Llegó el viernes y Sakura no se sentía preparada.
Le había contado a Tomoyo sus planes de decirle a Joshua que le gustaba, y su amiga también la animó a hacerlo.
Sin duda le serviría mucho para superar lo vergonzosa que era, aunque Tomoyo conocía bastante a Joshua y se había estado fijando en el chico cuando Sakura estaba cerca... pero no vio que él demostrara tener interés en ella.
Cuando terminaron las clases, Sakura se giró a mirar a Syaoran algo pálida.
Él le guiñó un ojo.
-Vamos, tú puedes hacerlo-.
-¿Y si me rechaza?- preguntó ella, asustada.
-Pues él se lo pierde- respondió Syaoran, encogiéndose de hombros.
Sakura resopló y terminó de cerrar su mochila.
-Llámame en cuanto te quedes sola y me lo cuentas todo- añadió su amigo antes de levantarse y salir de la clase.
Tomoyo se había inventado que ella y las demás iban a comer a casa de Naoko para dejar a Sakura a solas con Joshua.
Sakura salió de clase y caminó por el pasillo hasta las escaleras.
Las bajó despacio, no quería llegar a la salida... pero llegó.
Y allí estaba Joshua esperándola.
-Eres muy lenta, Sakura- se burló el chico al verla aparecer.
Ella le sacó la lengua, haciéndolo reír.
Empezaron a caminar, alejándose del instituto.
-Se me va a hacer raro no volver por aquí- comentó Joshua, suspirando.
-No entiendo por qué te tienes que cambiar de instituto- le dijo Sakura.
-Mis padres quieren, además voy a estar con otros amigos que también se cambian así que estará bien- respondió él, encogiéndose de hombros.
Siguieron hablando pero Sakura estaba cada vez más nerviosa, se estaban acercando a la calle donde se despedían y tenía que decírselo.
Hizo de tripas corazón y se aclaró la garganta.
-Joshua... yo quiero decirte algo-.
-Pues dímelo- contestó él, dándole un pequeño codazo.
Sakura tragó saliva y bajó la mirada al suelo.
-Verás, es que tú... tú me gustas-.
Un pequeño silencio siguió a sus palabras.
-Bueno, tú también me gustas... pero como amiga- respondió el chico en voz baja.
Sakura se abofeteó a sí misma mentalmente, ella ya se imaginaba que esa sería su respuesta.
-Yo... solo quería decírtelo para sacarlo fuera y así poder olvidarlo- murmuró ella sin mirarlo.
Joshua se acercó a ella, pasando el brazo por sus hombros.
-¿Estamos bien? No quiero que me odies-.
Sakura levantó la vista para mirar los ojos azules de Joshua.
-¡No te odio! Esto es una tontería que se me pasará enseguida, Joshua-.
El chico sonrió.
-Espero que sigamos siendo amigos el curso que viene- le dijo, sacudiéndola un poco.
-Pues claro, tenemos que seguir quedando todos juntos- respondió ella.
Siguieron hablando de lo que iban a hacer ese verano y se despidieron con un abrazo algo incómodo.
Sakura resopló varias veces de camino a su casa, no tenía que haberlo hecho... se podría haber ahorrado ese mal rato.
Pero también se sentía bien, se había quitado un gran peso de encima y ya podía pasar página con Joshua.
Después de comer llamó a Tomoyo para contárselo, y más tarde llamó a Syaoran.
Al terminar de hablar, Sakura escuchó a Syaoran bufar.
-Ese chico es tonto, no sabe lo que se pierde-.
Sakura sonrió.
-Bah, ya me da igual Joshua. En dos semanas es el campamento y puede que allí conozca a algún chico interesante-.
-Esa es la actitud, Sakura. Al final te convertirás en una rompecorazones como yo- respondió su amigo, entre risas.
Ella puso los ojos en blanco.
-Nunca seré como tú, además no quiero serlo- gruñó.
