Capítulo 9
Apariencia
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Se quedó de pie frente a la puerta de madera y se acomodó un mechón de cabello que se le pegaba a la frente por el sudor con una mano, mientras hacía maniobras para mantener equilibrio y no dejar caer la bandeja con el otro brazo. Maldijo que justamente el elevador estuviera dañado ese día y le tocara subir las escaleras del infierno.
Tocó el timbre sintiéndose repentinamente nervioso y contó los segundos hasta que escuchó los pasos acercarse a la puerta y la misma se abrió al instante.
-Oh, Kenma- Kuroo le recibió con una pequeña sonrisa haciéndose un lado para dejarlo sabía que venías hoy ¿pudiste resolver el asunto de tu trabajo?
Asintió quitándose los zapatos con algo de esfuerzo en la entrada antes de seguirlo hasta la pequeña sala de estar, dejó la bandeja sobre la encimera que conectaba con la cocina.
-La compañía cambió la fecha de la reunión, no quisieron decirme de qué se trataba- desde su lugar vio como el mayor entraba a la cocina para sacar un vaso extra y servir el té helado que tenía sobre la superficie-. Fui a visitar a mis padres antes de venir acá, mamá envió el almuerzo. Es caballa asada.
Su rostro se iluminó antes de retirar el papel de aluminio para revisar el contenido.
-¿Viste a mi padre?- le preguntó mientras tomaba platos de la repisa, el menor asintió con la cabeza y el otro suspiró-. ¿Aún quieren que regrese a casa?
-Está preocupado - le respondió torciendo un poco el gesto indeciso sobre si tocar el tema o no, no le había ido tan bien anteriormente-. Creo que todos lo estamos un poco.
Desde su lugar, Kuroo largó un gesto serio sirviendo el pescado en ambos platos, antes de esbozar su mejor sonrisa en todo su frente, como era costumbre últimamente. Se contuvo de suspirar cansino.
-Ya te dije que estoy bien- le insistió entregándole un plato y guiándolo hasta la mesa-. No tienen que preocuparse por mí.
Torció la boca y asintió quedo sin estar realmente convencido viendo como el otro tomaba el control del televisor y buscaba entre los canales con desinterés.
Ya habían pasado casi tres semanas desde la boda, tres semanas desde que Kuroo había pasado a la vergüenza del ojo público como el novio dejado en el altar por su prometida como un perro abandonado, como decían las notas de chisme en redes sociales. Porque solo a Kuroo se le ocurría involucrarse con una modelo de creciente fama.
Según lo narrado entre nervios por la dama de honor, Hana escapó del lugar donde se estaba alistando al puro estilo de fuga carcelaria, por la ventana y sin explicaciones más que el vestido de novia perfectamente acomodado en su percha. El pánico llevando a todo el equipo de transporte y estilistas a intentar localizarla por todos los medios finalmente rindiéndose ante la inevitable situación y regresando al lugar de la ceremonia a dar la cara por la muchacha.
Parecía ridículo todo y Kenma podía casi asegurar que la muchacha sabía mucho más de lo que estaba contando, pero no podía hacer más que tragárselo para no empeorar la situación. Despedir a todos los invitados fue la cosa más difícil si tomaban en cuenta el hecho de Kuroo no había soltado ninguna palabra en el momento y parecía tener la mirada perdida mientras todos se retiraban del lugar entre murmullos y los más cercanos apenas ofreciendo unas palabras genéricas de apoyo.
Los padres de la novia eran otro tema, hasta la fecha ni siquiera se habían dignado a dar la cara y ofrecer disculpas en nombre de su hija pese a lo mal que habían tratado al moreno. Acordaron escuetamente cubrir con los gastos de la ceremonia por medio del contador familiar, como si fuera reconfortante con el daño emocional que conllevaba todo eso.
O al menos eso es lo que diría.
-¿El cumpleaños del enano es mañana, cierto?- le preguntó el otro desinteresado al encontrar un partido del vóley de playa, así que supuso que de ahí recordó el tema, Kenma asintió-. ¿Regresó a Japón o se quedará a celebrarlo en Brasil?
-Ninguno de los dos- le respondió mientras el otro empezaba a comer, lo imitó-. Fue a Italia con Kageyama, al parecer sus horarios de permisos y vacaciones son más estrictos que los de Shoyo.
El mayor hizo un sonido de entendimiento mientras seguía comiendo y mirando la pantalla. Kenma tomó una respiración profunda y se armó de todo el valor que había dejado en las escaleras.
