Hola chicos, aquí otro capítulo, si les gusta por favor déjenme un comentario para saber que les gusta, así me apurare para traerles más y más capítulos más seguido.
Familias locas
Una vez más, me encontré rodeada por yokais, mientras trataba de encontrar al asesino siguiendo la pista que había dejado la esencia del hombre que asesinó. Pero esta vez, no estaba siendo forzada. A pesar de lo tarde que era hora y lo agotada que estaba, quería encontrar a ese bastardo ahora, no después. Hubiese empezado a buscar junto a la tumba, si no fuese porque Sesshomaru insistió en volver a su castillo. Cuando encontré el hilo que conducía a la esencia del asesino de Josef, lo seguí.
La sala de tapices con su gran chimenea y revestimientos exquisitos en la pared cayeron, siendo sustituidos por lo que parecía el interior de una caja de cemento. Con los colores todo-grises de la habitación, por un segundo, pensé que había tropezado con un recuerdo del pasado. Entonces vi la puerta de madera con gruesas bisagras de hierro negro. Imágenes en color, sin nebulosidad. Eso significaba que estaba en el presente. En la esquina de la habitación gris, debajo de una manta de piel de gran tamaño, estaba el titiritero más difícil de alcanzar, dormido. Oh bien, si mi suposición era correcta, el asesino de Josef y el orquestador de mi secuestro era Mihaly Naraku el yokai que Sesshomaru pensó que había muerto hace siglos.
- Lo tengo - dije en voz alta.
Los ojos del yokai se abrieron de golpe, de color marrón oscuro y penetrante. Ahora que estaba en color, vi que las mechas de su pelo eran rubias, no grises. Las líneas de su cara menos pronunciadas, pero tal vez era porque no estaba con el ceño fruncido como las otras veces que lo había visto. Su tez era pálida como la del típico yokai, pero sus mejillas lucían un ligero tinte de color. Debía de haberse alimentado recientemente. Jaken siempre lucía las mejillas sonrosadas después de una buena comida.
- ¡Qué inesperado! - el titiritero arrastraba las palabras con el mismo acento débil que Sesshomaru tenía. Eché un vistazo a la puerta de madera, pero estaba cerrada todavía. Pinchos de miedo bailaban por mi columna vertebral. Sesshomaru me habría dicho si él fuese un lector de mentes, traté de tranquilizarme. El yokai se desperezaba, como si despertase de una siesta.
- Muchas cosas pueden cambiar en trescientos años, mi pequeña espía psíquica. - ¡Oh, mierda!
- Tenemos un problema dije en voz alta.
- Sesshomaru, es como si... Él me oyese en su cabeza. - Sesshomaru murmuró una maldición, pero me apoderé de la única defensa que tenía. Empecé a arruinar mentalmente la canción ochentera más molesta en la que podía pensar. El yokai hizo una mueca.
- Deja de hacer eso. - En su lugar, subí el volumen en mi cabeza. ¡Gracias, Inuyasha!
- Mihaly Naraku ha sido encontrado en más de un sentido. - dije en voz alta. Estaba adivinando, pero gracias a esa canción disparando en mi mente, el yokai no lo sabía.
- La captura sin duda se ha vuelto contra mí. Por lo menos ahora sé cómo me encuentra Sesshomaru con tanta rapidez. Me preocupaba tener un traidor entre los míos, pero tus capacidades son verdaderamente extraordinarias. - Echó a un lado la manta, revelando que llevaba pantalones deportivos negros y un suéter grueso. Entonces se levantó, con una sonrisa burlona en los labios.
- Eso me han dicho - le contesté, todavía mentalmente berreando a tope.
- ¿Podrías dejar de pensar en esa miserable canción? Era insoportable, ¡incluso cuando era nueva! - Otra mueca de dolor.
- ¿Cómo lo hiciste? ¿Sobrevivir a Sesshomaru? Él normalmente no deja tras de sí nada más que un montón de cenizas. - Le pregunté, sin esperar realmente una respuesta.
- Compartimos el mismo Sire. Si Sesshomaru piensa en ello el tiempo suficiente, lo entenderá. - Eso hizo sonreír a Naraku de nuevo.
- ¿Puedes decirme dónde está? - Preguntó Sesshomaru en un silbido.
