DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia abicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Capítulo 10

—Linda habitación —dice Alice mientras entra.

Bella bufa una risa y le dice:

—Es un ático.

Alice rueda los ojos y se mueve por la habitación, deteniéndose en el buró junto a su cama, inspeccionando los contenidos. Una libreta, un vaso de agua. Una pequeña y suave concha curvada como una voluta está ligeramente oscurecida por las hojas verdes del helecho. Bella no diría que está excelente, pero ya no está poniéndose más marrón, y parece estar creciendo, solo un poco.

—Me gusta tu cobertor —le dice Alice, y Bella explica su origen mientras saca su libro de matemáticas. Se supone que ayudará a Alice a estudiar para un examen próximo, pero tiene la sensación de que no harán demasiado.

Alice está casi tan desesperada por ser la amiga de Bella como ella lo está por ser la suya, al parecer, y pronto los libros son hechos a un lado, abandonados para discutir el enamoramiento de Alice por el amigo de Edward.

—¿Jasper? —repite Bella cuando Alice finalmente dice su nombre.

—Sí, ¿por qué? ¿Lo conoces?

—Oh, um, él trabaja en el centro comunitario, ¿cierto?

Las cejas de Alice se alzan.

—Sí, lo hace.

Está esperando por una explicación acerca de por qué Bella lo reconoce y Bella odia la forma en la que sus enrojecidas mejillas la traicionan.

—A veces voy ahí.

No menciona a su hermano, que está en algún lugar del edificio, evadiéndolas a propósito. Trató de esconder la forma en la que su rostro cayó cuando llegó a la recepción con Alice después de la escuela, pero Bella lo había visto.

—Oh por Dios, ¡tienes que decirme la próxima vez que vayas! —suelta Alice emocionada—. Él ya no viene y Edward dejó de llevarme a las fiestas de sus amigos.

—Totalmente —dice Bella débilmente, estirándose por más tarea. Trata de recordar si alguna vez ha sido buena teniendo amigos.


Alice se va con su padre y hermano, dejando a Bella extrañando pasar tiempo con Edward y sintiéndose casi desesperada mientras lo mira cargar su equipo en su camioneta.

—Alice es una buena chica —dice Renée mientras se sientan alrededor de la mesa para cenar.

—Sí, es agradable —murmura Bella, los ojos pegados a su puré de papas.

Durante los últimos días, desde que esperó a que Bella regresara de la playa, Renée ha intentado conectar con ella, aunque a medias. Le pregunta a Bella unas cuantas cosas, pero nunca cómo está, cómo se siente. Solo cosas superficiales. Bella trata de darle el beneficio de la duda, solo está un poco oxidada en esta cosa de ser mamá, piensa ella.

Pero luego, se siente como si eso no fuera suficiente, y hace que Bella se sienta incluso más sola en las horas que pasa con lo que queda de su familia.


—Mi mamá solo no… me quiere aquí —confiesa Bella a Edward unos días después. Está sentada afuera de la puerta del baño de una de las habitaciones mientras él instala una nueva regadera.

Edward la mira con duda.

»¡Hablo en serio! —dice Bella—. Soy una molestia, solo otra cosa por la que preocuparse en su lista de pendientes. "Llamar al plomero, comprar nuevas cortinas, preguntarle a Bella acerca de su día pero sin molestarme en escuchar la respuesta".

Edward deja en el suelo la vieja regadera y se sienta junto a ella.

—Bella… —comienza él y está segura de que le dará el discurso de "eso no es cierto, ella te ama".

Lo interrumpe y sigue explicando.

—Ni siquiera fue por mí. Después del accidente, me refiero. Estaba demasiado ocupada aquí, no pudo viajar.

Algo resplandece en sus ojos, sus labios se fruncen antes de que hable de nuevo.

—¿Quieres decir que ella no estuvo ahí para… nada de eso?

Bella sacude la cabeza.

—Me recogió en el aeropuerto en Charleston. Fue la primera vez que la vi en años.

Mira como su puño se tensa, su mandíbula también.

—¿Hablas en serio? ¿Dejó que pasaras por todo eso sola?

Se estira por él, su mano envolviéndose alrededor de su antebrazo, tratando de mitigar algo del enojo que se ve en sus ojos, instantáneamente arrepintiéndose de hablar de eso.

—Oye, está bien. Salí bien de eso —bromea débilmente, y el tono en su voz hace que él en verdad la mire.

