El sonido de sus dedos sobre las teclas hacían eco como si fueran pequeñas gotas de lluvia golpeando la ventana, cayendo silenciosas y de hecho, cuando Adrien alzó la mirada no había ningún rayo de sol. Sabía que debía mantener la fe en que todo estaría bien, pero no siempre se sentía fuerte.
Debía aparentar normalidad en el trabajo, no quería preocupar a los demás y por supuesto no quería verse débil. Pero actuar a diario que estaba bien, era cansino y de alguna forma dudó tener éxito al hacer creíble su acto.
El gris del cielo y las pesadas nubes iban acorde con su humor. Estiró la mano y jaló la cortina para descansar la cabeza contra el frío vidrio, mirando la calle. Vio a las personas corriendo para refugiarse debido a la lluvia que había caído de súbito.
En ese momento, notó a una chica de pie en la calle y sin moverse. Adrien solo la miró, preguntándose por qué estaba de pie en la fría lluvia, temblando bajo su paraguas y mirando los alrededores. Era obvio que ella estaba esperando a alguien.
¿Tal vez estaba esperando a que su pareja llegara?
Pasaron varios minutos y Adrien empezó a sentir lástima por la chica. Las calles estaban vacías, pero ella seguía ahí aun cuando la lluvia empezó a caer con más fuerza y el viento soplaba, pronto, estuvo peleando por mantener erguido el paraguas.
Pequeñeces...
El mantener erguido el paraguas era simple y antes de que el viento soplara, nadie podría haber pensado que tal acto sin esfuerzo se volvía difícil.
Las personas no podían estar del todo seguras.
Adrien estaba seguro de que Marinette estaría ahí en el trabajo para cuando llegara la mañana, siempre siendo capaz de mantener su escondite y jugando a las escondidas para siempre.
Las personas recién notaban algo o alguien cuando una tragedia sucedía y se quedaban solas, llenas de recuerdos y muchas veces...arrepentimientos.
Adrien se vio a sí mismo en esa chica, en la forma en la que ambos no perdían la fe, sin importar la tormenta que caería sobre sus vidas. Porque, sí...Adrien había decidido no rendirse. Tenía amigos maravillosos y tenía a Marinette, tal vez no como pareja, pero aún tenía fe en que ella despertaría y seguiría siendo su amiga... ya no importaba si sus sentimientos eran correspondidos. Lo único que importaba era la salud de Marinette. Pensando en esta chica, lo que Chloé le había dicho de Vincent tenía sentido.
¿O era solo su desesperación la que le hacía ver que tenía sentido?
Estaba tan agradecido con Chloé. Ella siempre estaba ahí cuando él necesitaba algo.
Adrien se inclinó más contra el vidrio, el cielo parecía estar llorando miles de lágrimas las cuales caían contra la ventana creando un camino que desaparecía rápidamente. Adrien tocó el vidrio con
la yema de los dedos y trazó el camino de las gotas. Más y más abajo...hasta que desapareció y se convirtió en una con otra gota.
Incluso las gotas pueden volverse uno...incluso ellas no estaban solas... ¿por qué él no podía ser uno con la persona que amaba? Sabía que no estaba sólo, ya que tenía a Chloé y a los otros a su lado, pero no podía evitar sentirse sólo a veces. Extrañaba horrores a Marinette. Sentía que estaba muerto y vacío por dentro. Sin Marinette no podía vivir. Se dio cuenta que no tenía propósito en la vida.
¿A quién le importaban las fans que gritaban a diario por él? Todo eso es tan superficial.
Todos notaron su cambio, y él vio expresiones más y más preocupadas que lo saludaban a diario. Ni siquiera podía tener conversaciones normales con sus compañeros y no podía concentrarse en el trabajo. Siempre supo que tenía una fuerte amistad con sus amigos, pero en momentos como este se dejaban ver más. Los chicos lo ayudaban en todo y Adrien sabía que ellos estaban preocupados por Marinette, pero aun así, tenían energía suficiente como para lidiar con su dilema personal.
