Habían pasado semanas desde que Chat se fue a Shangri La, y desde entonces Marinette no había sido la misma.

Ni siquiera sabía lo que era ser ella misma.

No lograba recordar cómo había sido su vida antes de que Chat llegara.

Ahora, la cama lucía tan grande y vacía cada vez que dormía.

Su nuevo ritual antes de dormir era encender una vela con aroma a rosas, de lo contrario Marinette no podía dormir sin la dulce esencia que la envolvía en su cama cada vez que Chat la acurrucaba contra su pecho.

En las mañanas Marinette se despertaba más temprano de lo usual ya que se había acostumbrado a hacerlo para prepararle el desayuno a Chat.

Era por eso, que cuando eso sucedía, prefería quedarse en la cama y no desayunar, como se supone debería.

Entrando a la ducha, Marinette miraba con tristeza los productos que alguna vez le pertenecieron a Chat.

Su fridge aún estaba lleno de vegetales casi como si aquel cupido enorme y alto aún viviera con ella, pero actualmente, Marinette apenas y comía en casa.

No podía estar sola.

Mordiendo su labio inferior, cerró el fridge y tomó sus cosas.

Al abrir la puerta, se sorprendió al ver a su amiga.

Sonriéndole con torpeza, Alya la saludó.

—Buenos días! dijo en un tono alto, demasiado para Marinette, quien no había podido dormir bien y estaba un poco enojada.

—Buenos días. Gruñó, cerrando la puerta.

Preocupada por su mejor amiga, Alya ocasionalmente iba por Marinette.

No mencionaba nada sobre Chat, ya que sabía que él era la causa de la depresión de Marinette. Suponía que habían terminado...pero...no entendía por qué.

Qué había podido salir mal si parecían estar felices? Por qué se iría Chat? Por qué Marinette no lo había detenido?

Habían muchas preguntas en su mente pero cuando vio la expresión devastada de Marinette, Alya logró no preguntar nada.

—Ahh~ tengo que presentar un trabajo para mañana y aún no lo termino... Alya se quejó, suspirando dramáticamente sabiendo que debía amanecerse haciendo el trabajo.

—Y cuándo te lo dejaron? preguntó Marinette, sabiendo que Alya tenía el hábito de pasar horas haciendo un trabajo que le gustaba y dejando para el final los que no.

—No puedo evitar que todos me dejen trabajos al mismo tiempo! dijo, haciendo un puchero.

Si Alya lo pensaba bien, eso sería su culpa por no saber balancear su tiempo y por no tomar clases teóricas en lugar de tantas manuales.

Pero claro, Alya jamás lo admitiría.

—No tenías un proyecto de pintura? recordó que Marinette mencionó eso hace unas semanas, pero desde entonces no le había escuchado decir nada al respecto.

—Ya casi lo termino, solo necesito retocarlo un poco. Dijo sonriendo con triunfo.

Alya habría gruñido y empezado una pelea infantil como siempre, si no fuera por el hecho de que Marinette lucía miserable.

Alya no la había visto así antes.

—Y...qué pintaste? preguntó.

Marinette sonrió enternecido. —Un ángel.

Con eso dicho, Marinette fue al pasillo sur, sujetando con más fuerza de la necesaria su cuaderno, caminó más y más rápido como si huyera de su amiga.

Sentándose en su lugar, Marinette miró en blanco su cuaderno, el cual contenía muchos dibujos de Chat.

Abrió el cuaderno en la hoja que debía.

Sus manos recordaban exactamente a qué hoja ir.

Las lágrimas se asomaron a sus ojos, en cuanto vio el dibujo de Chat dormido pacíficamente en su cama tras haberla esperado.

La siguiente hoja tenía a un Chat oliendo una rosa mientras la sostenía delicadamente frente a su nariz.

En la siguiente, Chat estaba cargando a Zass contra su pecho como si fuera un bebé, en aquel día del picnic.