Él pregunta en voz baja:

—¿Lo hiciste?

La forma en la que sus ojos buscan los de ella es suficiente para que sus propios ojos comiencen a picar, y está tan avergonzada cuando las lágrimas comienzan a caer.

Cuando la acerca hacia él, sosteniéndola con fuerza contra su pecho, ella llora más fuerte. El último abrazo que había sentido fue cuando su mamá la recogió en el aeropuerto.

El último abrazo había dolido.

Su corazón es regular contra el de ella, sus manos cálidas en su espalda. Él la abraza hasta que su respiración se calma, acurrucado alrededor de ella en el piso del baño, su mejilla presionada contra su cabello.


Bella no quiere ni pensar en el Día de Acción de Gracias hasta que Alice la invita a una pijamada el siguiente viernes.

—¡Veremos películas y nos pintaremos las uñas y comeremos demasiada pizza! —dice Alice emocionada al teléfono.

Bella nunca ha estado en una pijamada, y esa tarde le admite a Rosalie que está nerviosa mientras comen palomitas en el escritorio de la recepción.

—¡No estés nerviosa, chica! Ugh, amaba las pijamadas cuando era joven. Nos quedábamos despiertas toda la noche jugando cartas y tomando cerveza, lo que no deberías hacer, obviamente —añade con un guiño—. Pero realmente solo se trata de relajarte y ¡estar con las amigas!

Bella asiente, sintiéndose un poco mejor, pero luego Rosalie añade sugestivamente:

»Además, Edward probablemente esté ahí. En la noche. En pijama. ¿Siquiera usa pijamas para dormir?

Bella le arroja un puñado de palomitas.


La casa Cullen es pequeña y pintada de un brillante azul turquesa. Bella puede escuchar con claridad el océano, su jardín es tragado por las dunas de arena, bloqueando la vista de la playa.

Lámparas solares alumbran el camino hacia el porche principal y Bella se pone más ansiosa con cada paso. No ve la camioneta de Edward en la entrada, y está frunciendo el ceño cuando Alice abre la puerta principal.

—¡Yay! —chilla Alice, metiéndola a la casa—. No estaba segura de qué tipo de pizza te gustaba así que ordenamos de varios sabores.

En la cocina, detrás de una pila de demasiadas cajas de pizza, está quien debe ser la señora Cullen. Su cabello es de un tono más claro que el de Edward, casi como caramelo, pero sus ojos y finos pómulos son toda Alice.

—Tú debes ser Bella —dice la mujer—. Es tan lindo finalmente conocerte.

—Igualmente, señora Cullen —dice suavemente.

—Oh, por favor —dice la señora Cullen dando un paso hacia delante—. Llámame Esme.

Hay algo en su sonrisa, en la pura energía maternal que irradia de ella, que hace que el pecho de Bella duela.

Alice golpea la cadera de Bella con la suya, sonriendo, y abre una caja de pizza.

En el cálido brillo de la cocina de alguien más, llenando un plato con grasienta pizza, Bella casi se siente en casa.


Están viendo Legalmente Rubia en la sala de estar cuando Bella escucha la puerta principal abrirse y a Esme hablar.

—Hola, cariño. ¿Pasaste un buen rato con Lauren?

El corazón de Bella se hunde cuando Edward contesta.

—Sí, fue divertido. ¿Ordenaron pizza?

—Alice invitó a Bella, quedó demasiada. Sírvete.

Él no dice nada, pero Bella lo escucha abrir el refrigerador y los gabinetes, y no se da cuenta de que ha estado conteniendo el aliento hasta que él aparece en el marco de la puerta, plato en mano.

—Hola —dice él, caminando hacia el sofá, dejándose caer en el espacio abierto entre las dos chicas.

—Solo chicas —protesta Alice, pero no es en serio porque él le está picando las costillas y ella está riendo.

No se queda durante toda la película, desapareciendo por las escaleras mucho antes de que Elle Woods comience a cuestionar a Chutney en la pantalla, y Bella intenta no ponerse triste por su ausencia. Su mano casi había tocado la suya en el sofá, y su corazón había latido con tanta fuerza que estaba convencida de que él podía escucharlo. Cada vez que él se movía, su rodilla o muslo o brazo podía presionarse contra ella y hubiera pensado que lo hizo a propósito pero él no la miró ni una vez.

Mientras la película termina, Carlisle llega a casa. Las voces se vuelven más fuertes en la cocina, él y Esme están riendo y Alice suspira, pretendiendo estar molesta.