Adrien miró a la chica aún de pie ahí pero luego pudo ver a un chico corriendo a su lado y tomándola entre sus brazos, dejando que el paraguas cayera al piso mientras la joven pareja se besaba, tomándose de la mano sin importarles el estar mojándose bajo la fuerte lluvia.
Qué lindo...
Pensó Adrien mientras seguía viéndolos.
Para esa chica, valió la pena la espera. La luz entre las nubes, para ella, había llegado. Ahora ya podía estar en los cálidos brazos de su pareja, sintiendo la felicidad que ella recibía del chico mientras caminaban riéndose, tras recoger el paraguas.
La calle estaba desierta... vacía... tal como Adrien. Sentía que estaba desvaneciéndose día a día, el antiguo Adrien estaba encerrado y se volvía menos y menos visible con el pasar de los días. Había empezado a ser una coraza de lo que solía ser.
¿Quién estaba más encerrado?
Marinette, quien no podía reaccionar a lo que sucedía alrededor suyo, o Adrien quién vivía su vida como si no estuviera viviéndola.
¿Su amor iría a sus brazos tal como aquella pareja? ¿Sería feliz si esperaba pacientemente sin rendirse?
Adrien miró el cielo y sintió que las lágrimas empezaban a caer por su rostro.
¿Marinette aún estaría en el hospital, en coma, para cuando la lluvia cesara y se convirtiera en nieve? ¿O cuando la nieve se convirtiera en pétalos de flor? ¿O cuando se convirtiera en hojas de otoño?
La vida era como las flores, después de todo. Frágil y cada día uno de esos pétalos caían. Algunos se alejaban con el viento, esos eran días tristes. Y otros eran atrapados por una cálida mano, esos eran días de felicidad y amor.
Cuándo su pétalo sería atrapado por la cálida mano de Marinette? Tenía miedo de que ese día no llegase.
Marinette estaba recostada aún con las máquinas rodeándola. Podía escuchar las gotas de lluvia, golpeando la ventana. La Marinette en la caja se sentó silenciosamente, abrazando sus piernas contra su pecho mientras miraba al frente. Pronto, cerró los ojos y descansó la cabeza en las rodillas.
¿Qué estaba haciendo Adrien ahora mismo? ¿Dónde estaba?
Imaginó que estaba de pie en la lluvia, esperando a que Adrien llegara, sin cubrirse con nada, dejando que la lluvia cayera sobre su piel, sabiendo que Adrien las secaría luego, sabiendo que estaría envuelta en los cálidos brazos de Adrien y eso secaría las frías gotas de agua.
Por qué no fue lo valiente suficiente como para confesarle sus sentimientos a Adrien? De haberlo hecho, podría haber sido abrigada con los brazos de Adrien, habría sido amada y besada por el amor de su vida...y tal vez este accidente nunca hubiera pasado. O habría pasado sin importar qué? Tal vez necesitaban ver cómo era la vida sin tener al otro a su lado para que su lazo se hiciera más fuerte... o quizá para que se rompa completamente.
¿Por qué fue tan cobarde? Ahora se arrepentía mucho de eso.
Se vio a sí misma caminando con pasos pesados hasta la casa de Adrien, sin ser capaz de esperar más, escuchando la lluvia caer, formando una familiar y suave melodía...pero no podía acercarse a la casa. Sus pasos se congelaron, no se atrevió a ir más cerca, y no sabía el motivo. Se detuvo y miró con ojos de anhelo la casa, la ventana, y pudo jurar que vio a Adrien por un segundo, sentado cerca de la ventana.
Pudo verlo triste y con expresión vacía.
¿Por qué Adrien estaba triste? Por qué estaba llorando? Y más importante... ¿esto era una ilusión, no? Por varios segundos, Marinette pudo sentir la fría lluvia en su piel y empezó a cantar una canción sin darse cuenta, vio a Adrien girar hacia ella, mirándola en shock. ¿Por qué estaba sorprendido?
Marinette siguió cantando, sintiendo que era alejada en ese mismo momento por una fuerza desconocida, pero la letra de la canción permaneció.
