Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía

Solo para mayores de 18.

¡Yani muchas gracias por el beteo!

Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook


—Gracias por haber venido, Belly, necesitaba tu consejo —susurra mi hermana, apoyando su cabeza en mi hombro.

—Es triste que necesites de mis consejos.

—A ver, Bella, ¿qué es lo que te está pasando?

—Nada —digo, enderezándome y quitando una molesta pelusa de mis vaqueros.

—¿Quién es? —Me mira estrechando los ojos.

—¿Quién es quién?

—No te hagas la idiota, ¿quién es el nuevo tipo que te está quitando el sueño?

—¿Cómo sabes que los tipos me quitan el sueño? —pregunto indignada, haciéndola rodar los ojos como si no fuera obvio.

—Tus ojeras, siempre ha sido lo mismo, aparecen al mismo tiempo que aparece un tipo.

—Eso no es cierto —gimo levantándome, buscando un espejo.

—¿Es Jacob?

La miro horrorizada, pero cuando me devuelve una mirada imperturbable, me doy cuenta de que quizás el pequeño periodo de depresión que tuve, fue algo significativo. No quiero confesarlo, pero estoy cansada de guardar el secreto, de todas maneras no es como que haga diferencia si lo digo en voz alta o no.

—Claro que no es él, se trata de… bueno, Edward… es decir, lo conoces como Phantom.

Me retuerzo en mi lugar mientras los segundos pasan sin que mi hermana diga nada, por lo que me atrevo finalmente a mirarla, su perfecto rostro está en blanco, sus labios en una línea delgada, ni siquiera en la sonrisa burlona que me esperaba.

—¿Estás hablando en serio? —Parpadeo—. ¡Estás hablando en serio!

—Por supuesto que lo hago.

—Pero él está saliendo con Tanya, ugh. —Me abraza—. ¿Por qué siempre tienen que gustarte los chicos complicados?

—¿Qué de divertida tendría la vida sin retos? —Mi voz suena amortiguada contra su hombro.

—Jacob fue un pendejo.

—Lo sé, soy una idiota.

—Eres hermosa. —Me acomoda el cabello y mira mi ropa—. Debería ayudarte a vestirte, siempre puedes demostrarle a esa zorra quién es mejor, puedes quedarte con Phantom…

—Agradezco tu bendición, hermanita, pero ese barco ya zarpó.

—Te presentaré a Carlisle, es un amigo de los que vendrá a ver el juego, es más caliente que Phoenix.

—No necesito eso…

—¡Claro que lo necesitas!

—Y tú necesitas decirle a Emm lo que está pasando, tengo un montón de ideas para ello. —Su sonrisa se tensa un poco.

—Quería esperar…

—¿A qué, a que se te note?, ni de broma. Vayamos a comer nachos y a que me presentes a ese adonis, y luego… prepararemos todo para decirle a Emm… ¡que voy a ser tía! —chillo de emoción, y mi alegría contagia a mi hermana—. Siempre quise un sobrino.

—Pensé que lo que más querías era a tu cámara —se ríe, mirándome incrédula.

—Yo también, pero… —digo tocando su vientre—, creo que no.

Y lo digo en serio, de pronto me veo comprándole ropa al bebé, pensando en nombres, me imagino incluso como de hermoso olerá y me siento completa, como en mucho tiempo no me he sentido.

—Bueno. —Se limpia los restos de lágrimas que pudiera tener—. Vayamos con los chicos.

Cuando Rosalie dijo que me presentaría a un adonis, pensé que lo decía metafóricamente. Pero aquí, minutos después de las presentaciones y frente a un sonriente Carlisle, me doy cuenta de que lo decía en serio.

—¿Dónde trabajas, Bella? —Hasta su tono de voz es diferente, no como el tono de Edward, que logra estremecerme, pero vaya, esto es algo.

—Trabajo en Designs, soy fotógrafa.

—¡Qué bien!, siempre me ha gustado la fotografía, aunque más como del tipo aficionado. —Sonrío, es lindo.

—¿Dónde conociste a Emmett?

—Nos conocimos en la universidad, jugábamos en el mismo equipo de americano.

—Eso explica el exceso de masa corporal en ustedes. —Parpadea mirándome, antes de soltarse riendo.

—Supongo que sí, aunque Emm es un caso. —Mira a mi cuñado, quien por alguna razón nos está mirando con gesto pensativo. Algo raro, porque Emm siempre está sonriendo.