Una sonrisa triste surcó sus labios al recordar dicho picnic.

Al principio, Marinette había intentado dibujar a una pareja de ancianos tomados de la mano, lo cual se le hizo adorable, pero cuando vio a Chat cargando a Zass, con esa sonrisa tan pura en el rostro...hizo que cambiara de parecer.

Hoja tras hoja, su cuaderno estaba lleno de dibujos que Marinette había hecho debido a que la escena había sido cautivadora.

Lo que Marinette, en ese entonces, no sabía era que lo encontraba cautivador porque era Chat el que la cautivaba.

Secando la humedad de sus ojos, Marinette deseó haberse dado cuenta antes de sus sentimientos por aquel alto cupido...entonces quizá, así habría tenido el valor de pedirle que se quedara.

Suspirando profundamente, Marinette vio el cuadro en el que estaba trabajando mientras sostenía el pincel.

Buscando entre sus cosas, Luka se dirigió al último salón en el que estuvo, para buscar su estuche de pinceles.

Tenía un proyecto individual y estaba pensando pintar en casa, pero se dio cuenta que sus pinceles no estaban ahí, así que fue a los salones en donde había tenido clases en las últimas horas.

Estaba por gruñir frustrado cuando se dio cuenta que había alguien más en el salón.

—Marinette?

Preguntándose si Marinette estaba demasiado concentrada como para no escuchar su pregunta, Luka se acercó cuidadosamente.

Una pequeña sonrisa adornó sus labios en cuanto vio la pintura de Marinette.

El fornido y alto cuerpo de Chat, envuelto en una ropa negra, deslizándose por uno de sus hombros. Un par de orejas negras de gato, el antifaz negro y la cola, podrían parecer desentonar, pero Marinette se había encargado de que se amoldaran perfectamente al par de gloriosas alas adornando su gruesa espalda, dándole la forma de un ángel.

Lo que más le llamó la atención de la pintura, fue lo etéreo que Marinette lo plasmó.

Chat era bastante guapo en persona, pensó, y tenía una gracia natural que no podía describir. Sin embargo, Marinette había logrado capturar la verdadera esencia de Chat en el lienzo.

—Creo que esto es lo mejor que has dibujado hasta la fecha. Luka alabó. —Es hermoso. Caminó hacia ella para ver la pintura más de cerca, apreciando los complejos detalles y las emociones que Marinette le había puesto.

Chat, quien había sido pintado como un ángel, tenía la mano estirada hacia el frente como si tocara una especie de luz la cual Marinette terminó con impecables colores dorados. Sus atractivos rasgos mostraban esperanza y angustia al mismo tiempo, haciendo que Luka sintiera una punzada en el pecho.

Para Luka, la luz que el ángel trataba de tocar, era la verdad, una especie de realidad en un mundo de mentiras.

Luka se preguntó cómo interpretarían los demás aquella luz, y qué había imaginado Marinette al pintar esa luz dorada.

—Gracias... dijo Marinette, incómoda, ligeramente asustada por la súbita voz. Había estado tan absorta en la pintura como para notar que alguien entraba. Silenciosamente vio la pintura al lado de Luka, haciendo una nota mental para agregar otra capa de pintura sobre las alas de Chat para difuminarla.

Solo había visto las alas de Chat una vez, pero tenía más textura...

Luka sonrió. —Tu amor por Chat se nota demasiado...

Marinette abrió los labios, sorprendida, incapaz de decir algo.

Una expresión cómica recorrió el atractivo rostro de la azabache, haciendo que Luka riera. —Me gustaste desde que entré a esta universidad. Admitió tímidamente. —Pero...puedo saber por la forma en la que mirabas a Chat, que tú...sentías algo muy fuerte por él. Luka había visto, el día del picnic, la forma en la que Marinette miraba a cada momento a Chat.

