Capítulo 19
Un día en el centro comercial
Alegremente aprovechando la mañana del domingo, Leni preparaba un Smothie con Liena a su lado observando con atención a su madre, quizá buscando aprender a hacerlos ella misma.
—Cariño, ¿me alcanzas los plátanos? —obediente, la pequeña fue por los frutos que su madre peló y arrojó a la licuadora —¿Quieres que te prepare uno?
Ella asintió. Realmente le gustaban mucho esos batidos, siendo su favorito el de…
—¿Fresas con Kiwi está bien, cielo?
La niña asintió entusiasta. Su madre la conocía muy bien, tanto para detectar que no sólo es que le interesara la preparación de los Smothies, sino que permanecía a su lado buscando sentirse segura por algo que la inquietaba.
No fue hasta que terminó ambos batidos y con ellos fue a sentarse al sillón en la sala junto con su hija que decidió abordarla.
—A ver, cariño. ¿Dime lo que te ocurre?
—¿He? ¡No! Nada me pasa, mami.
—¿En serio? Estaba segura que algo te sucedía, pero supongo que me equivoqué, porque de ser así, mi bebé sabría que puede confiarme cualquier cosa que le suceda sabiendo que siempre la escucharé y trataré de ayudarla.
La pequeña tembló sin imaginarse que sería tan así de transparente.
—Bueno, es… sobre papá.
—¿Qué hay con él?
—¿Él… Lynn y él acaso…?
Y justo como si hubiese sido invocada, Lynn entró en la pieza haciendo corajes mientras buscaba bajarse la playera que llevaba e insistía en subirse por encima de su ya abultado vientre.
—¿Alguien sabe qué le pasó a mi ropa? ¡Pareciera que toda se encogió!
Rita que alcanzó a escuchar parte del escándalo fue en su auxilio. Al igual que Leni, le bastó un sencillo vistazo para saber cuál era el verdadero problema.
—Hija, sencillamente eso ya no te queda. Ya vas por la semana treinta y es natural que el vientre se te haya hinchado tanto. ¿No te sientes más pesada acaso?
—Nunca he sentido el peso de nada.
Liena mirando preocupada a la futura madre de su "hermanito", pensó en voz alta.
—Tal vez deberías de comprar ropa más grande.
Las tres mujeres miraron a la niña que se sintió un poco cohibida por haber llamado de esa manera la atención.
—¡Esa es de hecho una excelente idea, cariño! —opinó Leni—. Si no le hubiese regalado a tu tía Luan la que usaba cuando te esperaba, hubiese sido excelente para tu tía. ¡Vámonos todas de compras!
Aunque Lynn no parecía tener muchas ganas de salir, reconocía que necesitaba más ropa de maternidad, además claro le conmovió ver a su hermana tan entusiasmada. Rita mencionó algo de ir por su bolso antes de retirarse, para además de preguntarle a las gemelas, Lily o Lisa si querían acompañarlas; Leni fue a hacer lo mismo dejando a su hija sola con su hermana.
Lynn le dio un golpecito muy leve y juguetón en el hombro a su sobrina, la cual se lo sobó mirándola con algo de miedo.
—Parece que te tocó elegir la actividad del domingo. Bien por eso, Liena.
—Ah… sí, no es nada, Lynn.
La joven mujer suspiró un tanto decepcionada.
—Liena, creo que tú y yo llegamos a un punto donde ya nos tenemos la suficiente confianza como para que dejes de seguir tan a la defensiva conmigo. ¿No te parece?
Ella no dijo nada, sólo miró al suelo incómoda mientras se tocaba el hombro donde recibió el indoloro golpe. Aunque Lynn era consciente que la actitud de su sobrina era culpa suya por los malos tratos que le dio inicialmente en el pasado, frustrada trató de presionarla un poco.
—Sé que me llamas sólo por mi nombre porque fui muy grosera contigo hace mucho y no porque me aprecies y me tengas la confianza que le tienes a Lily, por lo que… bueno, como te dije hace algún tiempo, no tengo problemas en que me llames… ya sabes… "tía" o tía Lynn, ¿comprendes?
La niña la miró indecisa sobre cómo se suponía debía de actuar. Aquello parecía muy importante para Lynn, aun así, seguía sin sentirse del todo cómoda cambiar el trato que toda su vida le había tenido, aunque reconocía que su modo de ser con ella había mejorado bastante.
—Yo… voy a pensarlo, Lynn.
Su tía pareció conforme con ese avance. Fueron ambas a la cocina donde Leni estaba guardando el smothie que había preparado.
—Me lo tomaré con calma en cuanto estemos de regreso. ¿Ya están listas? Creo que mamá ya está en la van con Lola.
Buscando apartarse de una vez por todas de Lynn, Liena fue la primera en dirigirse corriendo hacia afuera para reunirse con su abuela esperando conseguir el "punto dulce", como su padre llamaba al asiento más cómodo de la van. Leni la observó segura que tenía un asunto pendiente con ella, pero parecía que se le había olvidado de qué se trataba. ¿Era algo relacionado con Linky?