-Kuro, quiero que seas sincero conmigo- le trabó la mirada de la manera más seria que pudo recibiendo lo mismo de parte del otro-. ¿Me dirías si algo está mal, verdad?
Un minuto de silencio que aumentó la tensión en el ambiente, como si esperaran a que desarmen una bomba en los últimos segundos, y Kenma tuvo esperanza que la demora sería porque era algo difícil de tratar para el otro. Pero todo se derrumbó cuando lo que obtuvo fue otra sonrisa que le hincó en el corazón dolorosamente.
-Sabes que sí.
Volvió a contener un suspiro y se levantó de su lugar dejando su plato a la mitad, Kuroo le miró interrogante mientras se dirigía a la puerta de entrada.
-¿Te vas tan rápido? Ni siquiera terminaste de comer - le miró extrañado-. ¿Qué sucede?
Kenma quiso regresarse y darle su mejor expresión incrédula, pero una vez más se contuvo y volteó apenas mostrándose neutral.
-Olvidé algo que tenía que hacer- le respondió de la formas más normal que pudo-. Cómete mi parte, mamá lo hizo para ti después de todo.
El moreno asintió y se despidió brevemente, Kenma tomó la señal y salió sin más del lugar. Una vez afuera se pudo permitir soltar el largo suspiro que venía conteniendo y ver hacia la puerta del departamento frustrado. Sacó su celular de su bolsillo y marcó rápidamente mientras se disponía a bajar las escaleras.
A pesar de todo, Kuroo no parecía mostrar ninguna señal visible de estar pasándola mal. Los primeros días el muchacho se quedó en casa de su padre ante la insistencia de su familia, incluso entonces se vio un poco apagado, completamente normal. Pero habiéndose cumplido el final de la primera semana sorprendió a todos empacando sus cosas para regresar a su departamento. No podía dejar el trabajo y ya estaba mejor, había dicho. Claro que nadie le creía.
-Kozume-san- le respondió la voz de Akaashi al otro lado de la línea-. ¿Todo salió bien?
-Lo mismo de siempre- le contó al instante mientras bajaba uno a uno los escalones-. No parece tener ninguna intención de confrontar la situación.
Un silencio en la otra línea y aprovechó para acelerar un poco el paso ayudado por la gravedad.
-Entonces debo suponer no le dijiste lo de Hana- la voz tomó un tinte de preocupación y él resopló-. Me lo imaginaba
-Tampoco es que sepamos mucho de todos modos- le respondió irritado-. No cambiará nada si ella estuviera en la ciudad o al otro lado del mundo tampoco.
Otro silencio extendido acompañado de un suspiro cuando Kenma bajaba el último tramo de escalones para llegar a la recepción.
-En algún momento hablará- le dijo ya un poco más serio-. No puede evadirlo por siempre, y seguramente serás el primero en saberlo.
-Pues todo parece apuntar a que seguirá evadiéndolo un tiempo- llegó a la calle y exhaló-. ¿Sigues en tu departamento?
Escuchó una risilla del otro lado y se sintió avergonzado ante lo que venía mientras paraba un taxi en la acera.
-Aún sigo aquí- le respondió de inmediato mientras abría la puerta del taxi-. ¿Quieres que te ayude a hacer cabella asada de nuevo?
-Cállate.
Con una risa final de parte del editor terminó la llamada para darle indicaciones al taxista. Se recostó contra el asiento trasero sintiendo un pinchazo en la sien. Tal vez la suerte estuviera de su lado esa noche y esta vez Akaashi si pudiera ayudarlo a encontrar alguna solución a todo su lío mental.
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-Pues si fuera Kuroo también querría ignorar que me dejaron plantado en el altar, honestamente- la mirada afilada de Kenma no le afectó en lo absoluto y continuó-. Sé que estás preocupado, pero ya llegará el momento en que te hable de tema y haya todo el drama que esperas ver.
-No espero ver drama- le replicó mientras probaba uno de los tantos bocadillos sobre la mesa-. Solo quiero que sea honesto conmigo en vez de hacerse el tonto.
-Mientras más lo presiones menos va a querer hablar al respecto- le picó el otro tomando de su bebida como si nada recibiendo otra vez una mirada fastidiada de Kenma-. Sabes cómo es mejor que nadie, no va a querer verse afectado si aún puede soportarlo.
Hizo una mueca percibiendo algo de verdad en las palabras de Tora, pero tampoco era como si aquello le sirviera para calmarse, le daba mal saber que su mejor amigo y la persona que quería estaba pasando por un mal momento y era peor sentir que ni siquiera estaba ayudando.