"Era un día frío
Yo seguía esperando
Esperándote
En la fuerte lluvia
No tenía miedo
Incluso pensé
Que si era el último día de mi vida
No me importaba
Las personas que
Sonreían felices juntas
Pasaron cerca de mí
Muchas veces
Pero yo estaba sonriendo
Más gentilmente que cualquiera
De pie a solas
Sin paraguas..."
~ Adrien...~
Al segundo siguiente pudo escuchar los 'beeps' de las máquinas alrededor de ella, y tuvo mucho sueño, como si hubiera caminado miles de kilómetros.
¿Qué acababa de pasar? Sintió a Adrien en su corazón, sintió calidez en todo el cuerpo y sintió que empezaba a sentirse mejor mientras lentamente se dormía.
Chloé entró al departamento en silencio. No quería hacer mucho ruido, iba tan silencioso como pudo. Pensó que quizá Adrien estaba dormido y no quería molestarlo.
Se retiró los zapatos de tacón y fue a la sala. Encontró a Adrien sentado cerca de la ventana y cuando se acercó con intenciones de saludarlo, su voz murió al ver la expresión en el rostro de Adrien.
Su amigo estaba mirándola en shock y sorpresa, con los ojos bastante abiertos. Chloé nunca había visto tal expresión en el rostro de su amigo.
—¿Qué pasa, Adrien?
—Marinette... — Adrien susurró.
—¿Marinette?— Chloé preguntó, mientras fruncía el ceño, preocupada.
¿Adrien había enloquecido?
Su expresión era razón suficiente como para hacer que su manager se preocupara más.
—Vi a Marinette, ella... ella estaba ahí y...cantó una canción...¡Cielos...! —Adrien se puso de pie de súbito y aún en shock corrió a la puerta, pasando de largo a Chloé.
—¿Hey Adrien, a dónde vas? Estás resfriado, ¿crees que no lo he notado? ¡Debes quedarte en la cama! —Chloé gritó con preocupación en la voz pero fue inútil, Adrien no parecía escucharla en el estado en el que estaba. —¡Oye, Adrien! —Chloé fue tras él.
Pisadas rápidas hicieron eco, cuando los dos chicos corrían por el pasillo del hospital. Las enfermeras estaban gritándoles 'No corran por los pasillos', pero ninguno escuchó.
Adrien solo escuchaba los fuertes latidos en su pecho.
¿Es posible que Marinette hubiera despertado y hubiera ido a su casa? ¿Pero entonces, por qué no fue hasta la puerta? ¿Por qué estaba cantando esa canción tan triste?
Miles de preguntas pasaban por la mente de Adrien y no le importaba el dolor de cabeza que empezaba a sentir. Se había resfriado hace poco y el hecho de que no estaba comiendo adecuadamente, empeoraba su situación pero Adrien no se lo había dicho a los demás. No era nada serio, y con las medicinas que tenía en casa, debería mejorar tarde o temprano.
Allan estaba yendo a la habitación de Marinette cuando vio a los dos chicos ir corriendo rápidamente hacia ahí. Se preguntó qué había pasado.
'Hmm... Parece que aún no han leído los periódicos.'
Pensó y no podía esperar para demostrar que él era el único que se preocupaba por Adrien. Al menos eso era lo que quería que Adrien creyera.
—¡Bu-buenos días! —saludó a los dos chicos pero si Adrien la escuchó, no hizo caso, ya que entró sin verlo a la habitación de Marinette.
Su pecho subió y bajó pesadamente, igual que sus latidos, pero su mirada se ensombreció. Había esperado mucho que lo que vio fuera real.
¿Su mente estaba proyectándole trucos? ¿Ya había enloquecido?
Miró el piso mientras respiraba agitadamente. Se sentía muy decepcionado. En ese momento, Chloé fue a su lado y lo miró con tristeza.
—¿Adrien? Oh cariño lo siento tanto.
Adrien no respondió, no podía.
¿Cuántas veces más elevaría sus esperanzas y al final las vería caer?
Era la sensación más agridulce del mundo cuando uno veía hecha trizas sus esperanzas.
