Tofu, la competencia de cocina, que ganó fácilmente, la competencia de quién tenía más busto, que Akane tampoco tuvo oportunidad.
Ranma frunció el ceño, realmente estaba en problemas, mientras no terminara su compromiso con Ryōga, tendría que obedecer a las mujeres en todo...
—Muchacho —susurró Genma desde la ventana del dormitorio, su cuerpo se negaba a entrar, por miedo a ser descubierto por Nodoka.
—¿Qué quieres, panda idiota? —Ranma respondió.
—Solo quiero advertirte que seguiré siendo un panda mientras tu madre esté aquí.Así que no cuentes conmigo para nada.
—Dime algo que no sepa, papá —Ranma lo miró aburrido.
Genma sonrió—. No dejes que tu madre te convierta en una niña mientras está aquí.Recuerda que las mujeres son débiles, muy débiles, si empiezas a pensar como tal, dejarás de ser el mejor artista marcial.
Ranma asintió con la cabeza—. Sí, ya me lo has dicho desde que tengo memoria.Ahora sal de aquí y déjame dormir.
—Es mi deber recordarte, por nuestro bien —dijo Genma con un misterioso brillo en los ojos.
—No necesitas recordarme nada, soy un hombre entre hombres, y romperé mi compromiso con Ryōga. Me curaré de mi maldición y me casaré con… —Ranma se calló antes de terminar.
—Casarse con Aka... —Genma estuvo a punto de terminar la oración de Ranma si no fuera por una patada de la pelirroja que lo envió a volar al estanque koi.
—De todos modos, no me casaré con esa marimacho hasta que aprenda a tratarme bien —aseguró Ranma, apoyando sus manos en el alféizar de la ventana, mirando a su padre convertido en panda salir del estanque—. ¡Panda ominoso, solo viniste a desafiar mi masculinidad con tus sermones de siempre!—terminó la pelirroja furiosa.
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En el bosque, los árboles caían, partidos por la mitad, los animales huían aterrorizados por el adolescente de la pañoleta que corría furiosamente pulverizando todo a su paso.Tenía que llevar a casa a una anciana aunque fuera de noche.
Una vez que salió del bosque sonrió, su ropa estaba rasgada, por los innumerables obstáculos por los que pasó.
—Anciana, ¿esa es su casa? —señaló hacia una casa rosa.Sin embargo, la anciana no respondió y Ryoga giró lentamente el cuello para encontrar a la anciana casi muerta aferrada a su espalda—. Demonios... no debí correr con tanto entusiasmo... —susurró. Podía dejar a la anciana en esa casa y ya no sería su problema... O podía quedarse y curarla.Reflexionó por un momento hasta que decidió qué hacer.
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Al día siguiente, Ranma estaba en la sala de estar, esperando el desayuno en la pequeña mesita.Llevaba el uniforme de chicas de Furinkan para evitar que su madre se diera cuenta de quién era realmente.«Mi madre y Ryoko se irán pronto, solo tengo que esperar hasta entonces», pensó con calma.
Luego casi todos los demás se acercaron a la mesita para desayunar.Incluso el panda.
Pero Akane, Nodoka y Ryoko no se veían por ningún lado, Ranma se dio cuenta, ¿dónde estarían?Su pregunta fue respondida cuando Akane salió de la cocina con una sonrisa, llevando una bandeja de tazones de arroz en sus manos...—. Oh, mierda... —su madre quizás decidió enseñarle a Akane a cocinar también para que fuese una gran prometida.
—Aquí está tu desayuno —Akane se sonrojó mientras colocaba un tazón de arroz en el espacio de la pelirroja.
—Akane... —Ranma estaba a punto de despreciar su comida como siempre, pero luego pensó que tal vez había mejorado en la cocina esta vez, ya que su madre y Ryoko eran grandes cocineras—.Gracias —agradeció con una sonrisa y comenzó a escarbar en su comida con dos palillos, devorando todo por completo.
—No fue delicioso, pero tampoco tan tóxico como en otras ocasiones, Akane. Quizás finalmente estás dejando de ser una marimacho poco femenina —Rama halagó—. Pero, tendrás que trabajar duro para superar mi talento para la cocina. Por supuesto, nunca serás una panquecito como yo.
—¡Ranm...! —ella corrigió—, ¡Ranko! ¿Por qué no puedes dejar de ser tan arrogante? —la regañó y soltó un puñetazo devastador que envió a la pelirroja a estrellarse contra el estanque—.¡NUNCA APRENDERÁS! —Akane fue tras la pelirroja para ver cómo estaba, después de todo, era su prometido, antes de que se acercara, Ranma salió del estanque aturdida.
—Akane... ¿por qué me golpeas? Yo... no te he hecho nada... —en los ojos de Ranma se formaron un par de lágrimas—. ¿Me odias...?
Akane miró a la triste y decepcionada pelirroja, ¿qué diablos le pasaba?Ranma nunca lloraba, a menos que...
—¿Qué eres Ranma...? —hizo la gran pregunta con un nudo en la garganta.
—Una chica que solo quiere ser tu amiga —respondió la pelirroja, aún triste y decepcionada.
—Oh, no otra vez… —Akane se golpeó la frente consternada.
