NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO

¡Hola a todos! ¿cómo están? ahhh ya quería subir este capítulo, debí editarlo al menos dos veces para asegurarme de que todo fluyera de la mejor forma. Hasta ahora me ha gustado cómo se desarrolla la historia y he intentado mantenerme en el mismo estilo. En este capítulo empiezan algo muy importantes, ya verán el qué c;

GRACIAS a ichigo urahara Shioin y AP por sus comentarios.

AP: Obi-Wan tendrá sus momentos más adelante, pero si permanecerá durante el resto del fic. Lo demás no puedo responderlo sin darte algún spoiler, pero me encanta que te guste la historia.

¡disfruten!


Capítulo 10

El primer acercamiento

¿Cómo en medio de tanta pena?

¿Pudo sobrevivir tanta esperanza y amor?

Era inocente y confiada

Ahora soy más sabia e insegura

Al día siguiente, Vader miraba en la pantalla a Padmé, quien estaba practicando su binario con R2. Por más que lo intentaba, no podía dejar de escuchar esa maldita voz dentro de su cabeza, ese canto suave, agudo, que se removía entre los lados luminosos de la Fuerza y lo jalaba seductoramente.

¿Qué tenía de especial esa mujer? Diez años en medio de la galaxia y era la primera vez que escuchaba ese canto. Vader no era estúpido, aunque a veces quisiera serlo; la inteligencia no le había traído nada más que problemas en toda su vida. Aunque, ni siendo el más idiota de la galaxia hubiera podido ignorar que nada de esto era una coincidencia, la voz cantante del Lado Luminoso estaba relacionada con esa mujer, la tal Padmé Naberrie.

Esa criatura no era sensible a la Fuerza, ni tampoco poseía rasgos o características que la hicieran tan impresionante. Vader había conocido gente más poderosa que ella, en muchas formas, y los había destruido, sometido a su merced. La verdad era que, si se esforzaba en conseguirlo, podría destruirla con la misma facilidad con que había destruido a tantas otras personas antes, pero no había querido.

La cuestión era, ¿por qué?

¿Acaso ese canto era lo que lo tenía maniatado? ¿la perturbadora curiosidad que esa mujer había despertado con él? ¿la sensación rara en su pecho cuando la miraba sonreírle a los droides, tan familiar a esas sensaciones que sintió en su temprana infancia?

Era desesperante, en tantas maneras. Por más que meditaba, no conseguía calmar esta curiosidad que seguía palpitando en su cabeza, demandando por ser saciada. Creía haber sepultado al niño que alguna vez fue muy profundo en su interior, sin dejar vestigio de esa criatura débil, pero aquí estaba, viendo a una mujer a través de una pantalla, con el eco de ese pasado resonando en su mente y el Lado Luminoso cantándole al oído esa odiosa melodía.

"Eres repugnante" decía la voz en su cabeza, no pocas veces al día, pero últimamente Vader casi no la escuchaba. De hecho, desde que esa mujer llegó al Executor, la voz parecía tener menos influencia en él.

Eso tampoco podía ser una coincidencia, pero las implicaciones de pensar en eso lo llevaban a ideas que no tenía la menor intención de conciliar, al menos no por ahora. Suficiente había sufrido ya cuando intentó buscarle sentido a los sentimientos que su Maestro intentó por todos los medios borrarle, sin conseguirlo nunca del todo; no volvería a cometer el mismo error dos veces, por la Fuerza que no.

El Lado Oscuro era uno con él, su corazón, su alma, su mente, su ser entero estaba unido al Lado Oscuro, y todo canto seductor que el Lado Luminoso siguiera susurrándole al oído era solo la reminiscencia de una época perdida mucho tiempo atrás.

El Lado Oscuro lo había amparado, lo hizo fuerte, le dio la habilidad de destruir a sus enemigos, de mantenerse con vida, de darle la cara a su desgraciado Maestro y salirse con la suya no en pocas ocasiones. El Lado Luminoso lo había confundido, le hizo sentirse vacío, miserable y débil, llevándolo por un camino de tentación que le provocó la destrucción de su cuerpo, obligándolo a vivir con ese maldito traje.

