Hola todos, ¿cómo están? Espero que muy bien, y sanos que es lo importante.
Lamento haberme demorado en la entrega del capitulo, espero sepan entenderme, pero debo decirles que este es el último capítulo.
Hetalia no me pertenece
Disfruten su lectura
El día que se limpió el estudio Romano instaló lo que había comprado en secreto. Modernizó las cerraduras de las habitaciones agregándole un seguro extra con una llave extra que le pertenecería a su dueño únicamente. Así accidentes como estos no volverían a pasar en un futuro cercano. Luego llenó el estudio de implementos de pintura nuevos. Había lienzos blancos, tubos de pintura de todas clases, pinceles todo por millares, y un caballete nuevo junto con un asiento más cómodo del que usualmente tenía Veneziano. Cuando Veneziano despertó en su nueva cama y vio el estudio se sentía finalmente como alguien nuevo.
Los meses pasaron pronto.
Ahora Veneziano respiró hondo, se aflojó el nudo de la corbata y entró al edificio de las naciones unidas. La reunión empezaría en varios minutos, Romano iba detrás con sus documentos y demás cosas. Muchas naciones se sorprendieron al verlo entrar, Veneziano tenía un aire diferente a su alrededor, y el cambio de look de su cabello era uno de los factores. En el pasillo estaba Japón y Alemania hablando. Veneziano no estaba preparado para enfrentarse a ellos, al menos no todavía, regresó a ver para pedir ayuda, pero Romano no le hizo caso y con el gesto de su mano le incitó a que avanzara.
Veneziano avanzó, intentando pasar desapercibido. Lamentablemente no era lo que el destino le esperaba.
— ¡Bienvenido de vuelta! —Gritó Turquía a su derecha—. Créelo o no te hemos extrañado infinitamente, Italia.
—Gracias Turquía—dijo Veneziano nervioso y con unas ganas tremendas de matar al turco.
—No tienes por qué agradecer, estas entre amigos después de todo.
Turquía le dio un abrazo y se fue por donde vino. Era obvio que eso había sido apropósito. Veneziano continuó parado en el pasillo, sin moverse, nadie le saludaba ni avanzaba hacia él. Sin embargo, el suspiró y se adelantó un poco hacia Japón y Alemania que habían quedado quietos en su misma posición. En cuanto llegó a su altura, él se dirigió hacia ellos.
—Umm, buenos días a los dos…—dijo de manera nerviosa, y sin mirarles a los ojos—. Quisiera hablar con ustedes a solas, si no les molesta.
Ambos asintieron, y se encaminaron a una sala en la que no había nadie. Entraron y cerraron tras de sí. Nadie habló por los primeros instantes. Japón empezaba a revivir su pesadilla, y Alemania se le secó la boca del miedo.
—Italia-kun nosotros…—intentó decir Japón, pero fue interrumpido por Veneziano con un gesto de su mano.
Veneziano sacó de su chaqueta dos sobres, y se los extendió a cada uno.
—Umm…—empezó sin dirigirles todavía la mirada—. Lamento haber exagerado hace un año, he hecho cosas malas y entiendo que ustedes no querrán cerca a nadie que los exaspere como yo.
— ¿Exaspere? —preguntó Alemania sin comprender.
—Sí, es decir…—se detuvo emitiendo un suspiro y recolectando sus ideas, y enseguida continúo—. Entiendo que soy una persona muy molesta y bastante inestable para su bienestar. Es decir, quien quiere a alguien que invade su espacio personal o amanezca sin invitación en la cama de otra persona.
Alemania y Japón empezaron a pensar en lo peor.
—Es por eso que lo lamento, y entiendo que nuestra relación ya no será como antes…—a estas alturas el japonés y el alemán estaban con lágrimas en los ojos—. Pero si no les molesta podríamos iniciar de nuevo. Prometo comportarme esta vez—Veneziano tragó saliva, mirándolos esperanzado—. ¿Podemos volver a ser amigos?
— ¿Entonces estamos perdonados? —dijo Alemania de improvisto.
—Siempre y cuando ustedes me hayan perdonado mis propias faltas.
— ¿Por qué te disculpas? —preguntó Japón un poco molesto.