Lola no tardó en perderse entre los escaparates de exhibición, mientras que Rita arrastraba a Lynn de una tienda con artículos deportivos, hacia una para bebés, donde juraba tenían las mejores cosas que podría encontrar para su bebita y ella misma.
—Mira esto, tesoro. Estoy segura que necesitarás uno de estos.
Lynn miró el extraño aparato con una manguera y un frasco sin tener idea de qué se trataba.
—¿Es como esas gorras especiales para tomar soda o cerveza?
—No, hija. Es un extractor de leche materna.
Incómoda, la chica apartó el aparato de ella, aunque enseguida miró sus pechos y quedó insegura sobre si debería llevárselo. Desde el embarazo le habían crecido otro poco, aunque tampoco como a Leni, Lori o Luan cuando esperaban a sus bebés.
—Bueno, supongo que la bebé necesitará ayuda si por mi culpa ella no puede… comer.
Una vez más, esa sensación de incertidumbre sobre la salud con la que su hija nacería la asaltó. Rita suspiró.
—Tu bebé nacerá bien, cielo. Hasta ahora tu embarazo ha ido por buen camino, por lo que no debería de preocuparte el que fueses tan prematura al nacer o lo que te pasó después.
Aunque no era eso lo que le inquietaba, de pronto ahora lo hacía. ¿Con cuanto se supone que había venido ella al mundo? ¿Seis meses solamente?
—Sé que dejé de ser tan enfermiza, pero eso no puede ser hereditario, ¿o sí? Ya tengo siete meses y eso es más de lo que yo tuve para nacer. Tengo miedo que ella no corra con la misma suerte que yo.
Rita abrazó a su hija.
—Hay que mantenernos positivas. Piensa en algo alegre, como… ¿no lo sé? ¿Qué nombre vas a ponerle a la bebé?
Ella sonrió con un brillo en los ojos.
—Eso ya lo sé. Es un nombre que de hecho pensé proponérselo a Leni cuando esperaba a Liena, pero… me lo guardé pensando que podría usarlo para la mía si algún día tenía una. Mi propia pequeña perezocilla.
Cuando le dijo el nombre, a Rita le pareció extraño, aunque también bastante lindo. Se podía imaginar cada vez más pronto jugando con su nueva nieta. Aunque no se lo diría a su hija, ella también estaba preocupada por la salud de la bebé. Realmente esperaba la niña no viniera con los problemas que tuvo su hija al nacer.
—Es un lindo nombre. ¿Se lo has dicho a alguien más?
—Sólo a Lincoln. Le gustó mucho por lo que también está de acuerdo en que la llame así.
De pronto a la preocupación de la mujer se sumó la incomodidad junto con la incertidumbre.
—Bueno, pero incluso si tu hermano no estuviera de acuerdo con el nombre, no tendría que importarte su opinión.
Lynn se encogió de hombros restándole importancia al asunto. Rita abrió y cerró la boca varias veces tratando de conseguir la valentía para hacerle la pregunta que desde hace meses tenía en mente, pues ni siquiera los resultados fallidos de la investigación de Lisa para dar con el sujeto que embarazó a su hija la habían dejado satisfecha.
—Lynn… hay algo que quiero preguntarte y necesito que seas honesta conmigo.
—¿De qué se trata?
Por mucho que quiso intentarlo, al final se rindió.
—Ah… ¿realmente te parecen tan anticuadas mis ropas de maternidad?
Lynn asintió un tanto incómoda por tener que serle honesta al respecto.
—No son mi estilo, mamá. Ya te lo dije.
Ella sacudió la cabeza. Tal vez más adelante se animaría a preguntarle por la verdad. Por ahora prefería disfrutar el momento.
—Está bien. No importa. Como llegué a decírselo a Luan: A pesar de las circunstancias, me siento orgullosa de ti y por la bebé que esperas igual que como lo estoy del bebé de Lori y Bobby.
Aquella declaración hizo a la castaña apartarse un paso de su madre.
—¿Y eso qué significa? ¿Quieres decir que no lo estás de Liena?
Incómoda, Rita se maldijo por no haber usado las palabras correctas.
—Por supuesto que quiero a Liena, es mi primera nieta, cariño. Pero debes de comprender que a diferencia de tus hermanas, ella no es precisamente el fruto del amor.
Lynn cerró los puños enfadada. ¿así es como Lincoln, Leni y las demás se sentían cuando ella misma se comportaba como una cretina con esa pobre niña?
—Mi bebé es fruto de un acostón de una noche, ¿eso me hace mejor que Leni?
Rita una vez más se sintió tentada a hacerle la pregunta, pero primero debía arreglar las cosas con su hija.
—Estoy segura que quien sea que haya sido ese hombre, sintió algo por ti y tú por él si consentiste lo que hicieron juntos.
Lynn miró a su alrededor. Tomó de un exhibidor de ropa un par de prendas para embarazadas y se dio la vuelta.
—Me siento un poco cansada. Sólo paguemos esto y vámonos ya.