Vader debería haber aprendido mejor su lección, debió de rechazar totalmente el Lado Luminoso y olvidarse para siempre de esa sensación que la luz creaba en su mente, de falsa paz, de falsa esperanza. Solo la oscuridad le daría el poder para recuperarse.

Pero las dudas seguían ahí, en lo profundo de su mente, dudas que ni diez años de exilio habían conseguido aminorar por completo, dudas que solo crecían más y más desde que esa mujer había aparecido en su vida. Sería tan sencillo empuñar su sable, visitarla en la noche, y matarla… pero no quería. Una parte de él no quería matarla.

A una parte de él se le revolvían las entrañas con solo imaginarla pálida y fría, su cuerpo tieso por el rigor mortis.

Pero no podía seguir así. Él era un Sith, y solo la pasión le daría el poder para deshacerse de las debilidades que cargaba en su alma. Y no podía negar que, ahora con Padmé en el Executor, había una renovada pasión dentro de él. Tampoco quería detenerse a pensar mucho en eso, sentía que si le dedicaba la menor atención a estas ideas, su cabeza sufriría un corto circuito.

Y es que no tenía sentido. No era posible que la presencia de Padmé renovara tanto su presencia en el Lado Oscuro, y al mismo tiempo hiciera que el Lado Luminoso le cantara al oído. Una sola presencia no podría ser tan significativa para hacer que la Fuerza, en sus dos manifestantes, crecieran tanto dentro de él.

¿De ahí venía toda su curiosidad? ¿de cómo esa criatura había conseguido remover todos los cimientos de la Fuerza en su interior? Podría ser…

Era algo que Vader no podía seguir negando, pero como no deseaba meditar mucho al respecto, sus respuestas tendrían que venir de otros medios.

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Padmé estaba en el Banco de Datos, emocionada mientras buscaba hologramas de diferentes plantas de Naboo. En la noche se le había ocurrido una magnífica idea para decorar sus aposentos sin romper las reglas, y llevaba casi una hora descargando este tipo de holos en diferentes proyectores. Hasta ahora llevaba veinte, pero al ritmo que iba, ocuparía más.

Mientras continuaba sus descargas, Padmé se detuvo a contemplar por un momento la hermosa flor frente a ella, era un Capullo de Ángel, su flor favorita, y que estaba de temporada en Naboo, seguramente Varykino se encontraba rodeado de esas flores en ese preciso momento. Suspiró con tristeza, jamás pensó que podría extrañar tanto la sensación del sol sobre su piel, o el tacto de una planta en sus manos.

Sintió un nudo en su garganta mientras la punta de sus dedos se posaba sobre la imagen virtual de aquella encantadora flor, si las cosas hubieran sido distintas, ella estaría en este momento en Varykino, disfrutando el aire fresco, relajándose y buscando maneras de conseguir su campaña para ser delegada. Ahora, tenía que conformarse con ver estas preciosas flores virtuales, porque su malvado captor no la dejaba ni siquiera plantar una mísera flor.

Muchas veces, desde que era niña, Padmé se imaginó dejando Naboo, viajando por diferentes mundo, llegar a Coruscant para ver el impresionante Senado y la capital de la República. Nunca imaginó que podría extrañar tanto su casa, aunque la verdad sea dicha, nunca se visualizó dejando su hogar para jamás volver. Aún si ella hubiera conseguido ser una dignataria de Naboo en Coruscant, ella hubiera regresado a su hogar en cada oportunidad para ver a su familia.

"Es doloroso" pensó ella "Más doloroso de lo que nunca imaginé" ¿cómo pudo pensar que ella resistiría estar encerrada en esta nave el resto de su vida? A duras penas había conseguido soportarlo dos semanas. Extrañaba a su familia, su casa, sus libros, su hogar.

Contemplando el holograma del Capullo de Ángel, Padmé sintió lágrimas formándose en sus ojos, desde que era una niña y pasaba las vacaciones en Varykino, ella y Sola acostumbraban a recoger esas flores para regalarle un ramo a su madre. Jobal hacía arreglos con las flores, y las dejaba en sitios estratégicos de la casa para que su dulce fragancia inundara todo el lugar.