Chloé caminó hacia la cama de Marinette y ahora fue su turno para estar en shock y mirar a Adrien con ojos bien abiertos.
—¿Qué?— preguntó Adrien con seriedad, no tenía ganas para jugar a nada con Chloé.
—Adrien... su ropa está húmeda... como si... como si hubiera estado de pie bajo la lluvia. —Chloé no entendía nada y Adrien no supo qué decir.
Allan solo los miró y no entendía qué estaba pasando, pero cuando vio a Adrien ir corriendo hasta la cama de Marinette, arrodillándose a su lado y tomando su mano, supo que esto no estaba saliendo como planeó.
—¿Marinette? ¡Marinette! ¿Puedes escucharme, cierto? ¿Estuviste ahí, cierto? ¡No sé cómo pero estabas ahí! ¡Abre los ojos, vamos, ábrelos! ¡Y no te atrevas a cantar esa canción triste otra vez! ¿Lo que dijiste fue cierto? ¿Estás esperándome? ¡Marinette!
La Marinette en la caja regresó a sus sentidos y sonrió mientras abría los ojos tras sentir la familiar calidez en su mano.
~ ¿Adrien? ~
—Por favor... dime que no solo es mi imaginación. Lo que cantaste... quiero escucharlo otra vez. ¡Por favor, abre los ojos! Mi vida por favor. —dijo Adrien enterrando el rostro entre sus manos unidas. Chloé sintió que su corazón se apretaba. Si fuese a decidir quién sufría más, si Adrien o Marinette, definitivamente se decantaba por Adrien. Cuánto extrañaban todos ellos, al adorable chico que podía hacerlos reír. Ahora Adrien solo era la sombra de lo que solía ser y si esto seguía así, temía que Adrien jamás pudiera regresar a ser quien era.
—Te lo ruego... —Adrien susurró, tratando de contener sus lágrimas.
~¿Imaginación? ¿Canción? ¿De qué hablas, amor? ~ Marinette no entendía pero todo lo que importaba era que Adrien estaba ahí. No sabía lo que le había pasado a Adrien para comportarse así de cercano otra vez, pero estaba más que feliz.
¿Tal vez Adrien se dio cuenta que su supuesto novio estaba mintiendo?
—Era un día frío... yo seguía esperando... esperándote... —Adrien sollozó cuando empezó a cantar. —En la fuerte lluvia. No tenía miedo... incluso pensé... que si era el último día de mi vida... no me importaba...
Adrien estaba cantando y los ojos de la Marinette en la caja se abrieron grandes de sorpresa.
~¡¿Qué?! ¡¿Lo escuchaste?! ¡¿No fue una ilusión?! ¿Mi mensaje llegó? ¡Adrien! ¡Estoy tan feliz! ¡Sí, estoy esperándote, amor! ¡Estoy esperándote!! ~
Marinette se preguntó qué había pasado para que Adrien pudiera notarlo. ¿Qué había hecho para que Adrien por fin pudiera escucharla? Sin importar cuánto intentaba no lograba saberlo. ¿Tal vez Adrien estaba pensando en ella? O en sus sentimientos? Tal vez su lazo era verdaderamente fuerte. Más fuerte que todas las mentiras. Y lo que sea que lo haya fortalecido, Marinette estaba feliz de ello.
~ Es más fuerte... más fuerte que todas las mentiras, ¿no Adrien? Nuestro lazo no puede ser destruido... ¿no Adrien? ~
Marinette sabía que no necesitaría más las máquinas. Se sentía tan viva.
En ese momento un enfermero habló.
—Este... disculpen, ¿han leído el periódico hoy?— preguntó.
—No, todavía.— Respondió Chloé.
¿Periódico? ¿Cómo carajos viene a ser relevante ese tema ahora mismo? Ridículo, totalmente ridículo.'
Adrien no pareció escuchar la pregunta, estaba muy perdido en su pequeño mundo como para concentrarse en alguien más que no fuese Marinette.
