Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


De alfas & omegas

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El cuerpo de Draco estaba pidiendo a su nuevo alfa.

Los omegas muy rara vez cambiaban de alfa, aún más raro tenían dos al mismo tiempo, pero cuando lo hacían pasaban por un celo para acoplarse al nuevo alfa. Draco no estaba en celo, pero tampoco estaba libre de la necesidad de estar con Zabini. Su cuerpo estaba sacando feromonas una y otra vez en su llamado.

Y Draco lo odiaba.

Así que, enojado, prefería retorcerse de dolor y sacarse sangre en la boca, que satisfacer esa necesidad. Prefería apretar los dientes y apretar los puños, sentado en la cama, que llamarlo en voz alta; sabiendo que Harry estaba del otro lado, y podía oírlo. Por otro lado, quería tocarlo, quería que Harry lo consolara, pero su cuerpo se negaba a cooperar. Se negaba a arrastrarse por la cama y extender su mano fuera, que era lo más lejos que había llegado estos días.

Su cuerpo ardía, se moría por llamar con su voz al alfa que estaba lejos, después de prometer estar a su lado, de marcarlo.

Harry lo sabía. Y solo podía escuchar, impotente, a su esposo respirar profundo, una y otra vez.

Había vencido a Blaise, era cierto, pero Madam había dicho que esto pasaría.

No debes entrar, ordenó. Él debe desintoxicarse por completo de lo que la mordida hizo en él. De las feromonas que invadieron su sangre. El proceso de acoplamiento no se completó, por lo que será un periodo más corto de dolor. Pero dolerá. Cuando Draco deje de pedir por él, entonces pedirá por ti. Para confirmar que sigue acoplado, que su alfa anterior no lo ha abandonado. Y esto es importante, Señor Potter. El cuerpo del señor Malfoy piensa que hay una razón por la que tiene un nuevo alfa, que él te venció, o estás muerto, o han decidido compartir... Harry gruñó ante la idea. Su mente no tiene parte en este problema, no obedecerá a lo que él quiere. El señor Zabini era bastante compatible también con el Señor Malfoy, y por eso, aunque lo venció, la marca está tardando demasiado en desaparecer, para darle la oportunidad a él de reclamarlo. Si se acopla con los dos, compartirán. Si no se acopla con ninguno, estará libre de nuevo.

-Yo podría entrar y...

-No. Si usted entra cuando pide con alguien más, con una unión que usted no aprueba, le aseguro, Señor Potter, que no solo confundirá el cuerpo del Señor Malfoy, sino que su alfa puede reaccionar violentamente, celoso, traicionado. Ha hecho un gran trabajo hasta ahora. Confío mucho en usted, estoy seguro que su esposo confía en usted, pero por favor, por el bien de él, espere. El tiene un pequeño cachorro; si sale de control, si por un momento duda que ese cachorro no es de usted, por la manera en que su pareja llama a otro... si él siente que de verdad le ha fallado, él podría...podría perderlo y con él, podría perder la cabeza. La única razón por la que el señor Malfoy está avanzando tan bien, es porque usted le ha mostrado todo su apoyo. Habla con él, construyó un nido para él. Lo toca, le da pequeños besos, le trae comida. Él está ahí luchando por usted, porque cree, quiere creer, que aún no lo ha decepcionado, que lo está esperando. Que está al otro lado de una simple tela. Y aunque no puede olerlo a través de ella, lo hace a través de la ropa que le dejó. De la magia que se ha impregnado en ella. Hay casos documentados donde pueden pasar meses, incluso años para que un omega se recupere, y vuelva con su pareja, si lo hace; por favor, tenga paciencia. Esto será doloroso, él llorará, pero su cachorro será parte influyente. Su cachorro sabe que es de usted, le dará consuelo, lo motivará a soportar. Si no puede estar cerca, salga. Pero si se queda, sea de apoyo para él.

Harry lo hizo. Se le dio la opción de irse, de alejarse, de fingir que su compañero no llamaba a alguien más, pero Harry no la tomó. Estaba enojado, furioso, quería aniquilar a Zabini (a quien la directora había silenciado, porque así como Harry quiso matarlo con un Sectusempra, él usó imperdonables con Draco), quien también estaba encerrado en una habitación, custodiada personalmente por la directora; y quien también estaba sufriendo los efectos de la mordida que le había dado a Draco. Solo pensar lo que el alfa hacía, mientras decía el nombre de su amado, enfurecía a Harry. Quería controlarse por el bien de Draco, que gracias a Merlín estaba aislado y no podía olerlo fuera de la barrera; pero Harry podía oírlo, podía imaginarse como pensaba en alguien más.

Y no pudo aguantar tanto.

Sollozó.