Sorprendida ante la súbita confesión, Marinette permaneció muda. Lo primero que se le cruzó por la mente fue cuán irónico era que Luka había correspondido sus sentimientos todo este tiempo, y lo venía a saber ahora cuando Chat Noir había robado su corazón. Así como también era irónico el que Luka haya visto que estaba enamorada de Chat, aún antes de que ella misma lo supiera, sin embargo Luka nunca notó que ella había sentido atracción por él.

Marinette sonrió con amargura y reconoció que el que dijo que el amor era ciego, no andaba de broma.

—Estás bien? preguntó preocupado. —Te he visto deprimida estos días. Aún cuando no se vieran por mucho tiempo, Marinette era el tipo de persona que era fácil de leer.

—Chat...se fue... fue todo lo que Marinette pudo decir porque aún le dolía el admitir que Chat Noir se había ido. El hecho aún no había calado del todo.

En su mente, sí, pero en su corazón, no.

Su corazón se negaba a aceptar el hecho de que aquel alto y rubio cupido de ojos verdes ya no estaba a su lado.

Luka se sorprendió. Él había pensado que a Chat también le gustaba Marinette. Él había visto las sonrisas que daba Chat cuando veía a Marinette.

Nunca habría imaginado que él la haya dejado.

En lugar de darle palabras reconfortantes, la sostuvo con fuerza.

—No tiene nada de malo, aferrarse al pasado porque...eso solo demuestra lo mucho que lo amas. Aseguró, con voz cálida.

Luka nunca sabría, aún cuando había experimentado varias pérdidas antes, el grado de dolor por el que estaba pasando Marinette porque él creía que cada amor tenía su medida.

—No tienes porqué alejar tus emociones, abraza tus sentimientos y tal vez encontrarás la respuesta.

Palmeándola gentilmente, la soltó. Buscó en su mochila algo y su rostro se iluminó al encontrar su pequeño amuleto con forma de corazón.

Ese amuleto se lo había dado su hermana para que pudiera obtener el amor de Marinette.

—Te lo daré...para que puedas permanecer fuerte y no te derrumbes. Dijo colocando el amuleto en su mano. Secretamente en su corazón, Luka deseó que lo que sea que haya salido mal entre Marinette y Chat, se solucionara.

Sintiendo que el darle el amuleto a Marinette era la mejor forma de cerrar ese capítulo, Luka silenciosamente le agradeció a Marinette antes de salir, olvidando los pinceles por los que había ido.

Golpeando con fuerza, Bunnix miró enojada la puerta que yacía entre ella y Chat.

Dentro, ni un solo sonido se dejaba escuchar.

Cualquiera se habría rendido e ido, pensando que Chat no estaba ahí.

Cualquiera pero no Alix.

—Chat Noir, sé que estás ahí!! gritó fúrica, golpeando más fuerte la puerta. —Abre la puerta ahora o la derribaré! Y no creas que no lo haré!! amenazó.

Las puertas de los dormitorios de la universidad estaban sutilmente adornadas con rosas y una bonita placa con el nombre de su huésped, Bunnix creyó que sería una lástima si destruía la puerta, pero lo haría si tenía qué.

Gruñendo derrotado contra la almohada, Chat fue hasta la puerta para quitarle la llave.

La verdad era que Chat no quería ver a nadie ahora mismo, pero sabía que Bunnix destruiría su puerta sin pensarlo.

Bunnix ya lo había hecho antes y él había tenido que ir con Fu para explicarle por qué su puerta necesitaba ser reparada.

Afortunadamente, Fu tenía simpatía por él y lo dejó ir bajo una advertencia. Pero dudaba que fuera a correr con la misma suerte otra vez.

Sin muchas ganas, Chat abrió la puerta y achicó los ojos ante la luz.

Dejó la puerta entreabierta y regresó a la comodidad de su cama.

Enterrándose bajo su desorden, se curvó en la cama dándole la espalda a su invitada.

Ninguno dijo nada.