- Nop. Debió haber sabido que venía a buscarlo. Es por eso que está en la misma habitación sin ventanas que vi cuando ordenó mi ataque. No hay nada en ella sino una manta de piel grande, e incluso sus ropas son tan promedio, que no se puede saber nada por ellos. - respondí con una explosión repentina de la visión.
- Me pareció posible que me pudieras localizar a través de un objeto que había tocado. ¿Por qué crees que quería recuperarte tan duramente? - Naraku se encogió de hombros concurrente.
- Para matarme - le respondí en tono cortante.
- Cualquier persona que no está de mi lado está contra mí. - Otro encogimiento de hombros.
- Todavía podrías estar de mi lado, Frankie. Con esa defensa inteligente que tienes en contra de la lectura de la mente, Sesshomaru no necesita siquiera sospecharlo. Lo llevas al lugar de mi elección, y me aseguraré de que nunca pases otro día rebotando en trampolines por unos pocos peniques. - Entonces, esos profundos ojos morados brillaron.
- Sí, porque estaría bien muerta, Chacal me mataría apenas pudiera, mi utilidad se acabaría. ¿Se supone que debo creer que habría alguna diferencia contigo? - me burlé.
- ¿Por qué iba a matar a alguien con tus valiosas habilidades si puedo utilizarlas para mi beneficio? - Preguntó con voz sedosa.
- Ooh, toda una vida de cautiverio... suena tan bien. Gracias, pero no. - me burlé.
- ¿Crees que Sesshomaru te dejará ir? ¿Está pretendiendo ser amable? He visto esto antes, pero sólo un tonto se enamoraría. - La expresión de Naraku se endureció sin piedad y me di cuenta que me recordaba la de otra persona.
- No voy a ninguna parte con él ¿Tienes algo que quieres que le diga antes de irme?- le hablé a Sesshomaru, haciendo caso omiso de la burla de Naraku.
- Sí. Dile que la próxima vez que lo vea, voy a arrancarle la cabeza y hacer un nuevo inodoro de él. - la voz de Sesshomaru era agradable.
- Él te odia mucho - le resumí a Naraku.
- Acepta mi oferta, mientras todavía puedes - contestó el yokai.
Se cayó la línea, la sala de confinamiento gris se transformó en techos altos con tapices que representaban varias escenas de la vida antigua. Los dedos de Sesshomaru incrustados en su brazo, el leve olor a humo que emanaba de él. Detrás de él, Maximus estaba inmóvil, pero Shrapnel se paseaba por delante de la chimenea.
- ¿Cómo es que aún sigue vivo? - Murmuró. No creí que la pregunte fuera para mí, pero respondí.
- Fue vago en los detalles. Dijo algo acerca de él y Sesshomaru compartiendo un sire, y que lo averiguarías si pensabas en ello el tiempo suficiente. - Por unos momentos sólo se oía el crepitar de las llamas. Entonces Sesshomaru se echó a reír, pero sonaba más desagradable, mitad su ronroneo habitual, mitad un gruñido divertido.
- Él tiene el don de la degeneración de Tenoch. - La comprensión apareció en la cara de todos, excepto la mía.
- ¿Qué es eso? - Los dedos de Sesshomaru tamborileaban contra el apoyabrazos lo suficientemente fuerte para producir astillas diminutas.
- Tenoch, el yokai que me convirtió, tenía muchos poderes. Uno de ellos fue la capacidad de degenerarse en una cáscara seca, imitando la apariencia de la verdadera muerte de un yokai. Naraku fue convertido también por Tenoch, al mismo tiempo que yo heredé el control de Tenoch sobre el fuego, Naraku debe haber heredado el don de la degeneración. Es por eso que pensé que lo había quemado hasta la muerte, pero él no estaba muerto. El sucio usurpador estaba fingiendo. - Vuelos. Piroquinesis. Degeneración. ¿Me gustaría saber qué otros poderes eran posibles para los yokais?
- ¿Qué pasó entre Naraku y tú? Trescientos años después, y todavía estáis tratando de matarse. - Le pregunté para distraerme de lo horroroso de las capacidades de los muertos vivientes.