Rita suspiró frustrada al comprender lo mucho que lo había arruinado.
Liena jugaba con sus dedos mientras su madre veía unos vestidos para ella. La niña continuaba en su estado dubitativo y Leni al notarla, la hizo acompañarla a tomar asiento en una de las bancas cercanas a la salida.
—Bien, cariño. Dime, ¿qué es lo que ibas a decirme de tu papá antes que viniéramos aquí?
Su hija aguardó unos segundos antes de contestarle, no pudiendo mirarla a la cara, prefiriendo ver hacia la salida y los coches que se estacionaban al ir llegando.
—¿Lynn se llevará a papá de la casa cuando su bebé nazca?
Leni le acarició el cabello mientras le respondía.
—No lo sé. Es probable.
—¿Por qué? ¿Es que no nos quiere tanto a nosotras como a ella?
Leni hizo una mueca. Su hija hacía buenas preguntas que eran fáciles de responder, a la vez que difícil hacerlo.
—Es distinto. Tu papá nos ama, pero existe una diferencia muy grande. Tu tía Lynn y él… desde antes que nacieras ya se querían mucho y de un modo distinto a como conmigo y tus tías. Además, aun si se va, eso no significa que dejará de amarnos, de amarte. Es como con la Universidad, aunque no pueda estar siempre con nosotros, nos visitará siempre para saber cómo estamos.
La niña inclinó su cabeza cabizbaja.
—Siempre imaginé que cuando papá terminara eso de la universidad, iría a vivir con nosotras de tiempo completo. Tal vez que tú y él incluso… se casarían después.
Leni con la mirada entrecerrada y con cierta seriedad le respondió.
—Cielo, ya sabes por qué tu papá y yo no podemos casarnos. Antes que tus papás, somos hermanos entre sí.
—¡Lo mismo podría decir de Lynn y se irá con ella! ¡No es justo! ¡Tú llegaste conmigo primero antes que ella! ¿Qué hace diferente a esa bebé de mí?
Su madre estaba impresionada por su exabrupto.
—Hija… sabes que tu papá nunca dudó en apoyarme cuando te esperaba, pero con Lynn es distinto, es más que apoyo el que quiere ofrecerle a Lynn, esa bebé será…
—…su verdadera hija —los ojos de la pequeña se humedecieron tras entenderlo—. La diferencia y la verdad es que yo sólo soy su sobrina, pero esa bebé será su hija de verdad, no dé a mentiras como yo. Ni siquiera será mi hermana, sino mi prima. Con Lynn papá sí se casará y se irá a vivir con ella mientras a mí me dejará sola.
Sintiéndose muy mal por su hija, intentó abrazarla, pero ella se deshizo de sus brazos.
—¡Déjame! Si quisieras, podrías pedirle a papá que te escogiera a ti en lugar de a Lynn, pero no lo haces, nunca lo hiciste. ¿Por qué?
—Liena… yo amo a mi hermano, quizá más de lo que debería, pero no tanto como lo hace tu tía Lynn. Nunca me atrevería a quitárselo.
—¡Pero no es suyo! ¡Debería ser tuyo! ¡Nuestro! ¡Mío!
En ese momento su abuela y Lynn habían reaparecido para preguntarles por Lola. La manera en que Liena miró a Lynn la amedrentó.
—¡Te odio!
De pronto y sin que nadie pudiera evitarlo, se levantó y se echó a correr a la salida del centro comercial. Rita y Lynn se quedaron congelas sin saber cómo reaccionar, quien supo hacerlo fue Leni al correr detrás de ella.
—¡Liena, espera!
Sin ver por dónde, realmente resentida, Liena cruzó corriendo el estacionamiento y más allá a todo lo que sus piernitas le daban. Preocupada porque a su hija algo pudiera pasarle, Leni se esforzó en alcanzarla.
Sin escucharla, la niña entre lágrimas estaba por huir en otra dirección, cuando de pronto y de la nada, una camioneta apareció frente a ella paralizándola repentinamente por el susto.
Creyó ver a su madre a su lado.
Sintió un golpe muy fuerte en el pecho.
Tan fuerte que por el impulso rodó por la calle viendo el mundo dar vueltas a su alrededor.
Escuchó Pitazos de claxon.
Gente gritando.
Su abuela gritando.
Lynn gritando.
Dolor en su cintura y cabeza tras haberse detenido contra la esquina de una banqueta.
Más gritos a los que se sumaron los de tía Lola.
Se sintió desorientada.
Mucha gente reuniéndose en la calle muy cerca de ella.
Su mamá, inmóvil, en medio de todos, acostada en el suelo frente a esa camioneta cubierta de…
…sangre.
Tía Lola desesperada impidiendo que corriera hacia su madre al cargarla y sujetarla.
Escuchó y sintió sus propios gritos, su llanto…
…su culpa
—¡MAMAAAAÁ!
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Mando un cordial saludo a Eduardo2579, FelCas, StarcoFantasma, Sgtrinidad9, DESTACADO117, D-Jaffar y Grey. Espero verlos pronto con la continuación. Saludos.