—Creo que deben leerlo. —Allan le extendió el periódico a Chloé y miró su rostro. Tal como lo pensó, la expresión de Chloé pronto le fue revelada en una gran cantidad de shock.
—Oh por Dios... —miró al chico y luego a Adrien, quien por fin apartó la mirada de Marinette y miró a Chloé.
—¿Qué sucede?— alzó la ceja cuando Chloé, más pálida que nunca, le extendió el periódico.
—Pero... primero siéntate. —Sugirió.
—¿Por qué? —movió la cabeza. ¿Qué le pasaba a Chloé?
Cuando leyó, él también palideció. El encabezado decía: '¿Marinette Dupain-Cheng en coma causado por su compañero y modelo, Adrien Agreste?' y era lo bastante shockeante... sin mencionar el artículo entero. Las piernas de Adrien cedieron bajo él y colapsó en la silla cercana.
~¿Adrien? ¿Qué sucede? ~ La Marinette en la caja empezó a preocuparse debido al silencio, incluso ella podía sentir la tensión. Algo malo debía contener ese periódico como para hacer que todos se quedaran callados.
Adrien leyó el artículo, pero decidió no hacerlo en voz alta. Sus manos estaban temblando tras cada palabra.
'Las noticias sobre que la famosa diseñadora de GABRIEL'S, Marinette Dupain-Cheng estaba en el extranjero, son falsas. Alguien que pidió no fuera emocionado su nombre, dijo y dio evidencia que la diseñadora Marinette Dupain-Cheng está en un hospital en coma por más de un mes. El coma es el resultado de un accidente causado por Adrien Agreste, compañero y modelo de Marinette Dupain-Cheng. GABRIEL'S lo ha negado, pero las fotografías evidencian lo contrario. Marinette Dupain-Cheng está siendo cuidada por su novio Vincent Aza, en el hospital.'
Muchas fotos de Vincent y de Marinette fueron incluidas en el artículo y para enojo de GABRIEL'S, las fotos fueron tomadas desde un punto de vista en la que claramente se notaba que en realidad era Marinette.
Adrien estaba muy en shock, no sabía qué hacer, así que solo se sentó en silencio, tratando de digerir todo lo que había pasado. Se sentía enojado, triste e indefenso. Ya estaba en los periódicos. ¿Pero cómo? Nadie sabía exactamente lo que había pasado. Y ahí decía que había sido su culpa... y ahora todos pensarían que deliberadamente causó el accidente... los padres de Marinette, su amigos... esperen... nadie sabía esto, solo... solo había una persona que sabía lo que había pasado la noche del accidente...
Adrien miró a Chloé, incrédulo.
Chloé lo notó y lo miró con seriedad.
—No Adrien, no he sido yo la que le dio la información a la prensa. ¿De verdad crees que podría hacerle esto a mi mejor amigo? ¡Eso es ridículo totalmente ridículo! ¡Por dios Adrien soy yo!
~¿Información a la prensa? ~ Marinette sintió miedo. ~¿Sobre qué? Oh Dios... no, por favor que no esté escrito que tengo novio. ¡Adrien! ¡Adrien, di algo! ~ Marinette estaba empezando a desesperarse.
—Yo...no sé qué decir... yo... ¿quién más sabía de esto a detalle, Chloé? ¡¿Quien más lo sabía, carajo?! ¡Y siempre has odiado a Marinette, en el pasado le hacías la vida imposible! —Adrien gritó enojado poniéndose de pie, lanzándole el periódico al suelo.
—Solo te lo conté a ti... no puedo creerlo... —Adrien estaba al borde de las lágrimas, se sentía tan enojado y traicionado, pero una parte de él no podía creer que esto estaba pasando. Chloé era su mejor amiga, confiaba su vida a ella, y la mayor parte del tiempo Chloé siempre estaba de su lado. ¡No podía creerlo! ¡No podía creerlo! ¡No podía!
—¡Eso fue cuando éramos niños, no seas ridículo! ¡Marinette y yo superamos eso hace años! Yo tampoco sé lo que paso, pero no fui yo. Jamás podría hacerles esto. —Chloé permaneció calmada y lo miró a los ojos.