-Si a eso le sumamos el hecho de que sabía que muchos, incluido tú mismo, teníamos mala espina con esto de la boda- continuó mientras Fukunaga entraba al comedor con una charola que contenía el plato principal de la cena improvisada-. Pues yo creo que vamos de mal en peor, solo dale tiempo.
-Me preocupa que no diga nada- se sinceró en un suspiro-. No sé qué está haciendo para lidiar con esto, ahora que no está con su padre.
-Bueno, Akane dijo que no parecía tener problemas en su trabajo- le comentó aparentemente despreocupado, aunque hizo un gesto de indecisión que Kenma no dejó pasar por alto.
-¿Qué?
La mirada de Taketora cayó sobre él y no supo que esperar al ver la repentina seriedad, Fukunaga se sentó al otro lado de la mesa observándolos con curiosidad.
-Bien, no quería decirte esto para que no te pongas paranoico- le soltó-. Pero Akane me dijo el otro día que lo vio hablando con unas modelos de la compañía de Hana.
-Ella está trabajando en otra prefectura- comentó con el entrecejo fruncido-. Hayami nos dijo que está viviendo sola y consiguió hablar con su empresa para hacer el traslado, fue lo último que supimos de ella.
-Me sorprende la capacidad que tienen para averiguar esas cosas tan rápido- terminó por decir sorprendido y medio en tono de burla-. Pero lo que sea que les haya dicho no le afectó tanto, porque me dijo que parecía estar igual que siempre luego.
-Ayer no parecía estar diferente- complementó torciendo la boca y dando otro sorbo a su bebida-. Es un idiota.
-Pero aquí estás poniéndote en líos mentales por ese idiota.
Se avergonzó por las palabras de Tora y le restó importancia haciéndose el desentendido y picoteando con sus palillos el plato traído por Fukunaga ante la risa de ambos. Dieron por terminado el tema y llevaron la charla hacia temas irrelevantes, cosas para ponerse al día, el cual normalmente solía ser el objetivo de esas reuniones de una vez al mes entre los tres, a veces con Teshiro de agregado.
Reuniones sencillas en casa de Tora, con algún platillo nuevo cortesía de Fukunaga, donde al finalizar y quedando solo el dueño de casa junto a Kenma solían tratar otros temas relacionados más a este último y que habían quedado suspendidos durante un buen tiempo gracias al asunto relacionado también con esos temas que ahora eran la mayor preocupación de Kenma, pero por razones totalmente distintas.
Ambos rieron ante uno de los chistes de prueba del nuevo repertorio de Fukunaga y Kenma sintió su celular vibrar insistentemente en su bolsillo. Rodó los ojos y lo sacó ante la mirada interrogante de ambos.
-Es la compañía para la que juego- les aclaró mientras tecleaba una respuesta rápida en el chat-. Quieren citarme a una reunión pero siguen cambiando la fecha una y otra vez.
-¿No eras jugador independiente?- preguntó confundido Tora-. Tú manejas tu canal y todo eso ¿no?
-Lo hago en parte- le aclaró bajando los hombros con cansancio al obtener el mensaje de respuesta-. Pero la promoción y esas cosas son demasiado trabajo.
-Era de esperarse de Kenma- comentó Fukunaga recibiendo un asentimiento de Tora de acuerdo con sus palabras.
-¿Y qué dicen ahora?
-Quieren que vaya mañana temprano- le respondió volviendo a dejar su celular sobre la mesa para dar otro bocado a su comida-. Que molestia.
-Es parte de crecer- rieron ambos antes de ponerse un poco más serios y Tora volvió a retomar el tema-. ¿Entonces te irás temprano por hoy?
Kenma arrugó la nariz y vio la ligera resignación en el rostro de ambos. Después de todos los contratiempos apenas habían tenido tiempo de verse en meses, y la última vez que lo hicieron durante la boda tampoco fue el entorno de lo más ideal.
-Creo que puedo quedarme un poco más.
Una sonrisa compartida y volvieron a su ambiente animado hasta que el celular de Kenma volvió a vibrar sobre la mesa. Un poco más enfurruñado que antes lo tomó descolgando la llamada ante las miradas compadecidas de los otros dos.
-¿Qué sucede?- preguntó brusco sin mirar la pantalla creyendo que se trataba de su manager.
-Kozume-san.
Frunció el entrecejo confundido al escuchar la voz al otro lado de la línea y los otros dos le miraron preocupados inmediatamente. Trató de restarle importancia pero no dejó de verse confundido.