Estaba tan perdida en sus recuerdos, que no fue consciente de que la puerta del Banco de Datos se abrió; Padmé seguía mirando el holograma, aunque la tecnología era impresionante y podía ver cada mínimo detalle de la planta, a su juicio, seguía siendo artificial.

Desde el umbral, Lord Vader miró curioso a la mujer frente a él. Padmé estaba tan perdida en sus recuerdos que su mente era como un libro abierto, y pudo ver varias de esas memorias, sentir la añoranza que pesaba en el corazón de la pequeña mujer. Vader se sorprendió por la intensidad del dolor que esta criatura emanaba, considerando que todos los recuerdos que Padmé rememoraba eran buenos.

Demasiado buenos en realidad. Pudo verla correr al lado de otra niña, abrazando a su padre, escuchando cuentos de su madre, sentándose a comer en una hermosa casa mientras la familia Naberrie creaba un cálido ambiente familiar. Una intensa furia surgió dentro de Vader, nacida de la envidia que lo invadió de golpe, ¿qué no se daba cuenta esa mujer de lo afortunada que era de tener esos recuerdos? ¿Cómo osaba a sentirse triste, si detrás de ella había una línea de memorias felices?

Sus manos se convirtieron en dos puños, y estaba a punto de gritar algo, cuando el suave canto de la luz susurró a su oído una frase que lo dejó helado.

"¿No has añorado tú también a un lugar, a una persona?"

¡Maldita sea! la Luz no tenía derecho a restregarle eso en la cara, pero… pero tampoco podía mantenerse colérico, no después de que la desgraciada Luz le hizo recordar… eso.

Suspiró frustrado, haciendo que el peculiar sonido de su respirador se elevara, al escucharlo Padmé se tensó, su rostro tornándose lívido, y volteó hacia él asustada.

—Lord Vader—aunque estaba asustada, Padmé se obligó a mantener una expresión firme en su rostro—¿Qué hace aquí?

—Es mi nave—replicó él.

Padmé frunció los labios, pero no se inmutó.

—Lo sé—espetó ella con un dejo de sarcasmo—¿A qué debo el honor de su presencia?

Aprovechando el anonimato que le otorgaba su máscara, Vader dejó que los labios se curvaran en una tenue sonrisa, la mujer era divertida.

—Ya que tiene un mal antecedente conmigo, decidí venir a verificar que no intentara pasarse de lista otra vez.

—Bueno, ya lo hizo.

Padmé se sentía intimidada por su presencia, Vader era enorme, y el sonido de su respirador verdaderamente causaba miedo, pero contuvo bien sus sentimientos y decidió calmarse mirando el holograma de su planta favorita.

Vader sintió las emociones de Padmé, era sorprendente que esta mujer consiguiera contener tan bien su miedo. Había visto a personas más fuertes y poderosas descomponerse en llanto por menos.

La fortaleza que mostraba esa mujer no se parecía a ninguna que él hubiera sentido antes en cualquier otra persona, ¿era eso lo que le intrigaba? ¿por eso su curiosidad hacia Padmé crecía día con día? ¿de dónde sacaba ella esa fortaleza? no tenía explicación. Podía sentir perfectamente su miedo, pánico incluso, la vio llorar, acurrucarse en su alcoba sin poder contener los sollozos… y a pesar de eso, ahí estaba, frente a él, manteniendo una postura erguida aunque muy en el fondo ella seguía sintiendo miedo.

—¿Qué es eso?

Padmé había intentado ignorar la presencia de Vader, aunque su respirador lo volvía muy complicado, aun así sabía que la estaba observando, respingó cuando le hizo esa pregunta, tomándola desprevenida.

—¿Qué es qué?—preguntó con tono indiferente.

—El holograma que estás viendo.

Lo miró con una mueca, el Capullo de Ángel era una de las flores más famosas de Naboo, y de la galaxia, significaban compromiso, amor puro, sentimientos eternos. Era común que se usara como decoración en bodas o fiestas de aniversario en muchos sistemas, incluidos varios Mundos del Núcleo.

—Es un Capullo de Ángel—respondió con recelo—Una flor de Naboo.

—¿Naboo?

—Sí, yo soy de ahí.

Era el colmo, varias veces le había dicho ya que ella era de Naboo ¿cómo es que esta criatura seguía sin aprenderlo?