Allan solo miró a los chicos y escuchó la conversación entera. De pura suerte se había enterado de la causa del accidente, ya que había estado en aquel bar cuando Adrien le había contado todo a Chloé.
'Así que es obvio que Adrien piense que Chloé es la única que lo sabe. Pero... yo también lo sé~ ¡Ok! ¡Ahora, el plan para reconfortarlo empieza!
—¡Como sea!— Adrien salió rápidamente de la habitación y Allan corrió tras él.
Chloé suspiró internamente.
¿Quién era la persona detrás de eso? ¿Alguien que los odiaba? ¿Alguien que quería destruirlos? Ella confiaba en Adrien. Conocía a Adrien.
Adrien solo tendría que calmarse un poco para pensar claramente y se daría cuenta que Chloé jamás lo traicionaría.
—Señor Adrien, lo siento, desearía poder ayudarlo. ¿Necesita algo?— preguntó Allan al chico que se detuvo cuando ella habló. —Si de algo ayuda, yo...yo no creo que usted haya causado ese accidente, usted no es el tipo de persona que haría algo así, estoy seguro. —Dijo con voz sumamente amable.
—Gracias. —Musitó Adrien antes de proceder a caminar.
—Es triste que una persona no pueda ni confiar en su mejor amiga. Pero yo estoy aquí, jamás lo traicionaría de la forma en la que la señorita Bourgeois lo hizo, ella es una traidora, pero yo...
—No hables mal de Bee. —Adrien lo miró de reojo con frialdad y desapareció en el elevador.
Allan se quedó de pie, sintiéndose herido.
¿Por qué su plan no había funcionado? ¿Por qué Adrien aún confía en Chloé a pesar de algo como esto?' pensó enojado, pero aun así sonrió malvadamente.
'Bueno, como sea. No hay problema, puedo mejorar las cosas. El próximo plan empezará pronto, cuídate chico lindo.' Pensó.
En la habitación, Marinette estaba desesperada.
~¿Bee? ¿Qué pasó? ¡Maldición, di algo! ~ Marinette sentía que se volviera loca. Y la voz que escuchó, solo logró ponerla más ansiosa.
—¡Amor! ¡Vi lo del periódico! —Vincent entró corriendo, casi empujando a Chloé para tomar la mano de Marinette.
~ Genial...~ la Marinette en la caja rodó los ojos enojada. ~ Esperaba que jamás volvieras a venir aquí. ~
Pero Marinette nuevamente notó que los milagros no existían. Se sentía horrible, Vincent nunca habría sido su tipo de chico y para ser honesta consigo misma, debía reconocer que había amado a Adrien desde que lo conoció.
Ella solo flirteaba con chicos para ver las reacciones de Adrien y se sentía decepcionada cuando Adrien solo actuaba más y más frío después de su flirteo con estos chicos.
Había sido tan tonta como para no notar que ese comportamiento de Adrien era solo por celos.
—Me retiro. — Chloé se disculpó y giró para irse. No podía soportar a este chico, tenía este tipo de aura la cual hacía que el aire vibrara llena de frustración.
Chloé estaba por cerrar la puerta cuando escuchó la voz de Vincent.
—¡Es una pena que Agreste haya sido traicionado por Chloé! ¡Pero lo que jamás habría pensado era que Agreste causó el accidente!
Los ojos de Chloé se abrieron grandes.
'¿Qué?... Espera! ¿Cómo es que este idiota sabe que Adrien me contó todo? Esto está muy raro...'
Ella estaba segura que algo andaba mal aquí y lo iba a descubrir. Con una expresión determinada, Chloé salió del edificio hacia su auto.
~ Perdona... ¿qué? ~ Marinette miró atónita, no sabía qué mentira le causaba más shock.
~¿Traicionar? ¡Jamás! Debe ser un malentendido, ¡Bee jamás podría hacer eso! ~ Marinette estaba segura de ello. No le había agradado Chloé desde niñas hasta empezar a trabajar juntas y aún después de eso todavía había esta riña no hablada entre ellas eran riñas infantiles que se arreglaron hablando y poniéndose lo bastante ebrias para quedarse dormidas juntas. Marinette se dio cuenta que simplemente se trataba de celos.
