Disclaimer: She-Re and the princessess of the power no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.
Impacto
Eternia, un reino próspero y feliz, sus límites eran protegidos por caballeros de gran altura, mantenían resguardado por completo la ciudad. Actualmente se celebraba el festival de otoño, donde se desplegaban ventas de comida, se veían actividades de todo tipo, los más entretenidos, los bailes, el teatro, y las justas…para pequeños y grandes, con el ofrecimiento de grandes premios, tener una poderosa espada, tener un caballo, ser acreedor de un pequeño cofre con oro, perlas y objetos valioso en su interior, o ser reconocido por el mismo rey como campeón y caballero real. El premio del cofre era el que se mantenía siempre custodiado, y reguardado, por lo que la seguridad se duplicaba en la zona, por lo demás eran días pacíficos, con incidentes menores.
El ambiente era movido, lleno de alegría, las personas iban y venían, incluso los viajeros pasaban a celebrar con los lugareños, luego de que se verificará que no había ningún peligro con su entrada al reino.
Adora, solo esperaba el fin de aquellos días, pronto llegaría el momento de poder conocer más allá de los muros, el mundo de la guerra. Quizás era un capricho mal sano, quizás solo quería ocultar su dolor, poniendo su vida al límite, o quién sabe, a lo mejor quería morir, la vida pese a lo mucho que había conseguido en ella, como sus incontables reconocimientos, al final no le valían, al menos no a ella…seguía en lo más oculto de su corazón, ese alguien que le hacía tanta falta.
-…pero príncipe no lo podrá creer, es un guerrero sorprendente…- dijo uno a Adam, que curioso preguntó a ciertos soldados por las justas y su probable próximo contrincante…
-Es verdad señor, ha vencido a cada rival casi sin esfuerzo alguno…-…pues el príncipe, ahora con mayoría de edad se enfrentaba al ganador de las justas antes de ser nombrado el campeón y le fuera otorgado el premio.
-… ¿En verdad? Esperaré con ansias enfrentarlo entonces...- se animó, pues rivales anteriores, no representaron dificultad alguna, pese a disfrutar los combates.
-Hermano…- Adora se acercó donde Adam se encontraba-…quisiera poder hablar contigo… a solas…- le pidió, era el momento adecuado, y antes de pedir a su padre su deseo, quería que su hermano la apoyara, o que al menos le comprendiera.
Se alejaron del lugar entrando al castillo, en la habitación de Adora.
-Yo…quiero decirte algo…- comenzó, nerviosa por decirlo, pero segura de su decisión- cuando el festival terminé, le pediré al fin a mi padre mi deseo…
-Hermanita…- Adam no comprendía, o al menos no estaba seguro…por qué su hermana le diría antes que a su padre…no tenía sentido pues, todos sabían lo que pediría…
-Adam, me uniré al ejercito al comenzar el invierno, lucharé contigo contra la horda del mal…- su voz sonó grave y ruda, como nunca antes la escuchó Adam.
Los ojos del príncipe se abrieron en sorpresa, pero su rostro se tornó preocupado, eso…no podía ser, el creía que…
- ¿Qué estás diciendo Adora? - se levantó y confrontó a su hermana, lo que le pedía…él no podía permitirlo…-…no tienes idea lo qué es la guerra, es demasiado peligroso…
- ¡Pues quiero saber! Déjame saber, apóyame, por favor, cuando se lo pida a nuestro padre…- no gritó, solo alzó un tanto la voz. Adora con el paso del tiempo, se volvió menos conformista, el haber dejado que Catra abarcara su mundo, la dejó frágil, no volvería a permitir que nadie entrará a su corazón, no se permitiría ser así de débil, no otra vez…y para eso se haría valer, manteniéndose en pie en cada cosa que escogiera hacer-…solo eso te pido, por favor…
Las últimas palabras le tambalearon, como hilo, Adam lo notó de inmediato. Le miró con sus propios celestes a esos otros, que, a pesar la herida palpable ante él, no titubearon.