—Pues creí que ustedes solo estaban conmigo por obligación, porque seamos prácticos era y soy un desastre, ustedes tenían y tienen aún muchas dificultades por mi causa; no soy como se espera que sea una nación y cuando me fui pensé que estarían aliviados y que sus jefes los estaban obligando a disculparse. Después recibo todas sus cartas y luego de leer las primeras confirmaba que no era una persona importante para ustedes, y luego de la nada continué leyendo y salen todas esas frases bonitas de que me extrañan, pareciendo un sueño, y luego recuerdo como los traté de forma tan cruel que yo…
Japón saltó a abrazar a Italia, Alemania se puso a llorar y siguió el ejemplo del asiático. No basta mencionar que el contacto físico iniciado por el japonés fue una gran sorpresa para Italia, esto no era lo que originalmente hubiera pensado que ocurriría.
—Italia-kun eres muy importante para nosotros.
—Y solo con un abrazo nos bastaba.
Veneziano también se rindió y dejó que sus lágrimas volvieran a mojar sus mejillas. Después de que pasaran minutos que parecieran horas los tres se separaron y limpiaron sus rostros. No podían entrar en una junta así con esas caras.
La junta no había iniciado aun cuando Veneziano divisó a Estados Unidos que estaba comiendo una hamburguesa y Canadá acompañándolo en silencio. Regresó a ver a Japón y Alemania, ellos entendiendo se adelantaron. Veneziano se acercó a los rubios y de la misma forma anterior les entregó una carta y les pidió empezar de nuevo.
— ¡Dude! —Dijo Estados Unidos tirando su comida, abrazándolo y alzándolo por los aires.
— ¡Hermano, cálmate o lo vas a romper! —dijo Canadá deteniendo a Estados Unidos de romper en dos al pequeño Italia.
—Gracias por darnos esta oportunidad—dijo finalmente Estados Unidos secándose las lágrimas de sus ojos.
—Lamentamos de verdad lo ocurrido hace un año. Créenos que no lo vamos a repetir.
—Palabra de Boy Scout—dijo Estados Unidos golpeándose el pecho.
Italia asintió entusiasmándose. Los tres entraron a la junta, todos estaban tomando asiento, la junta daría su inicio en minutos. Italia recorrió los asientos, y se sentó al lado de su hermano mayor. Veneziano vio un dulce ser depositado sobre su asiento por una mano delicada. El regresó a ver y Hungría le sonreía maternalmente, le señaló la golosina y con pequeñas señas le indicó que lo abriera. Él obedeció y detrás del envoltorio había un papel escrito diciendo "perdón mi pequeño"; Veneziano no entendió por qué la mujer se estaba disculpando, su mirada se topó con la cara de Hungría y lo entendió.
Con una sonrisa tranquilizadora Veneziano partió el dulce a la mitad, dándole una a Hungría. La cual con una sonrisa lo tomó y con desbordante felicidad se lo metió en la boca de un solo bocado al mismo tiempo que lo hizo Veneziano.
A Hungría le hubiera gustado darle un abrazo, pero la junta había iniciado y Alemania se había vuelto cada vez más estricto en estos tiempos.
La junta continúo su curso normal y aburrido. La mayoría de naciones estaba haciendo otras cosas distintas que no fuera escuchar al actual interlocutor. Veneziano decidió levantarse para tomar una taza de café y de paso servirle un vaso a Hungría y Romano el cual ya estaba dormido. Fue hasta el fondo de la sala, saludando a gente que le sonreía al pasar. La pequeña mesa contaba con una pila de vasos desechables, sorbetes, sobres de té, el calentador de agua, un recipiente de café y otro con azúcar; empezó a colocar en fila tres tazas desechables, las llenó con agua al terminar alguien le pasó el café. Veneziano reconocería esa mano donde fuera, en especial porque el barniz de uñas era único en su clase, Polonia estaba a su izquierda.
—Hola—dijo Veneziano aceptándole el café.
—Es bueno volverte a ver—respondió el rubio con una sonrisa—. Como que todos tenían caras largas cuando tú no estabas.
—Supongo—dijo Veneziano mientras ponía el café en cada taza.
Antes de que pudiera alzar la vista para buscar el azúcar otra mano le pasó el recipiente. Veneziano regresó a ver a su derecha y ahí estaba Finlandia sonriéndole muy complacido de verlo.
—Bienvenido.
—Hola Finlandia—saludó Veneziano sonriendo y aceptando el azúcar—. No recibí carbón el año pasado, lo recibiré este año supongo.
—Tú no recibiste carbón específicamente.
—No me digas que…
—Así es todos los implicados recibieron carbón este año.
— ¿pero por qué yo no recibí nada de eso?
—Porque tú no hiciste nada malo, Italia—dijo Finlandia tomando una taza desechable.