Bunnix arqueó las cejas, y alzó el cobertor, quitándoselo rápidamente debido a que Chat no tenía fuerzas, aún así trató de esconder su rostro pero también fue inútil.

Bunnix frunció al ver sus ojos enrojecidos y las lágrimas secas en sus mejillas, los círculos negros bajo sus ojos, mostrando su falta de sueño.

Comparado a la última vez que Bunnix lo vio, el cupido había perdido mucho peso y su piel lucía más pálida que antes.

—Adri... Bunnix no supo qué más decir al verlo así.

Desde que regresó de la Tierra, Chat apenas y había ido a clases. Considerando lo estudioso que era, esto era anormal para el joven cupido.

Según Pegase, la única clase a la que Chat había ido, y a la cual Alix no, el profesor lo había enviado a descansar antes de que siquiera hubieran empezado, sintiendo que el cupido necesitaba descansar y recuperarse de su agotador viaje.

Pero desde ese día, Chat no había regresado.

Al principio, Bunnix planeó esperar a que Chat supere la experiencia por sí sólo, pero al ver que las semanas pasaban y el cupido no mostraba signos de mejoría, Alix había perdido la paciencia.

En estos dos años que Alix lo había conocido, Chat tenía un carácter curioso para ser un cupido, así como también solía tener momentos de rabieta y depresión extrema.

El punto era que, cuando era depresión extrema, lo era en realidad!

Chat se negaba a salir de la habitación y no quería comer nada.

Y en caso de que comiera, ya sea por voluntad propia o porque lo obligaba, lo vomitaba en cuanto lo consumía.

Solo bebía agua en momentos como este, y si los cupidos no fueran inmortales, Chat podría haber muerto por la forma en la que trataba a su cuerpo.

Bunnix acarició los cabellos de Chat. —Qué te pareció la Tierra, Adrien?— preguntó delicadamente. Su voz estaba llena de afecto, como si fuera su madre.

Acurrucándose contra la mano de su amiga, Chat la miró como si fuera un gatito.

—La Tierra era...hermosa...Alix— susurró delicadamente, agitando los párpados para evitar que las lágrimas cayeran. La Tierra era hermosa. Todo lo que Chat había visto con Marinette era hermoso. Tal vez, era porque vio todo con Marinette y por eso la Tierra era hermosa. Restregando delicadamente su rostro contra los cobertores, Chat se sentó lentamente en la cama, gateando hasta llegar al lienzo que estaba recostado en la pared.

—Tengo un regalo para ti. Dijo con voz rasposa, mirando la pintura con tristeza. —Será mejor que lo cuides! Dijo con un puchero luciendo como un pequeño gatito, solo que con los ojos rojos. —Fue pintado por la mejor artista en la Tierra. Chat dijo orgulloso.

Sin importar lo que esa odiosa profesora dijera sobre el trabajo de Marinette, sus cuadros eran la mejor obra de arte en la Tierra.

Bunnix asintió. —Quien sea que haya pintado esto ha de ser una gran artista. Dijo sosteniendo el lienzo frente a ella, mirando la imagen con cariño. —Las flores son tan hermosas como las recuerdo. Dijo con una sonrisa triste.

Los girasoles no existían en Shangri La, y Bunnix nunca antes la había visto hasta que conoció a su mentor, Le Chien Kim.

Kim lucía cruel incluso uno podía confundirlo con un gangster, pero en realidad era una persona muy cálida.

Alix amaba sus sonrisas y aún cuando ella misma no lo hiciera seguido, cuando veía las sonrisas de Kim, no podía evitar sonreírle.

En su opinión, la existencia entera de Kim le recordaba al sol.

Kim era fuerte tanto física como mentalmente, siempre brillaba y pensaba positivo, e irradiaba amor incluso por la naturaleza.

Por ello, cuando Alix vio el girasol por primera vez, instantáneamente pensó en Kim.

