FICTOBER 2020

¡Hola, chicos! Día 10, wow, creí que no lo lograría pero hasta ahora voy bien. Este capítulo estará ligado a los siguientes dos, 11 y 12, ya que tendrán que ver con la llegada de la hija de Starfire y Nightwing.

Disclaimer: Teen Titans no me pertenece, sólo creo historias con sus personajes sin ningún fin lucrativo.


10- Tornasol

(POV Starfire)

Me miré en el espejo, el vestido esmeralda corto con falda en línea A y escote de corazón se veía hermoso junto a las zapatillas negras que traía. Mi maquillaje era ligero, mi cabello estaba suelto con algunas ondas bajando por el pecho, y también contaba con algunos accesorios como un par de pequeños aretes dorados y una pulsera del mismo color. Estaba lista por lo que tomé mi bolsa y salí hacia la sala de nuestra casa en donde esperaría a que él terminara de prepararse.

Trataba de controlar mis nervios, sobretodo porque no quería verme sospechosa ante él, no quería que descubriese la sorpresa que con tanto esmero le había ocultado por un par de días. Estaba emocionada, quería decirle desde que me enteré pero al ver que estaba cerca nuestro quinto aniversario de bodas decidí que hoy sería el día perfecto para contárselo.

Abrí mi bolsa con disimulo por enésima vez ya que me encontraba preocupada por olvidar su regalo, confirmando que la cajita negra con un moño azul aún estaba ahí. Respiré profundo tratando de calmarme, estaba muy emocionada por lo que pasaría en la cena que no podía esperar más tiempo para confesarle sobre la nueva vida que llevaba en el vientre que con amor habíamos creado.

Me reacomodé en el sillón de nuestra sala observando con felicidad las fotos que estaban al lado de un florero sobre la mesita en el centro. Cada imagen nos retrataba a los dos en diferentes escenarios: el día de nuestra boda, las grandiosas vacaciones que tuvimos en la playa, la visita al circo donde Dick vivió cuando era niño y una más junto a nuestros amigos en la Torre Principal después de las mejoras que Cyborg le hizo al cuartel para los nuevos Titanes que se iban sumando al equipo. Sonreí, era tan bella la forma en que una imagen podía transportarte a aquellos lugares llenos de sentimientos.

—¿Estás lista, cariño? —me sobresalté ante su llamado. Volví la mirada y lo encontré cerca de la puerta de nuestro dormitorio con aquella sonrisa tan brillante adornándole el rostro.

—¿Uh? —dije de forma automática como si hubiese olvidado su pregunta.

—¿Qué si estás lista para irnos? ¿Estás bien? —cuestionó preocupado acercándose a mí. Yo rápidamente sonreí y me puse de pie para abrazarlo —Sí, estoy bien. Es sólo que estaba recordando el día de nuestra boda. ¡Feliz aniversario, amor!

Lo besé y el me correspondió mientras me tomaba por la cintura y me acercaba más a él. —¡Te amo, Kory!

—¡Yo también te amo, Dick!

—¡La cena está deliciosa! ¡Gracias por traerme aquí! —agradecí cuando di el primer bocado de aquella jugosa pieza de carne acompañada de algunos vegetales.

—¡Me alegra que te guste! Es un restaurante nuevo que encontré el otro día cuando regresaba de trabajar —dijo él bebiendo una de aquellas sustancias rojas que el mesero nos ofreció antes de ordenar.

Continuamos cenando hablando sobre nuestra semana, sobre el trabajo y acerca de lo que pensábamos de los nuevos integrantes del equipo y cómo evolucionaban con su entrenamiento. Después nos pusimos a recordar las misiones más emocionantes de cuando éramos más jóvenes, en especial aquellas en las que nos tocaba ser pareja y de una u otra manera nos poníamos nerviosos por estar más cerca, sobretodo aquella vez que nos quedamos varados en un planeta desconocido y estaba tan confundida con él que mis poderes no funcionaban.

—¡Te tengo una sorpresa! —exclamó él cuando terminamos de degustar el postre. Sacó de su saco obscuro una delgada cajita rectangular de color plateada con adornos violeta y la depositó en mis manos. Sonreí, no me esperaba otro regalo de parte de él por lo que con emoción abrí la cajita y observé embelesada un cadena plateada con un dije de metal en forma de corazón. La hermosa pieza tenía un detalle en tornasol que con sólo moverla un poco podía ver los colores del arcoíris.

—¡Me encanta! ¡Muchas gracias! —exclamé con alegría acariciando el dije, luego cerré la cajita con cuidado y tomando mi bolso comencé a buscar su obsequio—. Yo también tengo algo para ti.

Dick sintió curiosidad cuando al fin saqué la caja de color negro. Antes de entregársela le dije lo mucho que lo amaba y que estaba muy contenta de celebrar otro año de estar a su lado, que esperaba que siguiéramos juntos toda la vida. Él parecía estar más inquieto de averiguar qué es lo que le tenía preparado conforme le decía cuanto lo amaba y cuando al fin le entregué el regalo y lo abrió con ansias pude ver la felicidad en su mirada.

Se quedó en shock por unos segundos mientras veía cómo sus ojos se ponían cristalinos y una sonrisa comenzaba a dibujarse. Me sentía del mismo modo, al fin darle aquella noticia que me había alegrado más los días cuando me enteré, era una sensación fantástica. Di una mirada rápida a los calcetines pequeñitos de color rojo que había en aquella cajita y no pude aguantar más las lágrimas, ¡había un bebé creciendo dentro de mí fruto de nuestro amor y eso era realmente mágico!

Richard se levantó a punto de estallar también en lágrimas y no dudó en abrazarme con efusión sin importar quién estuviera viendo. En este grandioso momento sólo importábamos nosotros dos. Me estrujó fuertemente debido a la emoción y yo no hice más que abrazarlo tratando de controlar mi llanto. Estaba demasiado feliz, igual que yo. Nuestra familia estaba creciendo.

—¡Te amo demasiado, Dick! —le dije separándome un poco de él y en cuanto lo hice me besó.

—¡Yo también, Kory, y muchísimo!