—Defender tus límites no es nada malo. Como que les diste una lección—decía Polonia mezclando su café.
—Gracias chicos…Oh antes de que lo olvide, tengan—dijo mientras de su chaqueta él les extendía un sobre a cada uno.
No les dio mayor explicación y se fue con sus tres tazas a sentarse. Despertó a Romano y le puso la taza enfrente, le dio a Hungría la suya y él bebió lentamente el café, mientras lo hacía le pasó a Hungría un sobre bajo la mesa. Ella lo aceptó, sin entender. Veneziano solo le sonrió.
En cuanto la junta terminó su primer ciclo, y hubo un descanso, Italia Veneziano fue rodeado por varias naciones preguntándole sobre los detalles de su año sabático. Justo cuando Veneziano iba a responder uno de los asistentes de logística se le acercó a Veneziano con un paquete y varias cartas sueltas. Japón reconoció las cartas recientemente enviadas.
—Estas son mías, se las envíe la semana pasada—dijo Japón revisando el sobre.
—Sí, lo imaginaba Japón. Gina y Mariolino me las han estado enviando ni bien llegan a su casa.
—De haber sabido que ya no estabas en ese pueblo las hubiéramos enviado a tu casa—dijo Alemania.
—No podrían saberlo de verdad.
— ¿Cartas? —preguntó Inglaterra quien hasta ahora se había mantenido no solo distante sino indiferente a todo este asunto.
—Inlgaterra-san, Alemania- san y yo le enviábamos cartas a Italia-kun todas las semanas para poder expresar nuestro arrepentimiento por el incidente.
— ¿Qué incidente?
Esta afirmación indignó a Estados Unidos y muchos otros, que a pesar de no estar directamente involucrados con el altercado se habían enterado de alguna forma u otra de lo que pasó hace poco menos de un año.
— ¡Dude! —dijo Estados Unidos parándose tras de Inglaterra—. Como puedes decir eso cuando tú fuiste el verdadero culpable de que esto pasara.
— ¿Quién? ¿Yo? —dijo Inglaterra resoplando—Un caballero jamás se involucraría en ese tipo de escándalos.
—Inglaterra, tu actitud es demasiado insultante—dijo Alemania cruzando sus brazos.
—Es verdad, todos pasamos un infierno por lograr el perdón de Italia—dijo en altavoz Canadá.
—Y no sé para qué sufrieron tanto, si a la final él por lo visto les terminó perdonando. Era solo cuestión de tiempo.
—Inglaterra es mejor que cierres tu boca, ahora—dijo Francia mirándolo a la cara.
—Oh vamos, todo un año llorando lágrimas de cocodrilo—dijo Inglaterra sonriendo—Solo eran pinturas.
En ese momento se hizo una acción generalizada en todas las naciones presentes involucradas o no, las que estaban cerca o lejos. Todas miraron a Inglaterra boquiabiertos, tragándose el silencio en la última bocanada de aire que hicieron. Italia Veneziano se levantó de su asiento, los que estaban parados a su alrededor le hicieron espacio, lo único audible era la silla ser arrastrada para atrás. Veneziano avanzó despacio hacia Inglaterra, las naciones que estaban en medio se hicieron a un lado, solo los pasos de Veneziano eran oídos en toda la sala.
Inglaterra a este punto se sentía con un gran peso sobre la cabeza, algo le impedía moverse, como si sus zapatos de pronto hubieran sido clavados al piso. Veneziano se detuvo a penas 30 centímetros de distancia del bretón.
—Inglaterra—dijo Italia con voz fuerte y seria—. Entiendo que para ti lo que destruiste hace un año no era nada más que pinturas. Pues sí, eran pinturas algo insignificante que cualquiera puede hacer. Y lamentablemente para ti, YO. NO. SOY. CUALQUIERA.
—Admito, que tienes cierto grado de talento—dijo Inglaterra intentando no desviar la mirada, simplemente no era fácil—No obstante, Italia, tu rabieta de un año fue una sobre exageración a los hechos. Como tú mismo lo indicas no eres cualquiera para realizar este tipo de proezas con la pintura así que un lote como el afectado seguramente es fácilmente reemplazable.
—Mira Inglaterra, no me importa si tú crees que es tan sencillo como solo reemplazar el lote. La pasión no puede ser reemplazada. Casi pierdo la mía por ese acto vandálico, del cual parece que ni siquiera estas arrepentido.
—Pues no me siento culpable—respondió Inglaterra—. Mi consciencia siempre estuvo limpia.
