Naruto Y Hinata en:

Vudú


PASO OCHO


«¿SATISFECHA CON EL RESULTADO? ¿A QUE SÍ? ES LA HORA DE DAR UN PASO MÁS: CLAVE UN PAR DE ALFILERES EN LAS PALMAS DE SU MUÑECO DE PODER Y EL OBJETO DE SU DESEO NO PODRÁ QUITARLE LAS MANOS DE ENCIMA.»

{...}

—Sra. Terumi, tengo un problema.

Hinata entró corriendo en la tienda de Mei y se hizo oír por encima del tintineo de las campanillas. Se precipitó hacia el almacén con la angustia reflejada en su mirada grisacea.

—¿Qué ha ocurrido, mujer?

Como siempre, Mei la recibió con la paciencia y el afecto de quien pasa largas horas tras el mostrador sin nadie con quien hablar.

—He besado a otro hombre —sentenció Hinata, llena de bochorno—. Y me ha gustado. Y he reincidido. —Con cada afirmación que salía de su boca, un relámpago atravesaba sus ojos y los de la Sra. Terumi—. ¿Cree que esto tendrá repercusiones sobre nuestro asunto?

—Pero, mujer... —Mei sacudió la cabeza con desaprobación—. ¿Por qué has hecho algo así?

La cara de la joven no podía estar más ruborizada.

—Porque... porque... ¡no lo sé! Ese estúpido me asedia desde hace días y es tan guapo que... me besó, lo besé...

El rostro de la Sra. Terumi palideció.

—¿Cuántos pasos has seguido del manual?

Hinata se inquietó. ¿A qué venía ahora esa pregunta?

—Ocho. ¿Por qué? ¿Qué sucede? ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?

—Nada, nada, tranquila. —Mei meneó la cabeza con despreocupación, pero no pudo ocultar el brillo turbado de su mirada—. ¿Y has notado algún cambio en Gaara últimamente?

Hinata la miró sin pestañear.

—No, todo sigue igual que antes, supongo que aún no le ha dado tiempo a... Un momento, un momento, ¿a qué viene todo esto? Estoy empezando a agobiarme.

—Tranquila, tranquila, mujer. ¿Y dices que ese hombre nuevo te asedia?

—¡Sí! ¡Me acosa! ¡Es un horror, ya no puedo aguantarlo más!

Mei inspiró hondo y canturreó algo en cajún que Hinata no acertó a entender.

—Entonces, me temo que se ha producido un caso claro de cruce de energías. ¿Seguro que has llevado a cabo todos los pasos tal y como te indicaba el manual?

—Ay, Dios mío. Ay, Dios mío. Ay, Dios. Yo creo que sí. ¿Cómo es eso del cruce de energías?

Mei comenzó a barbotar explicaciones acerca de complicados fenómenos metafísicos y anómalas serendipias fruto de la casualidad que Hinata no comprendió en absoluto. Lo que sí entendió, sin embargo, fue el meollo de la cuestión; pensar en Mister Airbus durante el ritual de visualización —y durante el de consagración, el de fabricación, y durante todos los procesos, en realidad—, había alejado a Gaara de la magia y había situado a su narcisista vecino en el punto de mira del vudú.

Que era torpe no era nada nuevo, pero al parecer su torpeza podía alcanzar cotas insospechadas si se la presionaba un poco.

—¿Y ahora qué hago? —preguntó preocupada—. ¿Cómo lo arreglo?

—En primer lugar, vas a hablar con ese hombre misterioso. —La Sra. Terumi seguía mostrándose paciente con ella, aunque a esas alturas Hinata ya ni siquiera entendía por qué—. El pobrecillo debe de estar sufriendo un infierno sin motivo.

Si lo que quería era que no se sintiera aún más culpable, Mei iba por el camino equivocado.

—Y después —continuó—, tendrás que destruir el muñeco. Tienes un arma muy poderosa en tus manos, Hinata, y cualquier cosa que hagas con ella puede tener efectos indeseados, tanto para ti como para él.

Tragó saliva y apretó con fuerza su bolso. No podía esperar a perder de vista a Mini Gaara.

—Lo que pase después —puntualizó Mei con una sonrisa maliciosa—, depende de ti.

—¿A qué se refiere con lo que pase después?

—Tienes dos opciones. Si aún sigues interesada en Gaara, puedes repetir la operación desde el principio. Eso sí, tendríamos que trabajar esa concentración... —Pellizcó los cachetes de Hinata con la misma actitud maternal que caracterizaba a su mamá—. Pero, si por el contrario...

—¿Qué? ¿Si por el contrario qué? ¡Por supuesto que sigo interesada en Gaara! ¡Lleva botas militares, ¿no?! Y usted dijo que...

—Mujer, no todo está escrito en los astros, ni en los posos del café. A veces suceden cosas inesperadas que son... mejores. ¿Y si ese hombre misterioso fuera para ti? ¿Y si ese fuese el auténtico?

Hinata meneó la cabeza.

—Es que todo esto es tan extraño para mí... Hace meses que espero al hombre adecuado, y en mi mente siempre ha tenido la imagen de Gaara. No es tan fácil recular y empezar a ver a Mister Airbus como el hombre de mi vida. ¿Y si me equivoco? —Su rostro se fue tiñendo de angustia—. ¿Y si no es más que atracción? ¿Y si todo es producto de la magia?

—Eso solo lo puedes averiguar tú.

La Sra. Terumi Junior le guiñó un ojo antes de desaparecer en la trastienda, y a Hinata nunca le resultó tan parecida a la difunta Sra. Terumi como en ese momento.

SIGUIENTE, PASO NUEVE