Pero Vader sí recordaba muy bien que Padmé era de Naboo, lo que no sabía era que esa flor era oriunda del mencionado planeta. Jamás había visitado ese lugar, ni tenía conocimiento de su fauna.

"Solo viene a burlarse de mí" pensó Padmé con desdén, intentando recordar el olor de su flor favorita para no sentirse más triste.

Vader leyó el pensamiento a la perfección, y volvió a sonreír, ¡esa mujer era tan curiosa! si él quisiera burlarse de ella, lo haría de manera más directa y mucho más cruel. Estaba tan inmerso en la mente de Padmé, que cuando ella evocó el aroma de la flor él mismo pudo olfatearlo.

Era una fragancia dulce, pero no empalagosa; suave, pero no sutil; fresca, pero no asfixiante. Un aroma perfectamente armonioso con el nombre de la dichosa flor: ángel.

Cerró los ojos y dejó que el recuerdo de ese aroma en la mente de Padmé lo embelesara, llevaba años sin aspirar una fragancia tan agradable. Después de su accidente, el respirador que estaba obligado a usar filtraba un aire sin olor alguno, y cuando podía quitarse el casco en sus aposentos le llegaban olores de filtros y vapores médicos. Así había sido durante diez años, y poder olfatear ese aroma dulce le trajo recuerdos de otra época en su vida.

Una época donde era un hombre completo, capaz de respirar por su cuenta, de sentir el aire, el sol, el agua… pero no, ese tiempo había terminado. Terminó hace mucho, y no valía la pena recordarlo.

Enfadado por la sensación de añoranza que le trajeron esos recuerdos, Vader apretó ambas manos en dos puños y salió del Banco de Datos sin decir otra palabra, para gran alivio de Padmé.

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Padmé no volvió a ver a Vader en tres días, y al cuarto día, él la sorprendió en el Banco de Datos, mientras ella apreciaba un holograma de Cerezos Azules típicos de Alderaan.

Vader estaba en la puerta, Padmé podía sentir su pesada presencia, y escuchar su respirador, pero no lo saludó y pretendió que no estaba ahí. Así duraron varios incómodos minutos de silencio, hasta que Vader habló.

—Esa planta no es de Naboo—dijo él, en un tono que no era tan hosco como el que Padmé estaba acostumbrada.

—No, es de Alderaan.

Su única respuesta fue el respirador, que completó tres ciclos antes de hablar.

—¿Cómo se llama?

—Cerezos azules.

Padmé frunció el ceño, los cerezos azules eran una de las insignias de Alderaan, ¿cómo es que esta criatura no lo sabía?

Vader leyó el pensamiento, y sintió un peligroso enfado nacer en su pecho.

—Eres tan infantil—dijo él—Tienes acceso a una base de datos de primer nivel, y te la pasas viendo hologramas de plantas, peor que una niña.

Sintió el enfado de Padmé aumentar, y cuando ella volteó a verlo, una llama de pasión bailaba en sus pupilas. Si las miradas mataran, él ya hubiera colapsado contra el suelo.

—Ya que no puedo disfrutar de una planta en físico, tengo que conformarme con esto—espetó ella enfurecida—Al menos las conozco, sé cómo se sienten al tacto, la forma en que huelen, el sabor de sus frutos… ¿y usted, señor? ¿conoce algo que no sea esta nave?

Vader caminó hacia ella con toda la intención de intimidarla, aumentando la frecuencia de los ciclos del respirador, dejando que el peso de su traje cayera contra el suelo para que sus pisadas hicieran eco, usando a la Fuerza para aumentar el miedo que Padmé ya le tenía. A pesar de eso, ella no bajó su rostro, ni contuvo el fuego de sus ojos.

—Tu insolencia comienza a cansarme, mujer.

—No es la primera vez que me dice eso—respondió ella—¿Qué me hará? ¿me encerrará de nuevo?

—No sería mala idea, considerando que no aprendiste nada.

—Oh, no lo crea, aprendí mucho—dijo ella con sarcasmo—Aprendí que no tienes tolerancia alguna a la frustración.

Eso… no se lo esperó.