Se tapó la boca, intentando controlarse, mirando asustado las cortinas.

Y entonces, habiéndolo escuchado, las pesadas respiraciones se detuvieron, y entonces Draco empezó a llorar.

-Lo siento, lo siento.

Negando, Harry corrió hacia él.

-No es tu culpa, Draco, no lo es, yo... lo siento.

-Lo arruiné todo. Lo hice y-empezó a entrar en pánico Draco, y desobedeciendo a Madam Pomfrey, Harry no lo soportó y entró. Draco lo miraba con ojos grises, llorosos. Mejillas rojas por el calor, el llanto y una nariz roja. Evitó su mirada y retrocedió mostrando su cuello en sumisión. Como si estuviera asustado de él, y su cuerpo tembló. Una parte de él supo que era porque temía su ira y otra porque deseaba a Zabini. Y se enojó. Le sujetó sus brazos y Draco se revolvió. Sin mirarlo.

-El cachorro, nuestro cachorro-suplicó.

Harry no lo escuchaba, por primera vez miró el cuello de Draco, la doble marca ahí. Ese bastardo había mordido justo encima de donde Harry lo había hecho. Sus ojos brillaron dorados, enojados. Y sin pensarlo, mordió de nuevo. Draco gritó. A Harry, por primera vez no le importó. Se mantuvo ahí, tal como lo hizo antes de traerlo a la enfermería.

-Mi cachorro-gruñó-mi pareja. No llames a otro más. No cedas a nadie.

Draco asintió.

Y entonces jadeó de placer.

No solo confundirá el cuerpo del Señor Malfoy

Harry retrocedió como si Draco quemara.

-No soy Zabini-exclamó fríamente.

Y Draco parpadeó y lo miró, y entonces sus ojos se abrieron asustados, tristes, porque estaba siendo rechazado. Harry por un momento, un pequeño momento, sintió como el alfa dentro de él se sintió satisfecho ante el sufrimiento de su pareja, lo vio como un castigo por el sufrimiento que le había ocasionado. Otra parte se sintió satisfecha de que aún con otra marca, el omega en Draco aún reaccionaba a él.

No.

No.

Ojos grises se abrieron culpables, húmedos, llorosos. Harry sintió asco de sí mismo. Miró todo el nido, miró el suéter de los Weasley, rojo, en el rubio. Miró como el otro se veía agotado, como su cabello rubio y brillante, siempre bien peinado, se veía opaco y desordenado, de una manera más enfermiza que por estarse auto complaciendo. Tenía ojeras, y por primera vez, el cerebro de Harry procesó la manera en que el orgulloso beta había agachado la mirada ante él en sumisión.

Estaba mal.

Pensó en cómo el otro había reído en aquella ocasión mientras gritaba Cachorro, Cachorro, Cachorro... molestándolo. Pensó en Draco mirando el Anillo de la Eternidad y cómo habían brillado sus ojos cuando lo tuvo en sus manos. Recordó sus palabras en el Callejón, cuando dijo con voz firme a Ron, le pertenezco, elegí quererlo a él, cómo había exclamado con voz rota no estaría bien con cualquiera. Como lo había mirado mientras adornaban el jardín y exclamaba suavemente. Tu eres el mejor alfa al que me podría haber enlazado.

Harry no debería estar enfadado con él.

-Harry, Harry, perdón.

El alfa en él se revolvió con instintos protectores al verlo llorar, y se acercó poco a poco, abrazándolo.

-No tienes que disculparte. No es tu culpa, si yo pudiera controlarme mejor...-lo abrazó con fuerza. -Lo siento, Draco. Lo intento, de verdad lo intento pero yo... no puedo, solo no puedo controlar al alfa dentro de mí. Te quiero, solo para mí.

-Yo soy tuyo-susurró Draco-Lo soy, por favor, créeme.

Harry sonrió y se acomodó en la cama. Abrazándolo.

-Lo sé. Lo siento.

Besó su frente con suavidad y ocultó su rostro en su cuello.

Odiaba que su nuevo olor tuviera un intruso entre el de ambos.

Sin pensarlo, dejó salir su aroma, como resultado, Draco cerró los ojos y suspiró. Su olfato le decía que no era el olor correcto, que no era el que buscaba, pero su olfato podía irse a la mierda. Su corazón estaba feliz, sus pensamientos dejaban de torturarlo, y su mente, por primera vez pensaba en algo más que dolor.

Se quedaron así, en silencio por minutos.

-Tengo miedo, Harry.

-Lo sé.

-¿Qué tal si nunca se quita?

-Lo hará.

-¿Pero si no lo hace... vas a divorciarte de mí?

-No.

-¿Lo prometes?

-Lo prometo-susurró. -Te ves fatal.

