Cap 19

¿cita?

Hay veces que no entiendo conceptos tan simples y básicos como la Amistad, familia, amor, conceptos tan fundamentales tan adstratos e incompresible para mí como la escritura cuneiforme. Por ejemplo, en lo que considero falsa amistad, en ella solo veo fachada, oportunismo, recelo, porque digo esto, lo digo porque choca directamente con mi concepto de amistad, y como propio idiota que me considero, me aferro a mis propios conceptos de la visión escueta del mundo que llevo como un náufrago a un salvavidas, sí, hay veces que pienso que soy la peor escoria, el peor idiota, culpa de mis mezquinos pensamientos, pero dejemos de lado mi auto desprecio para otra ocasión. Amistad, ¿qué es lo que vuelve a alguien un amigo?, tal vez tu tengas tu propia respuesta, pero para mí, se debe a la confianza mutua y absoluta entra las dos partes, una confianza dada tal y como si fuera parte de tu familia y que es correspondida, tal vez es mucho, pero esa es la amistad que manejo, Ahora, familia, ¿basta con solo poseer lazos sanguíneo para considerar a alguien parte de la familia?, la respuesta a la que he llegado es un no rotundo, eso solo lo vuelve un pariente, no un familiar, lo que es dos cosas distintas, un familiar es aquel, con el que compartís un lazo más allá que lo meramente sanguíneo, alguien por el que te preocupas genuinamente, alguien que sin importar sus fallas o acierto, no dejara de ser especial para ti, en conclusión, un amigo es un familiar, y un familiar es algo especial, no sé si me hago entender, eh ¿y el amor?, oh el amor, es algo más indefinido y especial del cual no podría especificar su naturaleza.

Pero porque me encuentro meditando sobre esto en mi introspectiva mente, Bueno la culpable es mi amiga Yuigahama, tal como lo había estado viniendo haciéndolo desde que la conocí, la cual solo con sus simples palabras, había ahondado en lo más profundo de mi ser.

Ahora me encontraba lado a lado con la perpetradora de mi anomalía, entre personas que viven sus mundos caminando por el vacío, junto.

-Vamos Hiki-

Dijo ella tomándome de la mano, sumiéndome en el flujo de su esencia, guiándome cual faro en la bruma del tremuloso mar, a su lado sorteando los obstáculos puesto en nuestro camino. Habiendo dejado a sable a resguardo de Komachi, (dado que lo iban a dejar lo a nuestro cuidado por un tiempo), estábamos caminando por los conglomerados pasillo del centro comercial, vagando rumbo hacia el cinema, puesto que ella había decidido invitarme a ver una película, y he, no hay nada mejor que algo gratis.

-No corras o te caerás-

Le advertí sirviendo de ancla a su embarcación, obligándola a detener su avance, ni siquiera sé cómo es que puede correr con esas sandalias de plataforma que se enraíza en sus pies cual vides.

-No hay problema-

Respondió ella sin apartar la mirada del camino.

-Se que Hiki me atraparía-

Por favor no digas eso, ¿es que acaso no vez las implicaciones de tus palabras?

-Entonces que película vamos a ver-

Decidiendo cambiar el tema pregunto

-Bueno…pensaba ver lalaland-

Respondió ella con un leve rubor, enserio, una película romántica, tu está haciendo esto a posta, ¿verdad?

-¿No te gusta, Hiki?-

Dijo revelando sus ojos de cachorro, esta chica y su manipulación emocional se está volviendo cada vez más descarado, aunque no es como si tuviera poder mi palabra, siendo que ella fue la que me invito, no es como si pudiera pedir ver películas separadas.

-No es que no me guste, es solo-

Silencie mis palabras ante el temor de esta, si no vez las implicaciones, o ere una cabeza de aire, o lo estas ignorando a posta, no sé por cual decidirme.

-Si-

-Nada-

Respondí resignado, como dice el dicho, si no puedes con ellos úneteles.