-¿Tsukishima?
Al otro lado de la línea se escuchó un sonido afirmativo y un silencio posterior que se volvió un poco incómodo, porque honestamente ambos solo tenía un tema en común y considerando todo, ese tema era demasiado tenso para tratarlo sin previo aviso.
-Mira, seré directo- le dijo al parecer inquieto, raro para alguien como él-. Estoy en casa de Kuroo-san.
-¿Qué?
Cada palabra dicha por el rubio no hacía nada por aclararle el motivo de su llamada y solo servían para aumentarle más y más dudas, y ahora preocupaciones como si fuera poco.
-Tal vez quieras venir ahora mismo- le dijo seriamente sin aclarar nada más-. Está inconsciente, no parece estar al nivel de un coma etílico pero acaba de vomitar antes y nos preocupa que se muera ahogado mientras duerme.
-¡¿Qué?!
Obvió el plural en la oración del menor y se enfocó en la información brindada siendo lo suficiente para desencajarlo. Si apenas el día anterior estaba como si nada, ni siquiera parecía tener aspecto de potencial alcohólico.
Escuchó un bufido al otro lado de la línea y supo que tal vez estaba quedando como un idiota por no decir otra cosa, los rostros ligeramente preocupados de Fukunaga y Yamamoto le obligaron a calmarse un poco para formular algo más decente que preguntar, pero entonces la voz del rubio volvió a tomar lugar.
-El último tren a Miyagi sale en media hora y tengo que tomarlo- le cortó ligeramente brusco pero sin dejar de sonar algo preocupado-. ¿Puedes venir?
Tragó saliva y miró a sus compañeros antes de asentir por inercia a pesar de que el otro no pudiera verlo.
-Estoy cerca- le respondió-. Estaré ahí en diez minutos.
-Bien.
El sonido de final de llamada llenó la línea y la mirada de Kenma cayó sobre sus amigos, que ya podían hacerse una idea de la situación por la preocupación en el rostro del otro.
-¿Ya empezó el drama?- le cuestionó entre una risa nerviosa el dueño de casa siendo secundado por la sonrisa amigable del otro. Kenma asintió.
-Ojalá no sea tan difícil.
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Como si fuera un deja vu recurrente, se encontró nuevamente frente a la puerta de madera con el sudor en la frente, con la variante de tener apenas un hilo de aliento por las infernales escaleras, el elevador ya funcionaba pero esperarlo no era una opción en la desesperación.
Golpeó la madera con brusquedad olvidándose completamente del timbre y se sostuvo en sus propias rodillas tratando de recuperar el aliento perdido. Unos segundos después la puerta se abrió y estuvo listo para exigir explicaciones bruscamente al rubio pero se sorprendió cuando fue recibido por la sonrisa conciliadora de Yamaguchi.
-Tsuki está en la habitación de Kuroo-san- le informó haciéndose a un lado para dejarlo pasar-. Estuvo hablando entre sueños así que creemos que estará bien. Iba a llevarle un poco de agua.
Kenma asintió siguiendo al de pecas por el recorrido ya conocido hasta la cocina del mayor.
-¿Qué hacían ustedes aquí?- le preguntó sabiendo que sería más fácil obtener una respuesta de él antes que del rubio, recibió una nueva sonrisa que le confirmó su teoría.
-Tsuki tenía un partido de visitante hoy en la ciudad- le aclaró sirviendo agua en dos vasos-. Le preocupaba un poco que Kuroo-san no contestara los mensajes desde la boda y pensamos pasar a visitarlo.
-¿Lo encontraron bebiendo?
El optimismo se esfumó del rostro de Yamaguchi por un segundo antes de volver a esbozar su sonrisa usual y asintió, Kenma no dejó pasar el detalle de la duda. El menor le entregó un vaso antes de señalar con la cabeza a la puerta de la habitación de Kuroo.
-Tsuki tiene una llave de repuesto para cuando no tiene donde quedarse en la ciudad- le comentó mientras abría la puerta de la habitación y frente a ellos aparecían los otros dos involucrados-. Ya le ayudamos a cambiarse de ropa, pero tenemos que irnos antes que se nos pase el último tren. Tengo que trabajar mañana temprano, así que no podemos quedarnos hoy.
Dentro de la habitación el panorama estaba tan trágico como esperó verlo, Tsukishima de pie al lado de la cama con un Kuroo semi inconsciente encima y usando todo su esfuerzo para mantenerlo en pie y guiarlo hasta la cama, hasta que se rindió cuando el mayor se desplomó sentado en el piso recostando solo la cabeza y los brazos sobre la cama casi llevándose al otro consigo.