- La primera vez que fui encarcelado, yo era un niño y los otomanos eran mis captores. La segunda vez, yo era un yokai y mi carcelero era el rey de Hungría, que había sido hipnotizado para que me encarcelara por su tío, Mihaly Naraku. Mis aliados humanos fueron incapaces de liberarme y como mi padre yokai estaba muerto, Naraku podía hacer conmigo lo que deseara sin repercusiones en el mundo de los yokais. Tenía la intención de romperme y gobernar Valaquia a través de mí como gobernaba Hungría a través de su sobrino, pero... - Ese olor a humo que salía de Sesshomaru aumentó.
- Yo no me rompí. - dibujó una fría sonrisa.
- Naraku me hubiera matado si no fuera por Inuno. Era la progenie más poderosa de Tenoch y declaró que yo estaba bajo su protección a pesar de mis protestas de que yo prefería morir antes que pertenecer a un perro asqueroso, ya que así consideraba a Inuno en aquel momento. Pero como Naraku tenía miedo de Inuno, me mantuvo vivo. Años más tarde, como condición para mi libertad, me casé con la prima embarazada del rey de Hungría y afirmé que el niño era mío. Naraku pretendía mi ayuda para derrocar a los otomanos, por lo que solicitó al rey de Hungría, que me ayudase a recuperar el trono de Valaquia, pero en secreto se había aliado con el sultán. - Sesshomaru hizo una pausa, una fugaz sonrisa se dibujó en su rostro salvaje.
- Cuando llegó el momento de la guerra, la Iglesia pagó a Hungría para unirse a mí en la lucha contra los turcos. Mis ejércitos estaban listos. Naraku convenció al ejército de Hungría de que se quedara, pero nunca regresó el dinero. En cambio, fabricó cuentos sobre mi maldad, y los extendió por todas partes. Mi pueblo sufrió a causa de sus mentiras y su codicia, y mi reputación había sido empañada tanto que muchos aliados me abandonaron. Cuando mi hermano me tendió una emboscada, permití que mi pueblo creyese que me habían matado para que mi hijo pudiese reinar. Luego fue asesinado poco después de que comenzase su reinado. Dos siglos más tarde, descubrí que Naraku había enviado el asesino, así que lo capturé en el Royal Court de Targoviste, donde hasta hoy, pensé que lo había quemado hasta morir. - Hice una mueca .Había mala sangre, y luego siglos de viejo y virulento odio.
- ¿Por qué Naraku ha esperado tanto tiempo para venir a por ti? - Estaba claro que no era el tipo de persona que perdona y olvida. Otra sonrisa que me hizo pensar en cuchillos recubiertos de sangre en vez de buen humor.
- Después de que le creía muerto, perseguimos y exterminamos a todos los miembros de la línea de Naraku, además de sus amigos y aliados políticos. Se necesitarían siglos para construir el apoyo suficiente para montar un ataque exitoso contra mí. Si se arriesgaba a venir sólo, sería como ser sacrificado. - Ahora que Naraku había hecho finalmente su movimiento, ni él ni Sesshomaru se detendrían hasta que uno de ellos estuviese realmente muerto al fin.
- Por lo menos él no puede oír mis pensamientos cuando accedo a él - le dije, tratando de buscar el lado positivo de esta difícil situación.
- ¿Cómo? - Sesshomaru me miró sorprendido.
- Inuyasha me enseñó a tocar canciones realmente molestas una y otra vez en mi cabeza, y eso actúa como una barrera contra la lectura de la mente. Se suponía que debía usarla contigo, pero luego las cosas cambiaron. – murmure sintiéndome culpable.
- Recuérdame matar a Inuyasha la próxima vez que lo vea - gruñó.
El haber sido engañado por su enemigo durante tanto tiempo había llevado, obviamente, a Sesshomaru a nuevas alturas de rabia. Yo no creí que las llamas en su corazón fueran casuales, ni el que destruyese ese apoyabrazos en aserrín con su golpeteo cada vez más despiadado tampoco. Todo ello me hizo volver la cabeza en silencio hacia la puerta, pero me quedé donde estaba, reflexionando sobre estos acontecimientos.
- Shrapnel, avisa a los guardias para que recojan a la familia de Rin y los traigan aquí - dijo Sesshomaru, sorprendiéndome. El yokai calvo asintió con la cabeza y se fue.
- ¿Mi familia? ¿Por qué? - Miré boquiabierta a Sesshomaru.