—Van a ver The Tonight Show —explica Alice—. Vamos a mi habitación.

Arriba, hay tres puertas, una se abre hacia un baño, y otra lleva a la habitación púrpura de Alice. A la puerta cerrada del otro lado del pasillo le falta pintura en algunos lados, como si alguien hubiera arrancado algo —con cinta adhesiva y todo— muy deprisa. Hay música tocando suavemente, ahogada por la pared, pero no hay otro ruido.

La habitación de Alice es demasiado frenética, evidencia de una vida vivida en un mismo lugar por años y años. Tiene animales de peluche en una repisa por encima de su cama, y una abrumadora cantidad de maquillaje sobre su tocador. Las cortinas no combinan con su cubrecama, y tiene una enorme alfombra hecha de viejas playeras en el piso.

Los pósteres y las fotografías cubren casi cada superficie libre de la pared. Bella reconoce algunas de las bandas, pero se queda mirando un collage de recortes de revistas de moda que llega del piso al techo cerca de su armario. Su aliento se corta ante una pequeña colección de Polaroids colgadas cerca del collage, sus ojos son atraídos hacia una fotografía de Edward, sonriendo hacia ella, sudoroso y sucio y usando un uniforme de béisbol.

Algo acerca de la desinhibida alegría en él hace que quiera llorar.

—Lamento el desorden —dice Alice, pateando ropa sucia debajo de la cama—. Quería limpiar pero me distraje por completo.

—Está bien —le asegura Bella. Quiere decirle que le gusta el desorden. Los desórdenes se hacen cuando te sientes en casa en algún lugar. Bella piensa en su habitación del hotel, todo acomodado a la perfección, sus paredes vacías con excepción del póster de Kahlo.

Terminan en la cama, Alice abrazando una almohada, hablado acerca de la escuela y los chicos y todas esas cosas que Bella se imaginó que las chicas discutían en las pijamadas.

—He conocido a Jasper desde que éramos muy pequeños. Él y Edward han sido mejores amigos desde siempre y me preocupa que solamente me vea en esa forma de hermana pequeña. Ugh, él es solo tan… perfecto.

Bella trata de imaginarse a Jasper como perfecto, sus pasos lentos y perezosos, la forma en la que siempre parece estar drogado o con resaca o ambos. Tiene que admitir que sí es lindo, con su cabello rubio despeinado y su sonrisa fácil.

—Solo haz que te vea como algo más que eso —dice Bella con un encogimiento de hombros.

Los ojos de Alice brillan con malicia.

—Debería vestir más provocativamente —dice, pensándolo bien—. Mis pechos pueden ser pequeños pero siempre puedo resaltar mi trasero.

—No es a lo que me refería —murmura Bella, rodando los ojos. He creado un monstruo.

—Como sea. —Alice suelta unas risitas—. Suficiente de mí. ¿Alguien de la escuela ha llamado tu atención?

La forma en la que alza las cejas hace reír a Bella, aunque su rostro esté poniéndose de un horrible color rojo.

—No en realidad —logra decir, pero Alice no le cree.

—¡De verdad, Bella! ¡Has tenido esta aura de un nuevo enamoramiento por semanas!

—¿Aura? —repite Bella dudosa—. ¡No creo tener algo como eso!

Alice sonríe.

—Suenas a la defensiva.

—Estás loca.

—Escúpelo, chica.

Bella se retuerce, porque no puede explicar, bueno, acerca de tu hermano…

En pánico, ella suelta:

—Mike es lindo.

Alice chilla.

—Oh por Dios, sabes que a él de verdad le gustas, ¿cierto?

Tiene la emoción suficiente para añadirle a la mentira. ¿Dónde está el daño en eso? Por una noche, Alice tiene una amiga para chismear y Bella no es una completa inepta social. Bella pretende que podría gustarle un chico al que le guste ella de vuelta, uno que no sepa acerca de sus cicatrices y miedos. Una persona que no la conozca en absoluto, una oportunidad de no tener que ser esta estúpida y rota chica.

Pero recuerda la forma en la que Edward la abrazó mientras lloraba en el piso del baño, la forma en la que él le sonríe cuando ella dice algo raro, la forma en la que la mira como si no estuviera loca por tener miedo o estar triste o molesta.

Quizá sí tenga esta aura de un nuevo enamoramiento, pero no tiene nada que ver con Mike Newton.