-Quiso levantarse por alguna razón- aclaró Tsukishima ante la preocupación de Yamaguchi por la escena anterior-. Intenté detenerlo pero terminó mal.
El rubio se levantó resignado y se encontró con la mirada seria de Kenma.
-Te dejo el resto- le soltó irritado dando una última mirada al mayor desparramado a medias sobre el suelo-. Al menos ya hicimos el trabajo sucio por ti.
Mantuvo el contacto antes de levantarse de su lugar y salir de la habitación sin ninguna palabra más aparte de una advertencia a Yamaguchi para que se apresure.
Ambos se quedaron de pie en el mismo lugar y un quejido de Kuroo los espabiló haciendo que Yamaguchi soltara una risa nerviosa entregándole el otro vaso de agua.
-Él no lo dirá, pero está preocupado- le dijo estando a punto de salir por la puerta y mirando con precaución al otro lado-. Cuídalo bien.
A pesar de la situación Kenma asintió ante la mirada de Yamaguchi y este le dedicó una última sonrisa antes de salir a su encuentro con el más alto. Desde su lugar se permitió ver la escena donde Tsukishima esperaba al de pecas y este se excusaba aun sonriendo, una atmósfera que se le hizo tan cálida entre ambos pese al aparente mal humor del alto. Ambos parecieron empezar una conversación acerca de algún tema sin importancia mientras desaparecían por la puerta principal.
Kenma suspiró y dejó los dos vasos de agua sobre la mesa de noche mirando al mayor. Aún se removía entre sueños cuando se sentó al borde de la cama y movió con cuidado su hombro para despertarlo.
-Kuro, levántate- le llamó consiguiendo un quejido del otro y sonrió inconscientemente-. Vamos, te dolerá todo si te duermes ahí.
-Déjame solo…- soltó en un hilo de voz amortiguado por las sábanas-. No nece… sito que te quedes
Una punzada de dolor se le clavó en el pecho al escucharlo, a pesar de que seguramente ni sabía que se trataba de él, ni siquiera había abierto los ojos. Haló un brazo del mayor, lo acomodó alrededor de su cuello, se aferró a su torso y usó toda su fuerza para tratar de levantarlo a pesar del obvio peso que suponía.
Luego de un par de intentos consiguió que al menos su torso estuviera sobre la cama boca abajo y se sentó en el borde de la cama a recuperar el aliento producto del esfuerzo.
-Sabes- le dijo entre respiraciones forzosas y una risa nerviosa-. Si tu forma de lidiar con esto iba a ser embriagarte tres semanas después podrías haberlo dicho.
Tal como esperaba, el mayor no dio ningún signo de responder cuando lo miró.
-Si te sentías mal podías haberlo dicho, imbécil- continuó sintiendo los ojos picarle mientras el otro seguía sin dar signos de responder-. Te quiero- susurró viendo borroso-. No me importa que hagas, solo dímelo en vez de hundirte solo.
El cuerpo del mayor se quedó estático y con la respiración acompasada y Kenma supuso que al fin se había quedado dormido, así que suspiró y se levantó de la cama frotándose los ojos para secar las pocas lágrimas que se le habían escapado.
-Tsuki no sabe… tocar la puerta.
Frenó en seco su camino hasta la puerta y giró apenas para ver al mayor, seguía en la misma posición y con los ojos cerrados, la voz incluso era tan queda que de no ser por estar en total silencio no la habría escuchado.
-No quiero… que le diga a Kenma…- un sonido que pareció ser un hipo y continuó- No quiero… que se sienta mal…
Casi quiso reír ante la situación, pero solo sonrió amargamente regresando sus pasos hasta la cama y sentándose en su lugar anterior para acomodar un poco el cabello negro alborotado.
-Es mucho más tarde de lo que piensas para eso.
Ahhh lo logré a tiempo. De como 3 versiones de esta parte logre quedarme con esta que es la que mas me convence y me deja la línea para lo que sigue un poco mas clara kdksjjsl, oh y que se me hizo muy corto escribir este capitulo aunque es de los mas largos ay. En fin, presiento que esto va a tardar un poco por el rumbo que tomé pero ahora no lo sé, solo el futuro lo dirá XD
Tengo planeado iniciar el drama nuevamente en el proximo capitulo asi que ahi vamos jsjsjsj.
Gracias por llegar hasta aquí, de aquí hasta el viernes uwu
-Menomy