- Naraku te pidió que me entregaras. Tú te negaste. Su siguiente intento para ponerte de su lado será tratar de adoptar a tus seres queridos secuestrándolos. Por lo tanto, hay que traerlos aquí. - afirmó.
- Él no puede ir tras mi familia, ni siquiera sabe mi nombre real. Sigue llamándome Frankie - farfullé.
- Él ya ha comenzado a investigar tu identidad. Incluso si su tensión significaba que nunca se utilizaste una tarjeta de crédito, cada uno tiene un rastro de papel. Es por eso que he tenido guardias que vigilaban a tu padre y tu hermana desde el día que llegaste. - La mirada de Sesshomaru se veía agotada.
- Pero, ¿cómo? Ni siquiera sabes mi apellido, ¡y mucho menos los nombres de mi familia! – grite.
- Rin. - Ninguna emoción en su voz.
- Jaken me dio tu nombre completo, nombre de tu padre, el nombre de tu hermana, y tu ubicación a los diez minutos de hablar con él. - Sus palabras fueron como un puñetazo en el estómago.
- Lo torturaste. - Las náuseas se levantaron, dejando un sabor agrio en mi boca.
- No, le dije que si él no me decía lo que quería saber, te lo preguntaría a ti la próxima vez - fue su respuesta implacable.
Recordé la pregunta preocupada de Jaken la primera vez que lo vi. ¿De verdad estás bien, Frankie? Sesshomaru había utilizado el amor que Jaken sentía por mí en su contra, haciéndole creer que cualquier reticencia por su parte, haría que yo recibiese el mismo trato brutal que le ofrecían a él. No necesité de mis habilidades psíquicas para averiguar por qué Sesshomaru quería saber todos los detalles de mi familia. Ellos eran su seguro si cambiaba de opinión en ayudarle.
Simplemente los habría usado en mi contra tan despiadadamente como él me había utilizado contra Jaken. La ira se mezclaba con la bilis en mi interior. No es de extrañar que Sesshomaru supiese cual sería el próximo movimiento de Naraku. Los dos pensaban exactamente igual. Sesshomaru oyó cada palabra de mi acusación mental, pero no dijo nada, y su silencio fue condenatorio, la confirmación. Me levanté, me acerqué a donde estaba sentado, y luego le di una bofetada en la cara tan fuerte como pude. Maximus parecía que iba a tener un derrame cerebral, pero nada cambió en la expresión de Sesshomaru, salvo una huella de mano de color rojo brillante que rápidamente se desvaneció.
Salí de la habitación sin mirar atrás, la furia endureciendo mi espina dorsal, pero mi corazón se sentía como si se hubiese roto dentro de mí. Jaken tenía razón después de todo. El pensamiento me perseguía mientras subía la escalera de piedra. Una vez que finalmente llegué a mi habitación, me aseguré de cerrar la puerta detrás de mí.
El sol había caído a mitad de camino detrás de las montañas cuando Maximus entró en la biblioteca. Aún no eran las seis, pero la noche caía rápidamente aquí, y se prolongaba interminablemente cuando la ira y la ansiedad daban lugar al insomnio. Me había pasado la mayor parte de la noche anterior mirando al pomo de mi puerta, esperando a ver si Sesshomaru trataría de entrar y pedir disculpas. Eso no sería demasiado esperar, del tristemente célebre ex gobernante medieval o no. Pero la manija de la puerta no se movió. Durante todo el día, me dije que era una buena cosa.
- Shrapnel llamó. Ellos estarán aquí pronto – dijo.
Las palabras no trajeron ninguna tipo de alivio. Todavía estaba furiosa con Sesshomaru sobre por qué había guardado las fichas en mi familia, pero estaría más segura aquí que en manos de Naraku. No podía estar en un estado de ánimo agitado, pero no había cambiado mi estado en el Equipo de Sesshomaru. Si no fuera porque Naraku me arrastraba en esta pelea de no-muertos al pedir mi secuestro, todavía estaría disfrutando de un invierno suave con Jaken en Gibsonton. No sentada en Rumania preguntándome cómo mi padre y su hermana iban a reaccionar al ser arrastrados al otro lado del mundo, y no pudieran ir a casa pronto.