-Tampoco luces bien-susurró Draco.

-Lo sé. Zabini nos jodió.

-Quiero aniquilarlo.

-Casi lo hago-exclamó y empezó a contarle lo del hechizo. Draco empezó a temblar.

-¿Draco?

-Mi cuerpo está, reaccionando a la posible pérdida de... -se quedó callado. -Como sea, gracias-suspiró,- incluso si estoy marcado por él, lo odio-exclamó con dureza-lo odio mucho.

Harry parpadeó sorprendido.

-¿Puedes odiarlo?

-¿Por qué no?

-Tu cuerpo...

-Mi cuerpo está loco.

-Creí que lo amabas, Madam dijo que los omegas... Zabini dijo...

-No me importa lo que diga la enfermera o ese bastardo, ni lo que los omegas usualmente hacen, no me voy a enamorar de él por morderme. ¿Estás loco? Me crució, me puso en la enfermería y me duele como el demonio. ¿Cómo se te ocurrió?

-Pero yo... tú... nosotros...

-Por Merlín, Harry-exclamó ocultó en él-no me enamoré de ti por morderme. Eso fue... Todo mundo está enamorado un poco de Harry Potter. Y cuando Harry Potter te mira, te halaga, te consiente y te mira como si fueras lo más importante del mundo, es obvio y normal enamorarse más, ¿no?

Harry sonrió enormemente.

-Así que tú...

Draco enrojeció.

-Cállate. No debí decir nada.

-Entonces tú no deseas a Zabini.

-Claro que no.

-Hace un momento gemiste.

El otro lloriqueó.

-Si bueno, soy un joven adulto que acaba de casarse y no ha tenido... -enrojeció y omitió la palabra-en días, cuando mi esposo aprovechaba cada momento para tocarme. Es normal, soy un recién casado y mi esposo está aquí ahora, besándome como si fuera lo único que ha deseado en días y dejando salir ese estúpido aroma que me distrae. -Harry sonrió y lo abrazó más fuerte.-No debí decir nada, sal de la cama, no deberías estar aquí. Suéltame.

El gryffindor negó.

-No me iré. Aquí parece muy cómodo.

-No es cómodo. Para nada, incluso para ir al baño tengo que ir con cuidado.

-No te he visto ir.

-No quería que lo hicieras. Ponía un hechizo silenciador. El hechizo de olor se extiende a donde yo vaya.

-Aquí no.

-No, aquí dentro las cortinas de la cama, no.

-¿Por qué?

-Madam dijo que deben salir de mi cuerpo, de forma natural. Es una locura, soy el primer caso de doble marca luego del regreso de los alfas y omegas.

-No tiene que saberlo nadie más que los necesarios.

-Espero que no lo sepan. ¿Has contactado a madre?

-No, pero la directora lo hará, supongo.

-Ya veo. ¿La has visto?

-No.

-Mmmm...

-¿Es malo?

-No lo sé.

-Duerme, Draco. No te preocupes de lo que pase afuera. Solo descansa. Estoy seguro que tus padres se encargarán del resto. Si no lo hacen, lo haré yo.

-Ella actuó extraño.

-Creo que son sus instintos alfa, protegiendo.

-No me gusta que me trate dócilmente, no lo ha hecho en años.

-Creo que es una forma de defensa tuya. Haces que nadie fuerte quiera atacarte. Solo quieren tratarte bien. Hacer cosas por ti.

-Mmmm

-No lo pienses mucho. Descansa.

-Me pregunto si será igual con padre- susurró, cerrando los ojos. Y por primera vez en días, durmió bien.

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Cuando Draco abrió los ojos, gimió.

Se sentía caluroso, y su contacto con la piel de Harry quemaba de buena forma. Sabía lo que quería, sabía con quien, y no pensaba resistirse a obtenerlo.

-Harry-sollozó-Harry, por favor.

Harry también abrió los ojos, parecía hipnotizado, se acercó a Draco y lo besó.

Oh, el slytherin conocía esta sensación.

La rutina y una especie de calor juntos.

Su cuerpo acoplándose a Harry.

-Si-susurró- si... Alfa...

Harry gruñó.

-Mío.

-Si. Tuyo.

Satisfecho por la respuesta, Harry besó el cuello pálido del otro y ronroneó cuando lo miró.

Libre. Estaba libre...

Casi bailó de felicidad

-Gracias a Merlín. Hueles delicioso.

Lo hacía, una vez más olía a ambos.

-¿Se fue?

-Se fue-respondió Harry, poniendo un hechizo de silencio y decidido a reclamar al otro, una y otra vez. Draco solo suspiró dulcemente.

-Gracias a Salazar-exclamó.

Y Harry juntó sus frentes y asintió.