Sword art online y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores y yo los uso para entretener a mis lectores. Disfruten su lectura.

.

.

.

Kirito

Podría poner como excusa que estoy algo cansado y que por eso no realicé mi mejor trabajo en la cocina, no sería una mentira, pero fui yo quien insistió en que se quedara a cenar. Ella también debe estar cansada, hemos estado todo el día haciéndolo sin parar de todas las maneras en las que hemos podido y en todos los lugares que nos hemos encontrado. Incluso me he sorprendido a mí mismo, no sabía que podía durar tanto tiempo ni tener semejante desempeño. No es que yo fuera virgen ni algo por el estilo, para nada, tengo bastante experiencia y práctica, pero aun así habían pasado al menos dos meses desde mi último encuentro con una chica.

Perdí mi virginidad a los quince años con mi primera novia formal. En ese entonces creíamos que nos amábamos y éramos demasiado jóvenes para comprender las posibles consecuencias de nuestros actos, sobra decir que nuestro amor eterno duró cinco meses. Durante nuestro noviazgo lo hacíamos con regularidad, y con regularidad me refiero a todos los días y siempre que tuviéramos oportunidad. Al final ella me dejó por un sujeto mayor que nosotros, "con más experiencia" fue como lo llamó. Hirió mi orgullo de chico que apenas comienza en el sexo y a partir de ahí tuve una época obscura, o al menos así la llama Eugeo.

No me acosté con todas las chicas que se pusieron en mi camino ni nada por el estilo, pero sí adquirí más experiencia. Empecé a salir con tres chicas, siempre fui sincero con ellas y les deje en claro que todo era sin compromisos, que ellas también podían ver a otras personas si querían ya que entre nosotros habría solo sexo. Dos de ellas aceptaron gustosas, nada de amor y tonterías de pareja, la otra dijo que estaba de acuerdo, pero en el fondo siempre creyó que seríamos algo más. Rompí su corazón miserablemente cuando se enteró que no era la única chica con la que me acostaba, me sentí tan culpable que le pedí perdón y dejé de verme con todas, al menos por un tiempo.

Había pasado alrededor de un mes cuando una de ellas volvió a buscarme y yo caí, bueno, es muy inocente de mi parte decir que caí en sus insinuaciones. Desde entonces nos vemos con regularidad, cuando ella tiene ganas o yo me siento estresado y necesito relajarme. Pero ahora que estoy con Asuna, que he probado sus labios y besado todas sus cicatrices no me interesa nadie más.

Coloco el tazón de ramen frente a Asuna e inmediatamente me ve extrañada, seguramente está decepcionada de la "maravillosa" cena que le he preparado ya que no deja de pasear su mirada del alimento que tiene enfrente y después a mi cara en repetidas ocasiones, más que molesta parece confundida. Realicé mi mayor esfuerzo para preparar un ramen al nivel de un restaurante, corté algo de pollo, agregué huevo, incluso incorporé algas y jengibre pero tal vez no fue suficiente.

Cuando Asuna se decide a realizar un movimiento toma los palillos que había colocado magistralmente sobre el tazón y los ve detenidamente, juega con ellos en sus manos pero no toca la comida, seguramente no sabe cómo decirme que no le agrada lo que he preparado.

-Yo…- Cuando finalmente dice algo concentro toda mi atención en ella.- Yo no sé usar palillos.- Sus mejillas adquieren un tono rosado y baja su mirada a la mesa.

-¿Qué? ¿Acaso no hay palillos en América?- Puedo respirar aliviado, el problema no es la comida.

-Sí, pero también hay tenedores.- Ahora el problema es otro, no estoy seguro de si hay algún tenedor en la casa.

-Te buscaré uno, tal vez haya uno por aquí.- Me levanto de la mesa pero Asuna me detiene de inmediato.

-No, usaré estos.- Vuelve a colocar su mirada en los palillos, decidida. – Solo no te rías.

-¿Estas segura? Dijiste que no sabías usarlos.- A pesar de lo que digo secretamente quiero verla intentar comer con palillos.

-Debo aprender, ahora vivo aquí.- Asiento con la cabeza aceptando su decisión.

A partir de ese momento todo se vuelve un desastre, el ramen salpica por todos lados y la risa avergonzada de Asuna inunda el lugar. Cada vez que algo se resbala de los utensilios se ríe y yo me uno a ella, a pesar de que está fallando se lo toma de la mejor manera, yo en su lugar estaría frustrado. De vez en cuando tomo algo con mis palillos y se lo doy de comer en la boca, ella lo acepta avergonzada. Se ve tan adorable.

-Esta debe ser la cena más desastrosa que has tenido.- Hemos terminado de cenar, debo limpiar la mesa y, probablemente, también el piso, pero no está ni cerca de ser un desastre.

-No, es de las mejores.- Coloco mi mano sobre la suya y acaricio el dorso de su mano, está tan cálida.