Vader la miró de pies a cabeza, agradeciendo que la máscara no le permitiera a ella ver su expresión de asombro, ¿pero de dónde sacaba las agallas esta diminuta mujer? Podía leer su mente, ¡ella estaba aterrada! ¿cómo es que ni leyendo sus pensamientos conseguía adivinar la forma en que ella iba a responder?

—¿Estás diciéndome débil?—siseó.

—No—dijo ella, suavizando sus facciones—Pero para decirme infantil, no eres mucho mejor que un niño pretendiendo ser fuerte, señor.

¡Hija de Sith!

Padmé consiguió contener su grito cuando Vader usó la Fuerza para sentarla bruscamente en la mesa cercana, apagando el holograma en el proceso.

—Te conviene recordar quién está a cargo, mujer. Y te conviene que no pierda la paciencia contigo.

"Igual que un niño" pensó Padmé.

Al leer el pensamiento, el primer impulso de Vader fue asustarla de nuevo con la Fuerza, pero antes de hacerlo, notó la sonrisa de satisfacción que esbozaba Padmé, y se quedó quieto, analizando la situación.

Ella… ¿había pensado eso a propósito para enfadarlo? ¿Esta era su forma de hacerle ver que ella sabía que él leía su mente todo el tiempo?

"Ahí viene su rabieta de nuevo" leyó el pensamiento con gran claridad "Su pose digna…"

—Bruja de Dathomir… —siseó con enfado, saliendo del Banco de Datos a paso rápido.

Padmé se quedó quieta, impresionada por la huida de él, e intentando comprender el insulto que él dijo. La llamó bruja de… ¿de qué? ¿doromir? No… ¿Damorir? No… ¿Daformir?

Se sentó frente al buscador de HoloNet que tenía más cerca y tecleó la palabra que más se asemejaba, después de varios intentos, leyó "Dathomir" y lo seleccionó.

"Planeta del Borde Exterior, ubicado en el Sistema Quelli… hogar de las Hermanas de la Noche, brujas que usan el Lado Oscuro de la Fuerza para sus conjuros…"

Padmé leyó fascinada sobre ese planeta, y apuntó todo cuanto pudo en su DataPad.

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Vader regresó a sus aposentos enfurecido, ¿cómo esa mocosa se atrevía a hablarle así? y lo peor ¿por qué no hizo algo? debió haberla encerrado de nuevo ¡sí, debió encerrarla una semana más para que se callara!

"Es una insolente" susurró la voz oscura en su mente "Y tú un estúpido por no controlarla, ¿es más fuerte esa mujer que tú, Vader?" dijo con mofa.

Los puños de Vader temblaron por el enfado, caminaba de un lado al otro en sus aposentos, la oscuridad haciendo que el ambiente se tornara cada vez más frío. Debería matarla, ¿de qué le servía tenerla en el Executor? distraía a sus droides, y lo hacía enfadar todo el tiempo. Sí, lo mejor era matarla, ver su rostro crisparse de miedo cuando comenzara a estrangularla con la Fuerza, ver esa sonrisa de satisfacción desaparecer de sus bonitos labios rosados cuando suplicara piedad…

"¿Por qué te molesta que ella tenga espíritu?" dijo la luz de repente, con ese tono melodioso "Tú no eras muy distinto antes"

—¡Cállate!—gritó, pero la voz seguía cantando con mucha suavidad—¡No quiero nada de ti!

"Si no quisieras nada de mí, no podrías oírme" la luz se remolinaba complacida por el conflicto interno de Vader, cada vez más poderosa que la desgraciada voz oscura.

"Eres patético, y débil. Ella ya lo ha notado y solo te ha visto un par de veces" se mofó el oscuro "Ella te destruirá, si no la destruyes primero"

Vader gritó de nuevo, aunque aún podía escuchar esa espantosa voz oscura, lo cierto es que el canto de la luz era cada vez más claro y nítido. Y lo detestaba. No quería oírlo, no quería volver a ser seducido por ese poder que tanto daño le había causado.

"No fui yo" cantó la voz "Fue Kenobi"

Obi-Wan Kenobi… el maldito Obi-Wan Kenobi.