Alice se queda dormida poco después de la una de la mañana, Bella está junto a ella en su pijama, totalmente despierta. Desearía haber traído su iPod o algo porque todo está tan, tan silencioso.

Su corazón late tan rápido sin ninguna razón aparente y su piel comienza a picar con miedo y sabe que si no toma aire ahora mismo, tendrá un ataque de pánico en la habitación de Alice.

Sale de la cama, temblando y moviéndose tan rápido como puede a través de la oscura casa de los Cullen hacia la puerta trasera. Se encuentra en una cubierta, rodeada por frondosas plantas mientras el aíre frío del océano revuelve su cabello hasta que es un nido de ratas. Se sienta en las planchas de madera y pone la cabeza entre sus rodillas, tratando de respirar, pero no puede. Piensa una y otra vez, quiero ir a casa, no puedo estar aquí, y luego recuerda que ya no tiene una jodida casa, no en realidad, y maldición, ¿cuándo terminará esto?

Se fuerza a volver adentro y sube las escaleras, pero no vuelve a la habitación de Alice. En su lugar, toca ligeramente la puerta al otro lado del pasillo con el corazón en la garganta.

En el instante en el que él abre la puerta, siente alivio, y luego, de alguna forma, deseo.

Bella ha visto a Edward sin playera y mojado muchas veces en la piscina, pero hay algo acerca de él en una playera gris claro y bóxer que hace que quiera besarlo. Su cabello está revuelto, brillando e iluminado desde atrás por la única lámpara iluminando la habitación.

—¿Qué pasa? —pregunta de inmediato, sus ojos cansados buscando los de ella.

—Yo… —las palabras mueren en su garganta. Su voz es rasposa y somnolienta y preocupada. Reacciona después de un segundo y termina con—, no puedo dormir.

Él pasa una mano por su grueso cabello, y se hace a un lado, dejándola entrar.

—No duermo bien tampoco —le dice—. Lo he estado intentando por horas.

La habitación de Edward es lo opuesto de la de Alice, las paredes están vacías, aunque parece como si no siempre hubiera sido así. Bella puede ver agujeros que las chinchetas dejaron y pedazos de pintura que faltan por la cinta adhesiva siendo arrancada demasiado rápido. Es ordenada, las cosas en su lugar, y la cama está deshecha, el edredón sencillo está arrugado. El sistema de sonido de Edward se ve viejo, y tiene pilas y pilas de CDs en las repisas debajo del mismo.

Se deja caer en la cama, mirando al techo mientras Bella explora su colección musical. Reconoce algunas de las bandas, pero la mayoría de los CDs son compilaciones, con caligrafía desordenada en las portadas blancas.

Ejercicio vol 4

Para conducir en verano 2016

Canciones tristes y lentas

Ella.

El corazón de Bella se aprieta y traga con fuerza, odiando los celos que actualmente ocupan mucho espacio en su pecho.

—Puedes escoger uno para que lo pongas —dice desde la cama. A pesar de lo mucho que quiere (y no quiere) reproducir ella, toma uno llamado canciones de primavera y lo pone en el estéreo.

La primera canción inicia, suaves y melódicos acordes en una guitarra eléctrica y Edward suspira.

—Amo esta canción.

A gusto con su elección, Bella se sienta de piernas cruzadas en el suelo cerca de él, sonrojándose ante el pensamiento de estar en su cama con él.

—¿Pasaste un buen rato con Alice? —pregunta, elevándose en sus codos antes de deslizarse al suelo, con la espalda contra el colchón.

—Sí, me gusta pasar tiempo con ella.

Él sonríe.

—Me alegra que ambas sean amigas.

—A mí también.

Se quedan en silencio por un momento, escuchando la música y Bella decide preguntar:

—¿Por qué no puedes dormir?

Él se encoge de hombros.

—Solía dormir como una roca —dice él—. El béisbol me dejaba exhausto, pero de una buena forma, ¿sabes? Sin eso es solo difícil, supongo.

—Lo entiendo.

—¿Qué hay de ti?

—Me pongo nerviosa. Tengo pesadillas. Recuerdos, más que nada. Sé que una vez que me duerma sucederán y…

Él solo asiente, sin ofrecer consejos o lástima, solo reconoce lo que dijo, y le asegura que él la escuchó.

Cambiando el tema, ella pregunta:

—¿Han mejorado las cosas con Lauren?

Frunce el ceño antes de poder contenerse.

—Más de lo mismo.