-Compra los boletos, yo me encargo de las palomitas-

-Claro-

Con eso dicho no separamos, a cumplir nuestras respectivas tareas. En la fila para comprar los aperitivos, me topé con varios riajus, siendo tan bulliciosos como siempre, y al verlos así, y gracia a la salida de amigos con Yuigahama, una pregunta me sobre salto, ¿me estaré convirtiendo en uno de ellos?, eso no pude ser, ¿cierto?, digo esto solo se debe a que ella me es especial, ¿Especial en qué modo?, no te hagas el tonto, muy bien que sabes la respuesta, conciencia de segunda será mejor que vuelvas a lo más recóndito de mi mente, o te apuñalo con un hisopo, Yuigahama, que me has hecho. Me encontraba en el vacío cuestionando, mi carácter, mi personalidad, mi esencia, ¿es que acaso a pesar de los años no había dejado de ser aquel niño?, las personas no cambian se adaptan, esas palabras vinieron a mi como dadas por el cielo, nunca dejaras de ser lo que eres, ¿Qué soy siquiera?, ¿un idiota?, ¿un perdedor?, ¿un inadaptado?, ¿cómo y quién lo decide?

-Oh, pero si es Hikigaya-

Antes de que pudiera alcanzar la respuesta, una voz familiar clamo mi nombre.

-Orimoto-san-

¡venga lo que faltaba, chiba no es tan pequeño!, ¡oíste eso dios de las comedias romántica!, ¡ve a trolear a otro adolecente hormonal!, en verdad, ¿Cuál es la probabilidad?, que el unico día que salga durante las vacaciones, venga y me encuentre con ella.

-Qué suerte la mía, no esperaba encontrarte en un lugar como este-

Prosiguió con la conversación ignorando mi reminiscencia.

-¿Vas a ver alguna película solo?-

Asume que estoy solo, solo porque soy un solitario, bueno eso tiene sentido, ¡de que me quejo!

-Si es así te im-

-No estoy solo orimoto-

La interrumpí antes que propusiera, lo que quiera que fuera a proponer.

-¡Ah!, lo siento, no lo tuve de consideración-

-Pues ahora lo sabes-

Dije de forma tajante, intentando finiquitar esta conversación. Mas ella no tenía intención de rendirse

-¿Con quién estas?-

Cuestiono ella con una curiosidad infantil.

-Una amiga-

Me limite a responder, teniendo en cuenta que está detrás mío en la fila, porque se demora en avanzar de todos modos.

-¿Amiga he?, No estarás en una cita, Hikigaya, quien lo imaginaria-

Jugueteo ella con las palabras y esa familiaridad que ahora le resultaba tan repugnante

(Suspiro)

-Es una amiga-

Me limite a responder

-Ummm, ¿es la de pelo negro o la del pelo rosado? –

Siento la extraña sensación de que se lo estaba recriminando

-Y tu orimoto, ¿Con quién estas aquí? -

No tenía ganas de responder a sus preguntas.

-¡Ah! Veras unos amigos me invitaron, y pues, aquí estoy, ¿Qué coincidencia no crees? –

-Si menuda suerte-

Habiendo terminado de decir eso, mi turno me había alcanzado, así que, sin más palabras, proseguí a comprar las palomitas y los refrescos extras grandes, habiendo recibido su pedido se dispuso a irse, despidiendo se orimoto.

-Bueno me voy-

-Claro, no puedes hacer esperar demasiado a tu cita, Hikigaya-

Que no es una cita, quería refutarla, pero sinceramente, este breve encuentro me había cansado.

Y así lo vio irse, sin más, ella obviamente no era de su agrado, eso lo podía ver fácilmente en su forma de ser tan frio con ella, incluso a través, de las pequeñas conversaciones que tenían vía line, a lo que él no era capaz de no contestarle, por un extraño trauma, cuando le había ocurrido a él, ella se aprovechaba de ese conocimiento adquirido, cuando fueron amigos, para hablar con él. Era como el día y la noche, el diferente actuar ante ella, cuando eran amigos y ahora que no lo eran, era solo un idiota, no vale la pena soy bastante popular después de todo, era de lo que se quería convencer, para olvidar y justificar lo que le había hecho, en verdad sentía una gran culpa, la cual la obligaba a querer remediar su amista, era su unico motivo, nada más, nada menos, pero el parecía no querer permitir aquello, venga ya, habían pasado casi tres años, que tan rencoroso tenía que ser, la respuesta era mucho.

-He orimoto-

Llamo Chika, acompañada de dos tipos bastantes guapos, lo cuales eran sus citas, viéndola acercándose con los bocadillos en mano, si tan solo pudiera olvidarme de lo que había pasado, en verdad Hikigaya eres un idiota.