Un Sith siempre se vengaba, y en el fondo de su alma, Vader deseaba encender su sable y hundirlo en el pecho de Kenobi, disfrutar cuando su vida se apagara. Pero nunca hizo nada para concretar esa fantasía, perdido en el Borde Exterior de la galaxia, sin deseo alguno de regresar a ningún planeta, nave o satélite donde pudiera tener contacto humano.

"Débil, patético… una deshonra para el Lado Oscuro" dijo la voz.

Esta vez, Vader no respondió, sintiendo una pesadez en su pecho que hace mucho tiempo no experimentaba. No era el mejor de los Sith, él lo sabía, siempre lo supo…

"Por que nunca quisiste serlo" cantó la luz de nuevo, cada vez más fuerte "Y no tienes que serlo"

—Déjenme…

Vader cerró los ojos y decidió ignorar ambas voces, ya habían hecho suficiente por hoy para destrozar su cordura. Intentó meditar, evocar a la Fuerza para calmarse, pero sus sentidos se vieron inundados por una felicidad que provenía de Padmé, y eso le sorprendió.

No había sentido a Padmé contenta en todo su tiempo cautiva, pero no había lugar a dudas, ella estaba feliz. Y no tenía sentido, ¡acababa de discutir con ella veinte minutos atrás! ¿acaso esa mujer se regocijaba por haberlo hecho enfadar? ¡Se estaba burlando de él!

Extendió su mano hacia las pantallas y las encendió usando la Fuerza, de inmediato apareció la Sala de Entretenimiento donde Padmé pasaba muchas horas, y pudo verla sonriendo frente a un hermoso jardín con todo tipo de plantas oriundas de Naboo.

Después de ver en los recuerdos de Padmé lo afecta que era ella hacia los Capullos de Ángel, Vader estuvo dos días investigando la fauna de Naboo. Nunca antes se había interesado tanto en la fauna y flora de los planetas, pero los recuerdos de Padmé despertaron su curiosidad -esto era solo curiosidad- y vio en la HoloNet las maravillas que Naboo ofrecía, era un planeta de una biodiversidad bastante rica.

Ahí estaba Padmé, frente a un jardín perfectamente acomodado de plantas nativas de Naboo, más específicamente de la fauna característica del País de los Lagos; no eran plantas naturales, no había manera en que hubieran podido crecer tanto en apenas un par de días, sino que todo ese jardín era virtual. Padmé debió invertir varios días en descargar los hologramas y editarlos para crear el efecto de un jardín en su Sala de Entretenimiento.

La vio regocijarse en su jardín artificial, mostrándole a 3PO y R2-D2 los nombres de las plantas, moviéndose entre los hologramas como si fuera una niña. Padmé tenía una sonrisa muy bonita, iluminaba sus ojos y hacía que todo su rostro se sonrojara.

"¿Y a mí qué me importa que tenga una sonrisa bonita?" pensó Vader, horrorizado por la naturalidad de ese pensamiento.

Pero eso no fue todo, su horror aumentó cuando se dio cuenta de que toda la confusión y el enojo que había sentido desde la discusión, desapareció. Las olas de dicha que emanaba Padmé, combinada con su sonrisa, parecían haberlo calmado. Eso no estaba bien, ¡eso no era lo esperado!

Quería enfadarse de nuevo, caminar hasta donde Padmé y usar la Fuerza para destrozar todo ese maldito jardín artificial, hacerle ver que ella no se saldría con la suya, que no podía seguir desafiando sus órdenes, pero… pero no sentía enfado alguno.

Y por primera vez en años, no supo qué hacer.


Canción del capítulo: "Days in the sun" (días de sol) de la película La Bella y la Bestia 2017 (Traducción hecha por mí)

Eso es todo por ahora...

Me encanta escribir sobre el dilema interno de Vader, y también me encanta que Padmé no ceda ante él. Hasta ahora ese ha sido el núcleo de su dinámica y es así como terminarán acercándose aún más... esto es un proceso. Quiero que la relación entre ellos se de lento, pero seguro.

A su manera, Padmé consiguió su jardín ¿qué opinan de eso? en el siguiente capítulo regresamos a Naboo, a donde Obi-Wan ha hecho su aparición. Espero les haya gustado este capítulo ¡saludos a todos!