-¡Estoy en casa!- Ese inesperado grito se escucha desde la puerta, es Sugu.

Sin pensarlo retiro mi mano del cómodo lugar en el que se encontraba y entro en pánico. Suguha es una chica lista, aunque ya no hemos colocado el uniforme de la forma correcta se dará cuenta de todo en cuanto vea nuestros cabellos mojados. No hay escapatoria.

-¿Hay algún problema?- Me cuestiona Asuna preocupada.

-Solo actúa natural.- La confusión aparece en su rostro pero no hay tiempo de explicar nada.

-¡Kazuto! Gané una medalla…- Entra a la cocina corriendo pero en cuanto ve lo que está frente a ella el tono de su voz disminuye hasta desaparecer. Ahora quien me ve confundida es ella. –Papá y mamá no tardan en llegar.- Asuna realiza una pequeña reverencia en forma de saludo pero no dice palabra alguna, Sugu responde con una reverencia igual de simple y la recorre con la mirada de arriba abajo para después lanzarme una mirada picara.

-Debería irme ahora.- Asuna se ve incomoda y no la culpo, mi hermana nos ha estado viendo con una sonrisa traviesa desde que llegó.

-No hace falta que te vayas, mamá compró pastel para festejar mi victoria.- Dice la pelinegra y levanta su mano derecha al aire, mostrando su medalla color dorado, al ver que ha conseguido el primer lugar ignoro el tono malicioso que hay en su voz y me lleno de felicidad por ella.

-Sabias que ganarías.- Me acerco a ella y le doy un abrazo de felicitación.- Eres la mejor.-

-Todo es gracias a ti.- Me corresponde el abrazo y cuando estoy a punto de contradecirla se separa un poco y susurra en el oído.- ¿No vas decirme el nombre de tu novia?- Después de eso el color rojo sube por toda mi cara.

-Suguha ella es Asuna, mi compañera de clase. Asuna, Suguha es mi hermana menor.- Ambas vuelven a realizar una reverencia.

-Es un placer conocerte y agradezco tu invitación a quedarme pero en verdad tengo que irme.- Asuna se pone de pie y se acerca a nosotros.- Felicidades por tu victoria.-

-¿Segura que no quieres quedarte?- Pregunto con un poco de timidez.

-Sí, completamente. Me deben estar esperando en casa.- Tiene razón, deben estar preocupados por ella.

-Bien, te acompaño.- Camino hasta la puerta pero Asuna mi detiene.

-No hace falta, tienes que festejar con tu hermana y tus padres. – Me sonríe tiernamente y su intento de hacer que me quede surte efecto cuando señala en dirección a Suguha, quien ve maravillada su medalla.

-Para la próxima deberías venir a una de mis competencias de kendo, espero verte pronto ahí.- Asuna asiente con la cabeza inocentemente, no tiene idea de que está cayendo en una de las trampas de mi hermana.

-Claro, ahí estaré.- Vuelve a realizar una reverencia para despedirse de nosotros y le respondemos de la misma manera.

-Nos vemos en la escuela.- Agrego, esperando que ella también desee volver a verme.

-Sí, ahí nos veremos.- Sin más sale por la puerta y yo no puedo dejar de ver ese lugar. ¿Nos vemos en la escuela? Debí decirle que le enviaría un mensaje más tarde, ahora tendré que esperar todo el fin de semana para volver a verla.

-Oh por dios. Hermanito, ¿esa es tu novia?- Sin medir su fuerza Sugu me golpea en la espalda, logrando que pierda un poco el equilibrio.

-No, no lo es.- Ojala lo fuera.- Por ahora estamos saliendo.- Una sonrisa que podría jurar es estúpida aparece en mi rostro, hoy obtuve una victoria.

-¡Tienes que contarme todos los detalles!- Emocionada y eufórica me toma por los hombros y brinca de la emoción.- ¿Cuál es su nombre?-

-Te lo dije antes, se llama Asuna.- Sugu tuerce los ojos, parece desesperada.

-Su nombre completo, ¿o acaso tiene un solo nombre como Zendaya o Sia?- No tengo idea de a quienes se refiere.

-Es Asuna Yuuki, pero ¿por qué tanto interés?- Debe estar planeando algo malvado.

-Solamente quiero conocer a mi futura cuñada.- Toma su teléfono y comienza a mandar mensajes, ignorándome por completo. Así es ella.- No te quedes callado, dime cuéntame más. ¿Dónde la conociste? -

-En el taller de informática.- Técnicamente no estoy mintiendo, realmente sí la conocí ahí a pesar que nuestro primer encuentro se diera mucho después.

-No puede ser.- A mi lado Sugu parece sorprendida de algo en su teléfono.

-¿Por qué te cuento estas cosas si me estas ignorando?- Ahora que noto como me ignora abandono el hecho de que tiene un plan malvado, solamente es una entrometida.