Estábamos lado a lado en esta leve oscuridad, en nuestro asiento asignados en espera que comenzara la película, Yuigahama se había inclinado más de lo normal, en donde nuestro hombros chocaba, el olor leve a jazmín de su perfume invadía mis fosas nasales y su agradable calor me envolvía, las leves luces plasmaban sombras en su rostro con un arte digno de Davinci, el sonido del alrededor era silenciado, por el delatador sonido de nuestros corazones sincronizados, sumergiéndome en un mundo donde nosotros dos estábamos, si no fuera por la experiencia, me habría enamorado de aquel momento, tal cual lo había hecho en el pasado por esos pequeños gesto de intimidad, pero, a pesar de no admitirlo, seguía siendo un adolecente estúpido y hormonal y tal cercanía lo embobada levemente.

Ella era feliz, feliz cual niño en navidad, cual madre con su hijo, ella era feliz en estos momentos, el calor de sus mejillas la delataban, agradecía así a la oscuridad por cubrir su semblante, ya que así Hiki, no sería capaz de verla directamente, ¿Estaba siendo demasiado pegajosa?, tal vez era así, ¿pero estaba mal que ella quisiera estar aún más cerca del él?, bueno a Hiki no parecía molestarle este nivel de cercanía mutuo, así que porque detenerse, era tan gratificante sentir su calor, por ello ella era feliz, pero tal felicidad no duraría mucho.

-¿Eh?, Hikigaya-

Esa voz, no de nuevo, ¡te maldigo dioses de las comedias románticas!, es que no tienes otras cosas que hacer que molestar a los simples mortales. Allí estaba ella, la única e inigualables orimoto, esto era mucha conciencia.

-Ummm….Yuigahama-san, ¿cierto?-

Pregunto dándose cuanta de mi compañía.

-Yaharo, Orimoto-san-

Respondió Yuigahama con su alegre personalidad, aunque había cierto tono en su voz que le inquietaba.

-Que coincidencia no crees, digo, que nos toquen asientos vecinos es hilarante-

Declaro ella sumergiéndonos a ambos en su propio ritmo, sentándose en el asiento contiguo a Hikigaya.

-En verdad lo es-

Respondió Yuigahama.

-Orimoto, ¿Quién es él? -

Cuestión su cita, chicos que, según los estándares modernos, eran considerado Guapos, y que desde ahora solo me referiré a ellos como chico 1 y 2, para proteger mi propio ego y salud mental.

-Es un viejo amigo-

respondió Orimoto casi al instante, en esos momentos Hikigaya pudo sentir la mirada penetrante de la segunda chica en ese grupo, reconociéndola al instante como la chica de aquel entonces, aunque ya había olvidado su nombre, cuando sus ojos se cruzaron, ella rápidamente aparto su mirada.

Ella no sabía el por qué exacto de este antagonismo que sentía hacia orimoto, bueno si lo sabía, pero prefería olvidarlo, inesperablemente, Hiki se inclinó sobre ella, y susurrándole al oído, le pidió cambiar de asiento, estaba tan cerca que podía sentir su cálido aliento acariciando su oreja, en respuesta de este audaz acto solo pude responder asintiendo la cabeza de forma positiva, muda ante mis propios sentimientos. Sin mediar más palabras, Yuigahama y el cambiaron de puesto, en un claro intento de alejarse de orimoto. Esto obviamente no pasó desapercibido para la chica de melena castaña, maldiciendo internamente a Hikigaya, acaso no era capaz de dejar su rencor, solo por unos momentos, Bueno solo quedaba ganarse la confianza de la chica de melena rosada, y así acercarse un poquito más a él.

Durante la película, Hikigaya pudo notar como las interacciones entre Yuigahama y orimoto, que ignoraba ya a su cita, aumentando asiduamente, todo gracias a una de sus 108 habilidades, atención selectiva, comenzaba a parecer que se estaban llevando bien, Tal fraternidad, era tan real como la camarería de Rusia y estados unidos, cosa que notaria si no estuviera ignorando tan abiertamente a orimoto, en ese momento Hubiese podido imaginar que se toparía con ella más seguido.

Gracias por leer.