Pero cuando seguí Maximus a la biblioteca y vi la familiar figura de pelo oscuro al final de la sala, los nervios compitieron con mi ira creciente. A la vez, empecé a recitar un montaje de letras para ocultar mis pensamientos. Lo había abofeteado la noche anterior y evitada todo el día, sin embargo, una pequeña y absurda parte de mí estaba todavía decepcionada de que Sesshomaru no me hubiera buscado. Cuanto más me acercaba, más crecía mi malestar. Estaba de espaldas a mí, con las manos a la espalda, mostrando que los puños tenían pequeñas piedras negras bordadas en ellos.
El abrigo de Sesshomaru le colgaba hasta las rodillas, y se veía tan elegante, debió haber sido de cachemira. Cuando me llamó junto a él, una mirada reveló que su cuello tenía el mismo bordado sutilmente brillante, como los puños, pero la camisa carbón estaba suficientemente subestimada como para hacer imponente el traje elegante en lugar de ostentoso. Su cabello estaba peinado hacia atrás, y el estilo severo hacía que sus cejas parecieran alas curvadas. También mostraba los pómulos fuertemente pronunciados, la sombra oscura la mandíbula, y esos fascinantes, ojos de color cobre.
De repente me sentí muy mal vestida en mis pantalones de color marrón y jersey de cuello vuelto de color beige. ¿Por qué no me había puesto el vestido de índigo en su lugar, y luego me había matado poniéndome un poco de maquillaje? Los labios de Sesshomaru se torcieron. Se me ocurrió que en mi evaluación de admiración, me había olvidado de mantener chorro de palabras en mi mente. Traté de remediar mi error, pero la letra de, Do You Real Want to Hurt Me, parecía demasiado cerca de casa en este momento.
- ¿Culture Club? Y me acusas de practicar un castigo cruel e inusual. - Ahora, su boca se curvó hacia abajo.
- Eso no es gracioso - dije, dejando caer una franja de pelo negro sobre la parte llena de cicatrices de mí cara. Era más el hábito del auto- conciencia, pero cuando su mirada siguió el movimiento, se desvaneció el ceño burlón.
- Cada parte de ti es hermosa, Rin. Un día, llegarás a creer eso. - Aparté la vista, maldiciendo la opresión en mi pecho por sus palabras y su tono bajo y resonante. Los elogios no cambiaban lo que había hecho. Eso era lo que realmente tenía que enfocar. Una vez más, había dejado de ocultar mis pensamientos, pero Sesshomaru no hizo ningún comentario. Sacó una caja larga y plana desde el interior de su abrigo.
- Para ti. - Me quedé mirando sin cogerlo.
Se veía como una caja de joyería, y por su tamaño, algo grande estaba en el interior. ¿Era uno de esos hombres que pensaban que cualquier acto terrible podrían pasarse por alto si se cambiaba por algo brillante? Levanté mi barbilla.
- Si acepto esto, entonces se sentirá como si estuviera diciendo que todo está bien entre nosotros, y no lo está. No debí haberte pegado, así que estoy equivocada, también, pero las joyas no van a cambiar... ¡oh! - Sesshomaru se había volteado con la caja abierta durante mi intervención.
Lo que contenía me hizo querer tragarme mis palabras. En el interior había un par de largos guantes negros, uno un poco más grueso que el otro. Los toqué, parpadeando con asombro. Por el interior daban la sensación de ser de caucho, pero por fuera eran como de cuero, y no eran más grandes que los guantes normales.
- El material es delgado, pero estoy seguro de que los guantes pueden repeler un máximo de doce mil voltios - dijo Sesshomaru. Un leve atisbo de maldad coloreó su tono.
- Sin embargo, no tiene... chispa alguna. - Alguien, por favor, que me mate ahora.
Trataba de salvar la mayor vergüenza de mi grandiosa declaración cuando la puerta principal se abrió y una ráfaga de aire frío entró. Shrapnel se inclinó primero hacia Sesshomaru y después a mí, mientras sostenía la puerta abierta para las personas detrás de él.
- ¡Mira a este enorme jodido lugar! - Exclamó una voz familiar.
Mi hermana, Gretchen, era lo opuesto a recatada. Cogí los guantes y me puse el derecho. Sesshomaru puso la caja de nuevo en su chaqueta y me colocó el de la izquierda ya que el material más grueso lo hacía más difícil. Sin embargo, era mil veces menos voluminoso que el guante industrial que Jaken había recibido de un empleado de Florida, daban pie a constantes preguntas.
- Gracias - murmuré.