-Tienes que ver esto.- Me toma del brazo evitando que me aleje.- Es la cuenta de Instagram de tu novia. Tiene más de 10 millones de seguidores.-

-¿Y eso qué significa?- No sé qué es Instagram, pero sí sé que 10 millones es una cantidad enorme.

-¿Qué no sabes contar? Son demasiados seguidores. Tú ni siquiera tienes Instagram y ella es como una influencer.- Ahora estoy perdido.

-¿Influencer?- ¿Una persona influyente?

-Sí, una celebridad de internet. Solamente ve sus fotos, son demasiado profesionales.- Tiene razón, sus fotos han sido tomadas por alguien con conocimientos de fotografía, sin mencionar que algunas son muy atrevidas.

Intimidado, así es como me siento ahora. Todo lo que veo en su perfil de Instagram son lujos y hombres bien parecidos que comentan sus publicaciones con corazones, que la llenan de halagos y propuestas indecorosas. Debí haberlo notado antes, desde un principio había algo en ella que gritaba "niña rica" por todos lados, ahora puedo verlo a través de sus redes sociales. De vacaciones en París, fiestas en yates, cenas en lugares extravagantes, ropa y accesorios de marcas reconocidas, viajes en aviones privados y amistades tan influyentes como ella.

¿Habrá ocultado esto a propósito?

.

.

.

Asuna

Cuando llego a casa lo único que me espera son la soledad y penumbra que me reciben con gusto. Yuriko debe haberse ido hace horas, los viernes se va temprano y no regresa hasta el lunes poco antes del mediodía. Limpia hasta el último rincón de la casa antes de irse y me deja comida para el fin de semana, cuando regresa limpia todo a fondo como si vivieran 20 personas en este lugar o hubiera tenido una gran fiesta.

Me dejo caer sobre la cama y me doy cuenta que no quiero estar sola, no después de haber tenido la mejor compañía durante todo el día. Al principio creía que estar sola era una especie de penitencia, con el tiempo me di cuenta que me gustaba la tranquilidad que me brindaba, lejos del ruido de la cuidad y las ajetreadas personas.

Antes nunca estaba en casa, siempre de fiesta con mi hermano, tonteando en el instituto, de compras con Yuuki o cenas con chicos que lo único que querían era meterme en sus camas. Así que al llegar a Tokio y encontrarme completamente sola comenzó a gustarme tener tiempo para mí, claro que en ocasiones me sentía terriblemente triste y abandonada, pero nunca había sentido la necesidad de volver a mi vieja rutina, hasta hoy.

No quiero estar aquí sola cuando hay un mundo eufórico que me invita al libertinaje y diversión, así que con energía renovada tomo mi teléfono y escribo un mensaje para Liz:

"Salgamos hoy"

No ha pasado ni un minuto cuando recibo un mensaje con su respuesta:

"Nos vemos en la estación en una hora. Vístete como zorra."

Esta vez quiero seguir su consejo, tengo ganas de volver a mí otra piel, de usar telas caras sobre mis hombros y joyería horrible pero costosa. Corro a mi armario y al fondo encuentro colgadas las prendas que me gustaba usar, el año pasado estaban de moda pero ahora es cosa antigua, aun así alguna me servirá para esta noche.

Un vestido rosa con transparencias, de hombros descubiertos y escote pronunciado llama mi atención, definitivamente tiene un estilo de Lolita. Los holanes de la falda le dan mayor volumen y acortan el largo, logrando que mis piernas luzcan más estilizadas. Me gusta cómo me hace lucir, la piel de mi espalda y abdomen logra verse a través del tul, el área de mis pechos es protegida por un fondo de satín al igual que la parte de la falda.

Pongo un esmero ridículo en ondular mi largo cabello y rociarle spray con brillos. Mientras hago esto recuerdo un consejo que mi hermano solía darme cada vez que me maquillaba y peinaba para salir justo como ahora: "tienes que aprender a venderte", antes no entendía que quería decir con eso, pero ahora sé que no lo decía en forma literal. Saca lo mejor de ti y dale una pequeña muestra de eso al mundo, así siempre volverán por más.

Cuando termino mi poco discreto maquillaje me veo al espejo y sonrío, no puedo evitar pensar que he vuelto, esta soy yo. Soy la mujer segura frente al espejo y no la niña tonta que he estado interpretando los últimos meses, la que ha permitido maltratos. He logrado abrir esa puerta y no pienso volver. Me coloco unos tacones de plataforma, una chaqueta de cuero y dejando atrás todos mis temores e inseguridades salgo de casa.

.

.

.

¡Hola! Les dejo la continuación, espero que les guste mucho estamos llegando a la mitad de la historia y muy pronto podremos ver el clímax. Quise agregar un poco del pasado de Kirito ya que siempre hemos visto el de Asuna, más adelante tendremos más detalles. Muchas cosas saldrán a la luz muy pronto. Nos leemos el próximo martes.