Chloé y Adrien eran cercanos y estaba segura que no había nada entre ellos más que amistad pura pero este tipo de amistad que ambos chicos compartían era especial y Marinette a veces sentía que era más que incluso el amor. Ella deseaba tener tal lazo con Adrien. De hecho, pensó que lo tenía... ¿cierto?
La verdad es que aún lo tiene... sabe que Adrien se preocupa por ella, lo mucho que la ama y eso la hacía sentirse aliviada.
Chloé nunca haría algo malo y sin importar lo celosa que Marinette estuviera, a veces, de ella, sabía que Chloé jamás traicionaría a Adrien.
—¡Te amo tanto Marinette! ¡Sé que también me amarás cuando despiertes! —Vincent sostuvo su mano con fuerza. Con tanta que sintió un poco de dolor.
~¡Nunca! ¡Nunca! ~ Marinette se sintió triste cuando lo dicho anterior caló. ~¡No fue culpa de Adrien! ¡Él no causó el accidente! ¡Yo lo salvé, él no me lo pidió! ¡Él estaba tan shock como todos ustedes! ~ Las lágrimas cayeron al oscuro piso de la caja mientras Marinette lloraba silenciosamente.
~¡No quiero que culpen a Adrien. No es su culpa, no lo es! ~
¿Desde cuándo los días se volvieron pesadillas? Claro, desde que este chico llegó...
Pero... ¿cuántas pesadillas más tendrían que vivir?
Marinette estaba segura que estos chicos habían planeado todo, sabía que ellos estaban detrás de todo este artículo amarillista. Marinette podía ver a través de ellos.
~ Adrien, por favor... date cuenta. No seas tan ingenuo, date cuenta de lo malos que son. ~ Marinette sollozó.
Chloé encontró a Adrien sentado en el auto, con el celular en la mano y con una expresión cansada y vacía mientras miraba al frente. Chloé también entró y tocó su hombro.
—Lo siento, Bee... —dijo Adrien con voz quebrada. Chloé lo jaló para abrazarlo.
—No pasa nada Adrien. —Cuando Chloé miró a su mejor amigo, se sintió desesperada, quería ayudar a Adrien, pero no sabía cómo. Todo lo que podía hacer era estar a su lado.
—Sé que no me traicionaste...no sé quién lo hizo pero tú jamás podrías. —Adrien susurró y cerró los ojos un segundo para recuperar la compostura.
—Jamás podría. Es cierto. —Miró el celular que Adrien estaba sosteniendo y supo que su amigo estaba peleando por no llorar. Chloé estaba preocupada, había recibido la llamada de alguien que le dijo algo feo e hiriente.
Adrien estaba cansado y resfriado, debería descansar. Incluso un indefenso resfriado podría volverse en algo peor si el corazón de la persona estaba lastimado.
Chloé se juró que vigilaría de cerca al tan afamado novio y lo que sea en lo que estuviera metido, ella lo descubriría. El tal Vincent no era del todo inocente en esto pero ella sabía que debía quedarse en silencio hasta que tuviera evidencias en su contra.
—Bee... por favor, cuida a Marinette. —La voz llena de tristeza de Adrien hizo que Chloé lo mirara preocupada.
—¿Oye Agreste, de qué hablas? No planeas suicidarte, ¿cierto? Porque eso sería ridículo, totalmente ridículo. —Chloé bromeó pero se tornó seria cuando Adrien esquivó su mirada. —¿Adrien qué pasó?
—Los padres de Marinette me llamaron. —Dijo mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
—¿Qué? —Chloé lo miró más que solo preocupada.
—Me dijeron que jamás volviera a acercarme a su hija. Ya no permitirán que siga visitándola. —Suspiró.
En la habitación de Marinette el pétalo de una de las rosas que Adrien llevó hace una semana, cayó.
Un pétalo rojo...como si fuera una lágrima de sangre