Kim se enorgullecía de su forma de vivir.

Al gustarle viajar, Kim lo había llevado a diferentes lugares mientras ella hacia su pasantía, la había llevado al mar a enseñarle surf, incluso la llevó a escalar las montañas.

Aun cuando Alix odiaba las actividades físicas, habiéndose acostumbrado a usar su magia, Kim se había reído de su poca resistencia y la había cargado en su espalda hasta la cima de la montaña para que Alix pudiera ver la hermosa vista.

Así fue como Alix se enamoró de Kim.

Él la aceptaba como era.

En lugar de dudar de ella cuando llegó a la Tierra, Kim le dijo que si ella decía que era una cupido, entonces era una cupido, que él confiaba en su palabra.

Y aun cuando Kim se enfadaba porque usaba magia en público, al final, siempre la entendía y la disculpaba.

Siempre la entendía...

Como cuando Alix le confesó sus sentimientos.

Kim había sonreído, de la forma en la que amaba, y la había abrazado.

Alix era una cupido bastante perceptiva y sabía de muchas cosas, incluso sabía sobre los rituales para demostrar amor entre los humanos.

La noche antes de dejar la Tierra, se había entregado a él.

El contacto sexual no era necesario en Shangri La para el proceso de reproducción, pero los cupidos tenían el cuerpo de un humano, así que no era imposible demostrar amor de esa forma.

Kim le dijo que era adorable cuando se sonrojó. Esa noche él fue extremadamente gentil con ella, la trató con tal cuidado como si fuera una pieza de vidrio.

Después de haber hecho el amor, Kim le había pedido que se quedara pero Alix solo lloró porque sabía que no podía.

Alix siempre había pensado que ella era la única que se enamoró y que Kim solo aceptó sus sentimientos para no hacerla sentir rechazada.

Nunca lo supo la verdad hasta que vio lo destruido que estaba Kim.

Incapaz de tolerar el dolor de dejar a Kim en ese estado, Alix usó sus poderes para borrar sus recuerdos.

Esa fue la primera vez que Alix estuvo agradecida de tener esos poderes de los que siempre renegaba.

Kim quizá se habría enojado con ella si se hubiera enterado de lo que hizo, pero Alix pensó que así era mejor.

Su corazón se apretó dolorosamente al recordar por lo que había pasado, aún cuando ya lo había superado, y por lo que ahora mismo Chat debía estar pasando.

—Cuando llegas a cierto nivel, tus poderes maduran y...puedes ver lo que pasa en la Tierra.— Alix admitió con voz temblorosa, la mayoría de los cupidos no estaban al tanto de que este poder existiera.

Necesitas estar en un alto rango para poder usarlos, pero Alix había estado 'maldita' con ese poder desde que era una pequeña querubín.

Como descendiente directo de un miembro del Consejo, Alix tenía poderes que los cupidos normales no conseguían en años, si acaso. —Marinette te llora tanto como tú a ella. informó dolorosamente. Al ver a Marinette sufriendo, era como ver a Kim en su último día en la Tierra. No pudo evitar sentirse mal por la humana.

—Marinette está...? preguntó Chat, casi incrédulo. La sorpresa era evidente en sus rasgos.

Alix asintió lentamente. —Ella te ama...

Chat mordió nerviosamente su labio, sintiéndose culpable por hacer que Marinette esté así.

Nunca creyó que Marinette correspondería sus sentimientos. Pensó que no habría la posibilidad de que ella lo amara.

Si Chat lo hubiera sabido, nunca la hubiera besado.

Chat no quería que Marinette esté deprimida.

Él no merecía el amor de Marinette.

—Ali, podrás...hacerme un favor? preguntó febrilmente, pero sus ojos brillaban con determinación.

Bunnix arqueó la ceja sospechosamente. —Un favor?

—Eres una Cupido Certificada...tienes permitido usar un arco y flecha, cierto? Chat preguntó inseguro.