—Bien por ti—respondió Veneziano—. Tampoco esperaba lo contrario.
— ¿Qué quieres decir?
—Lo que quiero decir, es que este año he aprendido varias cosas—Veneziano regresó a ver a sus amigos y les sonrió—. Inglaterra… tú nunca has sido mi amigo, por eso de ti jamás esperé o esperaré algo. Tus palabras me molestan por tu odiosa actitud, pero tus acciones, aunque despreciables no me afectan en lo más mínimo. Solo te prohíbo que te acerques otra vez a mí. Que tengas un hermoso día~.
Lo último que hizo Italia fue sonreírle y darse la vuelta para volver a su asiento. Las naciones volvieron a respirar, unos sonreían, otros reían a carcajadas, algunos (entre ellos Estados Unidos) aplaudían y vitoreaban. Pero Inglaterra a pesar de la sorpresa no se dio por vencido.
— ¡ITALIA! —Gritó—. Así no se supone que iban a ir las cosas.
— ¿Qué dices bastardo? —dijo Romano molesto—. Mi hermano ya dejó en claro que no quiere saber nada de ti.
—Esto no es normal, deben admitirlo todos—ninguno entendía a lo que Inglaterra se refería—. Italia se supone que tu aceptarías mi opinión, vendrías llorando y dirías que debiera discúlpame contigo…
—Eh… no—dijo Veneziano molesto.
—Inglaterra, no entiendes que todo este año Veneziano realizó un cambio importante con su vida—dijo Francia.
—Y entonces de qué me sirvió el hechizo para disculparme ¿eh?
— ¿Qué hechizo? —preguntó Estados Unidos.
—El hechizo de recuperación, todo un año haciéndolo funcionar para que este tonto de aquí me perdone y a todos nosotros.
—Inglaterra, tú…
—El hechizo devolvió todas tus pinturas a la normalidad, están en mi casa. Supuse que seguirías siendo el mismo de siempre y que podría…
— ¿hacerte el héroe? —Dijo Estados Unidos ofuscado—. Lo lamento, dude, pero ese puesto ya está ocupado. Y este héroe que estás viendo se fue a disculpar, le fue negado el perdón y espero paciente un año para que la persona en cuestión aceptara su disculpa.
—Es verdad—dijeron todos.
—Inglaterra—dijo Veneziano de pronto—. Agradezco tus intenciones, agradezco las molestias. Iré a recoger las pinturas otro día si lo deseas. Te perdono, pero no cambia nada la idea de que no somos amigos, y jamás lo hemos sido—Inglaterra estaba anonadado en su puesto, se lo veía triste, Italia luego añadió—. Si quieres serlo tendrás que mostrarme que lo vales ¿capisci?
—Entiendo, supongo que está bien.
La situación, aunque revuelta se apaciguó sin más complicaciones. Inglaterra se sentó en su asiento reflexivo, al igual que los demás iban a sus asientos para continuar con la junta, en todo este barrullo de gente moviéndose. Italia Veneziano sopesó el gran sobre que le habían entregado, era uno de esos sobres manila amarillos de papel, grande. Estaba pesado, solo tenía su nombre y dirección, pero ningún remitente. Lo abrió despacio, metió su mano y sintió varias cosas, de ellas una hoja abierta, un sobre más pequeño y un paquete de lo que parecían ser algún conjunto de hojas más gruesas, por la textura se aventuraría decir que eran fotografías. Tomó el papel normal que había sentido primero, y lo leyó. Era una nota de Gina diciéndole que ese paquete se lo había enviado "cierta" persona a su casa, junto con una invitación que le interesaría de verdad leer en privado.
El "cierta" persona, activo sus alarmas, volvió a meter su mano, pero no encontró a primera vista el sobre que había sentido anteriormente, así que desató como pudo la liga que sostenían las fotos juntas; al azar tomó una y la sacó para ver de qué se trataban exactamente. En ese momento, detrás de él se encontraban Grecia, Turquía, Francia y Romano. Los cuatro hombres llamados por el destino o las ganas, regresaron a ver al mismo tiempo la fotografía que sacaba Veneziano y lo que vieron…
—Oh la la~
—Mamma mía~
— ¡Afrodita!
— ¡Preciosa!
Y bueno Veneziano le sangraba la nariz, y tuvo que apretar las piernas cuando vio a Beatrice en una linda pose sin nada de ropa. Y cuando escuchó las frases de detrás metió de nuevo la fotografía en el sobre grande lo más rápido que pudo.