—¿Han estado juntos por mucho tiempo?

—Sí —admite él—. Ella estuvo ahí durante toda la mierda del accidente y ni siquiera intentó irse, ¿sabes?

—Ustedes en realidad deben amarse.

Él hace un sonido evasivo desde el fondo de la garganta.

—¿Quieres escuchar algo jodido? A veces pienso que ella se alegra de que ese accidente me haya sucedido.

—Edward. —Bella suspira, incrédula.

—Lo sé —dice él—. Pero es solo que… iba a salir del estado por la escuela y, tan horrible como suene, no iba a hacer la cosa de larga distancia. Ella no quiere dejar este pueblo, ama estar aquí. Fue una gran pelea por mucho tiempo y después… me quedé atrapado aquí y ella pudo consentirme y… aún estoy aquí, Bella. Y creo que la resiento por eso.

Su voz se vuelve más gruesa al final, y Bella se desliza por el suelo hacia él, recargándose junto a él en el colchón. Descansa su cabeza contra su hombro porque son amigos, ¿cierto? Los amigos pueden tocar los hombros de sus amigos.

—¿Dónde ibas a ir? —pregunta en voz baja, su mejilla presionada contra la delgada tela de su playera.

—Estaba entre la Universidad de Michigan y Penn State.

—Guau —susurra. No tan lejos como, digamos, Washington, pero aun así demasiado lejos—. Escuché que esas son buenas escuelas.

Él se ríe suavemente.

—Quería ser arquitecto.

Ella se sienta, mirándolo y ve la melancolía dejar sus ojos y le sonríe.

—Hombre, eso es tan genial.

Él se encoge de hombros, pero no puede detener su propia sonrisa.

—Me gusta construir cosas, he estado ayudando a mi papá con cosas de contratista desde pequeño. Siempre pensé que sería genial aprender cómo diseñar cosas, también.

—¿Tienes diseños?

—¿Para edificios?

—Duh.

—Son más que nada garabatos —admite, pero Bella sacude la cabeza.

—¿Puedo verlos?

Se sonroja pero se pone de pie, tomando un cuaderno de bocetos del cajón de su escritorio. Cuando se sienta de nuevo, sigue sonrojado contra ella, tendiéndole el cuaderno. Bella lo abre cuidadosamente en la primera página, que es solo un desastre de líneas rectas y marcas de sharpie, pero mientras sigue pasando las páginas, partes de edificios comienzan a formarse. Una habitación que luce casi como un invernadero. Diferentes estilos de techos. Una escalera en espiral.

Hay rascacielos, pequeñas casas, bungalós en playas, y Bella está maravillada. Lo imagina trazando líneas con una regla, inclinado sobre la página en concentración, uno de sus CDs de compilaciones reproduciéndose por las bocinas.

—Estos son tan asombrosos —susurra, girándose hacia él. Él no está mirando los bocetos, sino a ella, y sus rostros están tan, tan cerca. Un centímetro más, y sus labios estarían sobre los de él. No puede evitarlo, sus ojos se van hacia su boca y los ojos de él se suavizan y su corazón está latiendo con tanta fuerza que casi duele.

Él no la besa, y en su lugar se mueve para tomar el cuaderno y ponerlo de vuelta en el cajón, mientras Bella trata de dejar de sentirse tan mareada y terrible.

Porque él tiene una novia. A quien probablemente ame y le haga CDs, y ella lo hubiera besado de todas formas.

—No, uh, no es demasiado tarde, ¿sabes? —dice, odiando la forma en la que su voz tiembla.

—¿Para qué? —Su voz tampoco suena bien y él no se gira a mirarla.

—Para ser arquitecto. Para ir a una de esas escuelas.

Él no dice nada, pero la mira mientras se pone de pie, caminando hacia la puerta.

—Buenas noches, Edward —dice, caminando hacia el pasillo. Él dice su nombre, pero demasiado bajo como para que ella lo escuche.

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Lo bueno: me gusta.

Lo malo: me gusta megustamegustamegusta.


Otro de mis capítulos favoritos :´)

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Paola Lightwood, alejandra1987, jupy, Adriu, somas, Beatriz Gomes2, Car Cullen Stewart Pattinson, PknaPcosa, saraipineda44, Leah de Call, tulgarita, Aidee Bells Yani B, Lizdayanna, Kriss21, Liz Vidal, sole. , Bitah, Tata XOXO y Lady Grigori :)

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