-No quiero que pongas tu vida en peligro, Adora…
-Adam, yo…
-¿Esto es por Catra?- Adam escudriñó en totalidad su expresión. La voz de Adora se cortó ante la sola mención del nombre…
-No te atrevas…no la menciones…- dijo apenas conteniendo la voz, la respiración forzada.
-Creí que dirías que, irías a buscarla…lo que dices no tiene sentido…- en verdad deseaba comprender que sucedía con Adora, lo cierto era que, hace tiempo que no escuchaba mencionarla de los labios de su hermana, diciendo extrañarla, o solo para mencionar su añoranza, o verla llorar ante el recuerdo de su amor perdido…claro que Adam lo sabía, su hermana se lo hubo confiado hace ya tanto…sin embargo, Adora un día repentinamente levantó un muro, uno donde la simple mención de Catra dejó de tener valor, pues la rubia al escucharlo, o cuando le preguntaban por ella, simplemente evadía el tema, lo ignoraba con tal agilidad, que su hermano temió que algo en su interior hubiera cambiado para siempre-…dime la verdad…
-No hay nada que decir, esto no es por ella…- dijo ya controlándose- Adam, ella me abandonó, me dejó para siempre, no hay nada que buscar, si ella me quisiera hubiera vuelto…pero no fue así. El que yo la quiera, no lo vale, pues ella no me quiere…nunca lo hizo- sus lágrimas se derramaron en silencio, pues sus labios no liberaron llanto alguno, después de llorarle tanto, aprendió a liberar su lamento en tal silencio, para que nadie supiera de su tristeza, esa que estaría para siempre tatuada en su ser-…aprenderé de esta guerra, incluso si no soy yo quien libera a mi pueblo, nadie dirá nunca que me resguardé como una cobarde tras las puertas del castillo…lo he decidido por mí, no por nadie más…yo…renuncié para siempre a Catra…ella no tiene nada que ver…- bajo la mirada al suelo, con gesto de derrota completa…
-…De acuerdo hermanita…- Adam se acercó a ella y le abrazó con suavidad, intentado reconfortarla. El recuerdo de Catra era incluso doloroso para él, como amigo, pero sobre todo al haber visto sufrir tanto a su hermana durante tantos años-…debo ir afuera, las justas están por terminar, es mi turno de entrar en combate…- se separó de Adora y le sonrió, ella le devolvió la sonrisa.
-…eres un idiota, siempre ganas, no hay prisa por que acabe este día, aunque ya es muy entrada la noche…que rápido ha pasado el tiempo…- sí, ya seis años desde su partida…
-…hablaremos más tarde con nuestros padres, y descuida, yo siempre te apoyaré- dijo y se marchó, su bella hermana sonrió dulcemente a su indulgente hermano.
Afuera, en la arena de combate, la multitud esperaba con ansia a que el príncipe proclamara de nuevo la victoria ante el campeón, un sujeto ataviado en armadura plateada, que le cubría lo esencial, siendo muy flexible al movimiento y visible el ropaje carmesí que se ceñía a su cuerpo, sostenía una lanza de metal en su mano, al tiempo que enfundada una espada tras su espalda y una daga sujeta a su pierna. Fue esta vez el turno de Adam de vestirse con sus ropajes de seda negra y armadura dorada, con la espada del dragón, símbolo y linaje de su reino. Había llegado el momento, salió a la arena, estruendoso, levantando los brazos en saludo a la muchedumbre que le recibió con vitoreos ensordecedores, le clamaban.
Ya más centrado, fijó su mirada en su contrincante, el casco de Adam dejaba ver su rostro y parte de su cabellera rubia, al contrario de su rival, cuyo casco le blindaba por completo el rostro. No era la primera vez que conocía a su oponente sino hasta el justo momento del combate, pero al ser uno de los mejores guerreros de Eternia, en ocasiones se daba el lujo de querer sorprenderse en vez de leer a su oponente al observar los combates previos, seguro de que, aun no existía nadie que fuera capaz de vencerlo, si es que su única motivación era un simple cofre de oro.