— ¿Así que esa era la cosa que no podías contarme? —dijo Romano en tono meloso.
—No tiene nada que ver con…
—Exactamente qué hiciste en ese año sabático diablillo, esa diablilla viene del mismo infierno.
—Ella no es…
— ¿Tiene una hermana? —preguntó Grecia
—No, y será mejor que…
—Dime que no lo hiciste—dijo Francia
Veneziano se sobresaltó y lo miró de reojo…— ¿no?
— ¡Ustedes! —gritó Alemania—Vamos a empezar, vayan a sentarse…
Como niños de escuela Francia, Turquía y Grecia salieron corriendo a sentarse. Hungría lo miró de reojo preocupada, Francia no le había dado tiempo de espiar que es lo que estaban viendo, Veneziano a pesar de las molestas miradas que le daba Romano, le hizo una señal a Hungría diciéndole que no era nada serio. La junta continúo, y Veneziano volvió a revolver el sobre grande sacando finalmente el sobre que buscaba anteriormente.
La carta era de Beatrice, de su puño y letra, en tinta. Con la poca iluminación Veneziano pudo leer:
Mi adorado Felicicano,
Debo admitir que no soy nadie para escribirte después de tanto tiempo. Pero debo agradecerte por terminar conmigo, admito que de no haberlo hecho no hubiera logrado mi objetivo. Mi graduación será en unos meses, me gustaría que estuvieras ahí. No he vuelto a encontrarme a nadie como tú, aún te quiero, pero ya entendí que lo nuestro no puede ser. Tenías razón. Me gustaría verte, te adjunto mi teléfono podemos reunirnos un día de estos para cenar y "cenar".
Con mucho amor y cariño,
Beatrice
Detrás de la carta había una invitación para la graduación de Beatrice, con fecha, hora y pase de entrada.
Cuando se terminó la junta, Veneziano fue corriendo a encontrarse con Austria.
— ¡Austria!
Austria le volvió a sorprender que todavía lo tuteara, no sabía si debía acostumbrarse o no a este nuevo trato que no le gustaba.
—Italia qué...
— ¿Todavía tienes tus contactos en la ópera de Viena?
—Sí, aún los conservo ¿por?
—Necesito un favor.
Meses después, Beatrice se graduaba con honores del conservatorio de Florencia. Cantando un aria magistral de la ópera de Aida. No vio a su amigo Feliciano entre el público cuando el gran reflector dejó de iluminarla para dar pasó a las luces de los candelabros de la sala. Se sintió un poco decepcionada. Terminada la ceremonia, caminó al camerino y empezó a cambiarse, cuando terminó de ponerse el vestido de coctel para la celebración con todos los asistentes y el resto de sus compañeros, llamaron a la puerta. Un acomodador se encontraba en la puerta con un enorme ramo de flores.
—Me dijeron, signorina, que era para usted de alguien muy importante.
—Gracias—respondió Beatriz, y tomando con dificultad el ramo de flores lo depósito sobre su peinador. Entre las flores y hojas había una nota bastante extensa.
El sujeto se aseguró que viera la misiva y cerró la puerta al irse, sin despedirse siquiera y mucho menos disturbar a la joven. Se imaginarán la sorpresa de Beatriz al reconocer la letra.
Ciao Bella Beatrice,
Estoy muy contento con tu actuación del día de hoy. Tienes un talento admirable, y todo el mundo debe conocerlo. Espero me perdones, por mi actitud pasada, y espero que podamos continuar como mejores amigos. Lo otro no te lo puedo asegurar. Me tomé la libertad de convencer a un importante productor de Viena a que asista a tu recital, él ha quedado fascinado al igual que todos nosotros con tu maravillosa voz. Está convencido que puedes ser la estrella revelación en su próxima producción. Te encontrará en la celebración está noche, y te hablará de los detalles.
Continúa mi adorada con tu sueño, estaré presente a todas tus actuaciones. Te lo prometo.
La nota terminaba con una simple despedida. Beatrice, abrazó la nota y se dio la vuelta para indagar la procedencia de ella, su cara no se llenó de decepción cuando se encontró sola en la habitación. Abrazo las flores y se llenó de ese hermoso aroma dulce.
Veneziano caminaba por el pasillo sacándose el uniforme de acomodador y entregándole a su dueño original que lo aguardaba en el pasillo. Salió por la escalera del personal hacía un frío callejón donde un auto lo esperaba. Entró al auto y se sentó en el asiento del copiloto, Austria arrancó el auto sin demora alguna. Avanzaron por las frías y oscuras calles y llegando a una plaza el auto se paró. Veneziano regresó a ver a su acompañante.