—Lo es —concuerdo, mirando al tanque, digo, a Emmett.

—Entonces… —Carlisle desliza disimuladamente su mirada por mi cuerpo. Llevo una sencilla camiseta amarilla y vaqueros, gracias, hermanita querida, por el aviso sobre presentaciones con adonis—. ¿Te gustaría ir mañana por un café?

Dios, él es guapo, me gustan sus pantalones negros y el jersey de cuello vuelto, pero ¿salir a la superficie?

—Uh, ¿pedirlo para llevar o te referías a comer ahí?

—Me refería a tomarlo ahí, pero si quieres pedirlo para llevar…

Su tono cambia, y el brillo en sus ojos me dice que me ha malinterpretado por completo, y el desastre con Tyler felación vuelve como una perra a morder mi conciencia. Jesús, ¿pero es que todo mundo piensa que una quiere acostarse en la primera cita?, ¿es culpa de la edad?, ¿ya estaré bastante grandecita como para pedir al menos un café antes de acostarme con alguien?

—Mañana tengo una sesión de fotos hasta tarde, ¿te doy mi número y nos ponemos después de acuerdo? —Su sonrisa cae un poco, pero asiente.

No estoy muy segura de aceptar una salida con él. Igual sonrío, me porto bien y todo eso hasta que se hace muy tarde y me despido, se ofrece a llevarme a casa, pero insisto en que traigo mi auto pese a la mirada enojada de mi hermana. Sé lo que está pensando, que así nunca voy a tener a nadie, pero qué le vamos a hacer, no pienso contarle de mi nuevo descalabro. Suspiro mientras veo el reflejo en mi espejo retrovisor, antes de poner la reversa y marcharme. Me veo tan sola, claro que quiero a alguien, pero no es tan fácil ahora. Hace mucho que me encuentro despertando entre sábanas frías, la pandemia lleva ya seis meses, más todo el tiempo que necesité para sacar a Jacob jodido Black de mi sistema. Eso me molesta, de haber sabido que se avecinaba una catástrofe mundial, me habría acostado con un montón de tipos hasta el primer contagio.

Ahora no me imagino sentándome en un restaurante donde se empeñan en seguir sirviendo el café en tazas de porcelana, y no en vasos desechables, mucho menos compartiendo fluidos con alguien más. Cuando me estaciono afuera de mi porche, miro hacia el abismo sin fondo que rodea mi casa, está en las afueras de Los Ángeles, varias hectáreas de terreno cerca, rodeándola como un foso sin agua. He vivido aquí durante dos años, disfrutando de la intimidad que solo se rompe cuando traigo a alguien aquí, o cuando alguien viene a visitarme… como el repartidor de comida.

Me gusta mucho estar aquí, me recuerda la paz que sentía cuando vivía en Forks, por eso no entiendo por qué ahora de pronto quiero algo diferente. Quizás un departamento cerca del centro, algo mejor… más suburbano para recibir visitas de alguien como Edward. Lo cual es estúpido, no sé por qué no puedo parar con eso. Está claro que el sujeto vive en Hollywood, rodeado de lujos, personas, se la pasa en un ambiente totalmente ajeno al mío, sin embargo, algo tira constantemente de mi pecho hacia él.

Tengo sueño, seguro que por eso estoy pensando tantas idioteces. A esta hora ya tengo cuatro dormida, me encanta contar las horas que me quedan antes de levantarme, y saber que ni siquiera tengo cinco por delante, me pone de malas en automático.

Es el sueño el que habla por mí, para nada el solitario corazón que yace en mi pecho.


Hay muchas trabas en la pandemia, entre ellas las citas y el pasar demasiado tiempo solas, espero les haya gustado , me cuentan?

Gracias por comentar: Karen Masen, jackie rys, Sony Bells, PetiteNach29, Bitah, Car Cullen Stewart Pattinson, Cristal82, Tulgarita, rjnavajas, PknaPcosa, Aidee Bells, Diannita Robles, Vianey Cullen, joabruno, saraipineda44, Isa Labra Cullen, Lore, somas, Leah De Call, Deathxrevenge, DanitLuna, NaNYs SANZ, JuliethAlvC, Santa, Tata XOXO

Son unos amores, me encanta leer sus hipótesis, gracias también por agregarme a favoritos y por sus comentarios anónimos!