- No hay de qué. - Sus manos se detuvieron en las mías, su calor aparentemente pasaba a través del material.
- ¡Rin! - La voz de mi hermana tiró de mi atención hacia Gretchen.
Se las arregló para mirar a su alrededor con asombro a la vez que caminaba hacia adelante a un ritmo furioso. Su pelo negro y lacio estaba más corto que la última vez que la había visto, pero a pesar de que había estado en un avión durante más de una docena de horas, su maquillaje era perfecto, como características habituales, acentuando unos bonitos, labios carnosos, y una nariz respingona . Los ojos azules con tonalidades más oscuras que los míos me miraron.
- ¿En qué clase de mierda nos has metido ahora? - Exigió.
- Hola a ti también, Gretchen - le dije secamente.
Entonces mi voz se apagó cuando vi al hombre detrás de ella. El pelo de Hugh Dalton tenía más canas ahora, pero aún lo llevaba cortado cerca de su cabeza en el mismo estilo que cuando él había sido un teniente coronel. Sus ojos azul grisáceo recorrieron la casa de Sesshomaru se debatía entre estar alerta contra la admiración, y aunque utilizaba un bastón, su aire de autoridad y dureza templada seguía siendo el mismo.
- Hola, papá. - Me tragué el nudo que se disparó a mi garganta.
Soy la PEOR mentirosa del mundo, pensé una hora más tarde. Había tratado de evitarlo, instando a mi familia para ir a sus habitaciones para desempacar, pero Gretchen no se tragó nada, y con menos dramatismo, mi padre tampoco. Sesshomaru no me estaba ayudando con la historia, tampoco. No, se había presentado como Sesshomaru Basarab, sin un momento de pausa, a pesar de la importancia que el nombre sobre las cabezas de mi familia. Shrapnel les había ofrecido una pequeña explicación el-amo-necesita-atender-asuntos, por lo que Sesshomaru se fue dejándome a mí diciéndole a mi familia una enorme mentira, o la verdad. Me decidí por la mentira enorme, por supuesto.
- ¿Fuiste testigo de un asesinato de la mafia y ahora estás en el programa de protección de testigos de Rumania? - Mi padre echó una mirada en torno a la magnífica biblioteca de dos pisos.
- Parece muy diferente a la versión americana. - Espera hasta que veas el resto de la casa.
- Bueno, Rumania está dividida en comunas y Sesshomaru es... hum, algo parecido a un alcalde de varios de ellos. Desde que me estoy escondiendo de los miembros de la Mafia Europea, las autoridades - ¿los llamaban policía aquí?
- Los rumanos pensaron que su casa sería el lugar más seguro para mí hasta que, emm... que atraparan a los malos. – Terminé sin convicción.
Sesshomaru apartó la mirada, pero no antes de verle contraer la boca. Bueno, sonaba como el montón de mierda que era, pero ¡yo pensaba que él tendría algo que decirles! O por lo menos me daría más de una advertencia de dos minutos para crear una historia. Tal vez él te hubiera advertido antes, si no lo hubieras evitado todo el día, una pequeña voz insidiosa se burló. Cállate, le espeté de regreso. Sesshomaru tosió, algo que les no pareció raro a mi padre o a mi hermana, pero me hizo estrechar la mirada. Los yokais no tosían. ¿Estaba encubriendo una risa?
- Estoy segura de que Sesshomaru puede entrar en detalles si tienen preguntas - añadí en un tono gélido. La sonrisa que me dedicó me hizo estar segura sobre su risa ahogada.
- No, estás haciendo un trabajo espléndido. - Mi padre frunció el ceño, y añadiendo nuevas líneas en su rostro, de las que no me acordaba de la última vez que lo había visto.
- ¿Por cuánto tiempo estaremos Gretchen y yo secuestrados contigo? - Preguntó, con su franqueza habitual. La pregunta del millón. Tomé una respiración profunda.
- No estamos seguros. Tal vez un par de semanas. Tal vez unos pocos meses. - Mi hermana se levantó en su 1.63 m. de altura.
- ¡No puedes esperar que pare mi vida tanto tiempo! Tengo un trabajo, amigos, planes. - Gritó.
- Baja la voz - dijo mi padre lacónicamente.