—Aún estás a tiempo…
—Verla sería un error—dijo Veneziano suspirando—. No quiero que se distraiga nuevamente.
—Como digas y…—Veneziano regresó a verlo, apremiándolo a continuar lo que sea que iba a decir—. Tú y ella tuvieron... este…
— ¿Sexo? —dijo Veneziano cortante.
Austria se estremeció al oír esa palabra saliendo de la boca de Veneziano, recuperándose rápidamente continúo—Sí, justamente. ¿Lo tuvieron?
—Sí, unas cuantas veces.
—Veneziano, no eres ningún humano ni tampoco una nación joven para explicarte con detalle esas cosas…
—Austria lamento interrumpirte, pero Fratello Francia ya me indicó los pormenores siglos atrás, y Beatrice es una magnifica maestra en la materia práctica— dijo Veneziano deteniendo la vergonzosa charla.
—No dudo que la reputación de Francia sea lo suficientemente alta para darte ese tipo de consejos, ni tampoco la experiencia de la muchacha en cuestión; pero una cosa es el dicho que el hecho, además te pregunto ¿cuántas veces se ha casado Francia?
—Hasta dónde sé ninguna.
—Ahí está…—dijo Austria empezando a arrancar.
—Austria, te has divorciado de todos tus matrimonios. Yo estuve involucrado en dos de ellos. Y en ninguno de ellos, se peleó por mi custodia.
— ¡Por supuesto que pelee por tu custodia! —Respondió Austria pisando el freno de golpe mostrando su indignación por el comentario, y eso sorprendió a Veneziano—. Logré quedarme contigo, ¿no es así? —dijo mientras respiraba hondamente—. Lamentablemente no logré la custodia de Romano.
—Siempre creí que me veías como tú sirviente. O más bien dicho un tapete, aún tengo las marcas de tus zapatos en mi espalda.
Austria emitió un terrible suspiro lleno de pesar, dolor y vergüenza, no se atrevió a ver a la cara de su copiloto se refregó los ojos varias veces, incluso se sacó los anteojos y los olvidó en el panel del auto.
—Me obligaron a tratarte así, era más fácil me decían.
Y Austria recordó todas las frases que le dijeron poco antes de tener a Veneziano bajo su control: No te encariñes, luego cuando lo usemos como moneda de cambio no habrá nada que te impida dejarlo ir; eso solo una nación, que nos deberá tributo, velo como tú fuente de dinero, etc. Y eso había hecho que Austria dejara de hablar y se perdiera en el vacío, Veneziano no se molestó en sacarlo de sus pensamientos, porque él también recordaba los malos tratos de Austria, bajó la mirada intentando mandar esos horribles momentos de su pasado.
—Sé que me odias, y mucho—dijo Austria, volviendo al presente—. Pero soy sincero cuando te digo que eres un hijo para mí.
—Admites entonces que no eres un padre modelo—dijo Italia alzándole la vista.
Se sostuvieron la mirada, ojos castaño claros contra castaño oscuro. Ninguno de los dos habló, Austria se colocó los anteojos y encendió el auto.
—No lo soy, pero tú tampoco eres un hijo modelo.
Italia vio como Austria esbozaba una sonrisa en la comisura de su boca, él también sonrió—. Te equivocas ahí, de haber sido un humano común y corriente hubiera sido un niño modelo.
—En la escuela tal vez, pero en casa… esos gritos eran para dejar sordo a un campanero.
—Tenía que competir con el "desafinado" piano.
—De todas formas, Veneziano, aunque no lo quieras eres mi niño, y te quiero tal como estás.
—Como digas, pero no por eso te estoy perdonando.
—No suponía nada de eso, la verdad.
El auto arrancó, y se perdió por la carretera. Nada de esa conversación salió a la luz en ninguna forma posible. Y la vida continúo con normalidad. Por ahora…
¿Les gustó? Espero que sí.
Les agradezco un montón que hayan seguido esta linda historia, que me llevó casi tres años entre escribirla y publicarla. De no ser por el reto del personaje favorito del Foro "Yo amo Hetalia ¿y tú?" tal vez no lo hubiera públicado nunca. Y aquí estamos.
Si les gustó este tipo de contenido, les invito a seguirme que publicaré más historias de estas. No se olviden de dejarme un review diciendome lo que les pareció el fic.
Muchas gracias otra vez, nos veremos en otra ocasión.