Los dos soltaron una risita y Syaoran cambió de tema.
-Mañana iré a verte para despedirme, ya sabes que voy a pasar un mes en Rusia-.
Sakura suspiró.
-Sí, ya no nos veremos más hasta que yo vuelva del campamento-.
-Allí podrás usar el teléfono, ¿verdad?. Tienes que ir contándome todo lo que pase, quiero saber si besas a alguien-.
Sakura resopló.
-Solo podemos usarlo por la noche. No sé si daré mi primer beso, Syaoran... tú lo ves todo muy fácil, pero a mí es difícil que me guste un chico-.
-Tu tercer beso- corrigió Syaoran.
-Oficialmente será el primero, ya lo sabes- respondió ella.
-Bueno, pero tú y yo sabemos la verdad-.
Los dos se rieron y poco después se despidieron.
Sakura iba en el autobús con Tomoyo apoyada en su hombro, durmiendo.
Sonrió al recordar el abrazo que le había dado Syaoran tres semanas antes, cuando se fue a Rusia.
La recogió en su moto y fueron a tomar un helado juntos, hasta que empezó a hacerse tarde y él la volvió a llevar a su casa.
Antes de irse se dieron un abrazo muy largo, era la primera vez que iban a estar un mes entero sin verse.
Y desde entonces casi todos los días se mandaban mensajes, contándose lo que estaban haciendo.
El autobús paró y Sakura sacudió suavemente a Tomoyo.
-Ya hemos llegado- susurró.
Tomoyo abrió los ojos lentamente y bostezó.
-¿Ya estamos en Okinawa?- preguntó, somnolienta.
Sakura asintió.
Se bajaron del autobús, ellas dos y Meiling recogieron sus maletas junto al resto de chicos que iban al campamento y se adentraron en el edificio donde se quedarían.
Al entrar las tres se quedaron boquiabiertas, por dentro tenía un patio enorme adornado con columnas de mármol y unas escaleras gigantes que llevaban a los dormitorios.
Todo estaba lleno de chicos de su edad, ya habían llegado los estudiantes extranjeros de otros países y estaban entrando al comedor.
Sus profesores las llevaron escaleras arriba hasta el cuarto de las chicas, donde había más de 20 literas.
Sakura y Tomoyo se pusieron en la misma, Sakura colocó sus cosas en la de arriba y miró a Meiling, que estaba dejando su maleta en la litera de al lado.
-Será mejor que bajemos a comer- propuso Tomoyo.
Las tres bajaron y entraron al comedor, que era muy grande.
Se sentaron en una mesa donde había sitio y se presentaron, casi todos los que estaban en esa mesa eran extranjeros.
El estómago de Sakura se revolvió cuando saludó en inglés a un chico moreno de ojos verdes, se llamaba Geovani y era italiano.
Geovani sonrió y el corazón de ella se encogió.
Los días pasaron y Sakura conoció a varias chicas europeas, Tomoyo ya había coincidido con ellas en otro campamento y todas hicieron un gran grupo de amigas.
Una de ellas, que se llamaba Veronika, se convirtió en la confidente de Sakura.
Ella le confesó lo guapo que veía a Geovani y Veronika se encargó de intentar averiguar algo sobre ese chico.
El día de la playa llegó, Sakura había hablado de vez en cuando con Geovani y Veronika se había enterado de un par de cotilleos.
Según ella había escuchado, a Geovani le gustaban dos chicas... Sakura y Meiling.
Enterarse de eso no fue muy agradable porque Meiling era más guapa, más extrovertida y tenía mucha más experiencia con los chicos que Sakura, por lo que pensó que Geovani intentaría tener algo con Meiling antes que con ella.
Pero se equivocó.
Los ochenta estudiantes estaban en una de las playas más grandes de Okinawa, con todos los profesores que los acompañaban.