Nunca había sido capaz de conseguir que Gretchen se calmara cuando estaba en un alboroto verbal, pero había décadas de mando colgadas en esa sola frase. Ella dejó de hablar, sin embargo, la mirada que me disparó prometía que habría más de donde vino.
- ¿Qué pasa si elegimos no estar encerrados contigo? ¿Qué pasaría? - Mi padre volvió su atención hacia mí.
- Serían capturados, torturados y finalmente asesinado después que su hija - dijo Sesshomaru en un tono casual.
Mi boca se abrió ante su franqueza. Gretchen dejó escapar un jadeo de asombro escandalizado. Sesshomaru me miró y se encogió de hombros como diciendo: Tú querías que me encargara. Mi padre miró a Sesshomaru con abierto cálculo. Había visto esa mirada dura hacer encoger a un sinnúmero de personas, pero, por supuesto, no tuvo ningún efecto sobre Sesshomaru. Él le devolvió la mirada, en ningún momento su cara perdió la sonrisa agradable.
- Todavía tengo conexiones de alto nivel, Rin puede estar protegida en su propio país. - dijo mi padre. Sesshomaru arqueó las cejas.
- ¿Con sus habilidades? Sabe bien que de exponerla a su gobierno o a los militares significaría que ella no volvería a ver el exterior, quedaría recluida en un centro de investigación. - Su burla cuando dijo "investigación" fue inconfundible.
- ¿Así que ya sabe lo que puede hacer? - Un músculo se marcó en la mandíbula de mi padre. Sesshomaru y yo estábamos en extremos opuestos del mismo sofá, él relajado, yo tensa, pero en ese momento, él cogió mi mano y la besó.
- Estoy muy al tanto de sus habilidades. - Gretchen entrecerró los ojos, mientras que la expresión de mi padre se ensombreció. Sesshomaru no podía haber sido más claro en su significado.
- Ah, yo me encargo ahora - dije.
- ¿Cómo puedes estar tocándola? ¿Eso no te duele? - Exclamó mi hermana, mirando nuestras manos unidas
- Estos guantes son de goma especializada. Bloquean la corriente. - Tomé el cambio de tema.
- Sí, pero ¿cuándo ustedes dos hacen algo, a menos que él sea especial, la corriente del guante no lo repele cuando…? - La mirada de Gretchen viajó por Sesshomaru, la incredulidad seguía estampada en su rostro.
- ¡Gretchen! - mi padre la interrumpió. Mis mejillas se sentían calientes. No digas una palabra, le dije a Sesshomaru, al ver temblar su pecho con la risa.
- Él tiene una inmunidad natural - dije tensa.
Ellos no sabían acerca de los yokais, y esa era la explicación que había dado para cuando pude trabajar con Jaken. Teniendo en cuenta las habilidades inusuales que los otros artistas del circo tenían, la inmunidad a la electricidad no era demasiado tirada de los pelos. Gretchen parecía aplacada, pero la mirada severa de mi padre me dijo que no iba a creerse gran parte de todo lo que había dicho la última hora.
- Quiero hablar con quién está a cargo de tu protección, Rin. - La sonrisa de Sesshomaru era lánguida y desafiante.
- Lo está haciendo. – dijo retándolo claramente a desafiar ese hecho.
- Entonces quiero hablar con alguien más - respondió mi padre secamente.
- Estoy segura de que podemos arreglar eso - le dije a la vez.
Sesshomaru podría conseguir que uno de los suyos jugara la parte de WitSec Rumana y si todo lo demás fallaba, el control mental podría ser empleado. Odiaba hacer eso, pero la vida de mi padre era más importante. Después de un minuto de silencio cargado, Sesshomaru se levantó. Él no me había soltado la mano, así que me levanté con él, sintiendo el peso de la mirada de mi padre cuando puse una falsa sonrisa en mi cara.
- Vamos a hablar más en la cena. Hasta entonces, estoy segura de que quieres descansar, desempacar, y hum, refrescarte. - le dije.
- Shrapnel, por favor, muéstrale a nuestros huéspedes sus habitaciones - dijo Sesshomaru, su tono de voz agradable en contraste con la tensión en el aire. Un gran yokai de piel color moka apareció en la puerta. Gretchen se puso de pie, moviendo la cabeza hacia mí.
- Esto si está muy enredado, Rin. - Y no sabes ni la mitad de todo, pensé.
Continuara…