Alix raras veces hablaba de ella y lo único que sabía a ciencia cierta, era que ella se había graduado hace dos años.

—Mi licencia fue revocada, sabes que nuestros nombres reales no pueden ser usados a la ligera Chat... Alix negó y obvio el hecho de que ella había sido la primera en usar el nombre del cupido.

—Por favor, Alix...nunca más volveré a pedirte nada, lo juro. Chat rogó, llevando sus temblorosas manos a la ropa de Alix. Aun con toda su altura y cuerpo, Chat se veía pequeño en su estado deprimente.

Si la licencia de Alix fue revocada, entonces no podía usar su arco y flechas, pero Chat estaba dispuesto a aceptar cualquier castigo por el bien de Marinette. —Yo...quiero que unas a Marinette y...a un chico llamado Luka Couffaine. Las lágrimas se reunieron en sus ojos y cayeron. —Él es un buen chico...y... Mi princesa merece a alguien como Luka. Por favor...

Si había una persona en la Tierra en quien Chat confiara el amor de Marinette, era Luka Couffaine.

Luka era perfecto, tal como Marinette se lo había descrito y cuando Chat lo conoció estuvo de acuerdo con ella. Y eso no cambió ni cuando se enamoró de su mentora.

Alix apretó las manos con fuerza. —De verdad es eso lo que quieres? preguntó con resolución en la voz.

Alix llevó su mano hacia el lado derecho, y una luz dorada brilló con forma de flecha.

Sin pensarlo más, Chat asintió. —Solo quiero que sea feliz... su voz tembló.

Chat miró con adoración el cuadro de los girasoles que Marinette había pintado.

Su visión se nubló y las lágrimas cayeron a raudales por sus mejillas.

Cerrando los ojos, Chat deseó la felicidad que Marinette merecía, pero...de pronto sintió un agudo dolor en su pecho.

Llevó las manos a su cuerpo y vio con horror que la sangre emanaba.

Tosiendo con dificultad, Chat colapsó de rodillas y se curvó de dolor.

Gradualmente, sus fuerzas desaparecieron...

—Sé feliz, Adrien...— Alix susurró tras apuñalarlo, mirando el inerte cuerpo.

—Alix, qué...? Oh por Dios... Pegase miró horrorizado la escena frente a él cuando abrió la puerta.

La sangre de Chat manchaba el piso, y el cuerpo del rubio cupido yacía sin vida.

Pegase se agachó para tratar de curar su herida pero...ya era tarde.

—Adrien nunca perteneció a este mundo...él era demasiado puro para ser un cupido... dijo Alix con tristeza.

Para conceder el amor de alguien, significa que debes destruir las esperanzas de otro, pero Chat tenía el corazón tan bondadoso que prefirió hacer un sacrificio por la persona que ama.

Tal vez debido a la sangre de su madre.

Pegase suspiró con tristeza. —...a estas alturas, pudiste haber estado en el Consejo, si tan solo no tuvieras ese sentido de justicia tan extraño. La regañó, tocándose la frente.

Con todas las habilidades con las que nació, Alix pudo haber sido parte del Consejo si tan solo se apegara a las reglas por, mínimo, una semana.

—Supongo que me tendrás en tu clase otra vez, Max... musitó abrazándose del cuello de Pegase y enterrando su rostro en su pecho. Poco a poco, las lágrimas que Alix había estado conteniendo, mojaron la ropa de Pegase.

Pegase, amorosamente, envolvió su cuerpo con sus brazos, permitiéndole sollozar en su pecho.

Su mirada cayó con tristeza sobre el que alguna vez fue el sonriente Chat...la persona a quien Alix consideraba como su hermano pequeño...

Chat era una criatura celestial que nunca debió estar en Shangri La.

Tal vez ahora...de esta forma...pueda alcanzar el verdadero cielo algún día...y en un futuro distante por fin pueda ser feliz con su amor...