Jugaron al voley playa, hicieron carreras entre ellos, incluso algunos como Sakura participaron en una carrera de natación dentro del mar.
A la hora de comer se juntaron todos para disfrutar de la comida que habían preparado los profesores para ellos.
Sakura se sentó en una toalla al lado de Meiling, las dos chicas se habían vuelto más cercanas y ambas estaban charlando con dos chicos, Geovani y su mejor amigo Marco.
A Sakura le dio la impresión de que Marco le estaba lanzando indirectas a Meiling, pero pensó que a lo mejor con el cambio de idioma no se estaba enterando bien de lo que decía el chico italiano.
Cuando todos terminaron de comer, los quince profesores les dijeron que tenían el resto de la tarde libre para disfrutar de la playa y se fueron a uno de los locales que estaban cerca de la arena para tomar un café.
Tomoyo, Veronika, Meiling y Sakura se metieron en el agua para bañarse, hacía bastante calor y les apetecía un chapuzón.
La mayoría de los estudiantes hicieron lo mismo, incluyendo a Geovani y a Marco.
Sakura estaba buceando tranquilamente, cuando salió a la superficie notó que le caía algo en la espalda.
Al darse la vuelta vio a Geovani con una sonrisa traviesa y se dio cuenta de que acababa de lanzarle un puñado de arena mojada.
Sakura levantó una ceja y comenzó a salpicarle. Pronto Meiling, Tomoyo y varios más se unieron a la "pelea".
Un rato después, todos salieron del agua entre risas.
Veronika agarró a Sakura del hombro y le susurró en inglés -es tu momento, aprovéchalo- antes de guiñarle un ojo y alejarse en dirección a las toallas.
Antes de que Sakura se diera cuenta, estaba sola con los dos italianos y con Meiling.
Marco propuso que dieran un paseo por la playa y las dos chicas aceptaron.
Caminaron unos minutos hablando de todo lo que habían hecho esos días, hasta que perdieron de vista al resto de estudiantes.
Entonces Meiling, de forma muy descarada, le dijo a Sakura que se iba con Marco a seguir paseando hasta el final de la playa, pero que ella y Geovani siguieran juntos hasta el peñón.
Sakura miró a Meiling extrañada y ella le dirigió una mirada cómplice antes de marcharse.
Entonces entró en pánico al darse cuenta de que la estaban dejando a solas con Geovani.
Se giró para mirar al chico y descubrió que estaba muy cerca de ella.
Él se acercó más y rodeó su cintura con los brazos mientras le decía en un perfecto inglés lo guapa que era y lo mucho que le gustaban sus ojos.
Sakura se dejó llevar y en menos de diez segundos estaba besando a Geovani.
Rodeó su cuello con los brazos como le había enseñado Syaoran y se sintió extraña cuando Geovani abrió más la boca y sus lenguas se rozaron.
Sakura intentó imitar lo que él hacía mientras trataba de mantener sus nervios bajo control, lo que fue bastante complicado.
Un rato después se separaron, ella estaba totalmente sonrojada y Geovani le acariciaba el pelo.
Volvieron a besarse de nuevo, tras eso la agarró de la cintura y caminaron juntos de vuelta a donde estaban los demás, soltándola antes de que alguien pudiera verlos.
Syaoran estaba de excursión con su padre por la orilla del río Kliazma, cerca de Moscú.
Notó que su móvil vibraba y lo sacó de su bolsillo.
Sakura: "¡Hoy me han dado mi primer beso! Ha sido con lengua y me ha gustado. Él se llama Geovani, tiene los ojos verdes, es un poco más alto que yo y es de Italia. Sé que vas a preguntarme así que te lo digo ya: tú besas mejor que él. Intenta que no se te suba a la cabeza, ya eres bastante creído. Te echo de menos, cuando nos veamos te lo cuento".
Syaoran sonrió y volvió a guardar su móvil, adentrándose más entre los árboles junto a su padre.