Se miraron, la multitud ensordeció al verlos sujetar sus armas en posición de ataque. Empezaron a rodearse paso a paso, mientras no se despegaban la mirada. Adam estaba intrigado, pues por lo general, trataba de no iniciar él, el ataque, pues, recordaba a alguien que, le enseñó muy bien, que primero debía leer a su oponente para poder vencerlo, no obstante, parecía que no le quedaba de otra, de cualquier forma, siempre podría leer la estrategia del otro, si guardaba sus ataques más letales para el final. Se lanzó con un ataque frontal, para conocer las defensas del otro, sin embargo, un ataque tan directo fue fácilmente esquivado, entonces otra estocada, que le fue confrontada con la lanza, la multitud gritaba airada ante la pelea.
Los movimientos eran certeros, al devolver y esquivar ataques. Parecía no tener debilidad. "Imposible" se dijo Adam, aquello no podía ser, pero su oponente era tan ágil, que le seguía el paso sin problema, él era quien se quedaba atrás con el pasar del tiempo, sin poder abrir una brecha, una apertura para derribar al guerrero de armadura plateada. Adora llegó a la arena al escuchar que el príncipe estaba "en problemas" y los "que mal, yo aposte por el príncipe", era improbable que Adam perdiera, así que llegó para verificar por ella misma el hecho, grande fue su sorpresa al ver que efectivamente, su hermano jadeaba por el esfuerzo, pero aún seguía en pie. En cuanto al caballero de lanza, era increíble ver como acorralaba a Adam, su armadura le daba una agilidad que utilizaba de manera magistral, al saltar, esquivar o correr sobre las paredes, o agitar su cuerpo por los aires, si no lo estuviera viéndolo por ella misma no lo creyera, pero Adam, su hermano parecía estar llegando a su límite.
El fuerte de Adam era su fuerza, su poder, que durante tantos años fortaleció. Y es que nadie le ganaba en ese rubro, solo un golpe hacía falta para debilitar a cualquier contrincante que tuviera, analizaba la estrategia del otro y luego, lo derribaba implacable. Ese era justamente el problema, ningún golpe lograba asestar ahora, frunció el ceño confuso y frustrado, le fue lanzada una estocada directo al pecho, deteniéndola con la espada, pero luego la lanza era movida con gran agilidad asestando goles de un lado y de otro, no importaba que le esquivará, en tanto atacará, su oponente fácilmente retrocedía y lograba poner la muralla de su avisadora agilidad, ahora solo podía retroceder…qué patético… ¡NO! No podía permitirlo, nunca nadie le había herido su orgullo de tal manera, no frente a todos, no frente a sus soldados, no frente a su reino, no frente a su familia.
Impulsó toda su fuerza en la embestida del ataque, un golpe certero, su contrincante retrocedió y se tambaleó, ni siquiera le dio tiempo de esquivar cuando lanzó el segundo golpe, logró lanzar lejos aquella lanza, creyéndose casi victorioso, sonrió, solo una vez más y entonces…entonces el caballero de plata, tomó su daga y utilizó la fuerza del tercer embate, para hacer que Adam soltara su espada, haciéndola caer lejos de su alcance, apenas si pudo reaccionar, el príncipe desenvainó el estoque que traía en su cintura, a tan poca distancia sería imposible esquivar un cuarto estoque, pero su espada solo cortó el aire, fue breve lo que duró su impresión, antes de sentir el frío metal de una daga contra su cuello, y ver a su rival a centímetros de su cara…por fin se revelaba, si bien no ganó, aquel combate, despojó a su oponente de su casco, haciéndole ver el rostro a todos los presentes.
Él mismo estaba impresionado con la visión, que casi le pareció un espejismo. Pero no era así, frente a sus ojos, un rostro ya conocido se mostraba, menos infantil quizá, ojos bicolores, con una cabellera que sujetaba en una coleta y que ocultaba tras la armadura, los colmillos sobresaliendo de los labios, por la adrenalina del combate.
-Catra…- el siseo de su hermana llegó hasta sus oídos como si fuera el suyo propio, pese al bullicio de la multitud.
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To be continue...
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Si esperais drama, espero no decepcionarlos jeje...
